Recuérdame
Capitulo: 12
Nadien elige a quien amar
Enjoy:
….
Gumball llevaba noches sin poder dormir. En su mente el mismo pensamiento se repetía sin tregua a su conciencia fatigada y confundida.
Sus amigos ni siquiera notaron su estado deplorable ya que cada uno estaba en sus propios asuntos. Se negaba en aceptar los hechos que eran más que obvios después de que Fionna le rompiera el corazón, se había vuelto a enamorar y ahora estaba en graves problemas.
—Oye Gumball —llamo Fionna detrás del chico que dejo de mirar su casillero para mirarla a ella.
—Si dime.
Fionna sonrió. Desde el incómodo accidente de su confesión no habían hablado mucho, pero ahora que lo veía se dio cuenta de que alguna forma no le tenía rencor.
—Marceline me pidió te devolviera estos.
Miro las prendas en las manos de su amiga y negó.
—No era necesario. —susurro tratando de sonreír.
—Bueno yo creo que sí, Marceline odia el rosa recuerdas.
En ese momento los móviles de todos sonaron sin control. Una nueva publicación se había subido a la página de la preparatoria: una nueva pareja, Simon y Marceline estaban saliendo juntos.
—Wow—dijo Fionna boquiabierta. — ¿No es increíble?
—Si…increíble
Fionna dejo de mirar la pantalla para ver a su amigo alegarse.
— ¡Oh por dios! —grito en su mente sorprendida al máximo. Esto era más increíble que el hecho de que Bonnibel estaba enamorada de Simon. Definitivamente del odio al amor hay un solo paso, oh en este caso un pasado.
….
Bonnibel por su lado estaba echando humo mientras veía la publicación que su querida amiga, la grumosa, subió a su página de chismes que ocupaba toda una sección en el portal de la preparatoria.
—Es lindo pero no durara. —dijo la fantasma volviendo a guardar su móvil en su bolso. —¿verdad Clarence?
Todos en el patio miraron al chico.
—Por favor dime que la encontraste.
Clarence miro a Bonnibel.
—Estuve buscando y nada, es como si esa chica desapareciera.
Ricardio dio un sonido de desagrado.
—Sería más fácil si supiéramos su verdadero nombre…Marcy…bueno ese es un apodo obviamente.
La fantasma levanto una mano.
—Yo sugiero pedirle la fotografía al cuatro ojos. —dijo con un encogimiento de hombros.
— ¿Bonnibel podrías hacer eso? —pregunto Ricardio.
—Está bien.
Se levantó de donde estaba sentada y se fue hacia el aparcamiento.
….
— ¿Entonces cómo están?
Marceline miro al castaño que revisaba sus deberes.
—Estas mejorando Marcy.
La reina vampiro le dio una mirada de advertencia.
—Oh, lo siento lo había olvidado. —dijo riendo nervioso por alguna razón.
—humm.
Ella miro los papeles sobre el cofre del auto y no pudo evitar la curiosidad.
—Solicitud para la universidad Royal…Wow fuiste aceptado para presentar el examen de admisión.
Simon asintio con una sonrisa. Su sueño desde niño siempre fue ser arqueólogo y ahora estaba cada vez más cerca.
—Felicidades.
Lo abrazo y él se sonrojo. Aun no se acostumbraban a esto de salir juntos, pero estaban en el camino correcto.
— ¿Por cierto que es eso?
El castaño miro hacia donde estaba una vieja caja de cartón.
—Algunas cosas que quiero tirar.
— ¿Por qué? —pregunto Marceline extrañada.
— ¿Recuerdas que te dije que quiero olvidar?
Ella asintio.
—Por eso quería pedirte que los tiraras tú, claro si no es molestia.
Marceline noto que él no estaba del todo convencido con esto.
— ¿Estás seguro?
Simon asintio tratando de sonreír.
—Bueno entonces yo me encargo. —le dijo con la caja en las manos.
—Gracias.
Se inclinó y le dio un pequeño beso en los labios.
— ¿Nos vemos más tarde?
La pelinegra le sonrió con cariño.
—Claro.
Simon le devolvió la sonrisa antes de girarse para irse al edificio principal.
Bonnibel que estaba en la entrada del aparcamiento vio todo el empalagoso intercambio y eso no hizo nada por calmarla.
—Simon —llamo a el castaño que extrañado la volteo a ver.
—Buenos días Bonnie.
La felicidad en su voz le hizo fruncir el ceño.
—Si muy bueno días—susurro con ironía.
—¿Paso algo?
Bonnibel negó.
—No, solo estaba pensando en lo que platicamos ayer y pensé que tal vez podrías mostrarme esa fotografía.
Simon negó.
—No puedo.
—Oh vamos no me burlare de tu yo más joven.
Simon suspiro.
—De verdad no puedo, ya me deshice de todas esas cosas.
Bonnibel amplio sus ojos en estado de shock.
— ¿Por qué? —se apresuró a preguntar.
—Porque quiero salir a delante, por eso.
Retomo su camino hacia a los salones dejando a la pelirosa sola con su miseria y su frustración.
….
Marceline pov:
Me preguntaba que era todo esto que Simon quería tirar, ¿acaso eran recuerdos de Bonnibel?, si eso debía ser. él me había dicho estaba enamorado de un imposible y el obviamente quería empezar a olvidarla…pero…¿Qué tal si la abría solo para ver de qué se trataba?, ¡No!, si Simon me confió todo esto era porque confía en mí, y además no quería de verdad saber que había dentro.
Fin pov
Marceline tiro en el bote la caja y se fue rápidamente a tomar su siguiente examen mientras de entre los arbustos Gumball fue a ver que había tirado.
—Qué extraño.
La cargo y se dio cuenta que estaba algo pesada.
—Bueno porque no—pensó mientras se encogía de hombros y se llevaba la caja para meterla en su auto.
….
Más tarde a la hora del almuerzo Marshall comía tranquilamente sentado junto a su prima que igualmente comía una manzana mientras leía un libro.
— ¡No puede ser! —grito Fionna perturbando a ambos primos. —¡El carnaval es hoy!
Volteo a ver al pelinegro suplicante.
— ¡Que!
Fionna sonrió.
—Lo prometiste Marshall Lee.
Ash que desde hace un buen rato había estado ausente de la pandilla palmeo a su amigo.
—Vamos Marshall, una promesa es una promesa.
Marceline rio a medio bocado.
—Que ha hecho el amor con mis dos pandilleros favoritos. —dijo en burla cerrando su libro de cálculo.
—Mira quien lo dice.
Ash señalo la prueba con una enorme "A" pintada en un extremo con marcador rojo.
—Esto es para callar a mi padre. —dijo cruzándose de brazos.
—Como sea Marceline tú y Simon tienen que venir con nosotros.
La reina vampiro dejo de vera a su amiga para mirar hacia donde estaba Simon.
— ¿Entonces ya son novios? —pregunto Finn con una sonrisa.
—Bueno…estamos tomando las cosas con calma Finn.
Finn suspiro mientras negaba.
—Esto que estás haciendo es más cruel que lo que planeamos Simon.
Gumball miro su pure de papa mientras escuchaba a sus amigos.
—Mira que usarla para tu propio beneficio.
Simon bajo la cabeza avergonzado por sus acciones.
—Lo sé… pero que hago Finn cuando estoy tan desesperado.
Gumball dejó caer su cuchara y se enfrentó a Simon.
—Decirle la verdad, Simon ella no es Marcy…no crees que es cruel que solo estés con ella para recordar a esa niña.
El castaño levanto una ceja. ¿Gumball estaba defendiendo a Marceline?, la chica a la que quería humillar como ella alguna vez lo hizo con él.
— ¿Oye Gumball a dónde vas?
El chico pelirosa no les hizo caso. Continúo caminando fuera de la cafetería, al parecer se le había quitado el apetito.
— ¿Y ahora qué le pasa?
Simon se encogió de hombros, él estaba actuando muy extraño.
—Oh por cierto flama me invito al carnaval y bueno yo había ya comprado unas entradas, así que tómalas, invita a Marceline.
Simon asintio. Más tarde se lo pediría a la pelinegra.
En la mesa más alejada del bullicio escolar Ricardio esperaba con impaciencia una llamada. Nadien del grupo había echo un buen trabajo y el como siempre tenía que hacerlo todo.
— ¡Bien todos cállense!
Se puso el teléfono en la oreja.
— ¿Hola, estas lista? —pregunto a la otra persona al otro lado de la línea.
—Bien empieza.
Simon se acercó a la pelinegra cuando tocaron la campana.
— ¿Cómo te fue? —pregunto después de saludarla con un beso en la mejilla.
—Saque una "A" —contesto feliz.
—Sabía que lo podías hacer.
Fionna se aclaró la garganta.
—Tenías algo que preguntarle no Simon.
El castaño noto que la rubia había visto los boletos en sus manos y dedujo que lo demás lo había adivinado.
—Bueno que…
Su móvil sonó.
—Espera.
Contesto la llamada y en ese momento sintió que su corazón dejaba de latir.
—Cuanto tiempo sin escucharte Simon. —dijo la voz de una chica al otro lado de la línea.
—Mar...¿Eres tú de verdad?
Marceline noto la expresión de alegría en su cara y se preguntó, ¿con quién estaba hablando?
—Simon…hey—llamo Fionna a el castaño que simplemente se alegó aun con el móvil pegado en la oreja.
—Qué extraño. —dijo Marshall viendo a su prima que simplemente suspiro antes de irse a el salón de clases donde la ausencia de Gumball la extraño ya que desde que lo conocía el jamás faltaba a una clase.
— ¿Señorita Abadeer va a alguna parte? —pregunto el profesor Lemongrab cruzándose de brazos.
—Al baño profesor.
El peliverde hombre torció el gesto.
— ¿Termino ya su reporte?
Marceline miro hacia donde compartía mesa con Simon. Él no le había puesto ni una pisca de atención ni una sola vez.
—Vamos enserio necesito ir.
El Lemongrab suspiro.
—Está bien valla.
Marceline salió al pasillo. Pero en vez de ir al baño fue a buscar al pelirosa, algo que no resulto muy difícil porque lo encontró en el aparcamiento metido en su auto, un jeep color rojo.
—Valla mira quien está saltándose una clase.
Gumball escondió rápidamente la fotografía que había estado mirando para después ver a la pelinegra.
—Mira tú quien está buscándome.
Marceline negó.
—Estas convirtiéndote en un pandillero chico, muy pronto te veré en mi mesa.
Gumball rio.
—Si eso te gustaría ¿no?
La reina vampiro se dio cuenta que las bolsas bajo sus ojos estaban más notorias.
— ¿Estas bien? —pregunto ella estirando su mano para tocar de manera inconsciente su rostro. Algo que provoco un sobresalto en el chico.
—Claro que si…solo que no puedo dormir bien.
Marceline negó.
— ¿Problemas en casa?
Gumball rio nervioso.
—Algo así.
La reina vampiro se quedó meditando un rato para después abrir la puerta del piloto.
—Vamos muévete. —le dijo a Gumball que le dio una mirada de desconfianza.
— ¡Vamos!
El suspiro mientras se pasaba al lado contrario.
—Que haremos.
Marceline encendió el motor.
—Ir a despegar la mente—dijo mientras tomaban rumbo a la carretera.
….
Marshall noto que Marceline no había regresado aun a su lugar y que Simon ni siquiera se había dado cuenta. Codeo a Fionna que igualmente se extrañó por el comportamiento del castaño.
— ¿Oye Simon donde esta Marceline?
El castaño bajo su móvil y miro hacia la silla vacía a su lado.
—Estaba aquí hace un minuto.
Marshall negó.
—Hace cuatro horas que salió.
Simon ladeo la cabeza confundido.
—De verdad.
Fionna asintio.
— ¿Que no te habías dado cuenta?
Simon miro su móvil. Había estado tan feliz hace un momento que se olvidó de la gente a su alrededor.
—Estaba ocupado con algunas cosas. —mascullo como escusa mientras tomo su maletín y se fue a buscar a Marceline. Pero ella en este momento estaba conduciendo hacia el único lugar que en este momento seria como su refugio.
— ¿Dónde estamos? —pregunto Gumball mientras miraba el paisaje aun lado del camino.
—En terrenos de un internado privado.
Se detuvo frente a una vieja cerca de metal que se caia a pedazos gracias al oxido.
— ¿Por qué?
—Bueno este era mi lujar favorito.
Gumball miro el gran árbol al otro lado de la cerca y luego a la pelinegra que había bajado del auto.
— ¡Oye! —grito cuando la vio pasar atraves de un extremo abierto de la cerca.
—Vamos, ven bobo.
El pelirosa negó. Ella definitivamente lo estaba convirtiendo en un pandillero.
— ¿Entonces qué es esto?
Marceline miro hacia arriba la vieja casa del árbol y suspiro.
—Aquí pasaba la mayor parte de mi tiempo—respondió antes de ir a trepar por las escaletas de cuerda y madera.
—Quieres decir que ese internado es donde tu…dios ¿qué tan lejos estamos de Ooo?
Mirándolo desde arriba rio.
—Unos treinta kilómetros Gumball.
Comenzó a caminar por el piso de madera gastada y podrida que hacia sonidos de posible ruptura cosa que preocupo al pelirosa.
—Eso es peligroso Marceline—mascullo y la pelinegra sonrió desafiante.
—Vamos no seas aguafiestas.
Una madera callo y a Gumball casi le da un infarto.
—Debiste ver tu cara bobo.
Firmemente agarrada de una rama Marceline rio fuerte atrayendo la atención de un jardinero y la directora que pasaban por ahí.
— ¿Señorita Abadeer?
Marceline sorprendida miro a la vieja profesora que ahora era directora.
— ¿Que hace aquí?
Gumball se aclaró la garganta.
—Estábamos pasando por aquí y ella quería mostrarme su vieja escuela. —dijo con ese mismo tono encantador que engañaba a cualquiera.
—Valla eso me sorprende señorita Abadeer.
La profesora miro al pelirosa.
—Agatha Bon Valg. —mascullo estirando la mano hacia Gumball que le devolvió el saludo con educación.
—Gumball Sweet mucho gusto.
Después de sonreírle al chico la profesora miro a su antigua estudiante.
—Baje señorita hay que tomar esta reunión en un sitio más decente.
Marceline suspiro mientras procedió a bajarse del árbol.
—Vengan vamos a adentro.
Metió su mano entre el brazo de gumball que simplemente se encogió de hombros mientras eran conducidos hacia el internado.
….
En el aparcamiento casi desértico Ricardio rio placenteramente despues de ver que su querido plan había dado resultado, la expresión que vio en la cara de Simon al pensar que con quien estaba hablando era Marcy, fue la mejor parte, fijo después de observar de reojo hacia donde estaba este.
Definitivamente la expresión y reacción de Marceline seria para el como la cereza del pastel.
— ¿Donde esta ese idiota? —Clarence pregunto molesto paseándose de un lado a otro frente a Ricardio. Claro fastidiando al pelirrojo que lo obligo a detenerse con una mirada aterradora.
—Perdón Ricardio pero estoy tratando de vengarme.
Ricardio lo empujo lejos de su camino.
—Mira Clarence tus problemas me importan un comino, no se te ocurra meterte entre mis planes oh si no sabrás quien es Ricardio Heartfill.
La amenaza estaba impresa en la advertencia y Clarence trago el nudo en la garganta antes de apartarse de la línea de visión de Ricardio.
—Además ese chico está metido en demasiados líos ya—susurro con diversión subiéndose en su deportivo color rojo.
Fionna y Marshall miraron el auto alegarse para después preocupados marcar el numero en el móvil de la rubia. Afortunadamente la pelinegra contesto agradecida de que alguien la sacara de esta situación tan incómoda.
—Gracias a dios Marceline, ¿qué paso?, ¿Dónde estás?
Fionna volteo a ver a Marshall que esperaba impaciente una buena respuesta.
— ¿Qué?, ¿dónde estás?, ¿qué es ese ruido? —pregunto extrañada la rubia.
—Estoy…algo ocupada.
Marceline miro la masa inquieta de niños en sobrio uniforme rojo y gris.
— ¿Que necesitas?
Fionna se sorprendió por su pregunta.
— ¿Saber dónde estás? y ¿cómo estas amiga?
Simon se acercó y tomo el móvil.
—Marceline…
Hubo un grito y después un montón de murmullos incoherentes de niños.
—Hey Marceline, ¡Marceline!
No hubo respuesta.
— ¿Que está pasando? —pregunto Marshall arto de solo ver sus expresiones desconcertadas.
—No tenemos idea. —al unísono dijeron ambos aun en shock.
….
Desde el otro lado del patio de juegos Gumball sonrió divertido por la escena de Marceline tratando de recuperar su móvil de manos de los muchos niños de la sección de prescolar que como incentivo por su allanamiento tenían que cuidar.
—Ella no parece apta para la crianza de los niños menores. —dijo la directora mientras negó.
—Bueno esta experiencia le servirá de mucho para cuando se gradué de doctora. —susurro Gumball cruzándose de brazos.
—Ustedes son…cercanos ¿no?
El pelirosa frunció los labios buscando la respuesta indicada para su "relación".
—Estudiamos juntos la secundaria y ahora la preparatoria.
Agatha sonrió.
— ¿Y en la universidad?
El chico se encogió de hombros.
—Tal vez, ambos queremos estudiar medicina. —mascullo sonrojándose de repente cuando las mismas chicas que lo habían visto llegar con la directora y Marceline le sacaron fotografías indiscretamente.
—Una familia de doctores que bello se escucha.
Como si estuviera recitando una poesía la directora puso las manos tras su espalda y camino hacia donde estaba su vieja alumna.
—Bien ya es suficiente—llamo alto y firme poniendo orden.
—Es hora de que se preparen para dormir.
Marceline se puso de pie y aliso su camiseta azul oscuro.
—Qué bueno porque nosotros debemos irnos.
Gumball asintio enérgicamente.
—Es verdad ya casi anochece.
Los niños negaron.
—Profesora que se queden un ratito más.
La pelinegra miro a la directora y negó una y otra vez. Pero a la profesora le agradaba la enseñanza de los buenos sentimientos que forjaban carácter. Eso fue la sentencia de ambos ya que terminaron leyéndoles a los chicos.
—Señor aquí.
Una niña ya con su pijama le señalo a Gumball una mecedora en el medio de la habitación entre las camas.
—Gracias.
Le sonrió con dulzura y la niña parecía deslumbrada como si el mismísimo príncipe encantado estuviera hablándole (XD)
—Aquí Marceline.
Con un enorme libro en las manos Marceline se sentó en la silla que le ofrecía caballerosamente Gumball mientras refunfuñaba.
—Bien…comencemos. —susurro después de un suspiro.
—Señorita—llamo un niño al final de la fila de camas mientras levantaba la mano.
—Es en la página 234.
La reina vampiro rodo los ojos y busco la página.
—Sí, si página 234.
Ella se acomodó mejor en la silla y comenzó a leer.
—El rey helado como lo llamaban en el reino de las sombras se sorprendió de encontrar en el lago de media luna a la princesa de dicho sitio. Él estaba buscando un poco de agua para calmar su sed pero en vez de eso encontró a la dama que tal y como decían las leyendas era igual a un vampiro.
Marceline miro a los niños para verificar que ninguno estuviera asustado. Pero en vez estaban mirando somnolientos en su dirección.
—Era la reina de su especie y ella también estaba sola…
….más tarde….
Gumball soltó un bostezo mientras se acomodaba en el asiento del copiloto sintiéndose tremendamente agotado.
—Sabes yo podría conducir.
Dijo a la pelinegra que miraba ausente el frente.
—Tranquilo estoy bien. —susurro encendiendo el motor.
—Ok.
Gumball se envolvió más en la manta rosa que encontró en la parte de atrás de su auto quedándose callado durante todo el viaje aun que se moría por preguntar eso que le daba tanta curiosidad.
—Escuche que Simon y tu están saliendo.
Marceline rio.
—Quien no se enteró de eso. —mascullo con humor oscuro encendiendo los faros del techo dando paso a una pauta larga que solo rompió un profundo suspiro por parte de ella.
—Estoy tan confundida. —soltó de repente.
— ¿De qué?
—De esta relación —respondió entre tensa y triste.
—Acaso no…lo amas.
Marceline asintio.
—Yo sí pero el…el aún está enamorado de tu hermana.
Una herida fue para él su tono de tristeza.
—Bueno tal vez Bonnie me mate por esto pero…Marceline si lo quieres lucha por el…los grandes romances siempre empezaron de la nada.
Eran palabras contundentes y esas a veces siempre las ignoraba. Pero ahora tocaron una fibra sensible en su interior.
—Tienes razón.
Le dio una sonrisa y después continúo a mirar hacia la carretera oscura.
—Gracias—murmuro bajo para que no la escuchara pero el después de todo si la escucho y sonrió sintiéndose por primera vez en paz.
….
Para cuando el amanecer llego Gumball se despertó estirándose plácidamente sintiéndose descansado. Ellos se quedaron a acampar en la playa ya que ambos estaba muy cansados como para conducir.
Miro hacia un lado y se encontró cara a cara con Marceline que aun dormía. No supo cómo encontró el valor para hacerlo pero antes de que la reina vampiro despertara se lanzó a robarle un beso antes de que la chica ignorante de lo que paso se enderezo disparándole una mirada cuestionante a el chico que nervioso miro hacia la ventana.
— ¿Estas bien? —pregunto después de un bostezo.
—Si claro, ven déjame llevarte a tu casa.
Cambiaron lugares.
….
Marceline pov:
Gumball me dejo en mi casa y se fue a toda prisa. Claro que eso me extraño pero era el chico que vestía solo de rojo y rosa, eso no era nada teniendo en cuenta todo lo que había visto de él.
Qué raro tengo el gusto dulce en los labios como si hubiera comido algún caramelo.
—Marceline.
La voz chillona de una mujer me dejo fría ya que jamás deseaba volver a ver a esa persona.
—Ya no saludas a tu madre.
Parada junto a su novio mi madre sacudió su mano y yo simplemente maldije mi suerte.
….
Fin de este capítulo mis niños del hielo espero fuera de su agrado. Gracias por esos comentarios que amablemente me dejan capitulo tras capitulo ;)
