Hola!
Espero les ande gustando esto, se qeu esta un poco floja pero prometo que se ira poniendo mejor XD
+Los personajes aqui usados son de mi amiga Miho Obana
Sana caminaba lentamente por la ciudad, con el rostro oculto tras unos lentes amarillos, una gorra color verde pistache y escuchando sin oír los murmullos a su alrededor. Cada vez dormía menos, ahora le angustiaba más que antes el asunto con H, y es que Naozumi había sido el primero en tocar el tema del chico karateca, pero cada vez era mas frecuente escuchar el tema de boca de su madre, de Fuuka, de Tsuyoshi, de Rei, de Ayya y estaba segura de qeu si las ardillas hablaran, tambien Maro-chan ya la hubiera cuestionado, y es que como decirles que simplemente estaba aterrada de confirmar sus sospechas, sabia que aunque por fuera se hiciera la dura y valiente era muy senible, y muy fácil de lastimr, tal vez por el hecho de haber sido abandonada y de saberce remplazable, no lo sabia con certeza, solo tenia claro que la aterraba el tan solo pensar en Akito Hayama confirmándole por teléfono sus sospechas.
Ahora andaba a la defensiva todo el tiempo, desquitaba su mal humor con quien tuviera enfrente, su publico lo tomaba a forma de chiste, pro sus amigos sabían que tenia algo, es por eso que habia decidido reunirce en casa de Fuuka, a la casa de la cual se dirigía lista para vover a enojarce si es que sacaban el tema de nuevo.
Al fin se encontro frente al extenso jardín que daba pie a la casa de Fuuka, estaba demasiado bien cuidado -¿Que no tienen otra cosa que hacer?-pensaba Sana mientras trataba de no pisar nada, cuando estuvo frente al portón, apenas había tocado un par de veces cuando Ayya se asomo paa abrirle.
-Creimos que no vedrias Sana-chan.
-Dije que aqui estaria, y la palabra de una estrella es sagrada, pedonen si los deje mucho esperando.-dijo tratando de suavizar su tono, el cual últimamente parecía siempre a la defensiva.
-No te preocupes Tsuyoshi y yo decidimos llegar antes para ayudarle a Fuuka a preparar la comida y a limpiar la casa, como sus padres no están.
-Es cierto ¿les ayudo en algo?
-No te molestes, ya casi acabamos, pasa.-dijo haciéndola entrar y quitándole su abrigo de peluche que últimamente la pequeña actriz usaba casi a diario porque según ella la hacia verse como estrella de Hollywood.
La peli castaña entro pero casi prefirió no haberlo hecho, cada centímetro de la habitación estaba tapizado con flores, en las cortinas, alfombra, sillones, comedor, cuadros, pequeños platos, incluso en las paredes. Definitivamente había algo mal en esa familia, aunque no es que la suya fuera muy normal, tal vez eso había desencadenado que a ambas chicas les gustara Hayama, las familias tan anormales que se cargaban –deja de pensar en el-se regaño la chica mientras tomba asiento al sentirse mareada, ya sea por las flores o por el recuerdo del lobo solitario.
-¡Hola Sana! Que bueno que pudiste venir a mi casa.- dijo Fuuka saliendo de protno de una puerta que había estado bien disimulada con bonitos adornos de madera.
-Te prometí que vendría, además quiero aprovechar, cuando tengo mucho trabajo casi nunca los veo y eso me deprime, así que es mejor aprovechar ahora que hay tiempo.-dijo la chica sonriendo sinceramente.
Oye Fuuka-chan ¿Dónde esta Tsuyoshi?
-El tarado de tu novio esta recojiendo el tiradero que hizo alla arriba, tiro unas cajas del estante donde mama guarda su preciada colección de revistas.
-No sabia que tu madre coleccionara revistas Fuuka.
-No exactamente, ya les había contado que era gimnasta y fue a las olimpiadas, así que esta suscrita a varias revistas de deportes, Estados Unidos, Francia, Alemania y Portugal, bueno esas son las que recuerdo, mi madre ama esas revistas, pero ni las lee, solo entiende una que otra parte, pero creo que la hacen sentir bien y bañada de recuerdos de su juventud.
-Fuuka ¿de que querías hablarme hoy? Dijiste que seria algo que me alegraría, dime ya quiero saber, estoy harta de ser comida por la angustia.-dijo Sana dando saltitos junto a Fuuka, quien se alegro de ver a la antigua Sana.
-Pues mamá quiere ir a Estados Unidos en Diciembre para saludar a su antiguo entrenador, al parecer se va a casar o algo así, y pues yo le pedi permiso para uqe fueras con nosotros ¿Qué te parece?
-¿¡Que hiciste que! Yo tengo mucho trabajo no me puedo largar así como así de Japon a unas vacaciones de placer por muy guapos que estén los chicos y…
-Quiero que arregles las cosas con Akito, ya estoy harta de verte en un sombra oscura vagando por el mundo.
-¡Kya! ¡Has pronunciado su nombre! ¡Calla blasfema!.-dijo tirandoce en el suelo y empezando a temblar.
-Sana-chan…
-Dejala Ayya, aunque trate de evadir el tema se que sabe que es hora de dejar de huir y enfrentarse a Akito, que hablen de una buena vez y Sana vuelva a ser como antes.
-Yo no pienso ir a buscarlo, si no ha llamado es porque no quiere saber nada mas de mi nunca mas, y por mi esta bien, así como si nunca nos hubiéramos conocido.
-Déjate de orgullos tontos Sana todos sabemos que te pone muy mal su falta de comunicación, y ya estamos hartos de tu mal humor, debes de enfrentarlo y…
-Me niego a hacerlo, no eres mi madre y por lo tanto…
-¡Dejame terminar que es mi discurso clave!.-dijo la chica golpeando a su amiga fuertemente en la cabeza.
-Pero es que te estas metiendo en…
-Como tu amiga, tengo el derecho de preocuparme por tu felicidad ¡siempre desquitas tus odios con nosotros! Ya basta, ve y afróntalo, el te ama y tu a él…
-El no me ama Fuuka, es incapaz de sentir algo por alguien.
-Ahí vas otra vez a quejarte sin hacer nada, hazlo que de la cara, y si te manda al diablo simplemente consíguete a alguien mas y ya.
-¿A quien quieres que me consiga?
-Tienes medio Japon para elegir.
-¡No te metas Fuuka! Este problema es mio y de Hayama, y ya veremos nosotros si lo solucionamos o no, tu no tienes ningún derecho a decirme que hacer o que no, y por supuesto que no ire a Estados Unidos.
-Claro que lo harás, no te estoy pidiendo opinión.
-¡No lo hare!.-grito Sana harta de que todos se creyeran con el derecho de mandar en su vida, ella sabia lo que podía y no hacer, y enfrentar a Hayama estaba descartado incluso desde la mera idea.
-Chicas, cálmense, mejor vamos a…
Tsuyoshi entro desesperado en la habitación con una revista en la mano, tanta fue su prisa que ni siquiera vio a Sana que estaba hecha una furia, ni a Ayya que trataba de mediar el asunto.
-Fuuka, debemos quemar esta revista, si Sana la ve…
-¿Qué pasa si la veo Tsuyoshi?.-dijo arrebatándole la revista sin la mas leve resistencia ya que su amigo estaba distraído.
-¡Sana! Yo… no es que…
La pelicastaña miro el índice, era una revista en ingles pero aun así lograba entenderlo, pero algo en la pagina 34 la hizo detener la mirada y buscar rápidamente el articulo. No había duda… la vida se ensañaba con ella.
La chica se paralizo al ver la pagina, no supo como reaccionar, se puso palida y tuvo que sentarse mientras fruesas lagrimas se desplomaban por sus mejillas, las chicas se acercaron a ver la revista mientras Tsuyoshi se recriminaba, la expresión de sus amigas no fue mejor que la de Sana, definitivamente no había sido buena idea ir a casa de Fuuka.
Cada vez se pone mejor la cosa, Sana empieza a mostrar su lado vulnerable, no creo qeu pueda seguir con su mascara a los demas, ¿alguien extraña a Hayama? jajaja cuando se enteren de lo que hizo realmentre no creo que lo extañen mucho.
