Llegó a casa furiosa, dispuesta a romper lo que fuera. ¿Por qué todo era tan complicado? No lo comprendía, y la incomprensión y la indefensión la herían gravemente.

Se dispuso a emborracharse de cerveza, cuando oyó una conversación.

- ¡Qué me digas la verdad! – dijo su madre, enfadada.

- Esta bien, está bien… Blanca, cariño, yo… me enamoré de… una mujer.

"¿Mi abuela es bollera? Es la lesbiabuela, la abuela bollera "pensó la rubia, intentando no descojonarse.

- E-espera… ¿eres lesbiana? – replicó la muchacha con tono sorprendido.

- Yo… supongo. Pero no entremos en detalles.

- ¿Cómo era?

- Pues… era hermosa. Era trabajadora, luchadora. Era algo tan prohibido… ella era una mujer de una condición social diferente. Ella era diferente. Pero no pudo ser.

Emma percibió el tono de tristeza en la voz de su abuela. Ella sabía lo que era estar enamorada de una persona y no poder tenerla, o que sea algo prohibido. O no correspondido.

- Habia… ¿Había alguna posibilidad, mamá?

- No… a ella le gustaban los hombres, y estábamos enfrentadas. Yo fui estúpida, y eché a perder toda oportunidad de una amistad.

- Lo siento…

Emma, silenciosa, se fue a su habitación, dispuesta a pensar. Había sido un laaaaaaaargo día.

.

Llegó a casa destrozada. La última escena vivida había sido de todo menos agradable. Otro escalofrío recorrió su médula. De nuevo.

Fue a la cocina, dispuesta a preparar la cena, cuando el timbre sonó. Volvió sobre sus pasos, y abrió:

- Mamá

- Henry, yo… lo siento… de verdad… Se me ha olvidado recogerte y…

- Tranqui, sabes que me gusta venir solo.

- Sí, ya eres todo un hombrecito – dijo sonriente, apartándose de la puerta, para que el chico pudiera pasar.

- Mamá, ya me han puesto al día de todo, así que no te preocupes. –dijo el chico, para tranquilizar a su madre.

- Vale, voy a preparar la comida, vete al salón.

- De acuerdo.

El chico se encaminó al salón y vio a su abuela (que raro sonaba todo) en el sofá, leyendo.

El chico se sentó en el sofá, y cuando la mujer noto el peso, alzó la vista para ver quien era.

- Hola, vengo a darte conversación – dijo sonriente, pero nervioso.

- Perfecto, porque, entre tú y yo, tu madre es un poco sosa.

Henry se rió, y continuó

- Bueno, es mejor eso que cuando coge mucha confianza. Porque entonces se pone demasiado feliz.

- Sí, lo recuerdo. ¿Sabes? Tu madre de pequeña era una miedosa. Recuerdo un día en el que nos pusimos a pasear, y vimos una culebra pequeña, inofensiva. Tu madre tenía trece años, como tú. Se subió a un árbol chillando, y cuando se dio cuenta de que las serpientes se podía subir a los árboles, se bajó, chillando también, y corrió a esconderse a casa, chillando: Coméosla a ella, a mí no. Yo soy buena.

-Estaba convencida de que había más y se la querían comer. Se puso histérica y no salió de casa en una semana.

El castaño se carcajeó con ganas, tras la anécdota. Era cierto que su madre le tenía una fobia horrible a esos bichos. Se la podía imaginar corriendo como alma que lleva el diablo.

- En mi defensa diré que las serpientes son venenosas. Y además… argh, ¡tenía trece años! Era una criaja, así que no entiendo. Seguro que tú, - dijo señalando a su madre – si hubieras visto un ratón, te hubieras puesto peor.

- De acuerdo. Es cierto, pero los ratones y las ratas transmiten enfermedades. – añadió la mujer en su defensa.

- Que miedosas. Anda que no tener miedo de trolls ni ogros y tenerlo de unos bichitos.

- ¡Oye! – exclamaron ambas mujeres al mismo tiempo, con la misma indignación fingida, y el mismo gesto.

- Venga, decirme que hago de comer

- ¡Salchichas y huevos fritos! – se apresuró a decir el chico.

- De acuerdo, tú – dijo mirando a su madre – pones la mesa. Y tú – esta vez mirando a su hijo – vas a por tu tía – completó, dándose la vuelta, camino a la cocina.

.

- ¿Qué te ocurre?

- A mí nada – respondió, intentando que no se notara que algo la perturbaba.

- Emma, has estado toda la comida ausente. A ti algo te pasa, que no me lo quieras decir es diferente.

- Es que… verás, yo estoy… teniendo una relación, secreta, - dijo, recalcando la palabra – y hoy la he fastidiado. Porque he tocado un tema que puede que sea muy… doloroso para esa persona. Y se ha enfadado y no sé cómo remediarlo.

- ¿Qué problema?

- Pues… le he sacado el tema de una de sus exparejas… y creo… no, estoy segura, de que esa relación fue horrible para mi pareja. El caso es que ha sido una broma, pero su gesto ha cambiado, y bueno…

- Emma, déjate los acertijos. Yo no soy como tu madre, sé guardar bien un secreto. Cuéntamelo todo.

Desconfiada, la mujer miró a su abuela, y prosiguió:

- Estoy… saliendo con Regina… y he dicho de broma "Solo falta que mi vuelva mi abuelo también". Se ha tensado mucho. Yo… bueno, tengo mis sospechas de…

- Emma, - la cortó – yo sólo te digo, que si tus sospechas tiene algo que ver con relaciones… tu abuelo quería un heredero, en masculino. Y bueno… en aquel entonces… yo sólo te digo que…

- ¿Qué la violaba? – preguntaba angustiada, imaginándose lo horrible que tuvo que ser para ella.

- En aquel momento…

- Tú… ¿pasaste por lo mismo?

- ¿De verdad quieres saberlo? – cuestionó. La rubia se estremeció, y se removió inquieta en su asiento.

.

- Oh, venga, ¡no seáis así! Era una enana. Además, todos hemos tenido miedo de la oscuridad de vez en cuand… madre, ¿te estás comiendo el plátano con pan? – preguntó divertida.

- Hey, pensamiento de Post – guerra – replicó Zelena. – Pero como tú eres la niña de papá, pues normal.

- ¡No soy la niña de papá! – replicó ente divertida y molesta.

- Mamá, admite que un poco pija si que eres de vez en cuando.

- Henry, cariño, te recuerdo que tooooooodos tus videojuegos están en la biblioteca. Para mí sería muy fácil subir y cog…

- Vale, vale, ya me calló – contestó alzando las manos en señal de rendición.

.

*Flashback*

En un amago de que el ambiente se caldeara, habló:

- Ya sólo falta que vuelva mi abuelo – dijo a modo de broma.

Pero, antes sus palabras, la morena se tensó. Y Emma volvió a la carga.

- Regina, ¿estás bien? Estás palideciendo.

- Regina, eh

- Eeeeehhh, coooonteeeestaaaa

Pero la reina no contestó. Regina se giró hacia la ventana, intentando ocultar sus lágrimas. Se había vuelto débil, eso era indudable.

- Cariño, lo siento – dijo Emma cuando pararon en un semáforo, poniendo su mano sobre su muslo.

- Llévame a casa – replicó con un nudo en la garganta y un hilo de voz.

La Sheriff notó como todo su cuerpo se había tensado, pero prefirió no decir nada.

Condujo hasta la casa, y cuando llegó, cual rayo, Regina se bajó del coche.

*Fin Flashback*

.

El silencio se adueñó de la estancia.

Muchos secretos, que ahora comprendía.

Secreto número uno: El padre de Regina.

Secreto número dos: El enamoramiento de Eva.

Secreto número tres: ¿Por qué hay una conexión?

Muy fácil , porque el padre biológico de Regina era él mismo. Y Eva se vino a enamorar justamente de Cora. Por eso la delató. No era sólo para ser reina, sino porque se sentía despechada porque Cora se había enamorado de Leopold. Por eso actuó inconscientemente.

Y por eso él no podía ver del todo bien el futuro de la joven. Porque era su hija, y no puedes ver el futuro de algún familiar. Pero él no lo sabía.

Y lo peor de todo no era eso. Era que… ahora Bella estaba embarazada. Y Zelena se había enamorado de un un dios nórdico, Thor, alias Profesor Christian Halfway.

Y lo peor no era eso. Lo peor era que…


wiiiiiiiii estoy de nueeevoooooo.

Veamos, voy por partes.

Aqui a haber movida, como ya os podéis imaginar.

El galán es Chris Hemsworth en este mundo, y Thor en el otro.

Además... sí , es lesbiana, o eso creo.

Puede que parezca que me centro mucho en el resto y no en Zelena, pero pronto veréis como va a ser el primer amor de Zelena, y porque todo estás tan mezclado, que esto parece ya los Serrano