Disclaimer: Todos los personajes de SNK pertenecen a Hajime Isayama.
Capítulo 6 - Cómo...?
Habían pasado 6 días desde que capturaran a los tres traidores. La rutina ya volvía a regir los horarios de todos los habitantes de Trost, pero como es normal, esa misma rutina otorgaba también momentos de ocio, momentos como la noche del sábado.
Y disfrutando de una de esas esperadas sábado-noches se encontraba Erwin, sentado en el sofá pegado a la pared de la mesa más apartada de su bar favorito, situado dentro de la muralla Shina. Era uno de los barrios más pobres y barrocos, localizado cerca de la gran pared. Aquel suburbio estaba considerado la cuna del arte de la humanidad entera, pero no era ni por asomo un lugar agradable para vivir. Los más famosos artistas simplemente pasaban sus días allí como ciudadanos que eran. Y entre las calles de este distrito, escondido entre varios edificios, en una ínfima plaza a la que solo se podía llegar a trabes de un tímido callejón, se encontraba aquel establecimiento llamado por el nombre de un famoso cuadro expuesto en la casa real, "El Galeón". No era un bar especialmente bonito, ni servía productos de gran calidad, pero aquella especie de taberna poseía un ambiente tan rústico como decadente que acompañaba perfectamente a esos momentos de silencio que él utilizaba para pensar.
Por las puertas del bar entró Nil, quién también solía frecuentar ese lugar. El moreno se sentó junto a su amigo sin decir nada, y los dos se quedaron un buen rato recorriendo con la mirada todo el ambiente del que formaban parte.
El músico de turno recitaba relajado una canción, a la vez que acompañaba la letra con su guitarra.
Erwin: -Que tal Marie y las niñas?
Nil: -Bien. Estamos bastante cómodos por aquí.
El rubio sonrió sin parar de mirar hacia ningún sitio.
Nil: -Y tú?
Erwin: -Yo sigo como siempre.
Nil: -Ya...Quizás eso no sea demasiado bueno sabes?
Erwin: -Hoy quién paga? -Dijo el manco haciendo caso omiso de los comentarios de su acompañante.
Nil: -Yo, hoy me toca a mí.-Respondió Nil con un tono algo decepcionado.
Camarero: -Qué vais a tomar chicos?
Nil: -Lo mismo de siempre Cámeron.
Cámeron: -Okay
Poco después, el pelirrojo llego con el par correspondiente de Whiskys de cada sábado. Las horas avanzaban en concordancia con las botellas que se iban duplicando.
Nil: -Erwin, ya va llegando por hoy. Sabes que siempre te pasas.
El rubio asintió sin hacer demasiado caso y se acabo su cuarta copa de la noche; a continuación pidió a Cameron la quinta y se recostó en el sofá, sin síntoma alguno de embriaguez, cosa que no mostraba desde hace ya mucho tiempo. El rubio solía ser el chico más sano y cordial cuando eran jóvenes, aunque nunca había ocultado su gran gusto por la bebida. Pero desde que lo nombraran comandante de los cuerpos de reconocimiento, aún con los veinte recién cumplidos, ese pequeño gusto había ido aumentando poco a poco hasta convertirse en un vicio. Esto es bastante comprensible cuando todos el Whisky es a con lo único que te permites conversar, ya que sus dos amigos se habían vuelto soldados también; Mike no debía preocuparse por otra cosa que no fueran sus deberes como soldado, y el puesto que ocupaba Nil no permitía la comunicación que un día habían compartido volviera a ser posible. Aquel hombre había dado la vida por su trabajo, y a cambio, este era el precio que le tocaba pagar en su tiempo libre. Triste? Seguramente, pero sabía que siempre hay que sacrificar algo, y él se había decidido a hacerlo.
Después de servírsela el camarero se alejó hacia la barra, y durante el camino se cruzo con un muchacho que vestía el uniforme de los cuerpos de reconocimiento. El chico no iba demasiado sobrio, cosa que sorprendió bastante a Erwin, quién se desacomodó de su asiento al ver a Jean buscando precariamente una mesa libre en la que sentarse. Detrás de él llegaron Connie y Shasha, quienes aún parecían bastante enteros.
Los tres se sentaron en una mesa redonda, de forma que los dos chicos de quedaban de espaldas a ellos, mientras que ella simplemente no los viera aún.
Nil: -Eses no son tus cadetes?
Erwin: -Eso parece.
Nil: -No vas a decirles nada?
Erwin: -Aún no. Quiero ver lo que hacen.
Los tres amigos charlaron durante un rato, inmiscuyéndose con total facilidad en el ambiente de la posada. Unos minutos después entraron también Armin, Eren y Mikasa. ¿Cómo les habría dado por ir a ese bar en concreto? O algo más raro aún: ¿Como lo habían encontrado?
Erwin sonrió concentrado en la divertida situación. Eren y Jean estaban echando un pulso, mientras que los demás lo daban todo en el espacio de suelo sin muebles que servía cómo pista de baile. Los fines de semana ese espacio era bastante grande, así que pronto se perdieron entre la multitud, que coreaba al unísono con el músico la frase de "knock knock knock in heavens door" . Aquella canción le traía malos recuerdos, ya que la solía esa estrofa en concreto le recordaba mucho a Mike, que fuera su amigo y el de Nil desde su preparación cómo cadetes. Esa era su canción preferida. Nil estaba sintiendo lo mismo. En aquella mesa aún quedaba un sitio libre, que no se volvería a ocupar.
Erwin: -Hace mucho que no la escuchaba.
Nil: -Si, la verdad es que si.
Erwin: -Mike estaría en la pista ahora mismo, segurísimo además.
Nil lo miró con una sonrisa amarga en los labios y los dos se encaminaron hacia donde hace unos instantes se habían sumergido los cadetes.
Eren los vio pasar, y aprovechando que el moreno estaba despistado Jean consiguió tumbarle la mano contra la pequeña mesa circular.
Jean: -Toma! Qué me dices ahora e Jaeger?
Eren: - Eso no vale! Estaba despistado. Los has visto?
Jean: -De quién hablas?
Eren: -El comandante de la policía militar y Dancho.
Jean: -Que dices? En serio? Donde están?
Eren: -Iban a la pista de baile...
Jean: -Eso no me lo puedo perder.
Entonces Jean se levantó y se tambaleo hasta donde había indicado Eren anteriormente. Los dos hermanastros se miraron entre sí y se levantaron también.
Cuando se consiguieron infiltrar entre todos aquellos cuerpos saltando y bailando se encontraron de frente con las chicas. La morena se balanceaba de un lado a otro con movimientos elegantes y suaves, pero no podía compararse a como lo hacía Shasha completamente empapada en sudor y moviéndose mucho mejor de lo que cualquiera habría imaginado. Aquella chica sabía bailar, y se notaba, sobre todo si la comparabas con Connie, que se movía sin control unos metros más atrás. Eren buscaba a Armin con la mirada, y cuando lo divisó no se lo podía creer. Lo encontró en el sitió menos esperado, sus brazos eran los que a más altura se balanceaban al ritmo de la música, ya que estaba sentado sobre los hombros de Erwin, cantando a todo pulmón junto con él y Nil el estribillo de la canción. Armin siempre se había emocionado mucho con la música, pero aquello si era una sorpresa.
Cuándo la canción acabó todos gritaron y aplaudieron al intérprete. Este hizo un leve movimiento de cabeza, dando las gracias a su público. Después de esto agarró el cigarrillo que tenía enganchado a una de las clavijas de su instrumento. Le dio una profunda calada y exhaló el humo dibujando aros con él. Acto seguido se rasco un poco la barbita descuidada, y se colocó bien la pañueleta que llevaba sobre la cabeza, tiró el pitillo al suelo y lo apagó con la suela de su bota.
La gente fue dispersándose y solo quedaron aquellos que estaban allí para bailar, como Shasha por ejemplo.
Ya sonaba el principio de otra canción cuando todos se sentaron en la misma mesa, donde se encontraban los dos comandantes anteriormente.
Para sorpresa de los cadetes su general no los regañó, ni dijo nada al respecto de el evidente estado de Jean. Tampoco les pregunto cómo habían llegado allí, ni quién les diera permiso para hacerlo. Simplemente pasaron un rato agradable mientras la chica de cabello castaño se lo pasaba mejor aun en la pista de baile.
El sol ya se elevaba por encima de sus cabezas cuando volvían a casa. Cuando cruzaron la puerta de la entrada se encontraron con Rivaille, calzándose una de las botas de el uniforme.
Erwin lo saludo con una dejando pasar su mano por el hombro del pelinegro y subió las escaleras hacía su despacho. Levi miró a todos los demás con su habitual cara de pocos amigos y dijo:
Levi: -Hora de entrenar
Jean: -...Mierda.
El sargento se levantó sin dejar tiempo para réplicas y se los llevó a todos a correr por la ciudad. Ninguno de ellos se podía mantener en pié a los pocos minutos de empezar, sin contara Christa que había dormido toda la noche y Mikasa, que seguía corriendo aunque solo fuera por puro orgullo. Por ésta razón se encontraban ahora mismo limpiando todo el cuartel.
Connie: -Armin llevas 4 minutos con el trapo apoyado en el mismo sitio, Heichou se va a cabrear
Armin: -No puedo ni mantener los ojos abiertos, creo que si no me dejo dormir ahora mi cuerpo lo acabará haciendo por cuenta propia.
Christa: -Tranquilo Armin, yo limpiaré esta parte por ti.
Armin: -No Christa, tú no estás castigada, no deberías estar limpiando con nosotros.
Christa: -No pasa nada, además yo no salí anoche, no estoy cansada.
En ese mismo momento llegó el susodicho sargento, encontrándose a la chica limpiando la pared que le había ordenado lavar al rubio. Pero en cuanto se disponía a dirigirse hacia el muchacho salió Hanji de uno de los despachos que había en ese pasillo, con el uniforme medio mal puesto y intentando atar un moño con aquel despelujado cabello castaño. Nada más ver a Levi miró hacia abajo intentando esconder la sonrisa cómplice que habían dibujado sus labios. La científica pasó al lado del soldado y se alejó bajando las escaleras. Levi se quedó en silenció mirando hacia atrás de reojo y siguió caminando hacia delante por el pasillo.
Connie: -Qué? No te ha dicho nada?
Armin: -He visto mi vida pasar por delante de mis ojos.
Connie: -En serio se ha olvidado de ti?
Armin: -Eso parece...
Christa: -Y qué hacía Hanji aquí?
Armin: -A qué te refieres?
Christa: -Su despacho no está aquí. Ella trabaja en el otro ala, donde los laboratorios.
Connie: -Entonces de quién era el despacho del que salió?
Los tres se acercaron para investigar, y descubrieron una pequeña placa en la puerta que decía: "Levi Rivaille"
Connie: -Coño!
Armin: -Shhh! No grites tanto o volverá por aquí!
Christa: -Que raro...
Connie: -Raro? no tiene por qué...jujujuju
Christa: -Connie en qué estas pensando?
Connie: -No es evidente?
Armin: -Oh vamos Connie, eso no puede ser...
Connie: -Por qué no?
Christa: -Pero de qué habláis chicos?
Connie: -Nada Christa, cosas de mayores.
Christa: -Oye Connie, tengo tu misma edad. Qué estas insinuando?
Connie: -Nada, solo que es un poco raro que nuestra científica loca preferida saliera del despacho de Heichou aún arreglándose el cabello, y mal vestida...
Armin: -No, simplemente no lo veo. Venga volvamos al trabajo, no quiero que nos vuelva a pillar.
Y así transcurrió el día, sin ningún percance importante mientras que en algún lugar fuera de la protección de las majestuosas murallas , Ymir campaba a sus anchas, tranquila ya que ya había comprobado que la vida de la pequeña rubita iba perfectamente. Los últimos rallos de sol se iban despidiendo de ella a medida que transcurrían los minutos. Estaba en su paraíso otra vez, en ese remanso de paz que tanto la tranquilizaba, aun sabiendo que un peligro de muerte constante la acechaba desde su espalda. Ese era uno de los detalles de aquel lugar que más enamorada la tenía. Pero de pronto, su tranquilidad volvió a verse interrumpida, pero esta vez la causa de la interrupción no era un estúpido grito de Reiner, ni una columna de humo proveniente del cuerpo inerte de algún titán. No, esta vez era algo mucho más desconcertante, mucho más terrorífico, algo a lo que sí valía la pena prestar atención.
Ymir bajó del árbol para acercarse a ella. La pequeña mujer de cabellos naranjas caminaba con completa tranquilidad, balanceándose de un lado a otro, y mirando a ninguna parte situada delante de ella.
Ymir: -...Petra?
La supuestamente difunta pasó por el lado de la morena haciendo completo caso omiso de su existencia, y siguió caminando sin rumbo, adentrándose en la oscuridad del bosque.
El sol desapareció por completo dejando que la luna se adueñara del cielo, mientras que Ymir simplemente miraba atónita hacia atrás.
Ymir: -Cómo...?
Continuará...
Y esto fue todo por hoy chicos, la verdadera historia acaba de empezar.
