Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su autor Kishimito-sama, este fic lo hice solo y únicamente como diversión

Parejas: SasuxNaru, SaixGaara.

Aclaraciones y Advertencia: Este fic contiene Lemon, Violencia, Mpreg, posible violación, contenido Hetero, AU, entre otros.

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Capitulo 5.- Prisionero

Ya habían pasado 6 años desde la muerte del temido Barba Roja y Sasuke se había convertido en un joven apuesto, que levantaba el deseo de cualquiera que posara sus ojos en él, ya fuese mujer u hombre. Se había vuelto muy hábil en el manejo de la espada o cualquier arma, incluso en la lucha cuerpo a cuerpo, sin olvidar claro, del magnificó marino y líder que era y tal eran sus habilidades que muchos llegaron a decir que era mejor que el mismo Barba Roja. Era temido y conocido por todos como Sharingan.

-Es suficiente por hoy Sasuke –le anunció la ojirroja mientras guardaba su espada.

-Aun no estoy cansado madre –habló con voz gruesa, la cual, era suficiente para levantar el deseo de, incluso la mas puritana.

-Es bueno saber que le pones tanto ahínco a tus entrenamientos pero no debes exagerar.

-La edad te está afectando madre –se burló mientras sumergía su cabeza en el río para luego sacarla.

-¿Le estás llamando vieja a tu madre? –le preguntó fingiendo indignación para luego darle un golpe en la cabeza de manera juguetona.

-Claro que no madre –le aseguró medio sonriendo –Yo sería incapaz de decir que la rosa pirata se está marchitando.

-Muy gracioso –dijo mientras le daba la espalda –Anda, hay que regresar.

-¿Cuándo llega ese idiota de Gaara?

-Al parecer hoy –dijo para luego sonreír pícaramente –Se que estas desesperado por ver a tu amorcito pero…

-¡¿Qué?! –gritó indignado -¿Estás demente o que, madre?

-¿Entonces Temari o Kankuro?

-Madre, no tengo tan malos gustos –gruño en tono ofendido.

-Bien, bien, no te enfades o te arrugarás como pasa –se burló la mujer.

Sasuke tan solo la miró de mala gana, a veces, solo a veces le daban ganas de estrangularla.

Ambos se mantuvieron en silencio hasta que Sasuke lo rompió.

-Madre… -la llamó el pelinegro.

-¿Si?

-¿Por qué razón te quiere ver Gaara?

-"Nos", dirás –le dijo mirándolo de reojo mientras continuaban su caminata –recuerda que tu eres el rey de los piratas.

-Príncipe querrás decir –corrigió en tono neutral –Aun no soy digno de tomar el lugar de mi abuelo… no he logrado derrotar a ninguno de ustedes dos –esto último lo dijo casi en un susurro, pero debido a la cercanía de ambos, la ojirroja logro escucharlo pero prefirió no decir nada.

-Tiene que ver con Inglaterra y Francia –explicó –Nos han declarado la guerra –dijo en tono tranquilo –Dicen que no descansaran hasta vernos muertos a todos por lo que han formado una alianza

-¿Cómo te haz enterado?

-Orochimaru… -respondió tratando de ocultar su odio.

-¿Qué tiene que ver ese tipo con todo esto? –preguntó confundido.

-¿Haz escuchado sobre la serpiente blanca?

-¿Es él?

-Si –le respondió –Orochimaru quiere Inglaterra y para ello debe acabar con la familia real sin levantar sospechas o….

-¿Oh?

-Desposar al menor de los príncipes.

-¿Casarse con un mocoso mimado? –preguntó con burla –No creo que su "padre" lo permita, además de que seguramente este lo case con una princesa tan o mas malcriada que él.

-El menor de los príncipes es fértil…

-Así que no es un mocoso mimado sino una nenita malcriada –Roxiel le dedicó una mirada a su hijo con lo que este entendió que su comentario había estado de mas.

-¿Y que tenemos que ver en todo esto?

Justo cuando la ojirroja le iba a responder, un joven pelirrojo de hermosos ojos verde agua, piel clara y un extraño tatuaje en la frente, apareció frente a ellos.

-Gaara –gruño Sasuke por lo bajo.

-Gaara es bueno verte de nuevo –dijo sonriendo Rosa Negra.

-Lo mismo digo Roxiel –habló sin sentimiento alguno en su voz.

Gaara, era un joven pirata que a muy temprana edad se había convertido en capitán, tenía dos hermanos mayores, Temari, una chica rubia con un carácter de temer y Kankuro, un hombre extraño y de cuidado.

-Vayamos directo al grano, ¿Les parece?

-Me parece muy bien –habló Sasuke –Mientras menos tenga que ver tu desagradable rostro mejor –Gaara no le respondió, tan solo le dedicó una mirada asesina que ni afectó al "príncipe" pirata.

-Bueno niños dejen de pelear –pidió Roxiel un tanto cansada de sus interminables discusiones –Y bien Gaara, ¿A que debemos tu visita?

-Sabes que no soy mensajero, sin embargo mi tripulación y yo somos los únicos que conocemos la ubicación de esta isla.

-¿Tú haciendo favores a otros? –habló el pelinegro con burla –Debe ser una broma

-¿Y cual es el mensaje?

-Una reunión… en terreno neutral –dijo –Para ver que solución tomar con nuestros enemigos.

-Me parece bien… y considero que el lugar idóneo para eso es la isla de la tortuga.

-Está bien.

-Nos veremos ahí la próxima luna llena… pero por ahora estás aquí y eres nuestro invitado así que disfruta tu estancia

-Gracias, pero prefiero partir lo antes posible.

-En ese caso permíteme reabastecer tu barco y no voy a aceptar un no por respuesta –sonrió dándole a entender al pelirrojo que, lo que decía era verdad.

-Como gustes –habló con resignación

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Mientras tanto en Inglaterra, el heredero de la corona inglesa, entró a las habitaciones de su padre, quien se mostraba preocupado.

-Padre –llamó Cristian a Minato -¿Ya se a decidido a aceptar la alianza con Francia?

-Si –le respondió en tono serio –Sin embargo, hay una condición.

-¿Cuál? –preguntó con preocupación.

-Luís quiere que sea una alianza por matrimonio

-¡¿Qué?! –habló escandalizado para calmarse segundos después, ya resignado -¿Con quien tengo que casarme?

-Se decidió que uno de los príncipes ingleses sería el medio para la alianza… Pero no eres tú…

-Naruto –dijo Cristian en un susurro -¡¿En que demonios pensaba padre?! –le gritó –¿Y con quien lo casarán?

-Con Luís… -en tono seco.

-¿Qué? –el joven cada vez estaba más enojado por la decisión que su padre y rey había tomado –Ese tipo le dobla la edad, incluso podría ser… su padre –dijo recuperando al fin la paciencia -¿Por qué Naruto?

-Por ser fértil… Luís cree que teniendo un hijo con otro hombre, su heredero será excepcional.

-No puedo creer que haya aceptado padre –le reprochó Cristian mirando el suelo –Mi hermano merece por lo menos el elegir con quien desposarse…

-Cristian… la vida de un rey no es fácil –le explicó mirándolo a los ojos –Siempre debes preocuparte por lo que es mejor para tu pueblo antes de lo que es mejor para ti.

Cristian suspiró pesadamente, aunque no quería admitirlo, sabía que su padre tenía toda la razón, aun así no le parecía justo que su hermanito tuviera que hacer ese enorme sacrificio, siendo él, el futuro rey, quien debería hacer ese y todos los demás sacrificios

-¿Cuándo se lo dirá? –preguntó con melancolía.

-Ya lo sabe…

-¡¿Qué?! –Cristian no perdió mas su tiempo y fue en busca del menor, en dirección al laberinto que se había en los jardines, donde seguramente se encontraría y efectivamente, para su alivio, el menor se estaba sentado en la fuente que se encontraba en el centro del lugar, con la mirada perdida.

-Naru… -lo llamó tiernamente.

-Cristian –dijo el pequeño para luego lanzarse a sus brazos –No quiero casarme con ese viejo…

-Naru… lo siento mucho hermanito –se disculpó el mayor –Créeme que si pudiera con gusto cambiaría mi lugar contigo…

-Cristian… -dijo separándose para limpiarse las lágrimas –Gracias, tu siempre haz cuidado de mi.

-Para eso somos los hermanos mayores –sonrió

-Te has expuesto muchas veces para enseñarme a pelear y defenderme… y ya es tiempo de que ponga todo en práctica dattebayo

-Naru…

-Además ya me he resignado a no verlo nunca más

-Anímate peque, tal vez lo encuentres nuevamente y él sea el príncipe azul que te salvará de la momia de Luís III –trató de bromear.

-Gracias por tratar de animarme –habló el menor con un dejo de tristeza.

Cristian suspiró pesadamente quería consolar a su hermanito pero no sabía como.

-Naru, ven siéntate en mis piernas como cuando éramos niños –El mayor lo tomo de la mano para obligarlo a sentarse en sus piernas sin que este pudiera responder o mínimo reaccionar, colocando su barbilla en el hombro del menor.

-Voy extrañar entrenar contigo, peque –le dijo sintiendo una opresión en su pecho.

-Yo igual –le respondió sintiendo lo mismo que su hermano.

Cristian quería alegrar al menor por lo que decidió hacerle algunas bromas, tal vez de esa forma ambos olvidarían, al menos por un momento. La inminente despedida.

–También voy a extrañar, lo caprichoso que eres, lo llorón, lo glotón, lo hiperactivo, tus cambios de humor peores a los de una mujer… auch –se quejó el mayor al recibir un codazo por parte de Naruto.

Cristian lo miró mientras este inflaba las mejillas y se cruzaba de brazos, molesto.

-Pero también voy a extrañar lo adorable que te vez molesto, lo divertido que es ocasionarlo, tu obsesión por esa comida exótica llamada ramen.

-Yo voy a extrañar, tu paciencia conmigo, tu compañía, tus consejos…. tus bromas -esto ultimo lo dijo fingiendo molestia –Eres el mejor de todos los hermanos.

-Ya lo se –habló en tono divertido.

-Y también el más modesto –comentó entrecerrando los ojos y sudando una enorme gota.

-Jeje, bueno, ¿Y cuando te irás? ¿Lo sabes?

-Dentro de mes y medio –le respondió –Una semana después de tu coronación.

-Ya veo… lástima que ese tratado no pueda romperlo ni siendo el rey.

-No te preocupes por eso hermano –le dijo para luego levantarse y mirarlo con decisión –Ya verás que estaré bien Dattebayo.

-Bien, entonces olvidémonos de ese tema tan desagradable y divirtámonos un poco

-¿En que? –preguntó separándose ligeramente de el para poder mirarlo

-Iremos a cabalgar y te llevaré a conocer mi lugar secreto –le respondió empujándolo ligeramente para que bajara de sus piernas.

-¿Enserio? –preguntó con ojos brillantes.

-Si, así que ve a ponerte tu ropa de equitación y nos vemos en los establos.

-¡Gracias hermano! -exclamó dándole un abrazo rápido y un beso en la mejilla para luego salir disparado rumbo a palacio.

-Hermanitos –comentó sonriendo mientras se acariciaba la mejilla que el menor había besado.

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Los barcos piratas más temidos y sus tripulaciones, ya se encontraban en la isla de la tortuga, esperando la decisión de los que eran considerados, incluso por ellos mismos, como los líderes piratas.

-¿Y bien? –preguntó uno de los capitanes, un hombre musculoso de cabello negro que tenia un parche en el ojo derecho.

-El menor de los príncipes partirá en algunos días para Francia para ser desposado por Luís III –dijo Roxiel –Eso será una semana después de la coronación del mayor que se llevará acabo hoy al atardecer.

-¿Cómo lo sabes? –le preguntó un apuesto joven de largo y lacio cabello negro y ojos de igual color.

-Digamos que una serpiente me lo contó –los presentes no comprendieron pero prefirieron no preguntar –Bueno, como decía, el pequeño partirá para Francia, así que secuestrémoslo.

-¿Eso no hará que se unan más? –preguntó Karin.

-No si les hacemos pensar que los autores del secuestro fueron los franceses.

-¿Y como piensas hacer eso Rosa Negra? –le preguntó Gaara.

-Disfrazando nuestros barcos –le respondió Sasuke quien ya había comprendido el plan de su madre.

-Tanto Francia como Inglaterra se odian a muerte y no perderán la oportunidad de matarse, alegando que es e defensa propia.

-¿Y que es lo que requieres? –preguntó el pelinegro.

-Mínimo, cinco barcos más, aparte del Ankoku y el Halcón Rojo.

-En ese caso, pongo a disposición mis tres barcos –dijo Gaara.

-Y yo también estaré encantado de poner mi nave en tan bellas manos –dijo el hombre pelinegro de nombre Bartolomé o el "bello" (1) como era conocido, lo que molestó a Sasuke y a Eric, pues no les agradaba el tono que el usaba con la ojirroja, en pocas palabras, estaban celosos.

-A mi me parece divertido así que cuenten conmigo –dijo Lafitte, el pirata bromista (2), terror del golfo Mexicano.

-Igual nosotros –dijeron al unísono el pirata del parche y el de las cicatrices.

-Igual yo –dijo un pirata alvino de ojos dorados.

-¿Y que haremos con la armada Francesa? –preguntó Karin –Podríamos estar en graves problemas si llegaran a aparecer.

-Hagamos que ellos caigan en nuestro juego –habló Sasuke.

-¡Que inteligente Sasuke! –dijo Karin sonriéndole descaradamente, insinuante.

-Me parece bien –dijo Roxiel –Y conociendo lo idiota que es el rey de Francia, caerá redondito y si a nuestra pequeña fórmula le agregamos una familia real inglesa desesperada por recuperar a su "pequeño", ¡tendremos una combinación explosiva!

-¿Y que haremos con el chico? –preguntó Kankuro.

-Del pequeño príncipe me encargo yo, así que solo preocúpense de que nuestra pequeña "bromita" sea un éxito.

-Bien, pero par hacerlo mas emocionante –habló el "bello" –les prestare uniformes de la armada inglesa y francesa.

Rosa Negra sonrió mientras asentía, le parecía irónica la situación, pues muchos de los ahí presentes, ella incluida, pertenecían a esas naciones, ya fuera por nacimiento o algún otro lazo y ahora, se unían para acabar con sus patrias.

"La supervivencia del más fuerte, o en este caso, del más astuto"

-Bien, entonces, Sasuke, Bartolomé, Bonny (3) y May Read (4), se encargarán de secuestrar al príncipe, mientras que Lafitte, Gaara, Temari, Kankuro, Piar y Cornelio, atacarán la armada Francesa.

-¿Quién nos comandará? –preguntó Bartolomé

-Sasuke –le respondió Roxiel –Y también será el Halcón Rojo quien capture al príncipe, mientras que Gaara comandará a los que crearán nuestra pequeña distracción francesa.

-¿Y que haremos nosotros? –preguntó Kakashi.

-El Ankoku irá con el grupo de Gaara y estará bajo tus órdenes, Kakashi.

-¿Y que harás mientras tanto?

-Iré con Sasuke –respondió en tono serió.

-¿Eso quiere decir que tú comandarás mi barco? –preguntó el azabache, levantando una ceja.

-¡¿Acaso no confías en Sasuke?! –le preguntó indignada Karin.

-Claro que confió en mi hijo –aseguró en tono tranquilo –Es solo que me gustaría verle la cara al pequeño cuando caiga en nuestras manos –dijo –Además… recuerden que yo no puedo participar de forma activa en esta misión, si lo hiciera nos descubrirían.

Era cierto, puesto que ella era la única en el mundo, al menos en el mundo de los piratas que tenían ese color de ojos, por lo que muchos la llamaban "la demonio de los ojos sangre"

-¿Y cuando partiremos? –preguntó el pirata de las cicatrices, Piar.

-Mañana, tan pronto la marea suba –respondió Roxiel –Así que les sugiero, usen este poco tiempo para reabastecer sus barcos con víveres y municiones y si, creen en algún dios, les sugiero le recen porque puede que algunos no regresemos.

-¿Qué haremos después del ataque? –preguntó Bonny.

-Los que van a atacar a los franceses, tomen la ruta a Inglaterra, pero, desvíense a medio camino y sepárense, lo mismo para los que atacaron a los ingleses –le respondió –Nos encontraremos aquí nuevamente, dentro de dos lunas.

-¿Por qué tanto tiempo? –preguntó Kankuro.

-Para evitar levantar sospechas –le respondió –Ellos creen que nosotros somos unos brutos, bárbaros que solo pensamos en matar y que, no podemos ver otro barco pirata sin que iniciemos una pelea, así que es mejor dejarlos creerlo, por lo que no nos conviene que nos vean juntos.

-La mayoría de los ahí presentes, sonrió con burla, en verdad su líder era brillante, pues parecía que había planeado hasta el mas mínimo detalle.

-Y una cosa más… -habló nuevamente –Seguramente Francia o Inglaterra tratarán de pedirle ayuda a España, díganle a nuestros amigos los corsarios que, si España decide ayudar a cualquiera de los dos reinos… las vías marítimas deberán ser cortadas y a España no le conviene, puesto que, no creo que desee perder el control sobre sus conquistas –dijo sonriendo descaradamente –Es todo, pueden retirarse.

Los piratas asintieron y se retiraron dejando solos a sus dos líderes.

-¿Qué harás con el príncipe, madre? –le preguntó Sasuke, una vez que todos se retiraran.

-Dentro de seis lunas, se lo entregare a Orochimaru.

-No entiendo porque tenemos que cederle algo a él, incluso algo tan insignificante como lo es un príncipe inglés.

-Para saldar cuentas…

-¿No me dirás nunca la razón, verdad?

-Fue por algo que sucedió hace mucho tiempo.

-¿Qué cosa?

-Orochimaru, le dio a mi madre como regalo a tu abuelo, diciéndole que era un digno regalo para el rey pirata.

-Dudo mucho que sea esa la razón

-En parte lo es –Roxiel se mantuvo en silencio, ya que no podía revelarle la verdadera razón

-¿Cuál es la otra parte?

-No lo se… es algo que tu abuelo nunca quiso decirme, pero que, debo cumplir por memoria a él

-Como digas- dijo para marcharse molesto

-Ya va siendo hora de que le digas la verdad Roxiel…

-Si hago eso Kakashi… Sasuke… él… me odiará

-Eres su madre y por tanto, la única persona por la que jamás podría sentir odio

-¿Y si llegara a odiarme? –le preguntó mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas –No podría… no lo soportaría…

Kakashi suspiró y la abrazó por la espalda para tratar de reconfortar a su capitana, en todos los años que tenía de conocerla, jamás llego a ver que derramara una sola lágrima, asta ahora.

-Estoy bien –dijo mientras se separaba de el –Es mejor que prepares todo, recuerda que el Ankoku estará bajo tu mando –le recordó –Por lo que te pido, no te exijo y ordeno que lo cuides como si tu vida dependiera de ello, porque así es –lo amenazó mientras le dedicaba una mirada asesina.

-Como diga capitán –sonrió mientras sudaba gotita, cuando la ojirroja tenia esa mirada, era mejor no llevare la contraria

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El pelinegro se encontraba acomodado en la rama de un árbol, desde aquella posición, podía ver claramente el puerto, estaba sumamente enojado, pues, no era común, que su madre le guardara secretos.

-Sasuke –lo llamó Karin desde abajo, sin embargo el no respondió –Sasuke –insistió nuevamente.

-¿Qué quieres Karin? –preguntó sabiendo que esa mujer era tan terca como una mula.

-Baja un momento, tal vez podríamos divertirnos como la última vez –sugirió.

-Karin, ya me cansé de repetírtelo –dijo Sasuke en tono de molestia –Lo que sucedió entre tú y yo fue un error, ambos estábamos demasiado ebrios como para saber lo que hacíamos.

-Aun así no puedes negar que fue divertido.

-Lo que sea –el azabache rodó los ojos.

-Anda Sasuke que yo te puedo volver al "buen" camino

Sasuke frunció el ceño y se dejó caer al lado de la chica con una gracia felina.

-No se de que demonios hablas.

-¿Ah no? –habló mientras se acercaba a el de forma insinuante –Entonces permíteme "instruirte" –le dijo mientras pegaba su cuerpo al de él y comenzaba a acariciar su hombría sin ningún pudor.

Pero para su sorpresa, Sasuke la alejó de forma brusca.

-No se en que idioma tengo que decírtelo Karin –le dijo molestó –No me gustan las ancianas como tu, así que deja de molestar

Pero Karin no se iba, al contrario, cada vez se le ofrecía de forma mas descarada, hasta que…

-¡Sasuke amorcito! –gritó Sai, para luego lanzarse a los brazos del menor, haciendo que ambos cayeran al suelo, Sai encima de Sasuke.

-¡Sai! –le gritó entre molestó y confundido -¿Qué demonios te pasa?

-Tú sígueme el juego rojillo así te la quitas de encima –le dijo al oído asiendo parecer que jugaba con el lóbulo de la oreja del mas joven.

-¡Aléjate de Sasuke intento de artista frustrado! –gruño la mujer.

-Sasu mi amor, ¿Por qué me dejaste solito? –habló mientras lo miraba con ojitos de cachorro -¿Es que ya no me quieres? –preguntó para luego abrazarse de el por el cuello.

-¡Suéltalo marica! –chilló la mujer.

-Karin, ¿quieres irte ya? –le dijo en tono frió -¿No vez que estoy ocupado? –por fin Sasuke había decidido entrar al pequeño jueguito.

La mujer se alejó de ahí hecha una furia lo que ocasiono que el mayor soltara una sonora carcajada.

Sai se echó a reír por la situación

-Eso fue divertido jajajaja

-No le veo la gracia a que esa se la pase acosándome.

-Tú tienes la culpa rojillo –continuo riendo Sai –Quien te manda a emborracharte y hacerlo con esa demente, jajajaja, vaya forma de perder el "tesorito" jajajaja

-Hn, e recuerdo que la virginidad la perdí a los 12 años, ¿Recuerdas? –le preguntó con picardía.

-Cof, cof, etto, bueno no fue nuestra primera borrachera y…. jejejeje

-Hn, ya déjate de estupideces y ve terminar tus labores, recuerda que debemos partir mañana, así que ve que todo este listo –le dijo en tono de "yo-soy-la-ley" –Y que te ayude el inútil bueno para nada de Eric.

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La familia real ya se encontraba en puerto, despidiendo al menor de sus miembros.

-¡¡¡¡Naru!!! –sollozó el peliblanco mientras abrazaba, o mas bien, asfixiaba al pequeño rubio -¡¡¡¡Te voy a extrañar!!!!

-Jiraiya… suéltalo, lo lastimas –le dijo Tsunade en tono triste.

El peliblanco hizo lo que le pedían, más no dejo de llorar a moco tendido pues realmente no quería separarse de su pequeño nietecito.

-Abuelo… prometo que estaré bien dattebayo –le aseguró sonriendo.

-Naru, hermano –lo llamó el ahora rey –Prométeme que, si esa momia se llega a sobrepasar, le dirás a Lee para que venga a decirme y te prometo que iré a partirle su real cara.

-Cristian… ¡Gracias! –dijo mientras se abrazaba a su hermano mientras derramaba algunas lágrimas

-Príncipe –lo llamó un joven alto, cabello negro y grandes cejas –El capitán dice que debemos partir

-Danos un minuto Lee –le pidió Cristian –Naru, quiero que tengas esto –dijo mientras se quitaba el aniño que ostentaba en su mano izquierda.

-Pero es… el sello real, no puedo…

-Claro que puedes, eres miembro de la familia real…. Y lo más importante… eres mi hermano.

El pequeño rubio agradeció el gesto de su hermano con un beso su mejilla, para luego subir al barco que lo llevaría a su nueva vida.

-Lee, cuida de él –le dijo Cristian –Te lo ruego como el hermano y te lo ordeno como el rey

-Así lo haré majestad –dijo el aludido para luego subir al barco.

-Estará bien –le dijo Minato mientras miraba partir el barco, para el también era difícil ver partir al menor de sus hijos y mas ahora que su esposa había fallecido.

-Le juro padre que, si Luís llega a lastimar o hacer sufrir a mi hermano, yo mismo lo muelo a golpes -Minato tan solo asintió.

-Es mejor irnos ya… -habló Minato.

-Como diga padre –respondió resignado.

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-Roxiel… -la llamó el castaño.

-¿Qué quieres Eric? –le preguntó la aludida quien se encontraba cómodamente recostada en el enorme ventanal que el camarote de su hijo tenía.

-¿En verdad no piensas dirigirnos?

-Te lo dije desde que partimos, Yo solo estoy de espectadora, ya deja de repetir lo mismo que pareces loro.

-Pero es que…

-Eric, tu líder y capitán es Sasuke, no yo –le recordó –Y no, no voy a participar en esto, si lo he decidido, no, no hay nada que puedas hacer para hacerme cambiar de opinión y si, creo que Sasuke logrará cumplir esta misión con éxito –dijo respondiendo a las preguntas que seguramente le haría el castaño –Ahora si me disculpas me gustaría dormir un poco.

-Como gustes –habló resignado.

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Unas horas después, Sasuke se encontraba en el timón del barco, a su lado se encontraba Sai, cuando Eric, se acercó a él.

-Sharingan…

-¿Qué sucede Eric? –preguntó Sasuke con hastió.

-Bartolomé ha enviado un mensaje.

-¿De que se trata?

-Dice que en unas cuantas horas nos encontraremos con los barcos ingleses.

-Ya veo… tal parece que esa obsesión suya por ese pájaro nos está ayudando –comentó sin quitar la mirada al frente ni las manos del timón –dile a todos que se preparen.

-Si –respondió secamente.

-Creo que el anciano anda de malas –comentó Sai quien se encontraba al lado de Sasuke con los brazos cruzados.

-Mientras haga lo que le pedí, me importa un bledo si quiere ponerse a bailar desnudo mientras canta.

-Mira que pervertido nos saliste Sharingan –se burló Sai.

-Deja de decir tonterías y ponte a trabajar –lo regañó el azabache

-Jejeje como diga mi capitán.

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-¡Capitán! –llamó uno de los marinos ingleses.

-¿Qué sucede?

-¡Barcos franceses a babor!

-Que extraño –se dijo el inglés –Supuestamente no nos veríamos a dos leguas de aquí…

De pronto, el ruido de los cañones, lo sacó de sus pensamientos.

El inicio del engaño había comenzado

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Una feroz lucha dio inicio, la cual, los piratas ganaron sin mucho esfuerzo, destruyendo cuatro de los cinco barcos que conformaban el séquito real, dejando el quinto en condiciones deplorables pero en condiciones de navegar, aunque con mas de la mitad de su tripulación mermada y dejando a los sobrevivientes, convencidos de que, los franceses los habían atacado y que ahora tenían en sus manos a su príncipe.

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Naruto fue llevado a uno de los camarotes, donde fue arrojado con algo de brusquedad, al interior.

-¡Déjeme salir! –gritó mientras golpeaba la puerta, desesperado.

Pasado un rato de hacer lo mismo sin recibir respuesta, se cansó y se fue a una de las esquinas, sentándose en el suelo y abrazando sus piernas

-Cristian…. –sollozó el pequeño rubio.

En ese momento, se escuchó como era abierta la puerta, y ahí, frente a el, apareció la figura de Rosa Negra, pero era diferente a como la describían, no parecía un demonio sediento de sangre, al contrario, era una mujer sumamente hermosa, su piel pálida, su abundante cabello negro, sin mencionar esos ojos tan rojos como la sangre, vestía totalmente de negro, con un sombrero de cuero del mismo color y una enorme pluma blanca, pero algo le llamó la atención, en uno de sus pechos ostentaba un tatuaje de una rosa negra

-Espero no hayan sido muy bruscos con usted, "su-ma-jes-tad"

-Que… ¿Qué es lo que quieren de mi?

-Ya lo sabrá a su tiempo –dijo para luego dedicarle una sonrisa un tanto sádica –Por el momento disfrute sus pequeñas "vacaciones" a bordo del Halcón Rojo…

-Van a pedir rescate, ¿No es así? –le preguntó –Por favor, déjenme ir y le prometo que le darán todo lo que usted quiera.

-¿Y si lo que yo quiero es tenerte como mi invitado? –El rubio se quedo helado ante la respuesta.

-Después le traerán algo de comer –dijo rompiendo el enorme silencio que se había formado a su alrededor –Le aconsejó que coma y descanse, lo necesitará si quiere salir vivo de esta…

-Lo haré –dijo con firmeza –Saldré vivo de esta y usted y los suyos se pudrirán en la peor de las prisiones –la ojirroja se encogió de hombros

-No me harían mal unas pequeñas vacaciones –dijo para luego dirigirse a la puerta –No quisiera ser mala "anfitriona" pero ya sabe, el trabajo de una mujer abnegada nunca termina, así que con su permiso, me retiro –dijo para luego hacer una reverencia, no como la haría una mujer, sino como un hombre, salio del camarote y cerró la puerta con llave tras de si, se recargó ligeramente en esta y suspiró pesadamente –Lo siento niño pero, si tengo que elegir entre tu vida o Sasuke… sin duda el ganador será siempre mi hijo.

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-¿No iras a ver al principito? –le preguntó Sai mirando a Sasuke quien se encontraba recargado en la borda del barco.

-No, mi madre seguramente lo hizo ya –le respondió sin despegar su mirada del mar.

-Si, pero tú también deberías ir a verle, después de todo tu eres el capitán de este barco.

-Vaya que eres terco –Sasuke suspiró, sabía que si no acedía no se lo quitaría nunca de encima.

-Bien, con tal de que dejes de jorobarme la existencia, iré a ver a ese "príncipe"

-Venga, tal vez sea interesante verle –dijo con una gran sonrisa, el pelinegro conocido como Sharingan, tan solo bufó.

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Naruto escucho ruidos afuera, y nuevamente la puerta se abrió, dejando ver la figura de Sasuke, al verlo, al ojiazul, se le iluminaron los ojos.

-"Joven Sasuke" –dijo para sus adentros –Sa-Sasuke, ¿A usted también lo secuestraron?

-Hn, anda –dijo la voz de Sai, asiendo que Naruto se percatara de su presencian –Sharingan, ¿Conoces a este chico?

-¿Sha-Sharingan? –repitió en estado de Shock.

-Para nada…-dijo para luego darle la espalda y alejarse

Naruto se dejó caer de rodillas mientras lloraba amargamente, aquel al que había amado desde que era pequeño no lo recordaba, al contrario, por alguna razón que aun le era desconocida, parecía odiarle.

-No le hagas caso, rojillo es así –dijo sonriéndole calidamente para reconfortarlo.

-¿Qui-quien es usted?

-Me llamó Sai, majestad –le dijo de forma educada –No se preocupe por Sasuke, él es así un amargado de primera –le aseguró para luego sonreír –Y siempre ha sido igual, desde que lo conozco… ¡Dios!, no puedo cree que tenga diez años de soportarlo.

Diez años, era justo el tiempo que él tenia de conocerlo, bajo la mirada deprimido.

-No se deprima majestad.

-Naruto…

-¿Eh?

-Ese es mi nombre –le respondió cabizbajo

-Ya veo… Naru –el aludido lo miro sorprendido ya que el único que lo llamaba de esa manera era su hermano mayor, el ahora gobernante de Inglaterra –No te preocupes, Roxiel, eh, Rosa Negra no es mala, al contrario trata muy bien a sus prisioneros y Sharingan no es la excepción

-Parece conocerlos muy bien.

-Si, Rosa Negra y Barba Roja siempre fueron muy amables conmigo –habló para luego ponerse serio –Ella y Sasuke me salvaron de ser vendido como esclavo y me hicieron uno de ellos… pero bueno, no es momento de ponernos tristes –dijo para luego recuperar su sonrisa –Iré por su comida, debe estar muriéndose de hambre y seguimos platicando –el rubio tan solo atino a asentir mientras su nuevo "amigo" salía del camarote, cerró los ojos y suspiró pesadamente, tan solo rogaba que todo terminara pronto…

Continuara…

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(1) Bartolomé Robert, a quien todos llamaban "El Bello"

Era corpulento, moreno, guapo. Vestía ropas lujosas, llevaba al cuello una cadena de oro con una cruz de diamantes y lucía un sombrero ancho con una pluma roja.

Al desembarcar en un pueblo, Bartolomé el Bello hacía desfilar a sus compañeros por las calles principales. Luego entraba él y se hacía entregar las llaves de la ciudad, como si en verdad fuese un huésped de honor o un invitado especial. Finalmente, capturaba a los hombres más fornidos y los obligaba a convertirse en piratas.

Cuando Bartolomé el Bello murió, su cuerpo vestido de púrpura y encajes fue arrojado al mar. Así lo había ordenado él, que fue el más elegante de los piratas

(2) Juan Lafitte y se creía el amo de todo el Golfo de México. En cierta ocasión en que el gobernador de Luisiana, cansado ya de soportar sus piraterías, ofreció una recompensa de 5 000 dólares por su cabeza, Juan Lafitte respondió ofreciendo 50 000 por la cabeza del gobernador.

(3) Anney Bonny, también conocida por su diminutivo "Boon". Fue una de las dos mujeres, junto a Mary Read, con mayor fama reconocida entre las pocas que pasaron a la historia por su dedicación a la actividad de la piratería durante los primeros años del siglo XVIII.

(4) Mary Read fue una mujer pirata que vivió a finales del siglo XVII y principios del XVIII.

En una habitación y se puede ver a una Youko de larga cabellera rubia, orejas y cola dorada, ojos grises, piel clara y vestía una túnica roja adornada con un cinturón gris, sentada frente a una computadora, escribiendo.

Youko Saiyo: Sasuke miro furioso al rubio quien tenía una mano en su mejilla lastimada y lo miraba de igual manera, nadie se había atrevido a hablarle de esa forma y…. ¿Eh? A hola jejeje etto, bueno el capitulo de esta semana concluye aquí pero como pueden ver ya estoy trabajando en el siguiente, así que no se me desesperen que pronto terminare jejeje, bueno, Sayonara XD