Recuérdame.

Por: Luna-chan 143

Capitulo: 2

Empezar desde cero.

...

HUBO Una Vez En Un Lejano Lujar ONU rey buscaba Que Una princesa Que hiciera Más agradable realizada do Fría guarida, Pero: Todas las princesas del Reino huían de Do PORQUE toque Muy era frio y el pobre rey sí quedo en solitario ...

Marceline sonrio MIENTRAS cerraba El libro de cuero Que tomo de la mochila de Simón pecado Que this sí Diera Cuenta. This HISTORIA PORQUE releerla no necesitaba ya conocia el final, AÚN Pero era Muy pronto párrafo Darlo un study.

Molesto -te. -dijo Simón tendiéndole Una mano.

Oh, si toma.

Marceline le paso el Libro.

Tomarlo Por -Perdón, Pero el titulo me atrapo.

El levanto ceja Una.

- ¡Que no !, soja pensaras Que de los AEE chicas Que apenas leen y USAN una los chicos amables Como Tú párrafo HACER SUS Tareas. -dijo Marceline MIENTRAS Sacaba do cuaderno.

-No PUEDES culparme, oh si.

Marceline suspiro y empezo a Estudiar.

...

Más Tarde Simón escucho los golpeteos rítmicos y levanto la mirada de do Libro Hacia Marceline Que No paraba de tararear.

Espejito, espejito en la Pared

Quien es la chica mala de Más: Todas.

Yo las Disparo Bang Bang.

Yo las Disparo Bang Bang.

Yo las Disparo Bang Bang y les veo caer.

Simón nego, ¿Por Qué No Se tomaba aire Más seriedad SUS Estudios? Se preguntaba el castaño DESPUES DE UN Vistazo un cuaderno do.

-Esto Es aburrido. -Marceline DIJO Dando bostezo un. -pude ir a la Nightosphere Pero los Estudios me atan.

Simón le dio Una mirada curiosa.

- ¿Que es la Nightosphere? -pregunto genuinamente curioso, habia escuchado Por La Escuela Que Todos hablaban de la "Nightosphere" y queria sable Qué Cosa era.

-La Nightosphere Es Un nocturno club. -dijo MIENTRAS le tendió do cuaderno y espero una cola los revisara.

-No Lo dudo. -susurro Simón MIENTRAS SE acomodaba las gafas.

- ¿Jamás ha ido? -cuestiono Marceline Dandole Una mirada inquisitiva.

-Lo Que me importa mas en Este Momento es Terminar mis Estudios. -Simon Serio y respondió Ella rodo los ojos.

-UN Descanso ningún Siempre Hace DAÑO. -Le DIJO y el rio Por El mero Hecho de Recordar Que Nunca los antes habia Tomado Descanso ONU de organizaciones europeas de normalización Que sugirió Marceline.

-No Gracias, los Sitios ruidosos ningún hijo de mi agrado.

Simón miro el Ejercicio de imprimación.

-Dios Hablas de Como anciano un.

DESPUES DE UN rato simón Por Fin ACABO de REVISAR SUS Ecuaciones y des silencio incomodo Reino Entre Los Dos Hasta Que Marceline sí armó de valor y se rompio la paz.

- ¿ENTONCES tutor señor? -pregunto una cola nego Simón.

-Aun No. -respondió. -hay MUCHOS Errores.

Sus hombros cayeron flácidos.

— ¿Tengo que corregirlos?

Simón observo de reojo el cielo que ya había cambiado de azul a negro.

—Inténtalo de nuevo y mañana los revisare.

Ella asintió.

—claro.

Marceline fue a acompañarlo a la salida.

—Nos vemos mañana.

La pelinegra asintio para después cerrar la puerta apenas lo vio desaparecer entre la oscuridad de la calle.

—Eso fue muy tierno Marcy.

La mirada de Marceline inmediatamente voló hacia las escaleras por donde bajaba Marshall como si no fuera raro que bajara de la planta alta.

— ¡Qué demonios haces aquí! —grito realmente molesta.

—Me aburrí y vine a visitar a mi querida prima.

Marshall se encogió de hombros y paso de largo junto a Marceline directamente hacia su cocina.

—estas contenta, ¿no?

Marceline levanto una ceja.

— ¿por qué?

El chico rodo los ojos.

—Porque tú y el amigo de la infancia por el que pasaste sufriendo meses por fin se reunió contigo.

Marceline se sonrojo.

—Como te enteraste.

Marshall Le sonrió y dejo la lata de soda sobre la mesa.

—Estuve hojeando tu anuario. — Sínico murmuro mirando la reacción explosiva de su prima.

—Marshall de verdad, ¿Por qué no mejor fuiste a molestar a Ash?

Una terrible jaqueca se avecinaba.

—Oh vamos no es para tanto.

El chico suspiro.

—además ah Ash no lo he visto desde la última clase.

Marceline se recargo en su nevera.

—Seguramente esta con su abuela—dijo como si no fueran raras las repentinas desapariciones del chico peliblanco.

—Ella llamo diciendo que estaba tarde para ayudarla con su gato.

Marceline rio y Marshall frunció el ceño.

—Hablo enserio Marceline. —asevero con la mirada seria. —El ah estado muy raro…como si…

Dejo sin terminar la última frase.

—Como si estuviera consumiendo de nuevo. —mascullo Marceline dando un suspiro. La última vez que su primo y su ex novio se metieron en ese oscuro pozo de perdición todo resulto muy mal, de hecho esa fue la causa de su rompimiento con el peliblanco punk.

El intento involucrarla en ese vicio diciéndole "amar es aceptar y seguir", ella claro que le dio una patada en el estómago y lo termino sin dudar. Pero como culparlo, sus padres lo abandonaron con su abuela y bueno a veces la necesidad de cariño se vuelve tan insoportable que se busca llenarla con lo que sea que calme ese dolor.

Ella no quería regresar a ese infierno donde la preocupación por su primo y su ahora amigo no le permitían vivir en paz.

— ¿Qué haces? —pregunto Marshall cuando la vio tomar su chaqueta.

—Voy a traer arrastrando a ese inútil.

Marshall sonrió.

—Bueno yo voy contigo. —dijo haciendo su camino con ella hacia ese lugar.

….

Simón entro a su casa y dando un suspiro tiro su mochila en el sofá.

—Hijo que bueno que llegas me tenías preocupada. —dijo su madre saliendo de la cocina.

—perdón mama pero estaba ayudando a alguien.

Alice sonrió.

— ¿Y?, ¿era linda?

Simón se sonrojo. Su madre y sus comentarios siempre lo ponían en apuros.

—Y…papa ya llego. —dijo y Alice hizo una mueca decepcionada cuando su hijo cambio de tema.

—Estábamos esperándote para cenar.

Se quitó el delantal rosado y los guantes.

— ¡Charles ya llego tu hijo! —grito para que el hombre en el estudio en la planta alta la escuchara y bajara ya.

—Qué bueno porque desde el onceavo tomo de la "evolución humana" que me muero de hambre.

Simón y Alice rieron por el chiste del hombre mayor que bajaba por las escaleras.

— ¿Pero dime porque te demoraste tanto Simón?

El castaño miro a su padre.

—Me ofrecí como tutor de una compañera.

Charles sonrió orgulloso de la inteligencia y el buen corazón de su hijo.

—Que dulce es mi pequeño.

Alice vitoreo con la olla de sopa en las manos.

—Estamos muy orgullosos hijo. —Charles dijo y Simón se quedó pensando, si sus padres supieran estarían muy decepcionados de ver como se aprovechaba de su inteligencia para confabular en contra de una persona que en si no era del todo inocente. Pero aun así todo este asunto lo hacía sentir sucio y a veces culpable.

.Flash back….

Mañana era el primer día de clases desde que se transfieran y Finn se le acerco.

¿Entonces lo has pensado? —pregunto serio.

¿Porque yo Finn? —cuestiono después de un suspiro.

Bueno tu eres el único que puede acercarse a la Queen vampire de la preparatoria "Ooo".

Simón levanto una ceja.

¿Queen vampire?

Finn asintio.

La líder del escuadrón de tortura, la chica que casi deja calva Bonnibel.

Simón lo miro con incredulidad.

. Fin flash back….

El acepto sin chistar después de escuchar la terrible historia.

— ¡Hey se quedó callado!

Alice rio alegremente confundiendo más a el chico castaño.

—Tu madre te estaba preguntando si tu amiga era linda.

Simón volvió a ponerse como remolacha.

— ¡Mama! —se quejó Simón apenas escucho las risas de sus padres.

….

Llegaron a la Nightosphere y en vez de ir a las puertas dobles de metal se fueron por el callejón hacia la puerta de madera vieja donde tocaron dos veces.

— ¡Que! —grito el portero mal humorado asomándose por una rendija.

—estamos buscando a un amigo.

El portero sonrió.

— ¿Marceline?, valla sorpresa. —dijo el hombre mientras abría la puerta.

— ¡Donde esta Ash, Ronald!

Ronald se encogió de hombros.

—No tengo idea Marcy.

Lo tomo por el cuello.

— ¿Que dijiste? —pregunto intimidante.

— ¡Marceline!, ¡dije Marceline!

Marshall la jalo del brazo.

—No está aquí vámonos ya.

Apenas se dieron vuelta por la puerta entraron Clarence y su banda.

—Valla, valla los primos Abadeer. —Clarence dijo y sus amigos rieron.

—Buscan a Ash verdad.

Marceline miro a la chica detrás de Clarence, su peor enemiga "la princesa guerrera" se hacía llamar por estos barrios bajos, pero en la preparatoria era simplemente Jeanne una más del grupo de los populares.

— ¿Ya regresaron? —pregunto sonriendo con suficiencia ya que se veía respaldado por su novio y sus dos amigos mal encarados.

— Eso te mataría, ¿no?

Se burló Marceline.

—Que Ash volviera a rechazarte como la primera vez.

Ella salió de detrás de Clarence.

—El no debería de estar rogándole a una cualquiera como tú. —dijo sin importarle que su actual novio estuviera detrás de ella.

—Eres patética niña.

Marceline dio un par de pasos hacia la salida pero ella no estaba dejándola en paz tan fácil.

—Vamos no quiero arrancarte esas extensiones niña. —dijo Marceline sin expresión buena en la cara.

—Oblígame a quitarme Marcy.

Janne le dio un jalón de cabello.

— ¡Marceline no! —grito Marshall intentando detenerla pero Clarence y sus amigos lo detuvieron. Marceline y la princesa guerrera empezaron a pelear hasta que el sonido usual de las sirenas de policía los alertaron y los hicieron huir antes de que los hombres de azul vinieran en una redada sorpresa.

— ¿Marceline estas bien? —pregunto cuando vio los cuantos rasguños en sus brazos.

—No es nada.

De repente por el callejón apareció Ash cargando su bajo.

— ¿Qué haces ustedes dos aquí? —cuestiono después de reconocerlos.

—No, ¿qué haces tú aquí Ash? —Marceline y Marshall mascullaron al mismo tiempo.

—Le tenía que cobrar unos favores a Ron pero no pude por culpa de los policías.

Se encogió de hombros.

— ¿Y ustedes?, Marceline pensé que estarías con tu novio el cuatro ojos.

Marceline lo miro molesta por su comentario.

—Cierra la boca. —ella dijo mientras se puso de pie. —vine a llevarte de vuelta.

Ash sonrió.

—Oh, ¿te preocupe?

Huso una voz bastante molesta y ella termino golpeándolo con el puño cerrado en el brazo.

—tengo demasiadas cosas que hacer como para perder el tiempo contigo.

Ash miro a Marshall en busca de repuesta.

—Su tutor le dejo mucha tarea.

Ambos chicos tenían más mejillas infladas ya que no querían reír y ser golpeados de nuevo.

….

A la mañana siguiente mientras dormía en su escritorio Marceline recibió la sorpresa del estridente timbre del despertador junto a su cabeza. Ella salto asustada y miro a los alrededores de su habitación buscando quien osara despertarla.

—Fuiste tú. —murmuro después de tomar el espantoso despertador que su madre le regalo en su cumpleaños. Era cuadrado y gris, nada que una niña de trece años quisiera para adornar su cuarto, un suvenir de la casa donde su madre junto a su padrastro entró a robar.

—Tan tarde es.

Se levantó y tiro el aparato a la basura en su camino a cambiarse de ropa, bajo ya más tarde y encontró en la puerta principal la nota que Marshall debió dejar pegada "Nos fuimos ya por que no nos atrevimos a irte a despertar" decía la nota que provoco Marceline riera por lo gracioso de que dos chicos más altos que ella le temieran.

….

En la preparatoria Finn abordo a Simón de repente. Él se cruzó de brazos y miro a su amigo.

— ¡En que rayos estaban pensando! —grito causando el rubio diera un paso atrás asustado.

—Bueno, fue tu culpa por ofrecerte a ayudarle. —mascullo en su defensa.

Simón dio un hondo suspiro tratando de calmarse.

— ¿Qué es eso? —pregunto Finn después de ver el manto negro en sus manos.

—Algo que me presto Marceline.

Finn amplio sus ojos.

— ¡La queen vampire te presto algo! —grito aséptico arrebatándole la camisa y examinándola en busca de alguna cosa dañina.

— ¿Finn que querías decirme?

Finn miro hacia todos lados.

—Estamos listos para poner en marcha ese plan.

Simón asintio.

—Ok, esta vez no quiero que fallen.

Finn sonrió.

—Claro que no, esta vez la queen vampire pájara.

Desde lejos eran espiados por Clarence y Janne.

— ¿Estás seguro que él era el chico que salió de la casa de vampira fue él? —pregunto incrédula por lo que veían sus ojos.

—Si es él. —Clarence respondió aun sin entender dónde iba todo esto.

—Mmm, debo reconocerle que no es feo pero Marceline Abadeer con alguien como él.

Empezó a reír.

—Bueno, parece que después de todo jamás dejo atrás el pasado.

Clarence le jalo del brazo.

—Janne que estas tramando.

Ella sonrió.

—Ya lo veras Clarke, ya lo veras.

….

Lo estaba buscando por el campus pero por ningún lado lo encontraba. Él había dicho que en el almuerzo tendría que entregarle las ecuaciones que se tardó en resolver toda la noche, se habría ido desde hace horas pero no quería que la noche que se pasó en vela no sirviera de algo.

Un montón de cabello rosado se cruzó justo frente a ella y no vacilo en tomar por el brazo al chico que chillo asustado murmurando algo de pagarle a cambio de su bienestar.

—Oh, pensé que era alguien más. —Gumball dijo y rio nervioso.

—Estas buscando a Simón verdad.

Marceline asintio.

—Mira hay viene.

Volteo a ver por dónde venía Simón con Bonnibel.

— ¡Hey Simón!

Llamo el chico agitando su mano indicándole donde estaban.

—Hola Bonnie.

Saludo Gumball con una enorme sonrisa. Marceline no podía sentirse más fuera de lujar en este grupo, dios tanto rosa le daban ganas de vomitar.

— ¿Comerás con nosotros? —pregunto ilusionado el chico aun con los ojos grandes y brillantes.

—No las chicas me esperan. —contesto Bonnibel sonriéndole dulcemente a su primo. —Pero nos vemos más tarde.

Marceline levanto una ceja cuando elle le dio una mirada fulminante, no la conocía así que se le hizo algo extraño.

—Marceline siéntate.

Simón le dijo y le quito su cuaderno.

—Hey. —Se quejó mientras se sentaba en el puesto vacío. —No dije que podías chico.

Simón sonrió.

—Soy tu tutor, no tengo que pedir permiso. —susurro para después enterrar su mirada en los números.

Estuvo un tiempo analizando todos los ejercicios y finalmente cuando la miro sonrió.

—Ya empiezas a aprender. —dijo pesándole de nuevo su cuaderno de pasta negra.

—gracias. —susurro guardándola en su mochila. Marceline noto que Gumball miraba continuamente hacia las puertas dobles hasta que Finn entro apurado.

—Marceline, ¿estas escuchándome? —Simón cuestiono cuando ella no le dijo nada más.

— ¿qué?, ¿qué pasa?

Simón dio un suspiro antes de volver a recitar su pregunta.

—Te preguntaba sobre los rasguños.

Miro sus brazos donde las barras rojas resaltaban aún más en su pálida piel.

—Fue un accidente. —mascullo encogiéndose de hombros restándole importancia.

— ¿Un accidente?

Finn y Gumball se miraron para después mirar a su amigo con incredulidad. No sabían si lo habían imaginado, pero eso se escuchó como si de verdad Simón estuviera preocupado.

— ¿Cómo lo de tu rodilla? —pregunto el castaño tratando de darle un vistazo más profundo a sus heridas.

—Parecido.

Lo miro acercársele y se sonrojo.

—Que…qué haces.

Tartamudeo alterada por su toque amable que le hizo recordar al niño amable de su pasado.

—Revisando.

Ella le puso un dedo en su frente empujándolo con suavidad de nuevo en su lugar.

—No es necesario. —susurro bajando las mangas de su camisa a cuadros aun con las mejillas rosas.

—Marceline hola. —Janne dijo con tono dulce claramente falso mientras se acercaba con sus amigas detrás de ella. Marceline levanto la mirada hacia el grupo frente a su mesa.

— ¿Qué quieres? —pregunto aspera recargándose en su muñeca.

—Note que estabas con tu nuevo novio y pensé que debía advertirle la clase de chica que eres.

Simón se sonrojo por su insinuación.

—Hey niña boba, no tienes que perseguir a Ash. —argumento Marceline mirándola con indiferencia. Algo que enfureció un más a Janne.

— ¡Marceline! —Grito con frustración recogiendo el vaso de la mesa. — ¡Te odio!

Le arrogo el líquido marrón sobre la ropa.

—Idiota—dijo Marceline apretando los dientes levantándose, no le importaba nada más que regresarle la humillación pero al parecer no tomo en cuenta al chico detrás de ella que se precipito a detenerla.

— ¡Marceline! —grito Simón con las manos enrolladas en su cintura tratando de echarla para atrás de nuevo en su silla. —No puedes empezar una pelea.

Janne rio a coro con sus amigas y Clarence a sus espaldas.

— ¡La queen vampire necesita la ayuda del ratón de biblioteca! —Grito avisándole todos los alumnos en la cafetería de lo que estaba pasando que no esperaron para reunirse alrededor de la mesa. —que patético.

La ira creciente como la lava de un volcán pugnaba por ser liberada con una explosiva reacción. Pero Marceline no podía liberarse del agarre del castaño.

—Solo deja que me suelte.

Amenazo tratando de liberarse. De repente sonó el timbre y todos los estudiantes empezaron a abandonar la cafetería, solo Simón y Marceline se quedaron dónde estaban. Simón estaba esperando que ella se serenara, y solo hasta que Marceline diera un suspiro se permitió soltarla.

—Ya puedes irte. —dijo recargándose en la mesa y mirando a el castaño por un momento. —ya no podré hacerle daño a la amiga de tu amiga.

Simón se quedó dónde estaba.

—Marceline…yo.

Empezó pero Ella rio herida por la ironía de la situación en la que se encontraba la temida reina vampiro de la preparatoria Ooo tratando de vivir atraves del presente un amor del pasado, dios que patética se sentía ahora.

— ¿estás bien? —pregunto después de que escucho su risa.

—Sí, estoy bien.

El castaño levanto una ceja.

—Claro, pero necesitas cambiarte.

Marceline miro su camisa llena del repugnante batido rosa que Janne solía beber y luego se fue hacia los casilleros sin notar a los chicos detrás de los contenedores de basura que la grababan con un teléfono móvil esperando callera en su trampa.

— ¡Hey Marceline! —llamo Marshall deteniéndola antes de que tirara de la manija del pequeño recuadro de metal.

— ¿Que te paso? —pregunto dándole una mirada a su ropa.

—La princesa guerrera vengándose de lo de ayer.

El chico pelinegro saco de su mochila su chaqueta de cuero.

—Toma, úsala. —mascullo después de arrogársela causando los dos chicos detrás de los botes de basura chasquearan la lengua molestos.

— ¿No te quedaras a si verdad? —pregunto Marshall después de un rato.

—Que no me conoces primo.

Le sonrió mostrando sus malvadas intenciones.

—Ven acompáñame a el aparcamiento.

Marshall puso cara de fastidio.

—Pero Mar-mar. —Se quejó haciendo un puchero. —tengo hambre.

Marceline dio un suspiro cuando la llamaba con ese apodo que solía usar su padre, significaba que quería que compartiera sus pasteles de cereza con él.

— ¿Que no almorzaste?

Marshall negó.

—Pelee con Ash por una galleta de avena todo el almuerzo. —susurro con indiferencia.

—Pero a ti no te gustan las galletas de avena. —Marceline dijo dándole una mirada curiosa.

—Es cierto. —dijo sin perder su sonrisa de triunfo por quedarse con el objeto de deseo de su amigo que en este momento debía de estar en detención.

— ¿Que hicieron Marshall Le? —pregunto Marceline cruzándose de brazos. — ¿dónde está Ash?

—En detención. —contesto mirando los botes de basura donde alcanzo a ver movimiento y ah escuchar murmullos.

— ¡Hey que hacen aquí! —grito asustando a Finn y Gumball.

—Nada, estábamos investigando. —se apresuró a decir el chico rubio sacando una cascara de plátano de la basura.

Ambos primos Abadeer levantaron una ceja.

—Jamás les han dicho que son muy raros.

Marceline le detuvo antes de que fuera a hacer alguna cosa.

—Marshall al aparcamiento ¡ya!

Los tres se escogieron por su grito.

—Claro, si, ya voy, ¡ya voy!

Ambos chicos dieron un suspiro de alivio apenas lo vieron alegarse.

….

En el aparcamiento después de que sonara el timbre de salida el grupo de los populares se dirigía al aparcamiento donde se reunían a alardear entre ellos sobre lo fabuloso de sus vidas como lo hacían diariamente.

Pero al parecer hoy fue diferente. Frente a ellos el deportivo rojo de la líder del grupo estaba manchado de pintura negra.

— ¡Oh por dios! —dijo Bonnibel tapándose la boca.

— ¿Quién haría esto? —Fiona la hermana gemela de Finn pregunto codeando a la peli purpura a su lado.

— ¡Marceline! —grito Janne pateando los neumáticos con la punta de su zapatilla verde.

Detrás de la barda estaba Marceline riendo como loca después de escuchar el grito de la princesa guerrera.

—Hum.

Miro hacia arriba, hacia la silueta frente a ella.

—Simón. —dijo tallándose los ojos. — ¿qué haces aquí?

El castaño se cruzó de brazos.

— ¿Que estás haciendo?

Ella volvió a reír.

—Nada, solo estaba esperándote.

Simón le tendió la mano para ayudarla a levantarse.

— ¿Claro y la pintura para qué es? —pregunto dándole una mirada a los botes en el suelo.

—Nada importante, ven vamos por mi cuaderno.

Le jalo del brazo.

….

Por los pasillos estaba Janne en busca de el casillero de Marceline, lo de su auto se lo pagaría con ese libro que tanto apreciaba. Regaría sus hojas por todo el campus y disfrutaría de la cara de impotencia de la reina vampiro.

Jalo la palanca y callo sobre ella un pegote de chicle enorme que se enredó por todo su cabello. Dio un chillido molesto mientras se tallaba la cara intentando quitarse eso que no le permitía ver nada.

—Ja, ja, ja mira nada más.

Se burló Marceline después de ver a Janne corriendo con el chicle en la cara.

— ¡Marceline!, sé que fuiste tú.

Siguió a caminar sin saber dónde estaba pisando y de eso se aprovechó Marceline. Le puso el pie provocando callera al suelo.

—Ven vámonos.

Simón le dio una mirada a la chica en el suelo, ella era mala pero esto era muy cruel.

—Simón.

Volvió a llamar.

—sí, ya voy.

Marceline pov:

El continuo a mirar a Janne que seguía maldiciéndome desde el suelo, me sentí mal por la mirada que me dio pero no pude darlo a demostrar, mi orgullo era más fuerte en este momento.

¿entonces a donde vamos?

Continúo a caminar sin decir nada más.

Simón.

Le toque el brazo y el salto.

Que…que pasa.

Me miro esta vez.

¿Adónde vamos? —pregunte una vez más mientras miraba las calles.

Ah la tienda de mis padres, hay es más tranquilo para estudiar.

Me condujo a las puertas de roble de la tienda de antigüedades que estaba entre dos edificios donde toco dos veces antes de que una mujer mayor abriera la puerta.

Simón que sorpresa.

La mujer me miro y sonrió.

Adelante pasen. —dijo manteniendo la puerta abierta para que entráramos.

Buenas tardes.

Salude sintiéndome realmente incomoda.

No seas tímida pasa siéntate, soy Lucia la tía de Simón.

Me senté en una de los sillones de terciopelo rojo.

Gusto en conocerla señora, soy Marceline Abadeer una compañera de su sobrino.

Ella rio.

Les traeré algo de té.

Le guiño un ojo a Simón y se fue a meter en la cocina.

Disculpa a mi tía, ella se emociona siempre que visitan la tienda.

Sonreí por lo lindo que se veía con las mejillas rosas.

Siempre es bueno que alguien te reciba con una sonrisa. —Le dije mientras Pensé en mis padres, cada uno tan ocupado como para preguntar por cómo me sentía.

Espero les guste él te de rosas.

Lucia regreso con una charola de plata donde descansaba el juego de té antiguo.

Está bien, gracias.

La campana sonó atraves alertando de un posible cliente.

Los dejo solos para que socialicen en paz.

Dio una risita y se fue a atender a los clientes.

Que hermoso juego de té.

Me quede mirando la tetera de porcelana con la pequeña pintura de un jardín de rosas.

Cuando era niña siempre quise uno como estos.

Apunto de tomar la azúcar con una cucharilla de plata se detuvo abruptamente.

Es curioso, pero eso ya lo había escuchado.

Había un velo de nostalgia en su voz cuando empezó a contarme sobre esa historia. Sus ojos vagaron al muñeco de peluche en lo alto de la vitrina, Hambo cuanto tiempo si verte. Pensé mirando también el muñeco que deje atrás en el internado.

De…una amiga…

Se detuvo a media frase y no dijo nada más, lo entendía tal vez era doloroso también para el recordar los días de soledad, después de todo éramos a si de unidos.

Sabes es muy lindo. —dije señalándole a mi antiguo juguete.

¿Está en venta?

Se quedó pensando decidiendo entre sus puntos de vista.

No, no podría venderlo…no me pertenece.

Es muy especial para ti ¿no?

Sonrió una mueca triste antes de asentir.

Es un recuerdo.

Algo dentro de mí me grito que le dijera quien era en realidad, pero mi sentido común por alguna razón detuvo mi voz antes de que fuera pronunciada.

Fin pov

Se pasaron estudiando los libros de historia por horas hasta que la tía de simón le pidió ayuda con un cliente que mostro interés por la lámpara antigua.

Lucí aprovecho su ausencia para conversar un rato con Marceline que no paraba de mirar de soslayo el peluche rosado.

— ¿Veo que te interesa ese viejo juguete?

Marceline por primera vez desde que la mujer hablo con ella la volteo a ver.

—Me encantaría vendértelo, pero es muy especial para Simón querida, es un recuerdo de su primer amor.

Algo latió alocadamente en su pecho.

— ¿De verdad? —cuestiono que no le importaba.

—Una historia de amor muy linda.

Suspiro.

—La amistad que se convierte en amor con el paso del tiempo.

Marceline sonrió, jamás se hubiese imaginado que sus sentimientos eran correspondidos en ese entonces.

—Lástima que el mismo tiempo lo disolvió.

Eso fue un golpe duro para Marceline, fue como despertar de un sueño atraves del dolor.

—Él está soltero ahora.

La codeo insinuándole que ella podía hacer un movimiento. La campana colgada en la puerta sonó una y otra vez avisando de la llegada de más clientes, Lucy dio un suspiro cansado.

—Así nunca podre terminar mi libro. —Se quejó. —Necesitamos más personal.

Esto atrajo la atención de la chica.

— ¿Están contratando?

Lucy levanto una ceja.

— ¿Estas pidiéndome trabajo?

La verdad era que si le interesaba, el dinero que le dieron por las argollas de matrimonio de sus padres ya no era suficiente.

—bueno, sí.

Lucy sonrrio.

— ¿tus padres están de acuerdo?

Marceline rio.

—No veo mucho a mis padres, por eso quiero conseguir un empleo. —dijo sonriendo levemente tratando de convencerla.

—La verdad es un trabajo fácil no hay necesidad de preguntar a tus padres, está bien estas contratada Marceline.

La pelinegra asintio se puso de pie y fue a ayudar a atender a los clientes.

….

Ya había anochecido y era tiempo de cerrar ya en la tienda de antigüedades. Simón estaba en ese momento descansando y esperando saliera ya la última clienta.

Una ancianita que tenía a Marceline buscando entre las postales antiguas alguna que pudiera regalar a su nieta.

—Esa es linda.

Marceline tomo la última del estante y se la entregó a la anciana.

—Estoy segura que le encantara a mi nieta.

Le entrego unas cuantas monedas y se marchó por fin después de varias horas.

—Humm, pensé que jamás se iría. —mascullo Marceline después de estirar sus extremidades cansadas de tanto hurgar en las cajas de cartón del desván.

—No tenías por qué hacer todo eso. —Simón que estaba a punto de quedarse dormido dijo después de un bostezo.

—Es verdad no te lo dije.

Simón levanto una ceja.

— ¿Qué cosa?

—Conseguí trabajo aquí. —respondió con una media sonrisa.

— ¡QUE!

Miro a su tía que despejo la mirada de la máquina de escribir para asentir con su ya usual sonrisa alegre.

— ¿te molesta? —pregunto con un tono de voz gélido e intimidante.

—Oh, claro que no Marceline.

Puso sus manos frente a él para protegerse.

—Eso pensé.

Marceline tomo su bolso y se fue a la salida.

—Bye. —susurro únicamente como despedida mientras salía a las frías calles oscuras. Camino despacio meditando sobre lo que paso hoy.

La conversación de la tía de Simón no la podía sacar de su cabeza "el tiempo lo disuelve todo" había dicho y tal vez tenía razón, cinco años habían pasado después de todo. ¿Había llegado el momento de olvidar y continuar?, empezar de cero, como decían algunas personas.

Pensó mientras caminaba de regreso a su casa sin percatarse del hombre detrás de ella.

—Hey queen.

Se dio la vuelta rápidamente y al reconocer el rostro del tipo frunció el ceño.

Fin del segundo capítulo mis queridos lectores debo parar por hoy, saben que amo el suspenso y bueno solo me queda informarles que estén atentos a los siguientes capítulos, ha y para aclarar en este fic decidí darle un nombre a la princesa guerrera porque sentía que a si iría mejor la historia.

Gracias por leer y comentar…