Disclaimer: Ni SnK ni la letra de la canción que aparecen en este escrito me pertenecen. Esta es una historia sin ánimo de lucro alguno.
Capítulo 24 - Silencio, impotencia, rabia y dolor
Silencio.
Profundo, negro, triste, decepcionante, doloroso, oscuro, ensordecedor y delatador, compañero de la sorpresa, amante del dolor y hermano de las malas noticias, delatador de desgracias y víspera de la depresión.
Sus endebles pies no alcanzaban el suelo, dejándose mecer por el peso muerto del cuerpo vacío de vida al que pertenecían.
Sus tranquilos ojos entrecerrados miraban con felicidad y confort a su público, que devolvía la mirada atónito e impactado.
Su pequeña y respingona nariz adornada con toscas llagas y heridas ya no transportaba aire a sus pulmones, ni percibía olor alguno.
Sus mejillas ya no eran bañadas por más lágrimas, y dejaban escapar su color y temperatura poco a poco.
Su pecho inmóvil había descansado de respirar, para limitarse a sostener el resto de su cuerpo pegado a él.
Sus brazos colgaban sumidos en un interrumpible sueño, acariciando con sus ásperos dedos la suave brisa que mecía a aquel niño, inocente de toda culpa y culpable de todo remordimiento existente en sus captores, pero a pesar de todo esto, en los labios de aquel joven víctima del pánico y ignorancia ajena seguía deslumbrando una sonrisa de consuelo. Una mueca dedicada a todos aquellos que lo habían acompañado hasta el final, dedicada a sanar el vacío que dejaría en sus corazones.
Dolor.
Enérgico, odioso, mal tratador, caprichoso, irracional, insano, cegador, triste, rojo, inaguantable, inflamable...
Impotencia.
dolorosa, silenciosa...
Rabia.
Rotunda, cegadora, ardiente, encendida, puntiaguda, afilada, delatadora, efímera, explosiva, excesiva, cruel, amiga y traidora, ayuda y desamparo, cuchillo de doble filo, fuego, ruidosa, sobresaliente, potente, instantánea...
La impotencia que le infligían aquellas cadenas era lo suficientemente asfixiante para compararla con la sentida con la defunción de su madre. El dolor que sentía en ese momento era más del necesario, más insoportable que cualquiera infligido físicamente, mas maltratado que el propio sentimiento de responsabilidad. La rabia que encendía su cuerpo era más rotunda y cegadora que cualquier otro sentimiento en aquel instante.
Entonces el sentido común quedo soterrado bajo toneladas de ira, y su más terrorífica forma se alzo más allá de las paredes que lo enjaulaban anteriormente. La ira brillaba con un color verde en sus ojos, y el pánico se apodero de la blanca plaza, manchada por la muerte inocente de un joven que no debería haberse ido.
Los gritos de la gente llenaron el silencio que había dejado el cese de la voz del ahorcado, y los pasos del gigante comenzaron a retumbar en el suelo, acompañando sus alaridos, y el estruendo de sus fatales golpes contra todo aquello que lo rodeaba.
Las paredes del castillo se derrumbaban a cada puñetazo, las mazmorras eran aplastadas a cada pisotón, y todas y cada una de las personas que se interponían en su camino eran asesinadas.
El demonio de ojos esmeralda avanzó entonces hasta la plataforma donde colgaba su amigo. Pero no la destrozo cómo el castillo, si no que se acuclillo a su lado, temblando cómo un niño asustado, y recogió el cadáver de su compañero muerto.
Lo sostuvo entre sus dos manos en silencio durante un momento, y comenzó a llorar, acercando sus manos a su rostro, acariciando con su piel al caído.
El titán calló de culo en el suelo, sumido en un doloroso llanto, mientras gemía con angustia. Entonces guardó a Connie contra su pecho y volvió a gritar. El aullido resonó en toda la ciudad, traspasando todo material a su alcance, haciendo retumbar hasta la mismísima tierra.
Mikasa miraba horrorizada la escena, sosteniéndose a duras penas sobre sus dos maltrechas piernas, cuando de pronto, una gran mano agarro el tablón al cual estaban encadenados sus pies, y recogió a todos los encadenados que habían presenciado la ejecución.
El titán hembra se levantó con todos sus compañeros en brazos y se acercó al otro gigante, al cual protegió de los escasos soldados que parecían saber cómo hacerle daño, y que se atrevían a intentarlo. Puso una mano en su hombro y se acuclilló a su lado, el titán de pelo negro volvió a parecer encogerse al rededor del fallecido que sostenía en su corazón, y tras unos momentos de debilidad se levantó y echó a correr repentinamente, concentrado solo en escapar de allí.
Annie lo persiguió de cerca, y ambos se alejaron, llevándose con ellos a sus maltrechos compañeros, aún conmocionados y confundidos por todo lo que acababa de ocurrir.
El suelo retumbaba acorde al ritmo de las calosas pisadas de los dos titanes, que corrían sin rumbo por la desconocida tierra de nadie, solo habitada por demonios cómo ellos. Las horas volaban al mismo ritmo que ellos, dejando que la ciudad se perdiera en el horizonte antes de que el cielo comenzara a tornar naranja, pero ellos aún seguían avanzando cuando este lo hizo, y siguieron cuando el naranja se transformó en violeta, y más tarde en negro.
Era un lugar lleno de vegetación, en el que los llanos valles y los oscuros bosques se alternaban dibujando un mapa que parecía no tener límites. La luna y las estrellas aportaban una luz clara y abundante, desvelando todos los secretos de la noche en su estado más salvaje e incivilizado, más animal. Los pájaros se alejaban, los grillos cesaban su canto y los animales salvajes huían de ellos asustados por el sonido del ritmo de sus pisadas, repetitivo y monótono como un tambor.
Las secuelas tanto físicas como psicológicas de la tortura iban haciendo mella en los niños-titán a medida que su esfuerzo aumentaba, y su adrenalina se disipaba, dejando paso al dolor y el cansancio. Pero aquello daba igual. La rabia que ahogaba a Eren no desapareciera aún, y necesitaba deshacerse de ella. Su culpa y su enfado se manifestaban en la velocidad a la que avanzaba, torturándose lo máximo posible a sí mismo para intentar cambiar el dolor psicológico por el físico, las lágrimas por el sudor y la sangre, buscando el descanso en la inconsciencia, buscando oxígeno en un mar de angustia que no lo dejaba parar de correr.
Las fuerzas flaqueaban, y sus cuerpos no estaban preparados para tal maratón, por lo que poco a poco, ambos corredores fueron deteniéndose, hasta el punto en el que cayeron rendidos, tumbados bajo las frondosas copas de los abundantes árboles de un enorme bosque en el medio de la nada.
Ambos yacían casi inconscientes, ella tumbada boca arriba, sosteniendo a toda la tropa sobre su torso, y el acostado de costado, aún acurrucado al rededor de Connie.
Armin caminó como pudo desde el cuerpo de la gigante mujer hasta el del macho, y ayudó al pequeño niño que lloraba silenciosamente a salir de la nuca de su caparazón.
Poco a poco, el rubio iba y venía ayudando a sus compañeros a llegar hasta la cobertura que producía el enorme caparazón de piel que iba evaporándose paulatinamente. Las última en llegar fue Mikasa, que ayudaba a Annie a deslizarse hasta el círculo de amigos.
Ambas se apoyaron en el abdomen del titán muerto, al lado del resto de sus compañeros, que se disponían en un circulo rodeado por los brazos del cadáver y cuyo centro, era el aparentemente dormido Connie.
El silencio volvió a reinar en el aire, dejando que los pensamientos y desgracias de todos los presentes se manifestaran en el ambiente mediante expresiones, lagrimas o simples miradas de rendición. Jean se levantó, y con un suave y cariñoso gesto de afecto, abrazo al rapado de grandes ojos marrones, apoyando su cabeza en sus piernas, y acariciándolo mientras las lagrimas caían sin control, resbalando por su rostro. Al lado de Jean apareció Shasha, que apoyando su frente y sus manos en el torso del difunto ahogo se fundió en lagrimas también. Christa simplemente se mantenía de rodillas al otro lado del fallecido, tapándose los ojos con sus manos, y llorando desconsoladamente, al igual que sus dos acompañantes.
Eren miraba la escena apoyado también en las piernas de Armin. Su cuerpo ya no respondía a causa de la fatiga, y su rostro lucía indiferente aún marcado con las yagas que le dejaba su transformación. El dolor ya parecía no afectarle, cómo si su mente se encontrara en un trance somnífero el cual impedía que sus sentimientos afloraran en él, cuando has tocado fondo, la importancia que le darías a una desgracia desaparece.
Y así, en ese depresivo trance miraba hacia sus compañeros en el centro del círculo, al igual que lo hacía Annie, también marcada tras su metamorfosis, mientras descansaba apoyada en el hombro de Mikasa, quién intentaba reprimir las lágrimas. Ella debía ser fuerte por todos cuando las cosas estaban mal, lo había prometido.
El humo de ambas pieles de titán iba alejándose hacia arriba, levantando una columna de vapor que se fundía con el cielo estrellado y era arrastrada por el viento. El cuerpo del difunto demonio aún estaba caliente, al igual que el de Connie, pero todos sabían que pronto ese calor desaparecería de ambos torsos sin vida.
No tenían gas, no tenían armas, no tenían fuerzas, no tenían a su compañero, no tenían esperanza, ya no les quedaba nada más que un oscuro silencio, dolorosamente lleno de impotencia y rabia. Era cuestión de tiempo que los titanes llegaran a ellos, pero eso no parecía ser importante, lo importante era que era cuestión de tiempo también que el color del rostro de Connie desapareciera.
Iban a morir, y lo sabían. No iban a rendirse, pero sabían que esta vez, no iban a sobrevivir. -"Pero seguimos juntos..."- Pensó Armin mientras miraba a su alrededor.
Faltaban Berthold, Reiner e Ymir, pero sabía que estuvieran donde estuvieran, estarían en mejor situación que la suya, así que estaba bien. -"¿Quizás son mis últimas horas de vida? Je, ¿Cuántas veces he pensado esto durante estos últimos años? Bueno, parece que esta vez ya no hay escapatoria alguna... -
Acarició el pelo de Eren otra vez, sonrió agriamente y miró al cielo. Él no era fuerte, pero no iba a llorar. No sabía ni le interesaba la razón por la que no lo hacía, porque su corazón estaba completamente en ruinas en ese momento, pero su conciencia no parecía darle importancia a ese hecho.
Entonces se acordó de un poema que solía leer con sus padres, cuando aún los tenía y ellos le leían los libros antes de ir a dormir. Era perfecto... Aquel poema le encantaba, y lo cierto es que en ese instante, el mensaje que transmitía era idóneo.
Y de pronto, entre las luciérnagas y el vapor en aquel circulo de complicidad, y sin reparar en ello, el rubio comenzó a recitar, y su endeble y tranquila voz rompió el silencio que torturaba a sus compañeros:
Oh, misty eye of the mountain below,
Keep careful watch of my brothers' souls
And should the sky be filled with fire and smoke
Keep watching over humanity sons
If this is to end in fire
Then we should all burn together.
Watch the flames climb high, into the night
Calling out father oh,
Stand by and we will
Watch the flames burn auburn on
The mountain side
And if we should die tonight
Then we should all die together
Raise a glass of wine for the last time
Calling out father oh
Prepare as we will
Watch the flames burn auburn on
The mountain side
Desolation comes upon the sky
(Entonces comenzaron a escucharse los pasos de aquellos malditos caníbales acercarse, trayendo con ellos el esperado final, y el rubio alzo su tono de voz cómo respuesta al temblor que aquellas pisadas producían)
Oh, should my people fall
Then surely I'll do the same
Confined in mountain halls
We got too close to the flame
Calling out father oh
Hold fast and we will
Watch the flames burn auburn on
The mountain side
Desolation comes upon the sky
Y en ese mismo instante, la cabeza de un titán apareció por encima de las copas de los árboles, y alargó su mano hacia el propio recitador, quién cerró los ojos lentamente, intentando controlar el pánico que bullía en su pecho.
Los dedos del monstruo no llegaban a estar a unos centímetros de distancia cuando la bestia fue embestido por otro de su propia especie, el cual acabo rápidamente con la vida de su objetivo gracias a la fuerte armadura que cubría su piel.
El titán acorazado miró al rubio desde su altura y pareció esbozar una sonrisa. Pero aquel titán no había llegado solo, cosa que podía deducirse fácilmente mediante la rápida y ágil llegada de Ymir y los micro terremotos que provocaba su colosal acompañante al caminar.
Los titanes se arremolinaron entonces al rededor de ellos, atraídos por su olor y por el estruendo de la pelea.
Tanto Reiner como Berthold intentaban proteger a sus compañeros del resto de caníbales, pero cada vez llegaban más y más, y hasta ellos comenzaban a encontrarse en problemas. Pero el plan de rescate aún no había terminado del todo, ya que el carro conducido por el comandante y Carter, que espoleaban las riendas de los caballos al máximo.
La visión del carro acercándose parecía hasta irreal en aquel momento, pero sabía que no estaba soñando. Las esperanzas volvían a florecer en su piel, y una especie de escalofrío lo recorrió de arriba abajo, no podía morir, ninguno de ellos podía morir.
Entonces el pié de un gordo titán de unos trece metros se interpuso en su visión del vehículo, obligándole a levantarse para arrastrar a Eren lejos del rango de peligro del depredador. Su cuerpo casi no respondía, sus rodillas parecían estar a punto de ceder ante el esfuerzo, el caos ya estaba de vuelta después del ojo de la tormenta, y aquellos maltrechos soldaditos de plomo sabían que no les quedaba tiempo.
El final se acercaba como lo hacía aquel gigante hambriento, pero Armin había estado demasiadas veces cara a cara con su último día y siempre lo había burlado, y no estaba dispuesto a perder aquella vez, así que puso su cabeza a pensar.
-"¡Tiempo, necesitamos más tiempo hasta que lleguen!" -Se dijo entonces a sí mismo mirando hacia el resto de sus compañeros, no necesitaban acabar con los enemigos en aquel momento, si no que con ganar un poco de tiempo para darles tiempo a llegar a sus superiores. El rubio posó a su amigo en la hierba junto a Jean, que aún aguantaba de el rapado en sus brazos.
-Cuida de él Jean.
-Qué vas a hacer? -Preguntó preocupado el muchacho, aún entre sollozos.
-Confía en mí, tengo un plan.
La verdad, es que ni siquiera era un plan, lo que Armin tenía en la cabeza no era más que una descabellada idea sin fundamento o sentido, un salto al vacío sin saber donde iba a caer, una acción suicida que solo pretendía llegar a ser un intento de algo que pudiera funcionar.
Entonces el de amables ojos azules comenzó a correr hacia su propio cazador, desafiando a la muerte con una única y ciega confianza en esa posibilidad que a pesar de ser pequeña, seguía existiendo.
De la nada saco las fuerzas aquel endeble chico para esprintar hacia delante cuando el titán estiró su mano para agarrarle, intentando alejarse de la enorme palma que se cernía rápidamente sobre él. Justo en el instante en el que el gigante golpeó el suelo con su garra, el chico saltó hacia un lado, calculando precariamente su caída entre los dedos de la bestia, calcular era algo que se le daba bien, y la suerte le había acompañado aquella vez. La primera parte de su plan había salido bien, ahora solo quedaba finalizarlo, subiendo a su mano y aferrándose a ella para no caer cuando el titán la levantaba, y culminando así la mayor estupidez que había hecho nunca.
La gravedad e inercia jugaban con su cuerpo como con un muñeco de trapo, zarandeándolo de un lado a otro en un columpio desconcertante con el que el titán intentaba llevárselo a la boca. Armin se aferraba a la mano del demonio ya que le iba en la vida en ello, intentando a la vez de mantenerse agarrado evitar llegar a un punto muerto del que no pudiera escapar, aunque sabía que esto era ya casi imposible.
De repente un cambio de orientación hacia dios sabe dónde, confusión, un fuerte tirón en sus brazos dada la inercia, un momento de pasa en el que su cuerpo flotó en el vacío esperando para comenzar su caída, y otro tirón en las piernas. En aquel momento, el chico consiguió encontrarse y se vio boca abajo. El cielo se convirtió en las copas de los árboles que antes tapaban su cabeza. Entonces el rubio no caía al vacío gracias a que los dedos del titán agarraban sus dos piernas, colgándolo boca abajo de sus pies sin posibilidad alguna de maniobra. No sabía ni siquiera cómo había llegado allí, pero el titán lo llevo hasta encima de su cabeza mientras abría su enorme boca, dispuesto ya a disfrutar de su presa.
Entonces sus pies fueron liberados y el chico emprendió su descenso. Las fauces del gigante se mostraban profundas y oscuras, titánicas y feroces, un agujero negro que parecía aspirarlo hacia su interior. Armin se giró en el aire, intentando evitar aquella angustiosa y horrible visión, y miró al cielo estrellado.
Entonces el tiempo se detuvo y todo transcurrió a cámara lenta. el frío viento de la noche se convirtió en una agradable brisa que acariciaba sus cabellos, la gravedad se transformó en un cómodo colchón que se amoldaba a su cuerpo, el lejano cielo paso a ser el extenso mar en el que navegaban la luna y las estrellas, y su cuerpo cambió a ser una simple marioneta al que las heridas le habían cortado los hilos.
De repente la temperatura bajo su espalda ascendió notablemente hasta ser calurosa y aquella infinita visión del cielo fue delimitándose por las fauces del titán, en las que ya se había internado. Recordó sus días en el pueblo junto a Eren y Mikasa, recordó también a sus difuntos padres, y como no a su querido abuelo. Qué bonitos tiempos había dejado atrás... Al final, la vida no era tan oscura cómo lo parecía al vivirla.
Tanto la rabia, como el dolor y el silencio o la impotencia desaparecieron en aquel instante y...-"Ahora te entiendo Connie"- pensó el chico en aquel instante en el que se veía en la misma posición, mientras abría los ojos para divisar la luna una última vez.
Pero cuando sus parpados se separaron, no fue la luna lo que vio, ya que una pequeña silueta la ocultaba. De aquella pequeña silueta descendían dos arpones, los cuales estaban clavados en las comisuras de la boca del titán, y la catapultaron fugazmente contra Armin. El rubio fue arrolladlo con una inmensa fuerza hacia sus espaldas, y aquella fuerza rectilínea se convirtió en un rápido y potentísimo giro con el que la fina y reluciente hoja de una cuchilla abrió la garganta del titán desde el interior, abriendo un completo agujero en su nuca y dejando que el aire fresco de la libre noche estrellada volviera a rozar la piel del muchacho al salir del interior del cuello de la bestia.
El fuerte brazo que lo sostenía con fuerza lo aguanto bajo su presa hasta que ambos individuos pudieron posarse en la rama de un árbol.
Que tal movimiento tan imposible solo era un milagro, un milagro que había salvado la vida de Armin, aunque el aún siguiera sin creérselo del todo.
Entonces el rescatado fue apoyado en la rama del árbol, parcialmente a salvo del peligro. El rubio miró hacia su salvador, y cuando lo fijo con sus ojos azules, sus sospechas fueron confirmadas.
Vestía una blusa completamente sucia con el cuello parcialmente deshilachado, lo que dejaba a la vista parte de su pecho. Los pantalones parecían ser los del uniforme, pero se encontraban igual de manchados que la blusa, que sobresalía por encima de la cintura de estos.
Él lo miró un segundo desde la altura de sus piernas, con su característica estoica expresión facial, fijando sus rasgados ojos grises en el muchacho a través de su despelujado y descuidado flequillo azabache. Su piel seguía pareciendo porcelana, y palidecía aún más con la única luz de la luna, resaltando aún más toda la sangre que lo adornaba de pies a cabeza, y que se evaporaba paulatinamente de su cuerpo.
Aquella visión le pareció comparable a cualquier cuadro que el mejor de los artistas de Shina pudiera pintar, una estampa digna del mejor soldado de la historia.
Aquella ínfima posibilidad en la que Armin había puesto sus esperanzas de vida ya tenía nombre, Rivaille Heichou estaba de vuelta.
Continuará...
Espero que les haya gustado amigos, la verdad es que no me aguantaba más sin reincorporar al amigo Rivaille en la historia ni un minuto más.
Las explicaciones de todas las cosas que quedan en el aire vendrán pronto, tranquilos, los próximos capítulos traerán respuestas.
Lo siento por la lentitud con la que estoy subiendo los capítulos, pero hasta que demos vacaciones, esto va a seguir yendo así de lento XD
Ya sabéis, muchísimas ganas por leer, y si por alguna razón me los merezco, Reviews pls, se agradecen muchísimo ;)
