Disclaimer: SnK no me pertenece.

Capítulo 20 - Noche de disfraces.

Ambos amigos se miraron, consultándose mutuamente con la mirada si aquello que acababan de escuchar podía de alguna forma ser cierto. Erwin desvió su mirada lentamente, desenfocándola en el ambiente mientras se recostaba lentamente en el asiento. El crujido que la madera emitió cuando la espalda del rubio se recostó por completo en el respaldo delató la antigüedad del mueble. Los pájaros piaban tranquilos tras el sucio cristal de la ventana por la que entraba toda la luz que había en la estancia. Era una luz cálida y agradable con la que se hacía posible ver todos los diminutos polvillos brillantes que flotaban en el aire, navegando en la casi inexistente brisa cómo pequeños fragmentos de plancton bajo las olas.

Hanji se puso en pie, inquieta, y comenzó a pasear frente a las estanterías llenas de libros que adornaban las paredes de la habitación. Sus dedos resbalaban sobre los lomos de los tomos sin prestar una pizca de atención a ellos. El comandante comenzó a juguetear con los cinco dedos de su única mano mientras seguía cavilando sobre la historia de Carter, quién simplemente miraba por la ventana, esperando a la reacción de cualquiera de sus dos interrogadores.

-Muy bien. Suponiendo que esa historia fuera cierta, ¿qué se supone que deberíamos hacer ahora?

Preguntó Hanji a la vez que volvía junto a los dos hombres que la acompañaban en la escueta librería.

-Tú qué harías Hanji? -Contestó el rubio sin dar respuesta alguna a la pregunta de la morena.

-Supongo que, no se... supongo que lo primero que haría sería reunir a todas las tropas que sea posible y a partir de ese momento, comenzaría a planear algo más consistente...

-Correcto. Lo primero que debemos hacer es reunir a nuestros aliados, pero la policía de esta ciudad ya ha descubierto que al menos tú estás aquí, y que Carter está contigo. Partiendo de esto podemos deducir que empezarán a investigar por él, y que pronto conseguirán llegar a nosotros. Nuestra prioridad es conseguir ganar tiempo, tiempo que necesitaremos para llevar a cabo el plan.

-El plan? Que plan?

-El que acabo de pensar.

-...wow. "Mierda, este maldito capullo siempre un paso por delante." -Pensó Hanji con una especie de tierna molestia.

-Pero antes de esto necesitamos encontrar a nuestro pequeño amigo Rivaille. -Prosiguió el rubio mientras se levantaba para mirar por la ventana.

-Está bien!?

-Sí, bueno, podría estar mejor pero no está herido.

-Y dónde está?

-Eso es lo que debemos descubrir. Una vez que lo volvamos a encontrar podremos comenzar.

-Muy bien. ¿Y cuál es ese plan que has pensado?

-Esa información no es algo que tu debas saber.

-No empieces con esas mierdas otra...

-Es una orden capitana Zoe, no haga más preguntas. -Interrumpió el de ojos azules sin dejar de mirar el paisaje.

-Si señor..."De todas formas, no ibas a decir la verdad" -Susurró para sí la de gafas mientras recogía su capa del respaldo del asiento en el que se había recostado hace unos minutos.

-¿Entonces, vamos allá?

-Sí, vamos allá. -Confirmó Erwin girándose hacia sus dos acompañantes. -Aún tenemos misión que finalizar.

En esos mismos instantes, perdidos entre las calles de la ciudad...

-Estamos ridículos, y todo esto no es nuestro, ni siquiera deberíamos estar...

-Cállate ya Bufar! No seas aguafiestas. -Reprendió la morena mientras se colocaba bien la barba falsa.

-Pero...

-Tranquilo Belth, todo saldrá bien.

-Tu apura Brown, no tenemos todo el día!

-Ya voy, ya voy.

-Pero es que nos reconocerán, es demasiado obvio.

-Claro que no, esos dos idiotas no se empanaran de nada. Jean estará demasiado inmerso con su cita, y Mikasa no suele darse cuenta de estupideces cómo esta. -Dijo Reiner mientras salía de detrás de los pequeños arbustos que había utilizado para disfrazarse.

Tanto Ymir como Berthold comenzaron a reír inevitablemente al identificar al ancho y fornido muchacho dentro de una especie de corsé bastante apretado que realzaba el relleno de su pecho de forma bastante exagerada. El rubio se acercó caminando cómo un pato mareado a causa de los tacones, moviendo su peluca de un lado a otro cómo si de pelo real se tratara y sonriendo con la mayor cara de idiota que jamás le habían visto acentuada aún más por el colorete en sus mejillas.

-Qué os parece queridos? -Preguntó el travestido con el tono más agudo que pudo simular.

Pero esta pregunta no obtuvo respuesta ya que sus dos compañeros no eran capaces de articular palabra a causa de las descontroladas carcajadas que sufrían, carcajadas tan fuertes que llegaron a tumbar a Berthold en el suelo, encogiéndose sobre sí mismo en aquellos escondidos jardines de detrás de una de las casas más viejas de la calle.

Trás unos minutos de risa inaguantable, los tres compañeros consiguieron retomar su "misión" y volvieron a la calle principal.

Se dirigían a una especie de verbena que se celebraba en una de las plazas por la que esta vía pasaba. En aquella pequeña fiesta al aire libre se encontraban supuestamente sus dos objetivos. No había sido para nada una mala idea por parte del chico llevar allí a Mikasa, ya que ese tipo de eventos se daban bastante para pasar un buen rato, o simplemente para tener una cita agradable.

Cuando los tres amigos comenzaron a inmiscuirse entre la gente comenzaron a buscar con la mirada a sus dos conocidos, a quienes Reiner divisó rápidamente desde su acentuada altura.

-Veo al objetivo a nuestras tres.

-Qué?

-A tu derecha, burra.

-Oye, ¿cómo que burra? Hoy yo soy el macho, ¿de acuerdo princesita?

-Completamente mi amor. Aunque eso de hoy... yo diría que un macho lo has sido todos los días. -Bromeó el rubio mientras intentaba protegerse de la inminente colleja de Ymir.

-Imbécil.

-Parad de hacer el tonto, vamos a acabar llamando mucho la atención.

-No llamar la atención va a ser difícil mientras llevéis a un pibón como yo con vosotros chicos. -Se chuleo burlón Reiner, como era tan normal en el.

-Cállate Débora, no te des tantos aires. -Respondió su acompañante, que lo agarró por el brazo para sentarlo junto a ella en una de las mesas.

-Escuchadme bien idiotas, este es el plan: Mientras yo, y mi querida putilla Débora nos sentamos cerca de ellos para escuchar lo que dicen, Bufar sacará sus mejores dotes de galán e intentará seducir a Mikasa para sacarla a bailar. De esta forma sabremos si ella prefiere salir a bailar con un completo desconocido a estar allí sentada junto a Jean, o si realmente se lo está pasando bien.

-Me parece bien. -Respondió "Débora"-Pero tu plan tiene un fallo querido Jasán, ya que el nuestro apreciado corcel no dejará que nuestro cómplice se codee con su acompañante de esa forma. En mi opinión, ese plan podría funcionar si cambiamos un pequeño matiz...

-No lo digas por favor. -Rogó el moreno para sí mientras miraba con pánico la pícara sonrisa de Reiner.

-En mi opinión, nuestro amigo Belth no la debería intentar cortejar a ella, si no a él.

-Mierda.

-De esa forma sabremos si a Mikasa le importa que alguien se intente llevar a su acompañante de su lado.

-Jajajaja, me parece óptimo.

-No, no y no.

-Venga Belth, no seas egoísta, debes sacrificarte por el equipo.

-No podéis obligarme.

-Puedes estar seguro de que sí bufar…-Advirtió la morena mirándolo con malicia.

-Pero no hará falta verdad Belth? –Prosiguió el rubio riendo cual niño apunto de hacer lo que no debe

Mientras tanto, unas mesas más allá...

-Que tal está la comida?

-Bien, bastante bien.

-Me alegra escuchar eso. –Respondió Jean sonriendo con amabilidad. –Oye Mikasa

-Si?

-La verdad es que esta noche me lo estoy pasando muy bien y… bueno, quería darte las gracias por cuidar de nosotros todo este tiempo, creo que sin ti no habríamos llegado todos sanos y salvos, y creo también que te mereces algo a cambio.

Entonces el chico sacó un bonito pulsera del bolsillo, dejando que las brillantes perlas que componían el cuerpo del accesorio colgaran desde su mano. Aquel accesorio era una joya de lo más simple, pero a la vez muy elegante con brillos violetas que aparecían tímidamente entre el fresco color blanco que coloreaba la mayoría de las pequeñas esferas.

-No compré un collar porque sé que no se te vería por debajo de la bufanda, pero bueno, esta pulsera me recordó bastante a ti. Las dos sois igual de… no se…. igual de brillantes.

-Jean…

-Sé que no es gran cosa, pero necesitaba hacer algo. –La interrumpió el muchacho mientras le dejaba caer cuidadosamente la correa de perlas sobre las manos.

-No hacía falta…

La chica simplemente lo miró sonriendo, sin tener mucha pinta de saber qué hacer. Sus mejillas se sonrojaron un poco, deshaciendo la casi inquebrantable indiferencia que solía estar presente en su rostro. Esto fue algo que descolocó un poco a Jean, ya que no ese esperaba que se sonrojara por un regalo suyo. El chico sonrió casi sin darse cuenta al verla, y ella lo imitó con una tímida curvatura de sus labios.

-Entonces….¿te gusta?

-Sí, claro que me gusta.

El muchacho estaba completamente sorprendido. Él ya había estado en muchas citas, algunas le habían dado alegrías, y muchas otras solo le habían traído problemas, pero se podría decir que en comparación con el resto de sus compañeros Jean tenía bastante experiencia en temas amorosos. Pero ella parecía estar completamente fuera de lugar, cómo si no supiera que hacer en cada momento. En parte lo comprendía, ya que ella siempre estaba junto a Eren, fuese a donde fuese, y de seguro que ese bastardo no le había invitado nunca a nada parecido.

De pronto, alguien se acercó a la mesa donde estaban cenando. Se trataba de un hombre de considerable altura, con una barba un tanto particular que parecía no ir demasiado acorde con la especie de tupé que llevaba sobre la cabeza. En cuanto a su ropa, era una mezcla de la parte de arriba conformada por una blusa con un chaleco bastante elegante y sin abrochar por encima, dejando ver los primeros botones de la blusa, que se abrían permitiendo que se pudiese divisar parte del pecho del muchacho. Por otra banda, la parte de abajo contrastaba con la elegancia de la superior. Los pantalones bombacho a rayas de distintos colores se ensanchaban a medida que se alargaban hacia los pies, acabando en puño un poco por encima de sus estirados tobillos, adornados por abajo con unos brillantes zapatos rojos que llamaban considerablemente la atención. Este conjunto le daba un aire bastante cómico cómo el de un payaso.

-Hola… guapo….-Dijo el extraño con voz temblorosa mientras jugueteaba con los dedos de sus manos, entrecruzándolos una y otra vez.

Jean se quedó perplejo sin saber qué hacer o decir. Miro de reojo para Mikasa, que se encontraba igual de perpleja que él, aunque un poco divertida por la situación en la que el chico se había inmiscuido sin beberlo ni comerlo.

-Me preguntaba si querrías…

-…

(La cara de Belth comenzó a chorrear sudor, cómo era habitual)

-Si querrías….

-Si querría…?

-No! ¡No puedo hacerlo! –Exclamó aquel estrambótico individuo mientras se alejaba corriendo de ellos, volviendo a perderse entre la gente.

-Bueno…Esta bien jajajajaja

-Te irías con el Jean? –Preguntó Mikasa con una sonrisa irónica y pícara.

-Hombre pues…. No se jajaja. Era un hombre muy atractivo….

-Que!? –La expresión de la chica cambió por completo a una mueca que mezclaba la sorpresa con una especie de preocupación o algo por el estilo que Jean no supo identificar demasiado bien.

-Cómo que qué? Era una broma mujer. –Jean no se explicaba aquel tipo de cosas por parte de la chica. No era para nada tonta o despistada, pero no parecía comprender la íronia en cualquier otra persona que no fuera ella, de hecho, solía ser bastante cómico el hecho de que se tomaba a pecho cualquier cosa o tontería que la gente dijera, incluso si esta provenía de alguien cómo Connie.

Entonces la chica se tranquilizó, volviendo a acomodarse en su asiento a la vez que se colocaba bien la bufanda. Pero aquella reacción había inspirado a Kirstein, aquella mueca no comunicaba indiferencia para nada, y eso significaba que sí le importaba que la dejara "plantada" en algún momento, significaba que sí tenía una mínima posibilidad. (O eso fue lo que su alocada cabecita interpretó).

-Mierda, Belthha fallado.

-Ese maldito inútil…

-Eh, no te pases guapa, con Belth cero.

-Pss.

-Bueno, y ahora que hacemos?

-Tendremos que pasar a la acción…

-No, espera. Se les está acercando una chica.

-Hola guapo? Pareces un poco aburrido por qué no te vienes a divertir un poco? –Dijo la chica refiriéndose al de pelo castaño.

-Está conmigo, y no estamos aburridos.

Jean la miró como sorprendido por lo que acababa de decir. ¿De qué se sorprendía tanto? Era un chico al que no alcanzaba a comprender del todo. Él no paraba de decirle cosas bonitas, no paraba de apoyarla en todo lo que hacía o decía, siempre estaba ofreciéndole ayuda para cualquier cosa, en definitiva se portaba especialmente bien con ella.

Entendía que hacía eso porque le parecía guapa, y de hecho le parecía muy tierno que se esforzara tanto por conseguir que se fijara en él, pero…. Se había sorprendido cuando ella hiciera algo por seguir con aquella cena en paz. ¿De qué se sorprendía? Nadie dejaría que un cualquiera viniera y se llevara a su acompañante así por la cara, y mucho menos ella. ¿Quién se creía esa maldita indeseable que era para llegar y decir eso?

-No, lo siento. –Respondió Jean a la rubia. –La verdad me lo estaba pasando bastante bien antes de que vinieras a molestar. "Nunca pensé que yo llegara a decirle eso a una chica tan guapa nunca" –Pensó mientras proseguía con su respuesta. –De hecho, estaba a punto de sacarla a bailar. ¿Vienes Mikasa?

-Vamos.

Ambos cadetes se alejaron de la mesa para perderse entre la gente en la pista de baile. La chica se quedó mirando con la boca abierta a la pareja alejarse durante un instante, pero no tardó en darse la vuelta altivamente y seguir caminando hacia otro lado con prepotencia.

-Pues eso sí que no me lo esperaba. –Comentó Ymir.

-Nope, parece que nuestro querido caballito aún tiene oportunidades…

-Eso habrá que verlo, yo no estoy muy segura.

Mientras tanto, en otra parte del pueblo…

"Dios, al fin conseguí escapar" –Pensó Annie mientras caminaba sola entre unos bonitos jardínes a las afueras de la ciudad. Aquellas dos angelicales chicas habían intentado encajarle toda clase de prendas, tanto vestidos largos cómo minifaldas, pasando por todo tipo de elegantes blusas o faldas de tubo, pero ella no se veía encerrada dentro de ninguna de aquellas incómodas y estúpidas prendas, así que había aprovechado un momento en el que sus dos acompañantes se encariñaran con una "preciosa chaqueta sastre" para deslizarse hasta la salida de la tienda y perderse entre las calles de aquel pueblo.

Disfrutaba de su soledad admirando el horizonte, desnudo sin muralla alguna que lo ocultara a sus gélidos ojos azules. Y seguiría disfrutándola si no fuera porque al final de la calle se encontraba Eren, caminando a paso ligero y mirando hacia atrás nerviosamente.

-Oh, Annie. ¿Qué coño haces tú aquí?

-Eso mismo te podría preguntar yo.

-Es que no aguantaba más con Connie y Shasha, es imposible tener un paseo tranquilo si vas con esos dos.

-Y has dejado a tu gran amigo Armin con el marrón? Qué bien por tu parte…

-Armin estará bien. Hacía mucho tiempo que no lo veía tan feliz cómo ahora. Desde que llegamos a esta ciudad no para de curiosear en todo lo que ve. ¿Y tú no estabas con Christa y Petra?

-Estaba.

-Y por qué no estas…?

-Porque no.

-Oh, ya veo…me lo aclaras tanto….

-Ahora intentas tener una conversación civilizada con migo Jaeger?

-A que te refieres? –Respondió el moreno con un tono más enfadado.

-Sabes bien a qué me refiero.

-Bueno, pues sí. ¿Pasa algo?

-No. Solo que pensaba que seguías odiándome.

-…

-No respondes?

-No vayas por ahí estúpida. No es momento de… eso.

-Lo que tú digas.

-Oye.

-Qué?

-Qué fue lo del otro día?

-El qué?

-Ahora no seas tú quién se hace la tonta Annie.

-Eso no…. No fue nada. Solo un desliz, una tontería provocada por el estrés. Una tontería que no se va a repetir.

-Bien.

-Bien.

-Vale.

-Bien.

Ambos muchachos caminaron juntos en silencio durante un rato, mirando los diferentes arbustos y arbolillos que crecían retorciéndose en artísticas y naturales formas. Su ritmo era pausado y tranquilo. Pero Eren se veía aún algo nervioso.

-…Annie.

-Qué? –Respondió la rubia después de un leve suspiro de aburrimiento.

-Nada.

-…

-Annie.

-Qué ostia quieres Jaeger?

-Eso de que no va a repetirse lo decías en serio no?

Annie miró para el chico. Aquel pobre imbécil parecía dudar sobre el asunto. Ella no había hecho aquello conscientemente, ni lo quería hacer. Se quedó mirándole con suficiencia durante un rato, lo que sabía que molestaba al muchacho, pero en realidad, cuando se enfadaba solía agradarla más que cuando simplemente se comportaba con normalidad. Sus grandes ojos verdes la miraron fijamente, cómo reprochándole aquella pequeña y maliciosa sonrisa que ella le había regalado.

Entonces no supo muy bien por qué le agradaba tanto aquella expresión en su cara, quizás porque el pelo de Eren ya estaba un poco largo de más lo que recordaba a su forma titán, quizás porque simplemente le divertía molestarlo, pero en aquel momento, la pregunta que Eren le había planteado se repitió de nuevo dentro de su cabeza "¿Eso de que no se repetirá, lo decías en serio?"

Entonces se asustó. "¿Qué coño estoy haciendo?"

-Sí, claro que iba en serio…

-Ok…

Ambos siguieron caminando en silencio durante un buen rato más, dejando que la tranquilidad volviera a reinar en su paseo. El canto de los pájaros, las luciérnagas volando alrededor de los árboles, el genial aroma de las plantas, la luz de las estrellas, y avanzando a gran velocidad en dirección opuesta a ellos, Reiner vestido de mujer.

-Annie! –Gritó el travestido ya sin uno de los rellenos y con la peluca a medio caer.

Entonces Reiner se la llevó por delante, agarrándola y alejándose con ella en brazos corriendo sobre unos altos tacones de aguja.

-Pero que cojones!? –Exclamó Eren justo antes de que Ymir hiciera algo "parecido" con él, arrastrándolo por los pelos a un callejón en el que pronto se adentró Berthold también.

-Pero qué coño significa esto?

-No preguntes Jaeger, es muy complicado jajajaja. –Respondió el rubio mientras comenzaba a quitarse su ridículo disfraz.

-Aún me pregunto cómo os las habéis arreglado para que nos echasen de la verbena, y aún más de qué manera habréis conseguido que nos persiga la policía también. –Se quejó Belth mientras intentaba recuperar el aire perdido durante la larga carrera.

-No es tan difícil Bufar, nosotros solo

-Shh!

Annie agarró a Berthold del brazo y señaló hacia dentro de la ventana del bar que hacía esquina justo detrás de ellos. Tanto el moreno cómo Reiner miraron hacia dentro del bar, encontrando a aquel individuo, de descuidada barba y largo flequillo, fumando su habitual cigarrillo mientras se colocaba bien la pañuelera roja que siempre adornaba su pelo.

-Ey, ese es el cantante que actuara en "El Galeón" aquella vez. –Comentó Eren señalando al individuo a través del cristal.

-Lo conoces?

-Bueno, solo baile sus canciones jajajajaja.

Los tres amigos se miraron completamente perplejos. ¿Quién ostia era aquel hombre?

Continuara…