Capítulo IV: Miedo y confusión.

En la sala común de Slytherin, los estudiantes ya se habían ido a la cama, menos cuatro: Draco, Nicky, Zabini y Joseph Levine.

- Draco, ¿tienes algún plan de cómo vengarte de Van Laer?-preguntó Nicky con curiosidad.

- Vaya, Nicky Vardalos, eres vengativa ¿eh?-le dijo Draco y la chica se ruborizó.-Bueno, sí, tengo un plan, pero se los contaré luego.

- ¿Qué les hizo?-preguntó de repente Joseph, compañero ocasional de Draco.

- Ya luego te diré, Joseph. Ahora quiero irme a la cama, estoy cansado. Adiós.-añadió antes levantarse y desaparecer subiendo las escaleras. Nicky miró desilusionada al suelo, como si hubiera estado esperando que al menos Draco se despidiera de ella individualmente.

- Yo también me voy.-dijo Joseph levantándose-Hasta mañana Nicholai…

- Es Nicky, Levine.

- Como sea.-dijo al ver la mueca que Nicky había hecho-Blaise…-Zabini asintió como forma de despido y Joseph se fue, dejando a Blaise y Nicky solos.

La relación entre Blaise y Nicky era cordial, pero al parecer Nicky se daba cuenta de las numerosas veces que lo cachaba a él mirándola, cosa que la ponía algo incómoda. Blaise sabía que, según ella, Draco y ella estaban saliendo (lo que, por lo que Draco le había dicho a Blaise, era sólo por conveniencia, cosa que Nicky, por supuesto, no sabía).

- No te vayas-dijo al tiempo en el que Nicky se levantaba de su asiento dispuesta a irse.

- ¿Qué quieres?-preguntó Nicky con voz fría.

- Siéntate y escúchame.-Nicky le dirigió una mirada gélida y volvió a sentarse.

- ¿Qué te pasa?

- ¿De qué rayos estás hablando, Blaise?

- Cuando estás con Draco-aclaró Blaise-eres alguien diferente. Me he dado cuenta. La chica que veo todos los días con Draco no es la misma que la que está hablando conmigo ahora.

Nicky frunció los labios, tomó un respiro y luego respondió con voz irónica:

- ¿Así que por eso no te despegas de mí y de Draco? ¿Es por eso que casi nunca podemos estar a solas?

- No, no estoy diciendo eso…

- ¿Acaso soy tu objeto de investigación?-le cortó Nicky-Discúlpame, Blaise, pero no permitiré que te metas en mi relación con Draco. Él ahora necesita más apoyo que nunca, y por lo que veo, tú estás más ocupado con mis "trastornos de personalidad" como para prestar atención a lo que en realidad es importante...

- ¿Por qué le tienes miedo, eh Nicky?-le espetó Blaise, y Nicky no supo que decir-Tus padres también son mortífagos, supongo que deberías comprenderlos…

- ¡Yo no le tengo miedo!-le gritó con los ojos llorosos y poniéndose de pie- ¡Y hazme el favor de no meterte en lo que no te importa!

Se fue corriendo a su dormitorio, dejando a Blaise consternado, enfadado, pero sobre todo, dolido.

Nicky llegó a su cuarto aventando cosas (en Slytherin los cuartos son individuales). ¿Cómo se atrevía…? Tiró un jarrón de vidrio y se fue a la cama sin ponerse el pijama.

Ella no le tenía miedo. Estaba segura. Ella lo sabía. Zabini sólo siente envidia por la misión que…él solo quiere sabotearlo todo…

Tocaron a su puerta. Ella se levantó de inmediato y fue a abrir.

Era Draco. Le dio un beso apasionado y Nicky le tiró de la mano llevándolo adentro.

- ¿Qué tienes?-le preguntó al verle los ojos llorosos-¿Y qué pasó aquí?-añadió al ver el jarrón roto y varia ropa en el suelo.

- Blaise…me dijo cosas después de que fuiste.-respondió Nicky visiblemente enojada y le contó a Draco todo lo que había platicado con Blaise-…me enojé demasiado, había sido un grosero, y…por eso hice esto. Estaba demasiado enfadada.

Draco no dijo nada y le acarició el cabello.

- Sabes que no me gusta que lo toquen.-dijo mientras apartaba la pálida mano de Draco de su cabeza.

Draco hizo una mueca mientras Nicky no lo veía para después tomarla por la cintura y besarla.

- Ven-le susurró Nicky al oído antes de apagar la luz.

Al día siguiente, en la sala común de Gryffindor, siendo apenas el primer día, ya había varios chismes rondando, uno de los principales era que Hazel Walters había roto con el prefecto de Hufflepuff.

- Ya, Hazel, dinos la razón-decía una chica de nariz ganchuda a Hazel. Hazel se encontraba en medio del sillón, con cinco chicas a su alrededor.

- Ya les he dicho, me tenía harta por su actitud y lo de ayer fue la gota que derramó el vaso, ¡es todo!-respondió Hazel algo desesperada.

- ¿Y qué actitud?-volvió a ser la chica de nariz ganchuda la que abrió la boca antes que cualquier otra. Hazel volteó a mirarla, ya a punto de explotar.

- Si tanto quieres saber, ¡ve y pregúntale!-le espetó levantándose del sillón, todo ese asunto la tenía hasta la coronilla.

- Qué carácter…-dijo una chica rubia.

- ¡Pues es mas lindo que tu cabello, querida!-le exclamó antes de salir por el hueco del retrato.

¿Por qué tenía ese tipo de amigas, en primer lugar? Todas eran unas chismosas, unas más que otras, y siempre estaban criticando a la gente por lo que vestían o lo que sacaban en las notas, eran unas burlonas, nunca veían lo que la gente era por dentro. Y aún así seguía juntándose con ellas. ¿Era el miedo a la soledad? ¿Al rechazo? ¿Al conflicto?

Cuando llegó al Gran Comedor, tomó el asiento libre que estaba a un lado de Ron Weasley, quien estaba solo, y comenzó a comer resoplando por cualquier cosa.

- ¿Mal inicio del día?-preguntó Ron.

- Ni te lo imaginas-respondió Hazel para después tomar jugo de calabaza.

- No te preocupes, yo he tenido peores. Pero esto siempre ayuda-miró su plato lleno de spaghetti-¿gustas?

- No, gracias. No me gusta el spaghetti.

- ¿No?-dijo Ron, sorprendido-¿Qué, acaso nunca lo has probado?

- Emmm…no.

- ¿Entonces por qué dices que no te gusta? Anda, prueba, no tiene surtidos saltaclases.

- ¿Qué cosa?

- Pruébalo.

Hazel miró con desconfianza el tazón de spaghetti. Tomó un poco con el tenedor y lentamente lo acercó a su boca.

- A ver, ¿qué dices?

Hazel, quien estaba masticando con la boca cerrada, abrió los ojos.

- ¡Oye! No está tan mal…-dijo Hazel y tomó bastante spaghetti, sirviéndolo en su tazón.

- Cuando tengas que eliminar prejuicios sobre la comida, llámame-Hazel rió ante el comentario y Ron sonrió agradecido.

- ¡Ron!-exclamó una voz femenina. Hermione se sentó frente a él y sin prestarle atención a Hazel, le dijo al pelirrojo-¿por qué no nos esperaste?

- Tenía demasiada hambre y Harry y tú se tardaban demasiado-alegó Ron.- ¿Y Harry?

- Aquí estoy-dijo Harry quien apenas llegaba.- ¿Por qué no nos esperaste?

- El niño tenía demasiada hambre y nosotros nos retrasamos, según él-dijo Hermione impidiéndole a Ron hablar. Hazel simplemente bajaba la mirada, preguntándose por qué discutían por algo tan trivial.

Harry miró a Hazel y la reconoció rápidamente.

- ¿Eres la chica que se golpeó con la ventana del vagón ayer?-preguntó de repente y Hazel levantó la cabeza.

- ¿De qué están…?

- Si, tú estabas con Longbottom, ¿cierto?

Harry asintió.

- Bueno, me voy-dijo Hazel levantándose-gusto en verte de nuevo, Potter-volteó a ver a Ron-Gracias por todo…

- Ron, Ron Weasley.

- Gracias por todo Ron. Hasta luego-añadió al ver a Hermione, quien le dijo adiós con la mano. Se alejó y Hermione miró con una sonrisita burlona el moño rosa que llevaba en el cabello.

- ¿Cómo fue que la conociste, Harry?-preguntó Hermione con falso interés.

Harry les contó cómo Hazel se había estampado contra la ventana del compartimiento en el expresso de Hogwarts.

- Ah, entonces Hazel anda con Macmillan…-dijo Ron algo desanimado.

- Han cortado ayer por la noche, justo después del banquete.-dijo Hermione y Ron de repente puso un enorme interés en lo que decía-Me lo ha dicho Ginny-añadió para después mirar de reojo a Harry-dice que la vio llegar más feliz que triste y que hasta le regaló una pulsera.

- ¿Y tú dónde estabas?-preguntó Harry.

- Dándome un baño-respondió y miró su reloj de pulsera-tengo que irme, Aritmancia empieza en ocho minutos.

Se levantó y se fue rápidamente a su clase.

- Te ha flechado, ¿verdad?-dijo Harry al ver el rostro de Ron.

- ¿Cómo? ¡Claro que no!

- Vamos Ron, lo vi en tu cara.

- Pero…pero…. ¿cómo te diste cuenta?-preguntó nervioso.

- Cuando te enteraste que ya no andaba con Macmillan…-dijo Harry con una sonrisa pícara.

- ¿Qué…? ¿De quién estás hablando?

- De Hazel…-respondió Harry confundido- ¿de quién estás hablando tú?

- ¡Ah! Por un momento pensé que era…olvídalo.-dijo y las orejas se le pusieron rojas-Bueno si, me ha gustado un poco. Tenemos hora libre-dijo cambiando de tema mientras examinaba su horario, que era igual al de Harry-luego Transformaciones.

- ¿Quieres ir a la sala común?-propuso Harry, con la esperanza de que Ginny estuviera ahí.

- Vamos, si quieres.

- ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!-exclamaban un montón de chicas en la mesa de Hufflepuff. Gritaron tan fuerte que hasta Ron y Harry se estremecieron un poco.

La festejada, por lo que pudo distinguir Harry, era la única que no llevaba gorrito de fiesta y parecía sorprendida, como si la celebración fuera sorpresa. Tenía el cabello de un castaño muy claro, que casi llegaba a rubio, en capas y que le llegaba poco más debajo de los hombros, los ojos verdeazules y de complexión normal, con la piel blanca y algunas pecas.

De pronto, Harry se dio cuenta de que Ron ya no estaba a su lado. Lo buscó con la mirada. Y estaba con las chicas de Hufflepuff, cantando "Feliz Cumpleaños". Por un momento, Harry se preguntó por qué estaba ahí, dudaba que conociera a la chica, pero al ver el gran pastel de chocolate con dos enormes velas que decían "16" frente a la festejada, lo entendió todo.

Le dijo a Ron con señas que iba a estar en la sala común y Ron asintió, mientras recibía una gran rebanada de pastel.

En la clase de Encantamientos de 6to año con el profesor Flitwick, los alumnos de las casas Ravenclaw y Slytherin trataban por todos los medios no decir el conjuro ("Aguamenti") para producir agua. Este año casi todos los maestros pedían que practicaran los hechizos no-verbales, lo que se les hacía condenadamente difícil.

- ¡Muy bien, señorita Stepford!-dijo el profesor Flitwick con felicidad al ver que una chica pelirroja y algo rellenita ya había conseguido llenar su vaso de agua sin decir ni una sola palabra. El profesor Flitwick le aplaudió y la chica se puso roja como un tomate mientras forzaba una sonrisa.

- Bah, como si fuera tan útil…-le decía Draco a Nicky. Él y la castaña, junto con Crabbe y Goyle, se habían sentado bastante lejos de Zabini y en el desayuno no le habían dirigido la palabra.

Al terminar la clase, varios estudiantes de Ravenclaw se le acercaron a la chica de apellido Stepford, hasta rodearla completamente. Draco hizo una mueca despectiva, y después de decir algo así como que los sabelotodo no llegan a ninguna parte, le indicó a Nicky que fueran al lago.

- Amelia, ¿podrías enseñarme?-preguntaba una chica de cabello rubio y muy largo.

- No…no sé, digo, tenemos mucho tiempo para aprender los hechizos no-verbales, ¿no?-dijo Amelia algo insegura. Casi nunca le prestaban tanta atención como ahora, ya que casi siempre quedaba opacada por Granger u otra persona. Se tocaba su cabello a cada momento, rojo fuego y en suaves rizos, como señal de que se estaba poniendo nerviosa. Sus ojos azul zafiro miraban hacia todos lados. Era algo bajita y de complexión estándar, y siempre llevaba pendientes diferentes, porque los coleccionaba, casi todos regalo de sus padres. Ella tenía que decirles que no, tenía que aprender a decir que no…

- Con permiso, con permiso…-dijo una voz que atravesaba el tumulto,-me tomo la libertad de llevarla a un lugar seguro, señorita.

Amelia no vio muy bien de quién se trataba, pero le tomó la mano y salió del temible círculo. Se la llevó fuera del aula y Amelia sonrió al verlo. Ese chico estaba en su curso, estaba segura. Tenía el cabello negro azulado, muy estilizado y en punta, con unos ojos negros que la miraban tiernamente, de piel morena, dorada y era cinco palmos más alto que ella.

- Gra-gracias-dijo Amelia apenada mientras caminaban por el pasillo rumbo a la clase de Pociones.

- No hay de qué, señorita-le respondió con ademán de elegancia que hizo que Amelia se sonrojara.-Alasdair Brew, para servirle-dijo y estrecharon manos.

- Amelia Stepford.

- ¿Hija de Antonius Stepford, el famoso historiador?-preguntó entrecerrando sus ojos negros.

- Sí-respondió Amelia sintiéndose halagada.

- Tengo entendido que él y tu madre están de viaje; recolectando información para un ensayo sobre las revueltas de los duendes, ¿cierto?

- Si-volvió a decir Amelia, quien se sentía algo intimidada por la presencia del muchacho.-Ahora están…investigando.

- De acuerdo-dijo Alasdair y Amelia pudo notar cierta decepción en su voz.-Después de ti, Amelia.

Amelia sonrió y entró al aula de Pociones, seguida por Alasdair.