Disclaimer: Ni los personajes ni el universo de SNK me pertenecen.

Capítulo 11 - Realidad o felicidad?

Hanji: -Petra?

Petra la miró, frunciendo un poco el ceño con expresión confusa. Pestañeó varias veces y se frotó los ojos. La expresión de confusión fue cambiando poco a poco a disgusto, agobio, angustia...Se tapo la cara con las manos, mirándola sin mirar a ningún sitio, observando con el miedo en los ojos algo que solo ella podía ver. -Han.. Han..ji? - El tono con el que pronunció aquellas palabras desgarró los sentimientos de Hanji; su voz había sonado completamente diferente a su habitual timbre agradable y dulce, para manifestarse en el aire cómo el propio pánico y sufrimiento. -Murallas...Titán..es- Las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, humedeciendo toda su tez y sus manos, que se aferraban a sus claros cabellos como si quisieran arrancarlos para que el dolor alejara aquellos horribles recuerdos. Tanto Hanji como Ymir se acercaron rápidamente, agarrando sus temblorosos hombros, intentando ayudarla-"Petra, Petra!"- Le decían, pero ella no podía escucharlas, los gritos de muerte en su cabeza era todo lo que escuchaba, y todo lo que podía ver era sangre, tejados, vísceras, humo, miembros desgarrados, murallas, titanes. Su cuerpo se encogió sobre si mismo y la hizo vomitar, -"Petra? Qué pasa Petra?" - Todo era demasiado intenso, no podía resistirlo más. El mundo exterior fue alejándose rápidamente, aislándola en sus recuerdos, sus traumáticos recuerdos que seguían bombardeándola, y de repente una bengala, árboles, cuchillas, bajas, Heichou, sangre, Heichou, murallas, titán hembra, oscuridad, silencio, nada.

Ymir morena la tumbó en cama, bastante preocupada para ser ella, después de todo le había cogido cariño a aquella pobre chica. Le acarició el pelo, asegurándose de que respiraba con normalidad otra vez, y la tapó bien con la sábana.

Hanji: -¿Qué acaba de pasar?

Ymir: -¿Estrés post traumático quizás? No lo sé, suele ponerse nerviosa cuando la dejo sola, o cuando escucha sonidos muy agudos, sin mencionar siguiera sus reacciones a las palabras: muro, muralla, María, titán, expedición...etc. Y también le ocurrió un par de veces cuando yo tenía que irme a cazar, o por cualquier motivo que la dejaba sola, su mente la adentró en una especie de trance extraño en el que caminaba sin rumbo fijo, para después desplomarse en algún lugar y perder la memoria de nuevo.

Hanji: -Perder la memoria?

Ymir: -Si. Cuando las cosas están bien dentro de su cabeza, simplemente vive feliz sin recordar nada de lo que ha vivido hasta ahora. Pero cuando consigue recordar algo...bueno, no es tan bonito como ella se espera, y la devuelvo a cama.

Hanji: -Mierda, Esto es muy fuerte. Es como si la única forma en la que puede vivir en paz sea viviendo en la ignorancia, como si solo hubiera vuelto físicamente. Es realmente... triste.

Ymir: -Si, sí que lo es. Pero solo lo es si sabes quién es en realidad. Tu también serias feliz sin saber de la existencia de esas bestias verdad?

Hanji: -Pero...

Ymir: -Es lo que hay.

Hanji: -Crees que podrá aguantar verme sin que le ocurra lo mismo?

Ymir: -Sé lo mismo que usted Hanji, no me pregunte más. No tengo respuestas.

Mientras tanto, dentro de una cabaña en medio de un pequeño bosque

Shasha se levantó, hambrienta y agradecida por el agradable descanso de aquella mañana. El sol ya se precipitaba desde lo más alto del cielo, por lo que ya era a la tarde. Volvió a cerrar la ventana, haciendo el menos ruido posible y echó un vistazo dentro de la habitación, recorriendo a toda la tropa con la mirada. Una sonrisa se dibujó en su cara al encontrar a Connie abrazado a Jean, con un hilillo de baba colgando precaria y peligrosamente cerca de la cara del más alto de los dos. Más adelante se encontraba la mano de Christa, acariciando el tobillo descalzo de Berthold, que dormía placido con sus dos compañeros. Se quedó pensando en aquel detalle, pero su apetito le pareció más importante, tenía que haber algo en aquella casa que ella pudiera llevarse a la boca. Mientras que la insaciable muchacha exploraba la cabaña en busca de comida, Belth se fue despertando. Nada mas abrir los ojos vio a Annie acurrucada entre su pecho y el de Reiner, quién tenía un brazo acercándolo hacia sí, al igual que el lo hacía con el rubio, dejando a la pequeña de ojos glaciales entre sus brazos, como siempre habían hecho desde la infancia. Después de dejarse perder algo de tiempo disfrutando de aquel momento, retiró con cuidado sus extremidades, intentando no despertar a ninguno de sus durmientes amigos y se dispuso a incorporarse, ya medianamente recuperado de su transformación, cuando de pronto se encontró con la pequeña y suave mano de Christa, agarrando su tobillo cual niño que agarra la mano de papa. Sonrió ante aquel cariñoso y dulce gesto. Agarró la mano de la chica, y se la acarició.

Belth: -Christa. -Susurró amablemente.

La chica abrió los ojos, viendo la expresión amigable del moreno. Una amplia sonrisa adornaba su cara, aún marcada por las marcas o cicatrices que su metamorfosis le dejaba como recuerdo. Ella le sonrió de vuelta, alegrándose de que el chico reaccionara bien.

Christa: -(Susurrando) Buenos días.

Belth: -Igualmente. ¿Vamos a por el desayuno?

Christa: -Vale.

Los dos se levantaron en silencio, caminando con sumo cuidado de no perturbar el sueño de ninguno de sus compañeros, y se alejaron a través de la puerta de la habitación.

La estancia en la que habían dormido era la más grande de la morada, pero también la menos amueblada y vistosa. Cuando cruzaron la primera puerta para explorar la cabaña se encontraron con una pequeña cocina de baldosas de mármol ensuciadas por el descuido y el polvo que escondía su color blanco. Buscaron en la alacena, pero no encontraron nada más que una barra de pan reseso, que a juzgar por su aspecto parecía más duro aun que el propio marmol que pisaban con sus pies desnudos.

Shasha: -Chicos! Estabais aquí! Cómo la habéis encontrado? llevo buscando la cocina desde hace 10 minutos.

Christa: -Estamos al lado de la habitación donde dormimos Shasha.

Shasha: -En serio? Entonces porque no vine antes por aquí?

La chica se acercó a la alacena, y la inspecciono en busca de su preciado objetivo

Shasha: -Pan!

Belth: -No creo que eso sea comestible...Ni siquiera creo que se le pueda llamar pan...

Shasha: -Tú no tienes ni idea chico. No se puede desperdiciar la comida, por muy resesa que esté.

La chica agarró la barra y la saco de la alacena, para llevársela directamente a la boca. La mordió varias veces sin más resultados que hacerse daño en los dientes. Miro a aquel pan como si de un rival se tratase y se dispuso a buscar un cuchillo. Después de unos minutos de inspección consiguió encontrar uno en uno de los cajones. Cuando intentó cortar la barra lo único que consiguió fue arrancar unas pocas migas que cayeron silenciosamente al suelo. Los ojos de la castaña se encendieron en rabia, y miró hacia sus dos compañeros, sonriendo ampliamente mientras se relamía.

Belth: -Oh dios...

La estancia donde se encontraba el resto de jóvenes se mantenía en calma, pero unas voces lejanas llegaban a los oídos de Armin, que medio dormitaba en silencio.

Christa: -No creo que esto sea una buena idea Shasha...

Shasha: -Shh, no dejare que me gane un patético pan!

Belth: -La goma no resistirá, la estamos estirando más allá de sus límites...

Shasha: -Tu solo tira más piernas largas, tiene que llevar la fuerza suficiente.

Armin se sentó, confundido porque aún no entendía bien la situación cuando de pronto, un proyectil color tostado surcó el viento a una impresionante velocidad, revotando contra una de las paredes. La trayectoria se desvió, dirigiendo a la durísima barra de pan hacia la cabeza de Armin, quién consiguió esquivarla por los pelos, pero el misil siguió su camino, raudo como el viento y impactó de lleno en la cara de Connie, despertándolo sobre saltadamente al instante. Acto seguido Shasha entró en la habitación, corriendo con una vieja silla en las manos. Levantó el mueble sobre su cabeza, preparando el golpe, y la golpeo contra el cereal justo al lado de la cabeza de Connie. -"¡Holi shit!"-Gritó el muchacho mientras Las astillas de la silla salían desprendidas de las patas de la misma, volando sobre su cabeza y desperdigándose por la habitación.

Shasha: -(Jadeando) Esta presa es dura de cazar...

Connie: -Que coño te crees que estás haciendo retrasada! Casi me revientas una silla en la cabeza!

Shasha: -Tu no lo entenderías melón! Es algo personal

Connie: -En serio crees que no lo entiendo? Lo que pasa es que no sabes cómo acerlo bien! Trae aquí esa barra!

Belth: -Oh, dios...

Jean: -Connie cállate tío quiero dormir.

Eren: -Eso callaros.

Connie: -Vamos Shasha, deja paso al maestro.

Shasha: -Muy bien, vamos a ver todo el ridículo que puedes llegar a hacer.

Los dos amigos salieron de la habitación echándose pullitas, cómo solían hacer con casi todo en lo que trabajaban juntos. Belth y Christa se miraron, preguntándose que hacer y salieron detrás de los otros dos.

La habitación volvió a quedarse en silencio otra vez, pero el daño ya estaba causado.

Armin: -No creo que sea capaz de volver a dormir.

Jean: -Ni yo...

Reiner: -Ni yo.

Eren: -A ti nadie te preguntó.

Reiner: -No necesito que nadie me pregunte Jaeger.

Armin: -Ey tranquilos chicos.

Mikasa: -Ya deberíamos levantarnos todos. No tenemos tiempo que perder.

Eren: -Mikasa tiene razón, venga levantaos.

Jean: -Espera espera. Que vamos a hacer con ellos?

Los cuatro cadetes miraron hacia los dos traidores, dandose cuenta de que se encontraban completamente a su merced. Eren se levantó incorporó torpemente y los miró con desprecio.

Eren: -Ellos se vienen, tenemos que sellar el muro María.

Reiner: -Crees que puedes darnos órdenes Eren? No creas que la decisión es tuya.

Los dos rubios se dedicaron una mirada y ella asintió levemente con la cabeza, apoyando la decisión que sabía que Reiner tenía en mente.

Reiner: -Vamos a ayudaros a llegar al muro, no queremos derramar más sangre. Pero no penséis que os dejaremos utilizarnos como teníais pensado. Ahora somos libres, y vosotros no podéis pararnos. Si queréis nuestra colaboración vais a tener que respetarnos.

Ninguno de los, miembros de la legión respondió. Armin miró hacia Reiner, y cerró los ojos durante un instante, aceptando lo que les exigía. Tras esto el rubio se dispuso a buscar su equipo de maniobras.

Jean y Mikasa se pusieron en pie también, y los cuatro fueron recogiendo sus equipos y sus uniformes del suelo. Cada uno se colocó sus respectivos cinturones, conectando todas las partes de su cuerpo entre sí. Revisaron combustible y cuchillas. Todos tenían gas abundante, pero no tendrían donde repostar cuando se acabara, y eso era algo preocupante teniendo en cuenta su situación. Poco a poco la estancia se fue desalojando, y el ruido proveniente del jardín aumentaba respectivamente. Annie se puso bien la última tira de cuero por la planta del pie, y empezó a atarse el moño, cuando de pronto se encontró de frente con Mikasa. Eran las únicas que quedaban, dentro de la habitación en aquel momento.

Mikasa: -Escuchame bien. Sé qué tipo de persona eres, no voy a permitirte hacer nada.

Annie: -No me conoces.

Mikasa: -No me hace falta, ni quiero hacerlo. En el mismo instante en el que sospeche que vas a hacer algo te matare.

Annie: -Puedes intentarlo si quieres. No te tengo ningún miedo Mikasa.

En aquel momento la tensión podía palparse en el aire. El silencio se notaba agudo, punzante como unas uñas rascando la pizarra, cuando de pronto la ventana se rompió, dejando entrar un durísimo pan volador dentro de la habitación, que de nuevo impactó en la cabeza de una de las que la ocupaban, provocando que la morena diera un cabezazo a la rubia.

Las dos chicas se quedaron perplejas, analizando lo que acababa de pasar. Desde fuera de la ventana todo el jolgorio anterior se apago, dejando entrever la sensación de peligro inminente que se sentía allí ahora mismo. La tensión que cargaba el ambiente de la habitación dejó paso al aura maligna que inundó la estancia de repente. Connie y Shasha observaron con horror a las dos chicas saliendo juntas a través del marco de la ventana rota. Si las miradas matasen aquellos dos habrían muerto entre terribles sufrimientos por partida doble. Ambos salieron corriendo, intentando salvar sus vidas mortales de aquellas dos diosas de la guerra, mientras que las risas del resto de la tropa ponían banda sonora a la persecución. Un momento divertido en medio de una intensamente preocupante situación.