Hola! como están todas? aqui les traigo este capi, espero les guste, ya estoy trabajando en el siguiente, creo que no tardara mucho.
+Personajes propiedad de Miho Obana.
-Tranquilízate Georgea no es para tanto, si estamos solas con Hayama pero mientras…¡Estamos verdaderamente solas con Hayama!-gritó la castaña entendiendo por completo el significado del mensaje y sin querer haciendo sonar su voz por toda la casa.
-¿Tienes algún problema conmigo Kurata?-dijo el chico apareciendo en el umbral de la puerta a donde se había dirigido tras escuchar su apellido.
-Ha-hayama… ¿problemas? No, escuchaste mal.
-Es de mala educación dejar esperando a las visitas.-el chico comenzó a acercarse-¿Qué decías de mí?
-Solo quédate detrás de mí Sana, yo te protegeré con mi vida.-la pelinegra se había puesto en posición de combate frente a su anfitriona.
-Déjense de tonterías ¿no íbamos a estudiar?-dijo dándole un golpecito en la frente a la británica y mirando directamente a los ojos a la japonesa.
-Cierto, Hayama-sama debes hacerme pasar este examen para ganarte un pase directo al cielo.
-Saca tus apuntes, prenderé tu computadora Fuuka me escaneo sus apuntes para ayudarme…ayudarnos.-dijo el chico encendiendo el aparato y sentándose frente a él mientras la hiperactiva chica corría de un lado a otro de la alcoba buscando cualquier indicio de apuntes de matemáticas.
-Chicos saben que me encantaría ayudarlos, si pudiera, y no hay nada que me llame más la atención que aprender a despejar y esas cosas pero muero de hambre, tomare algo de la cocina.-dicho esto la chica salió apresuradamente.
-¡Prepara algo de comer!-gritó el karateca recordando cómo solo había logrado robar un trozo de queso antes de subir a buscarlas.
-¡Los encontré!.-gritó la chica victoriosa saliendo por una de las puertas del armario- mis apuntes de matemáticas ¿hace cuánto que no estudiábamos?
-Ni yo mismo lo recuerdo, antes de la ola de problemas supongo.-el chico tomó las hojas que había mandado a imprimir y le hizo una seña a su compañera para que se sentara frente a una mesita de centro, allí comenzó a anotar algunos ejercicios para entrar en materia, les esperaba una dura noche.
La chica comenzó, en un inicio no lograba recordar casi nada pero poco a poco el procedimiento vino a su mente y con ayuda de su tutor comenzó a avanzar, era realmente fácil entender las cosas cuando él explicaba, estaba segura, si su profesor le explicara esas cosas sería como verlo hablar en árabe, pero Hayama era realmente hábil, es cierto que la insultaba cuando algo obvio se le escapaba, pero siempre volvía a explicarle las veces necesarias y ella se lo agradecía, en secreto claro está.
Después de un rato apareció Georgea con un plato de algo extraño parecido a sushi, Hayama lo engullo sin objeciones y levanto un dedo en señal de aprobación.
-¿Y esto que es?-la castaña aun trataba de verle forma no estaba muy segura de sí era prudente comerlo.
-Sushi.-estaba sonrojada, sus dotes culinarias no eran nada del otro mundo- No sé nada de comida japonesa, o por lo menos no de cómo prepararlo, lo hice con latas de atún que encontré en la despensa, no te dejes guiar por la pinta, está bueno y necesitan vitaminas para poder estudiar, y déjenme decirles que no saldrán de este cuarto más que para ir a clases y vendré a darles sus vueltas para ver cómo van.-la chica salió inmediatamente dejando a la castaña con la boca abierta aun decidiendo entre comer o no.
Los chicos prosiguieron hasta casi las 4 de la mañana y después de la última visita de la gemela, donde anunció que dormiría unas horas pero despertaría para mandarlos a la escuela, decidieron darse un descanso.
-Hayama.-bebiendo de la última ronda de café que Georgea les había llevado- si nos quedamos en silencio me dormiré.
-¿Qué propones?-el chico estaba apoyado sobre sus brazos observándola.
-Contemos nuestros más oscuros secretos, yo orine la cama hasta los once años, ahora dime un secreto vergonzoso sobre ti.
-No.
-¡Es trampa yo ya te lo dije!
-No molestes.
-Entonces contesta esto señor amargado ¿por qué… por qué me engañaste con otras?-la chica había bajado su mirada, no sabía por qué había preguntado pero esa pregunta le rondaba la cabeza y al final por muy dolorosa que fuera la verdad, Hayama era el único conocedor de ella.
-¿Por qué tan de repente?
-Quiero saberlo.
-No, no quieres.
-Eso no ha dejado de rondarme la cabeza, merezco saberlo ya no me hará daño-apretó fuertemente el puño bajo la mesa- ¿es por el tamaño de mis pechos? ¿Realmente fue la distancia? ¿o tal vez…
-Fría.
-Dímelo Hayama, Georgea me dio su teoría y me contó sobre ustedes.-lo estaba haciendo bien, no sentía ningún síntoma de llanto, eso era bueno ¿no?
-Ella no puede estar callada… Kurata ellas se parecían a ti.
Sana sintió un dolor agudo en el estómago, maldita la hora de haber pedido la verdad, quien se imaginaria que él estaba dispuesto a decirla, tal vez la falta de sueño, el desgaste mental…o tal vez el peso de conciencia era mucho.
-Ya veo.-atinó a decir la castaña mientras procesaba esas palabras, escucharlo de Georgea era muy diferente a escuchárselo decir a Hayama.
-Después de venir a Japón-prosiguió el chico- y regresar a Estados Unidos todo estaba más silencioso a mí alrededor, algo era diferente.
-No te comprendo…-la chica hacia esfuerzos por entenderlo pero la anterior noticia aunada a la falta de sueño no la dejaban pensar con claridad.
-¡Extrañaba tu cuerpo y tu aroma a mi lado!-explotó el chico de pronto, todo mundo creía que no tenía sentimientos, que era un guerrero y por lo tanto esas cosas no lo afectaban, pero vaya que si lo había hecho.
-¿Me extrañabas?-la chica estaba perdiendo el poco autocontrol que tenía- ¿Y crees que yo me la pase muy bien? No sabía nada de ti, dejaste de dar señales de vida, debía seguir pensando en ti como mi novio cuando ni siquiera sabía si estabas vivo, seguía queriendo a la sombra de ti, seguí creyendo una mentira hasta que me abrieron los ojos.
-Sé que también tuviste tus problemas pero no olvides lo diferentes que somos, el cómo lidiar con las hormonas por ejemplo, estaba harto de no poder sacarte de mi mente, de estar a punto en muchas ocasiones de tomar el primer vuelo a Japón solo para poder abrazarte y besarte hasta que nos dolieran los labios-Sana estaba asombrada, era la primera vez que lo escuchaba hablar así, pero eso no justificaba nada- y fue entonces que decidí comenzar a salir con Sandy, ella es una modelo con cierta fama en América, salimos una noche y no dejaba de hablar y de hablar y de hablar sobre sus uñas, y su bolso y cualquier tontería que se le ocurriera; termine hartándome y…
-¿Y?
-Comencé a beber…
-¡¿Cómo qué comenzaste a beber?-la chica había perdido definitivamente el autocontrol que aún conservaba, sabía que su ex novio era un tarado pero nunca se imaginó llegar a esos extremos- tu dijiste que odiabas ese sabor, que jamás…¡Eres un baka!
-No me gusta, solo quería que se callara…pero tome más de la cuenta, no recuerdo exactamente que paso…sólo sé que nos besamos…en repetidas ocasiones e incluso estuvo a punto de ocurrir algo más pero… quede inconsciente a tiempo.-contestó desviando la mirada de esos ojos café que le reprochaban sus actos.
-¡Eres más que un baka!
-Por eso deje de comunicarme contigo, no me atrevía a decirte lo ocurrido, sabía que te pondrías toda mal, y después simplemente no pude con la culpa, si te enterabas seguramente armarías un escándalo y… las cosas se salieron de control, no dejaba de pensar en ti en cómo decirte la verdad pero a la vez no daba señales de vida con la esperanza que encontraras a alguien mejor que yo; luego mi padre dijo que no volveríamos a Japón, las cosas marchaban bien en Estados Unidos y yo comencé a salir con más chicas siempre parecidas a ti en algo, pero tan diferentes a la vez; una tras otra solo me hacían sentir peor, caer más en el hoyo que yo mismo cabe, lo de Freda y Georgea seguramente ya te lo dijeron ¿no es así?
La chica asintió despacio, aun no se reponía de la confesión, no sabía si llorar, gritarle o matarlo en el acto.
-No te pido perdón Kurata, sé que no lo tengo, querías saber la verdad, allí la tienes dijiste que jamás me perdonarías y es respetable, no merezco nada de eso, sólo espero que el tipo Kamura te trate como mereces y…
-Yo nunca me había dejado de llamar tu novia, por muy lejos que estuvieras seguía soñando con verte regresar y tener una vida como la de la mayoría de las chicas, salir contigo, tomarnos de las manos…y luego pensaba él no es así, seguramente saldríamos a jugar videojuegos o ver una película de karate, que disfrutaría en secreto tanto como él, y después nos pelearíamos por alguna tontería, subiríamos la voz, ambos explotaríamos y nos arrojaríamos algo y luego antes de que pudiera irme del lugar me detendrías y me abrazarías de la forma tan característica en que solías hacerlo y luego nos tomaríamos de la mano y no volveríamos a decir nada hasta que nuestros labios se juntaran y entonces sí, estando solos podríamos comportarnos como una pareja normal.
Hayama la escuchaba sin emitir ningún sonido, una opresión en su corazón lo estaba haciendo sentir la peor basura del planeta, sabía que lo era, pero aun así no podía reponerse a ello.
-Lo lamento.
-De nada sirven esas palabras, no ahora, hay cosas que no se pueden remediar, mis sueños rotos, mis lágrimas, mi salud deteriorada; incluso el sufrimiento de las otras ¿no has pensado en ellas?
-¿Por qué debería hacerlo? Ellas querían salir conmigo, yo solo…
-Eres un idiota, ellas te querían ¿no has pensado en que llegaron a quererte? Incluso tal vez a amarte.
-Es su culpa.-contestó el chico convirtiéndose en lobo mientras volvía a desviar la mirada.
-Es tu culpa por engañarlas y usarlas, sé que Georgea si se enamoró.-contestó la chica con la mirada perdida, estaba teniendo la conversación más adulta de su vida y no lo arruinaría echándose a llorar.
-Nadie le dijo que lo hiciera.
-¡El amor no llega por qué tú quieras! Es algo que no puedes manejar llega y ya, ojala fuera así de fácil lidiar con él.
-Ella era mi amiga, debió haber sabido lo que le esperaba estando conmigo.
-¿De verdad no sentiste nada por ella? Las revistas y todos dicen que…
-¡No hagas caso a lo que digan las revistas y menos otras personas! Yo te lo estoy diciendo, ella solo era mi amiga y no pude verla como algo más, me gustaba y me divertía pero…no la amé y ella lo sabe, se lo explique muy bien, si me arrepiento de haber salido con alguien es precisamente con ella…se tomó las cosas muy enserio.-el chico se veía apenado- y lo que menos quería era lastimar a más personas, pero este asunto está muerto, no tengo porque seguir hablando de él porque haga lo que haga no tengo perdón y lo sé, por eso me iré de aquí en cuanto acabemos el año escolar y la película, es una promesa.
-Haz lo que te plazca.-contestó la castaña a la defensiva, estaba pensando seriamente en arrojarle algo a la cabeza cuando una voz y el rechinar de una puerta los saco de sus pensamientos.
-Perdonen ¿interrumpo algo?- Georgea estaba envuelta en una pijama de tela color morado con estampados de lunas, bostezaba repetidamente- bueno da igual, es hora de que bajen a desayunar y se vayan a presentar su examen y si se puede me dejen dormir.
-Ya vamos, yo usaré primero la ducha-contestó la castaña buscando su uniforme y una toalla.
-Iré a mi casa a cambiarme, te veo en la escuela, ah y Georgea…
-¿Si?-la chica se tallaba los ojos repetidamente mientras largos cabellos negros le tapaban la mayor parte de la cara.
-Tienes llamado en una hora.
La chica abrió los ojos por completo mientras volvía a su realidad, lo había olvidado por completo.
-¡Maldición!-gritó la pelinegra corriendo a su habitación recriminándose por haber sido tan distraída, seguramente llegaría tarde y sería reprendida por el director.
Los días pasaron tranquilamente, en el set las cosas estaban algo movidas, pronto se irían a la locación y estaban terminando las escenas en el set, Sana tenía mucha energía esos días le habían propuesto aparecer en la campaña de una marca de ropa muy prestigiosa y además posar en la revista de moda, su carrera estaba ascendiendo nuevamente.
-Chicos las críticas nos favorecen, incluso todo el escándalo que se ha armado ha hecho voltear a muchos críticos hacia ustedes, no me arrepiento de haberlos llamado para esta película, son realmente fabulosos.
-Gracias director-sama.-contestó Sana, quien lucía un kimono sencillo en color blanco y el cabello en un chongo, su rostro tenía polvo para hacerla parecer más pálida y sus ojos mostraban una profunda concentración.
-Bueno director…siempre que trabajamos juntos en algún proyecto este sale bien así que no es de extrañarse si esta película se vuelve un suceso.-el chico sonrió sinceramente.
-Vayan a sus lugares, las cámaras están listas, denle intensidad a esta escena, Azuka ya está en cautiverio por órdenes de Sorata.
-Prepárense para llorar.-gritó una feliz Sana quien iba a sentarse a un set preparado para esa escena, era una estancia grande sin ventanas, solo con un pequeño tragaluz que le permitía saber si era de día o de noche, los muebles eran de madera en su totalidad, rústicos pero elegantes, la cama tenía cortinas de seda con estampados de flores muy tenues y diversos floreros y jarrones recorrían el lugar, la chica fue a sentarse en una alfombra mientras perdía la mirada.
Por su parte Naozumi tomaba aire en repetidas ocasiones y se concentraba en su papel, definitivamente le costaba mucho trabajo entrar en él, y le preocupaba mucho lastimar sin querer a su compañera, pero debía mostrar que tan versátil era, definitivamente ese papel marcaría su evolución como actor.
-¡Accion!
-Azuka-Sorata había entrado con paso firme a la habitación- Al parecer ni el cautiverio ha opacado esa belleza tan deslumbrante.-el chico se había acercado a la castaña, quien no había girado su rostro a pesar de haberlo oído, y con gesto malhumorado la obligo a mirarlo.
-¡Déjame tranquila! Te lo he dicho muchas veces, no pienso ser una más de tu harem.- la chica comenzó a forcejear para soltarse pero el termino por empujarla a un lado.
-No pienso soportar tus desplantes mujer, estas en mi territorio y haces lo que yo te ordeno, solo me has estado provocando y mi paciencia tiene un límite, si mis guardias no te han tocado es porque te quiero para mí, no caigas de mi gracia o tu vida aquí se convertirá en un infierno.
La chica comenzó a reírse- No pienso evitar que Karasuma te mate-su mirada estaba perdida- nadie, escúchame bien, nadie me ha tratado como tú lo has hecho, y solamente por eso disfrutare tanto verte morir.
El hombre se lanzó sobre ella y la abofeteo mientras la acorralaba contra el suelo.
-Ese imbécil no tiene oportunidad de entrar en estas tierras, las gemelas tienen órdenes de matarlo si lo ven acercarse.
-Las gemelas están más preocupadas por complacerte en la cama que por vigilarlo.-la chica se ganó un nuevo golpe ante tal comentario.
-A pesar de tu mal carácter debo agradecerte el pretexto para iniciar la guerra que tanto necesitaba-se había puesto de pie y caminaba a lo largo de la estancia-tu padre tiene el pretexto para atacar y yo para matarlo.
La chica lo miraba horrorizada con el rostro sonrojado por el golpe-¿Qué estás diciendo?
-Estas aquí como una carnada, odias a tu padre ¿no? Pues él está moviendo mar y tierra por rescatarte, aunque la verdad él también sólo quería un motivo para atacarme.-sonrió con superioridad.
-Yo soy... ¿yo soy la culpable de esta guerra?
-No la culpable, pero si el pretexto, alégrate mucha gente morirá para tratar de salvarte.
-¡No puedes hacer eso!-gritó la chica poniéndose de pie y comenzando a sacudirlo.
-Claro que puedo, a mí que me importa que mueran todas esas personas, al final yo saldré victorioso y terminare también poseyendo tus tierras ¿no suena grandioso?
La chica se tiro sobre él y comenzó a pegarle y rasguñarlo, el chico trataba de quitársela de encima hasta que logró sujetarla de las muñecas y apartarla de él, no sin haber recibido algunos arañazos.
-¡Estás loco! ¡Igual que mi padre! Deberían velar por el bienestar del pueblo y no por sus tontas luchas de poder, no puedes usar a las personas como si se tratara de un juego.-la chica se veía terriblemente alterada y aun forcejeaba para soltarse.
-Lamentablemente no estás tú en el poder, así es la vida niña, querías ser libre pues ahora ¡afronta tu libertad!
-¡No eres quien creí que eras! Eres un monstruo igual que mi padre-gritó la chica ganándose otra bofetada por parte del chico- No importa que tanto me golpees, jamás accederé a ayudarte en esto, es más me encargare de que tu plan se venga abajo.-gritó la chica mientras era empujada por Sorata y quedaba en el suelo.
-Me encantas Azuka, realmente me encantas aun cuando te pones así.-dijo el chico acercándose a ella amenazadoramente mientras esta comenzaba a arrojar los jarrones.
-¡Corte!
-Bien chicos tómense un respiro mientras se posicionan las cámaras en otro ángulo, vaya esto está que arde ¿no lo creen?-el director volteo a ver al público que tenían, entre los cuales se contaban a las gemelas, Zulema, Hayama, Rei y Asako, quienes no tenían trabajo o llamado a esa hora y por lo tanto se habían reunido a ver como montaban esa escena.
-Sana-chan eres realmente increíble-dijo Asako limpiándose las lágrimas de los ojos.
-Sí, esos golpes se ven muy reales.-comentó Freda quien no perdía detalle.
-Fueron golpes reales, Sana-chan me obligo a pegarle de a de veras.-Nao se veía angustiado debido a la escena, odiaba pegarle a Sana pero ella insistía en que para poder conservar el control sobre su personaje necesitaba sentir el estímulo adecuado.
-Todo está bien Nao, yo también te pegue fuerte.-la chica dejo escapar una pequeña sonrisa, no quería perder el hilo de sentimientos que Azuka sentía en ese momento.
-Pero Sana tus golpes no…-se llevó una mano a la boca para percatarse de un hilillo de sangre que le escurría por la comisura de sus labios.
-Si aún no te duelen sus golpes lo harán mañana.-comentó Hayama convertido en chita.
-Chicos tranquilos, a ver Sana y Naozumi a sus posiciones ¿listos? ¡Acción!
-¡Aléjate de mí!-gritó Azuka tratando de escapar arrojando todo lo que había a su paso, sabía lo que Sorata quería y ella no se lo iba a permitir, no así.
-Dijiste que me querías Azuka, querías estar conmigo, ahora podemos estar juntos las veces que queramos ¿Por qué huyes?-dijo esquivando todo lo que la chica le arrojaba.
-¡No te quiero cuando te pones así! Cuando piensas en matar a no sé cuántas personas, y menos cuando me tratas como si fuera la peor de las harapientas ¡Soy una princesa y te guste o no me debes dar mi lugar!
-¿El mismo que te has dado hasta ahora? Porque no eres un ejemplo a seguir.-el chico la había acorralado y trataba de destrozar sus ropas mientras la chica forcejeaba, hasta que logro golpearlo a puño cerrado.
-¡Tú no eres quien para juzgarme! ¡Seré caprichosa y berrinchuda, y lo que tú quieras pero jamás he matado a nadie! Si yo pudiera gobernar, si una mujer fuera capaz de expresar…
-¡Eres una mujer, no puedes! A menos claro que te casaras con alguien…
-Yo quería carme contigo.-la chica temblaba violentamente pegada a un rincón viendo al ojiazul tratando de adivinar cualquier movimiento.- pero tu prefieres a la señorita Atsushi.
-¿Cómo podría estar contigo con todo lo que se dice de ti? Eres berrinchuda, tu padre no te deja salir del cautiverio y…
-Karasuma me dijo que si realmente me quisieras eso no te importaría.-sentencio la chica con voz tranquila y viéndolo directamente a los ojos, desafiante.
-Karasuma haría lo que fuera por meterse entre tus sabanas-contestó tajante.
-No Sorata, te equivocas, ese chico no es como tú ni como yo-una sonrisa triste se asomó mientras caminaba hacia su captor- él es una buena persona, y que me cuida y respeta sin esperar nada a cambio, jamás llegarás a ser como él y yo jamás llegaré a merecerlo, supongo que eres lo que me merezco ¿no es así?- la chica se acercó seductoramente y poso sus manos en las mejillas para atraerlo hacia ella y darle un tierno un beso-Somos una basura.-dijo por fin antes de que Sorata la besara apasionadamente sin que ella se resistiera.
Los chicos se separaron un poco cuando el director cortó la escena, la chica temblaba un poco y se había apartado de Naozumi, quien sollozaba al recordar los golpes propinados a su novia.
-Oficialmente, es la actuación más seria que he hecho.-sentenció Sana mientras respiraba pausadamente, debía poner en orden ciertos sentimientos que no eran propios de ella.
Por su parte el público aplaudía efusivamente, se habían sumado más actores, la película estaba llena de estrellas, todos eran muy reconocidos, Yamakawa, el hombre que personificaba al padre de Azuka incluso había participado en películas francesas y estadounidenses; todos sin excepción sabían del talento de esos chicos, serían grandes actores de adultos, siendo niños ya lo eran, ninguno le temía al trabajo pesado o difícil y además eran muy profesionales.
-Me acabas de dejar sin palabras Sana-Freda se había puesto de pie mientras le acercaba un poco de jugo de uva a la castaña- me aterra saber que comparto créditos contigo.
-No debiste mencionarlo-Georgea se había acercado- nosotras también debemos hacer una escena con Naozumi y no es precisamente porno como lo han venido siendo, esta vez de verdad debemos hablar y mostrar algo así como sentimientos.
-Lo harán bien-Sana se había levantado y aceptaba las palmaditas de los demás actores, fue entonces cuando su mirada se cruzó con los del chico karateca y sin quererlo con la chica que tanto odiaba.
-Una escena muy normal en mi opinión-comentó la chica alargando las palabras.
-Menos mal que no lo hice para impresionarte.
-Ella tiene razón, te mostraste muy sumisa con el tipo Kamura, la Azuka que yo percibo es menos sentimental y más pasional.
-Como si tú lo hicieras tan bien.-la chica le mandaba rayos a su compañero-chita, quien la miraba sin temor.
-Yo solo me dejo violar por tu personaje.-contestó burlonamente.
-¡¿Qué estás diciendo?-la chica echaba humo, defendería a Azuka a capa y espada- todo es culpa del tarado de Karasuma que no se atreve a besarla de frente y ella debe hacerse cargo de la situación.
-Lo que digas, no importa.-contestó el castaño desviando la mirada.
En ese momento se acercó el peli azul aun deprimido por lo ocurrido.
-¿De verdad te encuentras bien Sana-chan?
-¿Cuántas veces debemos hablar de eso? Estoy bien, somos actores y hacemos lo que todos los actores hacen.
-De acuerdo.-contestó aun no muy convencido
-Eres muy exagerado Nao-intervino Freda- haces escenas más subidas de tono con nosotras y nunca te he visto preocupado por nuestros sentimientos, y mira que nosotras no somos actrices, solo unas novatas que hacen un favor a un amigo de su madre.
-Bueno chicas…
-Haz deshojado nuestra castidad y ni una disculpa has externado.-agregó Georgea.
-Ah chicas…no sabía que…
-Solo se siente mal cuando me hace algo a mí, eso es malo Nao, deberías preocuparte por todas las chicas, no solo por tu novia.-Sana le acaricio cariñosamente la mejilla y le sonrio- aunque es agradable de cierto modo.
A nadie se le escapo la mirada que puso Hayama al ver esto.
-Georgea, acércate.
-¿Yo, que quieres?- la chica se acercó dudosa, era raro que le pidiera favores.- ¿Qué pas…-no logró terminar la pregunta porque los labios del chico la habían silenciado, ella se quedó aturdida, no entendía muy bien que pasaba, fue entonces cuando su mirada se posó en Sana, quien al igual que todos los veía confundida, la británica reaccionó en el acto y empujo a Hayama con una mano mientras con la otra le giraba la cara de una cachetada.
-Akito my love…
-¡Maldito idiota! ¡No vuelvas a acercarte a mí! –gritó mientras pateaba al chico que yacía en el suelo rodando para esquivarla.
-¡Me tenías a tu lado!-gritó furiosa la americana uniéndose a la golpiza- yo soy a quien amas no a esta tonta.
-¡¿Cómo te atreves a seguir lastimando a mi gemela?-gritó la tercera chica esperando su turno para patear a la masa amorfa que respondía al nombre de Akito Hayama.
Naozumi no dejaba de ver la escena y a Sana una y otra vez, esperando su reacción.
-Jajajaja chicas me alegro de tenerlas por aquí, ustedes hacen mi trabajo mucho mejor que yo-la chica sonrió mientras con su pulgar animaba a seguir con la masacre, en fin, háganlo puré, Nao ¿no tienes hambre?
-Si…-el chico aún no se reponía de verla actuar así, esperaba cualquier cosa menos eso ¿sería que por fin lo comenzaba a amar?
-Vayamos a cambiarnos de ropa y vayamos por un buen plato de Udon, tengo tanta hambre que me comería un manatí.-parloteaba la chica mientras se alejaba seguida de un confundido chico.
Los días siguientes Hayama se comportó de forma esquiva con la joven actriz, siempre sacaba comentarios groseros en su presencia,, las veces en que coincidían eran cada vez menos, sus escenas habían dejado de estar unidas y por lo tanto tenían distintos horarios, incluso era raro verlos juntos en la escuela, por lo general uno llegaba cuando el otro se acababa de ir, la mayoría de las escenas del chico coincidían con las gemelas o con otros actores bastante respetados, lo cual le había traído algunos problemas al karateca, él no era actor, solo sabía pelear pero por suerte su personaje era tan parecido a él mismo, por lo menos en su poco vocabulario, que no le fue difícil comportarse indiferente y acertar con las palabras.
-Oye Akito-Freda revotaba una pelota contra la pared mientras el aludido leía un comic- ¿no crees que las grabaciones se han puesto aburridas?
-Da igual.-contestó de forma cortante mientras cambiaba la página.
-Al principio me costó un poco de trabajo, ya sabes que le agregaron escenas y líneas a mi personaje, pero una vez que agarramos el modo no fue difícil; sin embargo, ahora todo es aburrido todas mis escenas son con Zulema o contigo ¡Quiero acción con Naozumi!-gritó la chica desesperada ganándose una mirada de odio por parte del castaño.
-Al parecer ya te dio la rara enfermedad que las vuelve a todas sus admiradoras.
-Yo soy su fan desde que lo vi actuar en Inglaterra, aunque nunca creí conocerlo de verdad, y no lo decía por las escenas porno…sino porque es divertido reírse de él.-la chica hacía pucheros y aunque tratara de disimularlo se había sonrojado un poco- Pero ya que importa ¿no sabes algo de Sana? Casi no la veo en los pasillos y cuando llegó a verla apenas y da tiempo de decirle hola antes de que me atropelle o me saque volando.
-Está ocupada supongo, escuche a Fuuka decir que aparte de las grabaciones tiene sesión de fotos para una línea de ropa.-el chico se había encogido de hombros mientras le daba un gran trago a su Coca-cola.
-Fuuka… no la conozco del todo, solo ha venido en dos ocasiones a esta casa y me la pase tratando de que Zulema no la matara pero aun así no me parece la chica con la que saldrías, es muy voluntariosa, siempre quiere decirnos que hacer y si no mal recuerdo es lo que más odias ¿o no? Que alguien te diga que hacer.
-También tiene sus encantos.-contestó el chico sin despegar su vista del comic.
En ese momento apareció Zulema con una gran maleta rosa y una sonrisa radiante.
-¡Vamos a Hokkaido!-gritó emocionada la chica con su cámara al cuello- De prisa Freda tu clon lleva esperándonos 10 minutos en el taxi.
-Yo no soy la que no tenía listo el equipaje, el mío estuvo listo desde anoche- le lanzó una mirada de desaprobación- Da igual, nos vemos en tres días Akito, debo ir a tratar de ganarme un Oscar-sonrió ante su propio chiste- no te creas solo iré y golpeare a alguien, see you later (nos vemos después)-la morena salió rápidamente.
-Bye my love (adiós mi amor) no me extrañes mucho.-la chica se había pegado a su cuerpo y trataba de besarlo aunque este la esquivaba fácilmente hasta que el sonar del claxon hizo desistir a la chica y salió gritando palabras de amor.
El chico suspiró aliviado al escuchar la puerta cerrarse al fin, esas locas se irían por tres días a grabar fuera y él no tendría que soportarlas, además su hermana "la escandalosa" iría a pasar el fin de semana con unos parientes a las afueras de la ciudad, su padre no llegaría hasta el día siguiente y si las cosas marchaban tan bien como hasta ahora en cuanto su hermana saliera él tendría la casa para él solo, por fin disfrutaría de un poco de paz, pensando en que invertiría su tiempo subió las escaleras rumbo a su cuarto donde lanzó lejos el comic y se acostó en su cama viendo el girar del ventilador del techo, había olvidado lo caluroso que era su país natal, sin darse cuenta como el movimiento de las aspas comenzó a adormecerlo hasta dejarlo profundamente dormido.
No despertó sino hasta tres horas después, comenzaba a oscurecer y su hermana ya se había ido, por más que trato no logro despertar a su hermano y decidió marcharse; Hayama abrió los ojos aun somnoliento y lo primero que vio fueron dos hermosos ojos café mirándolo burlones y luego se percató de que alguien más estaba en su cama, y no solo eso, tenía un brazo a cada lado de su cabeza, pertenecientes a la propietaria de esos ojos, no tardo ni medio segundo en saltar sorprendido y poniéndose en guardia.
-Con un demonio…-el chico escuchaba sus latidos fuertemente, se había pegado a la cabecera mientras observaba a la chica, quien aún estaba sentada en su cama.
-No sabía que te chupabas el dedo.-Sana estaba riendo, jamás se esperó tal cosa, llevaba un buen rato observándolo dormir y no podía negar lo lindo que se veía.
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste?-aun no controlaba a su corazón, había sido demasiado para sus nervios verla a su lado cuando abrió los ojos, no era que no lo hubiera soñado, solo que esta vez era real.
-La hermana Hayama me dejo pasar, dijo que iba de salida pero con gusto dejaba la casa a mi disposición, espere que despertaras pero no lo hacías y me aburrí, estaba pensando en alguna travesura para hacer cuando comenzaste a moverte.-la chica sonrió divertida.
-¿Cuánto tiempo llevas aquí?- contestó de forma grosera.
-El tiempo suficiente para notar cuanto me extraña Aki-chan.-la chica no había notado el tono de su compañero y se había puesto de pie caminando alrededor del cuarto.
-¿Aki-chan?
El dinosaurio que te di en nuestro medio cumpleaños- le regalo una sonrisa sincera- y al que además le pusiste el suéter que tejí para ti.
-Ah.
-Me sorprendió que aún lo tuvieras-señaló la repisa donde estaba colocado el dinosaurio- creí que te habías deshecho de él.
-No me molesta.
-Es nuestro hijo, así que no te deshagas de él ¿de acuerdo?
-¿Nuestro hijo?-el chico se empezaba a sentir raro, esa conversación tomaba un camino extraño y él ya estaba despierto- mejor dime a qué viniste.
-Tsuyoshi me dijo que estarías solo en casa y decidí venir.
-Así que Kurata quiere actuar un poco como Azuka ¿no?- ni él sabía de donde había salido eso, debía admitirlo comenzaba a disfrutar de la situación.
-¡Baka! Si quisiera actuar como Azuka te hubiera violado mientras dormías-contestó a la defensiva- o por lo menos así la describes tú.-dijo rodando los ojos y tirando sin querer varios mangas del estante.
-¿Y qué planeabas hacer estando casi encima de mí?-el chico proseguía el juego sin inmutarse.
-¡Yo solo te miraba de cerca! No te sientas la gran cosa-chillaba la chica corriendo por todo el cuarto.
-¿Me vas a decir que haces aquí o seguirás destrozando mi habitación?
-Vine a mostrarte esto-saco una arrugada hoja de su bolsillo y se acercó para mostrársela- es gracias a ti que lo obtuve.
-Sacaste 8.5 en el examen de matemáticas.
-Todo es gracias a ti y vine a agradecértelo.
-Aja.
-Y bueno, no he tenido tiempo de tejer otro suéter y las galletas no se me dan, por eso te prepare sushi.-la chica se estaba poniendo nerviosa miraba a todos lados como buscando una salida.
-¿Sushi?
-Es mi forma de agradecerte, no te equivoques.
-¿Dónde está?
-En la mesa… hice bastante.
-Vamos, me he levantado con hambre.
Una vez llegaron a la sala el castaño logró apreciar una enorme cantidad de bandejas con sushi de distintas variedades, algunos presentaban una vista realmente desconcertante pero otros se veían realmente apetitosos, deseaba llevarse a la boca ese sushi de mango que estaba en la esquina mas cercana de la mesa, esa fruta no le molestaba.
-Kurata ¿dejaste sin peces el mar?
-Claro que no, eso es imposible ¿no?-la chica estaba cavilando sobre la posibilidad de la extinción de los peces.
-¿Es sushi de ballena?
-¡Yo soy portavoz de Green peace!-gritó ante la sola idea.
-Y entonces…este sushi…
-Limítate a comer.-la chica le acerco un plato con algo que parecía un rollo mal cortado- no juzgues las cosas por su exterior.
El chico tomo el plato con mala gana y comenzó a comer plato tras plato que la chica le pasaba, cada vez más sonriente, hasta llegar con el último.
-¿Te gusto?
-No.-el chico aceptó el vaso de agua ofrecido por su interlocutor.
-¡¿Cómo que no te gusto? Me pase todo el día en la cocina cocinando y tu ¡¿Sales con que no aprecias mi esfuerzo?-gritó sacando su mazo y comenzando a tratar de pegarle.
Kurata-el chico esquivaba sus martillazos sin cambiar de expresión- ¿crees que me lo hubiera comido si no me hubiera gustado?-ni el mismo supo porque lo dijo, la atmosfera estaba rara, era eso, nunca lo hubiera dicho pero algo lo obligo a decir lo que realmente pasaba por su mente, esperaba no se hiciera una costumbre.- Y el sushi es sagrado, nunca se desperdicia.
-Eres un sujeto muy extraño, lo digo sin ánimos de ofender, es como un cumplido.-lo miraba intrigada, por lo general él siempre actuaba y decía lo contrario que sentía ¿por qué esta vez había sido diferente?
-¿Solo viniste a esto?
-Si ¿te parece raro?
-Solo inusual.-la chica se había sentado en el sillón y él se decidió a hacer lo mismo, al parecer no se iría pronto.
-Esta mañana hable con director-sama sobre las últimas escenas de la película, hubo algunos cambios en el guión…
-¿Ha habido mucho no crees?
-Yo sabía que esto iba a ser así en un principio no estaba seguro que Naozumi o yo pudiéramos con los personajes, son demasiado diferentes a todo lo que hemos hecho hasta ahora, debo admitir que a veces Azuka me saca de mis zonas de confort, pero al parecer estamos haciendo un buen trabajo, no solo nosotros, tu, las gemelas y Zulema también es por eso que quiere poner una escena que había descartado.
-¿A que te refieres?
-Poco a poco Zulema comenzara a tener más protagonismo ¿lo sabes? Como Azuka está en cautiverio Zulema tendrá más apariciones y puede ser tan odiosa como regularmente es.
-Ve al grano Kurata.
-Al final debo hacer una escena de pelea con ella, el director dice que se montara una coreografía pero nunca me ha gustado trabajar así, siempre he creído que debes darle un poco de ti a cada personaje, entenderlo y saber que haría en un momento así y a veces eso solo pasa cuando estas grabando ya la escena, no me gustaría tener que saber dónde golpear y donde detenerme, me gustaría poder poner algunas cosas pero… ¿Zulema es muy buena peleando?
-Si te enfrentaras contra ella no tendrías ninguna oportunidad de salir con vida
-Que sincero.-la chica lo miro con cara de pocos amigos.
-¿Querías que te mintiera? A veces me confundes.
-Ella no se va a contener, no es secreto que no le simpatizo, ni ella a mí, en las grabaciones se incluirán algunas donde Karasuma le enseña unas cuantas cosas a Azuka a lo largo de la película, pero aun así me da un poco de miedo.
-No te sientas inferior a ella, eres la estrella después de todo, no permitirán que te mate.- el chico se había vuelto chita mientras la mirada de furia de Sana lo recorría.
-No estas ayudando en nada, para mí es muy difícil esto, sé que no lo notas porque tu personaje es como tú, pero yo… bueno yo no sería capaz de hacer las cosas que hace Azuka, meterse con un hombre que está con otra, portarse así o de plano hacerle frente a la prometida para quitarle al novio, yo no tendría el valor de hacer eso nunca.
-Pero eres actriz, modelo, conductora y no sé qué tantas cosas, no deberías compararte con ella, no puedes hacer lo mismo que ella o tratar de ganarle en su terreno.
-¡Pues debería! Soy una actriz súper maravillosa, debería poder hacer todo, pero el solo pensar que es contra ella…
-¿Qué tiene Zulema de especial? Es bonita, tiene buen cuerpo, y sus pechos son grandes ¿es solo por eso?
-¡Que más quieres! ¡Es mi culpa por creer que podrías darme ánimos! ¡Pero eres tan baka que hechas todo a perder!- me largo, prefiero atormentarme yo sola con mis demonios internos, buscare un libro de autoayuda o algo por el estilo.-la chica se disponía a levantarse cuando una mano fuerte la tomo de la muñeca y volvió a sentarla de un tirón.
-¿La gran Kurata se siente menos junto a alguien? La mayoría de las chicas de Japón desearían ser tu ¿ y tú quisieras ser Zulema?
-¡Quien quiere ser esa "pechos de montaña"!-gritó indignada tratando de soltarse.
-Puede que tenga muchas cualidades, pero tú tienes una muy importante.
-¿Y cuál es?
-Eres la única chica que no me harta.-dijo el karateca mientras la acorralaba contra el sillón y la besaba sin previo aviso.
