Disclaimer: SNK no me pertenece.
Capítulo 18 - Compañía.
-Permiso para entrar, traigo más capturados.
-Solo vuelve usted capitán Carter?
-No, ella viene con migo.
-Muy bien, pasad.
Carter pasó primero, liderando la compañía de rehenes de los cuerpos de reconocimiento. Casi todos los secuestrados caminaban cabizbajos, menos unas pocas excepciones cómo un enérgico muchacho de grandes ojos verdes que miraba con la boca abierta a su alrededor, o una mujer bajita que protestaba, diciendo que no sabía por qué se la estaba arrestando.
Por último, una mujer completamente seria, con su cabello al vuelo y con unos astutos ojos color avellana cerraba la marcha. Toda la tropa se adentró en el pueblo. A sus lados se alzaban abundantes casas, de media y baja altura que no parecían tener demasiado tiempo. La gran mayoría de las calles de la ciudad eran estrechas y tortuosas, menos las cuatro principales que se anchaban notoriamente en comparación con el resto.
La mujer se acercó a Carter, posicionándose a su lado.
-Dónde está esa casa que dices que nos podría servir?
.-No queda mucho.
-Cuanto exactamente Carter? No voy a dejarte guiarnos inconscientemente de a donde lo hagas.
-No os estoy engañando joder. Tenemos que bajar por el callejón a la izquierda del tercer cruce que tienes delante.
-Explícate mejor, no puedo ver nada sin mis gafas.
-A la izquierda dentro de unos veinte metros?
-Mejor.
Todos siguieron caminando mientras Armin intentaba calmar a Petra para que dejara de llamar la atención. La chica acabó por guardar silencio tas una pequeña discusión con el rubio y el escuadrón prosiguió con su camino. Recorrieron innumerables calles que serpenteaban al rededor de los edificios, avanzando hacia el Oeste de la ciudad, bajando y subiendo algunas cuestas y cruzando alguna que otra pequeña plaza en la que había bares. Cuanto más se alejaban de la calle principal, más precariamente estaban edificadas las construcciones. A cada calle las casas estaban hechas con un peor material o de manera menos profesional, acabando por parecer chabolas, pero en algunos puntos de estos sectores de la villa aún se podían encontrar bloques de edificios viejos, que parecían pertenecer a alguna aldea anteriormente deshabitada.
-Oye, falta mucho?
-Que no! Dios parece una niña pequeña, ya me lo ha preguntado ocho veces.
-Pero es que las ocho me dijo que faltaba poco...
-Es como una niña...
-Oh, me tratas de "usted" Carter?
-...
-Me parece bien.-Dijo la morena sonriendo con suficiencia al verdadero rehén de aquel grupo. -Oye puedo hacerte una pregunta?
-No, no falta mucho.
-No me refería a eso jajaja
-A qué se refería entonces?
-Crees que me queda mejor el pelo suelto?
-Qué?
-Eso, que cómo crees que estoy más guapa.
-No lo se...
-Venga hombre mójate un poco, no te voy a morder ni nada.
-No me pude fijar en cómo era cuando lo tenía atado, me dejo sin sentido demasiado rápido...
-Oh, no me guardes rencor por eso, solo me protegía.
-...
-...
-...
-Cuanto falta?
-Nada, ya llegamos.
Entonces el hombre se paró frente a uno de aquellos antiguos bloques de edificios, señalando hacia el penúltimo apartamento del bloque. La calle en la que se situaban era muy estrecha y empinada, cosa que no gustó a Hanji. En una calle cómo esa sería bastante difícil escapar en caso de emboscada. Aún así decidió no protestar, aunque fuera de forma involuntaria aquel tipo se estaba jugando el cuello por ellos y no podía pedirle nada más, aún tenía cosas preparadas para él.
-Bien Carter, un placer disfrutar de tu compañía en esta ruta turística.
-Bien, ya he cumplido lo que te dije. Ahora déjame volver a casa.
-Bueno, verás...tu y yo aún no hemos acabado, no voy a perderte de vista. Pero sí, puedes irte a casa por hoy.
-Qué? Cómo que no hemos acabado?
Entonces Hanji se giró, mirándolo por el rabillo del ojo y lo colocó una mano en su hombro, susurrándole desde muy cerca mientras lo miraba directamente a los ojos.
-Me tomas por tonta Carter? No voy a dejar que tú, la única persona que sabe quiénes somos, y donde estamos campe a sus anchas por ahí. No intentes escapar porque te cogeré, no intentes esconderte porque te encontraré, no intentes delatarnos porque acabaré con todo lo que quieres. Vas a hacer todo lo que yo te diga porque de lo contrario haré de tu vida un infierno. ¿Queda claro?
-...
-Bien! Entonces nos vemos mañana a la hora de comer aquí, pero que no te siga nadie ¿vale? Venga majo, ¡hasta mañana!
La mujer se alejó sonriéndole y entró en la casa junto con todos sus compañeros. Carter se quedó quieto mirando hacia el "apartamento" que les había otorgado.
-¿Qué debería hacer ahora...?
Nada más entrar en la casa, lo primero que se encontraron fue una ancha habitación que funcionaba como cocina y sala de estar a la vez. A la izquierda de la puerta estaba la cocina, amueblada con abundantes estantes y cajones en los que se guardarían los cubiertos y la bajilla. En medio de los muebles de ese sector se encontraba una pequeña mesa redonda con una silla a cada lado.
Mientras tanto, al otro lado de la puerta, separado de la parte anteriormente descrita de la habitación por unas escaleras que ascendían hacia la izquierda estaba el salón, en el que podía verse un sofá, pegado a la pared en la que estaba tallada la puerta, pared que funcionaba también cómo muro para la casa. En frente del sofá se encontraba una mesa de madera de forma rectangular y con unas dimensiones mayores a la de la cocina. Al otro lado de la mesa había tres viejas sillas de madera que cubrían la misma acción que el sofá que tenían en frente y desde las cuales se podía mirar a través de la ventana que se abría justo por encima de este.
En la esquina más lejana del salón se encontraba la puerta a un pequeño cuarto de baño que constaba de un espejo sobre una pileta, un váter y una pequeña ducha sin cortina. El grupo se adentró en la estancia, inspeccionándola con curiosidad y ascendió al segundo piso por las escaleras.
Tras atravesar el estrecho trance escalonado abrieron la puerta de la última habitación de la casa. Una habitación simple y espaciosa que constaba de un de piedra, unas paredes del mismo material, un techo igual a las paredes y el suelo, cuatro camas organizadas en literas a los dos lados de la habitación y una gran ventana que ocupaba una porción abundante de una de las paredes.
-Bueno, y eso fue todo.
-Pues no está nada mal.
-Comparado con lo que hemos tenido desde que empezamos la expedición...
-Venga, organicémonos.
-A que te refieres Connie?
-A que me pido la litera de arriba!
-Ni de coña! Esa cama es para mí! -Respondió Reiner agarrando del pantalón a Connie, que ya casi había subido a la litera.
-Saca de ahí idiota, deja la camilla a los heridos!-Protestó Jean caminando lentamente hacia allí.
-Chicos, en esa cama va a dormir Petra. Jean, tu quédate en la de abajo.
-Armin quién te dio permiso para mandar aquí?
-Armin tiene razón Eren, lo que ha dicho está bien pensado.
-Ya, siempre tiene razón...
-Pero que te pasa Eren?
-Nada Armin nada.
-Dios, a veces no eres más que un enorme bebe de metro setenta.
-Que!?
-Jajajaja -Rió burlona Ymir. -De que te extrañas Jaeger? Cuando alguien tiene la razón hay que dársela, un bebe con una rabieta es tu definición gráfica.
-No seas mala Ymir.
-No soy mala peque.
-No, eres peor que mala.
-Tu cállate maldito bebe llorón.
-Te voy a matar!
-Eren.
-Que me dejes Mikasa, se lo merece!
-Oye, no le hables así.
-Y a ti quien te dio vela en este entierro caracaballo?
-Mirad chicos ya he encontrado comida!
-Caracaballo pollas maldito bebe llorón.
-Oh mierda, Shasha ha encontrado otra barra de pan...-Susurró Belth mientras se "escondía" tímidamente detrás de Annie.
-Qué no soy un bebe llorón!
-No insultes a Eren, Jean.
-Pero si te estaba defendiendo Mikasa...
-Si Kirstein, será mejor que protejas "tu casa" porque el titán acorazado está en camino! -Gritó el rubio mientras levantaba a Jean entre sus brazos por la fuerza y lo catapultaba a su cama. Connie se unió también al ataque entre carcajadas, y ambos comenzaron a matar a cosquillas al castaño. Eren tampoco tardó en unirse a la ofensiva, todo acto en contra de Kirstein estaba justificado para él, así que se lanzo sobre la cama también.
-Eren te puedes hacer daño! -Reprendió Mikasa a su hermanastro, que siguió con su juego haciéndole caso omiso. Al ver que Eren se metía en la pelea, la chica se arremango, ya estaba cansada de las bromas con su nombre, y ahora tenía una excusa para darle su merecido a aquel listillo.
-Mierda, este maldito pan también se parece haber fosilizado...
-Shasha, si no quieres acabar como la última vez, saca ese pan de debajo de la ventana.
-No, déjame Annie, tu no lo entiendes.
-Ni quiero entenderlo. Dame el pan.
-Vamos mujer, no seas tan sosa.
-Dame el puto pan Shasha.
-Dáselo Shasha, se está empezando a cabrear...-Aconsejó Berthold con su característica expresión de circunstancias y su ya familiar gotita de sudor resbalando por su frente.
-Ey! !Titan acorazado al traidores-team! ¡Sos!¡ Sos!
Los dos amigos se giraron, lanzando una conjunta mirada asesina al rubio que les sonreía burlón mientras intentaba zafarse de un ahorcamiento de Mikasa.. La expresión divertida de Reiner seguía vigente en su rostro aún cuando el color de este se acercaba al morado, y sus brazos intentaban exageradamente soltarse del brazo de la chica, en desesperado intento por respirar entre la llave y las carcajadas que aún tenía a causa de sus propias bromas.
La imagen era tan graciosa que hasta Annie sonrió al verlo y se encaminó hacia ellos.
-Tienes un humor asqueroso maldito idiota. -Comentó tranquilamente mientras se arremangaba con la mirada clavada en Mikasa y se relamía.
-Oh dios mío, Annie no...-Intento retenerla el moreno con otra gota de sudor decorando su cara.
-Mierda, tenemos que hacer algo Belth! .-Dijo Armin mirando para el chico que jugaba con sus dedos mientras repetía -Oh dios, oh dios. -Sin saber qué hacer, cómo era tan común en el.
Los gritos de ayuda de Jean junto con las carcajadas de sus atacantes acabaron por revolucionar a toda la tropa, que se sumió en una gran pelea cariñosa y jugetona. Después de todo... ¿seguían siendo niños no?
Hanji sonrió, admirando cómo sus pequeños disfrutaban de uno de los pocos momentos que la vida les dejaba disfrutar. Puede que algunos estuvieran discutiendo si, pero todos estaban descansando de un infierno, y lo más importante es que lo estaban haciendo juntos, y la compañía es lo importante en un mundo como este.
Ella echaba de menos esa compañía pero... ¿Volvería a tenerla? ¿Aún conservaría la vida lo que le quedaba de familia a ella? No lo sabía.
-Ey. -Una mano agarró la manga del chaleco de la camisa de Hanji suavemente. -Por qué llaman a Jean cara de caballo?
Petra la miró intrigada y divertida, feliz, sonriente como siempre había sido.
-Oh, ya puedes mirarme sin...
-Qué?
-Nada. Bueno, tenemos que admitir que aunque el chico sea guapote, sí que tiene algo de cara de equino jajajajaja. ¡Es mi pequeño y fiel corcel!
-¿Tu pequeño y fiel corcel? jajajaja. Eso no tiene mucho sentido, a mi no me parece que...
-Gracias Petra. -La interrumpió la de gafas mientras la abrazaba.
-Q-Que?
-Nada, solo que te echaba de menos.
Después de todo, puede que su familia aún siguiera acompañándola, aunque no estuviera con ella al completo.
Continuara...
No sabéis cuanto me ha gustado escribir este capítulo, me encantó describir la casa, espero que la imaginéis cómo yo, al menos lo he intentado jajajaja. Me gusta mucho escribir momentos divertidos y amenos cómo este, son los que menos trabajo me dan, y de aquellos con los que más disfruto. Muchísimas gracias por leer, y si es que por alguna razón me los merezco, Reviews pls. Se agradecen muchísimo.
