¿Saben qué descubrí cuando estaba pensando en el nombre de este capítulo? ¡Qué el primer capítulo se fue sin título! Al final decidí no angustiarme y entonces el capítulo dos es así:
CAPÍTULO "2"
- D & G -
Ginny no podía creer lo que le estaba pasando, llevaba tanto tiempo siendo fuerte, sonriendo, retomando el camino, ¿Por qué de repente no podía dejar de llorar? Por enésima vez, se secó los ojos, resopló y se ordenó a sí misma calmarse. Por enésima vez fracasó.
Enojada consigo misma, se recargó del primer árbol que encontró y levantó el rostro como para dejar que el viento le ayudara a calmarse. ¿Qué estaba pasando?
De repente, una mano rozó la suya por detrás del árbol causando que diera un pequeño salto y se girara rápidamente mientras ya buscaba la varita. Lo que vio, la dejo sin aliento.
El mismísimo Draco Malfoy se encontraba detrás de ella, una expresión de preocupación en el afilado rostro que simplemente no iba con él, una mirada indescifrable, fija en ella.
-Yo… -Draco barbotó, también él estaba sorprendido de sí mismo-. ¿Estás bien? –dijo cuando se recompuso.
Muda, Ginny se giró completamente hacia él, hubiera querido hablarle con dureza y marcharse pero por más que lo intento, no pudo siquiera dejar de mirarlo. De pie frente a ella, alto y guapo con su túnica gris, preguntándole si estaba bien como si realmente le interesara… inexplicablemente, otro par de lágrimas corrieron por su rostro.
Detrás de ellos, la música de la fiesta había cambiado, aunque llegaba amortiguada a donde ellos estaban, Ginny era increíblemente consiente de la letra que ahora entonaba Imelda Dent, "Volemos sin escobas, usemos nuestras alas, escapemos de las bludgers, te quiero". Era romántica y absurda, igual que le parecía su situación actual.
Mientras tanto, Draco se había atrevido a dar un paso hacia ella, había estado a punto de levantar el brazo para secar las lágrimas de la joven pero en cuanto ella advirtió el leve movimiento las seco por sí misma.
Sintiéndose ridícula y un poco apabullada por la repentinamente descubierta galanura del joven, Ginny retrocedió el mismo paso que él se había acercado. ¿Qué demonios era esa escenita?
-Me gustaría estar sola –murmuró con un hilo de voz.
Draco asintió dándose por enterado, pero no se movió ni un centímetro de donde estaba parado. Ginny tampoco se movió, fue incapaz.
-Dije… –iba a insistir, de nuevo con un hilo de voz; pero esta vez a su boca la interrumpió el pecho de él.
En ese preciso segundo, cuando Draco había advertido un nuevo par de lágrimas en sus ojos, simplemente la había tomado de la mano y tirado de ella para abrazarla, fuerte, muy fuerte.
-A mí me gustarían un montón de cosas –dijo atreviéndose a recargar la cabeza en la de ella -. Pero esta noche, esto es lo que hay.
Entre la tristeza y cómo no, la tremenda sorpresa de estar tan cerca de Draco Malfoy de esa manera, Ginny fue incapaz de moverse o quejarse. No tenía la fuerza. Cerró los ojos, dejo caer ese último par de lágrimas sobre la elegante túnica de Draco y después dejo que el ritmo tranquilo de la respiración del muchacho la calmara.
-¡Qué noche tan decepcionante! –dijo después de un rato.
Draco se separó levemente de ella y la miro con incredulidad.
-Sí - dijo ella sin permitirle realmente alejarse mucho -. Mira que acabar siendo consolada por ti.
El rubio soltó una risa burlona.
-¿Es eso lo que te decepciona?
-¿Qué al final resulte que no eres un villano? Por supuesto. Remata la experiencia surreal.
-¿Preferirías que fuera alguien más?
Esta vez, fue Ginny la que se separó un poco de él y lo miro burlonamente-. Claro que no.
Era completamente franca, Draco Malfoy se lucía extremadamente guapo aquella noche, olía riquísimo, y ¡carajo! se sentía un "yonosequé" absolutamente genial estando cerca de él.
La joven ni siquiera hizo el intento de buscar una explicación a esa sensación.
-¿Y quién eres tú? ¿Me lo dirás?
De repente, Ginny recordó el cabello oscurecido y el antifaz. Se imaginó además que aquel tímido hilo de voz nadie lo hubiera podido relacionar a la rebelde Weasley y comprendió que todo ese tiempo, la actitud de Malfoy se había debido a que no tenía idea de quien ella era.
-Si lo adivinas –jugó, su voz seguía siendo baja-, no te desmentiré.
-¿Pistas?
-Puedes hacerme 3 preguntas…
-¿Y serás sincera?
Ginny aspiró profundo, era delicioso el olor que lo envolvía, un aroma que acababa de ser clasificado en su mente como "el de Draco". Simplemente se dejó encantar el aura de peligro que acababa de decidir, por una noche no le haría daño.
-Absolutamente. Pero no puedes preguntarme directamente mi nombre… uhm, tampoco mi casa.
Draco sonrió de lado, a lo lejos Imelda Dent había comenzado una balada, era un tema nuevo sobre "Amata y el caballero triste" o al menos eso dijo antes de entonarla.
-Acepto –murmuró Draco animándose a tomarle una mano y acercársela a los labios, no le pasó inadvertido el ligero estremecimiento de ella-. A cambio, baila esta canción conmigo.
Ginny no dejó de notar que aquello no era una petición, Malfoy simplemente había decidido que bailarían a cambio de su identidad. Le permitió acomodar una mano en su cintura y se tomó de la otra lista para dejarlo guiarla; hacía un montón que no bailaba con un chico, a ella que le gustaba tanto bailar… y a Harry que no le gustaba, que prefería huir de los recuerdos y que no había vuelto al colegio. Se le escapó una risa irónica junto con otra lágrima. Esta vez, Draco fue lo suficientemente rápido para secarla, el semblante burlón le cambió de inmediato.
-No más llanto.
-Lo estoy intentando –murmuró entre apenada y enojada consigo misma. No debería dejar que tantas cosas la torturaran a la vez.
-Se te están enrojeciendo los ojos… demasiado –repuso él, muy seriamente mientras volvía a tomarle la mano—Y están comenzando a perder su atractivo.
-Ya –ella amagó una sonrisa, vaya forma de decir que sus ojos le gustaban, o le habían gustado, al menos hacía un rato-. ¿Y bien? ¿Cuál es tu primera pregunta?
Él pareció detenerse a observarla, aunque en ningún momento había perdido el paso suave pero seguro al que la estaba llevando.
-¿Estuviste aquí el año pasado? –disparó sin más.
- Hasta abril-Por primera vez, ella le sostuvo la mirada y su voz obtuvo una seguridad repentina-. Pero volví para el final.
Draco la hizo girar mientras reflexionaba-. Eso descarta a más de la mitad de las estudiantes.
-No me digas –de nuevo había burla en la voz de ella-. ¿Segunda pregunta?
-¿Por qué nunca te había visto?
-No te dejes llevar, sólo es un disfraz; seguro que ya me habías visto.
Él aprovecho que la tenía tomada por la cintura para acercarla, clavó los ojos en los de ella.
-Recordaría esos ojos.
-¿Es tu idea de cumplido?
-Me gustan –admitió él sin rodeos, como si fuera la cosa más natural del mundo.
-Me habías visto… supongo que no con atención.
-Supongo.
Ginny sintió de repente que la intensidad de esa mirada la dominaba, como si Malfoy pudiera hipnotizarla en cualquier momento y someterla a su voluntad con sólo mirarla, era una bobada, pero así se sentía. Y él no le quitaba los ojos de encima, ni siquiera cuando la melodía terminó y la hizo girar por vez última, fue como si lo hubiera hecho solo para admirarla mejor.
La dejo totalmente aturdida cuando la soltó e hizo una pequeña inclinación, como agradeciendo la pieza.
-Si supieras quien soy, no estarías aquí –murmuró distraídamente.
-Pues entonces qué conveniente no saberlo ¿no?
-¿Última pregunta?
-¿Por qué lloras?
Ginny suspiró.
-Por demasiadas cosas…
-¿Todavía quieres que te deje sola?
-Esa es una cuarta pregunta.
Él volvió a sonreír hacía un lado, se recargó del árbol que tenía más cerca y espero por una respuesta.
La, por una noche, no pelirroja volvió a suspirar.
-No –se mordió ligeramente los labios-. Por favor, no.
La cantante había iniciado una nueva canción lejos de ellos, Ginny era consciente de que había algún sonido de fondo, pero solo eso, a pesar de que le gustaba la música de la cantante, no podría haber identificado aquella letra. Mucho más que eso, estaba caminando entre los árboles tomada del brazo de Draco Malfoy y lo único en lo que podía pensar era en dar un paso a la vez.
-Los tacones son una lata –murmuró después de un rato deteniéndose y maniobrando con la amplia túnica para alcanzarlos y quitárselos.
El rubio la observó divertido con la maniobra, no había notado lo bajita que era antes, aunque la estrechez de su cintura lucía mucho más proporcionada ahora.
-No tengo idea que quién eres –reconoció -. Pero creo que no me importa, al menos por esta noche.
-Estamos llenos de carencias esta noche ¿cierto?
-Cierto.
Ginny se dio cuenta de lo mucho que se habían alejado entonces, estaban muy cerca de la cabaña de Hagrid.
-Dicen que a ti y a tus amigos se les ocurrió esta fiesta.
-A Blaise.
-No me sorprende…
-¿Conoces a Blaise?
-¿Otra pregunta? –ella sonrió condescendiente-. Es un tipo agradable –mencionó finalmente.
Draco tomó nota de eso, si Blaise la conocía, eso bastaría para encontrarla después.
-¿Qué? –preguntó ella consternada, sintiéndose demasiado observada otra vez.
-Nada.
-Si, algo. ¿Por qué me miras así?
-Me pregunto si debería besarte.
Ginny tragó saliva. Ese hombre de verdad que no se andaba con sutilezas.
-No deberías.
-¿No?
Él se acercó y ella no retrocedió.
-No.
-¿Por qué?
-Porque aún no sabes quién soy.
Para entonces, él ya la tenía otra vez de la cintura.
-¿Y?
-Y cuando lo sepas vas a ¡ah!… -un gritito corto su propia frase.
La acababa de levantar al vuelo, así sin más, bien sujeta por la cintura la acercó lentamente hacia él hasta que fueron los labios de ella los que se entreabrieron y besaron los suyos. Aun cuando momentos después la devolvió suavemente a la tierra, los brazos de ella se aferraron a su túnica y el beso continuó.
Sorprendida con la fuerza de sus instintos recién vueltos a la vida, Ginny siguió degustando los labios del rubio, eran finos, hábiles, sensuales, tibios, adictivos… Fue cuando él intentó retirar el antifaz que a ella le entró un inexplicable pánico: él vería las pecas, la nariz Weasley y sabría; no era el final que quería para aquella noche.
Le entraron ganas de irse corriendo.
Y lo hizo, de hecho.
Cogiendo la larga túnica como pudo para no tropezarse con ella en su carrera, aprovechó el pico de adrenalina que Malfoy parecía haberle inyectado y se alejó lo más rápido que sus piernas, que de vez en cuando se enredaban con la amplia falda del atuendo, le permitieron. Ni siquiera se sintió capaz de volver a la fiesta; en cambio entró corriendo al castillo y prácticamente voló hasta la torre de Gryffindor, no paró hasta que sus pies reconocieron las suaves alfombras de la sala común; mentalmente tuvo que agradecerle a Hagrid lo cuidado que estaba el césped.
Draco por su parte se quedó a mitad de los terrenos de Hogwarts, confundido, divertido, extasiado por aquella muchacha. Miro a su alrededor, le había logrado quitar el antifaz aunque no había alcanzado a verla, los zapatos se le habían quedado botados ahí mismo también ¡Vaya chica!
"Vaya chica" murmuró llevándose una mano a los labios, una sonrisa torcida se le formo en el rostro. Claro que no iba a correr detrás de ella por los terrenos. Si ella quería jugar a la cenicienta, ¡Pues jugarían! Tenía todo un año para encontrarla y varias pistas: ojos color bronce, profundos y expresivos, bajita, descuidada… ¿quién se iba corriendo de esa manera y olvidaba los zapatos?
Oficialmente, Draco Malfoy estaba "interesado".
Interesado de un modo inesperado, ávido por volver a mirar esos ojos, tomarla de la cintura y apoderarse de su boca; ansioso de saber su nombre, escuchar sus anécdotas, enterarse de lo que le gustaba desayunar… ¡Carajo! Todo era culpa de Blaise y su absurda felicidad, porque en cierta forma lo envidiaba, porque ahora Draco, el frío, el arrogante, el villano, el mortífago redimido, el orgullo de la familia Malfoy; ese mismo, no quería otra cosa sino saber si esa felicidad era posible para él también; si esa chica, inesperada, triste, irónica, preciosa, desconocida, era lo que él estaba necesitando para realmente seguir adelante después de todo.
¿Podían ser ellos, dos?
- D & G -
¡Continuará!
¡Dos capítulos ya para el reto! ¡Yupi!
¿Qué les pareció esta versión de baile? No hubo campanas ni hechizos que terminaran a la media noche, pero hubo baile, y zapatillas olvidadas. ¿Les gusta?
¿Reviews?
