Disclaimer: Ninguno de los personajes de SNK me pertenecen

Capítulo 8 - De vuelta al infierno

El aire frío de la madrugada le cortaba la piel, el pequeño destello de sol que se mostraba entre las montañas de más adelante iluminaba su camino en uno de esos momentos en los que sabes que lo siguiente que vas a vivir será decisivo para el resto de tu vida. Estaba viviendo el momento que había querido protagonizar desde antes de cumplir la década de vida. Su capa se ondeaba al viento, como si las alas que llevaba bordadas a la espalda cobraran vida, y lo impulsaran a alzar un vuelo hacia lo desconocido. Un vuelo en el que todos aquellos que lo acompañaban emprenderían con él, despegarían con él, planearían con él, caerían con él, morirían por él, al como él moriría por cada uno de los que lo acompañaban.

La marcha avanzaba en silencio, cargando cada individuo con 2 caballos de repuesto ya que la expedición llevaría unos días. Los carros cargados de alimentos y combustible se distribuían en diferentes puntos de la formación, elegidos estratégicamente para la mayor accesibilidad posible. Y en el centro de la punta de flecha, un carruaje tapado con opacas cortinas que escondían a los tres elementos más importantes de la misión. Los tres prisioneros, atados de pies y manos por gruesas cadenas al suelo de su vehículo, amordazados y cegados por una venda que tapaba tanto sus ojos como sus oídos, aislándolos de cualquier tipo de información de sus alrededores.

La luz solar ya era abundante cuando la primera columna roja se alzó en el cielo, delatando el inminente peligro siempre presente fuera de los muros. El humo provenía del costado izquierdo de la formación, donde se encontraban Mikasa y Connie. El mensaje se fue transmitiendo rápidamente hasta que la primera bengala verde ascendió señalando la dirección en la que debían proseguir. El grupo fue girando hacía la derecha, juntándose los flancos en la curva y recuperando la debida separación después dibujando unos movimientos que recordaban a un acordeón. Nadie podía saber si ya había habido las primeras bajas, pero tenían que confiar en sus compañeros, aunque como ya había aprendido hace tiempo "nunca se sabe cómo acabará". No pasaron muchos segundos hasta que otra bengala color sangre se disparó, pero esta vez el humo se divisaba en la retaguardia, por el flanco derecho. Toda la flecha cambió de sentido otra vez, repitiendo la operación anterior en dirección contraria, pero eso no pareció ser suficiente ya que las humarolas seguían emergiendo desde aquel punto, cada vez más cerca del centro, lo que daba a suponer que o no habían conseguido acabar con el titán, o que eran más de uno los que habían atacado ese flanco.

Levi: -Auruo ve a apoyar ese sector...

El sargento se dio cuenta al instante, y todo se quedó en silencio mientras Eren cabalgaba unos metros por detrás de él, intentando no hacer el momento más violento de lo que ya lo era. El pelinegro volvió a mirar hacia delante mordiéndose los labios, como castigándolos por hacer real y plausible el vacío que sentía en aquella expedición, en la que su equipo se merecía estar indudablemente. Entonces levantó el brazo pistola en mano y simplemente transmitió la señal roja. No podía hacer nada más en ese momento. Los caballos seguían corriendo mientras que ninguno de sus jinetes articulaba palabra alguna, hasta que Jean llegó desde la derecha.

Jean: -Un amplio número de titanes están acabando con la retaguardia izquierda señor, no aguantaran mucho más, y no somos capaces de perderlos en velocidad. Qué hacemos?!

Levi: -Vuelve a tu puesto e intenta que esas asquerosas cosas no avancen más.

Jean: Pero son demasiados señor no consegui...

Levi: -Es una orden.

Dijo interrumpiendo al cadete, que aceptó las ordenes y se alejó tragando saliva.

Eren: -Señor por que no le ha dicho que mandaremos refuerzos?

Levi: -Por qué no es seguro que tu avises a tiempo, así que ya puedes mover el culo y decirle a Hanji que mande a alguien, yo ya no tengo a nadie a quién mandar.

El chico cerró la boca dándose cuenta de aquella dolorosa evidencia y aceleró susurrando un tímido "si señor" . Mandó acelerar a su corcel al máximo, dirigiéndose a la posición de Hanji, al frente derecho de la formación.

Eren: -Hanji necesitan refuerzos urgentes a su retaguardia!

Hanji: -De acuerdo, vuelve a tu puesto la carroza no puede ir desprotegida!

Eren: -Si señora!

Hanji: -Moblit, ve y pide ayuda al grupo del flanco. Intenta volver por favor.

Moblit: -Si señora!

El chico aminoró la velocidad y giró 180º para dirigirse a su destino. La mujer siguió, ahora sola también. Se había perdido mucha gente desde que ella se había alistado.

Cuándo Moblit, y algunos soldados más llegaron al punto en conflicto se encontraron con una especie de macabra persecución en la que unos escasos 7 hombres huían de 5 titanes que corrían detrás de ellos sin cambiar de expresión. Entre los pocos supervivientes se encontraba Jean Kristein, quien encabezaba al grupo de soldados.

Moblit disparó rápidamente sus anclajes, que se engancharon a los lados de la cara del titán más cercano. Su cuerpo se elevo en el aire propulsado por el rastro de gas a presión que dejaba tras él. Cuando el monstruo ya habría sus fauces para atraparlo entre ellas el rubio soltó uno de sus anclajes, al mismo tiempo que recogía el segundo cambiando la su trayectoria y esquivando la envestida de la bestia, envestida que ayudó a la aproximación de el objetivo de Moblit. Pero cuando se disponía a cortar la nuca de su oponente, la mano de otra de aquellas criaturas lo agarró, impidiendo el asesinato y rompiendo unas de sus cuchillas. Intentó soltarse de todas las maneras que se le ocurrieron, pero nada funcionaba, aquella manaza apretaba demasiado fuerte como para poder revolverse lo suficiente. El titán lo alzo en lo alto, dejándole ver cómo abría la boca, dispuesto a engullirlo de un bocado; pero en ese instante una mancha verde pasó girando rápidamente por detrás de su cabeza, segando su la nuca y la vida del depredador, el cual soltó al humano y se precipito inerte sobre el primer titán que habían atacado; que rápidamente fue ejecutado por el castaño.

Moblit bajó del cadáver de su presa, y se apresuró a volver a subirse a su caballo. Uno de los otros tres monstruos había sido asesinado también pero a cambio, solo quedaban tres de los 12 soldados que se habían reunido allí además de ellos dos.

Moblit: -No podemos dejar que esos dos sigan adentrándose en la formación! Rohmer, tu y yo haremos de cebo, el resto intentad acabar con ellos!

Los 2 militares cargaron de frente contra sus persecutores, mientras que sus otros tres aliados los rodeaban por los flancos. La chica se lanzó de primera hacia el de 12m, que intentó agarrarla sin éxito. Moblit atacó al segundo, un poco más pequeño y delgado, pero también más agresivo. los dos soldados giraron al rededor de sus enemigos, intentando distraerlos lo máximo posible, mientras sus compañeros buscaban el momento idóneo para acabar con ellos, momento que Edward, el esbelto chico de cabellos espigados encontró para acabar con el titán más pequeño. Moblit, al ver que su contrincante caía desenganchó sus anclajes del mismo, y los disparó hacia el último ejemplar que quedaba, balanceándose rápidamente por el flanco derecho de la bestia. Pero el gordo caníbal, giró bruscamente intentando agarrarle de forma que le hizo perder el control de su aparato DMG, lanzándolo lejos.

Rohmer se lanzó entonces a por el punto débil del maldito ya que aquel brusco cambio de orientación lo había dejado completamente desprotegido, pero cuando la morena intentó asestar el golpe definitivo, sus ya dañadas cuchillas no aguantaron la fuerte envestida y se rompieron a la mitad del corte. El titán, enfurecido por la acción de la chica giró su cabeza e intentó morderla, pero Edward apareció de ninguna parte y apartó a la de ojos negros, ocupando su lugar. Cuando Rohmer pudo darse cuenta de lo que había pasado, lo único que pudo ver era el brazo derecho y la cabeza de su amigo sobresaliendo la boca de la bestia. Las dos hileras de dientes se cerraron del todo, dejando caer la cabeza y el brazo del muchacho al suelo. La chica, paralizada por aquella imagen, no pudo evitar ser golpeada por la mano del titán, aún enfurecido. Pero antes de que el enorme asesino llegara hasta donde la inconsciente soldado Jean cortó los tendones de sus piernas, impidiéndole avanzar más y haciéndole caer al suelo sin remedio. Una vez el titán se encontraba tendido sobre la hierba no resultó demasiado difícil acabar con él a Strauss, el soldado restante, quién se apresuró a recoger a su compañera.

Jean lanzó una bengala verde en señal de que aquel sector seguía con la formación y montó en Bullfart, que ya nunca lo volviera a dejar tirado en medio de una expedición. Rohmer era llevada por Strauss sobre su blanco caballo, por lo que se iba retrasando, pero con sus otros dos camaradas escoltándolo consiguió llevarla al carro más cercano. Allí se quedaron los dos, mientras que Moblit y el cadete se dirigían al flanco derecho.

Moblit: -Jean, este flanco se ha debilitado demasiado con las bajas que acabamos de sufrir, apresúrate a decirle a Hanji que nos quedamos cubriéndolo.

Jean: -Sí señor!

"En estes mismos instantes, en el flanco izquierdo"

Shasha: -Armin, estás bien!?

Armin: -Sí, no te preocupes! No me ha llegado a alcanzar del todo, lo has matado a tiempo. Gracias Shasha te debo una.

Shasha: -Tranquilo no pasa nada.

La castaña le sonrió, enérgica como siempre y los dos siguieron cabalgando. Ambos estaban completamente cagados de miedo ya que su posición actual era la más peligrosa, como ya habían podido comprobar. Las esquinas traseras de aquella formación con forma de flecha eran el punto más incomunicado y con menos acceso a los carros de todos; a pesar de que ya se tenían informes que avisaban de la gran cantidad de ataques que se producían allí. Armin lo sabía, y también sabía que los soldados que ocupaban estos puestos no eran los más preparados, si no que ocurría lo contrario. Casualidad? No lo creía, era algo obvio que si se quería preservar la vida de estos individuos se debían posicionar más separados los carros del centro, y se tenían que reforzar las esquinas de la formación; el problema era que, simplemente, no era prioridad preservar la vida de los guerreros, si no que objetivo de la misión se sobre ponía a la supervivencia en sí misma.

Otro titán se acercaba a su posición de nuevo, pero esta vez el titán corría a cuatro patas, mucho más rápido de lo normal. Cintia, la oficial a cargo de aquel sector disparó la bengala correspondiente.

El chico tragó saliva, analizando su situación y sus habilidades no tenía demasiadas posibilidades de sobrevivir, pero no iba a permitirse morir como un simple sacrificio necesario, no, sus padres le habían enseñado demasiado bien como para desaparecer de esa forma. Tenía un mundo demasiado bonito por descubrir como para morir inútilmente entre los dientes de un demonio.

Entonces Armin se levantó sobre el lomo de su caballo, decidido a no acobardarse, y se giró hacia su persecutor.

Armin: -Shasha, voy a por él, si no consigo matarlo a la primera utilízame como cebo!

Shasha: -De acuerdo!

El rubio se propulsó hacía arriba, ganando ángulo de tiro y disparó su equipo, que se enganchó en la espalda del titán. El muchacho ganó una gran velocidad a medida que recogía el cable y se propulsaba, pero antes de llegar a su objetivo completamente disparó su otro arpón a la testa de la bestia, frenando considerablemente su vuelo, y empujando su trayectoria hacia el titán. Cuando estuvo a la altura idónea soltó el anclaje de la espalda y se propulsó hacia la cabeza, pero el titán se dio la vuelta, obligando a Armin a dar un giro a ras de suelo que por poco le costó una fuerte caída, pero el anclaje seguía tirando de él así que volvió a elevarse en el aire esquivando el golpe. De pronto, cuando se disponía a disparar el segundo de sus anclajes su DMG se atrancó, taponando el orificio de salida con el arpón. El muchacho no pudo hacer nada, sostenido en el cielo mientras el titán saltaba hacia él. Armin ya había cantado su muerte cuando Shasha lo agarró, llevándoselo de la trayectoria del monstruo, al que había clavado uno de sus ejes. Los dos muchachos rodearon al gigante hasta caer de nuevo en tierra firme. La capitana Cintia cabalgaba dada la vuelta en su corcel, apuntando a la bestia con una pistola que escupió un proyectil negro, que impactó de lleno en la cara del persecutor. Después de esto la mujer se precipito sobre el cegado demonio, escalando por sus grasientos cabellos hasta conseguir llegar a su nuca y rebanarla con odio. El cuerpo sin vida del monstruo derrapó varios metros antes de frenarse del todo, y cuando lo izo la capitana bajó de su nuca y montó de vuelta en su yegua.

Cintia: -Vamos enanos no podemos perder más tiempo!

Armin&Shasha: -Si señora!

"Mientras esto ocurría, al frente de la formación"

Shadis: -Erwin, la retaguardia está siendo bastante perjudicada.

Erwin: -Lo sé.

Shadis volvió a mirar hacia atrás preocupado, pero no dijo nada y prosiguió cabalgando sin hacer preguntas, como siempre. Smith siempre tenía un plan, y aunque odiaba su manía de ocultarlo al resto de integrantes nada podía hacer, ya que las manos de aquel hombre fueran las que movieran las fichas necesarias para tener oportunidad de pelear a los titanes. No iba a preguntar, pero tenía miedo. Aquella contienda era demasiado arriesgada.

Los ataques se sucedían por todos los puntos de la formación, algunos eran evitados a la perfección, mientras que otros simplemente podían ser recibidos lo mejor posible, hasta que la expedición llegó de vuelta a aquel lugar ya conocido por todos, en el que tantas muertes se habían producido, y en donde tantas perdidas se habían sufrido.

El intenso sol de mediodía fue ocultado por los colosales arboles de aquel oscuro y frondoso bosque, aquel maldito bosque. Levi fijó la vista en su caballo, intentando ignorar los recuerdos que retumbaban en su cabeza. Los gritos mudos que escuchaban sus oídos solo revivían aquel momento, aquella carrera por salvar la vida que había corrido en aquel mismo camino por el que ahora escoltaba y protegía a la asesina que aquel día robó parte de su ser. Toda su vida había ido a tumbos, cambiando de rumbo a base de golpes, pero aquello ya casi se hacía insoportable.

La marcha se detuvo con la misma estrategia de aquel día. La fila central descansaba dentro del bosque, mientras que los flancos funcionaban como cebo sobre los árboles. Aquella situación solo atraía malos recuerdos a todos los que estuvieran presentes en aquella expedición, pero eran soldados, y llevaban la ofensiva de la humanidad sobre sus hombros, no era momento de recordar, era momento de vengar lo sufrido anteriormente.

Continuara...