‒ ¡Michiru! – grito Haruka despertando a la mañana siguiente de su pequeña excursión.
El grito de Haruka asusto a sus abuelos quienes se encontraban desayunando y corrieron a ver que le pasaba a su nieta pero lo que vieron les espanto más de lo que alguna vez en su vida hubieran estado, en frente de ellos estaba Haruka con sus poderes de vampiresa activados y lo más probable fuera que no estuviera consiente aun después de su grito; Varían miro a su esposa quien supuestamente estaba a su lado pero no estaba ahí estaba ya en frente de Haruka y sin aviso alguno le dio una cachetada cosa que dejo en shock a Varían, pero eso fue suficiente para despertarla y bloquear sus poderes de vampira.
‒ Haruka, ¿estás bien, pequeña? – pregunto Helen a una sudorosa niña.
‒ Sí, estoy bien – dijo con algo de sueño.
Helen mira a Haruka un rato muy largo y luego se fijó en su marido, sabía que ese era la mejor oportunidad de comunicarle a Haruka lo de su compromiso pero antes de que dijera algo la pequeña se le adelanto.
‒ Michiru, ella ¿se encuentra bien? – pregunto asustada casi como si le pudiera hacer daño a la mencionada por solo preguntar eso.
‒ Ella se encuentra mejor; pero por hoy ni ella ni tu irán a la escuela… ‒ dijo Helen calmadamente y vio que eso no le gustó mucho a su nieta, tal vez era porque quería saber de Michiru ‒ mucho me temo Haruka que te tengo una noticia que tal vez no te agrade.
Haruka miro a su abuelo como si adivinara de que se trataba, los dos adulto no sabían porque de la repentina mirada de Haruka es más no sabían porque lo miraba tan tranquila.
‒ Mi padre no les dijo ¿verdad? – dijo como si algo en todo ese asunto faltara – Cuando Michiru me atrapo en el riachuelo automáticamente se volvió mi prometida porque en una pelea entre mi padre y yo fue lo de mi compromiso, me negué a casarme con el prometido que me tenían los clanes vampíricos, y le dije que si me atrapaba ese o esa en su defecto seria con quien me casaría, no esperaba que eso pasara en realidad, no lo esperaba… pero en fin lo hecho, hecho esta, ¿se lo han dicho a ella?
Varían y Helen no lo podían creer, Haruka era igualita a su madre, se negó a un compromiso y por asares del destino impusieron algo que fuera a su favor para no casarse pero al final si había alguien que lograra cumplir con el requisito que pedían, solo que en este caso era alguien que les agradaba mucho a ellos.
12 años después...
- ¡Haruka! - gritó una joven de ojos azules a un rubio que salía del poblado, quien se detuvo al escuchar su nombre - ¿a dónde vas?
- A comprar los suministros del mes - dijo sin ánimo de nada.
-¿Te acompaño? - dijo sonriendo mientras enlazaba sus brazos.
Su respuesta es una simple sonrisa y que la subiera a la carreta; Haruka tiraba de la carreta mientras Michiru le conversaba de su día con sus alumnos, mientras admiraban el camino al pueblo más cercanos, apenas llegaron llamaron la atención no sólo por su apariencia física sino por sus ropas que eran más estilizada que la de los pobladores, Haruka detuvo a un transeúnte para preguntar dónde podría comprar víveres, camino hasta la tienda de Yamamoto Chiba.
- Bienvenidos, ¿en qué les puedo ayudar? - dijo un muchacho que miró a Michiru e ignorando a Haruka por completo.
- Venimos a comprar toda esta lista de suministro - dijo Haruka con total frialdad.
- ¡Darién, ayúdame a traer la nueva mercadería! - dijo el dueño de la tienda quien al ver al rubio palideció al instante - Bienvenido Príncipe
- Buenas tardes, quisiera comprar todo lo que está en esta lista y en las cantidades indicadas en ella - dijo Haruka.
Yamamoto no dudó en obedecer, reviso la lista como 3 veces antes de comenzar a revisar el inventario de la tienda.
- Majestad tenemos todo, solo que tardaremos una hora y media es tenerlo todo listo y subido a su carreta - dijo mirando a Haruka con temor, como esperando lo peor.
- No hay problema señor Chiba, esperaremos ese tiempo - dijo Haruka con un tono frío - volveremos en ese tiempo
Haruka y Michiru salieron de la tienda sin decir nada más, Darién miró a su padre no entendía el por qué llamo de esa forma a alguien como ese chico, cuando iba a preguntar su padre se le adelanta.
- Es el hijo del dueño de estas tierra Darién, y por lo que se la muchacha que le acompaña es su prometida, no quiero que le vuelvas a faltar el respeto al príncipe y mucho menos que mires a su prometida de la forma en que lo hacías; ahora a trabajar muchacho que no lo lograre yo solo - dijo Yamamoto con esperanzas de que su hijo entendiera el mensaje.
Por otro lado Haruka y Michiru daban un paseo por el pueblo vieron cosas muy interesantes, se divertían cada una a su manera pero siempre una al lado de la otra, hasta que llegó el momento de ir por los suministros, caminaron tranquilamente hasta la tienda donde les esperaba el señor Chiba junto a su hijo.
- Esta todo listo príncipe, hay esta todo lo de la lista, espero no haberle causado ninguna molestia - dijo mirando a Haruka con cuidado.
- No, todo está perfecto y no me causó ninguna molestia; aquí tiene supongo que eso cubre todo - dijo Haruka mientras le entregaba al señor Chiba un bolsa llena de monedas de oro - con su permiso nos retiramos.
Michiru miró extrañada a Haruka, ella sabía que no le gustaba pasar tiempo con los humanos pero jamás así de cortante, miró de nuevo a los hombres que las atendieron y fue ahí que se dio cuenta de cómo le miraba el más joven, no supo si sentirse halagada por los celos de Haruka, reírse de su pequeña inseguridad o simplemente informarle que ella solo tenía ojos para ella; decidió lo último, se acercó Haruka con cuidado y le dio un beso en los labios provocando una conmoción a todos los espectadores en especial en el joven Chiba, Haruka sonrió y la tomó de la mano para ayudarle a subir a la carreta y empezar su camino de regreso a su poblado.
En todo el camino de regreso a su casa no dijeron nada, solo se miraban de vez en cuando, apenas pisaron la entrada fueron recibidas por Varían y su inmensa sonrisa, las recibía con los brazos abiertos pero al ver la cara de Haruka se espantó y huye como todos en la aldea, menos Helen y Michiru.
- Si te calmas nadie saldría corriendo - dijo la abuela de Haruka con su tono de regaño.
- No es mi culpa que me tengan miedo solo porque esté molesta - dijo Haruka con su cara seria como siempre – aparte, a él le tocaba este mes ir a comprar los víveres, no a mí.
- Yo ya hablaré con él, pero en este momento necesito saber ¿estas lista para tu gran día? - dijo Helen mirando a su nieta con alegría contenida, hoy un día muy esperado por todos en la aldea.
Hoy sería el día en que Haruka se casaría con Michiru con la luna llena como testigo, algo que era tradición en la familia, pero había un pequeño detalle...no podían separarlas en el día porque si no la reina de las malas pulgas estaría de mal genio todo el tiempo hasta la hora acordad, pero antes de irse su abuela le ofreció un trato, cosa que Haruka se vio obligada a aceptar el hecho que su novia estaría lejos de ella.
- Si no te la llevas ahora mismo, sabes que me arrepentiré de haber aceptado - dijo Haruka mirando a su abuelo con ojos llenos de sed de venganza.
- Amor espero que estés listo, porque acepto el trato y lo siento pero te deseo lo mejor - dijo Helen mientras arrastraba literalmente a Michiru fuera del pueblo para alistarse.
Después de avanzar 20 kilómetros se comenzaron a escuchar los gritos de Varían en todo el bosque, Michiru miró a Helen con cara de interrogante, a lo cual su respuesta fue una sonrisa y un "se lo tenía bien merecido" para seguir caminando hasta una cascada, donde se podía divisar un pequeño campamento y en él todas las mujeres del pueblo (obvio que todas menos una), Michiru sintió lástima por su líder pero tenía que admitir que era necesario pasar por esta preparación antes de casarse con Haruka.
Por otro lado Haruka ya comenzaba sus preparativos para casarse, claro que después de dejar malherido a su abuelo por todas las que le debía; sus preparativos eran cortos consistía en colocarse la ropa de tradicional de su familia materna y pensar en sus votos maritales, cosa que en comparación a lo que le tocaría a Michiru seria todo muy fácil para ella.
Haruka tuvo que esperar siete horas para la llevaran a la cascada y la guiaron hasta la cueva de los diamantes del destino, la cueva por dentro estaba llena de estalactitas de diamante que llegaban hasta el suelo, según la tradición de los hombres lobo la pareja tenía que atravesar la cueva pero por separado si esta pareja a la salida decían los votos del otro, se confirmaba que su unión sería indestructible pero si no estaban destinados al fracaso como pareja; Haruka entró decidida y mientras caminaba hacia la otra salida/entrada vio los ojos de Michiru y escucho sus votos.
- Mi corazón y mi amor son eternos pero ellos solo te pertenecen a ti, por siempre y para siempre sin importar las crueles encrucijadas del destino yo seré eternamente tuya - decía la cálida voz de Michiru.
- Mi alma valiente y aventurera solo es tuya al igual que mi vida, por eso soy solo tuya y por eso solo vivo y respiro por ti, por siempre y para siempre - dijo Haruka con todo su amor.
Ambas se miraron y se voltearon para seguir por su camino a la salida, Haruka recitó los votos hechos por Michiru y luego los de ella, la gente del pueblo estaban impresionados por lo que acababa de suceder, ellas dos estaban destinadas a estar juntas sin importar nada. Varían grito de la felicidad apenas pasado un minuto de silencio, grito que fue seguidos por todos, después Helen llevó a Haruka a un pequeño valle escondido donde le indico que estaba Michiru; Haruka no espero más fue por su gran amor, corrió sin temor hasta el centro de este y ahí cual ángel estaba su Michiru en su forma de loba y sin notarlo ella también estaba en esa forma, caminó hasta ella y juntas entraron al pozo lunar para saber si eran bendecidas con un fruto de su amor esa misma noche o tendrían que esperar un tiempo antes de que eso pasara, pero eso no lo sabrían hasta la mañana siguiente.
La noche para ellas era eterna y larga hasta que el sol salió, con él las matriarcas se acercaron y echaron a Haruka fuera del valle no lo hizo por las buenas, pero se retiró por el momento Michiru se sintió rara por estar rodeada por todas las mujeres casadas de su pueblo, pero miro fijo a una intrusa que tenía un parecido a su amor, esta mujer solo la miro y sus ojos se tornaron blanco, algo que la alteró ya que su rostro mostró un gran dolor casi al final de un minuto.
- Tu y su destino siempre estarán unidos... pero me temo que en esta vida tuya no vivirás la dicha de este amor, pero si en la siguiente y hay serás una mujer plena en todos los sentidos - dijo sin titubeos, después de un pequeño silencio le sonrió y se retiró.
Michiru miró a todas las mujeres que le rodeaban, sin saber qué era lo que estaba pasando, sin decirle nada se fueron retirando una a una hasta que solo quedaron Helen y Natalia, quienes junto a Michiru tomaron su forma humana.
- Hay mi niña, yo lo siento tanto - dijo Natalia casi llorando.
- Ella era Carmen la tía de Haruka, la hermana menor de Drácula y la reina de las brujas y hechiceras; es una tradición que una bruja o hechicera vea el futuro de la novia para saber qué le depara este pero al ser la boda de Haruka era obligatorio que ella te lo leyera, lo cual solo nos dice que es cien por ciento exacta su visión de tu futuro, por lo que lo siento mi niña pero al parecer este matrimonio no dura mucho - dijo Helen con la voz entrecortada por aguantar el llanto que amenazaban por salir.
Michiru lo entendió claramente ella moriría en un futuro próximo dejando a Haruka sola, pero de algo estaba segura no moriría sin pelear y sin disfrutar de su amor a concho, durara lo que durara en lo quedaba de vida ella amaría a su esposa.
Helen dejo a solas a Natalia con su hija, para que hablaran sobre este tema y porque en la tradición la madre es quien revisa que el matrimonio fue consumido, pero en esta situación eso ya no importaba, Michiru moriría si dejar herederos y no podría ser totalmente feliz con Haruka; apenas piso fuera de la muralla del valle vio a Carmen parada al frente de Haruka, ninguna se movía hasta que Haruka corre y abraza a Carmen con tanto amor que le dio envidia a Helen.
‒ Tía Carmen, la he extrañado mucho… ¿cómo está?, ¿ha visto al maldito de mi padre?, ¿y mis primas? – Haruka y apenas y dejaba reparar a Carmen quien parecía muy feliz de verla.
‒ Estoy bien Haruka, lo he visto ayer llegando a su castillo y está detrás de ti, de mis hijas no te puedo decir mucho están en la edad insoportable pero bueno son aun pequeñas – respondió tranquilamente mientras saludaba a su hermano quien venía solo, para la suerte de ellas.
‒ Felicidades hija, espero que tu matrimonio sea muy feliz – dijo Drácula esperando alguna repuesta de su hija pero ya eran doce años en los que no se veían, si le hablaba con eso era feliz.
‒ Y lo soy padre, pero ¿por qué tardaste tanto en venir? – dijo mientras estiraba su mano, ella sabía de sobra que un abrazo en su familia era casi prohibido dárselo al rey de los monstruos.
‒ Los cazadores están peor que nunca y ya han matado a 40 de nuestra gente, sino fuera por tu tía Carmen no me verías hasta que me sucedas – dijo algo bromista y animado.
Haruka miro a su padre y sabía que eso era precisamente uno de sus problemas, ella sería el siguiente Rey de los monstruos por lo que su vida como la de hasta ahora la podía dar por muerta.
‒ ¿Qué esos ineptos vampiros no respetan ni una boda? – grito furiosa Haruka – me acabo de casar y quieren que tome esa maldita corona, pero no ellos son la noble raza vampírica y una mie…
Haruka no termino ni lo que decía por que su padre le pego, la mirada de todos se centró en ellos dos sabían perfectamente que nadie ni siquiera Carmen podía intervenir, esto era un asunto entre ellos, por lo que se excluían a los demás.
‒ Haruka ya no eres una niña eres una mujer hecha y derecha, esto no es nuevo para ti y se supone que ya lo tenías claro pero he de suponer que tu abuelo me mintió, Haruka yo ya no puedo seguir siendo el líder de los monstruos te guste o no, mañana me sucederás y debes de preparar a tu esposa para esa vida – dijo Drácula muy calmado para lo que estaba realmente y se marchó sin decir nada más.
Todos miraron a Haruka como esperando lo peor pero nada paso, ella solo se quedó hay sentada en el suelo mirando a la nada, gracias a la escena nadie noto que todo era visto por Michiru y su madre, la primera se agacho al frente de Haruka y la abrazo; el mundo que ellas dos conocían cambiaria para siempre y no habría vuelta atrás.
‒ Haruka, yo estaré bien siempre que tú lo estés – susurro Michiru en el oído de Haruka, quien levanto la mirada para mirar en esos ojos azules que tanto le enamoraban – ahora tu eres mía y yo soy tuya eso no cambiara porque te conviertas en el "Rey de los monstruos"… tu para mi seguirás siendo mi esposa como yo la tuya.
‒ Gracias Michiru pero creo que será mejor que te cuente mi tía Carmen como es la vida del "Rey de los monstruos"- dijo Haruka sin ánimo de nada para después transformarse e irse quién sabe a dónde.
Michiru pasó todo el resto del día enterándose como era la vida de Haruka antes de vivir en su aldea lo que tenía que ver y soportar, y como se tendría que comportar Haruka no solo con ella sino con todos sus seres cercanos, eso la sorprendió bastante y supo el porqué de la pelea, a Haruka no le gustaba la forma de ser de su padre y no quería ser igual a él; paso alrededor de una hora esperando a Haruka en la que sería su casa de casadas y fue cuando noto que ella ya estaba adentro de ella, entro sin más rompiendo con la tradición pero era necesario hablar con Haruka de la tal vez posible solución al problema; entro con mucho sigilo al dormitorio de ambas miro la cama y ni rastros de Haruka, Michiru se iba a voltear y revisar el resto de la casa cuando unos fuertes brazos la rodearon.
‒ Haruka… si llegaras a volverte la líder de los hombres lobo ¿eso te incapacitaría para ser la sucesora de tu padre? – pregunto Michiru yendo directo al gano.
‒ Si, pero si lo llegaran a matar tendría que tomar el puesto se o no se la líder de los hombres lobo – dijo calmada a que ella pensó lo mismo hacía rato y lo discutió con su abuelo, quien no se negó en ayudarla; cuando llego a su hogar decidió que Michiru decidiera si seguir a su lado o no, y la respuesta fue la mejor que pudo recibir en su vida.
