Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su autor Kishimito-sama, este fic lo hice solo y únicamente como diversión
Parejas: SasuxNaru, SaixGaara.
Aclaraciones y Advertencia: Este fic contiene Lemon, Violencia, Mpreg, posible violación, contenido Hetero, AU, entre otros.
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Capitulo 3 Una caída, un asenso parte II
-Veo que estás emocionado Sasuke –le dijo su madre quien se encontraba recargada en el marco de la puerta de la habitación del pequeño.
-Madre… ¿No estas molesta? –preguntó en tono serio.
-¿Molesta? ¿Por qué debería estarlo? –le cuestionó confundida.
-Por que iré con mi abuelo en vez de contigo.
-La verdad que ya te habías tardado –dijo encogiéndose de hombros –Por cierto Sasuke tengo un regalo para ti.
-¿Un regalo?
-Se que tu cumpleaños fue hace dos días pero en fin, toma –dijo entregándole la espada cubierta por la tela.
-¿Qué es? –preguntó mientras descubría la hermosa arma –Una espada.
-Es algo que a estado en nuestra familia durante mucho tiempo –le dijo –Su nombre es Kusanagi, tu abuelo me la dio cuando cumplí tu edad, así como su padre lo hizo con el y espero que algún día tú se la des a tu hijo.
-Yo no pienso tener hijos o enamorarme, eso podría ser tomado como debilidad.
-¿Insinúas que tu abuelo y yo somos débiles? –le preguntó asiéndose la ofendida.
-No, tú y el abuelo son la excepción –dijo rápidamente, intentando corregir su "error"
-Tú también podrías serlo Sasuke –le aseguró.
-No creo encontrar a nadie digno –dijo con prepotencia.
Roxiel soltó una sonora carcajada ante esa respuesta.
-Vaya con el ego que te cargas –Sasuke la miró con los ojos entrecerrados haciéndose el ofendido, su madre le dedicó una sonrisa descarada y beso su frente –Anda duérmete ya, tu abuelo tiene la mala costumbre de zarpar antes del alba.
-Ya lo se madre –le respondió frunciendo el ceño mientras se limpiaba el lugar donde su madre lo había besado.
-Bueno entonces no discutas y duerme –dijo sonriéndole mientras lo arropaba y le besaba la frente nuevamente.
-Mamá, ya no soy un niño –le dijo molesto limpiándose nuevamente el beso recibido –Soy un pirata, no un bebé.
-Aunque tengas dos mil años tú siempre serás mi bebé así que resígnate –le respondió sonriendo victoriosa.
-¿Qué diría tu tripulación si te viera así? –trató de chantajearla.
-Si dijeran algo los cuelgo del mástil mas alto o los doy a comer a los tiburones –le respondió para luego reír como demente, lo que ocasionó que Sasuke sudara gotita y suspirara pesadamente.
-Madre… ¿Puedo preguntarte algo?
-Claro –le dijo sonriendo.
-¿Para que es este viaje?
-Iremos en busca de un tesoro –le respondió tranquilamente.
-¿En las islas vírgenes?
-Es solo una escala –respondió –Además de que nos encontraremos con alguien ahí.
-¿Con quien?
-¿Recuerdas tu primera salida de la isla?
Como podría olvidarlo me llevaste a un estúpido y aburrido baile -le recriminó molesto.
-Bueno, en esa ocasión no fuimos precisamente de paseo, la verdadera razón de nuestra visita a ese castillo fue, que tenía que ver a alguien.
-¿Un amante? –le preguntó como si nada.
-No tengo tan mal gusto –le dijo indignada haciendo una mueca de verdadero asco de solo imaginarlo.
-¿Y a quien fuiste a ver?
-Su nombre es Orochimaru o el "cara de serpiente" como a mi me gusta llamarlo –comentó con burla –El es el dizque consejero del gobernante de ese reino.
-¿Y que hace alguien como él hablando con alguien como tú?
-Digamos que gracias a un pequeño problema, nosotros le debemos un favor.
-Ya veo –dijo adormilado ante esto la ojiroja sonrió enternecida, lo arropó nuevamente para luego apartar algunos cabellos de la frente del menor, se separó de la cama y salio de la habitación, no sin antes darle un ultimo vistazo a su hijo quien estaba dormido y abrazando a Kusanagi como si de un oso de felpa se tratara.
-Duerme bien mi pequeño –dijo para luego dirigirse a su propio dormitorio.
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Mientras tanto, en la cabaña donde Kakashi y Sai vivían, el pelinegro se encontraba alistando sus cosas, estaba emocionado, tanto o mas que el mismo Sasuke.
-Sai, ya vete a dormir de lo contrario mañana no te podrás levantar.
-Lo siento Kakashi, pero es que estoy muy emocionado, no todos los días se puede compartir el mismo barco con el rey de los piratas –dijo poniendo ojos grandes y con estrellitas.
-Pero has viajado miles de veces con la reina pirata –comentó refiriéndose a Roxiel.
-Y a sido grandioso nunca se sabe que esperar cuando se está con Rosa Negra, pero…
El peliplata sonrió y se acerco al más pequeño.
-Comprendo, espero que tú y Sasuke saquen provecho a lo que Barba Roja les pueda enseñar –el pelinegro asintió –Bueno, ahora ve a dormir, no quiero tener que lanzarte un balde de agua fría para que te despiertes –bromeó poniendo su ojito feliz.
-De pronto me ha entrado mucho sueño –dijo por la amenaza y sudando una enorme gotita.
El mayor sonrió ante esto y él también se fue a dormir, seguramente el que terminaría siendo despertado de esa manera seria él.
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A la mañana siguiente, ya los dos jóvenes se encontraban a bordo del Halcón rojo, para sorpresa de Barba Roja, ellos habían llegado, incluso antes que el mismo.
-Vaya, veo que están ansiosos por zarpar.
-¡Si! –dijeron los dos al mismo tiempo.
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Ya habían zarpado, era un perfecto día para navegar, el mar estaba calmo y había buen viento, lo que fue considerado por algunos como un buen presagio.
Barba Roja se encontraba en su camarote, revisando algunos mapas cuando el castaño entró sin anunciarse.
-Capitán –llamó el castaño al rey pirata.
-¿Qué sucede Eric? –le preguntó con hastió.
-No estoy de acuerdo con que esos niños estén aquí, solo serán un estorbo.
-Te recuerdo, Eric que aquí el capitán de este barco soy yo y mientras siga siéndolo se hará lo que yo diga y mande.
-Pero…
-Además… MI nieto y Sai son excelentes piratas, mejor de lo que muchos podrían llegar a ser, incluyéndote.
-Comprendo –dijo mientras apretaba los puños.
-Dime Eric, ¿A que viene todo esto? –le cuestionó –Cuando mi hija comenzó a navegar con nosotros, tú no te opusiste, al contrario, fuiste su mejor apoyo, ¿Por qué ahora te opones a mi nieto?
-¡Ese mocoso no es su nieto! –exclamo molesto –Es solo un bastar… -no fue capaz de terminar la frase ya que Barba Roja lo golpeo fuertemente con el puño en el rostro.
-No vuelvas a referirte de ese modo a MI nieto –gruño en tono amenazante –Tú bien sabes lo que le sucedió a la basura que se atrevió a tocar a mi esposa, no creo que quieras terminar así.
-Entiendo –dijo el castaño –Discúlpeme, me retiro –dijo para luego irse.
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-El clima esta muy apacible –habló Sai quien se encontraba recargado en la borda del barco (N/A: no estoy muy familiarizada con los barcos así que no se si es correcto llamar así ala orilla del barco).
-Demasiado –dijo el menor en tono aburrido –Creí que navegar con mi abuelo seria más emocionante –se quejó.
-Venga "Rojito" estoy seguro que pronto habrá algo de emoción.
-No me digas así "Saisito" –gruño Sasuke molesto.
-Tú no me digas así, recuerda que soy mayor que tú –dijo sonriendo con superioridad.
-Lo siento An-ci-a-no.
-To-ma-te.
-Por lo visto se llevan de maravilla –dijo la voz de un hombre, tenia el cabello largo, azul cielo, amarrado en una coleta.
-¡¿Estas loco?! –le gritaron los dos.
-Jejeje, si siguen así van a terminar casados –se burlo.
-Ni aunque me torturen –dijeron al mismo tiempo.
El peliazul se hecho a reír nuevamente.
-Akurami deja de molestarlos -dijo una mujer muy parecida al peliazul.
-Que aguafiestas eres Nami –se quejó el hombre.
-No le hagan caso a este cabeza dura –dijo la chica –Bueno, mejor me lo llevo, hasta luego papazotes –les dijo la chica guiñándoles el ojo para luego llevarse al peliazul arrastrando y dejando a los dos niños sonrojados.
-Esos dos son raros –comentó Sai muy sonrojado y con una mirada confundida.
-Si así es tener un mellizo me alegro ser hijo único –agrego el menor.
-Si –concordó el mayor.
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-Así que esta es la famosa Kusanagi –dijo Sai mientras examinaba la espada –Es realmente hermosa, el que la forjó era realmente un genio
-Mi madre me dijo que ha estado en la familia durante generaciones y que fue un regalo de un supuesto dios a mi ancestro.
Sai no le prestó atención, estaba sumamente concentrado en la hoja de la espada, en los grabados y en el exquisito acabado del mango que, a su juicio, era una verdadera obra maestra.
-¿Sai? –sin embargo este no le contestó, estaba embobado con la espada.
-¡¡¡SAI CON UN DEMONIO RESPÓNDEME, IDIOTA!!! –le grito el mas joven molesto.
-NO ME GRITES –le dijo en el mismo tono.
-¡¡¡PUES CONTÉSTAME CUANDO TE ESTOY HABLANDO!!!
-Bueno ya, ¿que quieres? -le preguntó molesto.
-Hn, ¿Por qué te quedaste como idiota? –le preguntó –Bueno mas de lo normal.
-Muy gracioso –gruño.
Nuevamente los dos comenzaron una de sus discusiones hasta que, el sonido de un trueno los distrajo de su absurda pelea, haciendo que ambos miraran al cielo, pero, para su sorpresa, ninguna nube se veía en el firmamento, de pronto, uno de los mástiles comenzó a incendiarse, pero lo mas extraño fue que ningún rayo lo había golpeado, sin mencionar que el color de las llamas era de un color azul.
-Fuego fatuo –dijeron los mellizos peliazules a la vez.
-¡¿Qué están esperando?! –les grito Barba Roja –¡¡Muévanse, hay que apagar el fuego!!
Inmediatamente, un grupo de hombres apago el fuego, por suerte este no había logrado propagarse por lo que pudieron apagarlo rápidamente.
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-Por suerte los daños a la vela y mástil fueron mínimos –le informó Eric al rey pirata, quien se encontraba con las manos en el timón del barco –Con unos cuantos arreglos quedaran como nuevas.
-Hay que estar preparados –dijo el pelirrojo sin prestarle atención al castaño.
-Capitán, ¿No ve lo que esta sucediendo? –le reprochó –El fuego fatuo es signo de mal augurio.
-Por favor Eric, ¿no creerás en cuentos de viejas chismosas?
-Capitán, usted, como todo pirata sabe que el fuego fatuo es un mal presagio, usted mismo me lo ha dicho.
El pelirrojo suspiró pesadamente comenzando a sentir dolor de cabeza.
-Dime algo Eric… -hablo el pelirrojo nuevamente –Todo esto es por Sasuke y Sai, ¿No es así? –la molestia se dejó sentir en el tono de su voz.
-Claro, ¿No se da cuenta que el océano esta molesto por eso?
-No digas tonterías Eric –le dijo sumamente molesto -¡Deja ya esos estúpidos celos! –le dijo –Ni mi nieto y mucho menos Sai tienen la culpa de que mi hija no sienta nada por ti.
El castaño se quedo de una sola pieza, ¿Acaso era tan obvio?
-Un viejo amigo mió solía decir "Nunca hagas enojar a una dama y menos si esa dama es madre… ya que si lo haces, conocerás al mismísimo demonio" –le dijo –Eres mi mejor hombre, uno de los mas leales que tengo el gusto de liderar y hasta cierto punto te considero un amigo y casi un hijo y por ello te daré un concejo –el pelirrojo lo miro a los ojos –Si quieres ganarte los afectos de mi hija, primero gánate a mi nieto, pero si quieres que Roxiel te odie, trata mal a Sasuke y te odiara hasta tu muerte –El pelirrojo guardo silencio unos segundos para luego tomar la palabra nuevamente –Anda, ve ya decirles a todos que estén preparados.
-Si capitán y gracias por el consejo –dijo para luego retirarse.
Barba roja suspiró pesadamente para luego tomar nuevamente el timón.
-Parece que ese muchacho no quita el dedo del renglón –comentó el viejo pata de palo.
-Así es viejo amigo –le contestó sin verlo.
Los dos se mantuvieron en silencio unos minutos.
-Hace tiempo que no navegábamos juntos –habló Pata de palo nuevamente.
-Es verdad, desde que mi nieto era pequeño –dijo para luego soltar una pequeña risita.
-Pues recordemos viejos tempos en este viaje –los dos se miraron y sonrieron para luego posar su mirada al horizonte.
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Un Naruto de 10 años, se encontraba en los jardines de palacio, estaba vestido de blanco, usando la ropa de los que practican la esgrima, frente a él se encontraba un joven como de unos 19 años, cabello rubio, lacio, un tanto largo amarrado en una pequeña coleta baja y ojos verdes, su cuerpo era delgado y su piel clara, un joven realmente apuesto que era deseado por todas las doncellas del reino.
-Creo que por hoy es suficiente –le dijo el joven.
-Aun… no estoy cansado dattebayo –dijo aunque su voz denotaba todo lo contrario.
-Recuerda que tú no puedes estar mucho tiempo fuera de palacio Naru.
-No me parece justo –dijo inflando las mejillas y cruzándose de brazos.
-Naruto, cuando me pediste que te enseñara me prometiste, si yo decía que era suficiente, tú no comenzarías a rezongar y es justo lo que estas haciendo –dijo el mayor cruzándose de brazos.
-Pero…
-Naru se que quieres demostrarle a nuestros padres que puedes ser mas de lo que ellos piensan, en especial mas de lo que mamá piensa.
-Si lo sabes… –dijo mirándolo a los ojos con decisión –Entonces sigamos.
El mayor suspiró pesadamente.
-Hermanito, si alguien nos descubre…
-Les diré que es mi culpa.
-Si claro –dijo con ironía –Seguramente creerán que el príncipe heredero se dejó influenciar por su hermanito de 10 años.
-Cristian por favor –le pidió el menor.
-Naruto sabes que no dejaré de enseñarte –le aseguró mientras se ponía a su altura –Pero entiende hermanito que lo que hacemos es indebido por tu condición de fértil.
-No es justo –dijo molesto –Por que tengo que hacer lo que las mujeres solo por que puedo tener hijos, es injusto.
-Lo se Naru, y es algo que pienso cambiar cuando sea Rey –le prometió para luego regalarle una hermosa sonrisa, el mas pequeño asintió.
Su hermano siempre lo había protegido y cuidado, dándole el amor que su madre le negaba.
-Ha que regresar, ambos tenemos deberes que cumplir –dijo pesadamente.
-Si –dijo sin ánimos.
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El mar comenzaba a agitarse, el cielo que, hasta esos momentos se encontraba despejado y sin ninguna nueve, ahora estaba en penumbras, cubierto por gruesas nubes de tormenta, solo iluminadas por los relámpagos que hacían acto de presencia, ensordeciendo, inundando el lugar con sus estrepitosos rugidos, el viento también hacia de las suyas, entorpeciendo el trabajo de los hombres que intentaban asegurar las velas y cañones, sin olvidar las enormes olas que azotaban sin piedad el casco del barco, amenazando con romperlo como si de una nuez se tratara, finalmente, la tormenta se detuvo, tan rápido como había llegado.
-Sasuke, Sai, Eric –los llamó el pelirrojo –Quiero el reporte de daños y el tiempo estimado de las reparaciones.
-Si –dijeron los tres al unísono.
-Esta tormenta salió de la nada –habló Pata de palo en tono serio.
-Si, y fue demasiado fuerte para mi gusto –le respondió el pelirrojo.
-Pero al menos lo peor ha pasado.
-Eso parece.
Cual equivocados estaban, pues, a lo lejos a unas cuantas horas, en la dirección a la que se dirigían, un galeón inglés se encontraba, navegando hacia su dirección, se había separado de los otros a causa de la tormenta.
-Abuelo… -lo llamó Sasuke en tono serio.
-¿Cuál es el reporte de los daños Sasuke?
-La vela principal sufrió bastante daño, tres hombres están heridos de gravedad y otros cinco más sufrieron heridas leves, sin contar que perdimos a uno…
-Eso es lamentable –dijo el pelirrojo.
-También perdimos la cuarta parte de los cañones y hay una pequeña abertura que ya se está reparando.
-Que comiencen a reparar lo más posible de los daños y que alguien suba al puesto de vigía.
-Yo iré –dijo el pelinegro.
-Bien pero ten cuidado Sasuke –este asintió.
No pasaron ni 10 minutos cuando el pelinegro diviso un barco que ostentaba la bandera británica e inmediatamente informó a los que se encontraban en cubierta gritando "barco enemigo a la vista"
Minutos después se encontraban en una lucha por la supervivencia.
Ambos barcos se encontraban unidos y la lucha se llevaba acabo en cubierta, la batalla era feroz, los soldados les estaban dando una fiera pelea al rey pirata y a su tripulación quienes se encontraban exhaustos a causa de la lucha contra la naturaleza.
Sai y Sasuke se encontraban hombro con hombro, luchando con cuanto soldado se les acercaba.
-Sasu… ve con Barba Roja –este asintió y se dirigió al puesto de mando, matando a todo aquel que le impidiera el paso.
-¡Abuelo! –exclamó el pelinegro acercándose a él y quedando espalda con espalda.
-Me da gusto que estés bien Sasuke –dijo mientras esquivaba un golpe de la espada para luego atravesarle el cuello a su adversario.
-A mi también abuelo –le respondió, para luego propinarle una patada a un soldado lanzándolo lejos, pero lo que ninguno esperaba fue que ellos tenían un plan, como si de lobos cazando a sus presas, se tratara, los soldados fueron separando a abuelo y nieto, hasta alejar al pelirrojo, seis soldados rodearon a Sasuke con claras intenciones de terminar con su vida pero fueron fácilmente derrotados, sin embargo, uno de ellos lo golpeo, haciéndolo caer al suelo, semi inconciente escucho unas risas burlonas, pensando que este sería su fin cerro los ojos, pero, de pronto un gemido de dolor y algo calido en el rostro lo hizo abrirlos de nuevo, ahí frente a el, se encontraba su abuelo, de rodillas, mientras que dos soldados se encontraban a su lado con sus espadas manchadas por el vital liquidó.
-A-Abuelo –el azabache estaba en estado de shock.
El pelirrojo cayo de espaldas con golpe seco, mientras las risas burlonas de los soldados se escuchaban mas fuertes, Sasuke se levantó, lleno de ira, sus ojos parecían haberse vuelto rojos por la furia que en ese momento sentía, lo que hizo temer a los asesinos de su abuelo, soltó un grito desquiciado y comenzó a matar a quien se ponía frente a él, aun así parecía que los que llevaban las de perder eran los tripulantes del Halcón Rojo, o al menos eso hubiera pasado, si el Ankoku no hubiera aparecido en escena, inclinando la balanza a su favor y acabando con los soldados restantes.
-¡Sasuke! –Roxiel, buscaba a su hijo entre el alboroto, hasta que lo encontró junto al cuerpo de Barba Roja, el pequeño parecía como ido, mientras tenia a el cadáver de su abuelo en brazos.
-Sasuke… -lo llamó con voz dulce, tratando de ocultar su propio dolor al ver el cuerpo de su padre sin vida
El niño levanto el rostro, el cual, tenía unos cuantos hilillos de sangre, como si de lágrimas se trataran.
-Sasu… ven… -le dijo mientras lo tomaba con delicadeza y lo envolvía en un abrazo maternal.
-Madre… -dijo reaccionando por fin –Mi abuelo… él… él murió por mi culpa –dijo mientras dejaba que las lágrimas se mezclaran con la sangre.
-Tranquilo… ya todo pasó –trató de consolarlo.
Sasuke se separo ligeramente, tomo a Kusanagi quien estaba bañada de sangre, miró a ambas tripulaciones.
-¿Qué tanto están mirando? –habló en un tono carente de sentimiento –Tenemos que llegar a las islas vírgenes.
-¡¿Acaso eres de piedra mocoso?! –le reclamó el castaño con lágrimas en los ojos –Barba Roja…. ¡¡¡Barba Roja murió y parece no importarte!!! –le gritó –¡¡El murió por tu culpa!!
Sasuke le dedicó una mirada fría pero no dijo nada, simplemente se dirigió al camarote de su abuelo encerrándose en el.
Rosa Negra no lo siguió, sabía que necesitaba un poco de tiempo a solas, se acercó al cuerpo de su padre y limpio su rostro de los rastros de sangre.
-Eric trae unas mantas –le ordeno, este tan solo asintió.
Roxiel, acaricio el rostro de su padre, el rey había caído pero en su lugar ahora se levantaría alguien mucho mas poderoso, alguien digno de ser llamado de ser el Rey pirata…
Continuara…
