Mirando nuevos lugares
Y conociendo a Jamie
El príncipe Hans se le podía ver en el centro de Madrid, dando mantas y cobijas a quien lo necesitará sube su caballo.
– Pueden entrar al palacio y iglesias, hay comida caliente, más mantas y los portones siempre estarán abiertos– dijo a los habitantes y estos respondieron agradecidos (Ron: Nos estas salvando, estamos agradecidos *muere de la risa*),se dirigió hacía un guardia de zarzuela– Ten reparte éstas.
–¿Que cree que esta haciendo, repartiendo los bienes comerciales que España ofrece en época de crisis?– preguntó el duque de Weselton en inglés, aún así, Hans le entendió.
– Anna me puso a cargo del Reino de España y lo protegere de lo que sea, incluso la traición– respondió Hans en inglés.
El duque se quedo estupefacto.
–¿Que esta insinuando...?
Un relinchido calló a ambos hombres y estos se voltearon para ver al caballo de la princesa Anna. Hans se bajo del propio para tranquilizar al otro caballo. Todo mundo guardo silencio.
–¡El caballo de Anna!– exclamó Hans– Oh no, eso significa que... Tengo que ir a buscarla– subió al caballo de la princesa y se dirigió a la muchedumbre– Necesitare voluntarios– varias personas levantaron la mano.
– Ofrezco a dos de mis hombres– dijo el duque abrazándose a si mismo por el frío, comenzó a hablar más bajo y en inglés– Estén preparados para cualquier cosa. Y si se encuentran con la reina o con su amigo de cabello blanco... Denle fin a este frío invierno
Los soldados asintieron seriamente.
Anna, Kristoff, Sven y Olaf caminaban por un valle lleno de rocas en forma de picos, los cuales estaban cubiertos de nieve y con estalagmitas de hielo apuntando horizontalmente. Kristoff los miraba aterrado
–Y dime ¿Cual es exactamente tu plan?– Dijo Kristoff, convencer a la reina no sería fácil.
– Oh, sólo hablaré con ella para que nos devuelva él verano– respondió Anna restándole importancia.
– Así que... ¿Mi empleo depende de una charla con tu hermana?– preguntó Kristoff, entre malhumorado y sarcástico.–¿No le tienes miedo?
–¿Miedo?– preguntó Anna incrédula–¿Porque? Es mi hermana, y jamás me haría daño
– Si tu lo dices...
– No se porque hablas así de Elsa– intervino Olaf– Elsa debe ser linda, dulce, carismática, tierna y... Cálida– sin quererlo, una parte del cuerpo de Olaf terminó atravesado por una estalagmita de hielo. Kristoff lo miro con horror y Olaf se dio cuenta de esto– ¡Oh miren! ¡Ya me flecharon!
– No lo se, Señor...
– Norte, dime Norte, Elsa.
– Bien... Norte, bueno yo no creo ser como ustedes y...
–¡Hombre de la Luna dice que si lo es!– gritó Norte, estaban entrando a la guarida de Norte, pasando por el área de la fábrica de juguetes– Ahora andando.– dijo el hombre robusto al ver que la reina se detenía.
– Lo siento– se disculpó la chica– Es que... Siempre he querido estar aquí, ya sabe conocer la fábrica de juguetes, Jack hablaba mucho de este lugar.
–¿Jack dices?– preguntó Norte.
– Si, aunque dice que no podía llevarme porque... Bueno, los yetis son un problema y...– iba a continuar cuando uno se le puso en frente–¡Hoja Phill!– saludo mientras este parecía no entender mucho.
Elsa miranba maravillada la fábrica, todos los yetis eran eficientes con su trabajo y todo, aunque aún tenía la duda sobre los duendes.
– Creí que los duendes hacían los juguetes– opino Elsa al ver a estos hacer una especie de adorno, solo que uno de estos estaba sobre una plataforma cubierto de luces, mientras otro conectaba las luces a la corriente y causándole pequeñas descargas eléctricas al cuerpo de el duende con las luces.–¿Que es lo que están...?
– Si, muy lindo– Norte subió un pulgar en expresion afirmativa, pero aún así siguió caminando– Vamos– camino para luego llegar a su oficina privada, una vez ahí cerró la puerta con llave y tomó un pastel con frutas y que se veía algo duro–¿Pastel de frutas?
– Errr... No, no gracias – Negó Elsa con educación. Norte lo dejó en su lugar y luego comenzó a tronarse los dedos.
– Muy bien, es hora de poner la mesa sobre las cartas– exclamó confundiendo un poco a la reina española.
–¿La mesa sobre...?
–¡¿QUIEN ERES ELSA CARLOTA DE ESPAÑA?!– la corto sorpresivamente Norte, y acercándose y robando algo del espacio vital de la joven–¿Cual es tu centro?– pregunto con un tono MUCHÍSIMO más suave.
La chica aún cohibida respondió:
–¿Mi... Centro?
– Si, ¿Que te hace diferente?– pregunto Norte–¿Que te hace especial? ¿Tu centro?
– Pues... No lo se, tal vez mis poderes...
– No, no no– negó Norte apartándose de ella– No me estas entendiendo... A ver... Ah, ya se– Tomó una muñeca rusa de si mismo y se la dio a Elsa con delicadeza–¿Ves eso? Soy yo... Por fuera puedes verme como alguien fuerte y valiente– comenzó a quitarle la capa v para ver otra muñeca pero feliz– Pero por dentro soy...
– Un señor alegre– mustio Elsa.
– Exacto, pero también soy, misterioso, paciente... Y en mi centro Elsa– Norte invito a Elsa a sacar la última capa.– ¿Que ves?
– Un bebé– dijo Elsa sin comprender algo.
–¿Y que más ves?
– Tienes... Grandes ojos– respondió Elsa.
–¡EXACTO!– exclamó Norte–¡Grandes y enormes ojos llenos de...! Asombro– Norte le sonrío y Elsa respondió la sonrisa, incitándolo a seguir– Ese es mi centro, eso es lo que hago. Reparto asombro a todos esos miles y miles de niños, yo hago que ese asombro aún viva y se manifieste en todos esos niños. Todos hacemos eso y tenemos un centro ¿Cual es él tuyo?
– Yo... No lo se– admitió Elsa un poco apenada.– Es más, ni siquiera soy un espíritu.
– No necesitas ser uno para ser un guardián Elsa– repuso Norte– Solo necesitas un centro, porque hay algo en ti muy especial. Realmente especial.
Elsa se quedo reflexionando aquello, aunque no sabia cual era su centro. Y siendo sincera no sabia exactamente que contra quien iba a pelear.
–¡Norte!– la voz de Tooth la saco de sus pensamientos, esta se acercaba volando a gran velocidad hacia ellos–¡Esta listo, ella puede ir con nosotros!
Norte sonrío complacido.
– Maravilloso.
–¿Ir a donde?– pregunto Elsa.
–A buscar los dientes, tenemos que entrenarte [Ron: Esto me sonó cómo a que va a haber invitado especial].
– Buscar... Oh vaya– Elsa maldijo su suerte.
–¿Y... Como planeas detener esto?– pregunto Conejo al ver que Jack trataba con todas sus fuerzas detener él invierno eterno que había causado su novia, sin éxito.
–¿A eso viniste?– respondió Jack cayendo al suelo–¿Para burlarte de mi?
– Me encantaría decir que si, y seguramente a Meme también– señaló con la cabeza al aludido– Pero Norte nos mando para – hizo comillas con sus... Eh... Mmm... [Eh no se que sea, déjenlo así]–"Ayudarte" con esto.
–¿Ah enserio?– pregunto Jack con sarcasmo.
– Es enserio, la chica y también España nos interesa, algunos están en plena crisis, y Pitch seguramente va a aprovecharse de eso, tienen que seguir creyendo.
–¿Y que les hace creer que no puedo manejarlo?– pregunto Jack ligeramente ofendido.
–Pues...
– Será mejor que no respondas, Canguro– se burló Jack y este puso mala cara.
Había dientes, él lugar estaba lleno de ellos, en las tazas de te, en las mesas, pasillos, libreros, en los rincones de los suelos, en los roperos, en las ventanas, en cada plato de cereal, zapato, y copa del palacio de los dientes.
A Elsa le divertía ver tantos dientes.
Y aveces le asqueaba.
– Bien, Elsa, quiero presentarte a tus compañeros– dijo Tooth, llevando a la reina al gran salón. Allí habían seis personas con aspecto raro, cómo si fueran una estaba especie de... ¿Vikingos?– Ellos son: Hipo– un chico castaño rojizo, ojos verdes y delgado, con una curiosa armadura negra, y una prótesis de aspecto algo antiguo, le saludo– Astrid, la esposa de Hipo– la aludida era rubia (con él cabello un poco más dorado que él de Elsa), de ojos azules, complexión delgada y de facciones casi angelicales, pero al mismo tiempo fuertes, alzó las cejas rubias a modo de saludo– Patán– era un sujeto musculoso y de baja estatura, de cabellos negros y con aire de galán– Patapez – era un chico robusto y alto, rubio con expresión dulce e ingenua–Y los gemelos Brutacio y Bruthilda– los gemelos tenían él cabello rubio, cascos de vikingo en sus cabezas y ambos tenían expresión estúpida.– Chicos, ella es Elsa.
–¿La nueva?– preguntó Hipo
–¿Es ella?– pregunto Bruthilda.
– Hola linda– se acercó Patán para saludarla, Elsa se sonrojo de vergüenza.
– Espera, ¿Que? ¿Linda?– intervino la gemela, evidentemente molesta.
– Parece que alguien agregó a un nuevo gallo al gallinero– dijo Astrid pícaramente.
–¡Eso no es cierto!– volvió a gritar la gemela.
–¿Gallos? ¿Gallinas? ¿Que significa?– pregunto evidentemente confundido Brutacio.
– Creí ya habértelo explicado, significa que tu hermana esta celosa– intervino él rubio llamado Patapez.
– ¿Pero porque gallos y gallinas?... Esperen...– se detuvo a pensar– Ah, ya entendí, mi tonta hermana esta celosa con la chica bonita– se auto-explicó Brutacio, él cual miró a Elsa de forma coqueta–¿Entiendes? Yo te dije que eras la bonita... jeje... Llámame.
Elsa se quedo perturbada por él comentario.
– Bueno, tomen sus dragones y prepárense para cazar dientes
–¡Si jefa!
– Esperen... ¿Dragones dijeron?– preguntó Elsa sin entender.
Los vikingos y Tooth llevaron a Elsa a un establo, donde se encontraban cinco preciosos y algo exóticos dragones, uno azul, otro verde de dos cabezas, uno rojo y de aspecto algo amenazante, un dragón con un tono de amarillo y naranja algo obeso, y uno realmente bonito y tierno negro como la noche, este al ver a Hipo se abalanzó sobre él para lamerlo.
–¡Chimuelo, ya te dije que eso no se lava!– lo regaño él castaño, a Elsa la escena le pareció tierna. La rubia -esposa de él chico- se acercó para acariciar al dragón de forma tierna, él dragón le respondió con una lamida en la mejilla, a Elsa le pareció su comportamiento como un perro.
– Oiga jefa– la llamo Hipo– Creo que la chica se va a quedar sin dragón y sin que viajar...
– Oh, bueno, no pensé en eso– respondió Tooth viéndose algo preocupada.
– Si quiere yo podría...
–No– lo interrumpió Astrid– Yo la llevo.
– Pero Astrid, es una humana y se puede caer.– Intervino él pelinegro.
–¿Así que no confían en mi, bola de imbéciles?– preguntó Astrid furiosa, Hipo intento calmarla.
– Cariño, lo que Patán trata de decir es...– explicó su esposo con voz tranquilizadora– Que Tormenta no conoce a Elsa y tal vez sea brusca, además es su primera vez volando.– Se dirigió a Elsa–¿No es así?
– Eh, si te refieres a volar dragones, pues si.– respondió Elsa algo nerviosa.
– No importa, yo la llevo. No creo que sea tan tonta cono para sacar los brazos
y piernas.– Astrid rodó los ojos y fijó su penetrante mirada azul en Brutilda– ¿No es así, Tilda?
–¡Ya te dije que Wakala me soltó!– dijo la gemela de él chico rubio y con expresión estúpida.
– Ajá claro, bueno, si la chica esta de acuerdo.– Astrid fijo sus ojos azul cielo en los color mar de Elsa, esta asintió y Astrid sonrío con alegría– Súbete, iremos despacio.
–+++
– AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH– grito Elsa sentada en Tormenta y atrás de Astrid, no soportaba tanta velocidad y se aferraba cómo podía del dragón, Astrid se reía de vez en cuando, más cuando Elsa intentaba arreglarse él vestido y parecer serena y tranquila.
Estaban en alguna parte de París, con Tooth al frente y señalando los lugares en donde tenían que recoger los dientes. A Elsa le parecían extraños estos chicos, que ahora estaban haciendo una competencia de quien recogía más dientes, al parecer, esta era la primera vez de ellos recogiendo dientes.
Patapez llevaba un molar en la mano cuando de la nada, llego Patán y se lo arrebato, este rió burlón.
– ¡Lo siento Patapez!– se mofo él pelinegro–¿¡Querías esto!?– le mostró él molar para luego lanzárselo a Brutilda–¡Toma preciosa!
– Sigues siendo un cerdo, Patán– respondió Brutilda y se alejo con su dragón.
Elsa ayudaba a Astrid a recoger él mayor número de dientes, para después colocarlos en un saco. Deseaba buenas noches a los niños y se iba montada en Tormenta.
– Hola pequeño– susurro Hipo para luego levantar su almohada y encontrarse con diferentes dientes, todos parecían arrancados, Hipo miró la habitación, él chico parecía ser un jugador de fútbol americano– ¿Has trabajado mucho, verdad campeón?
Brutacio tomó un diente de la habitación de un niño inglés cuando de la nada sale Brutilda y se lo quita, la chica salió por la ventana riéndose de la incredulidad de su hermano.
– Ja, ja... ¡Wow!– exclamó al resbalar con una capa de hielo hecha por Elsa, sin darse cuenta soltó él diente
–¡Ja!– dijo Elsa atrapando él diente.
Un diente caía en picada y entre Astrid, Patán y Patapez se debatían por él. Hipo intento ir por él hasta que...
–¡No! ¡Tormenta!
– ¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH!
– ¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH!
¡CATAPUM!
–¡Ouch!– los gemelos e Hipo hicieron un gesto de dolor, pero al parecer todos estaban bien, Astrid había logrado tomar él diente antes de que Patán y Patapez chocarán.
Unos momentos más tarde, los vikingos y Elsa le mostraban sus sacos a Tooth quien aplaudía emocionada.
–¡Genial!– exclamó él hada feliz por él hecho de que sus aprendices cumplieran bien su trabajo– ¡Recogen los dientes y les dejan monedas al igual que mis hadas!
Los seis vikingos y la reina se quedaron estupefactos.
Oh oh.
–¿Les dejaron dinero, verdad?– preguntó Tooth preocupada.
Todos se miraron entre si.
– Eh... Nop– respondió Brutacio.
– Tal vez debimos pensar en eso– murmuró Patapez.
–Lo peor es que era algo obvio– dijo Hipo
Vemos a los chicos tomando cambio en una lavandería de Nueva York, para luego volver a las mismas casas.
–¡Ese niño es mio!
–¡Somos del mismo equipo, so boba!
Elsa caminaba tranquilamente por la casa de un niño cuando la luz se encendió de improviso, dando a conocer a un Patán que escribía en las paredes de la sala: *"Patán Mocoso es lo máximo"; este al ver a la albina llena de rabia se rió.
–¡En tu cara!– se burló Patán haciendo que Elsa tirará la moneda y congelará su cabeza, haciendo cae al pelirrojo por su propio peso.
Poco a poco los chicos comenzaron a dejarles a los niños monedas (y uno que otro regalo vikingo o una bonita estatua de hielo) y recolectar dientes al mismo tiempo.
–¡Eh, tu!– le grito Brutacio a un **ratón muy extraño y comenzó a pelear con él, Tooth lo paro a tiempo.
–¡No, no, no!– dijo él hada tomándolo por la camiseta– Es de los nuestros, parte de la división latina– Sonrío y se dirigió al ratón– ¿Que tal?
Él ratón vociferó insultos en contra de él gemelo mientras se acomodaba su traje al estilo Robín Hood.
–¡Yo llegue primero!– le grito en susurros Astrid a Patapez.
–¡No, yo llegue primero!– respondió él robusto de la misma forma.
–¡No es verdad!
–¡Que si!
–¡Que no!
Hipo tomó él diente y dejó una moneda mientras ignoraba la pelea, los dos vikingos se percataron de la presencia del castaño y comenzaron a reclamarle:
–¡Hipo! ¡Vuelve, ese es mi diente!
–¡Hipo! ¡Hipo!
Este les saco la lengua.
– Ja, ja muy maduro Hipo– dijo sarcásticamente Astrid mientras Hipo soltaba una carcajada.– Si, que madurez.
Un niño de no más de cinco años miraba a los vikingos y a la reina y de la impresión dejaba caer su vaso con leche al ver a tan majestuosos dragones.
Hasta que terminaron en la que parecía ser la última casa del día.
Astrid y Elsa habían llegado primero, era la casa de una niña pequeña, no debía de tener más de cinco años de edad, con cabello castaño y lo que parecían ser grandes ojos.
Dormía tan tranquila que tal vez se podía despertar con cualquier ruido.
Astrid suspiró.
– Me preguntó como será tener uno– dijo Astrid mirando a la niña fijamente. refiriéndose a la niña. Elsa en cambio miraba sus dibujos y sonreía, Jack parecía estar en algunos.– Ya sabes... Tener hijos, una familia...
– Tienes a Hipo– la consoló Elsa, Astrid sonrío.
– Pero no podemos tener hijos– confesó la rubia– Estamos muertos, técnicamente, lo cual lo hace imposible, creo.
–¿Lo han intentado?
– Oh si, cientos de veces– admitió Astrid sin pudor alguno.
[Ron y Adriana: ¡Lemmon! ¡Lemmon! ¡Lemmon! ¡Lemmon!
–¡Dejen de estar jodiendo con esa Mierda!]
Elsa se sonrojo ante él comentario.
– Vivíamos en una época diferente ¿Sabes?– continuo Astrid– En un lugar llamado Berk, recuerdo que nevaba nueve meses al año y granizaba los otros tres– Astrid se rió– Teníamos un problema, las plagas, bueno, estos no eran mosquitos o arañas [Ron: No ma, eso da más mello] nosotros teníamos dragones. Pero gracias a Hipo ya no teníamos tantos problemas.
"Una vez que cumplimos veinte, me pidió matrimonio. Fue raro, de hecho, ni siquiera él sabia cuando nos casaríamos, – bromeó– pero después de que Hipo perdiera a su padre, y él se hiciera jefe de Berk iniciamos los preparativos de la boda.– Astrid sonrío nostalgica
– Debió ser una ceremonia preciosa– Opino Elsa sentándose a un lado de Astrid.
–Lo fue... En fin... Luego de dos meses, quedé embarazada.– Elsa sonrío enternecida–Pero... Hubo un problema...
"Mi Embarazo era más complicado de lo normal, sentía dolores realmente fuertes, me desmayaba casi siempre, estaba nerviosa todo el tiempo, en fin; mi suegra me decía que no me preocupara pero...– tragó saliva– Un día Hipo salió a buscar comida, escaseaba por el mal clima, tenía que hacerlo, era él jefe, todos contaban con él... y recuerdo que hacia una tormenta– respiro hondo– no regresaba y... No lo pensé mucho, tomé a Tormenta y me fui a buscarlo. Creo que... Creo que morí víctima de la caída... O del frío... O de pena.– Astrid se quedo callada un momento– Hipo murió de ***Hipotermia, y Chimuelo también. Los encontré cerca de él claro donde se conocieron.
–Y tu bebé...– Elsa no necesito respuesta, se horrorizó al saberlo.
– Jamás me perdonaré por eso– dijo Astrid, muy sería y con los ojos cristalinos – Y bueno, los chicos se congelaron buscándonos, literalmente.
– Lo lamento– se disculpó Elsa, entristecida por él relato.
– Yo también.– susurro Astrid tratando de contener sus lágrimas.
Se escuchó alguien abrir la ventana, era Hipo, sonrío y después de saludar a Elsa, abrazo por detrás a su esposa y le dio un tierno beso en la mejilla.
[Ron: Esto se parece a Crepúsculo
Adriana: Si, la verdad si
–¿Leyeron Crepúsculo?
Ron y Adriana: *Dudando*Eh... No]
«Oh como te extraño, Jack» pensó Elsa.
–¡Ajá, los encontré! ¿¡Conque haciendo un complot para que Patapez y yo quedemos en desventaja!?– grito Patán.
–¡Shhh!– lo callaron entre todos.
– No me shusheen.
–¡Ya llego por quien lloraban!– grito Brutacio.
– Gracias por presentarme, Brutacio– dijo arrogante Brutilda.
–¡Cállate, cerebro de Jak!– grito Brutacio.
–¡Cállate, troll!
–¡Shhh!– lo callaron todos, Tacio y Tilda se callaron y vieron a la niña.
– Oh, lo siento– se disculparon los gemelos.
– Oye, ¿Cuantos dientes juntaste, Patapez?– preguntó Patán, pedante.–¿Ves esto?– le enseño una bolsa con muchos dientes adentro–Esto es una bolsa de muelas.
– Trágate tus palabras– dijo Patapez mostrando su bolsa, que era un poco más grande que la de Patán.
– Jódanse– dijo Brutilda una bolsa mucho más grande
– Si y lloren, como... Cómo... ¡Bebés! ¡Si porque eso hacen los bebés! ¡Llorar!
– Jajaja...– rió Astrid mientras sacaba una bolsa de muelas muchísimo mas grande que la de Brutilda–¿A eso le llamas bolsa de muelas? Esto si es una bolsa de muelas.
– Chicos, chicos relájense– los frenó Hipo– Esto no es una competencia... Pero de serlo...– saco dos sacos gigantes de dientes, desanimando a todos.–¡YO GANÓ! ¡VEAN Y LLOREN! ¡YUHUUUU!
Se escuchó un jadeó, un clic, otro jadeó y vieron como la niña con una lampara en mano se había despertado y parecía mirarlos a todos.
–¡Ay dioses!– murmuró Astrid siendo iluminada por la lampara de la niña.
– Los dioses me odian– murmuró a su vez Hipo.
–¿Puede vernos?– preguntó Patapez.
– Así parece.
– Bueno, hay problema– Brutilda señaló a Elsa quien parecía haber visto un fantasma.
–¿Quienes son?– preguntó la niña.
Hipo lo pensó un momento, no pedía nada diciendo la verdad.
– Somos los ayudantes de el hada de los dientes– dijo Hipo la niña lo comprendió y los vio algo indesisa.– Ellos son Brutacio, Brutilda, Patapez, Patán, mi esposa Astrid y Elsa. Mi nombre es Hipo.
Chimuelo asomó su cabeza por la ventana y la niña casi grita al verlo, Hipo la calmo antes de que hiciera cualquier cosa.
–¿Es inofensivo?– preguntó la niña aún asustada.
– Si, se llama Chimuelo ¿Quieres tocarlo?– preguntó Hipo amablemente.
– Eh... No lo se...– la niña se mordió los labios y se levantó de la cama, Hipo la sostuvo en él aire para que tocará al furia nocturna, le indicó que alargará la mano y agachara la cabeza, ella lo hizo y Chimuelo tocó la mano de la niña.
– Nunca falla – suspiró Astrid.
[Ron: Chimuelo, él dragón más raro, tierno y al parecer si fuera un chico varias se casarían con él.]
–¡Es un dragón de verdad!– Chilló la niña. Hipo la soltó y la niña fijo su atención a Elsa–¿Quien eres?
– Eh... Yo...– Elsa tragó saliva, luego recordó los dibujos de la niña– ¿Conoces a Jack Frost?
–¡Si claro, él siempre hace nevar aquí!
– Bueno, yo soy su novia Elsa... ¿Tu quien eres?
– Jamie Lynn Bennet
···
¡CORTEN, SE QUEDA!
Lo se, soy cruel.
Puse a los chicos de HTTYD porque... ¡Los amo!
¡HICCSTRID FOREVER!
Bueno, esto es para avisar que no subire capitulo por un tiempo (hasta que termine septiembre para ser exactos) debido a que necesito terminar un One-Shot de HTTYD para el Foro canciones del antiguo Berk.
No puse mericcup, el hicccstrid manda!
*Él nombre completo de Patán.
**¡Él ratón Pérez! :D
***¡Se lo que estas pensando, Jack, pero esto no es ni irónico ni gracioso.
