Qué tal!!! Mil gracias a todas :) vaya… acogieron tan bien mi primer viñeta… (Jen llora de felicidad)

Y Bueno, ahora, he decidido que haré una viñeta canon, y luego una pareja "imposible" (dígase, como el Dramione anterior), ¿vale?

Ojala les guste el de hoy

Disclaimer: (Es necesario? xD) Todo es de JK Rowling.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

"Eres tan tonto Potter", se repetía una y otra vez Harry mientras caminaba nervioso junto a esa hermosa pelirroja. "No era tan difícil, tan solo pararse debajo de un muérdago, inventar cualquier excusa, ¡y besarla!..¿Tan complicado te era ?Pero claro… solo a ti se te ocurre pasearte por todos los lugares donde justamente no hay ¡Ningún maldito muérdago!" Casi involuntariamente se golpeó el brazo, tratando de castigarse por su estupidez.

-¡Harry, qué haces! –le preguntó Ginny algo asustada, al percatarse de los movimientos del moreno. Hacía rato que Harry realizaba cosas extrañas, como detenerse bruscamente en el escaparate de alguna tienda, mirar con ojos ansiosos a través del cristal y luego alejarse de ahí murmurando palabras malsonantes.

-Yo… yo… nada, Gin, nada –le contestó él comenzando a enrojecerse, a pesar del frío que había en el aire.

Ginny lo miró frunciendo el ceño. Algo muy extraño le pasaba a Harry, y ella debía averiguarlo.

De repente pasaron junto a las Tres Escobas, y el chico, mirando otra vez con ojos ansiosos, se detuvo bruscamente, provocando que Ginny (que miraba distraída hacia la otra esquina) se estrellara contra su espalda.

-¡Maldita sea, Potter! –masculló ya comenzando a irritarse. Es cierto, Harry le gustaba, y mucho, pero vaya que se estaba comportando como un idiota aquel día… y no precisamente como el idiota que ella quería, uno que se babeara y suspiraba por ella.

-¡Hey, Gin! ¿Quiere ir a las Tres Escobas? Hace tanto frío acá afuera… -era cierto, hacía frío, pero el moreno no parecía sentir precisamente eso… con los ojos brillantes y las mejillas aun sonrojadas le abrió la puerta con una mano y la dejó entrar.

Bueno, tal vez ahora si se arreglarían las cosas, pensó Ginny algo más alegre.

Harry entró tras ella, sonriente, imaginando y casi saboreando el beso que por fin, luego de años, podría darle.

-¿Dónde nos sentamos?

Dichosa pregunta. "Dónde haya un muérdago me basta" pensó Harry.

Y miró alrededor. Y tuvo que afirmarse en la pared para no desmayarse.

Habían muérdagos, si, pero como cinco y seis, esparcidos sobres las mesas… mesas ocupadas por parejas que sabían muy bien como aprovecharlos.

-¡Mierda! –dijo lo bastante fuerte como para que Ginny lo oyera y se volteara hacia él.

-¡¿Qué pasa?! –le contestó ella, ya harta de las extrañas maneras del moreno.

-No me gusta Las Tres Escobas… vamos.

-¿Qué…? – de la impresión, Ginny no consiguió poner resistencia cuando Harry la tomó de la mano y la jaló afuera. Solo el helado viento que le azotó el rostro al salir a la calle la hizo reaccionar.

-¡¡Qué diablo te pasa, Potter!! –le gritó finalmente, con mucha rabia contenida. -¡¡Me puedes explicar por qué hemos entrado y salido de mil lugares sin hacer nada en ellos!!

Lamentablemente Harry, olvidando su instinto de supervivencia, solo podía fijarse en lo bella que se ponía Ginny cuando se enfadaba. Su cabello rojo parecía encenderse aun más, sus mejillas se coloreaban dulcemente y sus labios se avivaban temblando a saltitos. A su alrededor la nieve contrastaba con todo ella, y aquel muérdago del fondo parecía colgar de su cabello… ¿Muérdago del fondo?...

-¡¡Ginny!! –dijo Harry de repente, sobresaltando nuevamente a la irritada chica. -¡¡Vamos a la…!! -miró el letrero de la tienda donde se encontraba el dichoso muérdago -… librería…

-¿A la librería?

El moreno no le dio tiempo (otra vez) de decirle algo, y ahora la rodeó con un brazo por la cintura, arrastrándola hacia la tienda de libros. Aquel gesto, para él involuntario, calmó un poco los ánimos exaltados de Ginny, y la puso a pensar en que demonios se le había pasado a Harry por la mente para ir allá. Aunque… oh oh, la presión en su cintura aumentaba…bueno, que más daba… si él quería llevarla...

Entraron e inmediatamente Harry se dirigió a una de las estanterías.

-Harry, ¿Qué hacemos aquí? –le preguntó Ginny, esta vez casi dulcemente.

-Pues… -El chico se rascó la nuca, tratando de inventar una buena excusa que reemplazara el "Te traje aquí porque me muero de ganas por besarte" –Porque… quiero regalarte un libro (¿Qué mas se puede hacer en una librería?)… pero no se cual te gusta… ¿Qué tal si lo eliges? Estoy seguro que los de ésta sección te encantarán.

Ginny entrecerró el cejo inquisidora. Harry Potter regalando libros…

Pero como dicen por ahí, la intención es lo que vale, así que se dedicó a mirar los títulos que Harry le enseñaba.

"Hechizos tranquilizantes para magos temperamentales"

"Mil formas de hacer desaparecer tu mal humor, ¡Como por arte de magia!"

"Inhala y Exhala, con Rowen Liss"

"¿Te irrita no tener pareja? ¡Consigue un amortentia de pelos!"

"Enojarse hacer salir arrugas… ¡Desaparécelas con las mejores pociones!

Con el último título Ginny terminó por explotar.

-¡¡ME QUIERES DECIR ALGO, POTTER!!

-¿Qué? ¿Yo…? –Harry miró confundido a la pelirroja. ¿Habría descubierto sus planes y por eso le gritaba?

La chica cerró fuertemente los puños, tratando de sujetar en una mano la varita para no lanzarle un "moco-murciélago" y en la otra atajando los puñetes que le saltaban entre los nudillos. Estaba harta y más que harta. Había imaginado una tarde preciosa de navidad, guardando ilusiones desde que conocía a Harry, pero nada resultó como lo esperaba. Rayos, quiso llorar.

Por su parte Harry se rascaba la nuca confundido, tratando de ver en que había fallado.

Y entonces, Ginny, alzando sus ojos al cielo en busca quizá de una respuesta a tan asqueroso día, vio el ramillete de muérdago, silencioso y mudo, colgando sobre sus cabezas.

Y entendió.

-Oh, Harry… -le susurró en voz baja, entre insinuante y tierna. El chico, confundido, solo atinó a mirarla interrogante. Ginny comenzó a caminar hacia él, lentamente, aprovechando cada instante, mientras él, entendiendo, se enrojecía y se alejaba por instinto. –Qué pasa Potter… -le dijo sobre los labios, cuando lo arrinconó contra una estantería -¿Ahora me tienes miedo?

-¿Miedo…?

Sonriendo de medio lado tomó ahora él la iniciativa, y tomando por sorpresa a Ginny la cogió de la cintura y la giró, quedando ella ahora contra la estantería.

-Imposible. –susurró antes de besarla. –Harry Potter nunca tiene miedo.

Y entre las sombras de esa tienda, con el muérdago sobre sus cabezas, la besó.

Al fin.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Les gustó? Ufa, el final a mi no me termina por gustar, pero es lo que hay xD

Y bueno, mi intención era subir una viñeta cada día, pero me fue imposible!! La de cosas que hay a fin de año… la de noticias raras que se reciben cada día…

En mi curso del cole vamos a ser tíos!!! xD una amiga está embarazada :S….

Bueno… espero que estén bien…

Y feliz navidad, (de nuevo xD)

Saludos!!

Jen.w.