El final ya está aquí ¡Hace mucho que no terminaba un fic! :D ¡Soy feliz!

Para ustedes. Espero les guste mucho.

CAPÍTULO 5/5

- D & G -

La mañana encontró a un insomne Draco en el butacón más alto de la sala común. Se había limitado a sentarse ahí desde la madrugada a darle vueltas a su situación en un estado de ánimo completamente inestable que comenzaba en una extraña satisfacción por haber dado con su mujer misteriosa, terminaba en la furia que sentía contra ella por sus acciones luego de la fiesta y entre tanto, pasaba por todas las emociones posibles entre esos dos estados.

Odiaba a Ginny Weasley.

La odiaba.

Odiaba esa expresión pérdida de ojillos tiernos que ponía cuando estaba sola y fingía no darse cuenta que los hombres la miraban. Odiaba su determinación, sus conclusiones apresuradas, su actitud condescendiente con Blaise… odiaba el recuerdo de ese beso, la debilidad que mostró estando en sus brazos, que hubiera sido capaz de hacerlo sentir tan afortunado en ese instante.

Una parte de él, se había prendado genuinamente de ella.

Y esa parte quería ir a robarle otro beso. Esa necia y suicida otra parte de él, quería ir a buscarla y llevársela en brazos a donde nadie los molestara para besarla hasta no poder más.

Y así, entre más quería ir a buscarla, más la odiaba y viceversa.

Era sábado y los habitantes del castillo se pusieron en marcha algo tarde. Theodore y Blaise no fueron la excepción, se habían percatado que Draco no estaba en su cama, pero aun así les sorprendió encontrarlo en la sala común jugando al vampiro.

-Te ves terrible, Malfoy –apuntó Theodore-. Ve a lavarte y te esperamos para desayunar…

-Pero rápido –apuntó Blaise que había estado a punto de pasarlo de largo todavía algo cabreado con él-, tengo que ver a Luna.

Draco apenas y se movió pero su rostro fue suficiente para que Blaise añadiera: -No, no sé si Ginny va a estar con ella.

-¡Por favor, Malfoy! –Soltó Nott-. Sí ella está y tanto te desagrada pues sigues de largo…

-¡Ah! ¡Ese es el problema ahora! ¿No? – Blaise sonrió con un poco de burla-. ¡No tienes ni idea de lo que sientes ahora!

-Idiota –masculló Nott.

-¿Entonces vienes o qué? –insistió Blaise.

Lentamente, Draco se puso de pie y asintió.

Blaise y Theodore lo vieron alejarse intercambiando miradas divertidas. Hacía un par de años que entre mortífagos y misiones, Draco no había tenido mucho tiempo para chicas, pero no pensaban que se hubiera podido volver tan torpe en ese asunto. Parecía un principiante. O quizá, quizá la chica Weasley había movido hilillos más definitivos y que hasta ese día, le habían sido totalmente ajenos al rubio.

-¿Crees que… -fue Blaise quien preguntó.

-¿Qué es un idiota?

-Eso ya –el chico pronunció su sonrisa—me refiero a sí se ha enamorado.

Theodore dejó de sonreír y se alzó de hombros.

-Lo hizo de la mujer con la que bailó, fue obvio. Pero si Weasley es capaz de ser esa mujer realmente, no lo sé.

- D & G -

Ginny no tuvo mucha mejor noche que Draco, sólo había intercambiado unos reclamos con el rubio pero le parecía que si intercambiaban maldiciones no habría sido menos intenso.

Lo peor, lo que le remordía la mente, era que a pesar de haberle preguntado qué quería de ella ahora que la había descubierto no había esperado por una respuesta. En su fuero interno sabía que lo más probable era que no se tratara de nada positivo, pero la duda, la pequeñísima posibilidad, el mero hecho de que él la hubiera ido a buscar le removía algo en el estómago y acusaba un levísimo "¿qué tal sí…?"

Antes de bajar a la sala común se lo contó a Hermione.

-Pregúntale otra vez—fue el simple consejo de su amiga.

-¡Hermione! ¡No! –la pelirroja estaba aún más desconcertada tras escuchar a su amiga-. ¿Cómo voy a llegar así y preguntarle? Oye, Malfoy: ¿quieres algo de mí? –la cara se le ponía como tomate solo con pensarlo-. ¡No! ¡Absolutamente no!

-¿Entonces? ¿Vas a esperar que venga a buscarte?

-Es obvio que él no va a venir a buscarme.

-¿Es mi imaginación o esa idea en serio te entristece?

-Yo…

-Esas son tus opciones, Ginny: Esperar que él venga, ir a buscarlo u olvidar el tema.

La pelirroja apartó la vista hacia una de las ventanas. Fuera estaba cayendo aguanieve así que no se distinguía gran cosa de los terrenos.

-El plan original era olvidarlo –murmuró-. Quedarme con los recuerdos de esa noche absurda. Pero... pero…

-¿A qué le tienes miedo, Ginny? Aunque Malfoy no me agrade, bueno… es obvio que ha estado pensando en ti, o al menos en la chica con la que bailó.

-Ese es el problema: yo no era yo esa noche.

-Sí eras tú.

-Pero tenía un disfraz, después, en el vestíbulo él ni siquiera me miró.

Hermione se decidió entonces, le tendió a Ginny la capa y la bufanda y se dispuso a salir del dormitorio.

-No puedes quedarte aquí por siempre a tener miedo, Ginny. Estoy llena de deberes hoy pero ¿te parece si vamos a desayunar y vemos qué pasa?

- D & G -

Lo que pasó, fue que Draco percibió a Ginny desde que ella puso el primer pie en el comedor. Aunque trató de no darle importancia y concentrarse en la charla de Theodore y en su panqué; pero cuando un sujeto de Ravenclaw se acercó a saludar a la pelirroja que venía con la Granger y fue más que obvio que trataba de flirtear con ella, al rubio le cambió el humor. De nuevo estaba furioso.

-¡Draco! ¡Carajo! –Theodore le bufó, le había hecho una pregunta totalmente trivial sobre la clase de pociones del viernes pero el muchacho estaba totalmente ajeno y al seguir la dirección de su mirada, aparentemente perdida, Nott había captado la melena roja de Ginny seguida de su rostro al darse vuelta para alejarse de un Ravenclaw-. ¡Deja de actuar como idiota!

-Ni siquiera se ha dado cuenta que le has llamado idiota—acotó Blaise.

-Ni siquiera –le apoyó Luna con una sonrisa, luego levantó la mano para saludar a Ginny y a Hermione.

-¡Qué diablos! –Draco vio a la pelirroja corresponder al saludo de Luna. Pero él ni siquiera recordaba que Luna estaba a dos bancos de distancia de él, sentada junto a Blaise.

-¡No hagas nada estúpido, por favor! –Le pidió Nott-. Esta saludando a Luna, no a ti.

Era cierto, pero Ginny no pudo evitar que sus ojos pasaran un instante por el rubio, las miradas coincidieron apenas un momento; la pelirroja volvió a su plática con Hermione sonrojada y el rubio al fin volvió al panqué y la charla de Nott como si hubiera despertado de un sueño.

-El enlace alquímico—respondió como si nada.

Luna y Blaise se miraron y luego se pusieron a reírse mientras Theodore examinaba a Draco como si tratara de determinar si les tomaba el pelo.

-¿Qué? –preguntó Draco ante el mutismo y la mirada de Nott.

-¿Ahora haces crisis de ausencia? –disparó Theodore.

-¿De qué hablas?

Theodore estaba por soltarle otra pregunta mordaz, en cambio, Luna levantó una mano como indicando que ella tomaría la palabra y él volvió a su silenciosa observación de Draco.

-Ginny tiene muchos amigos en el colegio–le dijo la muchacha a Draco, ignorando rotundamente la mueca que él le plantó en cuanto escucho decir "Ginny"-: Más de la mitad de ellos esta aunque sea un poco enamorado de ella, de esos, la mitad se siente un poco intimidado porque juega muy bien al quiditch y le plató cara a la situación el año pasado; es mejor deportista y más valiente, es algo con lo que muchos no pueden. A la otra mitad lo que le intimida es saber que su último novio fue Harry. Ninguno de esos va a intentar nada con Ginny. Pero sé por lo menos de tres dispuestos a persistir en tenerla.

-Me perdí en la primer mitad… -empezó a bromear Blaise, pero Luna le puso un dedo sobre los labios para que la dejara terminar.

-Michael Corner, a quien acabas de ver, es uno de ellos. Salieron hace un par de años y no terminaron muy bien, pero el año pasado se arreglaron y él ya ha expresado que le gustaría volverlo a intentar.

Luna se quedó en silencio y paseo la mirada por el comedor como buscando a alguien.

-Alexander Brees—continuó deteniéndose en un chico de Gryffindor de cabello y ojos color miel con toda la complexión de deportista-, su compañero de casa, dejó el colegio el año pasado porque sus padres son nacidos de muggles y estaban persiguiéndolos. Pero no huyeron, son sanadores y se dedicaron a socorrer desde la sombras a otros perseguidos. Él y sus padres fueron realmente valientes y tuvieron suerte; Ginny dijo alguna vez que lo admiraba por sus actos. Supongo que eso es lo que lo mantiene esperanzado con ella.

-¡Merlín! ¡Pero si eres toda una cotilla! –Soltó Blaise aún con el dedo de su novia sobre los labios-. Y nos lo cuentas tan fácil…

-Mi padre es editor de una revista –le explicó la joven con naturalidad—y no les he contado ninguna intimidad de Ginny, eso lo valoro muchísimo. Lo que les he dicho, lo saben todos esos amigos enamorados de ella.

-Introducción a su mundo para dummies—murmuró Theodore divertido y Luna asintió.

Draco seguía al lado de Blaise con la misma mueca con la que había empezado el discurso de Luna. Se llevó la copa a los labios por hacer algo y sus ojos fueron al cabello de Ginny, sentada de espaldas a él.

-Dijiste por lo menos tres-. Dijo al cabo de un rato, logrando que sus tres acompañantes sonrieran.

-A pesar de que salvó tu vida, a ti no te intimida Harry Potter, adoras el quiditch como adorarías a una chica que compartiera el pasatiempo contigo y sabes que sólo una chica valiente podría aceptarte como están las cosas ahora – Luna habló con toda paciencia a pesar de la forma incrédula con la que Draco la miraba a ella. -¿No fue por eso la fiesta? -. Blaise y Theodore asintieron, de pronto habían entendido por qué Luna les había dicho todo aquello y les encantaba su lógica-. ¿Para encontrar personas como ella? Pues la encontraste ¡vaya que sí! Y te gusta y a la vez te confunde tanto que tu mente se perdió por completo al verla con alguien más, eso también.

Draco no respondió nada. Estuvo tamborileando los dedos a un lado de la mesa distraídamente mientras evaluaba con la mirada al tal Brees y a Corner y sus amigos cambiaron de tema de conversación y decidieron dejarlo estar pues les parecía que el mero hecho de que se hubiera quedado en su sitio y escuchado a Luna ya le daba un mérito.

-Sólo un par de cosas –dijo el rubio cuando Blaise y Luna se disponían a marcharse para disfrutar de su domingo.

-Dime –lo animó Luna.

-Yo no soy su amigo y ella dejó claro anoche que no me quiere como tal.

Por toda respuesta, Luna le sonrió enigmáticamente y dio media vuelta llevándose consigo a Blaise.

-¡Qué diablos! –soltó Draco algo frustrado ante el gesto. Podría haberse levantado y exigido una respuesta de Luna, pero no tenía ganas de pelear con Blaise por molestarla; se sentía realmente somnoliento después de la noche dándole vueltas al asunto de la chica Weasley.

Para su molestia, Granger había dejado la mesa de Gryffindor en algún momento y quien estaba sentado frente a Ginny en esos momentos, era el tal Brees.

-También me voy –anunció Theodore un momento después-. Tengo cosas que hacer y tú estás en otro mundo.

-Nos vemos.

-Y por cierto, si te molesta tanto que se acerquen así a ella, resuélvelo: entra por esa puerta un solo día tomándola de la mano ¡o mejor aún, de la cintura! ¡Un solo día, Draco! –La sonrisa de Theodore era condescendiente-. Nos vemos.

Draco se quedó un rato más en la mesa, con una mejilla apoyada en su puño y la otra mano todavía tamborileando en la mesa. Las palabras de Luna dándole vueltas en la mente: "La encontraste". Ni siquiera se dio cuenta de que cuando Ginny abandonó el comedor, su mirada lo había buscado por unos instantes antes de huir.

- D & G -

Los Malfoy no eran el tipo de gente que envía un howller y arma escándalo. Además consideraban que el armado por Draco había sido suficiente. Simplemente habían dejado de enviarle golosinas desde el momento en que Slughorn les había escrito refiriéndoles la búsqueda de Draco de una joven estudiante en el vestíbulo del colegio hacia unas semanas ya.

-Con razón me mira como si quisiera asesinarme –murmuró Ginny cuando Luna se lo contó en la clase de estudios muggles-. Por mi culpa no obtiene dulces…

-¿Te mira como si quisiera asesinarte?

-¿No lo has visto?

-No es así como lo percibo.

-¿Entonces?

-¿Cómo lo miras tú a él? ¿Eh?

-¡Luna! ¡Deja de contestarme con preguntas, por favor!

La rubia se rió bajito aunque ese día todos estaban tan entretenidos cosiendo botones a lo muggle que nadie les prestaba atención.

-Pero dime ¿cómo lo miras tú a él? –insistió Luna sin dejar de sonreír a pesar de que se había pinchado un dedo por distraerse.

Instintivamente, Ginny levantó la cabeza y se fijó en Draco, estaba sentado en medio de Blaise y Theodore y al igual que el resto de la clase sostenía un pedazo de tela que se suponía tenía que llenar de botones, lo vio tomar la aguja y el hilo y desesperarse cuando después de un rato no había logrado pasar este por el ojo de la aguja. Se mordió los labios para no reírse y llamar involuntariamente su atención.

-Te brillaron los ojos –apunto Luna.

-No es verdad.

-Te vi… y creo que Theodore también.

Draco recibió un codazo de Theodore que tenía un dedo entre los labios herido por la maldita aguja que él seguía sin poder enhebrar. Su amigo lo instaba a mirar hacia donde Ginny y Luna cuchicheaban. El rubio así lo hizo, se fijó en que Ginny tenía ya una tira de botones cosidos y le fastidió que fuera tan buena en esa tonta clase, ¿para qué les servía aprender aquello si con un movimiento de varita bastaba? Ella volvió a levantar la vista unos segundos después y sus ojos se encontraron.

La pelirroja dudó un instante, iba a huir de su mirada recriminatoria pero aún tenía en su mente el gesto concentrado de Draco para ensartar la aguja y acabó por relajarse un poco: le sonrió con burla y levantó su pedazo de tela.

-¡Qué demonios!

-No seas idiota –cuchicheó Blaise-. Haz algo.

-¿El qué?

-¡Lo que sea! –Theodore volvió a codearlo-. ¡Lo que sea!

Ginny dejo de jugar con la tela consciente de que su rostro debía parecer hecho de plástico rojo, puso el corte en su regazo, se mordió los labios y se concedió el permiso de disfrutar la sensación cálida en su pecho y el revolotear de snitches en su tripa.

-¿Qué ha sido eso? –preguntó Luna mientras elegía un botón amarillo de la canasta de labores que tenían enfrente.

-Ni idea –reconoció la pelirroja a su lado.

-Tienes que hacer algo ahora –insistió Blaise.

-¡Ya lo sé! –masculló Draco desistiendo de ensartar su aguja y poniendo la labor a un lado.

-¡Pues hazlo! –lo presionó Theodore.

-¡Pero qué demonios! ¿Qué hago?

-¡lo que sea! –dijeron al unísono Blaise y Theodore.

-La siguiente hora es libre –siguió Thedore.

-Úsala bien –murmuró Blaise.

-Pero…

-¡Te ha abierto la puerta, Draco! –Theodore sentía que estaba animando a un niño de doce años, en verdad Draco había perdido la práctica en esos últimos dos años, estaba hecho todo un chiquillo-. ¡Toma la oportunidad! ¡Búscala! Prueba a hablar con ella otra vez. ¡Lo que sea!

- D & G -

Aunque llevaba días preguntándose si ella y Malfoy serían capaces de hablar y arreglar algo, Ginny se sorprendió cuando este la interceptó antes de que abandonaran el aula esa tarde. Se había demorado apropósito, pero no por eso dejaba de sorprenderla la actitud del muchacho.

-¿Weasley, tienes un minuto? –preguntó Draco simplemente, plantándose frente a su pupitre.

-Sí.

Pacientemente, Draco esperó delante del pupitre a que todos los demás estudiantes, incluidos Luna, Blaise y Theodore se fueran. Ginny se limitó a colgarse la mochila de un hombro mientras miraba en todas direcciones para no encontrarse con los ojos de Draco tan cerca de ella.

-Tal vez deberíamos ir a otro sitio –sugirió el rubio aunque el profesor Hilger había sido el primero en dejar el aula.

-Tus amigos y Luna deben estar en el pasillo –murmuró Ginny con su sonrisa de circunstancias.

-Tienes razón—Draco se sentía como en otro mundo, era la primera vez que cruzaba tres frases con la chica Weasley sin sarcasmos, insultos o grandes cambios en el tono de voz. Exceptuando claro la fiesta, pero esa noche no sabía que era la chica Weasely así que no contaba.

Se quedaron en silencio, ella sin cambiar su sonrisa circunstancial y él sin saber cómo demonios continuar con aquello.

-La otra noche… -fue incapaz de terminar la frase, ella había dejado de mirar el vacío detrás de él y ahora posaba esos condenados ojos completamente sobre él.

Entonces volvieron a quedarse en silencio.

-La otra noche… -volvió a probar.

Ella repitió el gesto de morderse los labios mientras el calor del pecho le iba llegando a las manos.

-Weasley –Draco probó con otro enfoque-. Weasley…

-¿Sí?

-¿Eres la que bailó conmigo? –Draco bufó tras dejar ir la pregunta, era tonto, pero necesitaba saberlo.

-Te dije que te ibas a arrepentir…

-No he dicho eso. Y te hice una pregunta.

-Era yo –confirmó ella levantando un poco el mentón-. Siento no haber sido lo que esperabas.

-¿Por qué? –preguntó él sorprendido-. Es decir… ¿por qué?

-Esperabas una princesa –el tono de ella tenía un dejo de dolor-. Y resulté ser yo.

-Laotranochenomedejastedecirteloquequiero –soltó entonces el rubio, años de hablar arrastrando las palabras tirados por la borda por esa muchacha.

-¿Y qué quieres?

-Weasley –Draco dio un paso hacia ella buscando que sus ojos no tuvieran escapatoria de los suyos-. Si lo supiera…

Ginny se quedó boquiabierta. Nunca, ni en sus más locas divagaciones se hubiera imaginado que tendría a Draco Malfoy delante un día, diciéndole que no sabía lo que quería de ella con esa mirada y esa expresión en el rostro.

-Soy un Malfoy, tengo la marca y mi padre casi te mata una vez; tú fuiste novia de San Potter, eso lo dice todo… no comprendo por qué eres tú la que siente no estar a la altura… y no sé qué demonios podría querer yo de ti.

Había lágrimas en los ojos de la pelirroja, estaban tan condenadamente preciosos como él los recordaba de aquella noche, pero esta vez, su rostro tenía una sonrisa ligeramente burlona.

-Soy mucho más que la exnovia de Harry Potter –lo dijo en voz alta como para recordárselo a sí misma.

-Así se resume que de los buenos fuiste de las mejores.

-¿Qué parte de los malos fuiste tú?

-De los tontos.

Ginny volvió a poner la mochila en el pupitre y se acercó al rubio.

-Siempre has odiado a mi familia.

-Fue antes de… -Draco miro alrededor ¡pero sí estaban en el aula de estudios muggles! ¡Había gastado una hora de su vida ensartando una aguja!–de todo esto.

Volvieron a quedarse en silencio: Draco lo gastó luchando contra el recuerdo de la profesora anterior de estudios muggles y Ginny simplemente en observarlo a la espera de que se aclarara.

-¿Está bien si nos saludamos mientras decides lo que quieres de mí? –preguntó finalmente la pelirroja después de pensarlo.

-No. No, Weasley. Tú decide si puedes vivir con todo lo que acabo de decirte. Tú piénsalo –la mirada de Draco seguía fija en la suya y sus manos parecían no acabar de resolver si tomar las de Ginny-. Y yo voy a ser lo que tú decidas.

Después de decirle aquello y todavía luchando contra los malos recuerdos, Draco dio media vuelta y salió del aula. ¡Pues ya estaba! Se lo había dicho, que podía ser el que había conocido todos esos años o el que había sido la noche de la fiesta, que ella decidiera cuál de los dos era, si podría querer a alguno… ojalá pudiera querer a alguno.

"Ojalá pudiera querer a alguno" Ese era su deseo, lo comprendió esa misma noche, cuando antes de cerrar los ojos, la última imagen en su mente fue la mueca burlona con la que ella le había mostrado su trabajo de la clase… y abierto una puerta.

- D & G -

"Y yo voy a ser lo que tu decidas"

Ginny suspiró bajo la atenta mirada de Luna y Hermione, estaban reunidas en las cocinas del colegio, con un montón de dulces y botanas a su alrededor, cortesía de los elfos domésticos que no gustaban de Hermione pero adoraban a las "señoritas Lovegood y Weasley".

Luna y Hermione intercambiaron miradas, el suspiro de Ginny no denotaba enamoramiento, sino una gran confusión. La conocían.

-Decide entonces –le dijo Luna con una sonrisita.

-No puedo decidir eso yo, cada quien debe ser como mejor le parezca –la pelirroja parpadeó dejando ir otro suspiro.

Las personas que Ginny más quería en el mundo: su familia, sus amigos, Harry… cada uno había tomado sus decisiones; sus hermanos a sus vidas y trabajos, sus padres uno al otro, Luna, Neville y Hermione al colegio, Harry al mundo que se debía. Ella no había interferido, ni siquiera con Harry, él quería salvar al mundo, y ella no quería retenerlo a su lado forzándolo a renunciar a la vida que él añoraba. No hubiera podido estar al lado de alguien que no luchara hasta el final por sus propios sueños, simplemente había aceptado su elección.

Pero ahora, Draco Malfoy le pedía que decidiera por él. Así.

-Draco ya es como mejor le parece –respondió Luna pacientemente-. Quiere que decidas cómo quieres que te trate a ti…

-No es que no quisiera verte ese día en el vestíbulo –reflexionó Hermione-, no es que se creyera superior, sino todo lo contrario. ¡Vaya! ¿Quién lo diría?

-La vida da muchas vueltas –concordó Luna con ella.

-Entonces, Ginny –concluyó Hermione-, puedes quedarte con los recuerdos de la fiesta y su indiferencia como querías… -una de sus manos buscó la de la pelirroja y la apretó cariñosamente—o puedes arriesgarte a tratarlo. Él ha tenido un gesto de honestidad que difícilmente le hubiera creído: ha reconocido que tiene la marca y que su familia les hizo daño a ti y a la tuya, te ha preguntado solamente si aun así le darías una oportunidad.

-Ya te lo había dicho yo –sentenció Luna tomando la otra mano de Ginny como para que supiera que decidiera lo que decidiera, la apoyaban.

-Si los Malfoy hubieran salido mejor parados de la Guerra, ¿creen que él…?

-Los Malfoy salieron bien librados considerando todo –la interrumpió Hermione.

-Ni Draco ni Theodore se veían ni arrogantes ni orgullosos el año pasado ¿lo recuerdas? –Luna interrumpió también -. No subestimes sus miedos, Ginny. Ellos no tenían todas de su lado a pesar de que los mortífagos estaban aquí, aunque los magos oscuros hubieran ganado, no creo que Draco se sintiera más privilegiado.

-Parecía aterrado de estar en su propia casa el año pasado –apoyó Hermione llevando sin querer sus dedos a la cicatriz que decía "sangre sucia"; la mansión Malfoy sería siempre un terrible recuerdo.

-Sufrió y perdió, como todos, Ginny. ¡Pero no se trata de lo que hubiera podido ser! Se trata de aceptar todo como pasado y ver con cuáles cosas vamos a quedarnos, hacia dónde iremos y lo que haremos a partir de ahora.

-Luna tiene razón –una frase maravillosa saliendo de la boca de Hermione.

-Ya conoces el pasado de Draco Malfoy ¿quieres tratar con su presente? ¿Arriesgarte a ver el futuro con él?

Ginny soltó otro suspiro. Lo entendía, lo había entendido todo ese tiempo: Ahora que Draco Malfoy sabía quién era ella, parecía haberse asegurado que ella entendía quién era él "Piénsalo" había dicho "Y yo voy a ser lo que tu decidas".

- D & G -

A la mañana siguiente, a pesar de las desagradables miradas que recibían, Theodore y Blaise se plantaron delante de la Dama Gorda, les había costado un buen rato y unos cuantos galeones pero al final habían averiguado la localización de la sala de Gryffindor y habían ido a cumplir con su misión.

-¿Cuál misión? –les preguntó Ginny turbada cuando le cerraron el paso apenas salió.

-Darte esto—dijo Blaise sonriente.

-De parte de Draco—lo secundo Theodore, casi igual de contento.

Hicieron una reverencia burlona y luego se fueron corriendo.

Nerviosa, Ginny abrió la pequeña caja, estaba casi temerosa de que Malfoy creyera que podía conquistarla con regalos. Sonrió sin poder evitarlo. El regalo no era costoso, pero era valioso: un botón cosido torpemente a un trozo de tela. El trabajo de todo un día de Draco Malfoy con una pequeña nota "Diez mil errores, pero un acierto."

Es raro como a veces, nos desvelamos y cansamos en pensar, en balancear, en tomar una decisión y no llegamos a nada. Pero al segundo siguiente, de la nada, de las manos de antiguos enemigos, llegan las respuestas. La solución a muchas madrugadas conflictivas, suelen ser cosas sencillas… como un botón.

- D & G -

Desde que había vuelto al colegio, Ginny no había pasado por ciertos lugares, el pasillo donde había estado la entrada del cuarto de menesteres era uno de esos lugares. Se había convencido que más que evitarlo, no tenía nada que hacer en ese sitio pero en el fondo, sabía que le faltaba el valor para mirarlo si quiera. Siguiendo a Draco Malfoy esa tarde, Ginny ni siquiera se percató de que se dirigía justo allí.

Lo único claro en la mente de Ginny mientras lo seguía con el pequeño botón verde esmeralda encerrado en su puño izquierdo, era que quería volver a hablar con él. No sabía exactamente qué decirle, cómo empezar a deshacer los nudos y quitarle las púas a años de agresiones entre ellos y sus familias, sólo quería hablarle otra vez.

-No deberías estar aquí –murmuró el rubio un poco antes de girar en dirección al pasillo; él visitaba el lugar por razones similares a las que ella tenía para evitarlo.

-Ni tú –Ginny se dio cuenta de repente de dónde se dirigían y estuvo a punto de irse corriendo, pero el botón en su mano pareció anclarla al rubio que la miraba fijamente. Draco se había percatado de su presencia varios pasillos y escaleras detrás, había esperado hasta ese momento para hablarle solo por concederle la oportunidad de echarse atrás. Y se la daba nuevamente aunque ella no fue consciente.

-Te equivocas –Draco no dijo nada más, no hubiera tenido caso porque ella ya no estaba prestándole atención.

El rostro de Ginny giró y sus ojos se enfrentaron después de largo tiempo a las ruinas.

Y Draco supo de pronto por qué los dos debían estar ahí en ese momento: ella para desafiar sus fantasmas y volver a ser una orgullosa Gryffindor y él, para dejarlos ir de una vez por todas.

Cuando los ojos de la pelirroja amenazaron con lágrimas, Draco se convirtió en el de la fiesta: el mismo que le tomo la mano y la acercó hasta poder abrazarla.

Allí donde ella había perdido a su hermano y gran parte de las ilusiones de una vida, él había perdido a un amigo y casi todas las ambiciones. Nunca volverían a ser los mismos después de aquella noche y probablemente, después de ese día tampoco.

Ese día, Ginny no sólo fue a apoyar la cabeza en el pecho de él, no sólo le permitió recargar la cabeza sobre la suya, sino que levantó las manos y rodeó al muchacho por debajo de las costillas. Allí donde el caos había arrasado, acababa de nacerles la ilusión a los dos. De entre los escombros, surgía la esperanza. De entre lo peor, lo mejor.

-Quédate –susurró Ginny cuando percibió el estremecimiento del rubio en sus brazos-. Quédate conmigo.

Eso que no le había pedido Harry en el funeral de Dumbledore ni al final de la batalla, se sorprendió pidiéndoselo a Draco Malfoy, al príncipe caído, naufrago de la oscuridad y villano redimido. Justamente a él.

Para Draco, que se había imaginado mil y un formas de volver a acercarse a ella, que ya estaba ponderando las ventajas y los riesgos de esperar fuera de la sala común de Gryffindor él mismo al día siguiente, que había ido ahí ese día para recordarse que su vida no se había terminado en ese pasillo a diferencia de la de Crabbe, para ordenarse a sí mismo ser valiente por una vez en su vida por algo que él realmente quisiera; esas palabras, "quédate", ese momento, con su abrazo correspondido como no lo había sido durante la fiesta, era una fortuna más grande que cualquiera guardada en Gringotts por los Malfoy o cualquier otro.

Por primera vez en su vida, hacía y tenía lo que quería. No lo que le habían enseñado a querer, no lo que le habían obligado a hacer. Estaba ahí, sosteniendo y sosteniéndose de Ginny Weasley porque quería.

Quería a Ginny Weasley.

La quería.

-Tú, quédate conmigo, princesa leona – le pidió estrechándola más.

Luego, entre la risita de ella por el sobrenombre, la levantó igual que había hecho la noche de la fiesta; se despidieron de los fantasmas y abandonaron el lugar agradeciendo por la suerte que habían tenido aquella noche al sobrevivir, por haber encontrado lo mejor entre lo peor y por los fuertes latidos que el otro causaba en su corazón.

FIN.

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- D & G - - D & G -

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¡Miles de gracias por haber llegado hasta aquí!

Pequeño gran reto que al fin he logrado terminar.

Espero que les haya gustado tanto como a mí, quería dejarlo en algo prometedor-esperanzador y creo que sí me quedó, me imagino que la vida fue difícil tras la batalla de Hogwarts con tantas personas queridas perdidas, pero que eventualmente, día a día, todos fueron encontrando sus razones para seguir adelante y me gustó mucho la idea de la chica misteriosa que sacude el áspero mundo de Draco y que a la vez cambia su mundo por él.

¡Denle una vuelta a los otros fics de este reto olvidadillo a ver si se le sacude el polvo y coméntelos que ya verán que están excelentes! :D

¡Un abrazo a todas!

No olviden dejarme su opinión y luego anden a disfrutar de la vida.

Con cariño, muminSarita.