¡1.899 palabras, señores! Bueno, agradecer a toda la gente que lee mi historia, tanto esta como las demás. A quien deja review, marca como favorito y como seguir, etc.

Decir que... ¡LA CITA! ¿En el otro capítulo dije Thor? Lo lamento, en serio. El personaje (interpretado por Chris Hemsworth) será Jack, de Memorias De Idhún.

Además, decir que habrá en este cap, momentos para todos los gustos.

Y agradecer a LoveGirl, BeckettMills, Ticoy, Guest y Onievas por sus reviews desde que comencé la historia. A Ticoy y Zary Curhm por sus favorites. A BeckettMills, Ticoy, Zary Curhm y lucerocanalla por seguirme, etc.

Sin más dilaciones... pasen y lean :·3


Se vistió con un vestido azul eléctrico, con escote cuadrado, de manga larga, debido a las bajas temperaturas, y corto por las rodillas. Unas medias negras tupidas y unos tacones blancos y azules.

Cogió un bolso de asas blanco roto, y dejó su melena suelta.

Estaba preparada para aquella cena.

Sí, lo estaba. No había nada que temer.

Es decir, era su primera cita, pero no pasaba nada. Ella era la Perversa Bruja del Oeste. Era segura, confiada. Podía con aquello.

Dos semanas llevaba allí, y ya se había complicado todo.

Ahora tenía madre, si es que a ese ser se le podía llamar así, sobrino, cuñada, hermana, y más familia.

Sí, ahora tenía una familia…

Salió al porche, a la espera de que el hombre hiciera acto de aparición.

Salió cinco minutos antes, y ahí se lo encontró.

- Quedan cinco minutos. Quiero decir, aún no es la hora. Quiero decir, estoy contenta con eso, tenía ganas de verte y…

- Tranquila, - dijo Christian – no pasa nada. Yo también quería verte.

Una risita nerviosa salió de su boca. Estaba nerviosa.

- ¿Nos vamos? – prosiguió el hombre, tendiéndole el brazo.

- Claro – respondió sonriente, entrelazando su brazo con el del rubio

La pareja subió a un Seat Ibiza negro. El profesor condujo hasta un claro del bosque, y allí, comenzó a sacar cosas del maletero.

- ¿Un picnic? – preguntó con una ceja alzada, muy típica de su hermana, sonriente y divertida.

- Sí, ¿no te gusta? – respondió preocupado por no estar haciéndolo bien. Desde que se acabó su relación con Victoria, todo había cambiado. Hacía ya muchos años que no salía con nadie, y estaba nervioso. No sabía que había sentido en el momento en que la vio, pero fue sin duda especial. Sólo recordaba haberse sentido así con…

- ¡Me encanta! – gritó la pelirroja, emocionada. Su primera cita de verdad, con un picnic en el bosque, su lugar favorito. Y cuando vio la comida vio que era su favorita. Y el chico…

- Entonces, ¿te gusta? – preguntó bobaliconamente.

- ¡Pues claro! Ven, vamos a sentarnos – dijo agarrándolo de la mano, y arrastrándolo a la manta.

- Las hamburguesas son el alimento que a todo humano le gusta, así que…

Zelena se dio cuenta de que estaba en las nubes, y decidió bajar.

- Yo… ¿sabes quién soy?

- ¿Y tú quién soy?

- Yo pregunte primero…

- Eres Zelena, la hermana de Regina, la Reina Malvada. Eres la Perversa Bruja del Oeste y todas esas chorradas. Es decir, no dudo que tengas tu lado malo, que todos lo tenemos, pero ya da igual. Todo el mundo dice que has cambiado, y yo más que nadie tengo motivos para creer en las segundas oportunidades y en los cambios. Te toca, ¿me conoces?

- No… ¿debería?

- Soy Christian Halfway en este mundo, y Jack en mi mundo. Acabé aquí porque cuando tu hermana lanzó la maldición, yo estaba en aquellas tierras. Me gustó este mundo, y bueno, me quedé. Nada me anclaba al otro – completó, encogiéndose de brazos, restándole importancia.

La mujer se quedó fascinada con el relato del hombre, y comenzó a preguntar:

- ¿En qué trabajas aquí? Cuéntame cómo es tu vida aquí.

- ¿No me vas a preguntar por el pasado?

- No creo que te agrade, así que no, no lo haré. Tu vida de aquí parece mejor.

- Cierto – añadió él con una sonrisa

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Apoyó las manos en la mesa, y habló:

- Tenemos que hablar – dijo.

El silencio no se disipaba, y cuando se dio cuenta, añadió:

- Y se suponía que la salida era yo – una sonrisa ladeada y Emma se tapó el escote, sin perder la sonrisa.

- No hay nada de qué hablar, Srta. Swan. Márchese, tiene trabajo.

- Yo no me voy hasta que hablemos. Y créeme, tenemos todo el día.

- No tenemos nada de qué hablar. – su voz sonaba cansada, como si aquel fuera un tema que llevara años tratando. Como si todo hubiera vuelto a ser parte de su monótona y aburrida vida.

- ¿Y lo del otro día qué, eh?

Esquivó su mirada, y salió con paso firme y decidido de su propio despacho.

La sonrisa de la joven se desvaneció, y tal como llegó, se marchó.

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- Cuéntame quien era… por favor… te juro que nadie se va a enterar por mi culpa – dijo la chica haciendo un puchero.

La mujer dudaba si contárselo, ¿podía realmente hacerlo? ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo contarle a tu hija que su… ¿abuelastra? era la persona que amaste tanto durante tanto tiempo?

No era fácil, pero quería acabar con las mentiras. Si quería saber, iba a saber.

- Te lo contaré todo. Como ya sabes, en su momento no fui una joven justa. Despreciaba a todo aquel que fuera diferente. Actuaba cual déspota. Era cínica, y soberbia. Pero ella no. Ella era diferente. Todo comenzó cuando llevó la harina a palacio. Ella era molinera y yo una princesa. Actué mal, y le puse el pie para que tropezara, haciendo que soltara los sacos para para su propia caída. Se rompieron un poco, y se manchó parcialmente. La humillé ante tu padre y tus abuelos. Estaba agachada, frente a mí. Estaba furiosa, rabiosa por ser humillada por alguien que, sin tanto lujo ni tantos títulos, era igual que ella. Pero ví también como sus ojos, esos ojos marrones tan bonitos, se aguaban. Me dí cuenta de que era la joven más hermosa que había visto jamás. Hasta aquel entonces, no me cuestioné por qué no me atraían los hombres. Pensaba que era normal que admirara la belleza de una mujer, pero no me sentía igual con hombres. Y ella era… más alta que yo, pero tampoco era enorme. La altura justa, unos 165 cm. Tenía una figura completamente deseable, y era guapa, mucho. La suciedad cubría su cuerpo y cara, y siempre llevaba sus cabellos recogidos en un moño. Pero aún así no podía evitar fijarme en ella. Era increíble. Siguió llevando la harina, y me di cuenta de que tenía que tener mucha fuerza para llevar esos sacos ella sola. O eso, yo era una flojucha. Cada vez que la miraba o estaba cerca de ella, veía una mujer fuerte y valiente, sin miedo. Ella no era como el resto. No, ella no se dejaba pisotear. Pero unos meses después, yo me casé con tu padre, y ella con un alto cargo del ejército, un alto cargo con muchos títulos y posesiones. Y cuando te presentamos siendo un bebé, seis años después de la última vez que nos vimos, la ví. No hablé con ella, pero estuve siguiendo cada paso que daba. Estaba preciosa con aquel vestido tan elegante. Ella sí que habría sido una buena reina. Llevaba un recogido bonito, un vestido bonito… tacones, joyas… estaba maravillosa. Pero estaba casada, y tenía una hija. Envidiaba al hombre que tenía a su lado, que parecía estar enamorado de ella. Hacía todo lo que ella quería, y lo comprendo. Yo también habría obedecido todas y cada una de sus órdenes. Y, diez años después, diecisiete años después de la última vez que la vi como la chica pobre y humilde, pero a la vez ambiciosa, la volví a ver. Seguía igual que antes. El tiempo había pasado, era cierto, pero el aspecto fue el mismo que aquella celebración. Y me envenenó. Nadie supo jamás las causas de mi muere, ni siquiera yo sé que ocurrió. Sólo sé que me mató, y aún así, lo entiendo. La traté mal cuando no tenía nada, y cuando lo tenía todo, no me digné a mirarla siquiera, o al menos eso pensaba. El resto de la historia, sabes cuál es. Ví su diario, un día. Lo encontré perdido cerca de un molino, su molino, pero ella ya no estaba. Ella quería todo lo que yo tuve y despreciaba. Y tenía miedo a cometer los mismos errores que su padre cometió con ella. Y así lo hizo. Tú tienes suerte, hija mía, porque al menos durante unos años, Regina fue buena contigo y actuó de manera completamente diferente a su madre. Y por otra parte, comprendo a Cora. Es muy duro ansiar algo y no poder tenerlo. Ella, en su caso, ansiaba todo el poder que yo tenía, y el no tenerla la convirtió en lo que ahora conocemos, y tu madrastra es una prueba viviente de las consecuencias de sus actos. En mi caso, no tenerla a ella, me hizo infeliz. Ansiaba aquella molinera, y por culpa de mi orgullo, todo se echó a perder. – terminó la mujer con lágrimas en los ojos.

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- … así que sí, bueno, soy profesor de literatura. Y un dragón. Extraño, ¿eh? – añadió con una sonrisa.

- Sí – replicó ella de la misma manera. – Pero bueno, no está mal. Muchas cosas a la vez, así te distraes.

- ¿Y tú, de qué vas a trabajar ahora?

- Pues… la verdad, no lo sé. Quiero hacer algo, pero dudo que conseguir trabajo aquí sea tan fácil. Al menos para mí.

- Tranquila… no es tan complicado. Las segundas opor…

- Jack, no. – dijo, cambiando su tono, mostrándose más reacia. – No me vengas con eso. Las segundas oportunidades no existen para alguien como yo. ¿De qué voy a trabajar, eh? Nadie me querría para nada, y lo sabes. No sé hacer nada excepto llevar una casa. Ahórrate el discursito, que ya me lo ha echado mi hermana.

- Entonces…

- Me tengo que ir – interrumpió, levantándose del suelo, como si tuviera un muelle en el culo. – Te llamaré, pero no hoy, ni mañana, ni pasado. Necesito aclararme conmigo misma. Dicen que no puedes amar el mundo si no te amas a ti misma, y bueno, supongo que esto es algo parecido.

Desapareció tras una nube verde, y el rubio se quedó ahí, mirando el lugar en el que antes, aquella bruja divertida y desvergonzada, estaba.

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Oyó el sonido de tacones, y supo que eran suyos.

- ¿Qué quieres? – preguntó, cansada y harta de su jueguecito de "ahora te quiero, ahora no".

- A ti. ¿Quieres sabes? Lo verás por ti misma – respondió, dejando caer el abrigo, dejando que la rubia la viera con aquel corsé, liguero, y resto de ropa interior negra.

Se acercó e invadió su espacio personal. La agarró por las solapas de la chipa de cuero azul que llevaba aquel día, y la besó. La besó como si no hubiera un mañana. La besó con pasión y lujuria, con prisa. La besó violentamente. De manera dominante.

Y ahí fue cuando comenzó todo.

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Por eso aquella boda tan precipitada. Para ocultar el embarazo. Para ocultar quien era el padre de la niña.

Pero esa no era la pregunta inicial, ni mucho menos. La pregunta era: ¿Por qué, siendo hija de una bruja poderosa, y un ser como El Ser Oscuro, no era poderosa? ¿Por qué no demostraba todo su potencial? Todos sabían que era poderosa, pero debería de ser diez veces más poderosa, dados sus antecedentes. Quizás era porque, el amor corrompido, era una forma de amor verdadero. Y ella era el fruto de ese amor. Se llamaba amor corrompido a ese tipo de amor en el cual, dos personas, por diferentes circunstancias, no pueden estar juntos. Y lo único que al final les une, es la prueba de que su amor existió.


CHAN CHAN CHAN CHAAAAAAAN

¡Aaaaaquii y está el cap!

Movidito, eh.

Hay muuchos frentes abiertos, y s por eso, querido lectores que os pregunto. ¿Que tema queréis que se profundice en el siguiente cap?

El tema de Bella embarazada? El de Snowing y su relación con sus hijos? El de la redención de Cora? El intento de amistad (Uy, spoiler) de Eva? La cita de Zelena, o como se va a desarrollar su vida en SB? Las SQ y el pasado de ambas? Los cambios en la vida de Regina? Cualquier ootra cosa?

Sea lo que sea, ya sabéis, Read and review :-D

Cualquier duda, sugerencia, etc, aquí estoy!

Besistos y abracistos cisbernéticos, lestosres mios XD