Se que no tengo excusa, y quiero que sepan que todos los reviews que me dejan me motivan a seguir escribiendo, pero ultimamente estuve falta de inspiracion, la historia ya esta escrita pero a la hora de transcribirla a la compu si lo hago nada mas por que si siento que no queda bien, en cambio cunado estoy inspirada me permito hacerle unos cambios que la mejoran o la vuelven mas interesante, perdon por la tardanza u.u
+Los personajes aqui usados son propiedad de Miho Obana
De los ojos de la chica habían comenzado a brotar lagrimas a borbotones, cuando ésta lo noto trato de limpiarse con el reverso de la muñeca pero sin mucho éxito.
-De verdad lo siento.-dijo la castaña antes de marcharse corriendo y sin voltear atrás se encerró en el camerino para dar rienda suelta a sus lagrimas, y mientras trataba de asimilar lo sucedido saco su tan amado cuaderno y comenzó a escribir para dar un poco de claridad a sus ideas.
Sabía que esto pasaría, sería una mentira decir que no, por eso quería que todos actuaran de forma natural, así no pensaría en ello; así no pensaría que cuando los labios de Naozumi se posaran en los míos seria arrebatada la última caricia, el último rastro que alguna vez los labios de Hayama dejaron en ellos, que patético ¿no? Hasta la cosa mas mínima, sin importar cuánto trate, me regresa al principio, a veces me pregunto si algún día realmente volveré a estar bien. Además el verle tan sereno, tan indiferente, se que siempre ha sido así, pero tenía una esperanza, de que se enojara o tratara de evitarlo, o por lo menos me dijera algo que con mi traductor, pudiera comprender que le molestaba aunque fuera un poco, aunque sea por orgullo.
Y yo voy de tonta a mostrarle lo mucho que me sigue doliendo su engaño, debí mostrarme dura e indiferente, pero al parecer soy demasiado débil, ya ni eso soy capaz de hacer bien, ni actuar puedo.
Además pobre Naozumi, le costó tanto este beso y lo eche a perder, no solo su trabajo el de mucha gente, me dan ganas de volver al hoyo que tiene mi madre en la casa y vivir allí uno o dos años.
En ese momento se escucho la voz de Naozumi que le preguntaba a Sana si estaba bien.
La castaña guardo nuevamente el cuaderno y se miro a un espejo, realmente se veía bastante mal, el maquillaje se le había corrido y sus ojos estaban rojos por tanto llorar, se acerco a una bandeja de agua que tenia para lavarse las manos y metió la cara hasta el fondo varias veces para después secarse con una toalla, volvió a mirarse y ya solo estaban sus ojos rojos, pero era lógico ya que si había llorado no podía hacer nada para ocultarlo, respirando fuertemente le abrió la puerta a su amigo y le dedico la mejor sonrisa que pudo.
-Siento haberlos preocupado, pero necesitaba un descanso.
-No te preocupes, y la grabación fue cortada antes de que se pudieran ver tus lágrimas, el editor dijo que con una buena toma en la siguiente escena podrá juntarlos y no se verá el corte.
-Me alegra oír eso, puedo preguntar…¿Cómo reacciono Hayama?-dijo la castaña sintiéndose tonta al preguntar eso.
-Poco después de que te fuiste él también se retiro a su camerino…con un aura de maldad.
-Lo lamento, se que debo dejar de pensar en el, dejar que muera la esperanza de volver a estar juntos, pero de verdad duele demasiado.
-Lo se Sana-chan, lo amaste demasiado ¿no es así?
-Si…muchísimo, tanto que me volví una tonta.
-No Sana, solo te enamoraste y quisiste confiar en que él era el hombre correcto, muchas personas pasan por eso y no son tontas, solo confían en la persona equivocada.
-Aun me siento como una idiota.
-Déjame ayudarte Sana-chan, sabes muy bien lo que siento por ti, y te juro que jamás te traicionare.
-Sabes que no te amo…yo…
-Estas encaprichada con Hayama, eso pasa, no puedes aceptar lo que paso, pero te aseguro que aunque sea un poco estas enamorada de mi.
-Puede que tengas razón, ya lo dije una vez, en esto del amor soy bastante tonta, no se distinguir cuando alguien me gusta, además cuando te fuiste a tomar esos cursos en Europa me sentí muy sola, algo me faltaba.
-Lo ves, si me das una oportunidad tal vez hasta descubras que me amas.
-Puede que sea así ¿pero y si solo te lastimo?
-No lo harás, si aun no me amas yo hare que lo hagas, me esforzare al máximo ya verás ¿aceptarías ser mi novia?-dijo el chico arrodillándose frente a ella y tomando una de las manos de la chica.
-Si por que no, supongo que algo bueno saldrá de esto.-dijo la chica sonriendo mientras el joven se ponía de pie y la abrazaba; y ninguno de los dos se dio cuenta de que justo afuera estaba un chico que veía con verdadero odio la escena, SU ex NOVIA abrazada por ese tipo que tan mal le caía.
Mas tarde en la oficina del director.
-Me alegra que te hayas sentido mejor Sana, me preocupe cuando saliste llorando.
-Lo siento, de verdad me sentía un poco mal, no había querido decir nada para no preocuparlos pero en ese momento el dolor era más intenso.
-No te preocupes, las demás escenas que grabaste quedaron estupendas, solo por eso te perdono.
La chica hizo una gran reverencia antes de salir, se despidió de los actores que encontró a su paso y en eso vio a Naozumi que la esperaba con un vaso de jugo de frutas en la mano.
-Ten Sana-chan, necesitas un poco de azúcar ¿nos vamos juntos?
-Si, Rei se fue hace rato con su novia y me dejo a mi suerte, creo que tendré que despedirlo también como chofer y manager, está poniendo a otras mujeres antes que a mí.
-Yo te llevare a tu casa, no te preocupes ¿quieres pasar a cenar algo primero?-dijo el chico mientras caminaba con su novia hacia la salida, pero en eso alguien les obstruyo el camino.
-¿Se te ofrece algo Hayama?-dijo al castaña segura de sí misma al sentir el cálido contacto de la mano de Naozumi que la había tomado de la muñeca en un gesto de apoyo que ella agradeció.
-Vamos a estudiar matemáticas.
-¿Hoy? Pero estoy agotada, fue un día bastante pesado
-Yo mañana no tengo tiempo, además vas tan atrasada que no puedes perder tiempo, los exámenes se acercan.
-Ya la oíste hoy no quiere, además hoy pensaba ir a cenar con mi novia.
-¿Tu novia?
-Si, mi novia y no tengo porqué darte explicaciones ¿eres alguna clase de reportero?
-Ni que importara tu vida.
-Oigan sigo aquí.-dijo la castaña mientras veía como los chicos se mataban con las miradas.
-Perdónanos- comenzó el ojiazul- es nuestro primer día de novios y ya estoy haciendo una escena, que vergüenza.
-Naozumi creo que debo ir con Hayama, a fin de cuentas es mi tutor y tiene razón, estoy completamente perdida en esa materia.-dijo la chica con la cabeza gacha.
-¿Segura que estarás bien? Si quieres puedo acompañarte.
-No te preocupes, traigo gas pimienta en mi bolso, además te ves realmente cansado, ve a descansar, tu tienes llamado en el exterior mañana por la mañana.
-¿Estás segura?
-Sí, confía en mí.-dijo la castaña antes de ser interrumpida por los labios de su amigo, que le habían robado un corto beso para después sonreír, ella le dedico una pequeña sonrisa y dio media vuelta haciéndole señas al chico chita para que la siguiera.
Ambos chicos caminaron bajo la luna y las estrellas, ocultos por el anonimato de la noche hacia la casa del chico, no se dijeron una sola palabra, y la situación era bastante incómoda hasta que Hayama, adelantándose a Sana para abrir la puerta rompió el silencio.
-Mi padre llegara tarde hoy, y de seguro la escandalosa de mi hermana ya está dormida, así que te pido comportarte porque no tengo ganas de escuchar sus gritos por toda la casa si es que despierta; así que como podrás adivinar tenemos la casa para nosotros solos, nadie nos molestara.
-No se si eso me asusta o me alegra.
-No pienso hacerte nada si es lo que crees.-dijo el chico haciéndola pasar y mirándola de una manera indiferente.
-Eso espero.-dijo la chica colgando su chaqueta, dejando sus zapatos en la entrada y pasando hacia la familiar casa Hayama, en cuanto llego a la sala sintió un extraño sentimiento de melancolía, la casa era igual que como la recordaba, algunos muebles eran nuevos, cierto, pero en su mayoría daba el mismo aire familiar de antaño.
-¿Y que es exactamente lo que no entiendes?-dijo el chico sacando a su acompañante de sus pensamientos.
-Realmente estoy tan perdida que no sé exactamente lo que no entiendo.
-Eres patética.
-Si, un poco.-dijo la chica poniendo sus manos sobre su cabeza en actitud simiesca.
-Saca un cuaderno y una pluma te dejare unos ejercicios sencillos para ver tu nivel de torpeza.
-Deje mi mochila en el carro de Rei.
-¿Cómo se te ocurre venir a estudiar si no traes mochila?
-Eso lo hubieras pensado antes de traerme aquí, desde hace rato viste que no traigo ni siquiera una pequeña bolsa ¿acaso creías que me la sacaría de algún lado?
-Kurata, conociéndote eso es muy probable.
-¿¡Estas tratando de pelear conmigo?
-Solo digo la verdad.
-¡Por lo menos yo no me convierto en chita!
-Cállate histérica, si sigues gritando despertaras a mi hermana la "escandalosa", y ya contigo tengo suficiente, siéntate aquí, iré a traerte algo donde escribir.
-Pues mientras regresas usare tu teléfono para avisarle a mi madre donde estoy.
-Haz lo que te plazca loca.-dijo el chico dándole la espalda y dirigiéndose a las escaleras.
La chica rodo los ojos y busco el teléfono, mientras lo marcaba comenzó a tararear una canción y sonrió, hacía mucho tiempo que no estaba en esa casa, y debía admitir que tenia algunos buenos recuerdos de ese lugar, inmediatamente se sobresalto al escuchar a su madre preguntando quien era, había estado pensando en algo que había ocurrido allí hacia unos meses durante la última visita de Hayama.
-Hola mama soy tu hija Sana y …
-Yo no te conozco, debes estar equivocada de numero jojojojojo.
-No empieces con tus bromas
-Yo no tengo hijos.
-¡Mama! Pusiste mi nombre en tu seguro de vida así que legalmente soy tu hija, ahora escúchame que en cualquier momento pueden bajar y comenzar el martirio.
-¿En donde estas?-se escucho la voz de Aoki preocupada.
-En casa de Hayama, vinimos a estudiar matemáticas, y Rei desapareció en un idilio amoroso con su novia y me dejo botada a mi suerte, y el torpe de Hayama ni siquiera pidió un taxi y…
-No creo que sea buena idea que en tu fase de "llorona" estés en esa casa, eres muy débil y aun no lo superas, además eso de estudiar matemáticas me suena a otra cosa, así es como termine casándome con mi ex marido.
-No estoy aquí por gusto, además realmente necesito ayuda en esa materia.
-¿Estás bien con eso?
-No se, digo no puedo evitarlo toda la vida, tenemos demasiadas cosas que aun nos unen, y creo que aunque sea medio masoquista prefiero terminarme de desilusionar aunque me duela; además hoy Naozumi y yo nos volvimos novios, tienes la primicia.
-Solo estas usándolo.
-¡Deberías felicitarme!
-Yo no soy el tipo de madres que solapan a sus hijos, sabes que no estás en condición de salir con chicos y…
-Solo déjame intentarlo mamá, además tal vez algo bueno resulte.
-Eso espero, debo dejarte hija, el editor acaba de llegar y quiere un manuscrito que no he ni empezado, huiré un par de días, mientras cuídate y recuerda que por mucho que intentes no puedes deshacer lo que él hizo.
-Si mama, cuídate y no seas mala con el pobre editor, solo hace su trabajo.
La chica colgó aun sonriendo ante la imagen de su madre saliendo de la casa en un helicóptero rumbo a la India, y cuando recordó la realidad en la que se encontraba suspiro mientras veía a su alrededor, rápidamente escucho los pasos de Hayama que bajaba las escaleras.
-Ten Kurata, copia estos ejercicios y trata de resolverlos.-dijo mostrándole un libro y un cuaderno mientras la invitaba a seguirlo al comedor.
-Sí, lo intentare.
La chica lo siguió pensativa y antes de llegar le soltó lo que le andaba rondando la cabeza desde lo ocurrido esa mañana.
-Sabes Hayama, no quiero hablar más del tema por el bien de ambos pero…pero quiero que sepas que voy a estar bien, no importa cuánto me cueste, volveré a estar bien.
El castaño no se volvió a verla solo se quedo callado y asintió en un gesto casi imperceptible y se quedo pensativo, no le gustaba hablar de ese tema, creyó haberlo cerrado la ultima vez, así que no sabía que decir o como actuar ante la posibilidad de reabrir esas heridas.
La chica al no recibir respuesta se limito a sentarse en el comedor y tratar de resolver los ejercicios, mientras el chico la miraba de vez en cuando, o simplemente estudiaba su guion, en cuanto los ejercicios estuvieron resueltos el chico noto que los problemas de Sana se remontaban a sus clases de secundaria, así que se lleno de paciencia y le fue desglosando cada ejercicio, la chica sufrió bastante en un principio pero Hayama se esforzaba en ponerle las cosas fáciles así que con el paso de las horas la chica fue agarrando habilidad y comenzó a entender; y así pasaron las horas hasta que dieron las tres de la mañana y aunque sabía que sus ojos se cerraban no estaba dispuesta a darse por vencida.
-¡Termine Hayama! He acabado todos los ejercicios de este libro.-dijo la chica tratando de moderar su tono de voz, pero al no recibir respuesta noto que su acompañante estaba dormido, con los brazos sobre la mesa y la cabeza sobre ellos, aun parecía que la veía, pero sus ojos estaban cerrados y su respiración era demasiado armoniosa.
-Hayama, ya es tarde.-dijo la chica moviéndole un poco y notando lo cansada que estaba.
-Hmm.-el chico solo se acomodo.
-Debo irme…
-Hmmm
-Jajajaja me estas contestando dormido, siempre has sido muy gracioso, por eso me gustaste porque eres lindo y tierno sin darte cuenta, o por lo menos solías ser así, debería llamar a Rei, pero de pronto siento como mis ojos…-la chica no pudo más y termino quedándose dormida, tomando casi por accidente la mano del chico que dormía plácidamente desde hacía un buen rato.
Permanecieron dormidos en esa posición, el señor Hayama entro y al verlos solo sonrió, pasándoles una cobija por la espalda y sin atreverse a moverlos por miedo a despertarlos.
A la mañana siguiente un sonido bastante estridente se dejo escuchar por toda la casa haciendo que Akito se despertara sobresaltado y entonces…
-Oye Kurata…
-Ya….
-Kurata tonta…
-Ya están los ejercicios.
-Kurata…
-¡Déjame descansar unos minutos!
-Kurata te quedaste dormida, son las 10 de la mañana
-¿¡Que!-grita mientras despierta completo y se levanta viendo hacia todos lados-¿¡Por qué no me despertaste?
-No soy tu niñera-dijo el chico mientras se estiraba y la veía sin expresión en el rostro.
-¡Eres un tarado! Seguramente querías abusar de mi como es tu costumbre.
-Tu fuiste la que te quedaste dormida, además no tendría sentido hacerte nada, hay tantas chicas que vendrían corriendo a mis brazos.-dijo el chico mientras Sana lo miraba con verdadera ira.
-Tu te dormiste primero-contesto la castaña tratando de olvidar las palabras que acababa de escuchar.
-Pero yo estoy en mi casa, puedo dormir donde me plazca.
-Eres el anfitrión.- debatió la chica aun tratando de no reaccionar ante la mención de otras chicas.
-Pero tu eras la interesada en venir, aquí la única tarada eres tu, así que debiste…- el chico no logro terminar la frase debido a que su acompañante había levantado la mesa y lo había golpeado con ella al no poder contener más su enojo.
En ese momento apareció la hermana Hayama con pijama de flores moradas y pantunflas de garra, el sonido de los gritos la había hecho despertar y aun se tallaba los ojos para tratar de enfocar el origen de ese ruido.
-Akito ¿Qué es ese ruido tan temprano?
-¿Cuál ruido "escandalosa"?
-¡Llámame hermana! Sana-chan ¿Qué haces aquí tan temprano?-dijo la chica mientras veía curiosa la escena, Hayama tirado en el suelo con un gran chipote en la nuca, la mesa volteada junto a el, Sana respirando con dificultad y algunas libretas regadas en el suelo.
-Buenos días hermana…ah perdón…señorita Hayama.-dijo la castaña que trataba de calmar las cosas, a pesar que con la ultima corrección había sentido como punzaba un poco su corazón.
-Está bien Sana, puedes seguir llamándome hermana.
-No es correcto que te llame así, podría causar confusión en el futuro.-dijo la chica con una sonrisa fingida.
De pronto el mismo sonido ensordecedor que había despertado al chico-chita se volvió a escuchar, y Sana noto que su teléfono yacía en el suelo sonando como poseído.
-Ah había olvidado que el otro día que no tenía nada que hacer me puse a componer una canción nueva para mi celular ¿les gusta?
-Apresúrate a contestar, estoy harto de esa melodía.
-No molestes Hayama.-dijo la pequeña actriz mientras veía con sorpresa las 9 llamadas perdidas que tenía.
-¿Quién es Sana?-pregunto la hermana mayor mientras trataba de levantar la mesa.
-Es Rei, mi madre ya debe haber llegado a la India. Bueno, hola Rei ¿Qué hay? Ah no… es que no había escuchado el celular…si se que esa excusa no te importa a ti ni al ejercito…estoy…estoy en casa de Hayama porque tuvimos que estudiar y…si pase la noche aquí porque…
-¿¡Que! ¿¡Sana-chan estuvo aquí toda al noche!¿Contigo Akito? Ella…ella y tu…¡Ella y tu tuvieron acción toda la noche!-grito Natsumi mirando con asombro a ambos chicos sin podérselo creer, y pasando de la mirada indiferente de Akito a la cara de terror de Sana que le pedía se callara.
-Cállate "escandalosa" solo despiertas para decir tonterías.
.Oigan. -comenzó Sana.
-¡Claro que no son tonterías! ¿Cómo te atreviste a tocar a Sana?
-Yo no le hice nada que no quisiera.-dijo el chico convirtiéndose en chita.
-¡No digas cosas!-termino Sana que había apagado el celular ante los gritos de Rei que había escuchado el comentario de Natsumi- claro que no paso nada, yo no haría algo así con un estúpido y desagradable mocoso como él, simplemente nos quedamos dormidos mientras estudiábamos matemáticas
-¿A quién le dices desagradable? Te recuerdo que fuiste tú la que me invito a su cama.
-¡Cállate! No te hagas el interesante ¡eres tan poco hombre que no fuiste capaz de hacerme nada!
-Hayama la miro molesto, mientras ella lo veía de la misma forma, se había vengado de su comentario mencionando a otras chicas.
-No te hice nada porque realmente no me inspiras nada, por eso es que tuve que ir a buscar mujeres de verdad.-dijo el chico sin notar el impacto de sus palabras mientras su hermana lo miraba horrorizada.
La castaña lo cacheteo con todas sus fuerzas, haciéndole que le sangrara el labio mientras lo ve con ira y dolor mientras le arroja el celular que logra golpearlo en la frente.
-Nos hubiéramos ahorrado muchas cosas si hubieras dicho eso antes.-dijo con la voz entrecortada y sin decir más salió corriendo de la casa.
-¡Sana espera! ¡Eres un tarado Akito! Si le pasa algo por irse corriendo así será tu culpa.
-Ella fue la que me golpeo y empezó todo, deberías estar de mi lado, eres mi hermana.
-Acabas de lastimarla como no tienes idea, realmente me avergüenzo de ser tu hermana.-dijo la chica saliendo de la sala y dejando al chico aun en el suelo recapacitando lo que había ocurrido.
Los siguientes nueve días Sana no se presento en la escuela, alego tener mucho trabajo, incluso en la filmación de la pelicula estuvo ausente la mayor parte del tiempo, siempre grababa por las mañanas justamente cuando Akito no estaba, él no había vuelto a verla desde el incidente.
Era un sábado por la mañana, Naozumi bajo de su camioneta y enseguida ayudo a bajar a Sana, quien lucia un fino vestido de tirantes color negro, junto a unos tenis de la marca de la estrellita, con pequeños puntos blancos, había recogido du cabello en una coleta y no parecía muy feliz de estar allí.
-Nao, recuérdame porque estoy aquí.
-Tu celular ha estado muerto los últimos días.
-Lo extravié y realmente no tengo intenciones de comprar otro próximamente.-dijo la chica caminando junto a él con los brazos cruzados.
-El director me dijo que te avisara que teníamos que estar aquí temprano, por eso decidí pasar por ti a tu casa ¿no te dio gusto?
-Estuve viendo doramas toda la noche, realmente no me alegra mucho el tener que despertar temprano, pero ya olvídalo ¿para qué quería que estuviéramos aquí?
-Realmente no lo sé, incluso se cancelo mi llamado, ah mira allí viene acompañado de Hayama, preguntémosle.
La chica lo siguió sin mucho ánimo mientras esquivaba la mirada del Rey Simio.
-Guys que gusto verlos, gracias por acompañarnos en esto.-dijo el hombre sonriéndoles.
-No se preocupe director, yo de todas formas tenia llamado a estas horas, pero Sana tenía el día libre.-contesto el peli azul restándole importancia al asunto mientras Sana desviaba la mirada al notar los ojos de Hayama puestos en ella.
-Perdona Sana pero hoy llega una de las 3 personas que nos hacen falta para tener el elenco completo, y ya que Naozumi y tu son los protagonistas y ella no es de Japón quise que la recibieran para hacer un buen clima de trabajo.-dijo el hombre con una sonrisa exagerada y acomodando los puños de su camisa mecánicamente.
-¿De dónde viene esa persona director?-pregunto Naozumi sorprendido de tener actores extranjeros en el elenco- o más bien debería decir esa actriz ¿verdad? porque según tengo entendido faltan exactamente tres chicas, mi prometida y mis guardaespaldas.-agrego el muchacho mientras contaba con los dedos.
Ella es de mi ciudad natal, eso quiere decir que nació en Estados Unidos, no ha tenido experiencia como actriz pero me la recomendaron mucho, y al entrevistarme con ella llegue a la conclusión de que encaja perfectamente en el papel.
-¿De Estados Unidos?-intervino Akito, quien hizo que todos se sobresaltaran ya que habían olvidado que estaba allí- Realmente no entiendo el por qué estoy yo aquí; sin embargo yo no sabía nada de que ella viniera de allá.
-Ah es cierto, a veces olvido que viviste un tiempo en el extranjero, pero no importa porque… ah sabes que descúbrelo tu solo, al parecer su avión acaba de aterrizar, síganme.-dijo el hombre echando a correr mientras unas cuantas personas, su equipo técnico se lanzaban tras él.
Los tres chicos se quedaron viendo con una gotita en la cabeza, el director les simpatizaba bastante; sin embrago, no podían negar que a veces era algo excéntrico con sus cosas.
-No entiendo porque busco a alguien de fuera habiendo tan buenos actores en Japón.-dijo la castaña entre suspiros.
Hayama solo la miro aun pensativo, o había sido su imaginación o el director quiso insinuarle algo, y sin saber porque los vellitos de los brazos se le erizaron, pronosticando que algo malo pasaría.
-¿Te vas a quedar allí parado?-le apuro la castaña que lo miraba cn verdadera frialdad y con bastante resentimiento.
-Ya voy Kurata ¿Quién te crees para mandarme?
Los tres chicos caminaron hacia donde habían perdido de vista al director, algunos fans se toparon con ellos y les pidieron un autógrafo o una foto a lo que ellos accedieron con gusto, bueno Hayama fue la excepción.
El director al verlos acercarse les hizo señas con la mano mientras sus asistentes se encargaban del resto.
-Chicos a quiero que conozcan a Zulema Phillips, ella será la prometida de Naozumi, aun no habla muy bien japonés así que les agradecería hablaran lento para ella o si es posible en ingles.-dijo el director haciendo que vieran a una chica que ninguno había visto hasta el momento.
La chica era alta, un poco más que Sana, tenía el cabello castaño claro, casi rubio, unos bonitos ojos color miel y una piel blanca, así como unos labios rojos, que lejos de mostrar una sonrisa mostraban algo así como incredulidad, tenía una figura envidiable y vestía con un short de mezclilla y una blusa roja y larga, así como unos zapatos del mismo color; en cuanto se percato de la presencia de los chicos los observo detenidamente.
-Ella es…-comenzó Sana que no podía articular palabra ante la sorpresa de verla allí parada frente a ella.
-¡Akito! i missed a lot Darling (te extrañe cariño).-dijo la chica mientras se lanzaba a los brazos de Hayama quien estaba demasiado asombrado como para evitarlo.
-Hi Zulema my name is Naozumi and she is Sana Kurata. (hola Zulema mi nombre es Naozumi y ella es Sana Kurata)
La chica se asomo de entre los brazos del lobo solitario, quien aun no se atrevía a hacer nada, solo veía a todos como pesando la situación.
-Sana Kurata…
Welcome (bienvenida) perdón pero debo irme tengo unos compromisos pendientes que requieren de mi atención, perdón otra vez.-dijo la chica haciendo una gran reverencia.
-Gracias por estar aquí Sana, y perdona por quitarte unos minutos de tu día libre.- comenzó el director mientras la chica aun seguía inclinada-Perdona por…
-Kurata tu…-comenzó el chico que había reaccionado al notar algo que nadie mas había entendido, el leve temblor en la voz de Sana.
-Nos vemos mañana Hayama, échale ganas a tus líneas.-dijo la chica enderezándose y sonriendo, antes de dar media vuelta y comenzar a alejarse.
-Oye Sana-chan Rei no viene contigo ¿Cómo regresaras?
-Se andar en la calle yo sola, además tomare un taxi, no te preocupes Nao.
Dicho esto la chica siguió su camino hasta perderse de vista.
-Creo que mejor la acompañare, director si no me necesita para nada más me retiro.-dijo el peli azul y se retiro corriendo tras su novia a tratar de alcanzarla.
-What happened with them?(¿qué pasa con ellos?)-comenzó la chica.
-Contéstame ¿Qué haces aquí?
-What? (¿Qué?)
-Se que entiendes lo básico.
-Darling…te quiero.
-¡No me abraces!-dijo el chico empujándola por fin ante la cara de horror del director.
Unas cuadras más lejos Naozumi al fin alcanzaba a Sana, quien caminaba bastante rápido pro al calle sin importarle ser reconocida por bastantes personas.
-¡Sana-chan! Espera no camines tan rápido ¿Qué es eso tan urgente que tienes que hacer?
-Darme un tiro.-dijo la chica furiosa deteniéndose por fin en una parada de autobús y sin inmutarse por la gente que ya se cerraba a su alrededor maravillada y asombrada de verla en la calle.
-¿Por qué dices eso?
-Ella es… ella es…Naozumi me siento terrible de acuerdo, y no quiero que tu te sientas igual.
-¿La conoces?
-Es mi remplazo en Estados Unidos ¿lo entiendes?-dijo la chica preocupándose por fin al ver a toda la gente que los miraba.
-Si-dijo el chico entendiendo el mensaje- perdona Sana yo no sabia.
-No es tu culpa, solo quiero irme de aquí lo más rápido que pueda.
-¿Quieres llorar?- le apretó la mano en señal de apoyo-porque sabes que puedes hacerlo ¿verdad? para eso estoy yo contigo.-dijo mientras le arrancaba una sonrisa a su novia y amiga.
-No seas tonto, ya no tengo lagrimas, solo que no quiero estar cerca de ella, es incomodo, además si alguien llegara a saber la verdad de lo que paso mi carrera se vendría abajo.-la castaña bajo la voz al decir esto, ya que había notado las miradas curiosas de todos los que la rodeaban.
-Entiendo, ya se me ocurrirá algo para que nadie se entere ¿de acuerdo?-el peli azul le sonrió con ternura mientras le pasaba el brazo por los hombros.
-Disculpa ¿tu eres Sana verdad?-dijo una niña de unos diez años, de cabello negro y amarrado en dos coletas, quien le sonreía algo apenada.
-Así es pequeña, y este de aquí es Naozumi.-señalo con un gesto de cabeza a su compañero que solo sonreía con ternura al ver a la niña.
-¿Podrías firmarme mi osito?-dijo mostrándole un plumos y un pequeño oso de felpa.
-Sera un placer.-dijo mientras la hermana mayor se acercaba y le pedía una foto a Naozumi.
-Disculpen ¿ustedes dos están juntos?-pregunto una muchacha de cabello rojo y corto que no parecía mayor de 15 años.
Sana miro a Nao como pidiendo su consentimiento, y cuando el sonrió ella lo hizo también.
-Si, hemos comenzado a salir.
-¡Que bien!-gritaron mas fans que se habían arremolinado junto a ellos para autógrafos y fotos; ambos chicos sonrieron al ver que nadie los juzgaba ni mencionaba a Hayama ni nada por el estilo.
Mas tarde en casa de Sana ambos chicos se divertían jugando videojuegos en l a habitación de Sana, al parecer habían olvidado todo el asunto de esa mañana, en ese momento se sentían como cualquier pareja normal, incluso Sana se veía bastante feliz y relajada, pero eso cambiaria en cuanto su madre entró a la habitación.
-Lamento interrumpir tu idilio de pasión.-la mujer traía un kimono azul rey mientras que en la cabeza traía un cohete que estaba a punto de despejar con Maro-chan vestida de astronauta piloteándolo- pero llamo tu profesor de matemáticas.
-¿Por qué llama a mi casa? ¿no le basta torturarme de lunes a viernes?
-Al parecer mañana hará un examen sorpresa.
-El punto es que sea sorpresa ¿Por qué tiene que avisarme?
-Al parecer quiere ayudarte, o tal vez quiera salir conmigo.-una sonrisa surco su rostro- pero el punto es que mando a Hayama algunos ejercicios que seguramente te ayudaran.
-No tengo otro remedio que ir a implorar su ayuda ¿verdad?-la chica dio un largo suspiro sin esperar respuesta de nadie-¿me acompañarías Nao?
-Con gusto Sana-chan.-dijo el chico mientras le sonreía y apagaba el videojuego.
Una vez que estuvieron frente a la casa de Hayama la castaña le pidió a Rei que se marchara, que seguramente tardaría así que ella le marcaria, desde el celular de Naozumi, cuando estuvieran listos.
-Nunca imagine que la casa de Hayama fuera tan común.-dijo Naozumi .
La chica pareció no escuchar a su compañero y se apresuro a tocar el timbre, casi de inmediato una mujer le abrió la puerta y le dedico una gran sonrisa.
-Hola hermana Hayama.-saludo la castaña al reconocerla.
-¡Sana! creí que jamás volverías después de…
-Al parecer la necesidad puede más que la dignidad-comento la chica mientras era invitada a pasar por la mujer.
-Sana ¿Quién es tu amigo?-dijo la chica curiosa al no poder ver el rostro del chico, quien estaba enfundado en un abrigo negro.
-Ah el es mi novio Naozumi yo creo que lo conoces porque…
-¡Eres el chico famoso! el de los comerciales y películas.
-Ah si… mucho gusto hermana Hayama.-dijo el chico haciendo una gran reverencia y bajándose el gorro para que pudiera verlo bien.
-¡¿Realmente son novios?
-Ah si-Sana no veía caso en darle una larga explicación de cómo lo habían hecho- es algo reciente pero somos buenos amigos desde hace tiempo.
-Incluso apareces en la misma pelicula que Akito, iré por algo en que me des tu autógrafo, por favor no se vayan, adelante, están en su casa, también le avisare a mi hermano que estas aquí para que baje.
La chica salió corriendo escaleras arriba mientras los chicos se veían con una gota de sudor en la nuca.
En ese momento escucharon ruido en la sala y ambos chicos, movidos por la idea de que Hayama estaba allí fueron a ver, pero su sorpresa fue mayúscula al ver a la misma chica de antes recostada en el sillón una sudadera larga y unos pantaloncillos cortos.
-Esa chica… esa sudadera…-Sana no daba crédito a lo que veían sus ojos, ella recordaba perfectamente la primera navidad lejos de Hayama, había recorrido cientos de tiendas para encontrar el regalo indicado, esa sudadera.
-¿Excuse me?(¿perdón?)-pregunto la chica que había notado su presencia y los veía con desprecio.
-That t-shirt was a christmas present…(esa playera fue un regalo de navidad…)
-Oh yes, i know you, you were the Akito's girlfriend (ah si, te conozco eras las novia de Akito)
-Sana-chan creo que mejor nos vamos-dijo el chico al ver la mirada de Sana, parecía que estaba a punto de usar la violencia.
-What are you doing here?(¿qué estas hacienda aqui?)
En ese momento, cuando Sana se había acercado peligrosamente a la chica, aparecieron dos chicas en el umbral de la puerta, idénticas, eran un poco más bajas que Sana y tenían en cabello trenzado a un costado, ambas usaban pijama y no se veían mayores que la castaña.
-What happen Zulema?(¿que pasa Zulema?)-pregunto una de las gemelas mientras veía a todos curiosa.
-Who are they?(¿quienes son ellos?) .-pregunto la otra chica.
-Hi my name is Naozumi and she is Sana Kurata(hola mi nombre es Naozumi y ella es Sana Kurata)-dijo mientras las chicas se miraban mutuamente como preguntándose algo.
-¿Qué pasa? ¿Por qué tanto escándalo?-pregunto Hayama que acababa de bajar aun secándose el cabello con la toalla y sorprendiéndose al ver a todos los presentes.
-Perdón si interrumpo tu orgia, de seguro extrañaste a tu novia venida del planeta de las bubis, solo vine por los ejercicios de matemáticas.
-Pudiste avisar que venias.
-No imagine que tuvieras un burdel aquí.
-Sana- chan estás insultando a estas chicas.-dijo Naozumi nervioso.
-Ni siquiera logran entenderme.
-Te equivocas Sana Kurata, y aunque no nos ofenden tus palabras decir que Zulema es novia de Akito es darle mucho crédito. Déjame presentarme me llamo Freda Grint, y ella es Georgea, esta por demás decir que es mi hermana.
-¿Hablas japonés?-pregunto Hayama sorprendido al notar como una de las gemelas alzaba la voz.
-Estuvimos un tiempo viviendo aquí.-dijo la misma chica encogiéndose de hombros.
-Señoritas por favor disculpen a mi novia-intervino el ojiazul- pero si no es inconveniente me gustaría saber que hacen aquí.-comento el chico poniendo una distancia prudente entre Sana y Zulema que aun se veían como si estuvieran viendo a su peor enemigo.
