Hola! Aquí un nuevo capítulo. Les pido perdón por el retraso, pero me quede sin beta para esta historia, pero ya se solucionó así que aquí estoy de nuevo con nueva beta: Vianey Cullen. Gracias!

Disclaimer:Los personajes utilizados en esta historia pertenecen a su creadora, Stephanie Meyer… Yo solo juego con ellos, en diferentes situaciones creadas por mí. La publicación de esta historia en otro lugar es considerado plagio.Esta es una historia original. Queda prohibida su adaptación y/o copia parcial o total.

·Capítulo V·

· La Conversación·

(Beteado por Vianey Cullen)

Al recibir la noticia quede completamente aturdida. Después de tanto tiempo había quedado embarazada; estaba feliz, asustada y sorprendida, pero por sobre todo asustada ¿Qué diría Jacob sobre esto? Tenía miedo de que pudiera hacer algo contra mí o peor aún; contra él bebe.

— ¡Bella!—mire a mi hermano el cual al verme se acercó y me limpio las lagrimas traicioneras que se me habían escapado —No llores mordelona, eso le hará daño a la pequeña.

— ¿Pequeña?—pregunte tratando de frenar un poco mi llanto.

— ¡Claro! Necesitamos otra mordelona, los hombres son insufribles—dijo fingiendo hastió.

—Eres hombre—aclare sin entender porque lo decía.

—Por eso—dijo mirándome como si fuera obvio, me eche a reír para después darle un besito en la mejilla.

—Gracias—le dije sonriéndole, él siempre lograba hacerme sentir mejor.

—No te preocupes mi nena, ahora tienes que contarle a ese ogro de esposo que tienes y yo a atender a los demás pacientes—dijo levantándose y levantándome con el. Me dio un beso en la frente y salí del consultorio. Iba pensando en mi bebe y en como le diría a Jacob sobre el, estaba tan emocionada y tan asustada, ahora eran no solo mi vida y mi salud, también era la de mi pequeño ángel.

Iba muy distraída cuando choque con alguien ocasionando que a este se le cayeran algunas cosas que llevaba en sus manos.

—Lo siento. ¡Oh dios! Soy tan despistada—me disculpe arrodillándome para ayudarle a recoger los expedientes que estaban tirados en el piso.

—No te preocupes, a cualquiera le pasa—dijo esa voz ya tan conocida, levante la mirada y ahí estaba Edward con su sonrisa ladina que tanto me gustaba—Hola Bella— Saludo.

—Hola…—le dije algo aturdida, sacudí levemente mi cabeza para despejarme— ¿Qué haces aquí?—le pregunte sonriéndole.

—Trabajo aquí—dijo mostrándome su bata, yo me sonroje por haber dejado pasar ese detalle— ¿y tú?— pregunto levantándose, lo imite llevándome conmigo algunas carpetas.

—Cita médica de rutina—conteste simplemente entregándole las carpetas que anteriormente había recogido; no quería que nadie se enterara por ahora de mi pequeño ángel.

— ¿Todo en orden?— pregunto y yo asentí mirándolo sonrojada, el siempre tenia ese efecto en mi—Me alegro—dijo ampliando su sonrisa, tanto que parecía un niño.

—Yo también—conteste sonriéndole de vuelta. El me miro fijamente esta vez como buscando algo en mi rostro, me tense un poco—Me tengo que ir—susurre y su sonrisa decayó un poco.

—Adiós Bella—se despidió mirándome triste.

—Adiós—volví a susurrar dándome la vuelta y sonrojándome aún más. Edward siempre me hacia sentir cosas extrañas, algo que nunca me había pasado con Jacob. No pude evitar replantearme el porque me había casado con él. Escuche que alguien gritaba mi nombre, cuando volteé vi a Edward corriendo hacia a mí, me detuve para ver qué es lo que necesitaba. Al llegar donde me encontraba me extendió su mano para entregarme un papelillo.

—Llámame por cualquier cosa, me encantaría ir a tomar un café contigo… como amigos—dijo eso último en un susurro, yo lo mire y el me devolvía la mirada, no pude evitar perderme en ese par de esmeraldas que me miraban fijamente, note un brillo diferente en su mirada, parecían hambrientos; era sed, sed de mí. Me estremecí. Sabía que debía negarme. Debí decirle que no, dejar a la lujuria de lado, pero lo único que dije fue…

—Claro— acepte sonriendo levemente. Él se acercó y me dio un beso en la comisura de mis labios y se alejó, dejándome aturdida en la puerta del hospital.

25 de Julio del 2011

..6:30pm….

Revisaba que todo estuviera perfecto. Había preparado su comida preferida, filete de mero bretona con una botella de Chardonnay; en realidad quería arreglar mi matrimonio con Jacob y él bebe iba a ser de mucha ayuda. Espero. Me puse un precioso vestido negro que me llegaba hasta un poco mas arriba de las rodillas y era pegado al cuerpo: el cuello era amplio y las mangas eran largas, recordándome al de las princesas. Acomode mi cabello con un broche y esperé a que Jacob llegara.

Había quedado con él para cenar en casa cuando saliera del trabajo, parecía entusiasmado y me dijo que puntualmente llegaría a las 7:00 pm. Estaba muy nerviosa.

.7:30pm…...

7:30 y Jacob aun no llegaba, me parecía muy extraño, él siempre llegaba antes de las siete, me estaba preocupando; aunque por otra parte eso me tranquilizaba, todavía tenía miedo de su reacción a la noticia.

.8:30pm…

Suspire como por quinta vez. Ya había recogido la mesa y guardado su comida, pues mi pobre ángel ya estaba demandando alimento; así que decidí adelantarme y empezar a guardar las cosas.

— ¿Por qué haces esto precisamente hoy?— reproche como si él estuviera frente a mi, mientras dejaba correr las lágrimas que habían empezado a acumularse en mis ojos, más por las hormonas que por otra cosa.

Me enjugue bruscamente las lágrimas y tome mi teléfono celular, busque el bolso donde había guardado el número que Edward me había dado, sabía que cuando lo llamara muchas cosas iban a cambiar y complicar, pero no me importaba, ya nada importaba… Nada excepto mi ángel.

Marque el numero y espere mientras escuchaba el tono, estaba algo ansiosa y pensaba si solo colgar ahora que podía, o ser valiente y esperar… decidí ser valiente.

¿Bueno?—escuche su voz al otro lado de teléfono, se escuchaba algo adormilada, pero sexy, tal vez estaba durmiendo y yo lo había despertado ¡que desconsiderada era!— ¿hola?—pregunto algo irritado.

—Hola, Edward... Soy—empecé a decir pero él me interrumpió.

¡Bella!—dijo algo sorprendido y yo solo pude decir "uhu" como una tonta, se escucho un leve movimiento al otro lado—Que grata sorpresa… pensé que ya no llamarías—dijo, en su voz se notaba la alegría de que lo hubiera llamado… O tal vez me lo estaba imaginando.

—Lo siento si te desperté—susurre algo avergonzada, mientras me quitaba los zapatos y me dirigía a la habitación—Es que no tenía con quien hablar y pensé en ti—dije sonrojándome mientras me sentaba en medio de la cama.

No te preocupes—le resto importancia al asunto—No sabes cuanto me alegra que pensaras en mí—dijo y en su voz se escuchaba una nota de emoción, me sonroje más, si es que eso era posible— ¿Qué querías hablar?—dijo con su tono de voz suave y sensual, así como siempre lo había sido.

—Es que estoy tan… no se como explicarlo, son tantas emociones que…—dije mientras las lagrimas estaban volviendo a hacer acto de presencia

Tranquila—dijo suspirando— esto tiene que ver con… ¿Black?—dijo su apellido como si fuera algo sucio que no debería contestar, yo solloce.

—Es que habíamos quedado en que íbamos a cenar esta noche, era especial para mí. Para nosotros, él no ha llegado y estoy tan triste y decepcionada. Me siento humillada y no se… no sé que hacer—dije todo de sopetón, para que el dolor se fuera mitigando. Se oyó un suspiro del otro lado.

No llores cariño. Las chicas lindas no lloran, así se arrugan mas rápido— ¿me estaba diciendo vieja?

— ¿Me estás diciendo vieja?—le pregunte enojada y empezando a llorar mas.

¡No! Eres hermosa Bella—una sonrisa tonta apareció en mi rostro en cuanto menciono aquello, no estaba acostumbrada a que me dijeran ese tipo de cosas— simplemente si el no hace algo tan pequeño por ti como lo es cenar contigo, entonces no vale la pena que arruines tu carita bonita por el—continuo el y yo me sonroje mas, el que me dijera bonita hacia que mi autoestima antes en el suelo subiera un poco— ¿me puedes contar que es eso tan especial que querías celebrar?—me pregunto cauteloso, yo decidí contarle a el primero que a Jacob, seria como mi pequeña venganza.

— ¿Recuerdas el día en que nos encontramos en el hospital?—pregunte, y como respuesta creí haber escuchado en un susurro: "como olvidarlo…". Definitivamenteel embarazo me tenia imaginativa—Bueno ese día me tocaba recoger unas pruebas que me había hecho hace un tiempo y… Estoy embarazada—le dije sin darle muchas vueltas.

¡Wow! Me alegro por ti—dijo algo incomodo—en serio lo hago, ese bebe será hermoso como tu… Sin ofender ni nada pero, ojala no saque nada del padre, pero sobre todo rezo por que no saque esa horrible nariz que tiene—dijo algo perturbado.

— ¡Oye!—dije soltando una risita—no es tan feo, tiene lo suyo—dije no muy convencida.

—Si tú lo dices…—dijo como quien no quiere la cosa—yo también tengo lo mío—dijo imitando la voz de un niño—solté una carcajada.

—Lo que tu tienes es imponente—dije en un susurro y él se atraganto, parece que estaba tomando agua, y empezó a toser, entonces trate de recordar que es lo que había dicho y me sonroje furiosamente— ¿Qué te pasa?—le reproche echándome a reír de mi frase doble intencionada sin intención, valga la redundancia, cuando nos quedamos en completo silencio.

Sal conmigo—dijo rompiendo el silencio—mañana, a las 2:00 pm—lo pensé un momento.

—Dale—acepte mientras escuchaba como se abría la puerta de la casa—Debo irme—le dije apresuradamente.

— ¿Isabella?—escuche la voz de Jacob en la sala.

Domani Bella—escuche y yo suspire sin dejar de sonreír. Luego colgué.

— ¿Por qué sonríes como estúpida?—dijo Jacob con el ceño fruncido, yo lo mire sin sorprenderme con sus palabras.

—Hablaba con Alice—dije secamente.

— ¿Sobre qué?—exigió saber acercándose a la cama.

—Sobre nuestro bebe— le dije dejándolo sorprendido.

— ¿Estas…

—Si Jacob, estoy embarazada— lo interrumpí levantándome de la cama y mirándolo fijamente.

Uuu Jacob ya se enteró, a ver como reaccionara ante la noticia. Nos leemos :)

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