En otras circunstancias, la habría abrazado. Pero ahora quería darle un sopapo por sus acciones pasadas.
Y como todo era muy lioso para ella en ese momento, así que se quedó quieta. Así era mejor.
En la cocina, mientras se producía el reencuentro madre-hija, David llamó a Regina.
- ¿Sí? – contestó la morenas del otro lado de la línea, esquivando los objetos y tapándose el oído para que los gritos no interfirieran. Gritos que no pasaron desapercibidos para el rubio.
- ¿Qué ocurre? – preguntó alarmado.
- Que… mi madre ha vuelto.
- Ya… y… Eva también…
- ¡No! Dios… - dijo desesperada – ¡esto va a ser la guerra!
- Lo sé. Escucha, Blanca no sabe qué hacer, así que creo que lo mejor es que retengas a tu madre, y Blanca a la suya. Y a Zelena también. Hasta que no se nos ocurra nada…
- Buena idea. Voy a hablar con Emma, ella nos puede ser de ayuda.
- Mira, mejor, tú con Gold, y yo con Emma. Y en cuanto sepamos algo, nos llamamos.
- De acuerdo – concordó la morena, colgando.
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Su salón estaba destrozado. ¿Qué iba a hacer ella ahora?
Había tenido que dormir con su madre, la cual se había pasado toda la santa noche llorando.
Mierda de vida…
El teléfono sonó, sacándola de sus pensamientos.
- ¿Diga?
- Soy yo.
- Oh, vale – dijo sonriente al escuchar su voz.
- Mira, he hablado con mi padre, y creo que lo mejor es que nos encontremos donde Gold. Deberíamos de mantener a nuestras madres separadas, así como yo a mi abuela, y tú a tu hermana. Dios… abuela suena tan…
- Sí – dijo riendo discretamente. – Es raro, pero cariño, esto es Storybrooke. Da gracias que no se ha vuelto un perro – añadió, haciendo reír a Emma.
- Henry hoy tiene que estar contigo, y bueno… no sé cómo va a afrontar esto… Además, - dijo en tono pícaro – hoy no tengo nada que hacer por la tarde, y dado que ambas casas están ocupadas, podría conducir hasta el bosque, y en la parte trasera de mi bebé...
- Emma, no te ofendas, pero si tu "bebé" no se sostiene por sí mismo, dudo que puedan aguantar a dos personas. Y menos aun haciendo el amor. – dijo, interrumpiendo el discurso de su novia, con una sonrisa triunfante al imaginarse la cara de la Sheriff.
- Yo… eh… adiós. – respondió la joven, colgando el teléfono.
.
*Flashback*
Iba demasiado distraída, pero estaba siendo un día muy divertido, y enriquecedor.
Caminaba con prisa, para llegar a tiempo, cuando sin querer, chocó con alguien.
El hombre soltó el maletín del susto, y ella se agachó a recogerlo. Pero cuando su mano tocó la del hombre, una especie de corriente la atravesó.
Miró al hombre, y tras las gafas, pudo ver aquellos ojos azules, como el cielo infinito y hermoso.
Sonrió tontamente, y el hombre sonrió de la misma manera.
- Lo siento…
- No importa. –contestó sonriente. "¿Por qué tiene una sonrisa tan bonita?" pensó.
- Oye, yo… no quiero que se me tome por lo que no soy, pero creo que eres nueva aquí, y me gustaría ser tu guía.
- Creo que eso es una propuesta de cita… y acepto. Enséñame la cuidad. – Su sonrisa era enorme, y se sentía con mariposas en el estómago. Odiaba esa sensación al mismo tiempo que le encantaba.
- De acuerdo. Te recojo a las ocho de este viernes, ¿te parece bien? – dijo amablemente.
- ¡Por supuesto! – respondió emocionada. Se dispuso a marcharse, pero cuando lo hizo, su mano agarró suavemente su brazo. Y como si pudiera leer su mente a través de sus ojos, añadió: Me llamo Zelena, y puedes recogerme en el 108 de la calle Mifflin. Nos vemos.
*Fin Flashback*
Despertó pensando que estaba a un día de aquella cita.
No conocía su nombre, y no sabía si él sabía quién era ella, pero poco importaba. Era una cita con una persona con quien, prácticamente de inmediato, había sentido una conexión especial.
Nunca se había enamorado. ¿Así era como te sentías?
Bajó las escaleras de tres en tres, y se encontró con una nota en la cocina.
"Yo me tengo que ir a solucionar esto. Arreglad mi salón, u os juro que…
Cuida de Cora, yo no puedo. No salgáis ninguna de casa, es una orden.
Y ni se os ocurra desobedecerme, porque si lo hacéis…
Besos, Regina"
Cogió el café frío del frigorífico, y se echó en un vaso.
Genial, estaba encerrada con su madre. Y encima, iba a tener que limpiar el estropicio de la noche anterior.
Se llevó las manos a la cabeza.
Ella aún no tenía vestido, ni calzado, ni joyas, ni maquillaje, ni peinado adecuado para aquella cita. Y para más Inri, tenía que ser la canguro de una puñetera bruja.
Todo muy bonito, oye.
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La rubia abrió la puerta de manera brusca, sobresaltando al hombre.
- Vaya, vaya, vaya… - canturreó – la salvadora y su salvada.
- Cora y Eva. Son enemigas, y ambas están aquí. Así que tienes dos opciones: o nos ayudas, o serás testigo de la primera guerra municipal de Storybrooke. – Dijo Emma, cortando al hombre.
Rumple palideció a la mención de esos nombres. Su sonrisa se desvaneció al mismo tiempo que surgió la de la Salvadora, quien estaba más que satisfecha con el resultado de sus palabras.
Regina permaneció en segundo plano todo el tiempo. Hasta que decidió hablar:
- Es importante. Mi madre y la de Blanca no se llevan bien. Se odian. Y, a pesar de que mi hermana odia a mi madre… bueno, también odia a Eva. Hay muchos bandos, pues Blanca tampoco está conforme. Piénsalo. Sé que en el pasado tuviste tus más y tus menos con mi madre, pero es capaz de cualquier cosa.
El tono utilizado por la mujer era suave y sosegado. Era un "no pierdas los papeles, hay mucho en juego"
Emma escuchó atenta a su novia, y vio las imperceptibles muecas del Oscuro. Era obvio que algo había habido entre la bruja y él, pero no sabía qué. Su novia era quien más de ayuda podía ser con ese tema, pero ella tampoco tenía respuesta alguna.
- Bien… no cabe duda. Hay que pensar esto antes de actuar. Cora es peligrosa, y como ya os dije, – dijo señalando a Emma – Regina era más peligrosa que Cora porque esta sí tenía corazón. No sé cómo ha vuelto, pero ahora puede sentir. Por eso se presentó en tu casa, – prosiguió, esta vez mirando a la morena – porque no pensó con claridad. Te sigue viendo como una niña sola y abandonada, asustada, que sólo quiere a alguien a quien le importe su vida. Creyó que con ir a verte y decirte que te amaba sería suficiente, y que tú te lanzarías a sus brazos y empezaríais de nuevo. Necesito tiempo para pensar.
A su vez, Eva tiene ahora la oportunidad de vengarse, y si por algo se caracterizaba, era por ser rencorosa. Blanca está en un conflicto interno desde que supo porqué Zelena quería cambiar el futuro. Quiere a su madre, pero Regina es su madrastra. La mujer que la crió durante una parte importante de su vida. Sí, cierto, la hirió, pero gracias a eso tuvo a muchas personas, como su marido o su amiga Roja. Sin duda, hay que actuar con cautela.
Ambas mujeres, boquiabiertas por las palabras del brujo, salieron del establecimiento.
- ¿Porque tiene corazón? – preguntó molesta
- Aish… Gina, tú estabas de parte de tu madre, eras peligrosa. Admítelo, en ese momento, no eras una santa. Y además, es él quien lo ha dicho, no yo. Yo sé cómo eres realmente. ¿Y… en serio, "te sigue viendo como una niña sola y abandonada, asustada, que sólo quiere a alguien a quien le importe su vida"?- preguntó, cuestionándose si realmente la reina era así después de todo.
- Tú se suponía que me conocías, ¿no? – preguntó de manera sarcástica.
"Perfecto, ya está de mala hostia" se dijo molesta.
Ambas se montaron en el escarabajo, y entonces fue cuando Emma la cagó del todo.
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- Escucha, lo siento. De verdad. Es por eso que siempre te crié intentando que fueras diferente. Ibas por el mismo camino que yo, y no quería que acabaras separando a una madre de su hija sólo por la corona.
Eso fue como pulsar un botón que activara algo.
La situación era tensa, y ella, cual globo que inflas hasta más no poder, explotó.
Y obviamente, pelearon.
Pero esto…
- Entonces, ¿no sentías nada por mi padre?" – preguntó, a sabiendas de la respuesta.
- Blanca, cariño… Ya sabes cómo eran las cosas en aquel entonces. Te envidio, tú te enamoraste y tu familia tiene un padre de familia al que amas. – dijo la mujer con voz dulce, intentando acariciar a su hija, cosa que no llegó a ocurrir, puesto que la joven se aparó bruscamente. Al gesto, la mujer se enfadó, y continuó: - Mira, yo estaba enamorada de otra persona, ¿o es que te crees que a mí me agradó casarme con tu padre? Pues no, pero era una obligación, para lo que había nacido. Si por mi fuera, me habría ido lejos y ten por seguro que no habría vuelto. Y si no lo hice, fue por ti. – Su tono de voz había cambiado. Ahora era frío y severo.
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- Veamos…
- Ese azul te quedaría muy bien. Se lo he visto a tu hermana. Y con unos tacones claros, blancos o beiges, te quedaría muy bien – comentó a sus espaldas.
En el marco de la puerta, la mujer miraba a su hija. Su pequeña, esa que abandonó en una capaza. Había crecido, y ahora era una mujer adulta, y hermosa, y poderosa.
He vuelto! Tengo cositas que decir, así que abrid bien las orejas ;P
Uno: Soy de Región de Murcia, en España. Por lo que puede que algo del vocabulario se os escape, o que tenga faltas de ortografía en algo. Así que, si hay algo que no entendéis, decídmelo.
Dos: Como podéis ver, la historia se va complicando. Os adelanto que vamos a tener varios frentes abiertos a la vez, y que aunque parezca confuso, al final todo se va a solucionar. (Algo muy típico en mis fics)
Tres: Deciros que, además, no tengo fechas ni días concretos para actualizar. Por lo tanto, puedo tardar un mes o un día, dependiendo de los reviews, la inspiración, etc. Además, decir que sé que tengo muchos fics a medias, pero yo JAMÁS dejo un fic a medias. Aunque tarde un año, pero lo termino.
Cuatro (pero no menos importante. Porque Cuatro es la clave, y si no, que se lo digan a Tris): Muchísimas gracias a los seguidores, los comentarista XD y en definitiva , a todo el que lee mi historia. Mi intención con mi fic, es mostrar una relación familiar, y que contenga drama, pero también un poco de humor. MUCHAS GRACIAS, DE VERDAD. ESTO SIN VOSOTROS NO SERIA POSIBLE!
BESAZOS PARA TODOS 3 XOXO
