Que tal!!! Uff… me ha costado horrores escribir ésta viñeta… ojalá les guste!! Siento haber tardado tanto… de verdad
Todo es de JK Rowling ¡!
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Un regalo navideño Por Jen.w.
Hermione se encontraba sola, sentada en aquella minúscula placita muggle, leyendo un libro.
Era navidad y poca gente transitaba por la calles. Además, el frío que hacía no era un gran estimulante para aventurarse a pasear. Pero a Hermione no le importaba, con la bufanda hasta su colorada nariz, leía apasionadamente una historia de amor, absorta de todo el resto del mundo.
Hacía tiempo que trataba de no preocuparse del resto, especialmente desde el final de la guerra. Ron había muerto y Harry se encontraba aun en muy mal estado, haciéndola sentir sola y miserable. Por consecuencia se alejó del mundo mágico, teniendo contacto con él solo cuando visitaba a su amigo o a la tumba del que alguna vez fue su novio.
"Y entonces él, sonriendo nervioso, acercó su mano a la mejilla de ella, infinitamente delicado, y la acarició, más con el pensamiento que con la realidad misma.
-Te amo, Rossane.Y por fin puedo decírtelo, mi ángel"
Hermione suspiró perdida. Aquella era historia había sido tan emocionante… John (el personaje principal) era muchos años mayor que Rossane, y por esa estúpida razón habían tenido muchos problemas, hasta el punto de huir lejos, lejos de todos los prejuicios para poder amarse.
-Ojala yo pudiera huir lejos contigo, amor… -murmuró para si misma.-Aunque si al menos supiera donde estas… mi padfoot…
Durante la historia no pudo menos que pensar en Sirius en cada momento. ¿Desde cuando había dejado de verlo como el padrino de Harry para pasar a su príncipe de ojos de plata? Quizá fue desde que se alejó de la magia y de las continuas declaraciones de él para ella… declaraciones que solo la irritaban y confundían.
-¡Yo amo a Ron! –le gritó mil veces exasperada.
-¿Si? ¡Pues lamento recodarte que él ya murió hace años! –le respondía él también harto. –Vamos, Hermione… tu eres inteligente… es cierto, lo amaste mucho… pero él ya no está… y a cambio, estoy yo…
La chica miró, tan cerca… lo años definitivamente no pasaban por él… seguía siendo el mismo chico guapo pero ahora maduro… y sincero…
-Aléjate, Sirius… no insistas más, por favor…
Y él no había vuelto a insistir. Pero Hermione no contó con el hecho de que realmente se había enamorado. Pero ya era demasiado tarde…
-¡Ay!... perrito, me asustaste –un perro no muy grande había lamido una de sus manos que caía lacia a una lado. Lo miró con anhelo, tratando de leer en sus caninos ojos si era un perro realmente o si era Sirius, su Sirius, que finalmente había decido a volver a luchar por ella. –No… tú eres solo un perro… nada más.
Suspirando entristecida volvió a su libro, dispuesta a olvidarse del mundo otra vez. Pero el can no se iba, y parecía no dispuesto a dejarla leer.
-¿Qué pasa? –le preguntó al ver que el animal ladraba y saltaba juguetonamente -¿Qué pasa amiguito? ¿Tienes hambre?
Por respuesta, el perro se puso a ladrar más alto.
-Está bien, ya que veo que no me dejarás leer en paz te llevaré a mi casa. Ahí podrás comer algo.
Comenzó a caminar y se asombró un poco al ver como el animalito la seguía confiado.
Finalmente llegaron a su apartamento, el 5 de un edificio donde si se permitían mascotas, claro, contando con la responsabilidad de sus dueños.
Apenas abrió la puerta el perro entró corriendo y se sentó de un salto en los sillones.
-¡Vaya! Creo que te adecuaste bien –dijo riendo.
-Pues, a decir verdad, estoy bastante cómodo.
Hermione, que en ese momento se estaba sacando el abrigo, dejó su acción a la mitad.
Aquella voz… Pero era imposible, no podía ser…
Miró hacia el sofá. Ahí estaba el perro, pero…
-Aunque tengo que admitir que tu cocina es algo estrecha.
Se giró muy rápido, ésta vez en dirección a la cocina. Y lo vio.
Sirius Black, de pie bajo el umbral, con una humeante taza de café en la mano, sonriendo… sin ningún año aun pasando por él…
-¿S…Sirius?
-Para servirte, preciosa.
Su abrigo cayó al piso con un sonido seco. Sus ojos se abrieron en sorpresa, como si recién despertara de un largo sueño.
-No… no puede ser… -asustada comenzó a retroceder, hasta que su espalda chocó la fría pared. –Nadie sabía que yo estaba aquí… cómo… ¿Cómo me encontraste?
-¿Sabía que los pastores alemanes son excelentes sabuesos? Y James no es la excepción…
-¿James?
El perro sobre el sofá ladró alegre.
-Muy bien chico –le dijo Sirius acariciándolo tras las orejas. –Encontraste a Herms.
Hermione contemplaba anonadada la escena. Sirius Black, su gran amor, se encontraba en su departamento, con una taza de café en su mano y acariciando a un perro con la otra.
-¿No me vas a explicar que haces aquí? –le preguntó con los brazos en jarra, tratando de parecer enfadada.
El ex-merodeador le sonrió de medio lado, y Hermione notó cuando había extrañado esas sexies sonrisas. Dejando su café sobre la mesita de centro y soltando a James, se acercó a ella, cauteloso, como un depredador que acecha a su presa.
-Venía solo a darte un regalo de navidad –susurró.
Hermione tragó grueso, estaba tan cerca…
De repente, él sacó un bulto de detrás de su espalda y se lo entregó.
-Ábrelo, pequeña.
Con dedos temblorosos rasgó el papel y sacó,
-¿Un muérdago?
Sirius asistió lentamente y puso toda su intención en su mirada. Y Hermione entendió.
-Oh –solo pudo decir, comenzando a enrojecerse violentamente.
El ramillete se sacudió levemente entre sus manos y se elevó, posando sobre sus cabezas.
-No me rechaces otra vez, por favor…
Por respuesta Hermione acercó sus labios a los de é y los besó, en una mezcla de ternura y pasión.
-Te amo, Hermione. Y por fin puedo decírtelo, mi ángel.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Les ha gustado? Ay, por favor!!! Si si o si no, solo díganmelo por review… muchas gracias a todas las que leyeron la viñeta anterior y muchas gracias a las que apoyaron a mi amiga embarazada ;)
Aoz!
Saludos, Jen.w.
