Disclaimer: Ninguno de los personajes de SNK me pertenecen. Esta es una simple historia producto de mi imaginación sin ánimo de lucro.
Capítulo 9 - Realmente aquí se acaba todo?
La dulce mujer de claros cabellos naranjas al fin se había dormido, así que ella podía tomarse un tiempo para sí misma. Hacía ya mucho tiempo que no veía a aquella pequeña rubita que tanto le faltaba. Era lo único que echaba de menos en estos momentos en los que sus pulmones volvían a respirar aire puro.
Hacía ya unos días que ningún titán se le acercara lo que llamaba bastante su atención teniendo en cuenta la cantidad de columnas humeantes olor a azufre que se elevaran aquella tarde en el horizonte. Aquella ruina de ciudad era bastante aburrida como lugar para estar, perdida en medio de ninguna parte y tétricamente tétrica. Una guitarra mal afinada, un armario y una cama eran todos los bienes utilizables que quedaban en la pequeña casita que había escogido como suya. Ya había limpiado la mayor parte de los escombros que ocupaban la estancia, y también había limpiado el polvo, todo hay que decirlo. Había cogido prestada ropa de los armarios, y apartado los restos de los habitantes de aquella morada, los cuales ahora descansaban juntos en los jardines de la casa vecina. Era una noche en la que la luna lo iluminaba todo, una de esas madrugadas en las que la temperatura sigue agradando cuando la luz solar ya se ausenta. Se apoyó en la bisagra de su puerta, disfrutando del cantar de los pequeños grillos que llenaba el silencio, cuando reparó en lo realmente alta que era la torre del granero de aquel pueblo fantasma. Desde allí arriba debería poder ver una infinidad de terreno, ya que la mayoría del territorio era plano. La curiosidad empezó a llamar a su puerta, así que miró una última vez hacia dentro de la casa para asegurándose de que la chica seguía dormida, y se encaminó hacia el granero.
Los escasos rayos de luz de luna que se colaban entre los enormes árboles junto con el calor y destellos naranjas de la hoguera aportaban el ambiente idéntico al de una historia de cuento de hadas. Todos los carros se habían apostado en el mismo claro dentro del bosque. Era el turno de descanso para los soldados de los flancos, por lo que aquellos que actuaran cómo cebo en el día fueran trasladados al punto seguro para sorpresa de todos. Los cadetes de la 104 se sentaban alrededor de las llamas, descansando tranquilos y agradeciendo a la propia luna que todos estuvieran allí para hacerlo. Connie ya casi dormía con una venda alrededor del hombro derecho, ya que era el más perjudicado. El pobre muchacho siempre se llevaba la peor parte en las misiones. Mikasa descansaba con la cabeza apoyada sobre las piernas de Eren, quién se dedicaba a romper las ramitas de su alrededor y tirarlas al fuego, abstraído en sus pensamientos. Shasha comía en silencio, escuchando las historias que Jean le contaba sobre su infancia, y muchas otras cosas. Armin y Christa charlaban sobre lo melancólico que era aquel momento, cosa que el muchacho pronto empezó a escribir en su pequeña libretita roja. Todo iba bastante mejor de lo que la mayoría pensaban que iba a ir en aquel momento.
Mientras tanto, en las afueras del bosque, Hanji, Erwin y Levi balanceaban suavemente sus piernas en el aire, sentados sobre la misma rama mientras un amplio grupo de titanes intentaban sin descanso llegar hasta ellos.
Hanji: -Mirad, el más pequeño ya casi ha conseguido ascender dos ramitas más, el pequeño Zack aprende rápidamente.
Levi: -Si. Si sigue así conseguirá ser el primero que mate. - Erwin rió
Hanji: -Oye, no te dejare matar a ti a Zack, seguro que lo haces sufrir.
Erwin: -Olvidad a Zack, ya se ha caído otra vez. Ahora el que más cerca está es Larry.
Hanji: -Ese no es Larry Erwin, Larry es aquel de la cabeza deforme. El que va en cabeza ahora mísmo es Eustaquio.
Erwin: -Eustaquio? jajaja
Levi: -Solo les pones nombres estúpidos. El simple hecho de ponerles nombres es estúpido.
Hanji: -Tu sí que eres estúpido Rivaille.
Levi: -Repite eso y te tiro de la rama, para que les heches una carrera a esos cerdos a ver qué escala mejor?
Hanji: -Acabas de decir "Qué llega antes"?
Levi: -Estas sorda?
Hanji: - Oye enano, a mí no me das miedo eh.
Levi: -Debería
Hanji: -Por qué iba a temerte yo a ti? No eres más que un medio metro mal medido.
Erwin miro hacia otro lado intentando sin éxito contener una tímida risa muda.
Levi: -Como sigas así voy a matarte maldita imbécil.
Hanji: -Oiish, el pequeñín tiene una rabieta?
Al escuchar este comentario el pobre manco no pudo aguantar más y comenzó a reír a carcajadas, recostándose hacia atrás en aquel enorme brazo de madera.
Levi: -Se acabo! Voy ah...
Boom!
El rostro de Erwin tornó completamente serio al escuchar el fuerte estruendo que había interrumpido a Levi, que parecía provenir desde sus espaldas. En aquel mismo momento una bengala negra ascendió en el cielo desde el centro del bosque, volviendo reales los temores de Erwin.
Los tres camaradas se levantaron y emprendieron su caminó hacia el campamento rápidamente.
Erwin: -Hanji, tu preocúpate de salvar a los chicos titán, Levi y yo nos ocupamos del titán!
Hanji: -De acuerdo!
Levi se adelantó girando alrededor de una de las gordas ramas y propulsándose hacia arriba, avanzando por encima de los árboles dibujando una parábola con el gas, para luego dejarse caer en picado en el punto donde se había lanzado la señal.
Cuando Heichou apareció desde dentro de las frondosas copas llenas de grandes hojas, se encontró con un gran titán de cerca de 21 metros completamente fuera de controldestruyendo todo a su paso, tras el cual llegaban muchos más de su especie, exaltados ante aquel festín. Erwin pasó por debajo suya cortando la nuca de uno de los monstruos. Levi no tardó ni dos segundos en unirse a la matanza, dejando que la inercia lo empujara hacía delante mientras giraba sobre sí mismo, rebanando el punto débil de varios ejemplares en una sola embestida.
Mientras los soldados intentaban desesperadamente acabar con aquel fatal ataque, lo único que podían ver los azules ojos de la esbelta rubia era oscuridad. Las cadenas seguían manteniéndola atada a los restos que quedaban del carro. No sabía que había pasado con sus dos compañeros, pero seguía allí atrapada. De verdad Iba a morir de esa forma tan estúpida? No podía ser, tenía que encontrar la forma. Pero antes de que pudiera intentar nada, la venda de sus ojos simplemente se desató, dejando que sus claros ojos divisaran aquel panorama. La sangre teñía de rojo la hierba sobre la que descansaban los inertes restos de los recién caídos. El carro estaba hecho trizas, y junto a él se encontraba Belth, intentando soltarse de sus ataduras para despertar a su inconsciente amigo, que se encontraba tirado unos metros más lejos. Todos los cadetes que un día fueran sus compañeros de escuadrón estaban peleando con varios titanes, seguramente intentando salvarles, ya que sin ellos, la misión no podía proseguir. Cómico verdad? Pero ese no era el caso en ese momento. Annie miró hacia los lados intentando divisar quién había desatado su venda. De pronto, las cadenas se soltaron de sus manos, dejándola completamente libre de cualquier tipo de ataduras. En cuanto miró hacia atrás, lo vio sonriente, con su cigarro entre los labios, pero con mucha menos barba esta vez. Se levantó, sonriéndole amablemente, se colocó la capucha verde de su capa y se alejó con su equipo DMG. Era de los cuerpos de reconocimiento? No había tiempo para pensar en eso ahora.
Cuando Hanji volvió a abrir los ojos todo estaba borroso. Pestañeo varias veces hasta volver a la realidad. Se encontraba tendida en el suelo, rodeada de sangre aun caliente que brotaba como un río de su costado izquierdo. El golpe que aquel titán descontrolado le había propiciado había sido demasiado fuerte. Lo último que recordaba era a aquel demonio arroyando el carro de los prisioneros, para después arroyarla a ella también.
Intentó levantarse pero su cuerpo no respondía, intentó pedir ayuda pero su garganta no emitía sonido alguno. De pronto, su vista aún algo borrosa consiguió divisar desde entre los grandes árboles la figura del gran titán colosal en el horizonte , alejándose corriendo del frondoso bosque.
. El suelo empezó a retumbar, cada vez más y más fuerte. El miedo y la adrenalina empezaron a despertar en su interior. Esos pasos acercándose cada vez más eran la cuenta atrás para su muerte si no hacía nada pronto. La mujer consiguió arrastrarse hasta uno de los enormes troncos que se alzaban a su alrededor, dejando un rastro rojo tras ella. Apoyó su espalda contra él, notando la sangre seguir escapando de su cuerpo. El pequeño titán de 4m corría sonriente hacia ella, haciendo vibrar el suelo a cada paso.
Hanji: -Zack? -Pensó la mujer, mientras una sonrisa amarga se dibujaba en sus labios.- Al final parece que no va a ser ninguno de nosotros dos quien lo mate Rivaille. -Suspiró - Bueno, no ha estado tan mal. A sido un dulce infierno que vivir.
Ya no quedaban demasiados metros de separación entre el titán y ella, el tiempo se acababa. Cerró los ojos, y se forzó a sonreír. No se permitiría morir sin una sonrisa en la cara, eso era algo que se había prometido ya hace tiempo. Bueno, no ha estado tan mal. A sido un dulce infierno que vivir.
Así que realmente aquí acaba todo?
Continuara...
