Perdonen la tardanza, semestre dificil, mucha tarea, bla bla bla, que importan mis excusas, aqui esta el capi, espero les guste
Personajes propiedad de Miho Obana...bueno Freda y Georgea son mias
La atmosfera se podía cortar con un cuchillo, Sana no dejaba de observar a Zulema, ésta a su vez la miraba con odio, Hayama miraba a todos por fracciones de segundo, mientras las gemelas sonreían como si todo les hiciera mucha gracia.
-Nosotras conocimos a Akito en Estados Unidos, un torneo de karate para ser exactos, fueron unas vacaciones bastante peculiares.-dijo Freda sonriéndoles a todos mientras veía al chico chita y a su gemela de reojo.
-Nuestra madre es amiga del director, y como al parecer necesitaba ayuda con el casting pregunto si podíamos venir, al parecer damos el ancho del papel, una vez aquí descubrimos que estaríamos con Akito y el nos ofreció su casa para hospedarnos…bueno en realidad solo fue a nosotras, Zulema se añadió por su cuenta.-contesto la otra hermana, quien no dejaba de mirar interesada a Sana.
-Yo no las invite.-dijo el chico mientras tomaba asiento en un sillón e invitaba a todos a hacer lo mismo.
Sana negó con la cabeza ante el ofrecimiento mientras su novio trataba de hacer un poco más apacible el ambiente.
-Chicas ¿ustedes serán mis guardaespaldas o no?
-Si.-contesto Georgea que aun miraba a Sana con detenimiento.
Sana sonrió por fin, algo en esas chicas, las gemelas, le parecía muy divertido, tal vez el verlas tan idénticas en todo y sin más se sentó junto a Hayama.
-¿Puedes darme los ejercicios de matemáticas? A eso vine.-contesto la chica sin enojo en la voz, como si hablara con cualquier persona.
Hayama la miro confundida mientras Zulema los acuchillaba con la mirada y Naozumi hablaba con las gemelas sobre algo del guión, el ya había entrado en confianza.
-No puedes resolverlos, tengo que explicarte.
-Puedo intentarlo sola, por algo soy la gran Sana Kurata.-dijo la chica viéndolo desafiante-además me explicaste el otro día, estoy segura que puedo sola.
-Este es otro tema, no seas caprichosa, puedo explicarte rápidamente.
-Pero-la chica se detuvo y lo pensó mejor, miro a Naozumi que le sonrió mientras asentía-Esta bien Akito pero debe ser rápido, aun tengo cosas que hacer.
-I don't want…(no quiero)-comenzó la americana, quien no dejaba de verlos insistentemente.
-Zulema no llevo ni 24 horas contigo y ya tengo ganas de patearte.-dijo Georgea que se había sentado a su lado mientras su hermana platicaba con el chico "raro", como ella denominaba a Naozumi.
Hayama las ignoro mientras subía a su habitación por las cosas, al parecer estaba acostumbrado a esa clase de cosas, así que se limito a ir y venir rápidamente mientras le explicaba a Sana cada paso, ella ponía atención y preguntaba cada cosa que no entendía, después de un rato termino por marcharse con Naozumi, menos molesta de lo que había estado.
Una vez afuera ambos decidieron caminar, de todas formas ya era tarde y pocas personas caminaban cerca de ellos, por lo cual nadie les prestaba atención.
-Sana chan, ¿estás molesta?
-No ya no, creo que el ver cara a cara a mi rival me hizo entender algo, Hayama y yo ya no somos nada, además la chica es bonita ¿no crees?
-Sana-chan…
-Él cambio Nao, escuchaste a esas chicas llamarlo por su nombre, al parecer son amigos, y eso nunca lo hubiera hecho el antiguo Hayama, así que las cosas están bien y claras, ambos tenemos una vida diferente a la que solíamos tener.-la chica sonrió y tomo al chico de la mano para tranquilizarlo, al fin veía las cosas claras, era hora de avanzar.
Al día siguiente, en cuanto la campana sonó en la escuela Hayama y Kurata se levantaron rápidamente para salir corriendo al set, la carga de trabajo incrementaría considerablemente al tener, por fin, el reparto completo. Una vez allí notaron a Naozumi ya vestido como Sorata y sonriendo ante la llegada de los chicos.
-Se perdieron la entrada triunfal de las gemelas y Zulema, ella ya hasta pidió su propio camerino.
-Nao eso no es algo que te deba causar gracia, la única estrella en esta pelicula somos nosotros, además deja de entretenerme que ya voy muy retrasada y aun tengo que ir a maquillaje.-dijo la chica rápidamente mientras pasaba corriendo sobre Naozumi mientras Hayama se hacía a un lado para no pisarlo.
Sana fue arrastrada a las pruebas de vestuario, el vestid de esta ocasión era menos pesado que los demás, era azul cielo y las telas eran hermosas, una mujer se acerco a maquillarla y peinarla rápidamente, después de algunos minutos estuvo lista y salió solo para encontrar a Hayama en el pasillo, vestido con ropa tradicional japonesa en colores oscuros.
-Karasuma entra en acción ¿no es así?-comento la chica al verlo estudiar su guion una y otra vez.
-Conocerás al personaje de Zulema, la prometida de Sorata.
-Debería decir que con una vez en la vida es suficiente pero al parecer queda fuera de lugar ya que anoche no hable con ella, seguro es una buena chica.
-No lo es.-contesto el chico mientras comenzaba a caminar hacia el carrito que los llevaría al set externo que tenían para montar la escena.
-¿A que te refieres?-dijo la chica corriendo tras el, pero este se negó a volver a hablar y solo la ignoro mientras aumentaba mas la curiosidad de la castaña.
Cuando ambos llegaron ya todos estaban allí, varios extras que harían la escolta del padre de Azuka, lo mismo del lado de Sorata, y entre ellos podía destacarse Zulema, vestida con un traje ceremonial en color blanco con destellos, así como un tocado de flores de Sakura decorándole el cabello que llevaba recogido
De pronto vieron a las gemelas aparecer, eran ayudadas por dos mujeres quienes les mostraban donde debían pararse y que debían hacer, ambas chicas llevaban un kimono que solo les cubría lo esencial, largas telas de seda les cubrían los brazos y ocultaban sus manos, calzaban unas sandalias de cuero y llevaban un elaborado peinado en la cabeza adornado por petalos de flores, ambas se veían idénticas, sus vestidos eran verdes y no se podía decir quién era quien, porque incluso en su caminar eran idénticas y estaban bien sincronizadas.
Cuando Sana trataba de bajarse del carrito apareció Naozumi para ayudarla, y ella noto que se veía bastante nervioso.
-¿Qué sucede Nao? Algo anda mal con ellas ¿no saben actuar?
-No es eso, a pesar de que las gemelas no dicen mucho y realmente su papel es mas destreza física que habilidad actoral al parecer han tenido talleres de teatro o algo así; en cuanto a Zulema, al parecer siempre ha soñado con ser actriz, y aunque su japonés no es muy bueno, la están enseñando a pronunciar lo que debe decir; ese no es el problema.
-¿Entonces?
-Tengo escenas de amor con las gemelas, y no solo es amor… es AMOR.
Sana lo miro curiosa no entendía a lo que se refería ¿besos? ¿abrazos?
-Esta tipa es idiota, si no lo dices con todas sus letras ella nunca entenderá que te refieres a tener…
-¡No digas esa palabra frente a Sana! Ella es una señorita Hayama, no permitiré que escuche esas bajezas de ti.-comento el ojiazul bastante molesto con el chico que acababa de aparecer y lo veía burlonamente.
-No entiendo de que hablan…seguramente es una plática entre hombres, de todas formas por lo general nunca entiendo lo que dicen.-dijo la castaña alejándose sin darle mucha importancia al asunto, la novia de Rei la llamaba con la mano para mostrarle la manera en que llegarían al lugar y esos detalles.
Los chicos se miraron de manera irritada, tenían conceptos diferentes de lo que Sana podía y no podía escuchar.
-De todas formas no se cual es el problema, eres un profesional ¿no es así? tengo entendido que has hecho ese tipo de escenas en algunas obras en Europa, incluso presentaste una en Estados Unidos, y mira que los americanos son mas liberales.
-No es eso…es que Freda y Georgea no son actrices…son niñas inocentes…
-Tienen nuestra misma edad y realmente no creo que esa palabra las describa, de todas formas están enteradas de lo que deben hacer y mientras no hagas algo que no te digan no creo que las molestes.
-¿De verdad Hayama?-dijo el ojiazul sintiéndose nuevamente moralizado.
-De todas formas no puedes hacerles nada que no haya hecho yo antes.-dijo el chico volviéndose chita y alejándose despacio.
-¡Hayama no digas esas cosas!
Despues de esto Naozumi se mantuvo bastante alejado del chico, no quería que pusiera más imágenes raras en su pobre mente, así que se limito a ayudar a Zulema con su pronunciación, mientras las gemelas y Hayama hablaban y se movían de algo que venia en sus guiones.
Despues de un rato el director se acerco a ellos para darles las ultimas indicaciones.
-Guys(chicos) me alegra ver su entusiasmo, todos están muy comprometidos, les pido paciencia con estas señoritas que acaban de incorporar al equipo, recuerden que las tomas se pueden repetir, es su primera escena no se preocupen por equivocarse.
-No problem, i'm a good actress (no hay problema, soy Buena actriz)
-Zulema eso es trampa, se supone que tu personaje es igual de antipatico que tu en la vida real, eso no se llama actuar.-dijeron las gemelas sonriendo ante su propio chiste, mientras la americana les mandaba cuchillas con los ojos.
-Bueno guys, ya saben que hacer, esfuércense ¡Accion!-grito el director mientras se veía a lo lejos como el grupo de Azuka y su padre se acercaban seguidos de otros señores feudales, así como ninjas, geishas, esposas, soldados, etc.
Azuka caminaba lentamente, tratando de tropezar con el vestido, se veía molesta, lejos de ser la radiante chica que la caracterizaba no se veía feliz de salir a la luz, sería la primera vez que Sorata y Azuka se vieran en público, bueno por lo menos la primera vez oficial; Karasuma estaba al lado de la chica, se mantenía alerta de los movimientos de todos los que lo rodeaban.
Del lado contrario se acercaba Sorata tomado del brazo por una chica, la pareja era seguida por dos chicas, una reflejo de la otra, a su alrededor había hombres y mujeres mostrando sus ostentosas ropas, dando a entender lo importantes que eran.
-Takeru-sama me alegra el verlo.-comento Sorata al llegar hasta el otro grupo, su cara demostraba la hipocresía con la que hablaba al padre de Azuka.
-Igualmente Sorata-sama, es bueno que nuestros reinos estén en paz, ese es el motivo por el cual traje a mi hija Azuka, para que vea lo que su padre ha llegado a lograr a base de esfuerzo y buenas relaciones.-comento el hombre mientras sonreía ante el joven, quien veía fijamente a Azuka, sonriendo al notar que el hombre no sabía nada de sus encuentros con la chica a escondidas.
-Padre, si tienes tan buenas relaciones con todo el mundo ¿Por qué venimos rodeados de seguridad?-la chica se veía seria al decir eso, mientras todos se veían incómodos.
-Bueno señorita Azuka, nunca hay que descartar algún traidor ¿no es así Takeru-sama?-agrego el ojiazul sonriendo dulcemente a la impulsiva chica.
-Soy una grosera señor Kyoto, ni siquiera lo he saludado, he escuchado a mi padre decir muchas cosas de usted-la chica sonrió- ¿y quien es la mujer a su lado?-esto ultimo lo dijo más brusco de lo normal, se veía el enfado en sus ojos.
-Es mi prometida Hitomi Atsushi, la mujer más hermosa de mi reino.-dijo el joven recalcando las ultimas dos palabras, aun así los ojos de Azuka denotaban rabia, y si alguien se hubiera atrevido a verla a los ojos, hubieran notado que algo andaba mal.
-Esas chicas que trae como compañía no son mayores que yo, es peligroso venir solo con ellas, yo por el contrario traigo a Karasuma.
-Confiaría mi vida a esas chicas, podrían matar a un ejercito entero, Sunako y Sawako son armas mortales, las mas hábiles en cuanto al uso de armas, además de ser capaces de esconder armas en su ropa y matar sin dejar rastro.-dijo Sorata mientras con una seña hacia que las chicas dieran un paso al frente, sin levantar la cara del suelo.
-Nosotras daríamos la vida por nuestro señor, nunca hemos pedido una batalla, a la hora de atacar somos una sola dividida en dos cuerpos.-ambas chicas hablaban y se movían exactamente igual, Azuka sintió miedo por unos momentos, era demasiado aterrador imaginarse siendo atacada por esas chicas, inconscientemente ladeo la mirada hacia su propio ninja.
-No se asuste señorita Yukamori, estas niñas no le harán nada a menos que mi señor de la orden, o traten de atacarnos.-dijo al fin Hitomi, quien se atrevió a levantar la mirada y ver fijamente a la impulsiva chica, inmediatamente hubo desagrado en la mirada de ambas.
-¿Realmente es una noble señorita Atsushi? Porque sus modales, casi amenazándome no son de una mujer comprometida con alguien tan importante como Kyoto-sama.
Los ojos color miel de la chica se nublaron por el odio, nadie en su vida la había insultado de esa forma, y menos una chiquilla que estaba destinada a vivir encerrada de por vida.
-¡Cierra la boca Azuka! Estas insultando a nuestros amigos, mas vale que ofrezcas una disculpa.-intervino su padre inmediatamente, con una voz que no dejaba duda de que la chica seria castigada en cuanto volvieran a casa.
-Solo digo la verdad-de todas formas seria castigada, debía dejar salir todo lo que sentía- esta chica parece como si esperara que los atacáramos en cualquier momento, y hasta donde yo se, si su prometido no le permite hablar ella no tiene ni porque alzar la cabeza del suelo.
-¡Aunque seas la hija del señor Yukamori no permitiré que me hables así!.-grito la joven acortando la distancia que las separaba y dispuesta a abofetearla.
Lo que vino después fue muy rápido, en cuestión de segundos Karasuma estaba entre Azuka y Hitomi, a su vez, las gemelas estaban entre el y la prometida de su señor; el chico sostenía una daga en cada mano y estas terminaban en las gargantas de las gemelas, y cada una de ellas había sacado una espada de entre sus mangas y las tenían en el cuello del chico.
El señor Yukamori se adelanto y tomo fuertemente de la mano a su hija, el mismo le volteo una cachetada frente a todos y mientras la zarandeaba no dejaba de gritarle que tan avergonzado estaba de ella, con una seña Karasuma bajo las armas, lo mismo las chicas, que aun lo veían amenazante; en cuestión de minutos todos se habían retirado mientras Azuka era casi arrastrada por su padre, y ella no dejaba de mirarlo con verdadero odio, incluso a pesar de ser abofeteada en varias ocasiones no soltó ni una sola lagrima, era demasiado orgullosa como para darle ese gusto.
-¡Corte!-grito el director cuando se habían comenzado a alejar, rápidamente el hombre soltó a Sana y se disculpo en repetidas ocasiones, por haberle pegado, ella le contestaba que no se preocupara, que no le había dolido mucho y era solo actuación, además que Azuka se lo tenía bien merecido.
-Hayama dime que esas dagas si eran de utilería.-dijo la castaña meintras el hombre que personificaba a su padre se alejaba aun llorando por la culpa.
-Claro tonta ¿acaso crees que soy tonto?
-¡¿Me dices eso después de cortarte la mano de verdad?
-No es tu asunto.-dijo al chico que tomaba la botella de agua que un niño les estaba dando a todos para hidratarse.
En ese momento aparecieron las gemelas, Naozumi y Zulema.
-Akito que rudo te viste, te veías tan handsome (guapo) que me volvi a enamorar de ti.-decía la americana mientras daba saltitos de felicidad a su alrededor.
-Ahora resulta que si hablas japonés.-dijo una de las gemelas que aceptaba una botella de agua.
-Pues realmente yo hubiera dejado que te acuchillaran.-dijo la otra gemela guardando la espada entre sus ropas ante la mirada de todos, ya que no entendían como podía esconderla entre tan poca tela.
-Sana-chan estuviste genial, realmente te admiro, esa mirada que tenias realmente mostraba odio, era como si…-el ojiazul se cayó al notar que realmente su novia había mirado con odio a la chica, no era actuación después de todo.
-Se que soy genial Nao, no por nada soy la gran Sana Kurata.-dijo la chica mientras exploraba la poca ropa de las gemelas aun sin entender como podía caber allí una espada.
Las chicas se miraron y luego soltaron una risita mientras mostraban como sus mangas tenían un compartimiento especial para guardar el arma.
-Oye Naozumi, es hora de que volvamos al set y grabemos nuestras escenas.-dijo una de las chicas que resulto ser Freda, según lo confesaría después.
-Ah es cierto, tenemos que ensayar para que se sientan cómodas y eso…-el chico estaba visiblemente sonrojado- prometo tratarlas con mucha delicadeza para que no se sientan cohibidas y…
-¿Qué escena vas a grabar Nao?-preguntó Sana curiosa ignorando como Zulema trataba de besar a Hayama y este la rechazaba una y otra vez.
-¿No lo sabes Kurata?-pregunto el lobo solitario al ver que su rival se ahogaba con su propia saliva ante la vergüenza- Van a realizar una escena de amor, Sorata y estas chicas son amantes.
-¿¡Vas a grabar porno Nao!-gritó la estrella infantil ante la sorpresa de todos los que los rodeaban, quienes dejaron de hacer lo que hacían para mirarlos.
-Sana-chan no lo digas así…
-Pero si son porno.-dijeron las gemelas a coro, ambas parecían divertidas del pudor que su compañero tenia para ciertas cosas.
-¡No me molesten!
-Tienes la cosa fácil, vas a tener a dos chicas en tu cama, aunque yo he tenido…
-¡No queremos saber!-gritaron las cuatro chicas a coro mientras se iban sobre Hayama y lo hacían papilla.
Más tarde Sana recibía instrucciones del director sobre la próxima escena que grabaría, en ella debía poner nervioso a Karasuma algo que a la chica la tenia muy divertida porque recordaba las veces que lo había hecho con Hayama.
-Sana se que talvez la escena te cueste trabajo por tu historia con Akito, pero te pido que seas lo mas profesional posible ¿de acuerdo?
-No se preocupe director-sama, eso es cosa del pasado, estoy lista para cumplir con mi deber.-dijo la chica mientras ondeaba una banderita de Japón
-¡Acción!
Azuka era arrastrada por su padre hacia el interior de su habitación, Karasuma los seguía en silencio, el hombre lanzo a la chica al suelo mientras le gritaba
-¡Me has avergonzado frente a todos! ¿Solo querías salir para eso chiquilla?-grito el hombre zarandeando a la chica que solo lo miraba con furia reprimida.
-Quiero a ese hombre como esposo.-dijo la chica tratando de calmarse.
-¡Es mi peor enemigo! como puedes si quiera pensarlo…
-Piénsalo, así unirías…
-¡Y cuando muera el seria el dueño! Claro que no sobre mi cadáver.
-Algún día tendrás que cederle estas tierras a alguien ¿o piensas en dejarme encerrada de por vida?
-No suena tan mal la idea.
-¡No puedes hacer eso!-grito la chica echándose sobre su padre pero este la empujo haciendo que cayera sobre un biombo detrás del cual se cambiaba.
-No volverás a salir nunca en tu vida.-dijo el hombre fríamente antes de salir y hacerle una seña a Karasuma para que entendiera que no debía dejarla salir por ningún motivo.
La chica ni siquiera trato de ponerse de pie, se quedo allí sentada, así que verdaderamente esos eran los planes de su padre, mantenerla siempre encerrada.
-¡No lo acepto! ¡Te vas a arrepentir!-grito la chica mientras soltaba el llanto que era ya incontrolable.
-Señorita Yukamori, esta sangrando.-dijo el chico acercándose a la chica y limpiándola con un pedazo de tela que había quedado tirado al momento de caer el biombo.
-No evitaste que mi padre casi me matara.-dijo la chica dejando que el chico la curara mientras ella no dejaba de llorar.
-Soy incapaz de ponerle una mano encima a algún miembro de su familia, aunque su tía trato de apuñalar al señor Yukamori fui incapaz de detenerla, mi juramento me lo prohíbe.-dijo el chico arrodillado junto a su ama.
-Al final solo te tengo a ti ¿no es así? a este paso terminare casándome contigo, mejor solo llámame Azuka, a final de cuentas ese apellido no dice nada sobre mi.
-No diga eso…
-Da igual, a final de cuenta serás mi único compañero en este encierro, el único con el cual puedo divertirme ¿no es así?-dijo la chica acercándose peligrosamente al chico, el cual miraba todo atonito.
-Azuka…
-Jajajaja eres adorable, me pregunto cuándo terminare con tu autocontrol, ese día será tan gracioso ver como todas tus barreras se caen.-dijo la chica sentándose en las piernas del chico que no sabia que hacer, solo podía verla cada vez más y más cerca.
-Señorita Azuka no debería…
-Cállate, es una orden.-dijo la chica antes de abrazarlo y comenzar a llorar esas lagrimas que tanto había guardado y reprimido, pero de algo estaba segura, la venganza llegaría muy pronto.
-¡Corte!.-grito el director completamente extasiado, no se arrepentía de haber juntado a la polémica pareja, esta pelicula seria un éxito seguro.
En cuanto pudo asimilar las palabras del director Hayama empujo fuertemente a Sana, quien sin esperárselo rodo por el suelo, el chico se levanto y pateo todo lo que le separaba de la salida del set, iba directo a su camerino…con la cara completamente roja, claro que nadie lo noto, a todos les daba demasiado miedo acercase.
Esa noche Sana llego rendida a casa, después de aquella escena Hayama se había comportado de lo mas raro, hasta parecía que quería evitarla, y por más que pensaba en la razón no le venía a la mente, ella había tratado de estar en paz para evitar conflictos de trabajo, ni siquiera se había metido con sus novias, ¿entonces por que de pronto de había vuelto tan distante?
En cuanto entró noto que no había nadie en casa, vio un recado junto al teléfono, al parecer Fuuka pedía su ayuda para el programa, si se daba prisa aun podía llegar- He sido bastante perezosa, le he dejado toda la responsabilidad a ella, me hará bien pasar un rato con ella-se dijo la chica, así que subió por algo mas cómodo para ponerse, preparo un plato de ramen instantáneo, lo devoro en menos de 10 minutos y salió corriendo de casa, Rei se había ido a dejar a su chica y eso significaba que no planeaba volver.
En cuanto llego al estudio de grabación se sintió mejor, todos corrieron a saludarla y la llenaron de abrazos, incluso Fuuka dejo a un lado los regaños para agradecerle el haber venido, aunque con cierto sarcasmo en la voz; todos la extrañaban y estaban ansiosos de que volviera.
-Prometo venir mas seguido, pero es que cada vez es más desgastante ser Azuka, es demasiado volátil, cambia de sentimientos demasiado pronto y es demasiado voluntariosa, ser así es realmente cansado.
-Y atender un programa donde la gente llama para desahogar sus penas existenciales no es nada sencillo.-dijo Fuuka dándole un pequeño golpecito en la frente a su amiga.
-Perdona Fuuka, pero sabes que este proyecto es muy importante y…
-Lo se, pero no abandones a tus amigos ¿de acuerdo? ven de visita aunque sea de vez en cuando.
-Si, lo hare.-dijo la chica sonriendo sinceramente y captando la señal del productor, estaban próximos a iniciar, así que se sentó frente al micrófono, se puso la diadema de audífonos e hizo una señal para dar a entender que estaba lista.
El programa se llevo sin contratiempos, hubo mas llamadas que de costumbre al anunciarse que Sana Kurata estaba al aire, muchas chicas llamaron para preguntar sobre la pelicula, sobre Hayama, pidiendo consejos sobre relaciones amorosas, celos, sospechas, etc. Hacia mucho que la estrella no se sentía tan feliz, recibió muchas felicitaciones, apoyo, se rio con ellas, era muy relajante escuchar problemas y poder ayudar, hasta confirmo el rumor de noviazgo con Naozumi.
-Bueno chicas y chicos eso es todo por esta noche, espero que lo hayan pasado bien, espero estar de vuelta pronto, muchas gracias por escucharnos en esta helada noche y abrirse con Fuuka y conmigo, y gracias por su apoyo, ¡Hasta la próxima!
-Los dejamos con la última canción Tsukihana de Nana Kitade, buenas noches a todos.-dijo Fuuka mandando a fuera del aire, seguido por la canción.
Las chicas salieron del estudio platicando sobre cosas sin sentido, chismes de famosos, los profesores, Hayama…
-¿Entonces el infeliz trajo a la novia a trabajar a la pelicula y se la llevo a vivir a su casa?
-Bueno Fuuka no se si el la trajo, realmente cuando llego el se veía un poco sorprendido, aunque con Hayama eso de descubrir que dice su cara no es muy acertado, pero aun así creo que el no estaba enterado.
-Ese baka va a probar mis puños, solo deja que le ponga mis manos encima y se va a arrepentir de haber nacido hombre.
-Tampoco se si aun es su novia, no los he visto besarse ni nada, pero en realidad el no es de compartir esas cosas con el publico.
-Lo matare, así de simple.
-Eso no es todo…-la chico recibió un golpe en la cabeza por parte de su amiga- está bien está bien pues déjame terminar de contarte todo antes de que planes asesinatos. También hay unas gemelas viviendo en su casa y actúan en la misma pelicula, no estoy muy segura de la clase de relación que tienen con él.
-¡Infeliz! No Sana deja que ponga en práctica mis tácticas de asesinato y ya vera el muy maldito…
-Ya me los imagino los cuatro durmiendo juntos porque el invierno esta por llegar y bañándose juntos para ahorrar agua…
-¡No pienses en esas cosas tan perversas!
-Da igual Fuuka-le dedico una sonrisa sincera- ya no tiene por qué afectarme lo que haga o no, lo he decidido olvidare a ese chico de una vez por todas.
-Lo has dicho muchas veces.
-Está decidido, ya no llorare por él, además se irá cuando el año escolar acabe, así todo será más fácil.
-Si estas tan segura…
Las chicas habían salido del estudio y ahora caminaba por las calles rumbo a su casa, hasta que llegaron a una bifurcación.
-Fuuka nos vemos, yo me voy por acá.-dijo la castaña más clara y despidió a su amiga con la mano.
-Con cuidado no quiero que te secuestren y luego pidan rescate.
-Si alguien trata de hacerme algo usare mis técnicas aprendidas en Kodocha y ya verán a que se enfrentan.
Las chicas se separaron y Sana camino a su casa lentamente, no tenia muchas intenciones de llegar, y menos si no había nadie allí, a pesar de no ser del todo tarde la gente brillaba por su ausencia, conocía ese camino de memoria y no tenia miedo pues nunca le había ocurrido nada malo, en cuanto pasara el distrito comercial tomaría un atajo para llegar a casa, y tal vez llamara a Naozumi para no sentirse sola, si tenía suerte él la invitaría a cenar o algo así, la ruta de sus pensamientos cambio radicalmente, se sentía bastante tranquila, incluso había comenzado a tararear una canción de algún comercial, pensaba un poco en los problemas que había atendido en el programa y en que tan buena idea sería invitar algún día a Hayama y hacer un programa dedicado a las infidelidades, cuando de pronto escucho unos ruidos a sus espaldas, y después una ráfaga de viento desordenándole el cabello, al girarse vio la escena mas rara vista en su vida real.
Unos ojos color miel viéndola con odio puro, el puño de la dueña de esos ojos se cerraba a unos centímetros de ella, este puño estaba envuelto en una mano que pertenecía a una chica de ojos café peinada de dos chonguitos con el cabello recogido en ellos; mientras, bajo el brazo estaba otra chica, reflejo de la anterior, solo que con una parte del cabello salida de los chongos, ella tenia la pierna estirada justo en el estomago de la ojos color miel, su cuerpo estaba casi en el suelo, pero aun así su pierna estaba sobre ella, amenazando a la primera y advirtiendo que pasaría si se movía.
-Etto…¿alguien le puede decir a este simio lo que paso?-la castaña puso sus manos en posición simiesca mientras los signos de interrogación la rodeaban.
-¿Estas bien Sana Kurata?-dijo la chica que yacía en el suelo y apenas comenzaba a moverse.
-Si…sorprendida pero bien.
-Perdona, salimos a hacer las compras y la perdimos de vista unos momentos, por suerte llegamos a tiempo.-dijo la otra chica que había hecho palanca con el brazo de la chica para someterla al ver que se disponía a atacar otra vez
-¿Cómo son tan rápidas?-esta era una pregunta más para ella pero sin querer la externo.
-Bueno ella es la hija del entrenador de Akito, es de esperarse su rapidez, en cuanto nosotras pues quisimos aprender a defendernos desde pequeñas, y no es por presumir pero somos bastante buenas, además tenemos buen cuerpo.-comento la chica de medios chonguitos, levantándose por fin.
-¡Suéltame!-gritaba Zulema aun tratando de ponerse de pie y soltarse del amarre de la gemela que se veía realmente enojada.
-¡Trataste de lastimar a Sana Kurata! Akito te matara, esto no es ni la mitad de lo que te pasara cuando lleguemos a casa.
-¿De verdad trato de golpearme?
-Le darán un buen castigo, te lo aseguramos.-dijeron las gemelas a coro.
-Llévatela a casa Georgea.-dijo la hermana que tenia sujeta a Zulema, inmediatamente su gemela la relevo y de un tirón levanto a la chica que la miraba con odio- yo acompañare a Sana Kurata a casa.
-Sera un placer… y mas cuando Akito sepa lo que hiciste.-ambas chicas se fueron, incluso Zulema había dejado de resistirse y caminaba con desgana.
-Ahh este..¡GRACIAS!.-alcanzo a gritar la japonesa antes de perderlas de vista.
-De verdad eres lenta para asimilar las cosas, tal y como dice Akito.
-Ah…¿tu cual eres?
-Soy Freda, los chonguitos nos distinguen.-dijo la chica mientras comenzaba a caminar a la dirección a donde la estrella infantil se dirigía-¿de verdad estas bien Sana Kurata?
-Si, gracias, solo llámame Sana, todos lo hacen. Y no te preocupes por acompañarme, nada me pasara…si Hayama no te ve llegar seguro se molestara y…
-No lo creo, tampoco es que le preocupe mucho, además sabe de lo que soy capaz…
-Me imagino…
-¡No lo digo en ese sentido! ¿Tu también eres una hentai?
-Claro que no pero conociendo a Hayama…
-Pues yo no soy así…bueno no siempre…aunque Georgea…
-¿Entonces son iguales? Ya me los imagino son unos…
-¡No es eso! solo déjame hablar…aprende a escuchar antes de hacerte tus historias mentales.
-Tu sola metes la pata.
-Lo que quise decir es que realmente no creo que note mucho si estamos o no, y en todo caso no se preocuparía porque sabe que podemos defendernos solas, y en cuanto a lo otro, realmente solo nos gusta incomodar un poco a la gente, como Naozumi, tampoco es que seamos como Hayama.-dijo la chica con los cachetes inflados por el coraje de haber sido comparada.
-Tampoco debes justificarte conmigo, solo dije por decir, la mayoría de las cosas que digo no deben ser tomadas en serio.-dijo Sana caminando lentamente, comenzaba a sentirse un poco incomoda.
-No me justifico, pero no quiero que tengas una mala impresión de mi o de mi hermana, no quiero ser la causante de mas dolor.
-¿A que te refieres?
-Se quien eres, y no me refiero a la estrella súper famosa, me refiero a Sana Kurata, la chica que era novia de mi amigo Akito, aquella mujer que lograba entenderlo y evito que su vida siguiera siendo un completo asco.
La castaña se quedo muda ante esas palabras, bueno que supieran sobre el noviazgo era una posibilidad, tal vez habían leído una revista o algo, pero lo demás era algo muy intimo, ni Fuuka estaba muy enterada de eso.
-¿Sucede algo?
-Esas cosas…¿Cómo las sabes?
-Akito nos las dijo…bueno no literalmente ya sabes que habla en código y eso, pero sabemos lo importante que eras…eres en su vida, tanto como para volver a pesar de la fama obtenida en Estados Unidos. Y perdona si te llevaste una mala impresión de nosotras cuando llegaste a su casa, debió haber dolido ¿no es cierto?
La chica no contesto, todo eso iba muy rápido, no entendía exactamente lo que esta pasando o porque esa chica le decía esas cosas.
-¿Quieres saber como conocimos a Akito? Y un poco de lo que verdaderamente paso en aquel país…
¿Que les parecio? ¿Que sabra Freda acerca del asunto? algun malentendido o terminara por hundir a Hayama?
