Recuérdame
Capitulo: 6
Entre recuerdos hay planes malvados.
….
Marceline pov:
Llegue a la dirección que me habían enviado, donde tenían a Ash. Una tienda abandonada bah Ricardio tenía la imaginación de una roca.
Bueno ahora como entraría sin recibir una bala porque era obvio que Ricardio no me pondría las cosas fáciles, ese idiota rencoroso.
— ¿Oye que hacemos ahora? —pregunto una voz ronca y yo me asome atraves de una ventana mal cubierta con madera.
—El jefe dijo que vigiláramos bien a ese chico por si su amiga viene en su ayuda. —respondió su compañero mientras encendía un cigarrillo.
—Su amiga lo vendrá a rescatar.
La burla era evidente en sus palabras y en su expresión.
—Amigo créeme cuando te dijo que la reina vampiro es peligrosa…muy peligrosa.
Sonreí. Al parecer mi fama estaba más allá que los pasillos de una preparatoria.
—De todas formas James a nadien se le ocurriría buscar aquí.
El tipo rubio se quedó pensando.
—Está bien, pero tú harás guardia mientras regreso.
Se fue de la habitación y yo corrí a esconderme detrás de un arbusto.
—Marceline.
Llamo alguien y yo por reflejo me abalance contra el atándolo al suelo.
—Simon. —dije sorprendía de que él estuviera aquí.
— ¿Qué haces aquí?, este sitio es peligroso.
El me miro y yo entendí que lo estaba aplastando.
—Entonces que haces aquí Marceline.
Mire de soslayo al mafioso que había parado para mirar hacia todos lados.
—Shuuu, mira estoy ayudando a mi amigo.
Le dije poniéndole mi mano en su boca.
—Simon de verdad esta gente es muy peligrosa y si nos ven nos disparan.
Amplio los ojos.
— ¡Que! —grito.
—Simon.
Advertí asustada de que nos encontraran.
Fin pov
Uno de los mafiosos de Ricardio estaba por salir a comprar alguna cosa para comer cuando escucho ruidos.
— ¡Quien esta hay! —exigió dando unos cuantos pasos hacia los arbustos pero paro ya que estaba seguro que eran solo su imaginación.
—Hay que llamar a la poli… ¡Marceline que haces! —grito Simon cuando al voltear vio a Marceline apunto de meterse por la ventana.
—Tengo que ayudar a Ash.
Simon se puso de pie.
—Bien yo iré también.
Marceline estaba por detenerlo pero el otro maleante hizo acto de aparición y no tuvo de otra más que llevarlo con ella a esconderse detrás de unos viejos frigoríficos.
—Deben de tenerlo en la bodega.
La reina vampiro metió la mano en sus bolsillos y agradeció que siempre cargara con la navaja que Marshall le dio en su cumpleaños número quince.
—A la cuenta de tres corremos detrás de esas cajas.
Tomo una de las muchas botellas vacías.
—Una…dos…tres.
Arrogo la botella para que el único que estaba cuidando la puerta corriera a ver que había sido eso. Ella aprovecho para forzar la cerradura con la filosa hoja.
—ya está.
Estaba por entrar pero se detuvo y gracias a sus buenos reflejos pudo apartarse antes de que Ash la golpeara.
— ¿Marceline?, ¿qué haces aquí? —cuestiono el peliblanco bajando poco a poco la madera con la que pensaba golpear a los idiotas que lo raptaron.
—Cierra la boca y salgamos antes de que esos dos inútiles vuelvan.
Fue demasiado tarde ya que ellos les apuntaban con sus armas.
— ¡No se muevan! —grito el rubio. —Así que eres la famosa reina vampiro.
Miro detenidamente a Marceline pendiente de cualquier movimiento sospechoso.
—El amo Ricardio nos ordenó que no dejáramos salir a ninguno de ustedes dos pero al parecer estará más que contento con un segundo rehén.
La pelinegra inmediatamente dio un paso en frente.
—Él no tiene nada que ver en esto.
El hombre armado sonrió de medio lado.
—Valla, valla él te importa mucho ¿verdad?
Encañono al castaño.
—Que estarás dispuesta hacer a cambio de que no le dispare.
Marceline frunció el ceño ante su indecorosa y repugnante insinuación.
—Marceline mantenlo ocupado. —susurro Ash mientras trataba de tomar el arma que estaba encima de unas cajas sin ser visto.
—No te dejaría hacerlo.
El rubio levanto una ceja.
—Por qué no me lo demuestras.
Por reflejo Simon tomo del brazo a Marceline, en ese momento temió por su seguridad. Un sentimiento de protección se despertó en el al instante.
Pero Marceline sintió lo mismo y anticipo el suceso antes de que siquiera pasara y empujo a el castaño a el suelo siendo ella quien fuera herida en un brazo.
— ¡Malditos! —grito el mafioso cayendo a el suelo herido de un pie.
—Vamos hay que salir de aquí.
Ash miro a Marceline y luego a Simon que la contemplaba en estado de shock.
— ¿Marceline? —volvió a llamar y ella se levantó tratando de disimular el agobiante dolor.
—Sí, hay que largarnos.
Corrieron hacia la puerta trasera y después unas tres cuadras hasta un callejón.
—Los perdimos. —dijo Ash aliviado volteando a ver a su compañera que se veía más pálida de lo normal.
—Que bien. —mascullo con dientes apretados sentándose en el suelo dando profundos suspiros.
—Oye chico tus manos.
Señalo Ash y Simon miro sus manos manchadas de rojo e inmediatamente volteo hacia la chica que caia inconsciente.
— ¡Marceline! —grito el castaño yendo a su lado.
—Está herida.
Ash miro el lugar donde se extendía la mancha carmesí y maldijo.
—Tenemos que llevarla a un hospital.
— ¡Que!, no, estás loco no podemos hacer eso.
Simon tomo a la pelinegra en sus brazos.
—Está sangrando mucho.
Ash se alboroto el cabello y suspiro hondo.
—No, hay que llevarla a su casa.
Miro hacia la calle.
—Vamos.
Simon se acomodó a Marceline de forma que no rosara más su herida y sin decir nada más se fue con el peliblanco.
Flash back:
Simon se supone que soy la Reyna y como tal debo de tener un castillo más grande.
—sí, sí, ya entendí.
Fin flash back
Marceline abrió los ojos lentamente y solo pudo ver el cielo y escuchar los murmullos de Ash y Simon.
—Tranquila no debes moverte.
Ella sonrió ante la sugerencia del castaño, sonó exactamente como cuando curo a Hambo.
Flash back:
—Entonces por qué yo debo de ser el árbol profesora Rick.
—Porque todos los papeles ya están ocupados Marceline.
La profesora dejo su trabajo de acomodar las hojas de la cabeza de Marceline para ir a inspeccionar la obra teatral.
—Por qué un árbol.
—Bueno tú odias ser la princesa Marceline.
Simon en su disfraz de príncipe azul se paró a su lado.
—Claro esas cosas son para las niñas bobas como Betty.
Se quitó el disfraz y lo arrojo a una silla antes de salir molesta.
Fin flash back
Simon dejo a Marceline en el sofá y miro al peliblanco en busca de respuesta.
—Hay que sacar la bala.
Ash se metió en la cocina y después regreso con un cuchillo.
—Wow que haces con eso.
El peliblanco suspiro.
—Si no sacamos la bala puede pescar una infección.
Apenas se puso de pie y se dirigió hacia la puerta Simon se apresuró a intentar detenerlo.
—Necesitara varias cosas tu quédate y saca la bala.
El castaño miro a la pelinegra y nego.
— ¿Que no sabes sacar una bala? —cuestiono Ash con una ceja arqueada.
—No.
—Dios no sé qué vio ella en ti.
Lanzo las manos al aire y salió dejando a un Simon muy asustado.
—Tranquilo… es fácil.
Volteo inmediatamente.
—Marceline esto…ven te llevare a el hospital.
La pelinegra puso sus manos sobre las suyas.
—No…tú puedes. —susurro dándole una sonrisa débil.
—Yo no sé sacar una bala.
Ella se estiro a tomar el cuchillo.
—Bien…a si aprenderás.
Simon miro en shock como le entregaba el cuchillo y se quitaba la chaqueta para revelas su camisa negra de tirantes y una horrible herida sangrante.
Flash back
—Por qué me importa de todos modos. —dijo Marceline recargando su barbilla sobre sus rodillas mirando el atardecer desde su improvisado castillo de madera.
—yo odio las princesas.
El ruido de las ramas le alerto de que alguien se acercaba.
— ¡Marceline! —grito el chico pelicafé echo un lio con su capa de satín rojo saliendo de entre los arbustos.
—Marceline.
Ella corrió a esconderse dentro de la casa de madera, no quería verlo ahora.
—Vine para llevarte de vuelta a la obra.
Miro hacia arriba y ella inmediatamente se agacho.
Fin flash back
— ¡AHHH! —grito cuando titubeante Simon empezó a abrir despacio la piel maltratada de su brazo. No pudo evitarlo nunca antes había sido herida de esta forma.
—No, no puedo hacerlo.
El castaño arrojo el cuchillo al suelo.
—Bien ya está abierta ahora solo. —metió la mano en un cajón y saco una pinzas. —Tienes que sacar la bala.
Él hubiera insistido una vez más en llevarla a un hospital pero se dio cuenta de que era muy tarde, si perdía más sangre ella moriría.
—Bien…tu quédate quieta intentare que no duela.
Marceline sonrió.
Flash back.
El público aplaudió cuando el príncipe despertó a la princesa de su sueño eterno y Marceline desde los andamios sintió un dolor en el pecho.
— ¡Oye niña que haces aquí! —grito el tramoyista asustando a la niña.
—Baja que aquí es peligroso.
Ella asintio empezó a bajar por las escaleras pero en el penúltimo escalón piso sus cordones y callo justo en el escenario.
— ¡Oh dios Marceline!
La profesora inmediatamente fue a auxiliarla.
—No hay fractura, pero fue un golpe muy fuerte, ven te llevare a la enfermería.
La profesora la llevo a la enfermería donde le pusieron una bolsa de hielos en la rodilla.
—hay que darle unos analgésicos, pero me gustaría contar con el permiso de sus padres.
La enfermera miro a la profesora.
—Bien, ellos deben estar aún entre el público.
La puerta se cerró y Marceline suspiro temblorosamente, la rodilla le dolía mucho y la profesora y enfermera fueron a buscar a sus padres, ellos no habían venido desde que la dejaron aquí, buscarlos era una tontería.
—Marcy.
Se tensó cuando escucho la voz de Simon.
— ¿Estas bien?
Ella rodo los ojos.
—Si estoy bien Simon. —respondió irónicamente acomodándose la bolsa de hielo en su rodilla.
— ¿Y duele?
Ella lo miro, trato de ser indiferente pero termino riendo.
—Mis padres estuvieron aquí. —mascullo él acercándose a recoger la bolsa que había caído al suelo.
—Tú eras el príncipe, eso era obvio.
—Querían llevarme a casa para pasar el fin de semana.
—Es verano Simon las vacaciones ya empezaron.
Marceline lo miro.
—Es normal que quieras ir a casa tranquilo no moriré. —
Sonrió aun sintiendo la desolación que sentiría cualquiera persona que fuera abandonada, él era muy bueno y merecía unos días con sus padres.
—Marcy.
—No está bien, yo sobreviviré.
—Marcy.
—De verdad Simon ve tranquilo no me quedo sola, recuerdas que Hambo está conmigo y…
— ¡MARCELINE!
Detuvo sus divagaciones levantando la voz, algo muy raro en él.
—No iré a ningún lado.
Marceline lo miro como si estuviera loco.
— ¿Por qué?
—La promesa. —dijo con simpleza el pelicafé acercando la bolsa lentamente a la rodilla inflamada de la pelinegra.
—Tranquila intentare que no duela. —susurro después de que sintió su mirada sobre él.
Fin flash back
La miro mientras vendaba la herida, Ya no sangraba y su respiración era más tranquila.
—Simon. —llamo saliendo de su ensoñación mirándolo con una extraña alegría. —Gracias.
—No fue nada…de verdad.
Ella le tomo la mano.
—No Simon, te agradezco por haber estado hay.
Una vez más sonrió para después quedarse dormida.
….
En su mancion Ricardio arrojo contra la pared su vaso de coñac. Al parecer Marceline le había arreglado un pequeño presente para agradecer su propio regalo.
—El cierre de la Nightosphere es definitivo señor.
Dijo el sirviente del pelirrojo.
—Al parecer las autoridades dicen que se vendía alcohol a menores.
Ricardio suspiro esto no se quedaría así.
….
Finn, Bonnibel y Gumball se reunieron en la casa del primero para llamar al castaño.
— ¡Simon que rayos pasa contigo!
Grito Bonnibel tan fuerte como para dejar sordo al pobre chico.
—No, espera porque hablas tan bajo.
Finn y gumball la miraron Cuestionante pero ella solo agito su mano.
—No, Simon espera.
Fue tarde porque el colgó dejando a la pelirosa boquiabierta.
—Vez te dije que él estaba en una pandilla. —dijo Gumball.
— ¿El premio número uno en ajedrez?, si claro.
Finn se fue a sentar en el sofá.
—Esta con Marceline recuerdan, el plan.
Ambos primos se miraron.
—El de enamorarla y después humillarla dah.
Gumball se apresuró a tapar la boca del rubio con uno de los juguetes chirriantes de Jake.
—Fionna está aquí no quiero que se entere.
Bonnibel se sentó junto a él rubio.
—De que eres ahora un malvado villano. —dijo mientras ayudaba a evitar que Finn se asfixiara.
Gumball la miro.
—Muy graciosa Bonnie, pero es una pequeña venganza para todos los que son molestados por los abusones.
—Claro la venganza de los nerds.
Finn se levantó.
—Una por todas las que nos hicieron.
Puso la mano en frente.
—Ojo por ojo. —dijo Gumball poniendo la suya.
—y diente por diente. —susurro Bonnibel.
— ¿Y dónde está Fionna?
—yo que sé, salió muy temprano.
….
Por los pasillo del hospital Fionna se debatía entre ir a ver a Marshall y regresar a su casa donde seguramente estaría Gumball esperando para presionándola en corresponder sus sentimientos.
Pov Fionna:
Ya había repasado todas las consecuencias y no encontraba el valor para irme a casa sin ver con mis propios ojos que él estuviera mejor.
Simon me había dicho que él estaba mejor pero yo no me sentía conforme.
—Vas a entrar oh no.
Grito él y yo negué ante mi estupidez de estar dando vueltas justo fuera de su ventana.
—Que te hace pensar que vine a verte.
Dije después de entrar.
— ¿Qué? el dulce bobo termino cayendo en una zanja.
Lo mire con reprobación.
—No, yo solo vine a…
Mire la caja de donde goteaba un líquido café oscuro.
—Ver que estuvieras sufriendo.
Marshall se tocó el pecho.
—Wow eso duele.
Fingió tristeza.
—Es para que entiendas que esas carreras son peligrosas. —dije tirando el presente derretido a la papelera.
—Mira tú…
Su móvil sonó de repente.
—Tú no te muevas.
Contesto y de un momento a otro palideció.
— ¡Que!, como que le dispararon.
Lo mire impresionada por la noticia.
—Ash donde esta…Que estás loco él no sabe hacer eso.
Suspiro.
—Claro me levanto saqueo la farmacia del hospital y luego que genio.
Se alboroto el cabello.
— ¡Entonces tráela al hospital!
Sea lo que fuese de lo que estaban hablando le afectaba y preocupaba mucho.
—Diablos tienes razón.
Golpeo la cama con el puño cerrado.
—Como se le ocurre. —susurro después de colgar.
— ¿Qué pasa?
—Mi prima resulto herida y necesita un par de cosas solo que no hay forma de que pueda entrar a la farmacia a tomarlas.
Mire el suelo y después suspire profundo.
—Yo…yo puedo hacerlo.
Me miro sorprendido.
— ¿Tu?
Asentí.
— ¿Que necesitas?
—Gasas unas pastillas y vendajes.
—Ok lo tengo.
Me levante y me dirigí hacia la puerta pero él me detuvo.
—Fionna… ¿de verdad puedes hacer esto?
Sin saber de verdad la respuesta a esa pregunta asentí de todos modos, el me necesitaba y yo quería ayudarlo.
—A donde tengo que llevar esas cosas.
—cuarta avenida, fraccionamiento 32, la casa roja al final de la calle.
Asentí una vez más antes de irme a meter en la farmacia, dios si gumball oh mi hermano me vieran ahora.
Fin pov
Corriendo por las calles oscuras Fionna llevaba en su bolso las cosas que Marceline necesitaba.
….
En la casa de Marceline, Simon noto que ella no paraba de moverse. Se acercó y puso su mano en su frente.
—Dios está ardiendo en fiebre. —dijo mirando su expresión de dolor.
Se metió en el baño y mojo una toalla para después ponérsela en la frente. Primero Bonnibel lo llama para interrogarlo y ahora está en tremendo lio.
—Hola.
Llamo una voz bastante familiar para el castaño.
—Fionna que haces aquí.
La rubia le dio la bolsa.
—Marshall me pidió entregarle esto al chico que cuidaba de su prima.
Lo miro Cuestionante.
— ¿Eres tú?
El castaño asintio.
—Que dulce. —dijo subiendo con él las escaleras.
….
Paso la noche y apenas se asomó el sol Marceline abrió los ojos.
—Dios que paso. —susurro tocándose el brazo.
—Te dispararon.
Ella levanto la mirada hacia la rubia.
— ¿Quién eres tú?
—Fionna Murtons.
Marceline asintio mientras se levantaba.
—Si ya se, eres esa chica que acosa a mi primo.
La mandíbula de la rubia callo.
—Aco…acosar.
Marceline rio.
—Es una broma.
Un bostezo vino desde el otro lado de su cama.
—Pobre está cansado. —dijo Fionna sonriendo ante la visión de el castaño profundamente dormido.
—Te estuvo cuidando toda la noche.
De camino al baño Marceline se sonrojo.
— ¿De verdad?
Fionna asintio mientras miraba los libros de la repisa.
—Genial faltara a otra clase por mi culpa.
La rubia rio mientras tomaba al azar uno de los libros desde donde resbalo una vieja fotografía.
—Oh, rayos.
Se agacho a recogerla y enseguida amplio los ojos.
— ¿Simon?
Marceline corrió a detenerla pero era demasiado tarde ella ya había visto su secreto.
….
Fin del sexto capítulo mis queridos lectores, espero lo disfrutaran tanto como yo al escribirlo :) no se olviden de comentar, eso ayuda a el ego XD
Mmm….bueno hasta la próxima.
