Recuérdame.

Capitulo: 10

Inesperados sucesos

….

Si las personas que están junto a nosotros no son fuertes, es mejor alegarse antes de lo peor.

En medio de su inconciencia podía sentir la fricción de la arena al ser arrastrada intento abrir los ojos pero el cansancio la adormeció de nuevo y los recuerdos vinieron.

Flash back:

Te lo dijo en este grupo estarás mejor.

La voz de su nueva amiga vino de repente a romper el silencio en el que se había sumido la mesa después de su aparición.

Hey todos esta es Marceline.

La niña pelinegra se encogió interiormente por la apariencia de las personas sentada con ella a la mesa pero aun así aparento valentía.

¿La chica que se revelo contra la grumosa?

Marceline asintio provocando exclamaciones de asombro de parte de todos excepto del chico peliblanco que solo torció el gesto.

¿Algún problema con nuestra nueva amiga Ash?

El chico inmediatamente negó.

No ninguno Susan. —susurro riendo nervioso.

¡Vamos escúpelo!

Ash dio un suspiro.

Bien…no me parece justo que la recibamos así como así.

Otro de los chicos del grupo asintio.

Tiene razón Susan todos pasamos por una iniciación.

Susan suspiro mientras negaba.

Está bien, Marceline.

La pelinegra asintio.

Aja, hay ese chico ve y tírale esta caja de leche encima…

Fin flash back

En la arena Gumball se quedó mirando a la pelinegra pensando, ¿qué hacía ahora? Frente a él estaba la persona que más odio en su vida necesitando de su ayuda.

Podría levantarse e irse, pero no podía… él no era como ellos.

Flash back:

La campana del almuerzo había sonado ya desde hace un buen rato pero él no se movio de su pupitre no quería ir a la cafetería después de todo lo que paso, aun podía oír a la gente riéndose y eso le molestaba.

¿Está todo bien?

La voz de la profesora le saco de sus ensoñaciones.

Si solo que estoy terminando mis tareas.

La vieja profesora negó con una sonrisa lejos de imaginarse las verdaderas razones de su alumno para querer quedarse.

Fin flash back

Presionándole continuamente en el pecho Gumball buscaba que ella reaccionara. El mero hecho de darse cuenta de toda el agua que pudo haber entrado a sus pulmones no aminoro su preocupación.

—Marceline. —llamo sacudiéndola un poco. —Marceline.

Flash back:

¡Marceline!

La pelinegra sentada en las escaleras se giró a ver al peli rosado.

Qué quieres.

Se puso de pie.

¿Quieres otro baño de leche dulce bobo? —le pregunto con una sonrisa burlona que termino por hartar a el chico.

Fin flash back

La reina vampiro tosió de repente abriendo los ojos y levantándose rápidamente mirando sorprendida a Gumball.

— ¡Marceline! —gritaron los chicos corriendo a donde ellos estaban.

— ¿Que paso?

Simon miro cuestionante a Gumball que estaba por hablar cuando Marceline se levantó.

—Nada. —contesto.

—Pero están empapados.

Marshall le dio un vistazo al peli rosado maquinando todo tipo de posibilidades.

—La marea sube en esta temporada.

Ante el comentario de Bonnibel la reina vampiro la miro mal y Simon se dio cuenta.

—Tu…tu. —susurro perdiendo las palabras mientras veía como el castaño se interponía entre su venenosa mirada y la peli rosada que fingía a la perfección su papel de víctima.

—Me largo de aquí.

Dando un paso intentado detenerla se encontró con que Bonnibel lo detuvo.

….

Caminando por la arena que se adhería a sus pies descalzos Marceline trataba de ignorar a su primo hasta que no pudo más y se dejó caer en el suelo preocupando a él pelinegro que se apresuró a ir con ella.

—Marceline dime que paso.

Ella lo miro y negó.

—Me quiero ir a casa.

Marshall asintio mientras se atrevía a abrasarla.

….

En el lugar del accidente Finn miro interrógate a Gumball que parecía estar en shock.

—Simon no tienes que hacer esto.

Fionna y su hermano se miraron sorprendidos para después ver a la pelirosa insistente.

—Esto es solo una fachada… ¡una mentira! —le grito cuando él se soltó de su agarre y se fue en busca de la pelinegra.

— ¡Eres un idiota!

Fionna pov:

Esto tenía que ser una especie de broma… ¡Bonnibel enamorada de Simon!, esto…estaba soñando si era eso…tenía que ser eso.

Mire a mi primero a mi pobre hermano que parecía estar en un agobiante dolor y luego a Gumball que estaba como en la dimensión desconocida.

Bonnibel.

Tratando de hacer algo para ayudar intente tratar de consolarla pero ella solamente se fue hacia la casa.

¡Finn espera!

Se giró a verme con tristeza.

Quiero…estar solo.

Mi corazón se apretó dolorosamente en reflejo de lo que mi gemelo sentía en este momento. Pobre él siempre estuvo enamorado de Bonnibel.

Yo también.

En dirección contraria se fue gumball hacia el bosque por un sendero de rocas.

Fin pov

En medio de la playa completamente sola Fionna miro la choza con la puerta tirada y luego un destello le llamo la atención. Fue a recoger el encendedor con un par de iniciales grabadas en él, R.H pudo leer y no pudo frenar la pequeña chispa que encendió su curiosidad.

….

Mirando la luna en su punto más alto Marceline suspiro temblorosamente no siempre solía llorar pero ahora sentía que era necesario para limpiar su alma corrompida.

Escucho pasos acercándose y se limpió la cara inmediatamente riéndose de lo dura que se volvió interiormente para no permitirse mostrar sus emociones a los demás.

—Creo que debemos hablar.

Simon se sentó a su lado sin importarle que la arena pudiera estar húmeda.

— ¿De verdad te importa? —pregunto aspera.

—Bueno si…somos amigos recuerdas.

Después de una risa irónica se puso de pie pensando porque su primo se demoraba tanto en buscar su auto.

— ¿Por qué?

Simon levanto una ceja ante su pregunta.

— ¿Por qué quieres ser mi amigo?

Repitió sin cambiar su expresión de desolación.

— ¿A qué te refieres?

Marceline se dio por vencida y volvió a sentarse junto al castaño que la miraba preocupado.

—Sabes que soy del tipo de chica que siempre está metiéndose en problemas y que gano un enemigo a cada momento la gente buena como tú corre peligro conmigo.

Pov Marceline:

Sentí su mano tibia sobre las mías que estaban frías y no paraban de temblar.

Eso puede cambiar. —Susurro dando un ligero apretón. —Yo te puedo ayudar a cambiar.

Reí ante lo dulce de sus palabras y lo irónico de la situación, yo ya estaba hundida y el trataba de ser mi salvavidas. Pero yo estaría dispuesta a aferrarme a él aunque existiera el riesgo de que lo hundiera conmigo…no, él era algo muy especial y preciado para mí.

No es necesario.

Si tendría que caminar hasta mi casa lo haría, ya no lo quería escuchar insistirme en que permitiera que se expusiera a tales riesgos solo por querer ayudarme.

Marceline por favor.

Me tomo de los hombros y me obligo a mirarlo.

Yo no quiero dejar que te pierdas.

No te molestes, ¡ve y búscate otro proyecto!

Aparte mis ojos de los suyos y el hizo una mueca herida.

¿Porque estas tan molesta?, ¿Que paso? —pregunto insistente como siempre y no pude más, tenía que soltar todo eso que tenía atorado en mi interior.

Ok, ¿Quieres saber por qué estoy tan alterada?

Asintio.

Bien…tu amiga tuvo una pequeña charla conmigo.

Me detuve un momento y lo mire. Estaba muy pálido y tenía una expresión de preocupación, al parecer no quería que ella hablara conmigo.

¿Así? —pregunto en un susurro.

Ella me advirtió de que tú estás enamorado ya y que me aleje de ti.

Un destello pequeño de alivio pasó por sus ojos y yo levante una ceja.

¿Es por eso que estas molesta?

Me sonroje ante su insinuación.

Bueno…yo…si estoy molesta por lo que me dijo.

El mismo polvo carmesí adorno su tez y ambos caímos en un silencio embarazoso.

Ok, pero eso no explica por qué estaban mojados tú y Gumball.

La mención de ese chico me provoco un sobresalto. Y por supuesto no era para menos yo le había hecho tantas cosas malas que ahora me avergonzaban.

El…bueno…el me ayudo.

Era su turno para mirarme curioso.

—Estaba caminando por la costa y no me percaté de un hueco en el que termine cayendo.

Simon asintio motivándome a continuar.

—La marea estaba subiendo y ese hueco no tardo en convertirse en un charco enorme…y yo no sé nadar.

Mentí y esperaba que él se creyera esa historia porque no quería involucrarlo más en esta estúpida pelea con Ricardio.

Fin pov

Simon asintio pero no creyó ni una sola palabra.

—Yo creo que hay que volver ya.

El castaño se quitó su chaqueta y se la puso en los brazos.

—Puedes pescar un resfriado.

En ese momento las luces del auto de Simon los encandilaron a los dos.

—Marceline ...

La mirada de Marshall callo en el castaño y dio un sobresalto.

—Lo siento Simon pensaba devolvértelo mañana.

Simon se quedó boquiabierto ya que pensaban llevarse su auto sin su permiso.

—Pero cómo pudiste encenderlo.

Metió las manos en sus bolsillos buscando sus llaves.

—Tuvo ayuda.

Fionna agito las llaves sacando su cabeza por la ventana trasera.

—Marceline toma tienes que cambiarte.

Saco un par de prendas de color rojo y rosa.

—De donde sacaste esto.

Fionna señalo la casa en la colina y Marceline inmediatamente negó. Ni en un millón de años usaría algo que le prestara Bonnibel.

—Vamos ella no sabe que tome estos.

Una corriente fría agito al grupo y Marceline se estremeció.

—No seas terca ve.

Fionna salió y le dejo la puerta trasera donde se metió a cambiar.

— ¿Oye por qué le inventaste que tú las tomaste? —pregunto Marshall de espaldas a el auto junto con Simon.

—Bueno tú la conoces y no las usaría si sabe quién me presto la ropa de Bonnie.

Simon miro a su amiga que no paraba de sonreír.

— ¿Quien fue?

La rubia dio un atisbo de duda el pelinegro que negó.

—Bueno…Marceline…encontró otro amigo.

El castaño se cruzó de brazos y la miro con severidad algo que ella no pudo soportar.

— ¡Bien te lo diere!, pero enserio tienes que dejar de manipularme así.

Simon sonrió triunfante y Marshall negó.

— ¡Gumball me presto la ropa!

Marceline se levantó abruptamente golpeándose con el techo.

— ¡QUE! —gritaron la pelinegra y el castaño sorprendidos.

—Insistí que no era necesario pero el...ya saben cómo es, ¡no me hagan daño!

Se fue a esconder detrás de Marshall.

—Como se atreve ese.

Dispuesta a ir a golpear al peli rosado salió del auto pero una risita molesta la freno redirigiendo su ira.

—Sabía que debí traer mi cámara. —susurro Marshall.

— ¡Marshall Lee Abadeer considérate historia!

Mientras los primos Abadeer peleaban y Fionna intentaba calmar a su amiga Simon se percató de que desde hace un buen rato estaba mirando hacia la caballa con una única pregunta que jugaba con sus emociones. ¿Qué estaba tramando Gumball?

….

En la cabaña Gumball miraba el amanecer que estaba casi cercano. Tantas emociones que le atormentaban y confundían.

— ¿Oye no has visto mis pijamas? —pregunto mientras salía de su habitación. — ¿Gumball?

El chico se sacudió sus pensamientos con un tinte rojo en sus mejillas.

— ¿Dijiste algo?

Bonnibel asintio.

—Que si no viste mis pijamas.

Gumball negó.

— ¿Oye estas bien? , desde que llegaste estas muy raro.

El rosado asintio.

—Me voy a dormir.

Bonnibel lo tomo del brazo.

—Mírame.

Ordeno sacudiéndolo.

— ¿Que te paso?

Conociéndolo como lo conocía supo identificar que su hermano no estaba bien y eso le preocupaba.

—Nada. —contesto este sin emoción.

— ¿Gumball tengo que recordarte que paso la última vez que te quedaste callado?

Ese era un tema que el odiaba recordar y él sabía que su hermana conocía lo mucho que le afectaba. Le enfado el que se valiera de eso para hacerlo hablar.

— ¡Que dije que no tenía nada!

En un tirón se soltó y corrió a meterse en su habitación.

— ¡Esto aún no termina, tienes mucho que explicarme!

Solo recibió un azoton de puerta.

—Gumball. —suspiro mientras negaba.

….

En su habitación el chico pelirosa se dejó caer en la cama para después darse la vuelta quedando frente a su maleta que descansaba en la cama.

Flash back:

¡Suéltalo ya!

Grito Marceline haciendo palanca con su codo para quitarle de las manos una vieja fotografía que cuidaba más que su vida misma.

¡No! —grito Gumball dando tirones sin lograr romper su férreo agarre.

Esta era su manera de vengarse por las humillaciones y su maltrato. Destruyendo frente a sus ojos algo tan preciado para ella.

Fin flash back

Metió la mano en uno de los bolsillos y saco un pedazo de aquella vieja fotografía. Que era esto que le atormentaba de tal manera que a la vez lo molestaba por no saber de qué se trataba.

"Te hare la vida un infierno para que jamás te olvides de quien es la reina vampiro"

Recordó que le había dicho ella hecha una furia mirándolo con odio puro descrito en sus orbes acuosos dejándole como juramento un pedazo de aquella fotografía, mismo que aún no sabía por que guardaba.

Suspiro a la deriva del sueño pensando que como fuera ella había cumplido su promesa y por mucho que intentara ahora más que nunca no podía sacarla de su mente.

….

Marceline pov:

Llegue a la escuela y me fui hacia los casilleros donde me di cuenta de la presencia de Gumball. Frene sintiéndome de repente incomoda en su presencia, mejor regresaría más tarde.

Marceline.

Que extraño era escucharlo llamarme por mi nombre.

Tienes un momento.

No lo creo chico.

Me tomo del brazo.

Te lo advierto. —susurro bajo amenazante.

Mira si quieres vengarte fórmate en la fila.

Gumball levanto una ceja.

¿Te refieres a Ricardio? —me pregunto preocupado. — ¿Qué motivos tendría el para vengarse de ti?

Suspire.

El me odia chico, oh que ¿pensabas que lo que nos hizo anoche fue solo por diversión?

Mire su cara. ¿Qué le había pasado?, estaba tan demacrado perdiendo parte de su atractivo principesco.

Fin pov

— ¡Oye Marceline! — Fionna grito caminando hacia su amiga. — ¿Gumball?

El chico aparto la mirada de la pelinegra y observo a su amiga rubia.

—Hola.

Fionna le sonrió.

— ¿Estas bien?

Gumball rio.

—La fiesta de ayer duro hasta muy tarde. —explico agitándose el cabello con una mueca incomodo.

—Bueno…Marceline Simon te está buscando.

La pelinegra asintio.

—Lo veré más tarde.

Fionna asintio le dio una última mirada extrañada a la pareja antes de irse a tomar sus clases.

—Gumball sé que te hice mucho daño y sé que me odias pero…

El chico negó.

—Las disculpas no son suficientes pero te prometo que lo que paso solo quedara entre nosotros.

Marceline ladeo la cabeza confundida.

— ¿Qué es lo que quieres a cambio?

Gumball sonrió.

—Si se trata del tema de Fionna y Marshall te advierto que yo no…

El volvió a interrumpir.

—No pido nada a cambio de mi silencio.

Soltándola se alejó después dejándola aun mas confundida.

….

Unos pisos abajo Simon vio a Marceline bajar por las escaleras y se acercó a ella.

—Buenos días. —saludo sonriéndole con amabilidad.

— ¿Estas bien?

Ella lo miro aun distraída por lo de hace un momento.

—Sí, solo algo nerviosa.

Simon asintio cayendo en cuenta. Hoy empezaban los exámenes, hoy se evaluaría su trabajo como su tutor.

—Tranquila todo estará bien, te estaremos apoyando.

Su expresión le calentó el corazón y encendió su ánimo.

—Claro. —dijo fingiendo indiferencia caminando hacia donde tomaría su examen.

—Suerte.

Simon agito su mano.

….

Finn caminaba hacia los casilleros cuando vio sentado en el suelo a su amigo pelirosa.

—Wow miren quien vive aún.

Gumball levanto la mirada.

— ¿Estas bien? —pregunto mientras abría la gaveta.

—La cabeza me está matando. —contesto sobándose la sienes.

—Bebiste mucho anoche.

Le recordó sacando su libro.

—La verdad fue la primera vez que te veía beber alcohol.

El rosado rio, si el supiera de sus errores del pasado no se hubiera sorprendido por la forma en que bebió brandi como si fuera agua.

— ¿Por cierto quien consiguió todas esas botellas?

—Ese chico…Ricardio. —dijo Finn contestando a la pregunta de su amigo.

La princesa flama se acercó.

— ¿Ya estás listo?

Pregunto después de darle los buenos días a Gumball.

—Oh si perdón.

Miro a su amigo.

—Nos vemos luego. —mascullo antes de irse con la pelinaranga.

—Gumball.

La voz de su hermana rompió sus intentos de relajarse un momento.

— ¿Qué quieres?

Bonnibel que venía junto a Ricardio que parecía haberse vuelto su sombra simplemente suspiro.

—Quería ver como estabas. —dijo torciendo el gesto cuando vio lo pálido que estaba su hermano.

—Mal, ¡Bonnibel estoy mal!

Se puso de pie.

—Gumball por favor.

El paro un momento pensando en la posibilidad de apiadarse de su hermana pero la sola precensia del pelirrojo le incomodaba.

—Bonnibel…solo déjame solo.

Ricardio detuvo a la pelirosa.

—Yo hablare con él.

Teniendo los ojos vendados por la aparente falsa bondad del pelirrojo Bonnibel asintio dejándolo ir tras su hermano.

—Alégate.

Caminando hacia alguna parte Gumball casi deseo estar en presencia de Marceline.

—Mira chico esto no me agrada más que tú, pero tienes que escucharme. —mascullo mientras lo jalaba del hombro.

—Yo sé de algo que te hará sentir mejor.

El odio era fuerte pero la proposición pudo más en ese momento.

—Ok, muéstrame.

Reconociendo un logro cuando lo veía Ricardio amplio su sonrisa y saco de sus bolsillos algo que seguramente terminaría por embaucar al chico en un oscuro poso.

….

Las clases habían terminado y Marceline salió con una mueca de preocupación descrita en todo su rostro.

— ¿Cómo te fue? —pregunto Simon levantándose de donde había estado sentado esperándola.

—Espero que bien. —contesto con un suspiro exhausto totalmente justificado ya que en su vida nunca se había esforzado tanto por algo.

—Ya verás que te fue bien.

Marshall la abrazo tratando de animarla como en los viejos tiempos.

—Él tiene razón Marcy.

Marceline se giró a ver a la rubia con aprensión.

— ¿Oh dios lo hice de nuevo?

Ambos primos asintieron.

— ¿Qué cosa? —cuestiono Simon confundido.

—Marceline odia que la llamen Marcy.

El castaño miro a los ojos a la pelinegra y ella aparto la mirada.

— ¿Que sirven en la cafetería?

Fionna y Marceline se encogieron de hombros.

—Quien sabe.

El grupo entro en la cafetería donde siempre estaba un caos entre los diferentes grupos.

—Oye Simon hay algo que debo mostrarte.

El castaño que esperaba en la fila miro cuestionante a su amiga.

—Ayer en la noche encontré esto junto a esa cabaña.

Le mostro el encendedor grabado.

—Empiezo a pensar que hay algo más que Marceline está ocultándonos.

Simon de reojo se aseguró que Marceline estuviera los bastante lejos para no escucharlo.

—Yo pienso lo mismo…ella me dijo que Gumball la salvo de ahogarse.

Fionna negó.

—No, eso no es posible. —susurro riendo.

—Eso pensé yo también.

Marshall se cruzó de brazos.

— ¿Porque tendría que ser imposible que el dulce bobo salvara a mi prima?

Fionna sonrió.

—Bueno…Gumball no sabe nadar.

El pelinegro por primera vez empezó a dudar de su prima. ¿Que podría estar ocultándole?, que tan grave era como para que recurriera a esos métodos.

— ¿Entonces porque estaban los dos empapados? y ¿por qué Marceline estaba tan alterada?

Como si su presencia contestara sus preguntas Ricardio hizo acto de presencia en la cafetería acompañado por las populares que se pegaban a él como las abejas a la miel.

—R.H…Ricardio Heartfill. —murmuro Fionna palideciendo.

—Debí saberlo.

Marshall apretó los puños.

—Donde esta gumball él tiene que decirnos la verdad.

Fionna vio que Marceline se acercaba.

—Hablaremos con el después de clases, ahora todos silencio.

En la mesa todos se mantuvieron callados algo que analizo con curiosidad la reina vampiro.

— ¿Está todo bien? —pregunto removiendo la sopa de su plato.

—Claro es solo que el baile de graduación está cerca y… ¿ya tienen pensado con quien irán?

Marceline negó.

—Dudo que alguien me invite. —susurro bajo la pelinegra pensando que nadien la escucharía. Pero Fionna lo hizo y golpeo a Simon debajo de la mesa.

—Ya verás que habrá alguien.

Simon ladeo la cabeza. Estaba confundido con las expresiones de la rubia.

— ¡Auch!

Grito Marshall.

—Oh, lo siento.

Marceline sonrió a la pareja.

—Parece que alguien está perdiendo la paciencia.

Ambos se pusieron como remolachas.

—Como sea espero que disfrutes inflando globos prima. —dijo Marshall vengándose de ella.

—Que maduro Marshall Lee, que maduro.

Desde lejos Bonnibel miraba a Simon y Marceline enviarse señales poco sutiles.

—Oye tranquila tu postre no tiene la culpa.

La princesa Mora rio mientras se limpiaba la boca.

—Ella tiene razón, pronto encontraras la forma de separarlos.

Solo la princesa flama se horrorizo por el comentario de la grumosa.

—Ellos se ven lindo juntos.

La grumosa miro mal a la chica.

—También yo y Brad pero aun así lo termine. —dijo bajando su bebida light.

—Yo estoy de acuerdo. El amor entre ellos es obvio pero ninguno da un paso adelante.

La princesa Mora dio un suspiro soñador.

—Justo como Finn y flama.

Se burló la grumosa algo celosa de quienes encontraban el amor.

—Dicen tontería ellos jamás podrían estar juntos, la rata...dijo Simon es más del tipo de las chicas como la dulce princesa.

La fantasma junto a Ricardio que no parecía importarle esta conversación comento su opinión.

—Como sea pasando a otro tema, Bonnie respecto a la decoración para el baile tienen que ser un color purpura oscuro.

Bonnibel miro a la peli morada sin mucho interés.

—Es un tema invernal pero intentare hablar con los demás organizadores.

Jugueteo con el dije que traía atado a la muñeca.

— ¿Oye puedo verlo?

La fantasma miro de cerca el dije dorado con forma de corazón con una pequeña nota musical grabado en él.

—Por dios es el mismo.

La peli rosada levanto una ceja.

—Ya tenemos nuestra próxima jugada.

Ricardio también sonrió de la misma manera malvada.

….

La última clase era la de química y una vez más se hizo cambio de compañeros, Marceline estaba ahora compartiendo lugares con nada menos que Gumball. ¿Que otra traviesa jugarreta del destino era esta?, Parecía que algo se empeñaba en poner en su camino al chico del cabello rosado.

—Ponen solo dos cucharadas.

El movimiento constante del chico provoco desviara la vista de la pizarra hacia él.

— ¿Qué es eso? —pregunto tratando de quitarle el pequeño frasco naranja.

—Nada de tu incumbencia.

Forcejearon hasta que la profesora les dio una mirada molesta.

— ¿Pasa algo?

Gumball negó y Marceline aprovecho para quitarle el frasco de una vez por todas.

—Bien.

La profesora regreso a su clase.

—Bien ahora ponemos solo un poco de agua.

Marceline leyó la etiqueta del frasco y luego miro al peli rosado.

— ¿Que acaso te volviste loco?

—esto no es tu problema devuélvemelas.

La pelinegra negó.

— ¿Quién te las dio?

Un pestañeo y supo que todo esto fue creación de Ricardio.

— ¡Oye que haces!

Después de arrogar todas las pastillas al drenaje Marceline miro a Gumball.

—Salvándote de una estupidez. —le dijo pero el solo vio sus esperanzas de paz irse lavadas en un chorro de agua. Que haría ahora para calmar sus nervios, ¿beber otra botella de brandi?

Dándose vuelta alejando su mirada de esos dos Simon se concentró el su experimento lo mejor que pudo, pero un suspiro cansado de parte de Bonnibel le extraño.

— ¿Está todo bien?

La pelirosa le dio una mirada de tristeza.

—Me temo que no….perdí el dije que mis padres me regalaron.

Simon se sorprendió por la noticia. Él sabía que ese dije de oro era un recuerdo muy preciado para su amiga, sus padres se lo obsequiaron antes de irse a trabajar al extranjero en un laboratorio médico.

—Lo deje en mi casillero y después ya no estaba.

Simon le puso una mano en las suyas.

—Te ayudare a buscarlo.

Ella le sonrió.

—Gracias. —dijo dándole una mirada sutil de reojo a la fantasma que levanto el pulgar.

….

Sonó el timbre y nadien espero ni un minuto más para Salir de esta cárcel que algunos llamaban preparatoria. Gumball detuvo a la pelinegra.

— ¿Ahora qué quieres?

Gumball miro hacia la puerta y luego volvió a mirar a la reina vampiro.

—Esas pastillas eran mi única oportunidad para recobrar mi cordura.

Marceline suspiro.

—A veces eres un idiota ¿lo sabias?

Lo jalo de la playera arrastrándolo con ella al tejado.

—No necesitas de esas cosas para poder descansar.

Gumball miro hacia el vacío y sintió que ella tenía razón aquí solo había silencio.

….

Abajo Simon buscaba en el suelo el dije de su amiga hasta que en su camino se toparon los zapatos de color blanco.

—Qué bueno que alguien está ayudándola.

La fantasma sonrió al castaño.

—Sabes yo estoy segura de que fue un robo.

Simon miro a Bonnibel quien asintio.

—Le pregunte a la conserje y ella dice que vio una chica de cabello negro escabullirse por aquí a la hora del almuerzo.

A veces los villanos de la historia se salen con la suya y este será el caso ya que Simon aunque no quisiera admitirlo pensó en alguien que encajaba con la descripción y el momento del robo.

—Bien hecho ahora solo queda esperar y ver. —susurro la fantasma cuando vio a el castaño alegarse hacia la terraza.

….

— ¿Oye eso es un guardapelo?

Marceline miro al peli rosado.

—Es exactamente igual al de mi hermana.

De repente bajo la mirada. Ahora que se sentía más en equilibrio se dio cuenta de que había sido muy duro con su pobre hermana.

—A veces es mejor pedir perdón.

Sorprendido por la facilidad con la que leía en el como un libro abierto Gumball se le quedo mirando unos largos e incomodos segundos para la pelinegra.

—Tie…tienes razón.

Antes de que se pusiera de pie la puerta se abrió y por ahí vio entrar a el castaño cuya mirada decayó una vez miro el dije en manos de la reina vampiro.

—Marceline…eso… ¿qué haces con eso?

Ella lo miro confundida.

—Eso es de Bonnibel.

Por inercia miro hacia abajo e inmediatamente negó.

—No…esto no es.

Simon levanto una mano.

— ¡No!…por favor ya no mientas.

Marceline negó.

—No te estoy mintiendo, esto es mío.

— ¿Un dije de oro?

—Que estas insinuando Simon.

El castaño abrió y cerró la boca incapaz de decir en voz alta aquello que estaba pensando.

—Nada…yo…yo.

Marceline lo enfrento.

—No, vamos dilo, ¡dilo!

Gumball vio el dolor en los ojos de la pelinegra ante las insinuaciones del castaño que una vez más se había dejado engañar.

—Ok tómalo llévate esta inservible baratija.

Simon negó y salió dejando a Marceline herida con nada más que la compañía del peli rosado.

—Yo…yo me tengo que ir. —susurro con voz ahogada por las lágrimas que intentaba retener para conservar su fachada de indiferencia mientras salía a toda prisa.

….

Abajo Bonnibel miro el dije que Simon le trajo fingiendo alivio para hacerle creer a el castaño que de verdad ese dije era el suyo.

—Gracias Simon.

Lo abrazo con fuerza tal y como la fantasma le había dicho.

— ¿Dónde lo encontraste?

Simon se sintió incapaz de contarle.

—Estaba tirado por ahí.

Mientras se separaban alcanzaron a escuchar el sonido de pasos bajando rápidamente por las escaleras. Simon se sintió terriblemente mal cuando vio a la pelinegra darle una mirada herida antes de ejecutar hacia afuera de la institución.

—No. —susurro estirándose a tomar su mano pero él no podía más con este dolor que lo incomodaba.

— ¡Simon!

El castaño salió corriendo detrás de la pelinegra que estaba casi cerca de la calle mientras Gumball le arranco de las manos el dije a su hermana.

— ¿Que estas tramando Bonnibel? —cuestiono molesto abriendo el guardapelo donde había una pequeña foto.

— ¡Este no es tu dije!

La peli rosada nerviosa miro hacia todos lados.

—No sé de qué estás hablando.

Gumball negó para después correr el también afuera.

— ¡Marceline!

La reina vampiro se giró a ver a los dos chicos ignorando el hecho de que estaba a mitad de la carretera.

— ¡No! —gritaron Simon y Gumball cuando vieron el auto aproximarse con rapidez hacia la pelinegra que solo alcanzo a escuchar el chirriar de los neumáticos...

Fin del décimo capitulo mis niños del hielo espero fuera de su agrado, no se olviden de comentar al final ;)