¿Que taaaaal? Hehehe, aquí les traigo el tercer capitulo x333

Como saben, estoy tratando de seguir algo parecido a lo que pude ver en el trailer de The Last, pero ya el final, ya que esa no es la trama principal.

No saben cuanto me agradan sus comentarios! Los amooo! :3333 Y lamento si los capitulos estaban algo cortos, por lo general me gusta hacerlos más largos, pero como he estado algo ocupada justo este fin de semana, me salieron cortos :c Peor no se preocupen, que ya comenzaran a ser más largos Cx Este ya esta algo más largo que los otros, pero aun así los siguientes serán mejores ;)

Debo irme ahora o me regañaran, pero ya mañana de seguro subo el cuarto capi! Así que espero con ansias sus comentarios y por supuesto, ¡que les guste el capitulo! A mi me gusto principalmente el final de este cx

Hihi, los dejo que ya me gritaron TnT

¡Besos! :3


Capítulo III

-¡Te atrape! –Grito tras él. –¡Ahora Sasuke!

El azabache solo emitió un sonido de su boca, dando a entender que estaba listo.

-No tan rápido… -Se escucho venir del albino, quien tenía una sonrisa en sus labios.


Otsutsuki emitió una ráfaga de aire que mando a volar a nuestros dos ninjas, quienes pudieron mantenerse en equilibrio al aterrizar.

El mismo viento que había expulsado antes, ahora le rodeaba de las rodillas para abajo, empezando a elevarlo ante un atento y asombrado grupos de ninjas.

-No dejare que los pecadores sigan viviendo en este mundo… Me encargare de derrotarlos a todos… ¡Aunque para ello tenga que sacrificar mi propia vida!

La luz de la luna comenzó a iluminarlo de una manera intensa, acumulando un misterioso chakra a su alrededor. Su sonrisa era la de un desquiciado, disfrutando cada segundo.

-¿Qué demonios…? –Murmuro el Nara.

La luna comenzaba a opacarse poco a poco, mientras que frente a las manos de Otsutsuki se formaba una enorme bola de chakra blanca y brillante. Su energía era tan grande, que los presentes se estremecieron solo de poder sentirla.

-Acabare de una vez por todas con todos ustedes… -Decía el albino.

Naruto trago duro. Esa cosa planeaba explotar en pocos segundos, y por lo que dijo el descendiente de la luna, y la sensación que desprendía aquella bola blanca, dudaba que sobrevivieran. Y no solo ellos… sino que todos.

Observo a sus compañeros uno por uno, tardándose unos segundos en apartar la vista de la ojiperla. Estos últimos días había podido compartir con ella cosas que no había compartido con nadie, y también había sentido cosas extrañas que no había sentido antes.

Suspiro.

Finalmente su mirada se detuvo en Sasuke. El moreno observaba a la pelirosa sin expresión alguna. Y tras un chasquido irritado, volteo hacia el rubio. No basto mucho más para que ambos entendieran lo que debían hacer.

Tenían que detener esa cosa.

Aunque eso significara que fuera lo último que hicieran…

-Sakura, mantente alejada. –Soltó Sasuke serio.

-Shikamaru, cuida de Hinata. –Dijo de igual manera Naruto.

Todos los observaron.

-Esperen un momento ¿Qué piensan hacer? –Pregunto asustado el pelirojo.

-¿Qué no es obvio? –Sonrió Naruto. –Detendremos esa cosa.

Vieron como Naruto y Sasuke saltaban en dirección del peliblanco.

En las manos de Naruto se formaba un Rasengan, cargado de todo el chakra que guardaba en su interior, mientras que el Chidori de Sasuke brillaba cegadoramente.

Sus mejores técnicas, cargadas de hasta la última gota de chakra que guardaban se unieron formando una sola. Un solo ataque lleno de esperanzas.

El Uchiha hecho un último vistazo por sobre su hombro, viendo el miedo en aquellos ojos verdes. No pudo evitar suspirar. Toda esta situación era muy molesta. Observo a Naruto, y este le asintió. Finalmente cerró sus ojos.

-¡NARUTO!/¡SASUKE!

Todo se ilumino.

Apenas podía abrir sus ojos. Aquella fuerte ráfaga de viento que la había expulsado varios metros de distancia, se estaba esfumando, al igual que aquella segadora luz. Y pudo observar. Observar como todo el caos de hace unos momentos había acabado. La luna había vuelto a la normalidad, mientras que todos los aldeanos cayeron al suelo inconscientes.

Sus compañeros no estaban muy lejos, en su misma situación.

De repente, el pánico volvió a apoderarse de ella. Busco desesperadamente con sus ojos aquellas dos figuras que desde hace rato no lograba encontrar. Comenzaba a sentir las lagrimas acumularse en sus ojos y la desesperación invadirla. No podía ser. No podía estar pasando…

-No… -Susurro, viendo como el paisaje se le nublaba.

Pero antes de caer derrotada, sus ojos lograron captar algo en el cielo. No podía ser…

-¡Allí! –Grito, llamando la atención de todos. -¡Shikamaru! ¡Sai!

Los dos aludidos comprendieron. Tanto Naruto como Sasuke venían bajando a gran velocidad. Al parecer habían gastado todo su chakra en aquel ataque, por lo que no podrían detener la caída.

Shikamaru agarro al Uchiha, mientras que Sai había logrado tomar a Naruto. Una vez en el suelo, salió disparada hacia ellos.

Estaban agotados. Se notaba que hasta respirar se les dificultaba. Cuando captaron aquellos ojos jades aguados frente a ellos, sonrieron.

-Hehe… -Río Naruto, con heridas por todo su cuerpo, pero una predominando en su brazo izquierdo.

-Son unos tontos imprudentes… -Dijo con un hilo de voz apenas la Haruno.

Sasuke la observo por unos segundos, dedicándole una débil sonrisa al final. Este también tenía dañado el único brazo que le quedaba.

-Comenzando a curar a ambos chicos. -¿Qué acaso no les basto con perder un brazo, si no que ahora quieren perder el otro? –Decía con las lagrimas recorriendo sus mejillas, pero aun así, sin poder evitar sonreír.

Aquella escena era muy parecida a la última vez que habían estado juntos. De repente, Naruto sintió la presencia de alguien más a su lado. Volteando como pudo, se encontró con el rostro de la Hyuga cerca, con los ojos rojos y las mejillas humedas.

-Naruto… -kun… -Articulo apenas la pobre chica.

EL rubio la observo serio por unos segundos, para luego dedicarle una de las sonrisas más tiernas y sinceras que había dado en su vida, sorprendiendo a la chica.

-Te dije que te protegería… Hinata… -Susurro.

Fue como si le quitaran un peso de encima. Definitivamente eso fue lo que sintió. En el momento que Naruto la observo y le dijo aquello, estuvo segura que su corazón se detuvo, pero a la vez pudo sentir como al fin podía volver a respirar. Extraño…

-See… -Las lágrimas recorrían libremente sus mejillas. –Lo hiciste… Naruto-kun… -Pero no podía dejar de sonreír, y calmar el deseo de lanzarse sobre él en ese momento para abrazarlo y no soltarlo más.


La luz del medio día iluminaba toda la habitación. El día estaba hermoso. Lograba verlo desde la ventana, la cual estaba completamente abierta. Pero que importaba, si no podría salir a disfrutarlo. Llevaba cinco días en esa cama, sin siquiera poder salir al jardín del hospital. El tonto de Naruto había conseguido el alta el día anterior, cosa que lo irritaba aun más.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la puerta se abrió, dejando ver la figura de aquella pelirosa sonriente entrar. Cuando ambas miradas chocaron, esta sonrió, mientras que él solo relajo el gesto, cosa que Sakura capto como una especia de sonrisa de su parte.

-Buenos días. –Dijo alegre, dejando un pequeño ramo de flores de cerezo en el florero junto a la cama del Uchiha. Este le siguió con la mirada, aun sin cambiar su expresión.

-¿Qué tienen de buenos? –Bufó aburrido, recostado en el respaldo de la cama. No pensó que al llegar después de dos años a Konoha, tendría que pasar sus días en una cama de hospital

-Pues… -Hizo una pausa. -Que al fin conseguí que todo estuviera listo para que Tsunade-sama te implante al fin tu nuevo brazo izquierdo.

Sasuke entreabrió un poco sus labios, pero los cerro rápidamente.

-¿En serio? –Sakura asintió. -¿Cuándo?

-Mañana mismo. Shizune y yo esteremos ahí ayudándola. Si todo sale bien y no hay mayores complicaciones, lo más seguro es que en la noche tengas dos brazos. –Junto sus manos como si fuera a aplaudir.

Sasuke asomo una media sonrisa en sus labios. Al fin podría salir de esa cárcel.

Sakura se acomodo a un costado de la cama, sin molestar ni tocar al chico. Este no dijo nada, solo la observo.

-¿Cómo te sientes? –Pregunto tranquila.

Sasuke se encogió de hombros.

-¿Cómo crees que estoy? Me siento bien como para que no me dejen salir de aquí. –Le dijo algo molesto, causando una risita culpable por parte de Sakura, ya que era una de las personas que no le dejaba salir.

-Necesitas estar completamente bien para mañana. No quiero que sufras más de lo necesario. –Explico, recordando cómo había sufrido Naruto el día que le implantaron su prótesis.

-Tsk… -Fue lo único que dijo, desviando su vista hacia el lado. Sakura sonrió.

Se quedaron en silencio. No era como que fuera necesario hablar durante todo el momento, Sakura sabía que el Uchiha no era una persona habladora. Aun así, el silencio que ella mantenía si inquietaba un poco al chico.

Después de sentir durante tanto tiempo la insistente mirada de la ojiverde, volvió hacia ella, topándose con su sereno rostro, pero que le estaba siendo imposible descifrar.

-¿Por qué será que siempre que nos encontramos, terminas involucrado en una pelea? –Dijo ladeando la cabeza. Este solo frunció el seño.

-No es como si me lo buscara. –Soltó simple. Sakura sonrió.

-Lo sé. -Hizo una pausa. – O bueno… Al menos, ahora.

Sasuke la miro feo, pero sabía que tenía razón. De pronto, está bajo la vista.

-Dime, Sasuke-kun… -Decía Sakura, sin levantar la mirada. –¿Has podido ver el mundo como querías?

Este la quedo observando. Sakura parecía querer decir algo más.

-See… -Fue lo único que dijo, expectante por lo que fuera a decir la chica. Aunque algo se imaginaba.

-Eso quiere decir… -le costó un poco continuar.

Sasuke sonrió. Claro que Sakura no lo vio, ya que seguía con la mirada clavada en sus nerviosos dedos, tratando de que la timidez no la venciera en esos momentos.

-No planeo irme si es lo que quieres saber… -Dijo de repente el azabache, sorprendiendo a la Haruno, quien levanto lentamente el rostro. –Acabo de llegar… y ya hice todo lo que tenía que hacer como para largarme a algún lado. –Termino, con el rostro inexpresivo.

Sakura sintió como su cuerpo parecía volverse más ligero, logrando que sus pulmones tomaran una gran cantidad de aire. El cual soltó a través de una gran sonrisa, la cual trataba de contener.

-E-eso… -Tartamudeo. –Eso es genial… Sasuke-kun. –Logro decir, sin dejar de sonreir. –Debes de asegurarte que tu brazo se recupere por completo después de todo. –Explico.

El se entretuvo observándola. Se podria decir que extrañaba esas reacciones de la pelirosa. Reacciones que él mismo provocaba.

Su humor parecía haber mejorado. Ya no se sentía tan molesto de estar allí encerrado.

Ambos voltearon cuando la puerta se abrió por segunda vez esa mañana…