Holaps!!! Que tal!!! Mmm… Espero que les guste (al final pido las disculpas…)
Los personajes de HP no son míos, son de JK Rowling ;) aunque ustedes ya lo saben xD
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La miró desde el umbral de la puerta. Estaba sentada en aquella solitaria mesa de Grimmauld Place bebiendo un café que sostenía con una mano pequeña y dulce. Su mirada vagaba lejos, perdida en un horizonte incierto.
Con una punzada en el pecho dedujo por su mirada triste que pensaba en él. Aquel descubrimiento no le provocaba en nada alegría u orgullo, solo mucha culpa. Le dolía saberse el responsable de su cabello descolorido, de su notable falta de ánimo, de la ausencia de su risa infantil, de su rostro demacrado y hasta del cambio en su patronus.
Diablos, era un desgraciado. Le había arruinado la vida.
Trató de alejarse de allí sin que ella notara su presencia, pero algún murmullo imperceptible retumbó en el agudizado oído de auror de Tonks, haciendo que se girara en el momento justo en el que él emprendía la huida.
-Tranquilo, Lupin. Si te molesta mi presencia puedo irme.
Su comentario no le hirió tanto como el hecho de que lo llamara por su apellido. Estaba tan acostumbrado al tono dulce que adquiría su nombre de pila al deslizarse por los labios de ella que sintió que moría un poco.
-No… no es eso… em… yo… yo no quería importunarte… a ti… -estúpido tartamudeo. Tonks de seguro había terminado por admitir que él era un idiota.
-Eres un idiota.
Vale, a pesar de lo recién pensado, no estaba de verdad preparado para que ella se lo dijera a la cara.
Sonrojándose notablemente le preguntó porque le decía eso.
Tonks rió sarcásticamente haciendo gala de su sangre Black. -¿Y aun me lo preguntas?
Remus no notó que su mano se había cerrado con fuerza alrededor de la taza de café ni tampoco que las lágrimas comenzaban a surcar sus mejillas.
Se puso en pie dispuesta a decirle todo al fin. O al menos decirle todo de una sola vez, ya que casi siempre en ocasiones anteriores le había terminado gritando alguna de las razones por las cuales le creía un estúpido.
-Primero, ¿De verdad crees que me importunas?
-Pues… -Remus se asustó levemente de lo decidida que parecía ella esta vez. Su rostro reflejaba que en cualquier segundo le lanzaría una Avada Kedavra. –La verdad… si…
Otra vez la risa sarcástica. –Entonces tú te crees que yo soy una idiota…
-¿Qué? ¿Yo? ¡No! No… claro que no creo eso… -balbuceó él confundido.
-Pues si ni con todas las veces que te he gritado que te amo tú no has logrado comprender que lo único que quiero es estar cerca de ti y que apenas puedo refrenar mis deseos de besarte hasta enloquecer, alguno de los dos debe tener un problema, ¿No?
Remus apenas podía responder. Tonks si le había confesado su amor anteriormente, pero nunca con esa sinceridad ni con ese desenfado.
-O yo no me expreso claramente o tú no quieres entenderme. O, te haces el idiota.
Su mirada le dejó bastante claro que opción había acogido ella.
-Como sea, Lupin –usaba el apellido lentamente, inconciente de que era la única arma con que contaba para herirlo de forma instantánea. –Ya no es necesario que sigas siendo o haciéndote el idiota. Dejaré de hostigarte. Dejaré de perseguirte. Dejaré de amarte.
Cada frase era como una daga. Recordó a una persona que le había descrito aquella sensación varios años atrás en una situación similar. "Yo siempre pensé que quería que él me olvidara, Remus. Que deseaba en verdad que él desistiera de sus intentos de enamorarme. Pero ahora que James me ha dejado en paz… siento como si algo me faltara. Como si alguien hubiera desgarrado a sangre fría una parte de mí…" Lily había tenido razón. Eso se sentía exactamente.
-Supongo (o más bien estoy segura) que es lo mejor. Que es lo que tú quieres. Porque además, ¿Necesito más esperanzas? Oh, claro que no –Sus ojos se llenaron rápidamente de renovadas lágrimas –En estos meses me has demostrado claramente que no estas interesado en mí.
Remus detuvo su ininterrumpido balbuceo. De todas las cosas del mundo, jamás se le había pasado por la cabeza aquella razón. Pensó que estaba claro que él también la amaba, y que por eso mismo la había evitado tanto.
-¿Por qué tú…?
-¿Por qué pienso eso? –Tonks bufó casi sorprendida. -¿Será porque te arrancas de mí cada vez que comienzo a hablarte? ¿Será porque me evitas ya sin disimulo? Pues si esas no son buenas razones entonces dime que son –Sin darle tiempo a responder, continuó –Además, ya sé que nada de eso va a cambiar. No te preocupes, ya me convencí de que no soy tu tipo. –Bajó los ojos al suelo y susurró –Lástima que yo me haya enamorado de ti.
En esa frase dejó ver todo el dolor que en realidad sentía, hasta ahora escudado tras el resentimiento y el enojo.
-Me voy, Lupin. La Orden me ofreció un trabajo fuera de Gran Bretaña. Y lo acepté. Me voy esta noche.
Y ésta vez, el golpe fue tan fuerte que Remus sintió como una fuerza invisible lo arrojaba hacia atrás.
Ella, Tonks, la que pudo ser Su Tonks, se iba. Para siempre.
Recorrió con el pensamiento el futuro de su vida, sólo, sin más compañía que el lobo que albergaba en su interior, mordiéndose a la luz de la Luna y muriendo cada día y lentamente.
-No –solo pudo susurrar sin conseguir explicar lo que sentía.
Ella lo miró, con lágrimas en los ojos, esperando alguna reacción, aunque fuera alivio, pero él parecía ni siquiera verla. Cerrando los puños se dio la vuelta y comenzó a caminar en silencio.
Remus percibió en el aire que el aroma de Tonks comenzaba a hacerse más difuso, y entonces volvió en sí. La vio alejarse gradualmente, con una suave brisa, retrasando el momento como si aun guardase esperanzas aunque ella no lo supiera.
Si instinto salvaje se removió en su interior, su espíritu de merodeador le gritó que él nunca había sido un cobarde y su corazón le rugió que corriera tras ella. Y lo hizo.
-¡TONKS!
El grito retumbó en las sucias paredes de la cocina. Tonks se detuvo sobresaltada pero se giró echa una furia.
-¡Qué quieres ahora!
Esa reacción tan inesperada hizo tambalear el impulso que lo había llevado a detenerla. Miró alrededor en busca de ayuda desesperada y entonces lo vio.
Un muérdago. Una excusa perfecta. Un puente hacia sus labios.
-Un… un muérdago… -solo pudo articular indicando levemente con los ojos hacia el techo.
Tonks demudó su expresión a un rostro confundido. ¿Un muérdago?
Lentamente su cerebro pudo maquinar.
Un muérdago. Un beso.
-Oh, Remus…
El escuchar nuevamente su nombre de pila deslizándose a través de los labios de ella incendió su pecho. Sus manos tomaron vida propia y se adueñaron de la fina cintura femenina. Sus ojos brillaron como en sus años de juventud y sus labios corrieron ávidos hacia los de Tonks.
-Tu no te irás –le susurró entre besos.
-¿Y se puede saber por qué decides esos tú? –reclamó bromeando ella con la voz entrecortada.
-Porque tú, desde ahora, eres mía.
Y juntos se perdieron entre las sombras de Grimmauld Place.
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Les gusto? Ay, por favor, por favor… si les gusto o no pueden decírmelo por review :)
Aunque el muérdago fue casi una excusa, igual salvo la situación xD Y para las que entiendan, me gusta la relación Tonks Remus y café xD
Y bueno…. Sé que ya va mucho tiempo desde Navidad y Año nuevo, por los que les quería preguntar y aun les gustaban las viñetas o ya termino con estos besos bajo los muérdagos… decisión de ustedes, como siempre :) Por mí no hay problema aceptar lo que quieran… la mayoría ganará.
Si deciden que continué de todos modos les iré preguntando que pareja quieren (no es un chantaje xD)
Ahorita me voy… el tiempo se me hace nada… tengo algunos problemillas familiares y mis vacaciones al sido las mismas que tuvo La Cenicienta antes de conocer al príncipe (espero comprendan xD).
Saludos
Jen.w.
