Notas: En este capítulo aparecerán unos "símbolos (-)" por así decirlo que he usado para representar recuerdos, espero que no den problemas en cuanto a la comprensión ;)

Disclaimer: SNK no me pertenece y esta es una historia sin ánimos de lucro.

Capítulo 17 - Nunca podrás limpiar eso.

El sol ya volvía a salir otro día. La temperatura era perfecta y los pájaros cantaban. Las mariposas volaban libres con sus bonitos colores y los ciervos corrían a su libre albedrío por los bosques. Pero aquella mañana, no era la mañana para las tropas de reconocimiento, en especial para uno de sus más preciados caballos.

-Al suelo! -Oyó gritar a la capitana bastante lejos de su posición.

Hanji saltó tras los escombros que había dejado la primera explosión, mientras que la metralla de la segunda pasaba sobre su cabeza.

-¿Que mierda significa esto? ¿Es que no podemos tener más de un día en paz?

Susurró Kristein para sí, intentando detener la hemorragia que comenzaba a brotar de su costado. -Joder...- Miró hacia los lados intentando encontrar algún rostro aliado para pedir ayuda, pero lo único que pudo percibir de su alrededor fue el caos. El zumbido de las balas a su alrededor empezó a ponerlo nervioso. Los estallidos de la madera iban resquebrajando poco a poco el tronco tras el que se escondía, pero...¿Qué iba a hacer el, con una sola cuchilla y media bomba de gas contra un escuadrón de gente armada con fusiles? "Estoy jodido" Pensó mientras apretaba con fuerza su arma contra su pecho.

Entonces abrió de nuevo sus ojos, agarró con la mano izquierda una de las bengalas y se armó de valor.

-Es hora de dejar de ser un cobarde Jean, vamos a hacer algo útil por una vez. -Se dijo a sí mismo mientras levantaba la cuchilla hasta sus labios, besándola cómo siempre hacía cuando sabía que seguramente, no volviera a respirar después de actuar.

Jean dejó su cobertura y comenzó a correr hacia su izquierda, corriendo en zig zag entre los árboles. El zumbido de las balas comenzó a hacerse más intenso tras de su cabeza, pero ya no podía detenerse ni esconderse, así que siguió corriendo y atrayendo la atención de los atacantes, mientras que en su cabeza solo escuchaba la misma frase una y otra vez. -Soy idiota, soy un puto idiota- Entonces ya no pudo aguantarlo más, era ahora o nunca, había que jugársela.

El muchacho disparó la bengala en dirección a sus atacantes con la intención de cortar su contacto visual con él, aparte de intentar llevarse a alguno que otro con ella claro está. Después de que el humo rojo se expandiera en todo el claro Jean se lanzó a por sus atacantes, intentando acabar con ellos usando la cobertura que le proporcionaba la densa bengala.

No podía ver nada, pero iba a mucha velocidad cuando consiguió divisar a su primer enemigo, por lo que a lo único que le dio tiempo a hacer fue a estirar su brazo, sin poder controlar demasiado a donde apuntar su ataque. Cosa que adivinó cuando un caliente chorro de sangre se estrelló sobre su cara, manchándolo mientras que la pobre chica a la que acababa de asesinar caía de rodillas justo detrás de él con un seco y sordo golpecillo. Jean miró hacia atrás asustado de sus propias acciones para ver como la chica se desplomaba del todo sobre la hierba y cómo la sangre se escapaba de su garganta fluidamente. La morena había muerto con los ojos abiertos, unos ojos azules que lo miraban con la sorpresa retratada en aquellas pequeñas e inmóviles pupilas.

El soldado se llevó la mano a la cara, acariciándose la piel mojada. ¿Realmente lo había hecho? ¿En serio acababa de arrancar una vida humana?

-Abajo Kristein!

Gritó la capitana Zoe mientras lo tiraba al suelo de un empujón mientras que avanzaba con su DMG, describiendo una circunferencia cerrada con la que volvió a donde el chico para levantarlo.

-Vamos Jean, no estamos seguros aquí, levanta!

El muchacho se levanto, poniendo su espalda contra la espalda de la capitana, intentando visualizar a los enemigos entre el humo.

-Están todos bien?

-Sí, pero no sabemos cómo enfrentarnos a esto.

-Que vamos a hacer?

-Necesitamos capturar a uno.

-Qué?

-Voy a capturar a uno.

En ese momento Hanji se inclinó hacia atrás casi dejando caer su cuerpo al suelo, abajando con ella el cuerpo de Jean mientras que dos proyectiles pasaron cerca de ellos. Antes de que ninguno pudiera incorporarse una sombra apareció gritando de entre la niebla alzando su bayoneta sobre su cabeza. Ella rodó sobre sí misma hacia la derecha esquivando el ataque y disparó su pierna izquierda a uno de los tobillos del atacante, provocando que este perdiera el equilibrio y cayera estrepitosamente al suelo. Hanji se levantó de un salto y agarró el fusil de su agresor, golpeando a este con la culata del arma, tras romper la nariz del primer objetivo se dispuso a acabar con el segundo apuntando al mismo donde apareciera su compañero, ya que el sonido que producía aquel pobre desgraciado al recargar su escopeta lo delatara fácilmente.

Las armas a larga distancia eran inútiles sin campo de visión, el cadete había estado muy astuto con aquella bengala. -Solo hay que esperar...- Pensó la soldado mientras retrocedía a la posición de su subordinado, que aún se recuperaba del susto tendido sobre la hierba.

-Agarra esto Kristein. -Ordenó la castaña lanzando despreocupadamente el arma sobre Jean.

-S-Si señora.

-Cúbreme a tus 6!

Pero para cuando Jean hubo agarrado correctamente el fusil y apuntado con él a esa dirección ya habían aparecido de la nada otra vez tres enemigos más. Hanji esquivó el intento de apuñalamiento de el primero, apartándose hacia un lado y tirando de su agresor del brazo, mientras que esquivaba también la segunda ofensiva, ofensiva que lanzara un robusto y ancho hombre pelirrojo que recibió la puñalada del primer atacante en lugar de la científica. Jean miraba incrédulo cómo la pierna de la mujer impactaba en la cara de un tercero haciéndole retroceder y ganando el tiempo suficiente para girar el cuello del que la atacara en un principio.

El pobre último superviviente de los asaltantes disparó contra la mujer, pero esta se cubrió con el grueso torso del pelirrojo, a quién arrojó contra aquel desgraciado que cayó de culo al suelo bajo el inerte cuerpo de su compañero al que el mismo había rematado. Intento incorporarse a tiempo para huir, pero Jean supo que ya era tarde para él cuando vio a la de gafas desenfundar una de sus cuchillas.

-Agarra a ese Kristein, tenemos uno. -Ordenó la científica señalando al hombre inconsciente que descansaba tras el joven soldado.

Jean acató las ordenes sin rechistar. Aquella mujer no era una persona a la que cabrear, y acababa de aprender por qué. Ambos componentes de los cuerpos de reconocimiento volvieron con sus camaradas de entre el denso humo que ya casi se había disuelto con el viento.

-Estais bien? - Preguntó un exhausto Eren con dos cuerpos inmóviles a sus pies.

-Si Jaeger. Por aquí seguís todos enteros?

-Si señora.

-Perfecto, así podréis prestarme un poco de atención a mí.

Comentó Jean, ya dejándose llevar por la preocupación. Su costado había sangrado mucho y no parecía parar de hacerlo hasta que acabara por vaciar sus venas por completo. El muchacho levantó su brazo izquierdo dejando ver la profunda herida que adornaba su costado.

Mientras tanto...

-Mira que bien vives ahora hijo de la gran puta.

Dijo mientras perseguía lentamente a aquel hombre por su pasillo. Ahora tenía una casa muy bonita y grande, una morada cómoda y bien cuidada, una mansión cara y limpia. Aquel bastardo simplemente no se merecía una mierda. Se acordó de todas las cosas que había visto hacer a aquel hombre. El había sido un asesino, pero ese cabrón era un monstruo y no le importaba para nada volver a sus orígenes a darle su merecido.

El hombre corrió a su despacho, pero ya no tenía escapatoria. ¿Qué iba a hacer ahora? gordo y acomodado como estaba ya no podía ni representar un peligro. Estaba acabado. La sangre ya adornaba su piel, el recuerdo ya había vuelto demente su conciencia, estaba desbocado y nadie lo iba a parar. Iba a darle la peor de las muertes que pudiera a aquel bastardo.

Volvería a ser un asqueroso criminal? ¿Qué importaba ahora? Había perdido a Farlan y a Isabel hace tiempo, había perdido a Petra...Y Hanji ya no estaba, a ella también la había dejado desaparecer sin él.

Y este mamón, este cobarde con miedo a la muerte y sin razón para la vida, este contenedor de mierda y arrogancia, este...repulsivo ser. ¿Merecía disfrutar de una vida libre, merecía escapar al infierno? No, no lo hacía. Así que él sería su infierno una vez más.

Entró en el despacho con el machete en la mano y fue rasgando todo el papel de la pared con él. Pronto la cara de aquel saco de mierda estaría igual, eso lo ayudaría a desahogarse, eso se llevaría todos sus problemas lejos, los haría desaparecer.

-No por favor, haré todo lo que quieras!

- Lo único que puedes hacer por mi ahora es seguir gritando maldita rata asquerosa.

-En serio, puedo darte dinero, puedo darte mujeres, puedo darte poder, puedo...

-No quiero nada tuyo maldita basura. Pero tu si recibirás algo mío. Hoy voy a darte la muerte que te mereces puñetero cerdo mierdento.

Entonces levantó la machada sobre la cabeza de aquella rata y...

(-)

-Vamos Levi, limpia todo eso antes de que vengan por aquí.

-Hay mucha...

-Lávalo enano, o prefieres que te obligue?

-No Kenny por favor, otra vez no.

-Quieres limpiarla con la lengua enano?

(-)

La dejó caer una vez

(-)

-Vamos enano, no te gusta cómo sabe?

-Ugh...

-Qué? Quieres restregarte más?

(-)

La dejó caer por segunda vez

(-)

-Te sientes sucio maldito niño llorón? Nunca vas a estar limpio. Serás un cerdo dentro de esta pocilga para siempre, acéptalo.

(-)

Y otra y otra vez

(-)

-Quieres ensuciarte más? Ya no puedes. Siempre vas a estar manchado de sangre idiota, no puedes escapar a esto. Mírate...

(-)

Entonces volvió a ver la realidad. -Te dejé hecho una pocilga...- Dijo mientras soltaba el mango del arma, dejándola incrustada en el cuerpo de su víctima. Toda su ropa estaba coloreado de carmesí, húmeda y pegajosa. A cada pisada que daba dejaba la huella de su zapato impresa en la blanca baldosa del suelo, manchándolo también de rojo tras él. Se miró al espejo, la sangre cubría toda su cara, incluso su pelo. Estaba completamente bañado en ella.

-Quizás ese imbécil tuviera razón después de todo...

Unos minutos después, en la plaza principal de esa misma ciudad...

-No podemos seguir así y lo sabe comandante. Las revueltas deben acabarse.

-Sí, definitivamente deben terminarse. Parece que esos estúpidos no lo entienden.

-Oh vamos, es normal que les cueste dejar todo atrás.

-Eres demasiado blanda Benz. Simplemente hay que dejar claro que volver allí solo acabará con todo lo que hemos conseguido.

-Yo no puedo ignorarlo de esa manera joder!

-Tranquilízate Ana. ¿Quieres que vuelvan a castigarnos?

-Me da exactamente igual, pueden castigarme sin comida toda la semana si quieren. No estamos haciendo las cosas bien.

-¿Entonces cómo coño quieres que hagamos las cosas?

-Sois todos unos malditos cobardes. -Se despidió rencorosamente la chica mientras se alejaba de la balconada.

-Mierda Ana...

-Comandante Kristein! Comandante Kristein!

-Que pasa ahora Graham?

-Comandante acaban de informar del asesinato al conde Runfer!

-Runfer? Ese bastardo arrogante ha muerto?

-Creen que es él señor.

-Creen?

-Eso parece señor. Lo han encontrado en su despacho.

De vuelta con la cuadrilla de Hanji...

La carroza avanzaba sin mayor problema a través de el camino que su rehén les indicaba. No mentía, eso lo sabían. Aquel hombre había dicho tener familia, incluso tenía fotos de su hija y no quería morir. Hanji espoleó una vez más las riendas de los caballos. Aquel nuevo uniforme no le sentaba tan bien como el suyo propio. Este ni si quiera constaba de cuchillas o un equipo tridimensional. ¿Cómo es que una sociedad que vivía entre titanes no los necesitaban? Bueno, eso ya lo descubriría en cuanto llegara allí. -De todas formas, mi culo se ve mucho mejor con el otro pantalón.-Pensó la castaña mirando con el rabillo de su ojo hacia su propio trasero.

-(Pensando) Donde estarán Levi y Erwin? Echo de menos a esos dos idiotas. Ojalá estén... ojalá estén. Con eso sería suficiente. El hombre dijo que ya no faltaba mucho, espero que tenga razón. Va a ser duro matar a este. Bueno, es necesario supongo, pero...no quiero matar a ningún ser humano, cómo han podido atacarnos ellos. Esto no tiene sentido, aquí fuera toda persona es igual a los demás, aquí fuera con esos preciosos monstruos todos tendríamos que estar del mismo lado no? Esto es una mierda. Qué bien estaría ver otra vez a ese maldito caraculo, espero que esté bien.

Entonces los caballos llevaron la carroza más allá de la última curva del camino, dejando entrever entre los árboles aquella ciudad.

Sus ojos se abrieron de par en par y la curiosidad la llenó por dentro, pero...Había algo que no le gustaba. Había recuerdos que le forzaban a odiar aquella entrada desprotegida.

Había muerto en vano su antigua familia?

Continuara...