Disclaimer: Ni el universo ni los personajes de SNK me pertenecen, esto es solo una historia con fines de entretenimiento y sin ánimos de lucro

Capítulo 10 - En un nudo de abrazos

Sus lentos y poderosos pasos marcaban el ritmo con el que avanzaban a través del enorme y libre campo. Ella descansaba sentada en la base de su cuello, pasando un brazo por su nuca. Apoyó su cabeza en el lateral de aquel enorme cuello, que resaltaba con su color rojo en medio de la luminosa noche. Miró hacia arriba y vio el cielo, de un negro azabache en el que solo unas pocas nubes navegaban a la deriva, adornando el firmamento completamente lleno de relucientes estrellas. Y en aquel oscuro, inmenso y precioso mar... la luna. Una enorme luna llena que te sumergía de golpe en un trance agradablemente melancólico, trance que junto con el cansancio dio paso a un escalofrío de incontrolable euforia que recorrió su cuerpo de pies a cabeza. Eran libres, al fin eran libres. No tendrían que volver a dentro de las odiosas murallas nunca más. La misión ya no importaba, eran jodidamente libres por fin.

Miró hacia su derecha, encontrando Jean tumbado a lo largo de completamente aterrorizado por el hecho de tener que aferrarse al demonio que un día le trajera el infierno. Más allá, recostado hacia atrás justo antes del hombro del titán, Reiner, que cruzó su mirada con la de la rubia. En aquella mirada los dos pudieron ver reflejados sus propios sentimientos en el otro. Annie sonrió de oreja a oreja, como pocas veces había hecho al escuchar la risa de Reiner; una ruidosa y eufórica carcajada que lleno el silenció con su alto y grave tono de voz durante largo tiempo, empezando a surgir de nuevo cuando parecía haber acabado ya, transmitiendo completamente la sensación que tenían aquellos tres chicos, al saber que lo único que debían hacer, y lo único de lo que se tendrían que preocupar perdidos en aquel inmenso y desconocido mundo era preocuparse de disfrutar al máximo sus días juntos. La idea de llegar a ancianos era nueva para ellos. A Annie le entusiasmaba pensar en todas las anécdotas de las que podrían charlar cuando los años borraran todo el dolor y el sufrimiento. El sol fue saliendo de entre las lejanas montañas en el horizonte, y la luna se escondió por el sentido contrario. Poco a poco los pies de Belth se adentraban en un pequeño bosque del que sobresalían algunos pequeños tejados. El titán colosal frenó su avance y se tumbó con cuidado, dejando a todos los cadetes suavemente en el suelo. Después de esto, Belth salió de su nuca, exhausto por el gran esfuerzo que le causaba tal transformación. Annie lo ayudó a salir de la enorme coraza roja que lo rodeaba, le dio un beso en la mejilla como agradecimiento por el viaje lo llevó hasta donde se encontraba Reiner. Los ayudó a entrar en la casa y los tumbó en el primer colchón que encontró, tirado en medio de una habitación casi desamueblada. Los tumbó uno al lado del otro. El rubio pasó un brazo por debajo de la cabeza del moreno y la pequeña chica de ojos azules se acurrucó entre sus dos amigos. Los tres cerraron sus ojos y el silencio funcionó como las mejores "buenas noches" que podían darse. Ahora tocaba descansar, y ya no nada importaba, todo estaba bien. Esa noche había sido una noche memorable.

Jean se quedó mirando la tierna escena, sin saber qué hacer. Seguían siendo unos traidores, si, pero les habían salvado la vida, y no parecía que fueran a hacer nada en ese estado. Ademas, había heridos, estaban muertos de sueño, habían visto tantas cosas en tan poco tiempo... No era momento de ponerse a pelear, además, que iban a hacer ellos contra el titán hembra, el acorazado y el colosal juntos? Lo mejor era aprovechar la ayuda que les habían brindado y seguir su ejemplo de descansar.

El chico se acercó de nuevo a sus compañeros, y se acuclilló al lado de Shasha, que aún lloraba, junto con Christa.

Jean: -Hey chicos, por qué no vamos a descansar? Vamos, buscaremos sitio en esa casa de ahí.

Eren: -La misión, tenemos que encontrar a los comandantes y seguir la misión!

Jean: -Eren, ninguno de nosotros está en condiciones de seguir con la misión ahora. Necesitamos descanso.

Eren: -Pero que pasa con Heichou, Erwin y Hanji!?

Mikasa: -Eren. -Le reprochó mientras lo agarraba del hombro.-Jean tiene razón, vamos a dentro.

Despues de eso Eren acabo cediendo, y todos entraron en la casa. Bajaron todos los colchones de la casa a la mísma habitación, y se acostaron.

Armin: -Chicos.

Connie: -Que?

Armin: -Me alegro de que sigáis vivos.

Shasha sonrió aún con algunas lagrimas mojando sus mejillas y abrazó el pie que tenía al lado. Al notar el contacto Mikasa miró hacia ella, le sonrió con ternura y le acarició el pelo. Después de esto, el gesto de cariño de Shasha se fue extendiendo por toda la tropa. Mientras que Shasha se aferraba a la pierna de la Mikasa, esta abrazaba a Eren, que agarraba la mano de Armin, que a su vez atrapaba con sus piernas un pié de Shasha y pasaba su brazo por debajo de la cabeza de Connie, que se había colgado cual coala a Jean, quién agarraba una de las manos de Christa. Todos se consolaron con un gesto de afecto, expresando lo unidos que se sentían unos a otros hasta el extremo de que la dulce Christa agarró tímidamente el pié de uno de los traidores, incluyéndolos en la camada, aunque ella era la única consciente de ello.

Los traumáticos momentos que habían vivido juntos eran un lazo demasiado fuerte, un lazo que los unía de una forma muy cercana. Y así los descubrió el amanecer ahogando sus temores y sufrimientos en un enorme nudo de abrazos.

Mientras tanto, bastante lejos de allí.

La temperatura era perfecta en ese momento. El suave tacto de su piel contra aquel manto que la cubría transmitía frescura y daba calor a la vez. Sus doloridos huesos descansaban en la postura idónea. Su cabeza se reposaba cómoda sobre una fría y mullida almohada. Abrió perezosamente los ojos y la luz de la mañana fue entrando en sus retinas poco a poco, iluminando la tranquila estancia en la se encontraba. Obligo a sus manos a salir de debajo de la manta y se frotó los ojos, aclarando su vista. Miró hacia el lado contrario a la pared, y lo primero que vio fue la dulce expresión de Petra, que dormía plácida como un angelito en la cama de al lado. Definitivamente había muerto y ahora se encontraba en el cielo. -Esto es mejor de lo que me esperaba..Creía que ya no volvería a ver su cara otra vez- Pensó con melancolía, sabiendo que precisamente el motivo de que la estuviera viendo era que se encontraba en su mismo estado. Lo único de lo que se arrepentía era de no haber podido despedirse de lo que le quedaba en aquel mundo. Y así se quedó durante unos largos minutos de silencio en los que simplemente, dejaba pasar el tiempo sin saber que vendría a continuación, y lo que precisamente ocurrió después fue que de el hueco que separaba las dos camas apareció la cabeza de Ymir, levantándose mientras elevaba sus brazos en lo alto, estirándose.

Ymir: -Oh, ya se ha despertado!

Hanji: -Tu? Eso sí que no me lo esperaba! La verdad es que tenías mas pinta de diablo que de angel...

Ymir: -Que? Qué está insinuando!?

Hanji: -Ah, que sí que lo eres? Pues qué bien se vive aquí en los infiernos no? Yo ya me esperaba acabar aquí abajo pero...qué hizo Petra para estar aquí?

Ymir: -Creo que no nos estamos entendiendo del todo...

La morena se levantó, divertida por la situación, y la miro con prepotencia desde su estatura.

Ymir: -Yo, soy Dios.

Hanji: -...Wow.

Ymir: -No sea imbécil Hanji no está muerta. -rió burlona- Pero bueno, sigo siendo una diosa a pesar de todo.

Hanji: -Que? Entonces como...? Creo que me he perdido.

Ymir: -Si, creo que sí, déjame explicártelo. -Ymir se sentó a los pies de su cama, apoyándose en la pared.- Veamos, por donde empiezo?...

Hanji se incorporó también, sentándose en la cama apoyando con sumo cuidado su dolorida espalda en el cabezal de la cama mientras escuchaba la historia de cómo la morena la había salvado con su forma titán de aquel titán, y cómo la había llevado entre sus fauces hasta aquel pueblo abandonado. También le contó cómo se había encontrado a la antiguamente difunta Petra en un claro de aquel mismo bosque del que la había sacado a ella.

La mujer de revueltos cabellos castaños se quedó mirando las palmas de sus manos, aún atónita por las palabras de su salvadora y miró hacia la cama de su izquierda, escuchando atentamente la lenta y pausada respiración de la chica, como si de algo mágico se tratase.

Su pecho de durmiente se hinchaba y deshinchaba relajadamente, funcionando a la perfección, sin ningún tipo de secuela o irregularidad en la respiración. Y de repente sus grandes y claros ojos se abrieron. Los cerro fuertemente mientras se quitaba las lagañas y se sentó al borde de su lecho, dejando que el suelo rozara la piel de sus pies descalzos.

Hanji: -Petra?

Continuara...


Bueno, y esto fué todo por este capítulo, Hanji simplemente, no puede morir, la quiero demasiado jajajaja, pero...Que ha pasado con Erwin, Levi y el resto de la legión? Que harán ahora los cadetes? Cómo ha vuelto Petra a la vida? y lo más importante...Ymir realmente es Dios?. Bueno, creo que todos sabemos esa respuesta jajajaja, y si quieren resolver las demás incógnitas, simplemente sigan leyendo. Muchas gracias por leer y espero que disfruten muchísimo haciéndolo.