Disclaimer: Snk no me pertenece.
Capítulo 16 - Libre.
-Buenos días
Rivaille devolvió el saludo con una simple mirada de indiferencia y se incorporó, sentándose en la blanda y caliente arena de la playa.
-Hoy no has tenido pesadillas.
-Yo no tengo pesadillas.
-Si las tienes. Sabes perfectamente de que te hablo.
-En absoluto.
-Debería enumerarte cada una de las veces que repites la palabra "Petra" durante la noche, o tengo que definirte la manera de la que sufres mientras la llamas?
-... -El pelinegro guardo silencio cabizbajo, pero pronto levantó la mirada del suelo y comenzó a mirar hacia Erwin con odio.
-No me mires así, ya te había avisado muchas veces de lo que podía pasar.
-No hables cómo si siempre estuvieras en lo cierto maldito cerdo hipócrita, no soy el único que cometió ese error aquí.
-A no?
-Debería recordarte yo a Marie?
El rubio abrió mucho los ojos durante un instante, sorprendiéndose de las palabras de Levi. Cómo sabía el eso...?
-Yo ya me olvidé de Marie hace tiempo...
-Yo creo que ella no diría lo mismo, ni creo que a Nil le agradara demasiado saber que sigue siendo un puto fracasado que es engañado por la madre de sus hijos con su mejor amigo.
Erwin se levantó de repente impulsado por la rabia pero consiguió contenerse, no era momento para juegos de niños. Pero, ¿Cómo coño sabía eso el maldito enano?
-Me espiaste Levi?
-Ja, ya te gustaría. ¿Quién te crees ser para que yo malgaste mi tiempo espiándote? -Tartamudeó el sargento, dejando entre ver un resquicio de nervios.
-No intente mentirme sargento, no va a colar. ¿Por qué coño me espiaste?
-No lo hice.
-Que no me mientas.
-No tengo tiempo para esto -Replicó Levi dándole la espalda para recoger su chaqueta de el suelo. Erwin siguió atacándolo con la mirada, haciendo inútil cualquier intento de evitar responder a su pregunta. Levi le sostuvo la mirada también durante largo tiempo. El moreno miraba indiferente y con suficiencia, mientras que el rubio clavaba sus ojos en los de su contrincante tan intensamente que intimidaría a cualquiera persona, pero Levi Rivaille no era un cualquiera , él tenía su orgullo y no iba a ceder.
-No pienso pasarme así todo el día Erwin.
-Te castigaré por espiarme Levi, no dudes que te arrepentirás.
-¿Tanto te importa que sepa tus trapos sucios?
-Es solo que intento dejarlos atrás. Tu también lo deberías haber intentado. Petra fue el primer golpe -El rubio comenzó a caminar hacia Levi, y cuando llegó hasta el colocó una mano en su hombro y le susurró al oído: -¿Pero serás capaz de recuperarte también de lo de Hanji?
El silencio hizo acto de presencia en el mismo momento en el que el nombre de la científica acabo de pronunciarse. La voz de Erwin se había quebrado al pronunciar el nombre de la que ,para ellos, aún estaba desaparecida, o más probablemente fallecida compañera. Levi apretó los dientes con fuerza al sentir el dolor que provocaba escuchar su nombre y intentó golpear al manco, que esquivó el golpe y rápidamente lo alejó de un empujón.
La tensión podía tocarse con los dedos en cuanto sus miradas volvieron a encontrarse y os dos se prepararon para lo que se avecinaba, que como ya sabían sería inevitablemente una pelea, pero antes de que estallara la violencia entre ellos dos, algo explotó antes que la propia confrontación, aplacando el sonido de las olas con un fuerte estruendo.
Ambos hombres miraron hacia el cielo, y observaron cómo un pequeño destello comenzaba a descender desde encima de las nubes a gran velocidad, aumentado de tamaño cuanto más se acercaba al suelo. Un zumbido que provenía de aquel destello en llamas comenzó a vibrar en sus tímpanos, un zumbido que con el incremento de volumen acabo por hacerse tan intenso que llegaba retumbar también en el suelo hasta que una gran masa rodeada de llamas se precipitó por encima de sus cabezas, estrellándose en la orilla del mar y provocando una gran explosión.
La honda expansiva levantó una gran nube de arena que los golpeo con fuerza, rascando la piel de ambos y haciendo imposible la visión durante unos segundos.
-Levi!?
-Estoy bien! -Respondió el sargento entre tosido y tosido.
Erwin palpó el suelo a su alrededor en busca de su equipo, pero no encontró nada más que granos de arena, o conchas y piedrecillas enterradas entre estés. Se frotó los ojos repetidamente hasta que pudo abrirlos. Todo lo que podía distinguir entre la opaca niebla de arena que lo rodeaba fue una pequeña silueta que caminaba buscándole en sentido equivocado.-Aquí!-Gritó el rubio mientras caminaba también hasta aquella silueta de baja estatura.
-Hey estás bien?
-Que si joder. ¿Tu?
-Sí.
-Mierda
-Que!?
-Te merecías un castigo maldito bastardo.
-Imbécil insolente.
-Qué coño ha sido eso?
-No lo sé, pero vamos a averiguarlo.
Los dos soldados comenzaron a caminar hacia donde presentían que estaba la orilla, guiándose por el sonido de las olas que seguía vigente y con un ritmo pausado a pesar de todo el caos en el que se inmiscuía.
Sus pies comenzaron a enterrarse más y más cuando se encontraron con la arena mojada. La nube de arena iba desapareciendo paulatinamente mientras que buscaban los restos de aquella especie de proyectil ígneo que se había desplomado en aquella pequeña cala en la que se encontraban. La irreconocible silueta de algo comenzó a aparecérseles delante. Cuando se acercaron lo suficiente pudieron divisar que era de madera, una buena madrea resistente y muy ligera que Erwin reconoció al instante. Ese tipo de corteza solo se encontraba en los bosques del norte, donde la tierra es menos fértil. Había trozos esparcidos por todas partes provenientes de la especie de "cesta", que medio enterrada ardía pobremente entre la arena mojada y la espuma de las pequeñas olas que la bañaban. Levi la inspeccionó, girando alrededor de la misma y se topó con una extensa tela que flotaba con las ondas. Una tela atada a aquella cesta por unos cables muy parecidos a los de los equipos de maniobras.
-Erwin.
-Si?
-Creo que ya se lo que es esta mierda.
(El rubio lo miró intrigado)
-Es un globo aereostático, cómo aquel que encontráramos dibujado en un plano de la policía militar.
-Pero, eso era un proyecto de aquel pobre loco que intentaba huir de las murallas no?
-Ajá.
-Entonces...donde está el pasajero?
Pero antes de que el sargento pudiera ni siquiera pensar en una respuesta para la pregunta del comandante, la respuesta llegó sola, caída del cielo al igual que el propio globo. El ya inerte cuerpo de aquel pobre desgraciado cayó al suelo brutalmente, desmembrándose en varios pedazos al repulsivo sonido de los huesos rompiéndose.
Erwin se giró sobre saltado al escuchar ese horrible ruido justo detrás de él, pero por desgracia la niebla ya casi había desaparecido dejándole ver el chamuscado y desecho cuerpo de lo que parecía ser una mujer acostado a sus pies.
Cuando el rubio asimilo la imagen apartó rápidamente la mirada, intentando no vomitar.
-Ugh
-Que puto asco. -Se quejó Levi con la mayor expresión de repugnancia que su cara podría expresar.
-Erwin miró hacia el cadáver de nuevo, intentando sacar información pero desistió rápidamente. Había visto innumerables cadáveres en su vida, y había tenido que intentar identificar a la mitad de ellos, por lo que sabía que aquella pobre chica moriría en el anonimato, y se perdería en el olvido inevitablemente, como todos aquellos que mandara a la muerte y que quedaran irreconocibles al sacrificarse por su culpa y en nombre de la humanidad. El comandante miró hacia el cielo ya de vuelta en la cruda realidad de su vida y consiguió divisar el rastro de humo que había dejado el globo al caer, pero también pudo encontrar otro rastro de humo que emergía de entre los árboles y que se encontraba en su camino con el inicio del de el estrellado vehículo aéreo.
Las dos humarolas fueron diluyéndose con el viento, pero Erwin ya había sacado una conclusión.
-En marcha Levi, no hay tiempo que perder.
-A donde vamos?
-Apura.
El moreno bufó con desprecio, aburrido de esa manía del rubio que tanto odiaba de no compartir sus planes hasta que estos hubieran finalizado, pero siguió sus órdenes. Si alguién podía encontrarse en un mundo desconocido y buscarle sentido a su estancia allí, ese era Erwin Smith.
Capitán y subordinado emprendieron su camino hacia el Suroeste a gran velocidad, aprovechando las amplias posibilidades que le otorgaban las abundantes ramas de árbol, robustas y fuertes por igual. Intentaban no gastar más gas del estrictamente necesario, que en proporción a la gran experiencia o talento de los dos soldados era una cantidad especialmente pequeña de combustible gastado. Aún así, Levi pudo observar que Erwin usaba más gas de lo habitual, acelerando el ritmo del avance por lo que decidió hacer lo mismo. Si su cometido era más valioso aún que el propio gas, era un objetivo casi esencial.
Pasaron horas desde que comenzarán su camino y ya eran bastantes los Kilómetros recorridos, pero Erwin no cesaba de avanzar. Levi se contenía de preguntar al rubio el por qué de aquella misión, el por qué de estar malgastando combustible dando círculos sin sentido en una misma área, ya que sabía que el silencio funcionaría como respuesta a cualquier cuestión que le formulara. Su cabreo ya era casi incontenible cuando el comandante se frenó de repente sobre una de las ramas, haciéndole una señal al sargento para que este se parara también. Levi se detuvo rápida y silenciosamente apoyando los pies en el tronco del mismo árbol, pero unos metros por encima de su compañero.
Erwin no se movió en absoluto durante unos instantes. El silencio solo era acompañado por el canto de algún que otro pájaro y el rumor del viento entre las hojas de la vegetación, pero a esta sinfonía de sonidos naturales se le fue uniendo paulatinamente el golpeteo de los cascos de caballo al chocar contra el suelo al cabalgar.
Una compañía no demasiado pequeña pasó a un buen ritmo por debajo de ellos. No había ningún tipo de escolta alrededor de los grandes carros que transportaban una especie de artilugio tapado bajo una manta.
-Que cojones?
-Sh. Vamos a seguirlo, intenta no hacer ruido.
-Yo nunca hago ruido.
Ambos esperaron unos segundos a que la marcha se alejase y comenzaron a moverse tras de ella. No fue corto el camino que recorrieron hasta llegar a un cruce de caminos en el que s la procesión se detuvo. Varios hombres salieron de uno de los carromatos armados con armas de fuego y montaron algunos de los numerosos caballos que tiraban de los carros.
Cuando ya todo el grupo había montado, el que parecía ser el líder de la cuadrilla golpeó la parte trasera del vehículo, dándole la señal para arrancar y comenzó a cabalgar en sentido contrario, llevándose a toda su tropa con él.
Erwin le hizo una señal a Levi para que se mantuviera siguiendo a la marcha que llevaba con sigo el aparato y volvió a moverse, avanzando por el mismo camino que le había marcado al sargento.
El día fue envejeciendo a medida que avanzaban, y el gas comenzaba a escasear, pero aquello ya no importaba. Había vida humana fuera de las murallas. No estaban solos, y eso lo cambiaba todo por completo. El gas ya no importaba, era el alma lo que más se desgastaba mientras recordaba los compañeros caídos que habían muerto ignorantes del mundo. El alma se desgastaba con aquel viaje en el que sus ojos comenzaban a conocer la verdad del mundo mientras recordaba la cara de Mike, Petra, Hanji, Nanaba, Auruo, Gunter, Erld... Pero lo peor aún estaba por llegar. Y cuando lo hizo, lo hizo acompañado del ocaso, que daba una imagen realmente de ensueño a aquella imagen.
El mar bañaba el horizonte, pero también bañaba la orilla de aquel próspero puerto, inmerso en aquella próspera ciudad en la que se internaba la compañía.
Erwin se detuvo, admirando inexpresivamente aquel pueblo sin murallas, con mar, que parecía no temer a los titanes...libre. Pero aquella imagen que tanto había deseado observar desde su infancia le rompió el alma, dejando que todos los sacrificios que había hecho por la humanidad perdieran toda su importancia de un plumazo.
-No.
Continuará...
