Recuérdame.

Capitulo: 11

Confesiones.

Enjoy:

….

Marceline abrió los ojos cuando no sintió dolor alguno y en vez de eso sintió como alguien le sacudía con fuerza.

— ¿Señorita está bien? —le pregunto el conductor del auto que había bajado inmediatamente después de que frenara a tiempo.

—Yo...yo—murmuro aun en shock por el impacto de casi ser arrollada.

— ¡Marceline!

Escucho dos gritos y levanto la mirada hacia a Simon y Gumball.

— ¿Estas bien? —preguntaron otra vez al unísono.

—Si estoy bien…me tengo que ir.

Después de darle un vistazo al castaño salió de su estupor gracias al recuerdo de su discusión.

— ¡Espere señorita! —Grito el dueño de la camioneta varada a mitad de la carretera pero ella no le hizo caso.

—Ustedes…

Se giró a ver a los dos chicos pero ellos también ejecutaron hacia distintos lados.

….

Adentro de la escuela Marshall se topó con Ricardio y se apresuró a tomarlo por el cuello.

— ¡Que le hiciste! —exigió apretando el puño cortándole el aire poco a poco.

— ¿A quién? —pregunto el pelirrojo sin perder su sonrisa.

— ¡A Marceline!

El pelirrojo se sacudió soltándose del control del pelinegro.

—Eso no es de tu incumbencia.

Marshall apretó la mandíbula y le dio un golpe justo en la cara.

— ¡Ella es mi familia y me importa!

Ricardio se estabilizo y limpio el líquido que sintió en los labios.

—¡Bien entonces púdranse todos los que estén con ella!

Empezaron a pelear en pleno pasillo en frente de los demás estudiantes.

— ¡Marshall detente! —grito Fionna corriendo hacia el grupo.

—Fionna no te metas en esto.

Ricardio miro al pelinegro y luego a la rubia.

—Él tiene razón aléjate de él niña.

Marshall lo presiono en el suelo.

—Ni siquiera lo pienses—le susurro bajo amenazante.

—Te lo advierto aléjate de Marceline, oh si no…

Se puso de pie y se fue dejando tremendamente contrariado y golpeado a Marshall.

….

Simon entro con rapidez al salón de clase y saco su móvil de su mochila.

—Vamos contesta. —murmuro dando vueltas por todo el aula vacía.

—Hola.

Lucy dejo de escribir para contestar el teléfono.

—Tía ¿Marceline esta hay?

Lucy se asomó en la puerta.

—No, ¿por qué?

Simon se jalo del cabello desesperado.

—Cuando llegue no la dejes irse.

Lucy levanto una ceja.

— ¿Discutieron verdad? —pregunto después de cambiar la hoja en su máquina de escribir.

—Luego te explico solo no la dejes salir.

Así se quedó esperando la aparición de la pelinegra pero ella nunca apareció y eso empezaba a preocuparle. En el poco tiempo que llevaba conociendo a la amiga de su sobrino le tomo el cariño como aun miembro más de la familia, ¿qué pudo pasar para que Marceline no viniera a trabajar?, se preguntaba

...

Simon miro a la chica bajita pelirroja que se acercó a él para avisarle de algo que le había pasado a Bonnibel.

— ¿Que paso? —pregunto cuando vio a la pelirosa llorar.

—Ella ha estado así desde hace un buen rato.

La princesa mora trato de mantenerse triste y no culpable ante esta situación donde la habían metido sus amigas porque no le gustaba mentir.

—Pobre ella no quería buscar todos estos problemas—La fantasma que siempre buscaba enredar las cosas para mal de Marceline dijo fingiéndose afligida ante los ojos de el castaño que se debatía entre ir a buscar a la pelinegra y quedarse con su amiga.

—Y para colmo su hermano le grito.

Simon se sorprendió. Gumball siempre era tan apegado con su hermana y nunca los había escuchado discutir, ¿Porque el tomo esa actitud tan repentinamente?

— ¿Nosotras tenemos que irnos pero te importaría quedarte? —pregunto Mora nerviosa.

El castaño asintio. De todos modos Marceline no iba a querer hablar con él por culpa de su precipitada acusación.

— ¿Simon estas bien? —cuestiono Bonnibel después de un rato de no escuchar ni un ruido de parte de el castaño

—Sí, solo pensaba. —contesto mientras se acomodaba las gafas.

La peli rosada lo miro a los ojos.

— ¿En Marceline?

Simon se sonrojo.

—Ella te gusta… ¿verdad?

Ambos se miraron.

—Vamos no tienes que ser tímido, nos conocemos desde hace años.

El castaño se puso de pie y de cara a la pared asintio.

—Dios no sé qué me está pasando…

Luchando con su dolor Bonnibel sonrió.

—Te estas enamorando bobo.

Simon suspiro.

—Es eso lo que me asusta yo…yo hace tiempo hice una promesa. —dijo compungido con la sola muestra de que había faltado a su compromiso.

—Es verdad nunca me has contado detalladamente sobre esa promesa que le hiciste a…Marcy.

El castaño cerró los ojos.

Flash back

Te prometo que algún día nos veremos de nuevo.

Mientras el flash de la cámara se apaga y las fotos salen Simon se inclina plantándole otro beso a su amiga de doce años que aún se sonroja apenada por su atrevimiento.

Y jamás nos separaremos de nuevo.

Marceline se agacha a tomar una de las fotos y la guarda en su maleta.

Y si alguno pierde su fotografía el otro jamás lo perdonara…

Fin flash back

Bonnibel sonrió

—Qué lindo como si planearan casarse.

Simon se puso como remolacha.

—Eso es precipitarse demasiado…por lo mucho planeábamos estudiar juntos.

La pelirosa ladeo la cabeza.

— ¿Ella también quería ser arqueóloga?

El negó con una sonrisa cálida.

—Quería ser doctora.

Ante esto Bonnibel dio un suspiro de tristeza.

—Al igual que Gumball. —susurro pensando en la expresión de decepción que le dio su hermano.

—Ya verás que todo estará bien.

Simon le puso una mano en la suyas.

….

En las calles Marceline caminaba hacia su casa después de horas bajando por la calle, suspiro con alivio al ver que Simon no estaba ahí pero después hizo un ruido de pura sorpresa al ver a Gumball sentado en la acera.

— ¿Qué haces aquí? —pregunto dándole un pequeño susto.

—No es obvio. —contesto levantándose. —Estaba preocupado.

La reina vampiro rio.

— ¿Tu?

Gumball asintio.

—Casi te arrollan.

Marceline fue hacia la puerta de su casa.

—Oh eso—susurro indiferente mientras abría.

—Supongo que para la reina vampiro eso no fue nada.

Gumball entro sin siquiera ser invitado primero.

—Mientras esperaba afuera escuche rumores interesantes.

Marceline después de dejar en el suelo su bolso miro al pelirosa.

— ¿Y aun así te arriesgas?, después de que le robe a tu hermanita.

Gumball sonrió.

—Tu no hiciste eso…ese dije no es el de mi hermana.

La pelinegra lo miro realmente sorprendida.

— ¿Cómo estas tan seguro?

Su contacto visual solo se perdió cuando ella se fue a abrir la vitrina y saco una de las botellas de vino que su padre guardaba.

—El símbolo es completamente diferente, H.A. era algo que tenía grabado en la parte de atrás.

Marceline dejo la botella sobre la mesa y se conformó con mirarla solamente ya que después medito las consecuencias. Si su padre se aparecía y veía extinta su botella seguramente la mandaría internar otra vez.

—Hudson y Anne, son mis padres. —susurro fingiendo indiferencia.

—Eso pensé cuando vi la fotografía.

Gumball saco el dije de sus bolsillos.

— ¿De dónde sacaste eso? —pregunto a Gumball que solo sonrió cuando escucho un atisbo de alegría en su voz.

—Mi hermana siempre está diciéndome de lo que está bien y lo que está mal así que pensé que era lo correcto.

Marceline volvió a colgarse el dije en el cuello.

—Es una foto muy vieja.

La abrió por un momento y Gumball se le acercó para mirar más de cerca.

— ¿Esa niña eres tú?

Marceline asintio.

—Te pareces mucho a tu madre.

Ella se congio de hombros.

—Tal vez por eso mi padre me tiene alejada de él. —susurro con tristeza serrando el guardapelo dirigiéndose hacia la mesa a tomar la botella donde se sirvió una considerable cantidad en una copa.

—Por la soledad.

Levanto su copa y Gumball sonrió mientras él hacía lo mismo sirviéndose un poco más del líquido rojo oscuro.

—Por la soledad. —repitió dando un trago largo.

más tarde

En la mesa descansaba su copa y Marceline estaba en la alfombra mirando el techo mientras escuchaba a Gumball quejarse del show de televisión. Se preguntaba, ¿en qué momento se habían vuelto tan cercanos?, ¿desde cuando el había perdido su miedo por ella?

— ¡Dios diez mensajes!

Marceline le arrebato su móvil.

—Eso no es tu asunto.

Gumball dejó caer las últimas gotas de vino en su boca y soltó una risita.

—Vamos Marceline nos conocemos desde hace tiempo.

Ella lo miro.

— ¿Y?

Gumball se giró en el sofá a mirarla.

— ¿De verdad estas enamorada de Simon?

Se habría levantado indignada pero estaba mareada.

—Porque tú eres una especie de gótica y Simon es…Simon.

Ella rio.

—Sabes no quiero hablar de él ahora.

Gumball se dio cuenta de su expresión y no pudo evitar presionarla para que le contara más de ese tema que seguía despertando su curiosidad.

—Fue algo muy extraño, ¿Por qué inventaría Bonnie todo eso? —pregunto a nadien en específico el peli rosado y Marceline bufo.

—Le cayó a la perfección que tuviéramos el mismo dije.

Gumball asintio de acuerdo.

—Y Simon callo en su trampa.

Una pizca de tristeza se mantuvo implacable en su voz.

—Él confía en ella…dios hasta creo que están enamorados.

De la nada una molestia le pico de momento al escuchar la inquietud en la voz de la reina vampiro.

—La verdad no sé nada sobre eso…lo siento. —dijo Gumball incorporándose del sofá tambaleándose a cambiar de canal.

—Ella me advirtió que me alejara de él. —susurro y el chico volteo a mirarla incrédulo.

— ¡Que!

Marceline suspiro.

—Me dijo que él ya está enamorado de alguien más.

Gumball se dejó caer en el suelo.

—Algo de eso había escuchado pero no me imagine que Simon y mi hermana…

En el fondo se compadeció de la pelinegra y de su pobre amigo rubio. Finn siempre estuvo enamorado de Bonnibel desde el momento en que la conoció.

—Eso nos convierte en los rechazados.

Marceline le sonrió.

—Supongo que sí.

El chico se estiro a tomar la botella.

—Oye ya bebiste demasiado ¿no?

Gumball sirvió un poco en la copa y se la pasó a la pelinegra mientras reía.

—Jamás pensé que estaría aquí bebiendo con la persona que me hizo recorrer el infierno.

Marceline se levantó y le puso una mano en el hombro.

—De verdad sé que dijiste que una disculpa no es suficiente pero de verdad lo lamento…tu esa noche me salvaste y yo no te di las gracias—mascullo seria.

Gumball dio un respingo.

—Eso suena tan fuera de ti.

Marceline tomo un trago.

—Lo sé.

Lo miro beber como si el líquido alcohólico fuera agua y se preocupó un poco al darse cuenta que este chico estaba siguiendo el mismo camino que siguió Ash en su momento.

Cuando había conocido al peliblanco había pensado que él era como los demás de la banda. Un chico perdido en las garras de las drogas y el alcohol, pero con el tiempo se conocieron mejor y ella se dio cuenta que solo buscaba huir de lo duro de su vida.

Comenzó bebiendo hasta perder la conciencia y luego después de la aparición de Ricardio en sus vidas llego lo peor. Gumball hablaba de su pasado con tanto odio y tristeza que ella estaba convencida que no quería que el pasara por esa misma oscuridad que lo terminaría destruyendo.

¿Cómo podía pensar en ayudarlo cuando ella fue su verdugo?

Con Ash fue sencillo el necesitaba compañía. Esa necesidad fue por meses la base de su relación pero después supo que en vez de mejorarse lo que él hacía era empezar a querer arrastrarla con él a ese mundo de dolor…no, con el peli rosado no funcionaría el trato rudo.

—Oye… ¿cómo te fue en tu prueba?

Marceline lo miro aun con los ojos perdidos en sus pensamientos.

—No tengo idea. —respondió dando un bostezo.

—Supe que estas tomando la prueba para la escuela de medicina.

La pelinegra asintio.

— ¿Y tú como lo supiste?

Gumball se acomodó mejor contra el sofá. El líquido rojizo empezaba a adormecerlo y no quería terminar con dolor de espalda por dormir en el suelo.

—Yo también estoy tomando esa prueba, así que vi tu nombre en la lista de los solicitantes.

La reina vampiro se quedó mirando la televisión antes de que poco a poco el sueño los venciera a ambos.

….

Simon y Bonnibel había decidido salir como en los viejos tiempos y fueron a una discoteca. Mientras entraban no se percataron de la presencia de la fantasma siguiéndolos desde que salieron de la escuela.

Espero que la pelirosa estuviera sola para acercarse a entregarle aquello que Ricardio le facilito para hacer más fácil su siguiente movida.

— ¿Donde esta? —pregunto mirando para todos lados.

—Afuera intentando hablar con Marceline.

Saco de su bolsa un tubo con un poco de polvo.

—Solo un poco.

La pelirosa miro preocupada como el líquido hacia contacto con el extraño polvo.

—Estaré arriba tomando el mejor Angulo. —mascullo mientras agitaba su cámara frente a la cara de la peli rosada.

Se fue justo a tiempo porque Simon regreso con una expresión que denotaba que no había podido hablar con la pelinegra.

—Creo que iré a ver a su casa.

Tomo su vaso y trago todo de un solo golpe.

— ¡Simon espera!...porque no…te sientas.

El castaño negó.

—Lo siento pero estoy muy preocupado.

Camino hacia la salida y Bonnibel hizo una gran rabieta tirando al suelo todo lo que estaba en la mesa.

— ¿Oye que paso? —pregunto la fantasma después de bajar con rapidez por las escaleras.

—Ese bobo viviendo una mentira como si fuera real… ¡Marceline no es Marcy!

La fantasma la miro cuestionante.

— ¿Quién? —pregunto interesada.

—La chica de la que Simon está enamorado.

Bonnibel pateo la mesa.

—Sabía que este plan no resultaría bien. —dijo no pensando bien en lo que decía.

— ¡Su tarea era solo enamorarla no enamorarse de ella!

La fantasma amplio sus ojos y una sonrisa siniestra se dibujó en su rostro.

— ¡Lo sabía!, sabía que esto era parte de una treta.

Ella se sentó en el sofá palmeo el sitio junto a ella.

—Ven tienes mucho que contarme…

….

Marceline pov:

El continuo tintineo del timbre me despertó de mi sueño. Mire hacia arriba y me di cuenta que estaba dormida recargada en Gumball.

¿Quién podía ser? —me pregunte mientras iba a abrir la puerta.

¿Simon?

De un momento a otro me abrazo con fuerza.

Dios estaba tan preocupado. —dijo mirándome a los ojos después de tomar mi rostro entre sus manos.

Marcy…

Me beso de repente casi tan sorpresivamente como su abrazo y yo amplié mis ojos, me había llamado ¿Marcy?

Fin pov

Gumball se despertó por la corriente de aire que se filtró en la habitación. Se levantó y miro hacia arriba sorprendido.

—Wow.

Fue lo único que alcanzo a murmurar sintiéndose muy incómodo.

— ¡Simon! —grito Marceline cuando lo vio caer al suelo.

— ¿Esta bien? —Gumball pregunto mientras la ayudaba a llevarlo al sofá.

—No vuele a alcohol.

Marceline y Gumball saltaron cuando Simon revivió.

— ¡Marcy perdóname!

Miro a Marceline suplicante y ella se dio cuenta del por qué estaba actuando tan raro. Le habían dado un fuerte alucinógeno, ¿pero quién?

— ¿Entonces está bien?

Marceline asintio.

—Solo necesita dormir.

Empujo al castaño en el sofá.

—Tienes que descansar—le dijo aun con las mejillas rosas.

—No…escúchame…Te quiero…

Gumball se fue a la cocina a buscar algo que ayudara.

—Pero Marceline no debe enterarse.

La pelinegra asintio.

—Sí, sí, ella no se enterara—Le aseguro.

— ¿De quién habla? —pregunto Gumball regresando con agua fría en un vaso.

—No…no sé.

Marceline se alejó de la mirada escrutadora del pelirosa.

—A mí me parece que sí.

Simon la jalo del brazo tirándola sobre el para abrazarla con más fuerza.

—Necesito a Marceline…pero no la quiero como a ti. —murmuro en su pelo.

—Si…Simon me lastimas.

Con la cara en su pecho trato de llegar al chico racional atrapado en una marea espesa de confusión. Él era más fuerte que ella y la estaba asfixiando.

—No…escúchame lo siento.

Gumball se precipito a ayudar a Marceline.

— ¿Estas bien? —pregunto a la pelinegra que entre jadeos asintio.

—Se quedó dormido.

Dándole una mirada al castaño noto algo que guardaba en los bolsillos de su chaqueta, un labial rosa. Miro a Gumball que simplemente le sirvió como apoyo para llorar.

….

Finn y Flama estaban caminando hacia la casa de la pelinaranga después de una sita en la feria del muelle. El cómo todo un caballero se ofreció a acompañarla a casa y la princesa flama se sintió incapaz de echar a perder su gesto recordándole que prácticamente Vivian uno cerca del otro.

—Gracias por todo Finn.

En otra ocasión ella habría sido quien besara en la mejilla al rubio. Pero ahora ella quería fuera el quien se despidiera.

—No fue nada.

Finn se inclinó poco a poco cerca de la pelinaranga que se sentía morir con cada minuto que su príncipe se demoraba.

—Buenas noches. —susurro para después darle un beso en la mejilla.

—Buenas noches.

Decepcionada la princesa Flama se fue hacia su casa abandonando a Finn que frustrado pateo una roca. ¿Por qué no podía olvidar y seguir a delante?, era más que obvio que Bonnibel y Simon se entendían y eso lo molestaba y hería.

—Te dijo que estoy bien.

Se detuvo cuando escucho las voces venir de su jardín.

—Pero esta aun morado.

Fionna miro a Marshall.

—No es nada, me tengo que ir.

Antes de irse le dio un beso en la mejilla sorprendiéndola enormemente.

—Hey Fionna si gritas despertaras a los vecinos.

Ella miro a su gemelo.

— ¿Estabas espiando? —cuestiono Fionna con las manos en la cintura y una mirada de desaprobación puesta en Finn.

—Claro que no, acabo de llegar.

Las luces de la casa se encendieron y sus padres salieron en pijama.

—Oh, no. —dijeron ambos al mismo tiempo.

…..

A la mañana siguiente Simon se despertó con una tremenda jaqueca. Se levantó y después de ponerse los lentes miro hacia la figura en la ventana.

— ¿Marceline?

Ella se giró a verlo.

— ¿Dónde estoy? —pregunto poniéndose de pie.

—En mi casa… ¿no lo recuerdas?, ¿nada de lo que paso ayer?

Simon se puso a pensar.

—Si…yo…

El beso brillo como un faro entre la neblina oscura. Se sonrojo apenado.

—No, tranquilo entiendo…estabas…confundido.

Miro hacia el suelo. Recordó soñar con Marcy y recordó que le pidió una y otra vez que lo perdonara.

—Bueno…pero el…el beso…yo…

Marceline permaneció apacible.

—Lo que dije era cierto…

La reina vampiro ladeo la cabeza.

— ¿Lo de quererme?

Simon sacudió la cabeza.

—Bueno…yo…no diría que…

Miro como ella se alejaba hacia la puerta y entro en pánico.

—Ya te dije que entiendo, tú te estabas refiriendo a otra persona.

Apunto de irse Marceline le dio una mirada a el castaño que no estaba dispuesto a dejarla irse sin escucharlo antes.

La detuvo y la hizo girarse para que ambas miradas de enfrentaran.

—Te necesito…Marceline no te amo pero te necesito. —dijo sacudiéndola.

—Me enamore hace tiempo de alguien y eso me lástima porque no es posible, necesito olvidar…quiero olvidar.

Envuelta en sus brazos le toco la cara y sonrió con tristeza al ver su desesperación. No podía dejarlo así sabiendo de su sufrimiento.

—Será algo difícil…porque yo...

Solo una lagrima rodo por su mejilla y el la limpio con los pulgares.

—Entonces intentémoslo.

Ambos volvieron a besarse cada uno atrapado en sus temores tratando de liberarse con esta misma confesión que acababan de darse.

Solo que aún quedaban muchas cosas por pasar.

Espero que les gustara este capítulo. Perdón por el retraso pero he estado ocupada con otras cosas, sin nada más que escribir hasta la próxima mis niños del hielo ;)

Bueno estuve un tiempo pensando si Bonnibel hará sufrir a Marceline metiéndose entre ella y Simon, me pregunte ¿por qué no hacer sufrir un poco a Simon también?

Así que aquí abra un sutil Gumline por que el dulce príncipe también merece una oportunidad ¿no?