Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su autor Kishimito-sama, este fic lo hice solo y únicamente como diversión
Parejas: SasuxNaru, SaixGaara.
Aclaraciones y Advertencia: Este fic contiene Lemon, Violencia, Mpreg, posible violación, contenido Hetero, AU, entre otros.
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Capitulo 1.- Infancia
Un pequeño de nueve años se encontraba en las cercanías de un rió, tenia el cabello negro al igual que sus ojos, su respiración era un tanto agitada, sus pequeñas manos sostenían una espada delgada, un florete, tenia el ceño fruncido mientras miraba a la mujer de cabello negro que se encofraba frente a el, también con un florete en mano, la ojirroja sonrió y atacó nuevamente, desarmando de un solo golpe al niño y haciéndolo caer, pero este nuevamente se puso de pie y tomo su arma.
-No…. me… rendiré… madre… -le dijo el niño con voz cansada, Rosa Negra sonrió nuevamente.
-Me alegra escucharlo –anunció al tiempo que enfundaba nuevamente su florete –Es todo por hoy –dijo mientras le daba la espalda.
-¡No! –le gritó –Me…. rehusó a… ¡perder!
-Y no has perdido –la mujer le miró sobre su hombro para luego acercarse a el –Dime, ¿Te sientes humillado porque soy una mujer? –le preguntó poniéndose a su altura.
-¡Claro que no! –gritó inmediatamente.
-Bien porque no debes –le aseguró acariciándole la cabeza –Eres fuerte y no tienes porque sentirte humillado por perder una batalla…
-Soy el heredero del gran Barba Roja –le recordó con frustración –¡¿Pero como puedo ser digno si ni siquiera puedo derrotar a mi propia madre?!
-Es verdad –dijo con los ojos cerrados y con una mano en la barbilla –Pero recuerda que tu madre es la gran Rosa Negra –concluyó soltando una risa malvada
Sasuke suspiró, odiaba que su madre tratara de justificar su debilidad con una excusa tonta, el sabía que su madre era fuerte, demasiado para ser una mujer, pero eso no justificaba el hecho de que el siempre era quien perdía, no podía permitir tal cosa, él era el heredero del pirata Barba Roja, eso le habían repetido hasta el cansancio y lo había aceptado, pues quería demostrarle a todos que el podía llegar a ser mejor que su abuelo, mas fuerte y superior a cualquier otro pirata, pero la razón mas importante era porque deseaba que su madre estuviese orgullosa de él.
-Regresemos –le dijo la mujer.
-No, aun quiero continuar…
-Sasu, me alegra saber que le des tanta importancia a tus entrenamientos pero no debes exagerar.
-Quiero seguir…
-Que niño –suspiró la mujer -¿Sabes? Me recuerdas mucho a mi cuando tenia tu edad –le comentó -Mira, no es necesario que te esfuerces hasta casi desfallecer, ¿Recuerdas que fue lo que te dije cuando te enseñe a nadar? –Sasuke asintió.
-Dijiste que primero tenía que aprender a mantenerme a flote y luego lo demás.
-Y ahora eres mejor nadador que yo –le aseguró sonriendo dándole una palmadita en la espalda –Así que relájate, recuerda que no por madrugar amanece mas temprano.
El pequeño tan solo asintió, sabía que su madre tenía razón.
-Anda, es hora de ir a comer seguramente el viejo Pata de palo habrá cocinado algo comestible esta vez.
-No entiendo porque no cocinan esas mujeres que lo único que hacen es llevar a los hombres a la cama –la mujer comenzó a reír por el comentario "inocente" de su hijo.
-Tú lo haz dicho, solo para eso sirven.
-¿Para eso son las mujeres? –le preguntó mirando a su madre -¿Para ser usadas?
-Solo las que creen que no existe otra cosa mas que esa –le respondió encogiéndose de hombros.
-¿Pero tú no lo crees verdad, madre?
-No, mi autoestima no esta tan bajo como para eso.
-¿Y que hay de los hombres? –la mayor miró a su hijo sin comprender la pregunta -Es que hace unos días vi a un hombre haciéndole a otro lo que le hacen a esas mujeres.
-Ya –a la mujer el comentario le resulto de lo mas normal, después de todo los piratas carecían de cualquier pudor o vergüenza, llegando incluso a tener relaciones frente a otros, así que no era de sorprender que el niño hubiese sido testigo de algo como eso.
-Pues algunos hombres prefieren la compañía de otros hombres al igual que hay mujeres que prefieren su mismo sexo, pero no es malo, solo… diferente –le explicó.
-Pero los hombres no pueden tener hijos a diferencia de las mujeres.
-En eso te equivocas, hay hombres que si pueden.
-¿Entonces para que existen las mujeres si los hombres pueden tener bebés?
-Es cuestión de gustos.
-Ah, ¿y a ti que te gusta? –Si las anteriores preguntas no la habían hecho sonrojar está si lo hizo.
-Eh, pues me da igual, mientras pueda "jugar" un rato con alguien
-Ah –aquella respuesta no había satisfecho del todo la curiosidad del más joven pero aun así no quiso indagar más.
-Bueno vamos a comer, que ese viejo es capaz de venir a buscarnos y ya sabes lo que pasó la última vez.
-Si –respondió el niño sabiendo que ese viejo loco sería capaz de cualquier cosa para que comieran sus "delicias" culinarias.
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Un hombre anciano con una pierna de palo se encontraba sirviendo a madre e hijo una especie de guiso que tenia un aspecto muy extraño.
-¿Qué es eso? –preguntó Sasuke con una mueca de asco mientras "picaba" el guiso como esperando a que este se moviera o algo por el estilo.
-Es una receta secreta –respondió el hombre sonriendo –Pero no esperen a que se las de, esa receta irá conmigo a la tumba.
-Gracias al cielo –dijo el pequeño aliviado, lo que ocasionó que el anciano hiciera una mueca graciosa y su madre soltara una carcajada.
-Vaya niño –dijo indignado el anciano –Con razón dicen que la manzana no cae muy lejos del árbol.
-¿A que viene eso Pata de palo? –preguntó la mujer dejando de reír y levantando una ceja intrigada.
-A que actúa igual a ti cuando eras niña –respondió el hombre en tono molesto.
-¿Y que esperabas, viejo? –le dijo molesta –Es mi hijo –el anciano sonrió.
-Oye, viejo –lo llamó el niño.
-¿Qué sucede Sasuke? –habló el anciano.
-¿Cuándo regresa mi abuelo?
-En la próxima luna llena.
-Pero es una lástima que no estemos aquí para cuando regrese –habló Rosa Negra.
-¿Por qué no, madre? –preguntó el niño frunciendo el ceño.
-Que niño, ¿No estabas terco con que querías salir de esta isla y aprender a navegar?
-¿Eso significa que si? –preguntó esperanzado.
-Así es –le respondió la mujer que jugaba con su comida.
El niño sonrió feliz, por fin tendría la oportunidad de salir de esa isla y demostrar su valor.
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Sasuke tenía un tic en el ojo, hacia algunos meses que habían salido a la mar, esperando hacer algunos atracos, luchar contra personas fuertes o buscar algún tesoro, pero en vez de eso se encontraban en un puerto y vestido con ropas que, a su parecer, eran ridículas.
-Madre, ¿Qué hacemos aquí? –le preguntó molesto –Pensé que asaltaríamos barcos, buscaríamos tesoros o mínimo, lucharíamos contra algún galeón español.
-No comas ansias Sasu –le dijo su madre, quien usaba un largo vestido victoriano, su cabello estaba recogido en un peinado típico de la época.
Sasuke bufó molesto, el estaba vestido como si de un noble inglés se tratara, su cabello estaba recogido en una coleta baja.
-Madre, ¿Por qué tenemos que vestirnos de esta manera tan ridícula? –preguntó molesto entrecerrando los ojos y cruzando los brazos, haciendo un puchero.
-¿Acaso quieres que al desembarcar nos aprendan por ser piratas? –le preguntó –No se tú, pero a mi no me apetece pasármela en una sucia prisión, aunque debo admitir que la comida de ese lugar en mejor que la que hace Pata de palo –agregó en forma burlona.
El niño bufó nuevamente, ignorando el comentario de su madre.
-Tranquilo Sasuke –habló Kakashi, un de los mejores hombres que Rosa Negra tenía en su tripulación –Créeme, a veces hay mas diversión en tierra que en alta mar.
El niño se cruzó de brazos haciendo berrinche, lo que le causó gracia a su madre, pues le parecía adorable la actitud de su niño.
-Bien, es mejor que nos vayamos ya –habló la mujer mientras subía al bote con su hijo –Kakashi quedas a cargo –dijo –Y por favor no hagas ninguna cosa extraña que hace poco que reparamos el barco.
-No te preocupes no lo haré –le aseguró en un tono poco creíble.
Rosa Negra suspiró mientras el bote bajaba hasta tocar el mar, preocupada de lo que le pudiera suceder a su preciado barco mientras no se encontrara, pero no podía hacer nada, debía ir a tierra por unos asuntos importantes.
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Mientras tanto, en tierra, un elegante carruaje pasaba por las calles de ese hermoso puerto, en ella iba un pequeño rubio como de unos siete años, acompañado de una mujer de la aristocracia, pelirroja, junto con dos hombres de igual rango, uno de ellos muy parecido al pequeño.
-Naruto, no te asomes por la ventana –le dijo la mujer que tenía un abanico en las manos, con el que se echaba aire.
-Pero madre, el paisaje en muy bonito –dijo el pequeño rubio.
-Príncipe, haga caso a su madre –le pidió el hombre.
-No veo que tiene de malo Catherine –habló el hombre rubio.
-Minato –lo llamó molesta la mujer –Nuestro hijo es un príncipe, como tal no debe hacer esa clase de cosas ni tratar de mezclarse con gentuza.
El niño se sentó nuevamente y suspiró tristemente, odiaba ser un noble y no poder hacer lo que niños de su edad hacían, miró a su padre quien le sonrió dándole ánimos, el niño correspondió el gesto.
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-Madre –la llamó el azabache mientras se jalaba el cuello molesto.
-Sasuke deja de hacer eso –lo regañó la mujer mientras se agachaba para acomodarle el traje -¿Qué sucede?
-¿A que demonios hemos venido?
-Pues venimos a un baile, a que mas –le respondió con una hermosa sonrisa.
-¿U-Un Baile? –le preguntó con el tic en su ojo.
-Si –dijo como si nada –Anda se que te divertirás y quien sabe, tal vez y encuentres alguna linda chica o chico con el cual "jugar" un rato –dijo en tono burlón.
-Madre… eres una pervertida –la reprendió con los ojos entrecerrados y un furioso sonrojo en sus mejillas
-¿Tu crees? –le preguntó en tono inocente –Bueno, hay que ir antes de que lleguemos tarde –agregó dejando el tema por terminado.
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Naruto se encontraba en un rincón del palacio mirando como los invitados bailaban entre si, divirtiéndose, el pequeño suspiró y salio a una de las terrazas para tomar un poco de aire.
-Parece que no soy el único que cree que esto es aburrido –habló el azabache quien ya se encontraba ahí.
-Yo… lo siento, no sabía que…
-Tranquilo –dijo azabache acercándose a un sonrojado rubio –Soy Sasuke, ¿Y tú?
-Soy Naruto ttebayo
-¿Naruto? –repitió –Interesante nombre, y dime, ¿tu madre también te arrastró a este ridículo baile?
-Algo parecido –el rubio tenía la mirada baja y estaba sonrojado, el pelinegro era sumamente apuesto.
-¿Y cuantos años tienes?
-Siete, ¿Y tú?
-Nueve –dijo como si nada
-¿De donde eres? –le preguntó sonriéndole –Nunca te ha-había visto por a-aquí ttebayo.
-No soy de aquí, mi madre me trajo con engaños –respondió molesto con una gran vena en la cabeza al recordar lo sucedido meses atrás.
-¿Eh? –el rubio estaba confundido por la respuesta que el azabache le había dado.
-No me hagas caso –le dijo para luego mirarlo a los ojos –Dime, ¿Te gustaría bailar conmigo? –El más pequeño asintió débilmente.
Sasuke lo tomo por la cintura para bailar al ritmo de la dulce melodía, sin percatarse que eran observados por la ojirroja y por un hombre de largo cabello negro y piel un tanto pálida.
-Tal parece que tu hijo no pierde el tiempo –dijo el hombre –Es igual a su madre.
-Hn, dime Orochimaru –dijo la pelinegra -¿Cómo va nuestro pequeño plan?
-Va viento en popa mi querida –dijo sonriendo el hombre.
-Bien, solo es cuestión de esperar el momento propicio y atacaremos.
El hombre sonrió al saber que muy pronto sus deseos se cumplirían y aquel reino caería en sus manos.
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Al día siguiente Sasuke y su madre iban de regreso al barco, el puerto estaba atestado de personas, en su mayoría marinos como era común, de pronto, Sasuke se detuvo.
-¿Qué sucede, hijo? –le preguntó la ojirroja.
-Madre, ¿Qué hacen esos sujetos? –le preguntó señalando un lugar del puerto, en donde varios hombres estaban atados, siendo mostrados como si de ganado se tratara.
-Venta de esclavos –le respondió como si nada.
-Pero, yo creí que solo los de piel oscura se vendían como esclavos y ellos son blancos –dijo con inocencia.
-Eso es porque, ellos son considerados como traidores a la corona, por tanto son tratados como animales y muchas veces tienen un trato peor que eso.
Sasuke no preguntó más, simplemente se acercó al lugar, paso a la multitud ante los ojos de su madre quien lo miraba confundida, se acercó a los presos y corto las cuerdas.
-Genial –se dijo la mujer con sarcasmo quien inmediatamente corrió en su dirección para ayudar al chico que ahora peleaba contra los esclavistas, lo que ocasiono un verdadero alboroto.
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Rosa Negra, había logrado escapar con Sasuke y un joven de 12 años, su cabello era negro y ojos de igual color, en realidad tenía un gran parecido a su hijo, por lo que decidió ayudarlo.
-Parece que lograste tu cometido –dijo Roxiel a su hijo.
-No creo que se el momento de regañarme madre –le dijo Sasuke.
-Tienes razón –miró al otro pelinegro –Oye chico, ¿Cómo te llamas?
-Sai –respondió el aludido con algo de temor.
-Bien Sai bienvenido al mundo de la piratería –le dijo con una sonrisa –Bueno, luego nos presentaremos adecuadamente, ahora lo importante es escapar de aquí.
Mientras tanto, en el palacio el pequeño Naruto miraba el cielo desde los enormes jardines, sus mejillas estaban sonrojadas al recordar al joven de los ojos negros
-Espero poder verlo algún día –dijo esperanzado, pero sabía que aquello seria casi imposible.
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-Eso fue divertido –dijo la ojirroja, habían logrado escapar del puerto con algo de dificultad.
-Rosa Negra, siempre te metes en líos –le regañó Pata de palo.
-Hey, esta vez no fui yo –se defendió la mujer -Como sea, será mejor que lleves a este chico a descansar, dale ropa limpia y ve que coma, pero por todos los océanos, que cocine otro que no seas tú que no queremos matarlo.
-Muy graciosa Roxiel –gruño el anciano –Anda ven conmigo chico –Sai asintió y siguió al anciano algo tímido y asustado, seguramente había pasado por cosas terribles.
-Ve con él, Sasuke –le pidió Roxiel.
-Pero madre… -intentó protestar el aludido.
-Pero nada jovencito, tómalo como tu castigo por casi matar a tu madre –lo interrumpió con falso tono molesto.
El niño suspiró y siguió al viejo y al chico.
-Así que Sasuke liberó a ese chico –habló el peliplata.
-Así es Kakashi –dijo sonriendo con orgullo materno –Además de que peleó estupendamente.
-¿Mato a alguien? –le preguntó Eric, el castaño que había intentado matar a Sasuke cuando bebé.
-Si, tres soldados –le respondió cortante.
-Vaya chico –desde que Roxiel adopto a Sasuke, el castaño, parecía odiar al azabache y la ojirroja lo presentía por lo que se mantenía alejada de este.
-Bueno dejen la plática de viejas chismosas y pónganse a trabajar –dijo la pelinegra –Qué hay que aprovechar el viento, debemos regresar a la isla lo antes posible.
-¡Si Capitán! –respondieron los dos al unísono.
La mujer se acercó a la borda y miro el puerto desaparecer ante su vista, sonrió, sabía que no pasaría mucho antes de volver a ver a esa serpiente rastrera y algo le decía que, cuando eso sucediera, la vida de su hijo daría un cambio de 360º
-Me preguntó, ¿a donde nos llevara el viento? –se preguntó con una sonrisa para luego dirigirse al timón del barco.
Continuara…
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Youko Saiyo: Bueno me despido dejándoles esta imagen para que se den una idea de los trajes, bueno, Sayonara n.n
