Hola aquí esta el capitulo, pero antes aquí contestare los reviews:
Bety MOchis D Black: que bien que te gusto jajaja, si eso fue raro
Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia pertenecen a su creadora, Stephanie Meyer… Yo solo juego con ellos, en diferentes situaciones creadas por mí. La publicación de esta historia en otro lugar es considerado plagio. Esta es una historia original. Queda prohibida su adaptación y/o copia parcial o total.
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· Capítulo III ·
· Recuerdos y Sorpresas·
(Beteado por Dani-vg9806)
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Cuando llegué a casa, para mi suerte Jacob no estaba. Me sentí aliviada.
Entre a preparar la cena, pero empecé a sentir nauseas, y me dirigí rápidamente al baño a vomitar. En eso sentí el retumbar de la puerta.
Jacob había llegado.
—Bella, ¿donde estas?—gritó buscándome.
Cuando entro al baño y me vio vomitando hasta el desayuno, se acercó a recogerme el cabello. Más tarde, cuando ya había terminado, me ayudó a pararme. Me lave los dientes para quitarme el sabor amargo de mi boca.
Jacob se porto muy lindo conmigo. Me preparó una sopa para que me sintiera mejor y estaba muy pendiente y preocupado por mí. Ese era mi Jacob.
30 de Junio del 2011
Los vómitos y mareos no cesaban y yo no podía salir de cama. Estaba empezando a sentir miedo por fuera lo que sea que me estaba pasando, así que decidí ir al hospital.
Le conté a Jacob y él me dijo que era una buena idea.
Esa mañana salí de la cama y me dirigí al hospital, en el una amable mujer me dijo que esperara que el doctor me atendería.
En el lugar había una mujer con su hijo. Este último estaba tosiendo mucho y la mujer lo abrazaba muy preocupada. En eso recordé a mi madre… Como se quedaba en vela a mi lado cuando me daba fiebre; como me sonreía diciéndome que todo iba a estar bien; como me acompañaba al hospital porque me caía, lo cual, que ocurría demasiadas veces…
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— ¡Mamá!—le grité cuando me levanté y me percaté de un pequeño problema en las piernas.
— ¿Qué pasó?— llegó corriendo asustad. Con harina en el cabello, se acercó y me revisó para saber si me había hecho daño.
—Creo que tengo un pequeño problema…—dije mirando a mis piernas. Ella sonrió y de repente empezó a llorar. Yo me asuste.
— ¿Qué paso mama? ¿Por qué lloras?
— ¡Ay mi amor! Porque mi pequeña está creciendo…—dijo y me abrazó. Yo le devolví el abrazo y le di un sonoro beso en las mejillas…
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—Señora Black—llamó la enfermera mirándome con preocupación.
— ¿Si?
—Es su turno—. Yo solo asentí y me dirigí al consultorio que habían señalado previamente. Al entrar me encontré con una gran sorpresa.
— ¿Emmett?—pregunté sorprendida de ver a mi hermano ahí sentado. Cuando levantó la vista, me miro con sus preciosos ojos azules que tanto había extrañado. Al reconocerme, una sonrisa surco por su rostro. Se acercó y me abrazo muy fuere. Yo hice lo mismo.
—Mi Belly-Bells… Mi preciosa, preciosa, mordelona—. Cuando dijo eso, me quebré y empecé a llorar.
—No sabes cuanta falta me has hecho, mi vida… Nos heriste. No llamas… No hay mensajes, no hay nada— me separó de él y me miró a los ojos. Yo no hice más que bajar la mirada.
— ¿Qué has hecho contigo? Te ves tan flaca y pálida, y te cortaste el cabello…
—Lo siento Emmett, pero debes entenderme. Si no me iba, ustedes no iban a aceptar que me casara con él.
— ¿Te casaste?... ¿Con Jacob?—yo solo asentí. Enseguida se puso serio y me soltó. Se colocó detrás del escritorio y dijo:
—Me lo había imaginado… Pero, bueno, ¿Qué te trae por aquí?—preguntó con curiosidad.
—Hace unos días empecé a vomitar todas las mañanas y prácticamente me la pasó mareada todo el tiempo.
—Está bien. Necesito que te recuestes en la camilla, para hacerte algunas pruebas—yo asentí e hice lo que me pidió.
Empezó a revisarme, y entonces, me miró a los ojos sorprendido. Volvió la mirada a ese punto en mi abdomen. Cuando fije mi vista ahí, vi el último moretón que me había hecho Jacob estaba ahí.
— ¿Qué es esto?
—No es nada, yo… Me caí—le dije, el no pareció muy convencido.
—Bien… Le diré a una enfermera que te saque sangre para hacerte unas pruebas. Espera aquí. Te llevare a comer. Estás muy delgada—sonrió antes de salir del consultorio.
Apenas se fue, llegó una enfermera para sacarme sangre…
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Estaba en el garaje de la casa tratando de alcanzar unas cajas de un estante para llevárselas a mamá.
—Malditas—maldije en un susurro.
— ¡Hey! Ellas no tienen la culpa de que seas una enana—dijo Emmett mientras me alcanzaba las cajas.
—Cállate
—No seas grosera. Sabes que no es bueno para tu estatura—dijo dándome un beso en la cabeza. Yo me limite a sonreírle a mi hermano. Siempre fue muy expresivo, y sobre protector. Era un tonto, pero era mi tonto…
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—Listo. El doctor vendrá en unos minutos—dijo el sacándome de mis recuerdos. La verdad no me sorprendía que Emmett se pusiera serio cuando le dije que me había casado con Jacob. Él nunca había aceptado a mi pareja, pero aún no dijo nada.
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— ¡Auch!—Aulló Emmett— ¿Por qué me muerdes?
—Porque te quiero—le dije mientras me sentaba a su lado, y recostaba mi cabeza en su hombro.
—Yo también te quiero y por eso no te ando mordiendo—respondió. Yo le sonreí ampliamente.
— ¿Ya los perdiste?— dijo mientas veía el hueco que tenía en el frente de mi sonrisa. S eme habían caído. —Que bien. Veras que te saldrán unos tan lindos como los de tu hermano mayor.
—Ya quisiera ¡La mayor soy yo!—dije con suficiencia.
—Si claro, como tú eres la que tiene 10 años y yo el que tiene 6— dijo sarcásticamente mirándome burlonamente.
— ¡Cállate!—dije dándole la espalda.
—Ven aquí, mi pequeña mordelona—dijo abrazándome, y luego empezó a hacerme cosquillas.
— ¡Bella!—grito mi mejor amigo, desde un lado de la cerca, yo lo mire y me solté de mi hermano para ir a jugar con él. Cuando mire hacia atrás, para decirle a mi hermano que viniera conmigo, vi que tenía la cara seria y miraba a Jacob con rabia. Yo me volteé y no le preste atención…
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— Bella… ¿Vamos?—preguntó Emmett dándome la mano. Yo la tome gustosa y le sonreí tímidamente. Mientras él me mostraba su típica amplia sonrisa. Cuando llegamos al restaurante, pedimos ambos unas pastas, y empezamos a hablar.
— ¿Por qué te volviste medico?— le pregunté, mientras tomaba un poco de la gaseosa que habíamos pedido.
—Cuando papá cogió una enfermedad grave y—
— ¿Papá está enfermo?—interrumpí preocupada.
—Bella, Charlie murió—. Mi mundo se vino abajo.
Me quede callada un rato, hasta que Emmett interrumpió mis pensamientos:
—Papá sufría de Neumonía Intersticial
— ¿Qué es eso?— pregunté confundida.
—Es un trastorno inflamatorio difuso de las vías respiratorias y cicatrización de los alveolos, lo que causa dificultad respiratoria…
— ¿Cómo no se dieron cuenta?—les dije mientras lloraba desconsoladamente.
—Los síntomas no fueron muy notorios, hasta que ya estaba muy grave. No pudimos decirte nada, ya que no teníamos como contactarte—. Se acercó a mí y me abrazó, mientras yo lloraba y sollozaba más fuerte.
—Cu… Cu… Cuan…—no pude articular ninguna palabra. Los sollozos eran demasiado fuertes.
—Hace un año—dijo en un susurro. Yo solo seguí llorando. Dejo la paga en la mesa y nos fuimos sin comer del lugar.
Cuando deje de llorar me di cuenta que estábamos sentados en un parque. Luego mire a Emmett que me miraba triste.
— ¿Y qué hay de ti?— pregunte. El sonrió.
—Me casé con Rosalie y ella estaba embarazada de nuestro segundo hijo—dijo con tanta ilusión en los ojos, que deseé que cuando Jacob pensara en mí, lo hiciera como mi hermano pensaba en mi amiga. Luego me miró.
—Ella está muy molesta contigo
—Si los preocupe mucho, cierto…
—No sabes cuánto. Mamá lloraba todas las noches. Charlie solo salía de un lado para otro buscándote. Yo no paraba de buscar a Jacob y preguntarle a Billy si sabía de ustedes. Yo estaba seguro de que si, aunque el dijera que no. Alice no era la misma de siempre, y cada vez que iba al centro comercial lloraba como no tienes idea. Rosalie… Púes, ella se volvió mas fría y altiva, peleábamos mucho y luego quedó embarazada—yo lo mire sorprendida.
—Felicitaciones—le dije feliz.
—Si se llama María Isabel— cuando dijo eso me sorprendí y se rió.
—Sí… Como tu mordelona. De hecho se parece mucho a ti. Es terca y ¡Muerde! Recuerdo cuando tú lo hacías, mordelona. —dijo sonriendo.
—Si osito—respondí mientras recordaba todos esos momento con él. — ¿Qué hora es?—pregunté al notar la oscuridad.
—Son las 8 ¿Por qué?—dijo mirando su reloj.
—Mierda—susurre, de esta no me salvaba hoy…
No. Alice no era la misma de siempre, y cada vez que iba al centro comercial lloraba como no tienes idea. Rosalie… Púes, ella se volvió mas fría y altiva, peleábamos mucho y luego quedó embarazada—yo lo mire sorprendida.
—Felicitaciones—le dije feliz.
—Si se llama María Isabel— cuando dijo eso me sorprendí y se rió.
—Sí… Como tu mordelona. De hecho se parece mucho a ti. Es terca y ¡Muerde! Recuerdo cuando tú lo hacías, mordelona. —dijo sonriendo.
—Si osito—respondí mientras recordaba todos esos momento con él. — ¿Qué hora es?—pregunté al notar la oscuridad.
—Son las 8 ¿Por qué?—dijo mirando su reloj.
—Mierda—susurre, de esta no me salvaba hoy…
Bien, espero que les haya gustado. Le agradezco a mi Beta Dani que me corrige mis horrores ¡Gracias! Jajajaja…
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Natty
