Disclaimer: Ninguno de los personajes del universo de SNK me pertenece.

Capítulo 4 - Medidas desesperadas

- Ese mismo día, 5 horas antes bien entrada la noche -

Belthroldt y Reiner se calentaban junto a la hoguera que habían preparado. El humo que desprendía se confundía con el de algún titán muerto en la noche, así que no les preocupaba su seguridad. Se estaba a gusto, en calma. Planeaban su ataque a la luz de la hoguera, hablaban sobre ello como si fuera algo normal, otro día en la oficina. Iban a volver a traicionar a todas aquellas personas, iban a volver a asesinar víctimas inocentes, iban a hacerlo y los dos odiaban esa idea, pero eran soldados y debían hacerlo. Todo el mundo iba a odiarlos de todas formas, y la única persona que no lo hacía, y que nunca lo haría estaba allí capturada. Eso era lo más importante para los dos chicos, aquella chiquilla no podía seguir sufriendo si tenían posibilidad de evitarlo.

Reiner arranco el último mordisco de el palo donde tenían calvada la comida para calentarla, y dejo tiro la ramita al fuego. Los dos se miraron a trabes del humo, y se regalaron una sonrisa cómplice. Ninguna de las sonrisas era de verdad, si no que ambas eran irónicas. Ambos miraron hacia el suelo.

crack

Ambos escucharon el chasquido de una rama al romperse. El sonido procedía desde detrás de Reiner, el cual miro hacia atrás.

Belth: -Hola? Ymir?

Entonces oyeron la salida de gas a presión de un equipo DMG. El ruido se acercó aumentando su volumen a medida que avanzaba hacia ellos, entonces vieron el blanquecino rastro salir muy rápido de entre los árboles que hace unos momentos los abrigaban del frio. Una silueta se elevo muy alto por encima de sus cabezas. La sombra se inclino hacía atrás para quedar de cabeza hacia el suelo, mirándoles. Aquellos grandes y aterradores ojos verdes se entrecerraron divertidos al verlos desprotegidos, y esa mirada aterradoramente demente fue lo último que pudieron ver antes de un brillante destello que lo envolvió todo. Belth intento saltar lejos como había hecho su compañero, pero no fue capaz de hacerlo gracias a que una cuchilla impoluta y reluciente le corto por encima de los gemelos y todo se sumió en un caos cuando el cuerpo del titán calló sobre él.

Una nube de polvo se levantó tapándolo todo como un enorme manto con olor a ceniza.

Reiner se levantó a duras penas a tiempo para ver como una bengala verde ascendía desde los píes del gigante, iluminando mitad de su cuerpo y oscureciendo todo lo demás a su alrededor. Cuando el destello esmeralda iluminó su rostro dejó ver sus desbocados ojos verdes, y su enorme boca sonriente desde la cual sobresalía el cuerpo inmóvil de Belthroldt. Eren hecho la lengua y metió al moreno dentro de su boca con ella. Después el titán Eren echó a correr, y Reiner, sin pensárselo dos veces, mordió su pulgar y corrió tras él.

Cuanto más temprano se hacía más se acercaban a las murallas. Aquello era una trampa, y lo sabía, pero no tenía otra opción. Qué era el sin sus dos compañeros? Nada, no era nada. Un asesino, un monstruo.

El sol salió desde detrás de ellos y la luz de la mañana estiraba sus sombras.

Cuando Eren entró por la grieta de la muralla freno en seco, escupió a Belth como si de un despojo se tratara se giró hacia su perseguidor. Lo estaba retando.

Reiner ya no podía atender a razones, así que embistió contra el con todas las fuerzas que tenía pero justo antes de poder destrozar a aquel asqueroso monstruo, lo freno un dolor agudo en todas las partes de su cuerpo que lo inundó todo. Estaba solo a unos centímetros de la cara de su oponente, pero unos cables de acero lo retenían. Estaban clavados justo en sus puntos débiles, y no era capaz de moverse. Entonces Eren sonrió ampliamente, y Reiner sabía que aquello no podía acabar bien.

El titán de brillantes ojos verdes hinchó el pecho, y soltó el aire en un aterrador grito a la cara de su atacante.

Todo se quedó en silencio durante unos segundos. Todo permanecía en calma. Una calma que como todos sabían, precedía a un infierno.

Tropas estacionarias: -Más titanes!

Las campanas empezaron a sonar de nuevo y todos los soldados disponibles comenzaron a ocupar sus puestos. El pánico empezó a cundir entre los ciudadanos que se alejaban lo máximo posible de los dos demonios responsables de despertar en una pesadilla esa mañana.

Los primeros titanes que llegaron se abalanzaron sobre el titán acorazado, el cual estaba completamente indefenso. Reiner empezó a sufrir arañazos, golpes y mordiscos por todo su cuerpo. Cada ve eran más los titanes que intentaban acabar con el, mientras que Eren se limitaba a mirarlo fijamente a los ojos, como esperando su turno para devorarlo.

Jean: -Qué coño está pasando aquí!?

Armin: -Jean! El comandante necesita que organices todo nuestro escuadrón y lo traigas aquí. Tienes que hacerlo rápido no queda mucho tiempo.

Jean:- No queda tiempo para qué?

Mikasa: -Tenemos demasiada prisa Jean, solo hazlo!

Ninguno de sus dos compañeros tenía buena cara, teniendo en cuenta que seguramente no habían dormido esa noche, así que Jean obedeció sin protestar mas, aunque de mala gana. El muchacho se fue a buscar a todos los componentes de su cuadrilla, y mientras lo hacía Mikasa y Armin corrieron hasta la grieta donde su antiguo compañero de batalla era devorado poco a poco.

Se despertó al escuchar los gritos de Reiner. Horribles gritos de desesperación. Gritos que ella conocía. Gritos que no paraban de retumbar por todos los lados de la habitación. Ya no estaba bajo tierra, en esta nueva habitación donde se encontraba podía notar el calor del sol. No notaba ninguna presencia a su alrededor, estaba sola? Daba igual, no podía dejar de lado los gritos de su amigo. Tenía que hacer algo, daba igual si la conseguían capturar en condiciones de hablar, la misión le daba igual si no la completaba con ellos. Ella no era lo que tenía que ser, no quería ser soldado, nunca lo había pedido. Annie solo quería acabar con todo de una vez y poder vivir en paz junto a su familia, y eso incluía a Reiner y a Belth. Entonces ella deshizo su jaula de cristal y abrió los ojos. Se encontraba en una casa abandonada, y estaba sola. Salió corriendo lo más rápido que podía de allí. Nada más salir de su escondite, la pequeña chica vio la marabunta de titanes que había en la grieta de la muralla. Se convirtió y empezó a correr, acelerando a cada paso su ritmo, ganando potencia para cargar contra todas aquellas bestias que intentaban robarle a mordiscos las posibilidades de conseguir su sueño al completo.

Cuando Annie envistió contra la mole de titanes con intención de rescatar a su compañero. Empezó a arrancar miembros y a morder nucas a diestro y siniestro. No le resultó demasiado difícil deshacerse de ellos en un espacio tan reducido, y teniendo en cuenta que aquellos caníbales estaban cegados por el deseo de comerse a su compañero. Cuando al fin consiguió liberarlo de aquel infierno, y lo arrancó semiinconsciente de la parte trasera de su cuello se encontró de frente con Eren en su forma de titán, y sobre él, el cabo Rivaille sosteniendo una cuchilla en la yugular de un inconsciente Belth, que le dijo:

Levi: -Nos encontramos de nuevo, maldita zorra asesina.

Annie se quedó incrédula ante la situación y retrocedió unos pasos, pasos que avanzo Eren para agarrarla y ponerla contra la pared. Entonces Levi saltó de la cabeza del gigante, enganchó sus arpones a los lados de la cara de la titán hembra poniéndose de pie en su frente.

Levi: -Ahora sella esa grieta antes de que haga con esta escoria lo mismo que tú hiciste con mi escuadrón.

Su voz se había cortado al final de esta última frase. Annie intentó pensar en soluciones para salir de allí victoriosa, pero aquel hombre tenía a Berthold a su merced, y Reiner no estaba mucho mejor que digamos. Los titanes comenzaba a empezar a entrar de vuelta por la grieta, y sabía que si se enfrentaba la pelea estaba completamente perdida. - Prométeme que volverás -Recordó las palabras de su padre y entonces lo tuvo claro. Estiró su mano hacía el otro extremo de la grieta, entonces Rivaille se soltó, y clavando uno de los arpones en el hombro de Eren hizo que el moreno de ojos verdes también se alejara. Ella escupió al rubio en una de sus manos, lo dejo en el suelo detrás de ella y se coloco taponando la mayor parte de la grieta. La enorme silueta femenina empezó a brillar de un color azul claro y fue fusionándose con las paredes de la muralla.

Cuando ya había cerrado todos los agujeros que le fuera posible dejó salir la mitad de su torso por la parte de su nuca que había dejado sin congelar. Miró hacia el cielo. Lo único que vía era la dorada y cálida luz del sol dándole directamente en la cara. Los tres estaban vivos por ahora, el calor del sol era muy agradable, y estaba cansada como para mantenerse consciente más tiempo. Y allí quedo su torso inconsciente, suspendido horizontalmente en una enorme pared de hielo.

Y desde encima de esa pared, el apuesto comandante de los cuerpos de reconocimiento contemplaba como su plan había resultado un éxito rotundo.

Continuara...