Se metió en la cama nada más llegó. Necesitaba aclarar sus pensamientos.

Ella jamás se había enamorado. Todos huían al ver su complicada vida. ¿Pretendientes? Sí, muchos, pero nunca había habido nadie que llegara a ser su final feliz. Muchas veces se preguntó qué era lo que estaba mal con ella. Si era su ropa, sus modales, su pelo o sus ojos. Se preguntaba mucho por qué todas tenían sus finales felices y ella sólo tenía la piel verde. Y extrañaba que alguien la abrazara por la espalda, y que la desearan unos buenos días. Extrañaba las fechas especiales, y los regalos, y los halagos. Tener alguien de quien preocuparte. Pero jamás lo admitiría por dos razones: una, extrañaba algo que jamás había tenido; y dos, eso la hacía débil. Ella, tras todo lo que había sufrido, se veía como una mujer fuerte, valiente e independiente. Y el amor lo arruinaría todo. Jamás se daría el lujo de admitir que quería que la protegieran. Que quería su caballero de brillante armadura. No, ella no. Ella se cuidaba sola. Ella no necesitaba salvación. Y por otra parte… ¿Qué era esto con Christian, o Jack, o lo que fuera? Supuso que eso era atracción. Es decir, en los libros, las películas, las canciones… eso era lo que pasaba. La extraña sensación en la boca del estómago, esas conocidas mariposillas. Y ese acelero del pulso cuando algo relacionado con él entraba en escena. ¿Qué hacer o decir? Tenía miedo, mucho. Y es que ella estaba cambiando, pero aún así, no se podías negar que había sido perversa. No, no se podía negar todo su pasado. Y Jack era un guerrero, un dragón poderoso. Él era el bien, y ella el mal. No, no podía. Pero quería. ¡Maldita sea, quería! ¡Jamás se había enamorado, ni había cometido ninguna locura, y se lo merecía! Tenía treinta y dos años, y nunca se había sentido así. Sentía que no le importaba caer, si era por él por quien caía.

Con ese pensamiento, se durmió. Tomó una decisión: si Jack Yandrak, alias Christian Halfway , era su final, feliz o no, lo aceptaría gustosa.

.

- He pensado que si es niño, podíamos llamarlo Liam o Shane, y si es niña, Shelby o Judith. Sería bonito, ¿no crees? …Rumple… Ruuuuuuumpleeeeee – dijo la joven, pasando una mano por la cara de su marido. Pero vio que no contestaba.

- Bella, cariño, escúchame. Yo… a ver, si tú te enteraras de que tienes una hija, ¿qué harías? En el hipotético caso de que esa mujer fuera una adulta de unos treinta años, con un hijo, y una vida hecha. – preguntó temeroso el hombre.

- Rumplestinkin… ¿tienes una hija bastarda?

- Eso… suena muy mal, pero no la reconocí nunca, así que bueno, eso es lo que es. Quiero decir, no es porque no quisiera, sino porque nunca supe realmente que existía. No tenía ni idea, y ahora… pues…

- ¿Quién es? – preguntó la mujer curiosa

- Pues… verás… yo… instruí a Cora durante dos años. Desde que abandonó a Zelena hasta que se quedó embarazada de Regina. Y eso… las cuentas apuntan a que su boda apresurada con Henry Mills fue para cubrir su embarazo. Mío. Creo que, Regina, tu captora durante veintiocho años, es mi hija menor.

- Eh… yo… espera, te… ¿tuviste algo con Cora?

- Sí, bueno, por eso me entregó su corazón, para no sentir nada. En el fondo me siento culpable…

- ¿De qué?

- De que… si jamás me hubiera entregado su corazón, Regina habría tenido una madre cariñosa, que habría curado sus heridas y la habría arropado, en vez de echar sal a la herida y destaparla en medio de la noche – dijo metafóricamente

.

- REGAAAALAAME TU RISAAAAAA, ENSEÑAME A SOÑAAAAAAAR, CON SOOLO UNA CARIICIIA, ME PIEEERDO EN ESTE MAAR… TÚ Y TÚ Y TÚ Y SOLAMENTE TÚÚÚÚÚÚ…

La grave (y horrible para el canto) voz del hombre sonaba por toda la casa. Estaba solo, y mocho en mano, se paseaba por toda la casa cantando la archiconocida de Pablo Alborán, poniendo muecas las cuales se asemejaban a un estado de estreñimiento. Todo pareció ir bien para él hasta que una sandalia golpeó fuertemente su cabeza.

Se giró para ver quién era el emisor de tal ataque, cuando se encontró con su hija y su mujer, codo con codo, y armadas con zapatos.

- Como vuelvas a hacerlo, vas a estar cagando lentejuelas hasta que Naya Rivera deje de estar buena – dijo su hija, con un zapato de tacón alto en mano (obviamente, este tenía lentejuelas).

- Venga anda, tampoco era para tanto – dijo excusándose.

- El día en que cantes Éxtasis como Pablito…

- TÓMAME DE LOS PIEES A LA CABEZA, PORQUE QUIER…

El tacón rozó al hombre, pero no llegó a herirlo para desgracia de la rubia.

- Vaaaaaale, ya me caaallo…

- ¿Qué es este lío? – preguntó alarmada Eva desde las escaleras.

- Nada, mamá… ¿y tú a dónde vas así?

- A hacer las paces con Cora – dijo de manera simple, bajando las escaleras.

Blanca Nieves se atragantó con su propia saliva, tosiendo ruidosamente en consecuencia.

Dos cabecitas rubias se asustaron de lo que pudiera pasar, pero se mantuvieron en silencio. Sólo por si acaso.

- Ma-mamá… no cre-crees que…

- No hija, ya soy mayorcita, y debo disculparme por lo que le hice.

- Abuela, creo que voy a ir contigo – dijo la rubia. – Dame diez minutos y bajo.

.

- Emma… ¿y esa marca del cuello? – cuestionó Eva, sabiendo la respuesta.

- Nada, nada…

- ¿Entonces por qué me acompañas? Porque puedo cuidarme solita.

- Yo… vaale, sí, es para hablar con Regina. Es que… ayer vino a verme. Demasiado…

- ¿Provocativa? – continuó. – Emma, te acostaste con ella, dejaste que descargara toda su rabia y su ira contigo, ¿no?

- Sí… - dijo ruborizada. – Estuvo tan bien… pero ahora no sé. No sé si me quiere, si me odia, si soy su juguetito…

- Sólo te diré una cosa, nieta: Si esa morena con complejo de pirómana te hace daño, lo va a pagar caro.

- ¿Pirómana?

- Se supone que le gusta el fuego, ¿no?

- Sí, mira, ya tengo título para una novela: Cincuenta Sombras De Swan: La Ninfómana Pirómana – dijo

El coche se llenó de risa, y partió a la casa mansión.

.

Era un dilema importante.

Esa mujer la había tenido cautiva durante años. La había torturado mentalmente, la había hecho sufrir como nadie había hecho jamás.

Había sido una persona horrible, pero se merecía saber la verdad sobre sus orígenes. Merecía saber quién era su padre biológico, y saber qué pasó realmente.

Entendía perfectamente la necesidad del, por aquel entonces pequeño, Henry. El niño sólo quería saber quién era su madre, porqué lo abandonó, y todo lo relacionado con su árbol genealógico.

Pero también sabía cómo era la reina. Si se enteraba, querría saberlo todo. Y todo implicaba todo. Y quizá saber fuera malo. Podía reaccionar de muchas maneras, y no todas eran buenas. Saber de repente, que tu vida ha sido una mentira, que no ha sido para nada real, puede doler.

Porque tu padre no es tu padre, no al menos biológico. Ni tus abuelos, tíos, primos, etc son tu familia. Y todo lo que te contaron en un principio, no es cierto.

Ella esperaba un hijo de su amor verdadero. Pero no podía olvidar quién era él. No podía olvidar que había tenido un hijo, y se había enamorado de otras mujeres. Y ahora tenía una hija, con la cual, si hubiera podido, habría tenido relación. Una segunda oportunidad.

De inmediato, cayó en la cuenta de que aquella noche de pelis familiares iba a ser diferente. Tres nuevos miembros se unían a la familia. Y eso significaba, que quizás había pelea.

Apartando esos pensamientos de su cabeza castaña, Bella cogió su bolso y se encaminó a la casa de Regina. Seguro que todas estaban ya allí decidiendo que peli ver.

La noche de las pelis consistía, básicamente, en que todas las mujeres de esa familia veían una peli o una serie por la tarde, desde la hora del café hasta la hora de cenar. Cenaban juntas y luego cada una se marchaba a su casa.

Hasta ahora, había estado bien. Era ya una tradición de esa nueva familia. Lo comenzaron a hacer nada más solucionarse todo, y así continuaron todos los sábados.

Bella sabía que iba a haber tensión, pero prefería no pensar en eso.

Salió de casa, y caminó hasta la mansión. Iba pensando en cómo decirle a todos mañana que estaba embarazada.

Porque si Rumple había hablado con Regina… todo, definitivamente, iba a complicarse.

Pero bueno, las mujeres de esa familia había sobrevivido a una bruja vengativa, a veintiocho años encerrada, ser huérfana y una madre horrible, entre otras cosas.

Podía hacerlo. Todo era cuestión de ponerse.

.

- Y dale… ¡Que Seven no me gusta! – dijo la pelinegra cruzándose de brazos con un gesto un tanto infantil.

- ¡Pero a mí sí! No vamos a ver otra vez Titanic. – replicó la rubia.

- No, ni Seven ni Titanic, vamos a ver El Pianista – dijo Zelena, quien ya había vuelto de comprar lo necesario para la velada.

- Esa película es muy dura… - dijo Blanca.

- Y está muy vista – añadió Emma.

- ¡PONEOS DE ACUERDO DE UNA PUÑETERA VEZ! – Gritó Regina desde la cocina, harta de la pelea entre su novia y su hijastra/suegra.

- Eso – pinchó Zelena.

Y mientras las supernenas discutían sobre que ver, Bella se acercó a Regina.

- Gina, hay algo que te quiero decir…

Sí, te escucho – dijo la mujer sentándose frete a la ojiazul.

- Verás, yo… estoy embarazada…

- ¡Eso es fantástico! Cuenta, cuenta. – dijo alegre.

- Pues, verás, ese no es el problema… si te digo esto a ti primero es porque, bueno, tú sabes más que el resto del tema… Lo importante no es eso, quiero decir, sí, pero… Rumple tiene una hija secreta. Se enteró hace poco, y no sé cómo le va a sentar a ella este embarazo. De hecho, ni siquiera sé si se lo va a decir, y como serán las cosas entre los dos cuando se lo diga.

- Bueno, eso… no sé qué decirte… ¿cuántos años tiene la niña?

- Treinta.

- Joder… - murmuró.

La relativa calma que había en el salón se rompió cuando aparecieron.

- ¿Qué estabais haciendo vosotras dos juntad, madre? – preguntó la morena, mirando a su madre, y a Eva.

.

*Flashback*

Emma entró al dormitorio seguida de Regina.

Ambas entraron, y se sentaron en la cama:

- ¿Para qué hablar, mi amor? – dijo sensualmente la morena, acariciando su muslo.

La rubia tragó saliva, y quitó su vista del escote de su novia.

- Verás, yo…

- Shh – dijo con una sonrisa pervertida, poniéndose sobre ella. – No hables. Mejor usa la lengua para otra cosa…

*¿Fin Flashback?*


¿Aquí se acaba el flashback? ¡Pues no, claro que no!

Pero quizás, no tuvieron cerzo zarvajeh, sino que paso algo...

Bueno, que queréis, ¿sexo o drama?

Además, qué hacían esas dos juntitas? Donde estaban? Repito lo de antes, queréis sexo o drama?

Y Gold, le dirá a Miss provocación la verdad, o no?

Y Zelena, hará con el guaperas?

Y Bella?

Y El alboranes este, seguirá torturando a su familia con su "maravillosa voz"?

Ya sabes amigos míos, cuantos más reviews, antes subo el cap y de mejor calidad ;)