Hola otra vez xD aunque nadie lea el fic, a mi no me interesa y posteo ...

Me entere leyendo por internet muchas cosas sobre el libro III y me di cuenta que el fic esta quedando muy feito con respecto a la realidad. Pero como es un fic no tiene que ajustarse perfectamente a la realidad, no?

Bueno, como siempre, se agradecen los reviews o alguna sugerencia...

Los kiero... Azula's powahh


Unos soldados me prepararon de mala gana para la audiencia. Me pusieron unas ropas verdes y negras y me exigieron el mejor comportamiento posible. Muchos dudaban de que yo fuera a hablar. Habia pasado tantos meses enmudecido que dudaban que la capacidad de comunicarse siguiera existiendo para mi. Aun asi, me dejaron a las puertas del despacho, lúgubremente adornadas y llamaron temerosamente.

- Que pase el pequeño hijo de Morzan.

Esa voz me helo por dentro. Era vacia de sentimientos, fria. Estaba bañada en arrogancia y, en ese momento me di cuenta bruscamente de que iba a hablar con el hombre que transformo a mi padre. La cicatriz empezo a dolerme, y los soldados me empujaron hacia adentro, al ver que no iba a entrar.

- Acercate pequeño. No debes tener miedo. Eres un guerrero hecho y derecho, como tu padre.

Galbatorix estaba sentado en un trono con formas retorcidas, que terminaban en garras de dragon. El despacho estaba oscuro, solo estaba iluminado por unas extrañas antorchas que daban destellos rojizos. Habia decoraciones extrañas con rubies y nada mas. Habia un bulto negro y picudo junto al rey, que brillaba débilmente a la luz de las antorchas. Al otro lado del Jinete habia tres piedras gigantes. Una azul, una rojiza y una verdosa. Me acerque tembloroso.

- Asi esta mejor. Eres Murtagh, no? Yo soy Galbatorix, el rey de Alagaësia y te traje aquí porque creo que es hora de que recibas la educación adecuada.

Aunque intentaba emular una voz dulce y seductora, no lo lograba. El frio acero podia compararse facilmente con su voz, y mirandome la punta de los pies, me encogi de miedo.

Pasaban los segundos y Galbatorix parecia impacientarse. No se daba cuenta de que estaba hablando con un temeroso niño de cinco años.

- Que sucede? Acaso eres mudo?

Mas silencio.

El bulto espinoso rugio salvajemente mientras se movia. Parecia que se estaba riendo de mi.

- Calla Shruikan.

Y ahi me di cuenta de que el bulto espinoso era un enorme dragon negro. Galbatorix estaba perdiendo la paciencia, pero yo me sentia incapaz de hablar. Entonces sucedió. Fue la primera de muchas muchas veces. Entro en mi mente con su presencia devastadora, uso su conciencia para hacer sufrir la mia, arranco cada imagen, cada recuerdo como si fuera un tornado destructor que desprende los arboles de cuajo. Empece a gritar y cai de rodillas al piso. Las lagrimas rodaban por mis mejillas pero el no se detenia. Pasaron, supongo, unos minutos de agonia, donde mi mente era violada sin la menor resistencia, por una presencia brutal y avasallante.

Cuando todo termino pense que estaba muerto. Mi vision se tiño de rojo y estaba tirado en el frio suelo de marmol.

Galbatorix se acerco a mi y me levanto. Luego me miro con sus grises ojos metalicos y sonrio.

- Eres fuerte Murtagh – dijo.

- Yo... - empece – Lo siento.

- Eso queria escuchar, pequeño.

- Donde esta Morzan?

Mi mirada fulminadora llena de odio lo impreisono. Levanto una ceja, asombrado.

- Esta trabajando en una mision para mi. Persiguiendo a un viejo amigo suyo llamado Brom. Sabes para que te he llamado?

- No – conteste bruscamente.

- Porque como tu padre es uno de los vasallos a mis ordenes, ha aceptado que tu estes bajo mi tutela. Ademas, hay muchas... posibilidades de que seas un Jinete como el.

- No quiero ser Jinete ni estar a tus ordenes – solte.

- No?

Acto seguido, la tortura mental volvio a cobrarse su precio. Entonces no me quedo mas que levantarme cuando todo hubo terminado y decir: acepto.

Entonces Galbatorix me acerco a las tres piedras de colores. El dragon estiro su cuello para ver que sucedia. Tenia enormes ojos amarillos y sus pupilas rasgadas eran tan finas como el papel.

- Tocalas un momento y dime que sientes.

Alargue mi mano hacia la piedra color verde. Estaba fria, y no senti nada mas.

- Nada? - dijo Galbatorix al cabo de un minuto.

Negue con la cabeza y estire mi mano hacia la piedra azul. Paso lo mismo que con la primera. Entonces me acerque a la tercera, la de color rojizo. Apenas la toque, senti una calidez que invadio todo mi cuerpo. Mi expresion permanecio intacta, asi que Galbatorix no lo noto. Sentia que algo latia dentro de la piedra, y me llamaba. De pronto, el ser se puso en contacto con mi mente y con vagas sensaciones, me pidio que no dijera nada. Cuando solte la roca negue por tercera vez al rey con la cabeza, y este parecio un poco decepcionado.

- Quizas aun estas muy pequeño – dijo mirandome calculadoramente.

Un tiempo despues entendi que esas piedras eran huevos de dragones y que Galbatorix queria ver si un dragon prendia conmigo. Tambien Espiname conto luego que habia hablado conmigo porque no era seguro que el naciera cerca del rey, porque comprendia su amenaza y el robo de libertad que eso suponia.

Asi que el rey me dijo que eligiera una habitacion, que me acomodara alli y que el se ocuparia de conseguir una maestro para mi educacion. Dijo que debia conertirme en un espadachin ejemplar y ademas instruirme en el idioma antiguo, del que yo nada sabia. Luego me fui.

Pasaron varios dias, donde tome una confortable habitacion al final de un pasillo, con una ventana que daba a los jardines. Mi mente estaba debilitada, pero aun podia hablar con los pajaros.

Una noche, estaba despierto cuando escuche un ruido que me alerto. Era como un cuchicheo furtivo, junto con unas leves pisadas. Me levante y abri la puerta con sigilo. Alli habia dos sujetos, caminando de puntillas, y cubiertos con capas. Uno iluminaba con la marca de su mano, la Gedwey Igansia de los Jinetes. Los segui y en ese momento me di cuenta de que poseia una peculiar agilidad, que me permitio estar a una corta distancia de los extraños, sin ser detectado. Escuche que se deseaban suerte mutuamente, y tomaban diferentes caminos. Opte por seguir al que iba hacia las bibliotecas, y me escabulli detras de el.

El hombre busco una estanteria, movio determinados libros en orden y una piedra se corrio del piso, dejando un hueco lo suficientemente grande para que cupiera una persona. En el tiempo que dura un parpadeo, el hombre entro por el tunel y desaparecio. Mientras dudaba en seguirlo, un temblor me asusto y me distrajo. Parecia que provenia del despacho del rey, donde estaba Shruikan. Inmediatamente alcance a ver por una ventana como se iluminaba el cielo al expulsar el dragon sus llamas, y entendi que el segundo hombre habia ido hacia el tercer piso, donde estaban el rey y su compañero.

Pronto se armo revuelo en el castillo, los soldados despertaron y cerraron todas las posibles salidas. Yo corri hacia mi habitacion, donde no podrian acusarme de nada. Me quede mirando en la ventana como en vano buscaban al fugitivo. Parecia que se habia desvanecido en el aire. Entonces lo vi. Un enorme dragon carmin cruzo volando las fronteras del castillo y se dirigio a la salida de Uru'baen. Sobre el iba un Jinete, de cabellos negros largos, blandiendo una espada del mismo color que el dragon, llamada Zar'roc.

Morzan.

El dragon empezo a escupir fuego, incendiando unas cuantas casas de la ciudad. La luna salio en esos momentos dejando a la vista la batalla que se estaba librando en las afueras de Uru'baen. Mi padre lucho duramente con el hombre, que conoci unos quince años despues, llamado Brom, y hasta ultimo momento fue una batalla de vida o muerte, los dos se odiaban profundamente. En los minutos que duro la pelea, Styshard fue gravemente herido y cayo, dejando a Morzan luchando cara a cara con Brom. Pelearon encarnizadamente, el choque de espadas era visible en la distancia, y en un momento en que parecia que mi padre iba a ganar, Brom uso la magia y lo mato.

Un temor involuntario me recorrio. Mi padre habia muerto. Una enorme sed de venganza se instalo en mi. Los soldados siguieron al fugitivo, pero sin éxito. Se desvanecio tan sigilosamente como habia venido, y se llevo con él el cadaver de mi padre y su espada.Styshard yacia en la grava, muerto tambien. La luna le arrancaba reflejos carmin a sus escamas duras como rocas.

Como supe luego, Brom se habia llevado el huevo azul, el de Saphira, y eso desencadeno la ira del rey durante unas semanas. Todos estaban temerosos en el castillo, y varios de los guardias encargados de la ronda nocturna fueron asesinados.

Lo que me costo mucho entender en esos momentos, pero ahora veo con claridad, es por que nadie me habia dicho que mi padre estaba en el castillo. Tambien entiendo por que no habia ido a verme. Por que yo le importaba menos que nada. Mi madre y yo habiamos desaparecido para el cuando se habia unido a Galbatorix. No sentia ningun cariño por mi, y cada vez que me asaltaba el dolor en la cicatriz, o recordaba como me la habia hecho, yo tampoco sentia cariño por el. Por eso no senti mas odio hacia Brom. Lo que si me molestaba es que se hubiera llevado la espada. Era mia por herencia, era la espada de un Jinete. Por el cadaver no me preocupaba, porque no hubiera soportado verlo. Todos decian que yo era el calco de mi padre, excepto por mis ojos, y verlo muerto era como verme muerto a mi mismo.

Asi empezo una nueva etapa en mi vida, con heridas que no iban a cerrarse facilmente.

Una mañana que estaba sentado en el jardin pensando, aparecio un sujeto, vestido con un traje negro y una capa azul.

- Murtagh? - pregunto, irrespetuosamente.

- Si soy yo – le conteste desafiante.

- Soy Tornac, tu nuevo maestro. Y deberias tratarme con un poco mas de respeto, pequeño rebelde.


Continua en el cap 3...