Holas, aca les dejo un nuevo capi... Tarde pero seguro, mi lema preferido, lastima que no me lo acepten en la esc... Jejej.

Ja, estuve de vaga pq en vacaciones no me dan ganas de escribir, y estuve un tiempito fuera de mi casa (en Brasil), por lo tanto, tmb estuve sin mi querida pc...

Ademas de que estoy detruida... :S :S

Bueno, nos los aburro mas con mis pavadas personales... Ahi les dejo la historia, gracias por los reviews!!


De alli en adelante, todo se reduce a un largo y fructifero aprendizaje. Han pasado algunos años desde entonces, pero parece que la tortura mental de Galbatorix trae mis mas profundos recuerdos a flote. Puedo recordar cada palabra dicha, cada caida y cada esfuerzo durante mis practicas. Tambien recuerdo, con mucho amor a Tornac. Llego a convertirse en un padre para mi, aunque nunca pudo alejar a mi verdadero progenitor, que me perseguia como un fantasma en mis memorias y se escondia en mi cicatriz, que parecia alargarse a medida que crecia mi espalda. Acabe acostumbrandome a vivir en el castillo del rey, pero de vez en cuando, Tornac y yo escapabamos para visitar la ciudad. Aprendia mucho y no dejaba nada pasar.

Recuerdo mi segundo encuentro con el rey. Fui llamado a su sala, y espere afuera hasta que el me llamo. Queria ver mis progresos, y tenia miedo de fallarle y que decidiera castigarme otra vez. Aunque Tornac me habia enseñado a proteger mi mente, el poder de Galbatorix me superaba mil veces. Asi que, espere pacientemente, porque parecia que el rey estaba con otra persona dentro. Se oian voces, la voz grave y fria del rey, y otra que me resultaba desconocida, pero no sonaba muy contenta. Generalmente, el rey recibia a comandantes de ejercitos, comerciantes y magos que querian prestar sus servicios al imperio como era debido. Tambien habia gente que llevaba informacion sobre las resistencias al reinado de Galbatorix. No conocia mucho de geografia, pero sabia que Surda era un pais con otro rey, y que cerca de alli se escondian los que no aceptaban ser gorbenados por Galbatorix, llamados vardenos.

Me sobresalte al ver que se abria la puerta del despacho, tan ensimismado estaba en mis pensamientos. El hombre que salio (en ese momento pense que era un hombre, pero luego me entere que era un shade) me dejo muy asustado. Tenia el pelo rojo, del color de la sangre. Su cara estaba llena de marcas negras, y sus ojos sin pupila eran rojos tambien.De su boca sobresalian dos pequeños colmillos, y las uñas de sus manos parecian garras. Al notar mi presencia, volteo y se quedo mirandome fijamente unos segundos. Luego prosiguio su camino hacia la salida, con su tunica ondeando y haciendo mucho ruido con sus botas.

Entre rapida y temerosamente al despacho de Galbatorix. Las cosas estaban fuera de lugar, como si hubiese habido una fuerte discusion, pero el rey permanecia impasible sentado en su trono. Shruikandescansaba a su lado, pero miraba perpicazmente con un ojo amarillo.

- Hola Murtagh – me miro inquisidoramente, sopesando si habia mejorado o no.

Me quede mirandolo hasta que este volvio a hablar.

- Cuando yo te salude, pequeño desgraciado, seria lo mas correcto, aunque sea por gratitud, que dijeras "HOLA MI SEÑOR"!!

Me asuste por el cambio en su voz, y la forma en la que me miraba, y aunque sabia que no tenia nada que agradecerle (excepto haber conocido a Tornac), hice una pequeña reverencia y repeti el saludo que me habia enseñado.

- Asi esta mejor. Creo que no te han enseñado modales. Y no te gustaria que fuese yo el que te los impusiera, no?

Como no se me ocurria que decirle, baje la mirada un segundo en señal de arrepentimiento, pero volvi a levantarla, orgullosa, y me quede mirando fijamente al rey, queria demostrarle lo que habia aprendido.

-Shruikan, levantate y ven aquí.

Tanto el dragon como yo quedamos atonitos por su peticion, pero perezosamente, el dragon se incorporo y se paro enfrente mio.

- Toma – dijo Galbatorix, lanzandome una espada – Quiero ver que has aprendido. Shruikan,no le tengas piedad.

El dragon rugio y se abalanzo sobre mi, y estuve a punto de ser lastimado por una de sus espinas. Lo esquive en varias arremetidas hasta que este estiro el cuello para lanzarme una mordida. Logre frenarlo con la espada, y esta lanzo un extraño sonido al chocar con los dientes del dragon. Voltee, me agache, y corri hacia sus piernas, pero de una rapida patada, me hizo volar por los aires. Me incorpore rapido, cuando estaba por atraparme con sus dientes otras vez. Me sangraba el labio y la nariz, pero no iba a flaquear tan facil. Desplego sus alas, inundandome con una espesa sombra, y aprovechando el momento, le atravese una de sus puntas, con lo que el dragon lanzo un agudo chillido.

- Torpe de tu parte, Shruikan.

Los ojos del dragon destellaron con furia, y mas rapidamente comenzo a atacarme. Lo unico que me salvaba era que era demasiado pequeño y bastante rapido. Cuando tuve oportunidad, quise subirme a su espalda, pero no conte con la inmensa cola que me pego en la cabeza y casi me dejo inconsciente. Cuando volvio a apuntarme con su cola, un extraño poder me recorrio el cuerpo, y sin pensarlo grite:Letta!! antes de que volviera a golpearme.

- Veo que aprendiste magia, felicitaciones.

El dragon levanto una garra mientras Galbatorix pronunciaba esas palabras, y me apreso contra el frio suelo de marmol.

Empece a retorcerme, mientras la presion me dejaba sin aire. Entonces grite, con una rabia que no era mia, que inundaba mi ser. El dragon levanto la pata, asustado. Galbatorix me miro con extrañeza, y mientras la rabia desaparecia, pude ver como la piedra rojiza detras del rey brillaba. Cerre los ojos desenado que no la viera, y despues cai inconsciente.

Me desperte mas tarde en mi habitacion, con unos paños en la cabeza, y me quede cavilando en la forma en que habia detenido aShruikan. Llegue a la conclusion que la extraña piedra, y lo que habitaba dentro de ella me habian salvado, pero no podia explicar como. Me sente a ver por la ventana, donde una enorme luna llena iluminaba los jardines. Alli logre encontrar, en un punto aislado y lleno de flores, una estatua de una niña pequeña, que nunca habia visto antes. Deje que la ensoñacion se apoderase de mi, mientras una musica angelical me introducia en la mas dulce imaginacion, recuerdos de felicidad y dicha. Me sobresalte cuando la musica ceso, y la estatua de la niña se levanto y cruzo caminando sobre el matorral de flores, que se habia vuelto mas abundante durante el canto.

Sin pensarlo, baje rapidamente a los jardines. Mientras saltaba los peldaños frios de piedra, me di cuenta que la batalla con el dragon negro no habia sido muy agradable para mi cuerpo, e intentando no gemir, segui bajando la escalera.

Llegue a tiempo, porque la extraña niña se alejaba hacia el ala opuesta del castillo. Pense en gritarle, pero no sabia como, asi que corri con los pies livianos como el aire y llegue a su lado, jadeando.

Levante la cabeza, que habia agachado cuando apoye el peso de mi cuerpo en mis rodillas para descansar, y la vi a la cara. Era de mi edad o un poco mayor, y tenia unos grandes ojos miel. Me miro sorprendida un segundo, como yo a ella e hizo un intento de escapar.

- Espera! - le dije – Quiero saber como haces eso!

- Como hago que? - me dijo con la voz mas tierna que hubiese oido en mi vida.

- Como hiciste crecer las plantas solo con tu voz!

- Mmmm – se me quedo mirando, con incredulidad – No se.

Mi cara debio de reflejar sorpresa, pero inmediatamente le pregunte:

- Y que haces aquí esta noche?

- Me escape, porque no quiero dormir. Pero no se lo digas a el. Se enojaria con Treud. Aunque ella tampoco me deja salir sola.

- Treud? - en ese instante recorde a la bebe que la cocinera llevaba en brazos – Ella es tu madre? Y el pequeño bebe es tu hermano?

- No – nego con la cabeza efusivamente – No tengo ni madre ni padre. Solamente la conozco a ella, a el y a ti, porque no se me permite acercarme a las personas.

- Por que?? - dije, confundido. No podia existir un ser humano sin madre ni padre. Tampoco sabia quien era "el", y el hecho de que no pudiera acercarse a las personas sin permiso, me hizo pensar que quizas era peligrosa.

Porque no se parecia a ninguna persona que yo hubiera visto. Tenia los rasgos mas puntiagudos, y sus orejas eran elficas. Su piel era dorada como el sol, y bajo la luna adquiria tonos extraños. Llevaba ropas de las mas finas telas, formando un vestido, que cubria hasta sus manos y parecia que le quedaba grande. Se me quedo mirando, fija e inocentemente con sus enormes ojos de oro, hasta que sin pensarlo le pregunte:

- Y cuantos años tienes?

- Dos años humanos.

- No puede ser!

- Pero a mi los años no me afectan – dijo – Puedo crecer a mi antojo. Siempre que tenga fuerzas para hacerlo. Pero el no quiere que crezca. Dice que debo mantenerme asi hasta su llamada. Y alli, el me dira que hacer.

Tantas cosas sin sentido me dejaron aturdido, pero sin previo aviso, ella empezo a cantar, y se me hizo imposible pensar con claridad. Bajo la magica melodia, las flores mas exoticas y bellas nacian bajo nuestros pies, las raices de los arboles cercanos se alargaban un poco mas, y yo estaba a punto de caer inconsciente de vuelta, pero ella paro. Miro preocupada hacia ambos lados, y se dio a una marcha furtiva.

Apenas pude reaccionar la segui y me escondi junto a ella en unos arbustos, justo cuando un guardia pasaba por donde habiamos estado parados un instante antes, olisqueando el aire como un perro de caza. Pero como no encontro nada, siguio caminando. Cuando lo perdi de vista, mire hacia la pequeña que se acurrucaba a mi lado, asustada.

- No temas, ya se fue.

- El sabra de eso. Y me castigara por haberme escapado. Y castigara a Treud!

- Quien es el??!! - solte ya cansado de tanto misterio.

- El que se esconde en la mente y tortura desde lo mas profundo. El que habla y me escucha, el que sabe de mi y me da ordenes. No se su nombre, solo se que es el.

Abrumado por ese acertijo, y viendo que la niña iba a huir otra vez, la tome del brazo y le pregunte:

- Como te llamas?

- Eleonor. Tu?

- Murtagh.

- Nos volveremos a ver Murtagh.

Dicho esto, desaparecio rapida como el rayo, dejandome con un dolor mas fuerte en la cabeza que la batalla con Shruikan y con muchas cosas en las que pensar.

Al dia siguiente le conte de esto a Tornac, y el, sorprendido, prometio ayudarme a develar el misterio de la pequeña que vivia en el castilo en secreto.


Continua en el cap 5... Los kiero, cyas