Hola! lo se he tardado demasiado, pero trate de que el capitulo fuera largo, bueno a hora las partes del diario estaran dentro del capitulo con narracion en tercera persona, porquie cada vez escribe mas seguido pero mas corto, asi que desde aqui todos los capitulos traeran narracion en primera persona y en tercera.
Tambien desde este capitulo la historia comienza a ponerse mas interesante, espero lo disfruten.
*Los personajes son propiedad de Miho Obana
Al fin la vida comienza a ser justa, perdona por no tenerte al corriente pero olvide empacarte, y es que he estado fuera de Japón los últimos 15 días, el director me llamo para que hiciera promoción de la pelicula en Taiwán, Corea y China; recién acabo de llegar, y eso significa que no he ido a la escuela.
¡No he tenido que enfrentar a Akito Hayama!
Naozumi se sintió tan mal que fue a pedirle una disculpa al desgraciado de Hayama, y pues no estoy muy segura de que hablaron o como lo consiguió pero se supone que mañana por la noche Hayama y yo daremos una rueda de prensa para aclarar los posibles rumores que surjan después de esto, yo no quise tratar nada, pero Naozumi me mantuvo bien informada de los avances que lograba con el chico chita.
Rei acaba de subirme unos papeles que firmo con el representante de Hayama donde está la historia "oficial", bueno la que seguiremos para que ninguna de las partes quede mal, solo diremos que la relación termino cuando él se marcho a Estados Unidos y perdimos todo contacto, de esa manera nadie sabrá que fui la novia engañada por años por quien sabe cuántas malditas rubias que de seguro no saben contar y creen que el amor es de tres.
Pero tengo una buena noticia, fui con el doctor y ya no tengo anemia, he vuelto a comer bien, a matarme en el gimnasio, porque la pelicula requiere de una muy buena condición física, y ahora me veo linda otra vez, incluso lo publicaron en una revista en Hong Kong .
El agente de Hayama acaba de llamar a Rei, al parecer es mejor que ninguno de los dos salga hasta después de la rueda de prensa, se sabe que volví y están buscando cualquier excusa para fotografiarnos juntos, y lo que menos me conviene es crear un escándalo para la pelicula, mañana por la noche es la rueda de prensa así que deséame suerte, porque si la tengo mañana se acaba esta pesadilla.
Sana Kurata se bajó del carro de su manager, mientras este buscaba un lugar donde estacionarse, ella entraría por atrás, para despistar a cualquier paparazzi que quisiera tomarla; la chica respiro profundamente, vio por última vez la luna que iluminaba esa noche y sonrió, su máscara de felicidad estaba puesta aunque por dentro sentía un cuchillo en el estomago y unas ganas insufribles de echarse a llorar.
En cuanto llegó a la ante sala del hotel reservado para la rueda de prensa vio a Hayama recargado en la pared, con su habitual aire de indiferencia, y eso lo hacía verse tan irresistiblemente guapo, usaba una playera blanca y sobre ella una camisa azul marino, junto con unos jeans deslavados y unas botas militares desgastadas, en cuanto la puerta se cerró el chico rodo su mirada hacia ella, quien sintiéndose poca cosa la rehuyó.
La chica se recrimino mil veces el haber sido tan cobarde y mostrarle que aun sentía algo por él, además del hecho de haberse percatado de lo bien que se veía, una cosa es que no fuera ciega y otra muy distinta que fuera idiota; rápidamente decidió tratar de enmendar su ultimo signo de debilidad.
-Lamento haber dicho esas cosas sobre nosotros en la entrevista de la otra vez, sé que son cosas personales que nadie debería saber pero…¡Esos chacales me bombardearon con sus preguntas morbosas! Y el desgraciado de Naozumi que solo mete su cuchara para arruinar más las cosas.
-Lo sé, me llego tu sandía y la de Naozumi como disculpa, pero deberías considerar ya no decirle todos tus secretos, porque al parecer le encanta decirlos a nivel nacional.
-El tiene una idea muy rara de las cosas, creyó que algo bueno saldría de esto, pero ni yo soy tan optimista como para creer eso.
-Uhmmm.
-De todas formas realmente lo lamento, no debí decir nada de lo que hubo entre nosotros, no era algo que debiera saber nadie…
-Aja.
-Y siento no haber dado antes la cara, supongo que te han estado acosando los medios para que les des alguna declaración.
-Si.
-Y siento que ahora estés envuelto en chismes por mi culpa.
-Aja.
-¡¿Qué no sabes decir otra cosa? Una aquí disculpándose y tu solo me ignoras, maldito tipo ni en momentos así puedes comportarte como un ser normal.-grita la chica mientras lo golpea fuertemente con un martillo rojo y luego le da un fuerte codazo en la espalda, para después comenzarlo a arrastrar por toda la sala-Vamos es hora de dar la cara, y cuidadito y digas algo que no esté en la hoja eh, porque mis francotiradores tiraran a matar con un movimiento de mi ceja.
En cuanto la chica entró a la reservada para la rueda de prensa notó como quedaba ciega al instante debido a todos los flashes que eran dirigidos a su cara, enseguida cubrió su rostro y se escondió detrás de Hayama, quien veía con ojos vidriosos a la cantidad de reporteros que les gritaban cosas indescifrables, pero él jamás apartaría la mirada, aunque no entendía porque tanto el interés de tomarles una foto juntos, era como lucrar con la desgracia ajena, ¡Solo querían una foto de ellos juntos para después despedazarlos en las revistas amarillistas!
-Kurata apártate de mi.-dijo el chico mientras la apartaba y daba media vuelta para acomodarse en su silla, mientras veía a todos indiferentemente.
Sana se sentó a su lado casi enseguida, aunque un poco dolida por el rechazo del chico, pero ahora no podía dejarse llevar por esos sentimientos confusos, tenía una carrera que recuperar; y con una señal de afirmación las preguntas comenzaron.
-Para "Princess magazine"-dijo una chica joven y de cabellera negra hasta los hombros, quien se puso de pie enseguida-Akito Hayama ¿fuiste novio de Sana Kurata?
-Si.
-Es obvio ¿no? Sino no estaríamos aquí reunidos.-dijo la castaña rodando los ojos ante la pregunta y molestándose un poco por la forma en que la reportera trataba de hacer contacto con su ex novio.
-¿Y por qué lo habían negado tanto tiempo?-pregunto la chica mirándola de forma arrogante.
-Porque fue hace mucho tiempo, además en el momento no me preguntaron nada, no fue hasta esa entrevista donde comenzaron a especular y me cuestionaron, entonces el ya era famoso y yo no podía hablar de algo que paso hace muchísimo. Siguiente pregunta.
Para hentai magazine-una chica bastante alta y de cabello rojizo en un chongo se levanto-¿Es Sana tan buena amante como dice ser? ¿Fue la primera mujer en tu vida?-pregunto la chica mientras le guiñaba un ojo de forma traviesa a Akito, que se veía asombrado de la pregunta y pensaba con cuidado su respuesta.
-¡¿Qué clase de pregunta es esa?-gritó Sana volcando la mesa que estaba frente a ellos-¿¡Qué rayos les importa si soy una buena amante?
-En realidad esta mujer es demasiado primeriza en esas cosas, en cambio Fuuka…
Sana se le fue encima derribándolo y golpeándolo con un mazo rojo.
-¡A ella no la metas en esto! Además ¡Te di los mejores años de mi vida! ¿¡Cómo que primeriza!
Los vigilantes tuvieron que intervenir para separarlos, una vez que ambos estuvieron tranquilos y la mesa en su lugar las preguntas se reanudaron, ante los ojos llorosos de Rei que veía una demanda venir en camino.
-Para "Fame Magazine"-un hombre de edad madura y bastante calvo se levanto-Akito Hayama ¿Sana Kurata fue alguien importante en tu vida?
Todos los flashes y miradas estaban sobre Hayama, quien trataba de buscar alguna salida.
-Ahhh…
-Quiero decir, ahora que eres igual o más famoso que ella ¿volverías a aceptar una relación?
-Ahhh…-su cerebro estaba en blanco.
-¿Qué te atrajo en un principio de Sana Kurata? Porque es cierto que en su tiempo fue muy famosa y considerada una de las niñas modelo más hermosas de Japón, pero últimamente se le ha visto una delgadez no muy saludable, además de que se alejo de los reflectores un tiempo, ¿aun tiene el encanto que alguna vez te atrajo?-dijo el hombre aun más agresivo.
-Eso era porque padecí de anemia, pero ahora ya estoy bien.-dijo la chica defendiéndose al ver que Hayama estaba en shock.
-Ahhh.-se limito a decir Hayama quien comenzaba a desesperarse por la insistencia de aquel tipo, y sentía una rabia nacer en su interior que no estaba muy seguro poder mantener controlada mucho tiempo.
-¿Qué tal es Sana Kurata en la cama?-pregunto un joven fotógrafo que estaba hasta atrás de la sala.
-¡Dejen de preguntar de mi vida sexual!-grito Sana mientras comenzaba a hartarse del hermetismo de su acompañante y de la insistencia de aquel hombre.
-Bueno si eres incapaz de contestar eso quiere decir que aun la amas, entonces ¿habría posibilidad de que regresaran? ¿Aun hay amor entre ustedes?
Si bueno, ese fue su límite, hay que resaltar que aguanto bastante, de un momento a otro se solto golpeando reporteros y rompiendo cámaras.
Mientras tanto yo me limite a observar como su manager trataba de detenerlo…pero sin duda al ver la mirada de fuego que tenía comprendió que era mejor una demanda a terminar de saco de papas como todos los demás reporteros.
Me hubiera gustado tanto que respondiera esa pregunta, si lo sé, soy patética aun guardando esta esperanza en mi corazón, pero de verdad no puedo dejar de amarlo, sé que me humillo no solo como novia sino como mujer al estar con otras, pero como una vez me enseño mi madre, cuando quieres a alguien no necesitas de ninguna razón para quererlo, simplemente es así y ya, y lamentablemente no puedo ir contra eso.
Ahh y como si mi noche no hubiera sido ya bastante estresante, porque déjame decirte que un cuerpo privado de policía tuvo que entrar a rescatarnos porque Hayama se volvió completamente loco, a mi me cargo Rei y me saco, aunque debo admitir que me estaba divirtiendo mucho, Hayama no me da miedo cuando se pone así…el que me da miedo es Tsuyoshi pero el tema es otro, una vez que logramos salir solo pudieron calmarlo con una manguera que prestaron los bomberos y luego le dieron sushi.
Pero el punto es que llego a casa y veo a mi madre usando su mejor kimono, el que esta tejido con hilo de oro, y a Maro chan usando uno también, eso quiere decir que el emperador viene a casa, entonces pregunte inocentemente si acaso la habían invitado al palacio, o a la boda del príncipe William o algo así y simplemente me dijo ve y cámbiate porque tendremos invitados esta noche.
Yo por supuesto me negué, estaba cansada, enojada, triste y harta del mundo, quiero estar sola, ponerme a llorar si me place o simplemente ponerme a ver la televisión para revivir la escena de la masacre, pero no, a la gran señora se le ocurre invitar a alguien a cenar, de seguro es su ex esposo, jajajaja no es cierto ella nunca haría algo así por el, pero debe hacer algo realmente importante, aunque no estoy de humor de ver a nadie, tal vez solo baje a saludar y vuelva a mi habitación, estoy más que harta de fingir felicidad cuando lo único que quiero es postrarme en mi cama a comer helado, bueno como dicen, al mal tiempo darle prisa…¿o al mal tiempo buena cara? Pues no se pero por allí va.
Sana se puso un hermoso vestido rojo sin tirantes con un hermoso moño negro en la cintura, le llegaba arriba de la rodilla, y en las piernas se ajustaba hacia adentro, parecía como globo, pero le sentaba muy bien, se puso unos zapatos sin tacón del mismo color del vestido y se desenredo el cabello, puso un poco de brillo y listo, realmente ni siquiera tenía ganas de pensar en si se veía bien o no.
Bajo rápidamente las escaleras con la esperanza de que le dijeran que la comida se suspendía, pero al ver que su madre daba órdenes de retocar unas flores que había en el corredor toda esperanza se desvaneció.
-Hija te ves hermosa ¿ese vestido te lo trajo Naozumi de Inglaterra cierto?
-Así es, fue un regalo.
-¿Y cómo estuvo la entrevista?
-Igual que un juego de Resident Evil.-dijo sonriendo ante la comparación.
-No lo entiendo, pero ya me explicaras mas tarde ahora ve a la mesa y checa si ya esta todo listo, las visitas no tardan en llegar.
La chica dio media vuelta con desgana, -"visitas", osea que no solo es una- pensó Sana mientras acomodaba un adorno de flores que se veía bastante extraño sobre la mesa.
En ese momento entró Rei que se veía bastante molesto por algo, usaba u traje negro como siempre, pero había dejado los lentes, así que realmente se trataba de una visita importante.
-Acaban de llegar los invitados Sana.
-¿Y quienes son? Ya me canse de tanto misterio ¿quién rayo nos visita?
-¿No lo sabes? Pues es…
-Buenas noches, me complace mucho estar en su casa, mi familia y yo estamos muy agradecidos de estás aquí, perdonen las molestias.-dijo un hombre que usaba un traje bastante elegante, americano al parecer, estaba haciendo una gran reverencia y se veía bastante agradecido, en ese momento Sana lo reconoció.
-¡Papá Hayama! –gritó Sana mientras se abalanzaba a sus brazos y le daba un fuerte abrazo.
Enseguida se separo, porque entendió que si él estaba allí significaba que toda la familia también.
-¡Natsumi!-gritó Sana al notar que la hermana de Hayama también estaba allí, y sin poder contenerse la abrazó, aun era más alta que ella, pero la diferencia se había acortado bastante en los últimos años.
-Que bonita te has puesto Sana, además el vestido que traes es hermoso ¿Dónde lo compraste?
-Me lo trajo Nao de Inglaterra, es muy bonito ¿verdad?.-dijo dándose vuelta para que lo pudiera apreciar mejor.
-Si, es realmente bonito…
-Si te da tantos regalos es porque algo quiere.-dijo Hayama que acababa de entrar, vestía igual que en la entrevista, solo se había cambiado la playera y camisa por una camisa negra debido a que las otras se habían llenado de sangre.
-¡A ti nadie te pregunto!-gritaron las dos chicas bastante molestas.
En ese momento entró Aoki Kurata, la madre de Sana, al verla Akito hizo una reverencia, era de las pocas personas que lograban sacar sus modales, y es que realmente esa señora le caía muy bien.
-Mi hijo viene a dar la cara por las fotos publicadas en esa revista, viene a darles una explicación de lo sucedido.
-Akito, no me molestan las fotos, eres un joven libre de hacer lo que quiera, lo que realmente me enoja es el hecho de que hayas comenzado a salir con otras chicas sin avisarle a mi Sana, ella se puso realmente mal cuando se enteró, aun estaba esperándote.-dijo la señora bastante seria mientras todos los observaban expectantes
-Akito, por favor dale una explicación ¡Y deja de patear la pared!
-Si…yo no creí que nos hubieran tomado esas fotos, nunca me di cuenta, y tampoco supe que las hubieran publicado, realmente no soy muy dado a leer todo lo que aparece sobre mí.
-Perdón, yo no quiero escuchar explicaciones, para mí el daño ya está hecho, mi madre es la que quiere saber tus motivos, yo no, además tengo muchos diálogos por ensayar, estaré en mi habitación, con permiso.-dijo Sana dando vuelta y subiendo rápidamente las escaleras dejando a todos bastante incómodos, y a Hayama con un sentimiento de culpa en su corazón.
Sana entró a su cuarto y puso música muy fuerte mientras ensayaba algunos diálogos de su pelicula con un actor imaginario, estaba consciente de que se había comportado como una niña berrinchuda, pero la tenía sin cuidado, no podía ser una niña a veces y adulta otra, además era adolescente, y era hora de explotar sus derechos, podría decir que era cosa de las hormonas, además estaba en el papel de novia despechada podía ponerse digna si le apetecía; además su corazón había vuelto a sufrir un duro golpe cuando Hayama admitió que estuvo con esa chica, ya no había esperanzas de que todo fuera un error, una mala broma, no, todo era real.
La chica no pudo seguir reprimiendo las lagrimas, y sin poder evitarlo más empieza a llorar, mientras saca su diario, la única ruta de escape entre ese mar de dolor.
Muchos creen que los famosos tenemos todo para ser feliz, y nuestra vida es como un cuento de hadas, ojala tuvieran razón; yo seré una actriz famosa, y en películas y novelas tengo un final feliz pero lamentablemente es solo ficción, porque en mi vida real mi final no es de cuento de hadas, y realmente nadie lo entiende, creo que todos creen que no me dolió tanto o algo así, creen que se me va a pasar con el tiempo, pero por más tiempo que pasa solo lo reciento más, no se vuelve menor el dolor, cuando parece que las cosas irán bien algo pasa y vuelvo a caer; tu, mi diario, en el que he escrito cada dolor eres el único testigo de mi desgracia, de mi pesar, estas letras que ahora escribo son la prueba del dolor que ahora padezco, y que nadie llegará nunca a conocer, y mucho menos a comprender, nadie sabrá que el chico que más amo me ha lastimado como nadie, incluso supero a mi verdadera madre.
En ese momento entró en la habitación un chico alto y de mirada profunda, con el cabello despeinado y la camisa casi desabrochada por completo, lo que dejaba ver aquellos músculos no demasiado marcados, pero irresistiblemente sexis. Sana se quedo como piedra desde el suelo, donde aun estaba, con el diario en sus piernas y mordiendo la pluma, capto lo que ocurría cuando el chico cerraba la puerta y ponía seguro.
-Necesito que me escuches.
-No tengo por qué hacerlo-contesto la castaña tratando de levantarse y esconder el diario-Hayama sal de mi cuarto por favor.
-Te dejare tranquila cuando me escuches.
-No tengo porque hacerlo, déjame tranquila y vete.
-Es por las fotos ¿no?, es por eso que me tratas como me tratas y estás distante desde que regresé.
-Nunca vas a dejarme tranquila ¿verdad?
-Primero contéstame ¿Cómo te enteraste de lo de las fotos?
-La revista estaba en casa de Fuuka, a su madre le llega cada mes, ellos trataron de ocultármela, pero las vi.
-Ese día gane un torneo y Zulema… así se llama la chica de las fotos; ella es hija de mi entrenador-dijo mientras Sana le daba la espalda para que no viera que el llanto se había reanudado de solo recordar aquella llamada echa ya hace varios meses- por eso ella siempre está en todos mis torneos, está enamorada de mi a pesar de que sabia muy bien que yo tenía novia, muchas veces escucho nuestras llamadas, a pesar de eso siguió coqueteándome hasta que…bueno termine saliendo con ella, creí que jamás te enterarías.
-Así que esperabas que yo siguiera engañada de por vida.
-Salí con ella porque estaba harto de estar solo, es bonita pero eso no significa que sienta algo por ella, además creía que jamás volveríamos a Japón, y tampoco creí que aun tuviéramos una relación.
-Entonces esa relación ya solo existía en mi mente ¿te costaba mucho llamarme para decir que ya todo había terminado?
-Tu te veías muy feliz con Naozumi, creí que…
-¡Tuvimos cientos de veces esta conversación! El es solo mi amigo, jamás le hice caso a pesar de saber lo que el siente por mi, yo siempre te respete.
-Lo que tuve con Zulema ya fue, quería proclamarse mi novia oficial y…
-Y nadie tiene ese honor, ni siquiera yo.-dijo con pesar.
-Ella no lo entendió muy bien…
-Lo sé escuche una de sus peleas la última vez que llame a tu casa.
-Ah eras tu…yo pensé que era…
-Zulema no era la única ¿vedad?
-No, las cosas no son como antes y…¡Soy hombre!
Sana se acerco a él y le soltó una cachetada, que el no hizo ni esfuerzo por detener.
-Eso no es justificación, ya escuche lo que tenias que decir, ahora vete de mi cuarto.
-Sali con todas ellas porque eran lindas y yo me sentía solo, a la única que amo es a ti…¡Por que eres la única me entiende! ¡Rayos!
-Eso lo hubieras pensado antes, ya no quiero estar contigo, no pienso vivir llorando por alguien como tu, creí… realmente creí que podríamos superar distancias y que al final todo estaría mejor, pero me equivoque, por favor vete y ya no hagas mas daño.-dijo mientras empezaba a temblar y lloraba fuertemente.
-Sana…
-Estare bien, no te preocupes, soy de las que sobreviven a todo, incluso al abandono…
-Yo siempre voy a estar para ti.
-No prometas cosas que no puedes cumplir, las cosas ya acabaron, nunca debi entregar mi corazón a un lobo solitario.-dijo mientras se tiraba en el suelo al sentir que sus piernas no podrían soportar todo su dolor.
El chico se arrodillo frente a ella y tomo su rostro delicadamente.
-¿Realmente quieres que me vaya? ¿Qué olvide todo lo que vivimos?
-Si, eso es lo qu quiero.-dijo soltándose.
-Lo hare, cuando acabe este año escola volveré a Estados Unidos y no volverás a saber nada de mi.
El chico sale corriendo del cuarto, dejando a una chica destrozada, y sin decir nada abandona la casa.
