Disclaimer: Ninguno de los geniales personajes de esta historia me pertenecen.
Capítulo 5 - Un despertar memorable
Aquel techo de madera vieja llena de polilla fue lo primero que vieron sus grandes ojos verdes al abrirse. La luz de la mañana se colaba por su ventana, iluminando toda la habitación y robándole el sueño al joven chico de pelo marrón. Eren se levantó a de la cama sintiéndose cómo si alguien hubiera cogido los músculos de su cuerpo y los hubiera estirado hasta romper. Al incorporarse del todo con gran esfuerzo sintió los crujidos de la madera bajo sus pies desnudos. El pijama era bastante suave, y la habitación hasta tenía ventanas. Estaba claro que había completado con un éxito rotundo su misión ya que esa mañana era la primera desde hace mucho tiempo en la que no se levantaba en un calabozo oscuro, frío y maloliente. Todos los huesos de su dolorido esqueleto estalaban a cada paso que daba hacía la puerta, pero a él siempre le había tranquilizado mucho ese ruidillo así que siguió caminando a gusto. Cuando entró en el baño se sentó en el váter sin levantar la tapa dejo pasar el tiempo allí durante un rato. Cuando se volvió a ver capaz de empezar el día volvió a incorporarse para su aseo personal, el cual realizo con toda la sutileza que le provocaba realizarlo en una habitación tan limpia como la que tenía esa gloriosa mañana a finales de verano. Aquella estancia era un completo privilegio para un niño que había pasado toda su infancia en una muy humilde familia de la parte más pobre de Trost, un distrito diseñado especialmente para ser utilizado como cebo para titanes.
Se abrocho los botones de la camisa sintiéndose como un asqueroso señorito de la realeza, y rió al ver esa imagen de sí mismo en el espejo. Salió de su habitación y bajo desde el segundo piso más alto del cuartel. Cuando llegó al comedor se encontró a todos sus compañeros de escuadrón sentados a comer en la misma mesa junto a Rivaille, Hanji y Erwin. Connie se peleaba con Shasha porque ella le robaba la comida del plato, Jean intentaba hacer reir a Mikasa, la cual le prestaba atención, pero sin reír ninguno de sus chistes, no podía saber si por falta de gracia o porque simplemente no los entendía. Armin explicaba algo a Hanji y Erwin. Seguramente alguna de sus estúpidas teorías que tanto agradaban a los superiores; y mientras aquellos dos miraban con cariño al pequeño chico de pelo rubio escuchando poco de lo que el les decía Rivaille se recostaba levantando las patas delanteras de su silla mirando por la ventana. Aquella imagen fue como un regalo después de una horrible temporada para el cansado muchacho. Sonrió, ya no se sentía solo. Pero aún había algo raro, aún había un problema. ¿Cuál? No lo sabía, en aquel momento no importaba.
Levi: -Jaeger, que haces ahí pasmando? -pregunto el sargento sin ni siquiera volverse para mirarlo.
Eren: -Eh? Nada, nada.
Armin: -Hey Eren, ya estas despierto. -dijo su amigo con una sonrisa amigable
Eren: -Si, aunque estoy algo cansado...
Levi: -No habrás bajado descalzo desde tu habitación?
Eren: -Ups...
Levi: -No vas a sentarte a esta mesa antes de que te hayas limpiado los pies maldito cerdo.
Hanji: -Tranquilo Rivaille, si no es para tanto.
Levi: -Tu ni hables cuatro ojos, no sé cómo puedes vivir con ese criadero de mierda que tienes por pelo.
Erwin: -Eh, cuidado con ese vocabulario Levi, nuestros efímeros están delante.
Armin: -Efímeros?
Jean: -Oh vamos, ya no somos niños comandante. Y que significa eso de efímeros?
Erwin: -Nada kristein, no significa nada...-dijo el comandante mirando de reojo a Hanji con una sonrisa cómplice.
Armin: -Oiga comandante, puede que Shasha y Connie sean aún un poco infantiles pero la mayoría ya somos personas completamente maduras.
Shasha: (Aún con la boca llena, y una de las manos de Connie apartándola de su comida) Ey Arlert, que acabas de decir?
Connie: -Eso! Entiendo que lo digas de esta estúpida, pero... de mi?
Shasha: -Que!?
Connie: -Tu cállate y come paleta!
Shasha: -Fue a hablar el chico de la aldea.
Jean: -A ver chicos, los dos sabéis que ambos sois unos paletos infatiles.
Shasha: -Claro, como tú eres tan culto e inteligente...maldito pijo.
Jean: -Pss
Connie: -A mi porque vivieras en la parte rica de Trost no me das miedo eh Kristein.
Jean: -No seas imbécil Springer, lo que pasa es que tienes envidia.
Shasha: -Lo que pasa es que vosotros los acomodados no entendéis el fantástico humor de las afueras.
Jean: -Eso no es humor, es hacer el gilipollas...
Hanji: -(Entre carcajadas)Tranquilos chicos, no discutáis.
Cuando Eren volvió con sus zapatillas, se encontró con una batalla de comida en la que casi todos estaban tomando parte, incluso Mikasa, que lanzaba la munición que Smith divertido le pasaba desde detrás de la silla que estaba utilizando como trinchera. Connie y Shasha se habían aliado con ellos para atacar en conjunto a Jean, que se protegía con el mantel mientras Armin y Christa preparaban sus proyectiles mezclando la levadura de el poco bizcocho que había desaprovechado Shasha con la sopa y el arroz. Mientras tanto el cabo, el pobre del cabo Levi intentaba mantenerse al margen de toda aquella suciedad subido a la despensa todo lo encogido que su pequeño cuerpo le permitía, alejando con la pierna cual felino un cacho de mejunje extraño que había caído en su escondite. Tal momento tan irreal no impresionó al joven e inquieto chico que se unió al equipo de su hermanastra sin pensárselo dos veces.
Armin: -Eren, que significa esta traición!?
Eren: -Tu estas en el bando equivocado Armin! Dile a ese payaso de Kristein que dé la cara para que pueda humillarlo!
Levi: -Pero que cojones haces Erwin! Para esta jodida mierda de una vez! Y qué es esta puñetera bazofia que tengo aquí!?
Jean: -Esperate Jaeger, ya te enseñaré yo que es humillar a un payaso!
Levi: -Parad ostia!
Mientras tanto, en los subterráneos, no todo era tan bonito.
Lo único que podía escucharse en la celda era la forzada respiración de Berthold, quién aún no se había recuperado de el brutal golpe recibiera por parte de Eren. La luz tenue y parpadeante de la única vela que había en aquel calabozo aportaba una sensación casi psicodélica impedía que se llevara a cabo la intención de hacer cualquier movimiento o acción por parte de la pequeña muchacha aún conmocionada por las anteriores agónicas horas. La llama se deslizaba sutilmente de un lado a otro, bailando lenta y elegantemente en un mar de silencio. Por desgracia ese era un sentimiento muy familiar para ella.
De pronto se dio cuenta de que bajo aquella cálida luz, asomaban unas piernas de una cuarta persona.
-Shhh -Susurró calmado el intruso.
Todo se quedó en silencio. La sensación de cansancio alejo toda alerta de peligro mientras que una bocanada de humo exhalada por aquel hombre anónimo se alzara en el aire, invadiendo todo el espacio disponible y extendiendo un fuerte pero agradable (al menos para ella) olor a tabaco.
-Sé lo que sois. Sé quiénes sois. Tengo que contaros algo chicos, algo con lo que podréis acabar con todo esto.
El individuo miro hacia arriba y se pudo observar la "silueta" en destellos naranjas de lo que sería una barbita de unos días, bastante descuidada. Volvió a darle una calada al cigarrillo que colgaba de su boca y soltó el aire dibujando aros con el humo. Bajó la mirada, y Annie pudo ver unos ojos entrecerrados mirándola a trabes de un flequillo que bajaba hasta casi la nariz. Pero seguía sin reconocer aquel rostro que se le hacía ligeramente familiar.
-Escuchadme atentamente...
La llama seguía danzando sobre su base de cera, a la cual ya no le quedaba mucho tiempo de vida, mientras que los 3 escuchaban atónitos las palabras de aquel hombre. Ninguno de los tres tenía las fuerzas suficientes como para articular palabra. Tampoco se les ocurría nada que decir. Esto lo cambiaba todo y ellos lo sabían. Pero..por qué se lo estaba contando a ellos? Y cómo había llegado allí sin hacer ruido alguno? Quizá fuera solo una alucinación, una producción de su imaginación provocada por la fatiga y la confusión, un sueño, un simple espejismo ante la falta de comida. Quizá aún estaba inconsciente, pero a lo mejor, y solo a lo mejor aquellas palabras fueran verdad, y si hubiera cuatro personas en aquella jaula.
Pero todas sus preguntas se vieron interrumpidas de golpe al escuchar la puerta de los calabozos abrirse bruscamente y dejando pasar una corriente que acabo con el hipnótico baile de la brillante llama ya extinguida.
-Hora de irse - volvió a susurrar el misterioso intruso. Se incorporo silenciosamente y apago la última colilla con la bota.
-Espero que podáis aprovecharlo.
Continuara...
Bueno, espero que les haya gustado mucho este descabellado capítulo, ya que fue casi completamente improvisado, por lo menos la parte graciosa, o que lo intenta. Quién será ese misterioso hombre que se coló en los calabozos? Qué les habrá contado a nuestros 3 traidores favoritos? Esas respuestas ya llegarán más adelante. Gracias por leer, y espero de todo corazón que lo sigan haciendo. ¡Hasta el próximo capítulo!
