Muchas gracias a quienes siguen esta historia.

Tarde pero seguro, les traigo el cuarto capítulo.

- D & G -

CAPÍTULO 4

- D & G -

Hacía mucho que el comedor del colegio no se encontraba tan animado un lunes por la mañana. Incluso la profesora McGonagall se permitía una sonrisa esa mañana en medio de todo ese parloteo. Hogwarts necesitaba de esos saludos alegres, de los cuchicheos y las risitas que de repente estallaban en carcajadas aquí y allá y que denotaban que los estudiantes estaban pensando en algo más que las cosas perdidas en la guerra.

En la mesa de Gryffindor, Ginny y Hermione no eran la excepción, la castaña levantaba su nariz del libro de vez en cuando para sonreír a algún rumor sobre "la princesa perdida" y la pelirroja se unía con entusiasmo a las conversaciones sobre la música y los detalles de la fiesta. De vez en cuando, se sonreían una a la otra con complicidad y luego Ginny negaba con la cabeza con toda incredulidad. ¿De verdad estaba pensando lo que estaba pensando?

La duda se despejó cuando Draco Malfoy ingresó al comedor, ni siquiera la había mirado, pero Ginny se sabía sonrojada y se estaba poniendo ridículamente nerviosa. Entonces percibió que Theodore Nott, el chico que iba con Malfoy, él sí que la estaba mirando. Al menos ahora su incomodidad tenía una razón. Lo mejor era concentrarse en el fondo de su copa de jugo.

-Tranquila –musitó Hermione a su lado, pero Ginny apenas pudo mover la cabeza afirmativamente haciendo sonreír más a su amiga-. Me tengo que ir a clase ya –le anunció poniéndose de pie-. Nos vemos en la comida.

-Sí –Ginny al fin dejó la copa en la mesa-. Sí…

Hermione caminó hacia el aula de Runas con expresión divertida. La valiente Ginny que había vivido en un Hogwarts dominado por mortífagos, que los había enfrentado y liderado todo un movimiento en contra del régimen, ahora se sentía intimidada por un muchacho. Y nada menos que por un villano. Aquello parecía una ópera. Y sí, la divertía.

- D & G -

Empezar la semana en cuidado de criaturas mágicas fue relajante para Ginny. Siempre se había divertido mucho en las clases con Hagrid y el hecho de que ningún Slytherin rondara por ahí la mantenía tranquila.

Hasta que casi al final de la clase, Hagrid sacó un par de zapatillas de algún lugar y decidió ponerse a preguntar si alguien sabía a quién pertenecían.

Eran de Ginny, por supuesto, y ni siquiera se acordaba de que las había dejado por los terrenos.

-¿De nadie? ¿Seguros? –Insistió Hagrid agitándolas por las correas.

Luna soltaba risitas cada vez que su profesor agitaba los zapatos delante de donde Ginny estaba parada con una cara indescriptiblemente divertida.

-¿Tú sabes, Luna? –le preguntó Hagrid al notar sus risas.

-De la princesa pérdida, seguramente –fue su respuesta.

En otras circunstancias, todos se habrían reído de su ocurrencia y alguien hubiera mencionada lo de "lunática". Pero lo de Malfoy y sus pergaminos de búsqueda eran el chisme de moda así que más risas de chicas acompañaron en seguida a la de Luna y se escucharon frases como "por supuesto" y "si, deben ser de ella". Y aunque quisieron parecer indiferentes al chisme, los chicos que había en la clase terminaron por afirmar también.

-Bueno… -Hagrid se rascaba la cabeza cuando ya el resto de la clase se marchaba-. ¿Está pérdida entonces?

-Pérdida no, oculta –dijo Ginny entonces con toda la seguridad que pudo.

-¿Y qué hago entonces con los zapatos? –les preguntó Hagrid.

-Dáselos a Ginny –resolvió Luna tranquilamente -. Que ella se los devuelva.

-¿Tú sabes quién es, Ginny? –preguntó Hagrid interesado de pronto, había visto los carteles en los troncos de algunos árboles y había tenido que ayudar a dispersar a las estudiantes del vestíbulo el día anterior.

-Yo… -Ginny suspiró pesadamente y se libró como pudo de las preguntas de Hagrid-. Sí… Vendré por ellos más tarde ¿bien? Debemos ir a otra clase ahora.

- D & G -

-¿Pero qué te has propuesto? –le reprochó Ginny a Luna de camino a Estudios muggles-. ¿Me lo puedes decir al menos para que no me tome desprevenida?

-No me he propuesto nada. Pero son muy lindos los zapatos como para que se te pierdan.

-Ya.

-¿Y qué te has propuesto tú?

-¿De qué?

-¿Vas a seguir suspirando sin hacer nada? Todos los de Slytherin van ahora a estudios muggles… si sabías que ibas a verlo, al menos te podrías haber peinado hoy.

-¡Estoy peinada hoy! –refunfuñó Ginny.

Luna se detuvo entonces y la miro seriamente. Metió la mano en la coleta de Ginny y la alborotó un poco, enrulo sus dedos en lo cabellos que se escapaban del peinado y luego sonrío.

-Puedes hacerlo mejor—añadió ignorando el puchero en la cara de su amiga.

El aula estaba casi llena cuando entraron, todos los de último curso de Slytherin ya estaba ahí, prácticamente estaban obligados a tomar la asignatura si querían verse contratados el año siguiente en cualquier trabajo. Otra cosa que había cambiado.

Ginny lo identificó en seguida, esa endemoniada cabeza rubia resaltaba en la multitud. Draco no reparo en ella, aunque Theodore Nott parecía haber decidido estudiarla exhaustivamente. Blaise se puso de pie cuando ellas entraron y Ginny odió que la saludara con esa expresión de suficiencia, como si él supiera algo que ella no. Estaba algo exaltada así que prefirió no sentarse con Luna en aquella clase y buscar cobijo con sus compañeros de Gryffindor.

No hubo más novedades en la clase. Al menos que se considerara novedad a que Ginny se pasara el rato completamente distraída en la rubia nuca de Draco. Y a que él continuara ignorándola.

No. Sin novedades.

- D & G -

Las semanas siguientes se le fueron a Ginny entre clases donde podía estar tranquila y clases con los de Slytherin, los mesurados consejos de Hermione y las manos de Luna alborotándole los risos, la mirada juiciosa de Nott y las no-miradas de Malfoy, los suspiros sin motivo y esos afiches por ahí que la ponían de los nervios, todo aderezado por los chismes que seguían por los pasillos acerca de la chica que había bailado con Malfoy.

Hasta la mañana en que Ginny se decidió a esperar fuera del comedor junto con Luna a que aparecieran los de Slytherin. No pensaba decirle "hola, soy la que estás buscando", sólo quería estar cerca, saber sí podía, de alguna forma, hablar con él.

Estaban tomadas de la mano, la rubia sonriendo tranquilamente como siempre y Ginny absolutamente pálida.

-Tranquila – la animó Luna -. Por hoy basta con que le des los buenos días.

-Buenos días, buenos días… sí -. Ginny agitó las manos como si sacudiera algo a su alrededor y luego volvió a sujetarse de Luna.

-Buenos días –dijo una voz seria detrás de ellas, Nott.

-Hola, Theo –Luna le levantó la mano a Ginny como si aquello fuera un éxito-. ¡Blaise! –sonrió soltándola cuando vio a su novio saliendo de la mazmorra.

-Princesa –sonrió él abrazándola.

Y entonces, con aire desinteresado, Draco Malfoy salió de la mazmorra.

-Luna –dijo formalmente, como si solo la saludara porque estaba con Blaise. Nunca sería capaz de admitir que ella le caía bien.

-Ginny me ha acompañado hoy mientras los esperaba –apuntó Luna de la nada.

Completamente pálida, con la mirada de los de Slytherin sobre ella, Ginny fue capaz de articular un cortés –Buenos días-. Y estaba por echarse a correr cuando Draco dio un paso hacia donde ella estaba y pareció mirarla con interés.

-Weasley –murmuró.

-Gracias, Ginny –dijo Blaise muy contento, como si llevara años de amistad con ella-. ¿Quieres desayunar con nosotros?

Theodore se estrelló la palma en la frente y Draco lo miró como si hubiera enloquecido, algo similar a lo que hizo Ginny.

-¿Qué? –Preguntó con inocencia Blaise-. Se te ve pálida. Y ya que nos has esperado…

-Esperaba a Luna –gruñó Ginny (porque la voz no le salía muy bien todavía) y luego miró con ansiedad a todos lados como si alguien fuera a ir a rescatarla de aquello-. Y bueno, ya que están aquí… hasta luego.

-Te veré en clase—se despidió Luna como si la escena no tuviera nada de raro y le pasara desapercibido que Ginny había recuperado todo el color de golpe y ahora pareciera un mechero encendido.

La pelirroja entró al comedor todo lo rápido que pudo y se sentó junto a Neville, el chico apenas estaba saludándola cuando ella ya había enterrado la cara en su brazo.

-¿Ginny qué…? ¿Estás bien?

-Soy un lío –murmuro ella sin sacar el rostro de la túnica de su amigo.

-¿Puedo ayudarte en algo?

-Puedes dejar que me quede aquí, escondida –respondió dramáticamente ella y Neville se rió.

-Tú no me dejarías hacerlo –le dijo levantándola por la frente con su mano libre-. Me dirías que lo enfrentara, sea lo que sea.

-¡Pues que odiosa soy! –Soltó resistiéndose a la mano de Neville-, pero en serio, qué odiosa.

-Al contrario –la mano de Neville ganó y una vez que el rostro de Ginny estuvo liberado, le pasó el brazo por el hombro y la estrechó-, eres la persona más genial que conozco, Ginny. Sea lo que sea, lo vas a resolver. Dale la cara y ya ¿ok?

-No es tan fácil –respondió ella mientras correspondía al abrazo.

-Inténtalo de todas maneras, Ginny.

Otro suspiro pesado fue su respuesta. Estaba cansada.

- D & G -

En la mesa de Slytherin, donde Luna desayunada con su novio sin que les interesara en lo mínimo que hubiera miradas desagradables para ellos, Nott volvió a poner su atención en la pelirroja. Y ya no era el único, porque ese nervioso "buenos días" se había quedado en la mente de su rubio amigo.

Conocía esa voz.

¿O sólo se parecía?

En la mesa de Gryffindor, Draco vio a la pelirroja abrazando a Longbothom, nada que lo sorprendiera.

-Luna –Draco ni cuenta se dio que interrumpía una conversación entre Blaise y la joven-. ¿Tú amiga, estaba en la fiesta?

Theodore, Blaise y Luna lo miraron sorprendidos. ¿Lo había descubierto?

-Sí. ¿Por qué?

-No recuerdo haberla visto, es todo –arrastró las palabras y fingió desinterés.

-¿Con quién iba? –preguntó entonces Theodore, dispuesto a incentivar la situación.

-Con Neville y Hermione-. Luna sonrió emocionada-. Estaba preciosa ¿no la vieron? ¿Seguro?

-No –zanjó Draco entonces. Y por alguna razón se puso de pie y se fue del comedor.

Estaba furioso.

-Creo que lo sabe –murmuró Blaise con cierto espanto- ¿se fijaron como la miró hace rato?

-Basta decir que la miró –apunto Theodore.

-¿Y ahora qué? –Blaise miraba a Luna como si ella lo supiese todo.

-Ahora nada –sonrió ella-. Ahora es cosa de él.

-Eso me temía –Blaise buscó a Ginny en la mesa de Gryffindor ¿Por qué no era cosa de ella?

- D & G -

Seguía furioso.

Primero caminó sin rumbo.

Luego salió a los terrenos y regresó casi de inmediato al castillo sin saber a qué demonios había salido.

Se fue a su sala común y fue a estrellar la cabeza contra la primera columna que se encontró. Se quedó un rato con la frente apoyada ahí y esperó.

Pero lo dicho, seguía furioso.

No estaba completamente seguro de que se tratara de ella. Pero algo dentro de él simplemente no quería tranquilizarse. Algo dentro de él bullía de enojo. ¿Se estaba burlando de él? ¿Esa tonta pelirroja se atrevía?

"Si supieras quien soy, no estarías aquí."

"No te dejes llevar, sólo es un disfraz; seguro que ya me habías visto."

Esa noche había sido él quien se había acercado. Él la había seguido y él había tenido el control de la situación. Él era quien la había besado a ella.

¿Qué demonios había estado pensando ella todo ese tiempo?

Era más fácil responder a esa pregunta cuando la identidad de la chica le era totalmente anónima. Poniendo a Ginny, la situación cambiaba completamente. ¿Por qué se había dejado llevar tan fácil por él? ¿Por qué había sido tan condescendiente?

La sala común de Slytherin se vació pues todos los estudiantes se fueron a clases, pero Draco no se despegó de donde estaba. Si se movía, si no se controlaba quién sabe lo que podría destrozar.

Evocó la imagen de "la chica Weasley" esa mañana. En realidad sólo recordaba sus ojos, esos que nunca había mirado. Esos que juró que recordaría. Era esa mirada malditamente intensa.

Y esa voz con la que solía replicar a los Carrow y a los Slytherin que se creían amos del castillo el año anterior, esa voz que había pronunciado tantos hechizos y maldiciones con toda vehemencia y que de pronto se quedaba en un hilillo tímido

"Mira que acabar siendo consolada por ti."

"Porque aún no sabes quién soy."

-Carajocarajocarajo…

Maldita mujer.

¿Después de esa noche había decidido que cada uno volviera a su sitio?

¿Por qué no había estado el día siguiente frente al comedor?

-Malditamujermalditamalditamaldita…

¿O sí había estado?

Pasó junto a él.

¿Había ido sólo para burlarse?

¿Para dejar en claro que él sólo era un bicho ahora?

-Estúpidoestúpidoestúpido…

Eso sonaba lógico. Él era un ex mortífago al que no muchos querían tener cerca ahora, y ella estaba con los héroes. Y no de la forma en que Potter y la sangresucia estaban, porque ellos habían sido solo una ilusión el año anterior. La pelirroja en cambio, había sido algo sólido para todos, un ejemplo de fortaleza para los que habían estado en el colegio.

"Hasta abril-Por primera vez, ella le sostuvo la mirada y su voz obtuvo una seguridad repentina-. Pero volví para el final."

Algo dentro de él estaba cada vez más convencido de que se trataba de ella.

Y estaba cada vez más furioso.

Porque ella le había dejado besarla, sentir que no todo lo había perdido. Y luego se había desentendido.

-Esaestúpidacomadreja…

- D & G -

-¡Tú lo sabías! ¡Lo sabías! –acusó Draco, en cuanto Blaise y Theodore aparecieron por la sala común. Estaba sujetando a Blaise por la camisa y resultaba obvio que no había conseguido templar su carácter.

-¡Malfoy! Malfoy suéltame.

-¡Traidor! ¿Por qué no me lo dijiste? –le siguió acusando-. ¡Dejaste que hiciera toda esa maldita escena!

-Suéltalo, Malfoy –intervinó Nott-. Se enteró después de eso.

-¡Y tú también! ¿Por qué no me lo dijiste? –Draco soltó con violencia a Blaise dejándolo desequilibrado.

-Te dije que eres un grandísimo idiota –repuso Nott con frialdad.

-¡Me dejaron en ridículo! ¡Malditos! –los condenó el rubio.

-Eres perfectamente capaz de ponerte en ridículo tú sólo.

-¿Lo sabes, entonces? –los interrumpió Blaise quitándole importancia a la discusión que estaban comenzando los otros.

Draco se puso de todos los colores antes de que la palabra se escapara de sus labios.

-Weasley –zanjó finalmente.

-¡Bravo! –dijo Theodore sarcástico-. Ahora que lo sabes quizá seas capaz de llegar a ella.

-¿Qué demonios? –Escupió Draco-. No pienso acercarme a ella.

Fue Blaise quien lo empujó sujetándole la camisa esta vez.

-¿Cómo qué no? ¿Y toda esa maldita escena? ¿Y esta? –luego lo soltó con aire cansado-. Tienes razón, Nott. Es un idiota…

Antes de que Draco pudiera replicar otra cosa, Blaise y Theodore ya se habían vuelto a ir.

Por supuesto, el rubio estaba furioso.

- D & G -

No tenía ganas de ir al dormitorio donde Blaise y Theodore se habían ido a meter. Y cuando la sala común empezó a llenarse de gente, el rubio fue incapaz de permanecer ahí.

No había comido sino golosinas de su reserva todo el día. Por eso determinó ir a cenar.

Error.

En el comedor, en la orilla de la mesa de Gryffindor, lejos de sus compañeros, ahí estaba ella. La Weasley, tenía la barbilla apoyada en un puño y no parecía muy interesada en la cena.

¿A qué demonios estaba jugando con esa pose? ¿No se daba cuenta de la cantidad de sujetos que la miraban? En menos de lo que le tomó caminar hacia su mesa, Draco identificó por lo menos a tres tipos que tenían cara de querer acercarse a ella en ese preciso momento.

Draco se sentó "estratégicamente" para poder mirarla sin que ella lo notara. Al menos ese era su objetivo, hasta que la Weasley dejó de mirar al vacío y por un fugaz segundo se fijó en él. Sus miradas se encontraron para escapar de la otra al segundo siguiente.

Cuando Draco al fin volvió a posar la mirada en ella, la chica ya estaba poniéndose de pie.

¿Pero qué se había creído? En serio ¿Pensaba burlarlo eternamente?

Pues iba a ser que no.

Olvidando que minutos atrás se había ganado el reproche de sus amigos por asegurar que no pensaba acercarse a ella, Draco se llenó los bolsillos de manzanas y se fue detrás de ella.

Pensaba interceptarla de camino a la torre de Gryffindor, pero la joven no se dirigió ahí. En cambio se desvió en la escalera y siguió por uno de tantos pasillos solitarios que había en el castillo a esa hora.

-¿Y bien? –Preguntó en algún momento y se dio la vuelta para enfrentarse a Draco-. ¿Vas a decirme qué quieres, Malfoy?

Había sido ingenuo pensar que no se iba a dar cuenta que la seguía, Draco lo reconocía.

-Tú dime lo que quieres—repuso fríamente.

-¿Yo? Eres tú el que estaba siguiéndome.

-Tú eres la que nos esperaba esta mañana.

-Estaba acompañando a Luna.

-Desde que sale con Blaise, Luna lo espera fuera del comedor –se defendió Draco mientras avanzaba hacia ella-, de eso hace meses. Y nunca la habías acompañado.

-Hoy me dio la gana hacerlo ¿y qué, Malfoy? Explícame por qué eso hace que me sigas.

Draco soltó una risa burlona-. Haz recuperado la voz –apuntó.

El sonrojo de Ginny no le pasó desapercibido, la condenada sabía bien a dónde él quería llegar.

-Hacía frío esta mañana –ese fue el mejor pretexto que se le ocurrió.

-Ajá –Draco siguió sonriéndole con burla y acercándose a ella.

-Explícame por qué me sigues –exigió de nuevo, esta vez, con la varita en la mano.

-Déjame ver si lo entiendo –para entonces, Draco estaba tan cerca que podía mirarla a los ojos y distinguir perfectamente su color-: Tienes toda la seguridad del mundo cuando se trata de discutir con alguien, pero la cortesía hace que pierdas la voz…

-¿Y a ti de dónde te viene el interés por mi voz? ¿Qué dem…

-Dijiste que no ibas a desmentirme si adivinaba quién eres— disparó Draco interrumpiéndola, no tenía ganas de complicarse más con esa verdad.

Y Ginny supo que estaba pérdida.

La joven guardó la varita lentamente en su túnica y dejó caer los brazos a sus costados mientras iba aceptando su actual situación y se preparaba para aceptar las consecuencias de aquella noche.

-¿Y qué quieres? –insistió-. Ahora que lo sabes ¿qué quieres?

Lo que Draco quería, hasta unos minutos antes, cuando decidió salir detrás de ella del comedor, era desquitar su furia, con ella. Porque ella era la causante en primer lugar de toda esa situación. Pero ahora que la tenía frente a él, con sus ojos fijos en los suyos y esa estúpida pregunta en los labios… La verdad es que ahora no lo sabía.

¿Y Ginny que quería? ¿A qué estaba esperando? El momento de irse corriendo había llegado y ella no se había movido.

-Si vas a reclamarme por no ser una princesa –La voz de Ginny era baja, pero esta vez no había perdido el aplomo-. Pues lo siento, pero fuiste tú el que se acercó a mí. Yo te lo advertí, que cuando supieras no… no… -finalizó alzándose de hombros—eso.

Si es que era posible, Draco se puso aún más furioso con ella. Por eso la dejó marcharse cuando ella empezó a alejarse de él, porque sabía que estaba fuera de control y no quería agregar incisos a su lista de acciones estúpidas.

Estaba furioso, pero ahora podía ver claramente la razón.

Ahora que descubría que los ojos de esa maldita mujer podían gustarle, ahora que se había enterado de lo que se sentía tenerla en brazos y apoderarse de su boca, ahora que sabía del placer de saberla rendida a él. Ahora venía a confirmar que para ella, él sólo era un ex mortífago incapaz de superar sus propios prejuicios. Un hombre que podía dejar de gustar de una mujer solo porque su cabello era rojo y tenía pecas sobre la nariz. Para ella, él no era más que un Malfoy.

-Pero tú sola llegaste a esa conclusión, comadreja estúpida…

- D & G -

¡Continuará!

Próximo capítulo: ¡Gran final!

¿Qué puedo añadir? Luna lo predijo todo: que la propia Ginny se lo iba a "decir". Y ahora a Draco no le queda más que esperar a que Ginny se sacuda sus prejuicios ¿O será que la cosa sigue estando sólo en él?

;) Un abrazo a todas! Y de verdad, gracias por seguir aquí!