Recuérdame
Capitulo: 9
Preludio para un desastre.
Hoooolis mis queridos lectores gracias por continuar leyendo mi fic espero este capítulo sea de su agrado. Por qué debo de adelantar que un emparejamiento llamo mi atención para darle sabor a este relato romántico y dramático, no adelantare nada porque quiero que sea una sorpresa. XD
¡Enjoy!
….
Bonnibel estaba en una de esas fiestas que organizaba la grumosa cada viernes, no dejaba de pensar en lo que paso en el auditorio y eso era lo que no le permitía estar en paz. Pensaba que se estaba volviendo loca.
— ¿Oye estas bien?
Su acompañante para esta noche pregunto preocupado.
—Sí, solo pensaba.
Finn asintio.
—Te entiendo yo también estoy preocupado por el plan.
El rubio se recargo en el sofá.
—El plan de enamorar a la vampira no está avanzando.
Suspiro.
—Simon y ella pelearon.
Bonnibel asintio mientras dejaba su vaso en la mesa de centro.
—Él estaba muy distraído y pensativo. —dijo relajándose un poco.
—Oh, no creerás que ellos.
Se miraron para después reír.
—Eso es imposible. —dijeron para después al mismo tiempo meter la mano en el tazón de palomitas frente a ellos rozando sus manos provocándoles a ambos un sobresalto.
—Oh perdón. —mascullo Finn rojo como una remolacha.
—No…tranquilo no es nada.
Desde detrás de ellos la princesa flama después de ver aquello se dio la vuelta y se fue.
…..
En la tienda de antigüedades Marceline y Fionna buscaban en los estantes un regalo decente para Marshall ya que mañana era su cumpleaños y la rubia quería sorprenderlo.
— ¿Por qué no le dijiste?
Marceline dejo de hurgar en la caja para ver a la rubia.
—Por que no.
Fionna se cruzó de brazos.
—Eso no es una respuesta.
La reina vampiro suspiro.
—No quiero echar a perder esto haciendo sentir culpable con promesas bobas. —susurro dándole una ojeada a el castaño en la registradora.
—Pero.
Marceline negó.
—Ya tome una decisión. —dijo con firmeza decidida a empezar como debió desde un principio, desde cero. Primero forjaría una amistad y tal vez más adelante las cosas entre ellos podían tomar otro giro.
—Está bien no estoy de acuerdo pero bueno.
Fionna suspiro mientras miraba a su amiga.
—Es inútil nada de esto me parece algo que Marshall quiera para su cumpleaños.
Marceline asintio muy de acuerdo.
—Su cumpleaños es mañana y no tengo ni la más mínima idea de que regalarle.
Frustrada Fionna apretó los puños.
—Aún estamos a tiempo para conseguir algo decente.
La rubia asintio recobrando su espíritu positivo.
—Es verdad, hay que ir al centro comercial.
—oh, yo no.
Simon agito su mano con una sonrisa.
—Tranquila yo cubro tu turno.
Marceline lo fulmino con la mirada y el rio sutilmente. Estaba feliz de que ella fueran amigas cada una podría aprender algunas cosas.
— ¿Esa es Marceline? —pregunto Gumball mientras entraba por la puerta abierta.
—Sí, ella trabaja aquí. —contesto Simon con un encogimiento de hombros.
—valla que útil.
Simon asintio.
—Finn me dijo que Fionna estaba aquí.
—Estaba. —susurro el castaño recargándose en el mueble detrás de él.
— ¿Y donde esta?
El chico se quedó mirando a su amigo.
—De compras con Marceline.
Los ojos se el chico de dulce se ampliaron.
—Compras la reina vampiro.
Dio una risita.
— ¿Para quién?, su novio el mago oscuro.
Simon levanto una ceja.
— ¿El mago oscuro?
—Sí, Ash Whiters (No recuerdo que tuviera una apellido)
— ¿Él es su novio?
Gumball miro el techo.
—Bueno él ha estado saliendo con una de las de segundo año, así que supongo que ya lo es.
Sin que el mismo lo notara soltó un suspiro de alivio.
—Como se para que el viaje hasta aquí no sea en vano.
Le entrego una sobria tarjeta roja.
—Mañana celebraremos mi cumpleaños en la cabaña de mis padres.
Simon se quedó mirando la tarjeta, había olvidado el cumpleaños de su mejor amigo.
—Como tengo muy pocos amigos puedes llevar a una acompañante.
Se dio media vuelta y salió de la tienda para después subir a su auto e ir al centro comercial.
….
Marceline pov:
Enterrada bajo montones de ropa servía como consultora para Fionna en busca del regalo perfecto que le confesara los sentimientos hacia mi primo.
Pero bueno estaba segura que esto no terminaría pronto ya que la mayoría de camisetas que encoguio mi nueva auto nombrada amiga eran de colores brillantes y alegres que Marshall no usaría aunque se tratara de un regalo de su enamorada secreta.
—Bonita forma que pasar el día antes a mi cumpleaños. —murmure levantándome de la silla.
— ¿Dijiste algo?
Con una ridícula camiseta roja con un arcoíris Fionna volteo a verme con curiosidad.
—Nada. —conteste empezando a caminar fuera de esa tienda.
— ¿Y Bien qué tal? —pregunto después de sacar de la bolsa de papel esa cosa.
Suspire.
—Es horrible.
Fionna miro la camiseta y asintio con una expresión deprimida.
—Tienes razón.
Mire hacia unos pisos arriba la tienda de paredes purpura.
—Mira hay un sitio que nos será útil.
Esperanzada miro hacia donde le señalaba.
—Vamos.
Fin pov
Ambas se dirigieron hacia la escalera eléctrica mientras Gumball las seguía desde lejos. El peli rosado se sintió intrigado y ni la apariencia extraña de la tienda lo intimido para no satisfacer esa curiosidad.
—Bienvenido a él calab…Wow que diablos eres tu
El chico peli morado en la entrada lo miro como si fuera la cosa más rara que vieran sus ojos delineados de negro.
—Oye Johan donde…
Otra curiosa se giró a mirar al chico vestido de rosa y azul que hojeaba el lugar tal y como si hubiese entrado en la cripta de Drácula.
— ¿Quién es?
Johan se encogió de hombros.
—Supongo que se equivocó de tienda.
En un área especializada en ropa y accesorios de hombre Marceline tomo una camiseta negra con el estampado de un murciélago rojo.
—Valla, valla miren quien es, mi hermana en ley.
Ambas chicas se voltearon hacia la otra detrás de ellas.
—La reina vampiro.
Marceline sonrió.
—Cuanto tiempo sin verte Susan.
Susan asintio.
—Como dos años.
Fionna miro con curiosidad a la peli verde.
—Y quien es tu amiga.
—La nueva novia de Marshall.
Susan le dio un atisbo curioso a la rubia. Era tan colorida en sus vestimentas que no podía imaginársela como la novia de Marshall.
—Bueno ahora entiendo por qué jamás me llamo. —dijo en un suspiro encogiéndose de hombros.
—Oye Marceline hay algo que debes ver.
De uno de los estantes saco un poster.
—Bloody rose aun es famoso.
La reina vampiro suspiro eso había sido hace tres años cuando a los tres brabucones de la preparatoria se les ocurrió formar una banda.
No tuvieron mucha fama, pero aun así era una forma de alegarse de la sombra de su padre de vez en cuando.
—Lastima lo de Marshall pero ¿Ash ya está disponible?
La pelinegra negó.
—Lo siento el ahora sale con una chica de la preparatoria.
Susan suspiro.
—Bueno quien sabe tal vez el príncipe de mis sueños me caerá del cielo algún día.
Cargo una de las cagas en el suelo y se alejó a continuar con su trabajo.
—Que Simpática.
Ambas se dirigieron a la caja.
—Oye vengo en un momento.
Marceline camino hacia la ropa donde una mata de cabello rosado resaltaba ridículamente.
—Hey rosado.
Gumball fingió no escucharla y continúo a hurgar entre la ropa.
—Hey chico.
El chico frunció el ceño.
—Qué—dijo áspero.
— ¿Qué haces tú aquí? —pregunto la pelinegra cruzándose de brazos.
—Bueno eso no es tu asunto.
Marceline asintio la verdad no le importaba en lo más mínimo, pero su yo interior que disfrutaba de molestar no pudo resistirse a molestar a este chico que más que obvio era que la odiaba.
—Sabes si quieres espiar a Fionna te recomiendo otro lugar.
Se giró indignado.
— ¡Como te atreves!
Ella rio.
—Mira no me creas pero mucha gente piensa que los vestidos negros no son tu estilo.
Gumball miro sus manos para después soltar el vestido que había estado sosteniendo inconscientemente y juro que esta burla también se la pagaría.
….
A la mañana siguiente muy temprano sonó el teléfono en la casa Abadeer y Marceline despertó por cuarta vez en la semana sobre su escritorio.
—Ho…hola. —susurro a medio bostezo.
—Marceline soy Simon.
La pelinegra asintio.
— ¿Qué pasa?
—Bueno…yo…
Un sonido le indico que alguien más estaba llamando.
—Espera, tengo a alguien más en la otra línea.
Apretó un botón.
—Hola.
— ¿Ya te invito?
— ¿Quién?
—Simon tonta.
La reina vampira suspiro.
—Fionna cálmate que te dije de los gritos.
La rubia al otro lado de la línea asintio.
—Que no te gustan.
—Bien entonces dime con calma de que hablas. —susurro Marceline poniéndose de pie.
—Bueno hoy es el cumpleaños de Gumball e invito a todos a la casa que sus padres tienen en la playa.
Mientras revisaba el correo la pelinegra rodo los ojos.
—Y pensaste el Simon me invitaría.
Fionna miro hacia su hermano en el sofá y se metió en la cocina.
—Dios no lo hizo.
Con molestia saco la caja de cereal de la alacena.
—Ese chico a veces es un golpe en el…
Alguien se aclaró la garganta.
— ¿Quién es? —pregunto avergonzada.
—Simon. — contesto el castaño sentado en la silla de su escritorio.
—Oh valla mira la hora.
Rio nerviosamente.
—No quiero hacer mal tercio así que adiós.
Marceline rio.
—Bueno entonces ya sabes.
—Sí.
—Y qué opinas.
La pelinegra sonrió ante lo lindo que era al intentar invitarla a salir.
—Bueno que lo que dijo Fionna a veces no es cierto. —mascullo para jugar un poco con él y para que oficialmente le pidiera salir.
—Eso no, sobre acompañarme a la fiesta de Gumball.
Afuera de la habitación de Simon, en la puerta para ser más precisos. Su padre, Su madre y su tía espiaban al castaño.
—Mmm bueno hoy es el cumpleaños de mi primo también y…
—Al parecer Fionna no te dijo que Marshall accedió a ir con ella.
La reina vampiro hizo una expresión sorprendida.
—Entonces…
Lucy golpeo su frente con su mano.
— ¡Pídeselo! —grito.
— ¿Quieres salir conmigo?
Marceline sintió que su corazón se detenía al escuchar esas simples palabras para después correr locamente.
—Sí. —dijo sin pensar siquiera sorprendiendo también a el castaño que no supo explicar por qué sintió sus mejillas calientes de repente.
—Bueno en una hora nos vemos.
Después de colgar pegó el teléfono en su pecho y sonrió ante de ir a cambiarse.
….
El sol estaba en lo alto cuando nervioso Simon se acercó a tocar la puerta y tiempo después abrió Marceline con la misma sobra en sus mejillas aunque un poco más sutil.
En el auto Fionna suspiro como si estuviera viendo el final de un melodrama romántico y miro al pelinegro soñadora.
¿Algún día él la miraría con ese mismo amor inconsciente?
— ¿Tengo algo en la cara? —pregunto Marshall sin abrir los ojos.
—No solo que me parece increíble que accedieras a ir conmigo.
El pelinegro sonrió.
—Ya te dije que mientras haiga comida decente, da igual de quien sea la fiesta.
Fionna rodo los ojos.
—Eso pensé.
….
La casa de los padres de Bonnibel y Gumball era una cabaña de madera que había sido construida en un terreno rocoso alto.
La fiesta una simple parrillada con las personas que más detestaba de toda la escuela.
—Tenía que ser rosa.
La voz de su primo le distrajo del espectáculo hiriente frente a sus ojos. Como podría pensar en luchar cuando lo veía sonreír de esa forma cuando estaba con la pelirosa, era más que obvio que él no sufría como ella. Simon le había encontrado un remplazo y le dolía darse cuenta de ese hecho.
En la pista de baile entre bromas y comentarios sobre el futuro era como Simon aligeraba el nerviosismo que sentía.
Sus amigos se dieron cuenta y se preguntaban el porqué de su raro comportamiento al mismo tiempo que sacaban varias conclusiones que iban desde las comunes hasta las más extravagantes.
Finn y Gumball palidecieron cuando la sola idea de que la reina vampiro se enterara de su pequeño plan de venganza emergió de repente. Pero Bonnibel que tenía un cierto acierto en leer las emociones de sus amigos se dio cuenta que todo era debido si a Marceline, pero no por esas razones.
—Alguien debería abrir el baile. —susurro Finn con una mirada esperanzada puesta en la pelirosa.
—Es verdad, Bonnie por que no…
Dejando a su primo que intentaba ayudar a su amigo con la palabra en la boca jalo de la manga al castaño.
—Oh…Finn lo lamento.
El rubio dio una risita irónica al ver a sus amigos empezar a bailar.
—Tranquilo yo de todos modos no se bailar muy bien.
Acercándose tímida como solamente podría ser con el caballerito rubio la princesa flama llamo la atención de Finn con una tos sutil.
—Te gustaría bailar.
Pidió sonriendo.
—Claro vamos.
Gumball suspiro en el conocimiento de que sus amigos se habían vuelto populares y el seguía sufriendo por su amiga.
—Bien. —dijo armándose de valor y dirigiéndose hacia Fionna que al verlo le sonrió amablemente.
—Feliz cumpleaños Gumball.
Le dio un rápido abrazo antes de darle la segunda bolsa roja que trago con ella.
—No tenías que hacerlo.
La dejo en la mesa donde estaban sus demás regalos.
—Eres mi amigo, claro que tenía que hacerlo.
Una pauta incomoda siguió después solo rota por la música de fondo.
—Y…bueno, ¿bailamos?
Gumball la miro sorprendido pero aun así asintio.
Tus palabras perdidas me susurran lentamente
Todavía no puedo encontrar lo que me mantenga aquí
Pero todo este tiempo me he sentido tan vacía por dentro.
Yo sé que todavía estás ahí.
Marceline miro la mano frente a ella y sonrió.
— ¿Puedes bailar con eso?
Marshall dejo sus muletas a un lado, ya no le lastimaba el caminar.
—Vamos.
Vigilándome, queriéndome
Puedo sentirte sosteniéndome
Temiéndote, amándote
No dejaré que me sostengas
Embrujándote, puedo olerte, vivo.
Había miradas furtivas entre las parejas. Algunas obvias y otras más sutiles, varios sentimientos se reflejaban en los ojos del espectador.
Tu corazón golpeando en mi cabeza
Vigilándome, queriéndome
Puedo sentirte sosteniéndome
Viéndome, manoteándome
Vigilándome,
Vigilándome, queriéndome.
Fionna tomo la iniciativa de hacer un leve cambio en las parejas y le pidió a Gumball cambiara lujares con Simon y ella misma cambio con Marceline.
Puedo sentirte sosteniéndome
Temiéndote amándote
Dejaré que me sostengas.
La rubia le sonrió al pelinegro que simplemente negó con una sonrisa. Marceline por su lado acepto algo apenada el ofrecimiento silencioso del castaño.
Marceline pov:
Diablos esa mirada es la que me impedía dejarlo libre para que se enamorara de alguien más, había algo en sus ojos que me contaba que la esperanza que aún vivía, un brillo que me convencía con cada vez que me miraba a los ojos de que si había una razón para insistir.
El chico del que me enamore hace siete años aún estaba hay…
Fin pov.
Como si algo dentro de él respondiera a la mirada de Marceline impulsivamente apretó la mano de la reina vampiro en la suya.
¿Qué le estaba pasando?, ¿porque sentía lo mismo que sintió por Marcy hace siete años?, ¿acaso él se estaba enamorando una vez más?
….
Desde el otro lado de la sala que servía como pista de baile Bonnibel contemplaba a la pareja que aún se sostenía entre sí con un gesto que solo tenía cuando estaba a la mitad de un descubrimiento que otros ignoraban.
Sus mirada eran lejos de ser fingidas, el castaño estaba cayendo…y en picada. Como no se había dado cuenta las señales estuvieron siempre hay.
Flash back:
Era su primer día en esta preparatoria y todos en el grupo estaban nerviosos. Algo normal si se tenía en cuenta la imagen que daba la preparatoria publica de Ooo.
— ¿Dónde está el salón número doce? —Gumball pregunto mientras daba continuas vueltas al sencillo mapa que les dieron en la dirección.
—Está en la planta alta Gumball. —contesto Fionna señalándole un punto en el mapa al peli rosado que hizo un mohín avergonzado.
— ¿Ok, chicos estarán bien solos?
Bonnibel antes de irse miro a sus amigos.
—Claro no será tan difícil.
Finn siempre era tan optimista.
—Es verdad Simon está con nosotros.
El castaño asintio.
—Bien entonces vamos Fionna.
La rubia asintio.
—Nos vemos luego.
Mientras subían las escaleras escucharon la voz de alguien gritar y se detuvieron a mirar a Simon siendo empujado por un chico de cabello blanco.
Fin flash back.
En esa ocasión recordó que lo había visto mirar continuamente algo en la puerta y después de un rato se dio cuenta que había sido en realidad a Marceline a quien había estado mirando. Primero con sorpresa y una extraña mezcla de anhelo y felicidad, pero después se había esfumado cuando la Marceline de ese instante lo miro de manera indiferente.
Ella no era tonta ella había visto la vieja fotografía que Simon guardaba dentro de un antiguo libro de cuentos.
El había visto a Marceline y claro ella le recordó a la niña que una vez amo…aunque ella era muy parecida a la chica de la foto debía admitir, tanto que ella llego a pensar que tal vez eran la misma persona.
Flash back:
—Claro que es una locura.
Simon rio mientras se acomodaba sus gafas.
—Vamos solo piénsalo ella es muy parecida a…
Ella le señalo el pequeño secreto que guardaba entre las hojas del libro en su regazo.
—Bonnibel créeme ellas no son ni remotamente parecidas.
La pelirosa suspiro.
—Simon, los chicos me contaron lo que paso y estoy segura de que tú pensaste lo mismo que yo.
El chico se sonrojo ante la mención de cómo se había quedado prácticamente mirando fijamente a la brabucona de la preparatoria.
—Dime que te hizo cambiar de opinión.
Simon suspiro.
—Sus acciones, eso me hizo cambiar de opinión.
Fin flash back
Ella la odiaba por razones de mucho peso y entendía a lo que se refería Simon, no se parecía en nada a la chica que su amigo una vez le describió…pero el tiempo le dio la razón a sus hipótesis paranoicas y sus acciones confirmaron sus ahora revelados temores.
El sí buscaba en la reina vampiro una sustituta temporal y su enorme parecido con la ya mencionada era una especie de bono extra.
Sus maneras de mirarla, las locuras que cometió, su negación a aceptar los juegos de conquista que Gumball y Finn pensaron para ayudarle y ahora este baile donde se veían unidos por una especie de conexión.
La científica que ella se creía ser creció interesada en desentrañar este misterio, pero la chica que aún era sufrió por la probabilidad de encontrar en el fondo unos firmes pilares que nada ni nadien podría romper y una verdad que aún no se debía conocer.
—Que difícil debe de ser para ti.
Tan silenciosa como una serpiente la fantasma hizo gala de su sobre nombre.
—Te aconsejo que no desistas de nuestro plan.
La pelirosa se sintió apenada de haber recurrido a la rubia, sus comentarios la enredaban cada vez más y la hacían pensar que de verdad ¡se había enamorado de su mejor amigo!
Dios la había estado escuchando tanto que se empezaba a convencer y empezaba a actuar tan impropio a su verdadero yo.
—Estoy segura de que lo amas.
La fantasma se dio la vuelta y se fue hacia el pelirrojo. Le susurro algo y este sonrió al parecer feliz con alguna noticia.
….
En otra parte de la casa Fionna no paraba de notar como la miraban y murmuraban algo de la doncella de la vampira.
Trato que no le afectara pero era inútil esas personas había sido alguna vez tan amables con ella antes cuando se juntaba con las populares.
—Oye no has visto a…
Marshall se dio cuenta de su expresión triste.
— ¿Que paso?
Fionna miro el suelo.
—Bien, vamos. —Marshall murmuro conociendo bien la razón de su expresión. Salieron a la terraza donde no había tanto escándalo, al parecer la grumosa corrió la voz y la pequeña reunión se hizo más grande.
—Mira no puedes dejar que eso te afecte. —susurro Marshall recargándose en el barandal de metal mirando el atardecer en su punto más alto.
—Pero.
El negó.
—Te contare una vieja historia.
Fionna asintio.
—Hace mucho una niña vino de un país muy lejano y diferente a el nuestro, ella no tenía amigos y siempre estaba sola.
Una sonrisa apareció en los labios del pelinegro.
—Pasó el tiempo y por fin tuvo amigas, pero ellas solo la utilizaban como su sirvienta.
Fionna miro hacia el suelo.
—Entonces harta de el maltrato decidió dejar el grupo aun en contra de la líder que no quería quedarse sin sirvienta. Entonces como castigo le dieron un sobre nombre que ella supo utilizar en su beneficio.
La rubia sonrió.
—Suenas tan orgulloso de ella.
—Lo estoy, después de todo ella es mi prima.
….
Afuera mirando el mar romperse con las rocas y volver a nacer estaba Marceline hipnotizándose con las ondas marinas. Había salido sin decirle nada a él castaño y se metió por el sendero que conducía entre la maleza hacia una pared de piedra que antes había sido parte de una casa donde podía estar más en contacto con las aguas saladas.
Se quedó pensando en lo que paso hace un momento considerando tanta cosas hasta que el sonido de pasos acercándose provoco que se girara.
—Abadeer podemos hablar.
Era Bonnibel que por primera vez hablaba con ella.
— ¿Sobre qué?
Volvió a mirar el mar.
—Sobre Simon.
Dejo de respirar por unos segundos.
— ¿Que hay con él?
La pelirosa suspiro.
—No quiero que te acerques a él.
Se levantó.
— ¿Por qué no habría de hacerlo? —cuestiono desafiante Marceline mirando molesta a Bonnibel.
—Él no es como tú, el solo ve en ti un remplazo. —mascullo la pelirosa y Marceline levanto una ceja.
— ¿Sabías que él ya está enamorado de alguien más?
La pelinegra se quedó callada su imaginación empezó a trabajar, le hizo pensar que ese alguien de quien hablaba era ella misma. Sus peores temores se habían hecho realidad.
—Así que no te hagas falsas esperanzas.
Se dio la vuelta y se fue de regreso a la casa donde la fantasma y Ricardio lo abordo de repente.
—Bien hecho. —dijo la fantasma sonriendo.
—No se creó que fui muy dura, ellos ni siquiera están saliendo aun.
Ricardio negó.
—Es lo mejor Bonnie ella tiene que alegarse de él.
Marshall que pasaba por ahí los escucho e inmediatamente busco a su prima, pero esta no estaba así que fue con el castaño.
— ¿Donde esta Marceline?
Simon miro hacia todos lados.
—Qué raro estaba aquí hace un momento.
Marshall dio un suspiro.
—La dejaste sola con Ricardio rondado por aquí.
Palideció.
—Voy a buscarla.
La fantasma se incorporó y codeo a su amiga.
—Vamos detenlo.
Prácticamente la empujo en el camino del castaño.
—Simon espera.
El la miro sorprendido.
— ¿Qué pasa?
—Bueno…en la cocina…necesito tu ayuda.
Marshall se aclaró la garganta.
—No puedo ahora. —susurro.
— ¿Porque?
—Estamos buscando a mi prima.
Marshall camino hacia la puerta con Fionna detrás de él.
—Yo la vi hace un momento.
El pequeño grupo de búsqueda la miro con sorpresa.
— ¿De verdad?, ¿Dónde? —Marshall pregunto desconfiado.
—Arriba en la terraza, estaba conversando con alguien al teléfono.
El pelinegro volteo a ver a la rubia.
—Tal vez estaba hablando con su padre.
Él se quedó pensando. Su tío siempre se olvidó de los cumpleaños de Marceline cuando estaba en el internado, él era testigo de ese hecho, su madre siempre era la única que cada 8 de octubre le enviaba un presente por correo.
Y ahora la llamaba, no esto era extraño fijo antes de salir a buscarla a la playa.
—Ven vamos.
Antes de irse Simon le pidió a Fionna que lo mantuviera informado.
—Claro yo te dijo.
Salió corriendo detrás de Marshall.
….
En la playa Marceline finalmente paro y se giró a mirar al chico que le abordo después de que Bonnibel la dejara prácticamente sin palabras.
—Ok que era eso tan importante que tenías que decirme.
Gumball dio un hondo suspiro.
—Quiero que a tu primo se aleje de Fionna.
Marceline levanto una ceja.
—Bueno chico te equivocaste de persona.
El peli rosado rodo los ojos.
—Tú eres algo así como su figura de autoridad, puedes obligarlo.
Noto que ella se estaba acercando demasiado a él y no pudo evitar sentirse nervioso.
—Auch.
Se quejó cuando un golpe lo saco de su estupor.
— ¡Por qué lo hiciste!
La reina vampiro le dio otro golpecito en la frente usando el dedo pulgar e índice.
—Por qué solo dices tonterías.
Gumball apretó los puños.
—Mis sentimientos por ella no son una tontería. —dijo molesto el peli rosado.
—Chico solo escúchate, eres tan egoísta.
Marceline se cruzó de brazos.
— ¿Acaso has pensado un momento en Fionna? —cuestiono a lo que el asintio muy seguro de si mismo, algo que molesto más a la pelinegra ya que él no se daba cuenta del error que estaba cometiendo en solo pensar en sí mismo solamente.
—Qué raro porque yo solo escucho tu nombre.
La miro confundido.
—Mira…
—Gumball. —mascullo el peli rosado
—Si eso, escúchame esos dos están muy enamorados y si se te ocurre interferir tal vez termines arruinando tu amistad con ella.
Marceline mientras hablaba no pudo dejar de notar con humor que esto se asemejaba mucho a su situación actual.
—Dios eso es verdad.
Cabizbajo el peli rosado miro la arena sintiendo su corazón desgarrarse como un pedazo de tela fina.
La reina vampiro por su lado se sintió un poco mal cuando vio su expresión desolada. ¿Este sería su futuro?, sufrir como él.
—hay que regresar ya está anocheciendo.
Marceline negó.
—La marea sube mucho en esta época es peligroso.
Pasos que se acercaban provocaron que se giraran a ver al pelirrojo.
—Valla, valla Marceline no pensé que te vería andar sola sin tu caballero.
Se plantó al frente de ella.
—No después de tu pequeño obsequio.
Marceline sonrió.
—Vi el patético intento de tu padre de querer hacer creer a la prensa que su hijo no es una basura.
El pelirrojo frunció el ceño. Esa vergüenza aun le hacía hervir la sangre.
—Es una lástima Ricardio pero perdiste esta guerra.
Ricardio la jalo del brazo bruscamente.
—Esto aún no termina.
La reina vampiro se mantuvo estoica.
—Se acabó, te hice quedar mal con tu padre, dime ¿qué más puedes perder?
Levanto la mano apunto de golpearla pero de la nada Gumball lo detuvo.
— ¿Quién es? —pregunto a la pelinegra que trataba de librarse de su agarre.
—Eso no es de tu incumbencia. —contesto preocupada por el peli rosado.
—Oh ya entiendo es otro de tus nuevos amigos.
Chasqueo lo dedos ordenándoles a sus cómplices a aparecer.
—Clarence ocúpate de él.
El chico asintio miro la costa en busca de algo para cumplir con las órdenes del pelirrojo. Vio la choza y sonrió maquiavélicamente mientras caminaba hacia Gumball que sorpresivamente no se intimido.
—Míralo Marcy, este será el destino de todos los que te importan, y todo gracias a tu orgullo.
Obligándola a mirar como peleaban esos dos se sintió impotente de no poder ayudar a este pobre chico. Pensó en gritar, ¿pero quién la escucharía?
—Esto es solo una muestra de lo que está por venir.
Clarence arrojo al pelirosa dentro de esa casa y espero a que Ricardio hiciera lo mismo con Marceline.
—La humillación que sufrí no será nada comparado con lo mucho que lloraras.
Después de caer sobre Gumball, Marceline miro con odio puro a Ricardio que cerró la puerta firmemente con llave.
— ¡Esto me las pájaras Ricardio! —grito golpeando la puerta. — ¡Te lo juro!
Riendo con diversión pura el pelirrojo se alejó de la playa junto con sus secuaces.
….
Ya había caído la noche y Marshall junto con Fionna regreso a la casa tremendamente preocupados ya que no había encontrado por ningún lado a la pelinegra.
—No está en la terraza.
Simon se dio cuenta que había sido una mentira de Bonnibel y sorprendido se preguntó por qué lo había hecho.
— ¿Donde esta Gumball? —pregunto Finn a un Simon que no dejaba de pasearse de un lado a otro con el móvil pegado a la oreja.
—No tengo idea.
El castaño miro a la pelirosa.
— ¿Que paso? —le pregunto impaciente.
—Nada…solo que.
Se puso de pie.
—Intente ser amable con ella, trate de mantener una conversación pacifica…pero debió mal entenderme y simplemente salió hecha una furia.
Simon se cruzó de brazos. ¿Ella había intentado ser amable con Marceline? , que había pasado por fin los cerdos estaban volando.
— ¿Hacia dónde se fue?
Bonnibel miro hacia donde llegaba Ricardio.
—Bueno…ella…
Marshall noto el intercambio de palabras entre el pelirrojo y la fantasma. Tan alterado como el castaño le exigió le dijera a donde está su prima, no sabía por qué pero sentía que algo andaba mal.
—Vi que se fue hacia el muelle.
El pelinegro estaba por salir pero Fionna le tomo del brazo.
—Espera está muy oscuro afuera. —dijo y el dio un tirón zafándose de ella.
—No importa.
Simon negó.
—Sería peligroso salir así, hay que salir en grupo con unas linternas.
Fionna por supuesto se apuntó para ir con Marshall y Finn. Mientras Bonnibel y Simon fueron a buscar por otra área.
La pelirosa en silencio pensó si había sido una buena idea no contarles de lo peligrosa que era la costa cuando subía la marea.
….
Marceline pov:
Cansada de estar golpeando la puerta gritando por ayuda me senté en el suelo junto a Gumball.
— ¿Estas bien?
Tocando su mejilla herida asintio.
—No es nada…me han golpeado más fuerte.
Mientras buscaba algo con que ayudarlo a limpiar la herida en su labio reí.
—Marshall supongo.
Me miro pensativo para después negar.
—Antes de él hubo alguien más que me molestaba.
Volvimos a caer en el silencio y yo me enfoque en mirar como el agua empezaba a llegarnos hacia los tobillos.
—No.
Susurro poniendo rápidamente de pie.
—La marea está subiendo.
Me jalo del brazo.
—Sube a las cajas.
Negué inmediatamente algo de agua no me asustaba. Pero después de un tiempo cuando el agua nos había empapado hasta el pecho Empeze a preocuparme ya que aquí no había ventanas por donde el agua saliera.
—A la cuenta de tres tienes que aguantar la respiración.
Mire al peli rosado.
— ¿Y después que?
Gumball saco un tubo de metal de la herramienta junto a las cajas de madera.
—Intentare tumbar la puerta.
Suspire, estar encerrada aquí a punto de ahogarme junto al peli rosado no me tranquilizaba nada ya que lo había visto en clases y él no era el tipo herorico.
—Bien…una…dos…tres.
El agua empezó a subir hasta mi rostro y no tuve más que aguantar todo el aire que pude estremeciéndome con el frio toque del agua que era como hielo que me adormecía poco a poco.
Lo último que vi fue a Gumball y lo que sentí fue un agarre firme antes de perder la conciencia después del esfuerzo de aguantar la respiración.
Fin pov
Jadeando en busca de aire después de caer encima de la puerta recién derribada Gumball se incorporó e inmediatamente después de darse cuenta de que Marceline no se movía…
Fin del noveno capítulo mis niños del hielo espero que disfrutaran de este capítulo que será el preludio para una serie de dramáticos sucesos que pondrá a prueba a nuestra pareja principal.
Bueno sin nada más que decir les agradezco por sus comentarios y por darle click a mi historia para seguirla, oh para enviarla a sus favoritos. ;)
