Tarde pero seguro, aquí el tercer capítulo para el reto "Cuentos infantiles"
¡Espero les guste!
CAPÍTULO 3
Cuando Luna notó el cambio en los colores del cielo se acercó a la ventana, Blaise la abrazó por la espalda y ambos observaron el amanecer mientras una suave brisa les acariciaba el rostro. Se encontraban en la lechucería porque Luna había querido mostrarle a Blaise los cardos que crecían ahí. Al principio, él la había seguido pensando que solo era un pretexto para alejarse de los demás y buscar privacidad, se había desternillado de risa al enterarse de que en efecto, Luna sólo lo había llevado ahí para que viera los cardos.
Luna era así de extraordinaria y Blaise no tenía ninguna dificultad para quererla tal cual era.
Por cierto, dejando los cardos a un lado, el amanecer fue precioso.
-¿Esos de ahí no son tus amigos? –preguntó Luna cuando ya el cielo se coloreaba en rosado mientras señalaba dos figuras que pegaban un panfleto al primer árbol que había fuera del castillo.
Blaise entornó los ojos, esa cabeza rubio platino acompañada de una rubio cenizo podían solamente pertenecer a Draco y a Theodore. ¿Pero qué estaban haciendo esos dos a esas horas de la mañana?
-¿Quieres ir con ellos? –preguntó Luna cariñosamente-. Parecen entretenidos.
El chico asintió y en menos de cinco minutos ya estaba llegando donde Draco y Theodore se hallaban.
-¿Se puede saber lo que hacen? –preguntó curioso.
-Es obvio –murmuró apenas Draco y luego continuó alisando el panfleto que acaba de pegar a otro árbol.
Blaise se acercó a mirar lo que se ponía en el pergamino.
"¡Se busca!" En letras grandes y marrones. Luego estaba el dibujo de un antifaz en negro y por último, se enunciaba en letras medianas al pie de la imagen: "Misteriosa compañera de baile". Por supuesto, Blaise se echó a reír ahí mismo recibiendo una mirada asesina por parte de Draco y un codazo por parte de Theodore.
-¿Qué?—preguntó molesto-. No pueden esperar que no me ría si van por ahí a estas horas de la mañana poniendo semejantes tonterías en los árboles.
Blaise recibió otro codazo de Theodore que le dirigió luego una mirada que denotaba que se callara y pusiera más atención.
Luego de la mirada asesina, Draco había vuelto a la labor de pegar otro panfleto y ahora lo miraba fijamente, como si estuviera re evaluando la situación.
-¿Es en serio? –preguntó Blaise entonces a Theodore.
-Muy en serio, según parece.
Draco había sacado la varita de su capa y la acaba de agitar frente al cartel añadiendo una última línea "Nos vemos en la entrada del comedor al medio día". Luego se había vuelto a quedar ensimismado mirándolo.
-Creo que Draco se ha enamorado de su compañera de baile anoche –murmuro Theodore.
-E-na-mo-ra-do –repitió Blaise con una sonrisa entre burlona y confundida- ¡Draco! ¿En serio? ¿Y quién es ella? –preguntó animado haciendo que Theodore se palmeara la frente.
-¿Crees que haríamos este numerito si Draco lo supiera? –le espetó y a Blaise se le congeló la sonrisa.
-¿No sabe quién es? –Murmuró confundido-… pero se ha enamorado ¿Draco? ¿En serio? –Se acercó al rubio y le palmeó la espalda- ¿De verdad? ¿La quieres?
Draco se alzó de hombros, tampoco él podía creer lo que estaba haciendo. Blaise acabo por ampliar la sonrisa cuando al fin entendió la situación.
-¡Vaya! –admiró contento-. De acuerdo, busquémosla.
- D & G -
De pie frente al espejo de la habitación, Ginny continuaba su crítica evaluación. En esos momentos, no se parecía nada a la chica que había sido esa noche. Su cabello volvía a su habitual rojo escandaloso que caía en suaves ondas casi hasta su cintura, su piel ya no destellaba y en lugar de una túnica y zapatillas estaba usando su jersey Weasley, pantalones con parches y botas de campo… el encanto se había roto y había vuelto a ser ella. "No hay de qué preocuparse" se repitió mentalmente, Draco Malfoy no iba a reconocerla y nunca nadie sabría de aquel beso.
Un ligero gruñido le siguió a ese pensamiento, "él no iba a reconocerla…" ¿cómo podría?
Al bajar a la sala común se encontró con una reunión de jovencitas que se pasaban un pedazo de pergamino entre ellas, algunas abrazándolo, algunas suspirando y algunas limitándose a enarcar las cejas con incredulidad.
-¿Sabes lo que sucede allá? –preguntó a Hermione cuando la encontró.
La sonrisa con la que leía la castaña se deshizo al instante. -¡Eso! –comenzó a decir airadamente. –Debe ser una broma de alguien.
-¿De qué se trata?
-Supuestamente Malfoy bailó anoche con una chica que usaba antifaz y ahora la busca.
-¿La busca? –Ginny se miró en seguida las manos notando que estaban tan rojas como seguramente estarían sus mejillas. Suerte que Hermione estaba tan ocupada mirando juiciosamente a las que se pasaban el pergamino que no notó esa reacción.
-¿Te lo puedes creer? –Siguió Hermione en su peculiar tono—Dicen que nadie sabe quién es la chica, ni el propio Malfoy ¡Por favor!
-Tal vez en verdad no lo sepa –murmuró Ginny disimulando lo mejor que pudo.
-¡Ginny! –la regañó su amiga. -¿No lo ves? Hace una semana era solamente un paria y hoy, después de organizar una fiesta finge que busca a una chica que supuestamente no conoce y todas le encuentran lo romántico a la cosa ¡Es obvio que solo lo hace para volver a ser popular!
-Eso es retorcido.
-Es Malfoy.
-Al principio dijiste que era una broma.
-Bueno, es una de esas dos cosas.
La pelirroja se sintió extraña, tuvo la imperiosa necesidad de acercarse al grupo que se pasaba un pergamino y le echó un ojo. Una réplica exacta del antifaz que ella había utilizado era el que estaba dibujado al centro de panfleto y al fijarse en el detalle con el que había sido trazado se le dibujo una sonrisa que tuvo que reprimir mordiéndose los labios.
Él estaría esperándola al medio día a la entrada del comedor.
Él.
Draco Malfoy.
Esperándola a ella.
A Ginny Weasley.
Draco Malfoy estaría esperando a Ginny Weasley al medio día a la entrada del comedor.
Lentamente, como si no estuviera embargada por un montón de emociones indescifrables para ella misma, le devolvió el pergamino a una de las chicas y luego volvió donde Hermione la estaba mirando con cierto reproche.
-¿Qué? –le preguntó con la voz más inocente que tenía.
-¡Lo encuentras romántico! ¡Igual que ellas! –soltó la castaña.
-No es cierto.
-Sonreíste como tonta cuando viste el pergamino.
-Porque el antifaz es lindo.
-Sí –Hermione estaba de vuelta en su lectura -. Se parece al que tu llevabas-. Sus ojos se abrieron como platos al instante siguiente. –Niégalo ahora –pidió poniéndose completamente seria.
Ginny pasó en un instante del rojo tomate al blanco mate. Había sido descubierta de una forma ridículamente sencilla.
-Ginny –tanteó Hermione casi tan nerviosa como ella-. ¿Anoche Malfoy y tú…? Ah… ¿bailaron?
En respuesta, a la pelirroja le dio por reírse ¿sólo era eso?
-Sí.
-¿Eso es todo?
-Sí.
-¿Segura?
-Sí.
-¿Y entonces por qué te busca?
-Por publicidad, según tú ¿no?
-De repente tengo mis dudas sobre eso –Hermione cerró su libro de golpe y tomó de la mano a Ginny para subir tirando de ella a su habitación.
En cuanto estuvieron ahí, la castaña cerró la puerta, revisó quisquillosamente bajo todas las camas y en el baño y luego saco la varita y le murmuro algo a la puerta. Ginny había sido lanzada hacia una de las camas y ahora se partía de risa mientras observaba a Hermione ir y venir por la habitación.
-Y ahora cuéntame –le pidió con toda seriedad.
Ginny dejo de reír cuando notó la preocupación que acompañaba la expresión de su amiga.
-¿Qué? No es para tanto, Hermione: bailamos solamente una pieza, luego salí corriendo ¿cómo iba a saber que él iba a armarlo tan grande?
-Desde el principio, Ginny ¿Cómo es que llegaste a eso?
-¿Por qué es tan importante? Él de verdad no sabe que era yo.
-¿De verdad? ¿No lo sabe?
-Creo que no.
Hermione siguió observando a la pelirroja, no le pasó desapercibida la resignación a la que sonaba su última respuesta y la forma ligeramente crítica con la que ahora miraba el jersey que estaba usando.
-¡Ginny! –Murmuró preocupada- ¡Ginny, Ginny!
Cuando Ginny dejo de mirarse el jersey y levantó los ojos hacia los de Hermione, los suyos ya no podían esconder más su pena.
-Estaba muy triste, no sé por qué, es decir, es ridículo –amagó una sonrisa que volvió a desvanecerse-, primero estaba feliz, luego no podía dejar de llorar y ustedes, Luna, Neville y tú no tenían por qué verme así, no quería amargar su fiesta… me alejé y ya.
-Lo noté –respondió Hermione -. Quise seguirte pero Luna me dijo que debíamos darte espacio.
-Si –Ginny suspiró y sin quererlo se formaron lágrimas en sus ojos-. Lo necesitaba, creo. Ya no sé—otro suspiro-, soy un lío, Hermione.
La joven la acomodó un mechón rojo detrás de la oreja y luego le acarició la cabeza.
-Todos aquí lo son, seguramente –le dijo con dulzura-. Cada quien vive su duelo diferente, necesitas vivir el tuyo, vas a estar bien, Ginny.
La pelirroja se limitó a asentir.
-Anoche me sentí tan reconfortada—susurró después de un rato-. Y fue tan extraño, con él… en sus brazos. Fue surrealista, Hermione… creo que trataba de ser dulce.
-¿Dulce? –Hermione dejo de acariciar la cabeza de Ginny y volvió a mirarla alarmada -¿Malfoy?
-Creo que de verdad no sabía que era yo –Ginny sonrió y la sonrisa, aunque no alcanzaba sus ojos, estaba fija en sus labios.
-¿Qué paso, Ginny? No lo entiendo, pero quiero hacerlo, de verdad.
-Yo estaba preciosa anoche –murmuró bromeando Ginny -. Y no era pelirroja ¿recuerdas? –Hermione asintió-. Bueno, pues el sujeto se fijó en mí y cuando salí de la pista me había seguido, vio que lloraba y trato de consolarme.
-¿Y tú…?
-Fui hostil al principio, claro. Pero entonces él me abrazo…
Ginny detuvo su historia y Hermione se quedó sin palabras, completamente a la expectativa por el final de aquella línea. La pelirroja se acababa de poner de pie y ahora miraba perdidamente por la ventana.
-Fue… -un suspiro triste, un vano intento por ocultar las lágrimas de Hermione-. No importa, él no sabe que se trata de mí.
-Él podría, si te presentas hoy en…
-¡No quiero que lo sepa! –La interrupción puso a Hermione de los nervios otra vez, no entendía nada, y odiaba cuando no entendía nada-. Anoche fue increíble, no me mires así, lo fue. No quiero cambiar ese recuerdo. No quiero que él lo sepa, no quiero que nadie más lo sepa. Quiero quedarme el recuerdo y ya.
Ginny volvió a sentarse en la cama con vehemencia.
-Soy un lío, ya lo dije. Pero, Hermione, tengo derecho a quedarme con este recuerdo en el que un tipo guapo me trata como una princesa, me consuela, me invita a bailar, y es por una noche, todo lo que nunca ha sido, lo que nunca sería si supiera quien soy. Sé que sólo ha sido una ilusión, sé que él es en realidad una mala persona, un villano si tú quieres, pero por una noche… fue maravilloso. Y no quiero cambiarlo.
La castaña asintió, lo hizo sólo por dar una señal de vida, el discurso de Ginny había sido emotivo y apasionado, la dejaba completamente descolocada, ¿Malfoy una ilusión? ¿Malfoy un buen recuerdo? Lo único que le cuadraba era la parte en la que Ginny reconocía en él a un villano.
-¿Y entonces por qué lloras? –preguntó después de pensarlo.
Ginny se dejó caer sobre su espalda.
-No tengo idea –murmuró cerrando los ojos.
Hermione también se dejó caer junto a ella, a lo mejor ella sí que empezaba a entender de qué iba todo aquello.
- D & G -
Antes de las campanadas que anunciaban el medio día, el vestíbulo de colegio ya estaba lleno de jovencitas curiosas de averiguar en qué iba a terminar todo eso de los panfletos, de algún lugar habían salido muchas más copias de las que Draco y Theodore habían hecho originalmente y cada chica tenía su propia copia.
Draco se encontraba francamente incómodo. Debería haber previsto todo ese revuelo. Sí, claro y después de su brillante idea de hacer pergaminos de búsqueda y de haber ocasionado toda esa conmoción era que se ponía a pensar en el impacto. ¿Y sí su compañera de baile misteriosa resultaba tímida y desaparecía al ver semejante multitud de locas? ¿Y si solo estaba fingiendo ser una de esas locas para burlarse de él? ¿Y si le daba simplemente por no ir y el quedaba exhibido ahí mismo? ¡Carajo! Emocionado como había estado en la mañana no había llegado a considerarlo.
-Creí que éramos parias—murmuró Blaise igual de nervioso que él cuando llegaron al vestíbulo provenientes de la mazmorra-. ¿Qué es todo esto?
En la escalera de mármol, en las puertas del comedor, en todos lados hacia donde se mirase había chicas con su afiche abrazado que murmuraban y se animaban cuando los veían y estallaban en risas, algunas los estaban poniendo realmente nerviosos pues se retorcían de formas extrañas o gritaban emocionadas en sus oídos.
¡Era una situación caótica! El tipo de situación que llamaba la atención de los profesores, que no atinaban a empezar a poner orden igual de sorprendidos por la convocatoria que había tenido un afiche pegado en un árbol.
-Tranquilo –la voz de Theodore saco a Draco de su propio caos mental.
-Por supuesto –la voz de Draco estaba fría, arrastraba las palabras como siempre y su andar y su mirada no denotaban la cantidad de tribulaciones, maldiciones y preguntas sin sentido que era su mente, sólo quien lo conociera a fondo habría podido identificar la inquietud en su comportamiento-. Aunque tenía en mente algo muy diferente.
-Ella vendrá… -murmuró Blaise como si estuvieran esperando un milagro. Después de pasar la noche despiertos, imaginaba que Luna seguía durmiendo en su habitación pero le hubiera gustado tenerla allí en una situación tan rematadamente alocada, seguramente ella hubiera sabido qué hacer y hasta le hubiera encontrado el lado positivo a la cosa.
Con una calma exterior que Theodore seguía admirando, Draco dio un último paso al frente y allí, en el medio del vestíbulo, solemne, guapo y elegante como solamente él podría lucir con esa túnica azul grisácea, se dispuso a esperar.
-¡Un minuto! –gritó una voz estridente desde algún sitio y por imposible que fuera pensarlo, el revuelo y el caos se incrementaron.
De la mano de Hermione quien prácticamente la había arrastrado fuera de la torre, Ginny Weasley hizo su llegada al vestíbulo proveniente de la torre de Gryffindor. Por lo menos ellas se habían imaginado desde antes que aquello iba a ser un hervidero de chismosas.
Se quedó prácticamente congelada cuando vio al rubio en el lugar que había sido estipulado por él mismo. Malfoy y sus amigos miraban para todos lados en busca de ella, sin saber que era ella.
Seguramente los tres esperaban ver una preciosidad bajando elegantemente la escalera de mármol o saliendo de la mazmorra de Slytherin. En cambio estaba toda esa gente loca que alborotaba a pesar del silencio que pretendía imponer el profesorado y ella, con su jersey Weasley y sus botas, nada que ver con la túnica y las zapatillas de la noche anterior.
-¿No vas a hacer nada? –preguntó bajito Hermione apretando la mano de Ginny cuando se escuchó la primera campanada del reloj.
Ginny no respondió, no dio ninguna clase de señal, tenía los ojos fijos en Draco que de todas las direcciones en las que posaba los ojos, no se detenía en ella.
-¡Ginny!
Blaise y Theodore se acababan de parar junto a su amigo en una actitud casi defensiva.
-Ella vendrá, ella vendrá –seguía murmurando Blaise, el único que dejaba ver su inquietud.
Ginny soltó la mano de Hermione y en un instante ya se encontraba bajando la escalera de mármol, con toda lentitud, sus ojos fijos en la figura de Draco cuya cabeza rubio claro resaltaba entre la multitud.
La castaña se obligó a quedarse en su sitio para no llamar la atención antes de tiempo, observó desde su sitio a su amiga llegar al pie de la escalera y plantarse ahí mismo frente al trío de Slytherin que seguía sin detener los ojos en ella.
-Llama su atención –murmuró algo esperanzada-. Haz algo… llama su atención.
La pelirroja no hizo absolutamente nada llamativo mientras estuvo de pie frente a Malfoy, se limitó a mirarlo mientras escuchaba murmullos de todo tipo a su alrededor, la mayoría especulaciones sobre quien podría haber sido la chica del antifaz. Sobre si existía realmente, sobre si había acudido, si tal vez se había retrasado para lucir a la altura de la situación…
Lo cierto es que Ginny se quedó allí largo rato, con los mechones rojos de su fleco cayéndole desordenados delante de los ojos, el resto del cabello en suaves ondas casi hasta su cintura, el jersey púrpura con la gran "G" en amarillo brillante, los pantalones desgastados y las botas de campo, apropiadas para salir a correr o a volar pero definitivamente no para ser la princesa que todo el colegio esperaba ver.
La multitud comenzó a lucir preocupada luego de unos minutos y el profesorado logró separar a algunas chicas y hacer que sus prefectos las llevaran a sus salas comunes pero no todo lograba serenarse, estaban las que no renunciaban a ver una gran escena en la que el orgulloso Draco Malfoy, conocido por su altivez y soberbia, se declaraba a una chica. ¿Quién sería ella? ¿Lo correspondería? ¿Perdonaría sus crímenes? ¿O es que ella era también una criminal? ¿Se harían pareja? ¿Sería ella sangre pura?
Los ojos de Theodore Nott, mucho más habituados a la inspección de personas que los de sus amigos se encontraron con la figura de Ginny a unos cuantos pasos de ellos. El hecho de que ella, anterior líder de la rebelión interna de Hogwarts, se encontrara en una situación como aquella fue lo primero que le llamó la atención, lo segundo fue que era de las pocas que no abrazaba un afiche y lo tercero era esa impresión de vergüenza que daba si uno la miraba bien.
-¿Qué haces aquí, chica Weasley? –murmuró buscándole los ojos.
Bronce.
Los ojos de la chica Weasley eran de un peculiar tono castaño que parecía de bronce.
-¿Draco? –preguntó inseguro-. ¿De qué color era el cabello?
-Negro… oscuro… no lo sé –admitió Draco alzando los hombros.
Theodore comenzó a seguir el trayecto de su mirada, arriba, derecha, izquierda, derecha, izquierda otra vez, el muchacho acabó por perder la cuenta de la cantidad de veces que Draco había mirado en la dirección que la chica Weasley estaba de pie y no se había detenido en ella ni una sola vez. En cambio, él sí que volvió a fijarse en los detalles que Draco había mencionado de ella: tan bajita como para que al abrazarla su cabeza descansara en el pecho de él, cintura estrecha, ojos castaños, cálidos, de un tono más bien bronce. Pero la pista más importante con la que contaban "Si Draco hubiera sabido, no habría actuado como lo hizo".
Era ella.
Había acudido.
Y Draco seguía sin darse cuenta.
El muy idiota.
- D & G -
Hermione le dedicó su propio análisis a la escena que tenía delante: estaba Malfoy, siendo un maldito arrogante que posaba su mirada aquí y allá como si alguna de esas locas que abrazaba afiches fuera a ser mejor que Ginny en quien por cierto, no se había detenido ni una sola vez.
-Maldito… -murmuró recordando la melancolía con la que Ginny había estado mirando la ventana esa mañana.
No lo merecía.
No merecía que ella hubiera sacado a Ginny de la torre y se la hubiera llevado, no merecía el tiempo de la pelirroja, ni sus lágrimas, ni su resignación, no merecía ni un solo pensamiento porque ella según parecía, no merecía ni un segundo de su atención.
-Idiota… -volvió a mascullar.
Luego de un bufido de indignación porque Malfoy era con toda obviedad engreído, prejuicioso y muy idiota, Hermione se decidió a bajar la escalera y acercarse a Ginny quien como si la hubiera intuido dio media vuelta en cuanto la tuvo cerca y le extendió la mano.
-Vamos, Hermione –dijo Ginny con toda calma, mirando a los tres de Slytherin de un modo casi desafiante-. Esto es pura basura y tengo hambre.
En cuanto Ginny dejo de hablar, ambas pasaron junto a Theodore Nott y entraron al comedor con paso majestuoso.
Draco no se inmuto siquiera por lo que acaba de pasar, dio por hecho que Granger y su amiga, no se habían enterado de nada y que se habían estado dirigiendo al comedor por mera casualidad a esa hora.
Theodore detrás de él le palmeo la espalda sabiendo que todo aquel número había estado por demás, cuando después de un rato se hizo evidente que no habría escena romántica y la multitud comenzó a dispersarse, lo primero que hizo fue tomar a Draco del cuello de la túnica y empujarlo con todas sus fuerzas contra una columna.
-Grandísimo idiota –masculló mirándolo enojado, luego dio vuelta para llevarse a Blaise, quien estaba totalmente confundido.
-¡Theo, qué…! –Blaise notaba la molestia de su amigo así que no oponía mucha resistencia a sus empujones pero eso no le quitaba su confusión- ¿qué?
Cuando al fin estuvieron en el pasillo que daba a la sala común de Slytherin, Theodore al fin dejo de empujar a Blaise que seguía sin entender por qué ahora su amigo parecía tan molesto y a la vez ponía las manos sobre su cabeza en un claro gesto de confusión.
-¿Dónde está Luna? –le preguntó entonces como si las cosas requirieran retorcerse más.
-Durmiendo en su sala común –Blaise se alzó de hombros-, supongo. ¿Nott, qué…?
-La necesitamos.
-¿A Luna?
-Escucha, Blaise –Theodore no abandonaba su gesto furibundo -. Malfoy es un idiota pero tenemos que ayudarlo para que no sea un pobre infeliz toda su vida, así que busca a Luna. Ella sabrá qué hacer.
-Sí, claro –hacía rato que Blaise solo quería ir a buscarla-. Pero…
-Sólo ve ¿quieres? Nos reuniremos afuera, en el lago.
Blaise terminó por asentir, supo en seguida que el sitio de reunión se debía a que Theodore necesitaba ir a lanzar algunas rocas para calmarse. No entendía ninguno de los acontecimientos de ese día, así que decidió que lo mejor era en efecto, ir en busca de Luna, a lo mejor ella entendía, en todo caso, ya quería verla otra vez.
- D & G -
Dentro del casi vacío comedor, Ginny y Hermione tomaron asiento silenciosamente una junto a la otra, ninguna había perdido el aire retador y majestuoso con el que habían atravesado el vestíbulo y entrado.
Con cara de circunstancias, Hermione estiró la mano hacia la fuente que tenía delante y comenzó a servir el almuerzo para las dos. Luego de un suspiro cansado, Ginny aceptó su plato y comió algo, no había bajado a desayunar después de todo y no merecía la pena perderse las delicias de los elfos.
-¿Por qué me hiciste bajar, Hermione? –Preguntó la pelirroja después de un rato.
La castaña no respondió nada, su mirada se quedó suspendida al frente, tal vez en los relojes de las casas, Ginny no hubiera podido decirlo. -¿Tuviste esperanza en él en algún momento?
-En algún momento tuve esperanza –asintió débilmente Hermione -. Pero no en él, sino en ti.
-¿Cómo?
-No sé –se alzó de hombros-. Creí que ibas a llamar su atención o algo.
-¿Para qué lo haría?
-Para que te viera –Hermione sonrió y miro a su amiga con ternura-. Para que supiera que eres real, que eres una chica valiente, dispuesta a perdonarlo por todo lo que hizo. Para darle una segunda oportunidad. Dártela tú…
Ginny bajó la mirada hacia su plato, pensó con tristeza en Harry, en su despedida tras la batalla que no había tenido nada de romántico, en las palabras de él que no quería regresar a Hogwarts por ella, que no quería que su vida girase en torno a ella, que tenía que ir a prepararse para salvar a todo el mundo mágico cada vez que fuera necesario. Que se había ido una vez más, dejándola ahí.
-Una oportunidad –murmuró sin poder sacar esas imágenes de su cabeza-. ¿Con Malfoy?
-No te quedes conmigo, Ginny –La voz de Hermione iba todavía cargada de paciencia, acompañada de esa mirada algo maternalista-. Esta mañana en la torre, la razón por la que estas así es que sabes que Malfoy no ha sido buena persona, pero viste algo en él anoche que no habías visto, algo que, bueno, no sé, te gusta.
La pelirroja dejo al fin de mirar el plato y alzó la vista hacia donde un grupo de chicas de Hufflepuff se acababa de sentar todavía abrazando su afiche.
-Él no se habría comportado así de haber sabido quien soy.
-No. Ni tú tampoco.
Hermione no se podía creer que estuvieran teniendo esa conversación, pero tampoco podía creer que todo lo que habían pasado los últimos años fuera en balde, que fuera a seguir siendo el mismo mundo mágico prejuicioso y dividido, que las muertes de tantos seres queridos no fueran a dejar sino más rencores.
-¿O sí?—inquirió pensando en todas las personas que ya no estaban con ellos.
-Supongo que no –reconoció finalmente la pelirroja.
Ambas se sonrieron.
-Seguramente sigue en el vestíbulo –mencionó Hermione.
-No tan rápido –respondió la pelirroja tranquilamente –Por hoy, ha perdido su oportunidad.
Hermione soltó una risita-. ¿Quieres decir que le darás otras?
-A lo mejor.
Bueno, eso era un avance. Ginny cerró los ojos dos segundos para pensar en las palabras de Hermione "Ser valiente" "Perdonarlo" "Tener otra oportunidad". De repente, quedarse sólo como un recuerdo ya no parecía la alternativa más razonable.
- D & G -
De pie fuera de la sala común de Ravenclaw, Blaise mantenía la esperanza de que alguien llevara su recado a Luna. Cuando ella al fin salió, el chico corrió a sus brazos como un niño pequeño, de inmediato busco un hueco en el cuello de ella para apoyar su cabeza; era un imagen divertida si se consideraba que él era mucho más alto que ella.
-¡Merlín! ¡Creí que nadie iba a decirte que te esperaba!
-Nadie me lo dijo –sonrió ella acariciando la cabeza de Blaise-. Desperté y salí porque tenía hambre. ¿Me he perdido de algo?
-Sí y no.
Luna se apartó un poco para mirarlo a los ojos y darle un corto beso. Luego volvió a mirarlo a la espera de que hablara.
-Han pasado muchas cosas… pero no sé su significado.
-Vamos al comedor y me cuentas.
Blaise tanteó su túnica y saco un paquete de galletas que le entregó a su novia.
-Theodore nos espera fuera ¿crees que puedes aguantar?
Luna asintió y tomó las galletas antes de besar nuevamente a su novio, luego se dejó llevar por él a donde el otro Slytherin los esperaba.
Cuando llegaron a donde Theodore se hallaba, encontraron al muchacho ceñudo, caminaba muy cerca de la orilla del lago con los brazos cruzados bufando de vez en cuando y pateando las piedrillas con las que se encontraba.
-Hola –lo saludo Luna tranquilamente.
-¡Por fin! –Theodore suspiró cansado-. Hola, Luna.
-Blaise no tiene idea de lo que está pasando –expuso ella con una sonrisa.
-¿Y tú? –ella negó con la cabeza.
-He dormido todo el día, lo siento. ¿Ayudo en algo?
-Creo que ayer Draco bailó con tu amiga Weasley.
-¿Con Ginny? –preguntaron al unísono Blaise y Luna, ella sin perder la sonrisa y el completamente confundido.
-¡Sí! ¡Con ella!
Blaise se quedó callado en un lapsus, repasando mentalmente la escena que había tenido lugar en el vestíbulo.
-¡Lo ha jodido todo! –exclamó cuando logró recuperarse-. ¡Ella estaba ahí! ¡Frente a nosotros!
Theodore se palmeó la frente nuevamente.
-Lo siento –volvió a decir Luna—sigo sin entender.
-Esta mañana, Draco decidió buscar a la misteriosa chica con la que bailó anoche, una desconocida, aparentemente, anduvo pegando afiches para buscarla por todo el colegio y se armó una escena enorme –le explicó Blaise.
Luna no era Ravenclaw en balde, rápidamente unió las piezas en su mente, esa explicación y la cara de angustia con la que su novio se había quedado tras decir "¡Frente a nosotros!" podía solo significar una cosa.
-Santos nargles… -susurró comprendiendo-. ¡Tenemos que crear otra oportunidad!
-¿Pero cómo? –Theodore volvió a fruncir el ceño-. Weasley es completamente orgullosa, le ha dado una oportunidad y el idiota ni siquiera se dignó a mirarla.
Luna sonrió tratando de imaginarse los acontecimientos de la noche anterior a partir de que Ginny se alejó de ellos, ¿en qué momento había llegado a los brazos de Malfoy? ¿Y qué había hecho? ¿Qué mágico botón había activado en él para que quisiera encontrarla?
-Hablaré con ella—ofreció antes de comerse la última galleta del paquete.
-¿Y luego? –Theodore no quería sonar grosero con Luna pero su idea de la parecía básica y vacía.
-Pues que ella decida si quiere volver a hablar con Malfoy –respondió alzándose de hombros.
-¡Tú no lo viste esta mañana, Luna! –Se desesperó Theodore y Blaise ya no sabía qué le sorprendía más de la situación-. Creí que iba a lograrlo.
-¿Lograr qué? –dudó Blaise.
-Lo que ustedes tienen.
-¿Blaise y yo?
-Sí –Theodore tomó mucho aire y trago toda su saliva antes de explicarse-. Cuando Draco accedió a esta fiesta lo hizo con la intención de encontrar un apoyo, como ustedes son, no sé. Esta mañana creí que lo lograría, después de todo, él no llevaba máscara, ella sabía quién era él, pero resulta que es Draco el que no puede verla realmente cuando la tiene frente a la nariz. Creí que había cambiado algo cuando me explicó por qué accedía. Pero me equivoqué. Es un idiota.
-Tranquilo, Theo –Luna le sonrió, ella era de las pocas personas a las que él les permitía llamarlo así-. Malfoy no tendrá pareja, sé que lo estiman, pero no es para que te pongas así.
-Él creyó que si Malfoy tenía oportunidad, él también –murmuró Blaise entonces y tanto Theodore como Luna se quedaron petrificados.
-¿En serio? –dudó la rubia.
Con cierta reticencia y un montón de armas en la mirada que le dio a Blaise, Theodore terminó por asentir.
-Ten fe –le susurro la joven y luego le echó los brazos encima -. Hablaré con Ginny y si aún está dispuesta, ya tengo una idea.
- D & G -
La rubia encontró a Ginny y a Hermione cuando estaban por terminar su almuerzo y salir del comedor, dejo que Blaise se fuera a la mesa de Slytherin con Theodore y se dirigió a donde estaban las chicas.
-Hola –saludó con toda calma.
Ginny y Hermione le sonrieron, le hicieron preguntas sobre la noche con Zabinni viendo estrellas a las que ella respondió tranquilamente y luego sin más, Luna expuso su situación.
-¿Qué me dices tú? –le preguntó a Ginny -. He sabido que cuando te alejaste de nosotros tu noche… mejoró.
A la pelirroja se le emparejó el tono de la piel con el cabello.
-¿Eres la compañera de baile perdida, no? –lanzó la segunda pregunta Luna.
-¿Quién…?
-Yo sola me di cuenta.
Las bocas de Hermione y la de Ginny se crisparon en perfectas os.
-¿Es muy obvio?
Luna negó con la cabeza -. Él todavía no lo sabe.
-¿Todavía?
-Tú se lo dirás.
Ginny le devolvió la mirada interrogante a Hermione y luego miro a Luna, su semblante estaba serio, dentro de lo que sus rasgos faciales permitían. La pelirroja acabó por echarse a reír con toda incredulidad.
Luna no entendió su risa, pero no le importó ya que aún tenía hambre. Mientras se comía su almuerzo no dejaba de imaginar posibles escenas románticas entre Draco y Ginny, sólo esperaba que en su próxima oportunidad ambos fueran capaces de sacudirse los prejuicios.
- D & G -
Furioso, Draco se encerró en su habitación y no hizo sino tumbarse con la cara contra la almohada toda la tarde. Una de sus manos acariciaba el antifaz que se había quedado sobre la cama. ¿Quién era la chica que lo portaba? Y ¿Dónde se había metido ese día?
No quería ni pensar en la reacción de Nott al final de la escena porque no lo comprendía y eso le fastidiaba aún más. ¿Qué había sucedido que lo había molestado tanto? Y ¿Por qué le había dado por dirigir su rabia hacía él? ¿No era su hombre de apoyo momentos antes?
Nada había salido bien ese día. Mejor dejarlo pronto y esperar porque el siguiente fuera mejor. Ese manto de apatía que ya llevaba tanto tiempo sobre él y que por una noche creyó que al fin se quitaría seguía sobre él, y lo estaba comenzando a asfixiar.
- D & G -
¡Continuará!
¡Al fin! ¡Tercer capítulo! Me siento un poco como Draco últimamente, así que costo terminarlo, pero ya está ¡Y eso me anima! ¡Gracias por leer!
¿Reviews?
