Resumen: Hay secretos que se esconden incluso de la luz de la luna, deslizándose entra las tinieblas de la noche, donde los instintos más primitivos toman forma y nublan el juicio.
"Per aspera, ad astra…" Seneca; (4A.d.C.–65), filósofo, político, orador y escritor romano.
Todos los personajes son de Masashi Kishimoto, y no lucro de ninguna manera con ellos.
Luna de la Semilla
Advertencias:
OoC.
AU.
Yaoi (SasuNaru).
Long Shot.
Algunas groserías.
La siempre presente falta de ortografía.
El lector podría morir de aburrimiento.
Por favor, ten en cuenta que Zaphyrla es una autora que suele tratar contenido YAOI (Relación Hombre X Hombre).
¡Si no te gusta, no leas!
Dedicado a hana hanraeki, Micami, Ottosientto, Arlenes, ambu780, lizayan, mahryramos, Seta03, coptesita, Kyarath, moamoa2, Ambu, Haruko996, HikariLucy, teffyshineetae, Maria-sama66, Yuki-2310, Hinaby, Hagane Yuuki, y Cariita Sk.
¡Gracias por darle una oportunidad a esta historia!
Un niño rubio dio varias vueltas sobre la cama, gruñendo entre sueños, hasta que sus ojos azules terminaron por abrirse.
Naruto no podía dormir. Sentía un dolor punzante sobre la frente, como si se hubiera dado un golpe contra ella, e incluso había momentos en los que pensaba que escuchaba murmullos en medio de la noche. Soltando varios siseos de descontento, el Uzumaki se levantó de la cama sin vestir nada más que un amplio camisón y luego de caminar hasta la ventana, abrió la cortina que la cubría. La luz del sol le golpeó de lleno el rostro y pronto alzó un brazo para protegerse los ojos, al menos hasta que logró acostumbrarse a tanto brillo.
El pequeño híbrido se dio cuenta entonces de que acababa de amanecer, y de que por lo tanto sus padres apenas acabarían de haberse ido a descansar a sus aposentos. Con un suspiro, Naruto supo que Kushina no iría a buscarlo hasta que el sol se encontrara más alto, y mientras tanto él no conseguía dormir. El niño ya se imaginaba pasando largas horas de aburrimiento.
De pronto, la puerta de la habitación se abrió con un leve chirrido, que de inmediato llegó a los sensibles oídos del niño híbrido. Sin embargo, nada ni nadie cruzó el antiguo umbral de piedra, a excepción de una leve brisa cuyo origen Naruto no pudo explicarse. Fue en aquel instante que el rubio creyó escuchar un susurro, una voz que lo llamaba por su nombre, mezclada con el sonido del viento.
Dejándose llevar por la curiosidad propia de la infancia, Naruto no tardo mucho en alejarse de la ventana y arrojarse contra la puerta. La voz que lo llamaba le resultaba desconocida y a pesar de eso no le inspiraba ningún temor o desconfianza. La pequeña cabeza rubia del hijo de Minato se asomó al pasillo que daba a su habitación, olisqueando con su respingada nariz para saber si el ser que lo llamaba era algún vampiro al servicio de su padre.
Pero ningún tipo de olor, ya fuera humano o inmortal, llegó hasta el Uzumaki. Extrañado, el rubio estaba a punto de volver sobre sus pasos y regresar a la habitación, cuando su nombre se escuchó de nuevo por el oscuro pasillo. Aunque ya fuera de día, los sirvientes que cuidaban del Castillo Namikaze siempre ponían especial atención en que la luz del sol no se filtrara al interior, por el bien de los vampiros que lo habitaban.
-Naruto... -murmuró otra vez la voz desconocida, proveniente desde el final del corredor. El híbrido dirigió su vista hacia aquel lugar y abrió con sorpresa su pequeña boca cuando se topó con unos brillantes ojos rojos, clavados con insistencia en su dirección.
El resto de la persona permanecía escondida en las sombras, por lo que el Uzumaki solo podía distinguir de ella su gran altura y sus anchos hombros, lo único claro era la mirada escarlata del ser que lo llamaba. Sin otra palabra más, la sombra se dio la vuelta y desapareció de la vista de Naruto. Una repentina añoranza surgió en el pecho del niño y se apoderó de su voluntad, provocando que el rubio saliera corriendo detrás del desconocido.
El Uzumaki no se daba cuenta, pero sus pupilas se habían dilatado hasta ocultar el color azul del iris y en realidad deambulaba por el lugar sin ser consciente del mundo que lo rodeaba. Naruto se veía a sí mismo alzando la mano para abrir las puertas que le obstruían el paso, cuando en verdad se trataba de que cada una de ellas se abría por sí sola. El niño de cabellos rubios había sido arrastrado por una visión profética, gracias al poder de la Tercera Hermana.
-Naruto... -volvió a hablar el ser sin identidad, desde la parte de atrás de una puerta sencilla, bajo la cual se colaba la tibia luz de la mañana.
-¿Quién eres? ¡Para ya, dattebayo! -le gritó el Uzumaki en respuesta, temeroso de que la persona desapareciera antes de poder averiguar quién era.
El hijo de la vidente Kushina empujó la puerta con todas sus fuerzas y la luz del sol le golpeó la cara de nueva cuenta, cegándolo por un momento. Para cuando su mirada azul logró acostumbrarse a tanta luz, el canto de los pájaros lo rodeaba desde todas partes. Naruto pudo distinguir un ruiseñor, parado sobre la rama florecida de un ciruelo; supo qué clase de ave era porque su madre se lo había mostrado en una de sus tantas escapadas del castillo.
El verde césped le hacía cosquillas en los pies descalzos y era increíble la cantidad de flores que lo rodeaban. Eras pequeñas, blancas y delicadas, con forma de estrella, aunque el niño de ojos azules no las encontró especialmente bonitas. A pesar de todo, su suave perfume estremeció por completo el diminuto cuerpo del infante.
El híbrido podía darse cuenta que se encontraba dentro de un pequeño jardín, cuyo límite era un alto muro de piedra, antiguo pero firme. Y de pie, en medio del lugar, se encontraba un hombre de cabello negro, dándole la espalda.
-¿Quién eres, dattebayo? -repitió el Uzumaki, comenzando a molestarse por el prolongado silencio de su visitante. En respuesta, el desconocido se dio la vuelta con lentitud, hasta mostrarle su rostro al niño.
Sin saber el motivo, un siseo gustoso escapó de los sonrosados labios de Naruto. La piel del hombre era asombrosamente pálida, tanto que por un momento el niño creyó que se encontraba frente a un vampiro, pero lo descartó con rapidez al caer en cuenta de que los rayos del sol se derramaban sobre el desconocido sin dañarlo. Dos mechones de cabello negro le enmarcaban la cara, pero el color no se comparaba con lo oscuro de su mirada. Llevaba puesta una capa azul, sujeta en el hombro derecho por un broche metálico con forma de abanico, la redondeada parte superior de éste era roja, mientras que el mango poseía un puro color blanco.
Aún en completo silencio, el hombre se arrodilló sobre el suelo para quedar a la altura del niño rubio y abrió sus brazos en una muda invitación. Con una enorme sonrisa en su carita infantil, el Uzumaki no dudo en arrojarse dentro de ellos. Sus brazos pequeños rodearon el cuello del adulto, escondiendo en él su cara al tiempo que gruñía de felicidad. Los dedos agiles del hombre de cabello negro se deslizaron con suavidad por las hebras doradas que el híbrido tenía sobre la frente.
Entonces el adulto apartó a Naruto y el corazón del niño fue atenazado por el miedo, temiendo que la persona delante de él lo abandonara. El Uzumaki nunca se detuvo a pensar en lo extraño de su comportamiento, mucho menos en lo que sus padres podrían imaginar de la escena si lo descubrieran de semejante manera con un completo desconocido.
Pero el adulto no tenía intenciones de dejarlo ir, ya que una de sus manos se mantuvo firme sobre la espalda de Naruto, apretándolo contra su amplio pecho. La mano libre, en cambio, se dirigió hacia el suelo, y tomó una de las florecillas blancas que dominaban el jardín. El híbrido no puedo evitar sonrojarse cuando la flor le fue colocada con delicadeza entre su cabello, para que después la tibia mano del hombre sujetara su mejilla izquierda. Naruto chilló avergonzado cuando los labios del desconocido se posaron sobre la mejilla contraria, y luego una vez más en su frente.
-¿No vas a decir nada? -le reclamó el híbrido al adulto, inflando los mofletes de indignación, sin darse cuenta de que con esa acción acentuaba todavía más el color escarlata de su piel.
Sin darle al niño una contestación clara, el adulto se limitó a estirar un poco la comisura de sus labios, en un fantasma de sonrisa. Molesto por la falta de respuestas, el pequeño hijo de Minato sujetó con rudeza al hombre por su negro cabello y lo atrajo contra su rostro, uniendo sus labios en un casto y corto beso.
"Cómo los que Mamá le da a Papá, dattebayo..." pensó Naruto, apenado de haberlo hecho y temeroso de no saber de dónde había surgido tal impulso.
-¿¡Naruto!? -lo llamó entonces una voz más familiar, la voz de su padre Minato, causando que el niño girara su rostro hacia la dirección de donde provenía-. ¿Qué haces allá afuera, hijo? ¡En ropa de cama, solo, y con semejante frío! -exclamó preocupado el vampiro, todavía dentro del castillo y de pie bajo el dintel de la puerta. A su lado estaba Kakashi, igual de extrañado que su maestro.
El Uzumaki parpadeó confuso y sus ojos infantiles se pasearon con apremio por el jardín cerrado. El ruiseñor había desaparecido, y el alto ciruelo lucía sus ramas desnudas. No quedaba rastro de las numerosas flores que cubrieran el lugar, o del hombre que lo guiara hasta aquel sitio. Todo había desaparecido en un suspiro. Las manos pequeñas del niño se deslizaron por su cabello, y tuvo que contener un sollozo cuando no encontró el capullo que le colocara el desconocido de mirada oscura. Suaves copos de nieve caían a su alrededor.
Era invierno, y la primavera que Naruto había sentido tan real no era más que una ilusión futura.
-¿Naruto? ¿Te encuentras bien? -preguntó Minato, cada vez más intranquilo por la tristeza que comenzaba a empañar la mirada de su único hijo, cuando era más habitual que los ojos del niño brillaran de entusiasmo. El inmortal dio un paso hacia adelante para acercarse al niño, pero tuvo que retroceder soltando un siseo de dolor cuando un rayo de luz le golpeó la cara, quemándolo al instante.
-Yo iré por él, sensei -dijo entonces Kakashi, colocando una mano sobre el brazo del vampiro y adelantándose hacia donde se encontraba el pequeño rubio.
Como era habitual en él, Kakashi llevaba el rostro cubierto por una máscara. Ninguno de los presentes pareció alarmarse por el hecho de que el vampiro avanzaba sin miedo hacia el iluminado lugar donde se encontraba Naruto. El Hatake entrecerró un poco sus ojos negros ante la luz del sol, pero por lo demás no pareció hacerse daño.
-Kakashi-sensei... -sollozó el rubio, tallándose los ojos con ambos puños, mientras el estudiante de su padre llegaba con él.
-¿Qué te pasa, Naruto? ¿Tuviste una pesadilla? -le preguntó el Hatake mientras lo cargaba.
El niño tembló ante la sensación helada de la piel de Kakashi, y añoró la calidez del extraño que lo había abrazado minutos atrás. No es que su amigo le desagradara debido a la baja temperatura, desde su nacimiento la mayor parte de las personas alrededor eran así, pero la tibieza del hombre de cabello negro le provocaba un agradable efecto, desconocido hasta entonces.
Una vez que el infante estuvo seguro con él, Kakashi regreso sobre sus pasos y no tardó mucho en entregárselo a su inquieto progenitor.
-S-se fue... -murmuró Naruto con la voz gangosa debido a las lágrimas, mientras le extendía los brazos al rubio para que lo recibiera en su regazo.
Conmovido, Minato lo abrazó con una sonrisa enternecida. Después de ser convertido en inmortal nunca creyó que podría experimentar el placer de saberse padre, y ahora con el pequeño híbrido rubio que correteaba por todas las habitaciones del castillo, el Namikaze atesoraba cada uno de los preciosos momentos que pasaba con su único vástago.
-¿Estabas con alguien, Naruto? ¿Estabas con Mamá? -preguntó Minato, repentinamente preocupado.
Ya que era de día, sólo los humanos de la fortaleza, más unos cuantos elegidos como Kakashi, podrían haber estado acompañando a su hijo. Kushina era la opción más obvia, su mujer tenía un don especial para saber donde se encontraba Naruto sin importar la distancia. Tal vez el hecho de ser vidente tenía mucho que ver con ello.
-É-él se fue, ¡y me dejo solo, dattebayo! -respondió Naruto entre gimoteos, para después inflar mucho sus redondas mejillas debido al enojo-. ¡Cuando lo encuentre lo va a lamentar! -chilló el niño, sorbiendo los mocos, antes de soltarse a llorar de nuevo en los hombros de su padre.
-Ya, ya, ya... -intentó calmarlo el mayor de los rubios, meciendo al niño en sus brazos.
La situación era bastante extraña. Aunque no era raro en su hijo aquella tremenda voluntad, de la que había sido víctima buena parte de los habitantes del castillo, nunca se había topado con que las lágrimas salieran con tanta facilidad de los ojos azules de Naruto.
-Minato-sensei, ahí no había nadie -intervino entonces Kakashi. El vampiro se había tomado su tiempo revisando el triste jardín donde encontraran al Uzumaki. El lugar podría tener un bonito aspecto si se le cuidara, pero una agotadora tarea como esa requería invertir una buena cantidad de trabajo-. No pude percibir ningún olor aparte del de Naruto.
-¿Piensas que se ocultaron? -susurró el Namikaze entre dientes, cubriendo los finos oídos del niño hibrido. Ajeno a la creciente preocupación de su padre, Naruto siguió gimoteando en el hombro del vampiro, hasta que comenzó adormilarse.
-Si se ocultaron lo hicieron muy bien -respondió el Hatake en el mismo volumen de voz-. Tampoco hay rastro de algodón o lino silvestre.
Un tenso silencio se instaló en el pequeño grupo. La mirada apremiante de Minato, tan parecida a la de su hijo, seguía clavada en la carita del pequeño. Kakashi se ajustó con cierto nerviosismo la máscara sobre su rostro; podía entender por lo que su maestro estaba pasando. Desde que el hombre pasara a liderar el aquelarre del Primer Hermano, la seguridad de los suyos siempre había sido la prioridad del Namikaze. En realidad existían pocas amenazas para un grupo tan poderoso como el suyo, como el aquelarre de los Hyuga, que terminó por unírseles... o la manada Uchiha, cuyas tierras se encontraba bastante lejos, hacia el sur.
Sin embargo, todo había cambiado tras la unión de Minato con la princesa Kushina. Pocos habían visto la relación con ojos benévolos, acusando al aquelarre Namikaze de buscar quedarse con el moribundo poder de la Tercera Hermana, y luego de un tiempo, las murmuraciones se volvieron contra la vidente pelirroja. El momento más tenso de la historia ocurrió con el inesperado embarazo de la Uzumaki. Los híbridos nunca eran bien vistos entre los Clanes, ya que pese a los extraños dones que traían consigo, preferían ocultarlos con vergüenza. Kakashi era la prueba viviente de ello.
-Minato-sensei, si Naruto estaba con alguien -volvió a hablar el vampiro de cabello blanco, resguardando en lo más profundo de su mente los recuerdos de su padre. El hombre en realidad solo había intentado protegerlo-, y esa persona decidió que era necesario ocultar su presencia, dudo de sus buenas intenciones.
-Yo también pienso lo mismo, Kakashi -dijo Minato, y su mirada se ensombreció ante el pensamiento de que algún insensato pudiera atacar al niño dentro de su propio hogar-. Naruto -llamó entonces a su hijo con suavidad, sacudiendo un poco a la criatura para despabilarla-, la persona que estaba contigo, ¿te hizo algo? -preguntó el adulto con ansiedad.
El pequeño rubio cerró los ojos y apretó sus parpados con fuerza, tratando de recordar todo lo que había pasado con el hombre de los cabellos oscuros, buscando lo que su padre quisiera saber. Su mirada infantil brilló en reconocimiento cuando un evento en particular llegó por fin a su mente.
-¡Él me dio una flor, dattebayo! -exclamó Naruto con entusiasmo, todo el sueño que pudiera sentir apartándose de golpe.
-¿Una flor? ¿Y dónde está? -preguntó el Namikaze, de verdad confundido. Estaban a mitad del invierno, y las plantas que pudieran brindar su perfume en aquella estación eran pocas. Ninguna de ellas podía percibirse en el infértil jardincillo a pocos pasos de distancia.
-No sé... -balbuceó acongojado el niño, con sus ojos amenazando con soltarse a llorar de nuevo-. A lo mejor se la llevó, dattebayo -dijo entonces el Uzumaki, de repente molesto porque el extraño no sólo había desaparecido sin despedirse, sino que además se llevó su regalo de vuelta.
-Naruto-kun atrae a los enamorados desde muy joven -dijo entonces Kakashi, con la burla tiñéndole la voz.
-¡No le veo lo divertido, Kakashi! -explotó Minato ante los jocosos comentarios de su estudiante, refugiando al niño contra su pecho como si una manada de lobos salvajes los rodearan, amenazando con devorar a su pequeño.
Una carcajada escapó desde la máscara del Hatake, pero antes de que el vampiro de mayor rango pudiera soltar otra cosa aparte de un siseo furioso, o de que Kakashi pudiera agregar más mofas sobre la futura vida amorosa de Naruto, otro inmortal hizo su silenciosa aparición en el pasillo del castillo donde se encontraban. El vampiro poseía unos impresionantes ojos con el iris blanco, por lo que Kakashi lo reconoció de inmediato como un miembro perteneciente al Clan Hyuga.
-Mi señor, las familias humanas del Tributo de Sangre acaban de llegar -había susurrado el Hyuga con respeto, acompañando sus palabras con la reverencia de rigor.
-¿Cuantas? -quizo saber Minato, pasando distraídamente sus pálidos dedos por los cabellos rubios del niño entre sus brazos. Una pequeña sonrisa se instaló en los labios cuando Naruto se acurrucó mejor en su regazo, dispuesto a tomar una larga siesta. La criatura se sentía cansada de tanto llorar, y la conversación de los adultos comenzaba a aburrirle.
-Cinco, Minato-sama -respondió de inmediato el vampiro de mirada nívea, volviendo a inclinarse.
Ante las palabras del Hyuga, Kakashi de inmediato se cruzó de brazos. Minato, por su parte, torció la boca por la sumisión excesiva del joven vampiro. No dijo nada, sin embargo, prefirió guardarse su opinión. Aunque luego de que los Hyuga se unieran a su aquelarre el rubio había asumido el liderazgo de ambos grupos, Hyuga Hiashi seguía teniendo una gran influencia. Las costumbres del Clan estaban bastante arraigadas, y el Namikaze no deseaba entrometerse de más en ellas.
-Cada día son menos -dijo el de cabello plateado, a lo que su maestro se encogió de hombros con indiferencia, más concentrado en acariciar el rostro adormilado de su pequeño vástago-. Debería buscar nuevas familias para el Tributo, Minato-sensei. Naruto lo va a necesitar algún día -le advirtió el Hatake al vampiro rubio, negando con la cabeza al ver que el mayor no le prestaba atención.
-Lo sé... pero hoy no es el momento apropiado -alegó el Namikaze, para después emprender su camino hacia los salones principales del Castillo. Kakashi no tardó en acomodarse a su lado, mientras el Hyuga los seguía a una distancia prudente-. El joven Hiruzen, el heredero del Clan Sarutobi, acaba de casarse. Sería una pena arruinar la celebración por una simple comida -se justifico Minato.
El líder del aquelarre del Primer Hermano pensaba saludar a sus visitantes antes retirarse a descansar, ya habría tiempo de recibirlos como era debido cuando el sol se ocultara de nuevo.
-Es algo más que una simple comida, Minato-sensei -siguió insistiendo Kakashi, sin saber la razón exacta por la que lo hacía. Quizás se debiera al discreto comentario que Kushina-hime había soltado hacia un par de días durante la cena, manifestando su preocupación por el tema.
Los vampiros se perdieron en la oscuridad del corredor.
Fuera del castillo, en un balcón de piedra que daba al pequeño jardín del ciruelo, una mujer había sido silencioso testigo del encuentro entre el desconocido de cabello negro y Naruto. En realidad, para la pelirroja su nombre no era ningún misterio, ya que se había topado con el muchacho en varias ocasiones, todas en sueños.
Kushina soltó un suspiro enamorado, pero al mismo tiempo sus ojos violetas se mancharon con la preocupación. Su hijo acababa de tener la primera manifestación del don de la Tercera Hermana, a una muy edad temprana, mucho antes del tiempo en el que ella lo había tenido.
"Será un vidente muy poderoso, dattebane" pensó la Uzumaki con orgullo, girando la flor que tenía entre los dedos de su mano derecha. La visión de su pequeño rubio también traía otro significado, el tiempo apremiaba, pronto se perdería la oportunidad de que la pelirroja pudiera intervenir a favor de su bebé antes de que Minato sospechara algo.
-Flor de las nieves -murmuró entonces la mujer, volviendo su atención a los delicados pétalos blancos. Se permitió entonces deslizar la flor por su mejilla, con cariño y delicadeza-. Amor eterno -susurró Kushina con emoción, recordado la ocasión en que Minato le había obsequiado una igual-. Sasu-chan, todavía eres un niño en los brazos de tu manada, pero ya estás conquistando a mi Naruto en sueños -dijo divertida la mujer, para luego alzar la mano y soltar la florecilla.
Nada más el suave capullo se vio libre de la mano de la vidente, esta se deshizo en un pálido polvo, mezclándose en el viento hasta desaparecer, como si nunca hubiera sido real.
-Desearía que vieras esto, Mikoto -dijo Kushina con melancolía en la voz, mientras una solitaria lágrima escapaba por uno de sus ojos-. Estoy segura que nos divertiríamos juntas, dattebane -añadió la vidente al pensar en su amiga, sonriendo a pesar de todo.
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Naruto se removió nervioso en su lugar, observando con franca desconfianza el enorme hueco oscuro delante de él. En cuanto el rubio se había dado cuenta de que el saco de pulgas acosador quería llevarlo a Uzushio, una vieja ilusión había surgido dentro de su corazón. Era el lugar donde había nacido y vivido su madre antes de mudarse al Castillo Namikaze, un legado que solo les pertenecía a ellos dos. Por otro lado, el vampiro se imaginaba algo más impresionante que un hoyo en la tierra, después de todo se trataba de la legendaria ciudad levantada por los Tres Hermanos.
El único detalle que podría considerarse bonito de la cueva era la multitud de florecillas blancas que rodeaban la entrada por todos lados, aquellos delicados capullos que se agitaban con el helado viento del invierno le resultaban algo familiares a Naruto.
-¿Vas a quedarte todo el día parado, usuratonkachi? -susurró una voz burlona a sus espaldas, causándole un estremecimiento al Uzumaki.
-¿Esperas que entre ahí, dattebayo? -le espetó Naruto en forma retadora, girándose para encarar al chico de cabellos negros y mostrarle los colmillos-. ¿Cómo se que no hay una manada completa de perros esperándome allá abajo? -preguntó el rubio con desconfianza.
-La cueva de la manada Uchiha está más al oeste, y bastante más al sur que este lugar -dijo Sasuke rodando los ojos-. Como bien debería saberlo el principito... -añadió el licántropo en tono socarrón, arqueando los labios en una torcida sonrisa.
-¡B-bueno sí, pero...! -balbuceó el rubio, sin saber que ganar de la discusión que mantenía con el otro muchacho-. Es que no parece la entrada a Uzushio... -intentó explicarse el Uzumaki, llevándose una mano detrás del cuello para frotarlo.
-Porqué no lo es, dobe -replicó de inmediato el hombre lobo, cruzándose de brazos con frustración y adelantándose a Naruto para colocarse delante de la cueva que el chico miraba con tanta sospecha-. La vidente Kushina selló la entrada a la ciudad la última vez que estuvo aquí, hace más de cincuenta años. Ahora la única manera de pasar es a través de pequeños pasajes como este -explicó Sasuke, encogiéndose de hombros.
-¿Por qué Mamá sellaría la ciudad...? -murmuró el Uzumaki para sí mismo, comenzando a dudar de que fuera una buena idea entrar. Si una mujer tan poderosa como lo había sido su madre, consideraba necesario que nadie debería volver a pisar aquella tierra, entonces su hijo no debía contradecirla. La aprensión comenzó a dominar el ánimo del rubio.
-¿Cómo quieres que lo sepa, usuratonkachi? -gruñó Sasuke, molesto al pensar que el rubio le hacía la pregunta a él. El hombre lobo tuvo mucho cuidado de mandar a volar la sensación de agobio que le causaba no poder satisfacer las necesidades de su pareja. Malditos fueran sus instintos-. Ni siquiera conocía a la mujer -dijo el muchacho de cabello negro, y en cuanto las palabras salieron de su boca dejaron un sabor amargo en ella.
Una punzada de dolor cruzó las sienes del Uchiha, y por un momento la visión se le oscureció. Varias imágenes confusas pasaron por su mente, en un periodo fugaz de tiempo, incluyendo la de una mano cubierta de sangre que se extendía hacia él, unos delicados y pálidos dedos femeninos, cercanos a la fría muerte.
Al notar el repentino malestar de su acompañante, el Uzumaki acudió de inmediato a su lado.
-¿Estás bien, dattebayo? -preguntó el rubio un poco preocupado, antes de que pudiera morderse la lengua. Una vocecilla molesta en su cabeza, que le recordaba mucho a la voz de Sakura, bramó que no debería alarmarse tanto por la salud de un licántropo.
-Sí... -susurró Sasuke, tan confundido como Naruto por lo que había pasado. El Uchiha hizo un intento por recordar con más claridad que significaba aquella especie de visión, pero apenas se lo propuso una desagradable sensación paralizante lo detuvo. Extraño, el joven hombre lobo no había sentido algo parecido desde que era un niño y Fugaku usaba su poder como alfa para prohibirle salir a la superficie.
-Pues no parece -dijo el Uzumaki, torciendo la boca y cruzándose de brazos.
-Tal vez sean los fantasmas que viven en Uzushio -soltó entonces el licántropo, queriendo cambiar el tema de la conversación-. Una leyenda dice que por eso la vidente Kushina selló las puertas -con una ligera sonrisa en los labios, Sasuke se acercó al rubio hasta murmurar las siguientes palabras en su oído, con una voz profunda y lúgubre-, para mantener a los espíritus encerrados por toda la eternidad.
Sasuke estuvo a punto de soltarse a reír al ver como el rubio se mordía los labios con fuerza, mostrando cuan largos y blancos podían llegar a ser los colmillos de un vampiro. Imaginaba que de haber podido sangrar, una copiosa lluvia de tinta escarlata ya se habría deslizado desde su barbilla hasta el cuello.
El esbelto cuello que quedaba a poca distancia del hombro, y justo a medio camino entre uno y otro se encontraba el lugar donde el licántropo debería de colocar la marca de sus dientes sobre su pareja. El Uchiha ya podía visualizarla, estampada en la piel morena como si...
"¡Concéntrate, Sasuke! ¡Concéntrate!" se regañó mentalmente el licántropo, suspirando al notar que sus manos se habían elevado para sujetar al rubio y atraerlo contra sí. Por suerte el Uzumaki no pareció darse cuenta, su mente estaba plagada de malvados espíritus de humanos muertos.
-¿Qué pasa, dobe? -preguntó entonces el hombre lobo, recobrándose de su pequeño desliz-. ¿Tienes miedo?
-¡C-claro que no! -aseguro Naruto con rotundidad, para luego soltar un agudo siseo.
Era ridículo que un inmortal como el Uzumaki, un vampiro, le tuviera pánico a los fantasmas, pero es que los espíritus era algo que escapaba a comprensión y eso lo asustaba. Además Jiraiya lo había torturado por años con historias parecidas, y a la larga el tema había terminado afectándolo.
Una sonrisa maliciosa comenzó a esparcirse por los labios de Sasuke. El vampiro disimulaba bastante mal su temor, pero el olor del miedo que llegaba con claridad hasta las fosas nasales del hombre lobo lo deleitaba en sobremanera. Conocer las debilidades de su pareja, es decir, del bastardo del Clan Namikaze, ayudaría al Uchiha a protegerlo... ¡Maldición, a dominarlo!
-¡No, esa tampoco es la palabra adecuada! -gruñó Sasuke entre dientes, causando una mueca de extrañeza en el muchacho de ojos azules.
Ante el brillo confundido de la mirada celeste, Sasuke maldijo de nuevo. Todo lo que quería era mantenerse en contacto con el vampiro sólo lo preciso para acallar los ladridos del animal en su interior, pero no tan cerca como para correr el riesgo de marcar como suyo al chupasangre. Con la ayuda de los Tres Hermanos, el licántropo conseguiría el tiempo suficiente para encontrar una pareja adecuada, una pareja que su padre y el resto de la manada aprobara.
Al menos esos eran los pobres planes de Sasuke, ideas en las que el chico en realidad no confiaba mucho.
El licántropo alejó de sus pensamientos los maltrechos proyectos, para volver a concentrarse en lo que habían venido a hacer. Colocó de nuevo en su rostro la mueca desdeñosa que le dedicara a Naruto desde que lo conociera, gesto que para su consternación se suavizaba más cada día, por mucho que ladrara el Uchiha.
-Entonces nos veremos dentro, usuratonkachi -dijo el hombre lobo, como si su arranque anterior nunca hubiera sucedido, y de paso confundiendo un poco más al Uzumaki-. Si es que te atreves... -añadió por último Sasuke, en un murmullo cargado de reto. Acto seguido, la alta figura del licántropo fue tragada por la oscuridad del rústico túnel al que había guiado al rubio.
Humillado por las palabras del perro rabioso, el príncipe del Clan Namikaze se dio la vuelta con indignación poco disimulada y se dispuso a largarse de aquel lugar. ¡Que el maldito hombre lobo hiciera lo que quisiera, él no iba ir por ese agujero maloliente! Justo cuando los pasos del rubio comenzaban a adquirir velocidad, una brisa nocturna proveniente desde sus espaldas agitó sus cabellos, trayendo hasta la aguda nariz del inmortal un tenue perfume de flores. La fragancia saco a flote antiguos recuerdos sepultados en su memoria debido al paso del tiempo, el paso de unos delicados dedos por la suave mejilla de un bebé, todavía tibia por la sangre que circulaba en sus pequeñas arterias.
Naruto se dio la vuelta con lentitud, inseguro de qué hacer a continuación, pero entonces un nuevo viento, mucho más fuerte que el anterior, alborotó la multitud de florecillas blancas alrededor del túnel, incrementando la intensidad del perfume de la madre del vampiro, un instante antes de que la fría ráfaga de aire se perdiera en el interior del escondido paso a la ciudad abandonada de Uzushio.
Armándose de valor, Naruto siguió el mismo camino que Sasuke, guiándose en la oscuridad gracias a su aguda visión y al fuerte olor que emanaba del cuerpo del licántropo. El camino era igual de tosco que el túnel, señal de que era usado con poca regularidad; además conforme avanzaba, el corredor se volvía cada vez más estrecho, dejando poco espacio para que creciera vegetación. Luego de un tiempo, las paredes se cerraron tanto alrededor del Uzumaki que las yemas de sus dedos podían tocar la superficie áspera de la piedra, sólo con estirar un poco la mano. El camino se retorcía de tanto en tanto en direcciones caprichosas, seguramente los constructores habían tratado de evitar la roca más dura a la hora de excavar.
En el sitio más oscuro del corredor, los sobrenaturales ojos del príncipe vampiro pudieron notar unas figurillas talladas de forma tosca en la pared, un pequeño agujero con una superficie lisa en la piedra que era usado de altar. Los rasgos de las efigies apenas se percibían debido al desgate, pero se intuía que se trataba de un dōsojin (1), un hombre y una mujer vestidos con elaborados kimonos ceremoniales y tomados de la mano. Una multitud de velas apagadas a medio consumir rodeaban la pequeña escultura, en cada rincón de espacio disponible, y de cada trozo de cera emanaba un intenso perfume a incienso.
Naruto habría pasado de largo sin dedicarle una segunda mirada al altar, más pendiente de lo que le esperaba al final del túnel que de unas viejas decoraciones, de no ser por el estremecimiento que recorrió por completo su cuerpo en cuanto el Uzumaki caminó delante de las figuras de piedra. Los sentidos del vampiro se alteraron de inmediato, temiendo que un peligro no visto todavía amenazara su vida. El rubio dejó que un siseo de advertencia escapara de entre sus apretados colmillos, girando su rostro en todas direcciones para encontrar al intruso.
Sin embargo, en el oscuro túnel subterráneo sólo hizo presencia un aplastante silencio.
Fue entonces que las palabras del hombre lobo se abrieron paso a través de los pensamientos de Naruto. Tal vez sean los fantasmas que viven en Uzushio. Una leyenda dice que por eso la vidente Kushina selló las puertas, para mantener a los espíritus encerrados por toda la eternidad. Muy a su pesar, el Uzumaki tragó saliva debido al miedo, al tiempo que una expresión de terror se apoderaba de su rostro. Bastante avergonzado por lo que hacía, el rubio se giró a toda velocidad y salió despedido hacia la salida, donde al fondo se vislumbraba la helada luz de la luna de invierno.
De pronto una sombra se alzó frente al Uzumaki y antes de que Naruto pudiera detenerse se estampó contra el firme pecho del licántropo Uchiha. La fuerza del impacto fue tal, que ambos seres se encontraron rodando por el camino de tierra. Para cuando el mundo del rubio dejó de girar, el duro suelo se le clavaba en la espalda y la poderosa figura del hombre lobo lo aprisionaba desde arriba, sin dejarle ninguna salida. Un gruñido salvaje hizo que de inmediato el vampiro dejara de moverse. De manera lenta, el príncipe alzó la mirada, temeroso de lo que pudiera encontrarse.
El licántropo no se había transformado todavía, como Naruto imagino que haría. Su entrada triunfal a Uzushio bien podría interpretarse como un ataque traidor hacia el hombre lobo. En cambio, el Uchiha conservaba su forma humana, aunque los ojos negros del muchacho se habían tornado de un profundo color rojo, dejando sólo algunas zonas de color oscuro, tres para ser exacto. Los músculos del Uzumaki se tensaron aún más al reconocer la marca de la manada Uchiha, los descendientes directos del Segundo Hermano, y los asesinos de su madre.
Sasuke se inclinó sobre Naruto, y los afilados caninos del licántropo arañaron la piel del rostro del rubio. Sólo en aquel instante el Uzumaki fue consciente del peligro que corría, aún cuando el hombre lobo no se hubiera transformado, una mordida de su parte en una parte vital del cuerpo como lo era su garganta y su existencia inmortal llegaría a su fin. El Uchiha dejó ir un resoplido, y su aliento caliente acabó en la cara del vampiro.
Un estremecimiento atravesó la espalda de Naruto, y con horror el príncipe del Clan Namikaze se dio cuenta de que poco tenía que ver con el miedo inicial por su vida. La temperatura del licántropo se había elevado, liberando su sudor y llevando consigo la penetrante esencia del Uchiha. El rubio jadeo cuando el apetitoso aroma de la sangre de Sasuke lo envolvió de nuevo; esta vez la sed de beber de hombre lobo fue abrumadora, ni siquiera se comparaba a la del primer día en que había sido convertido por su padre.
El chico de cabello negro acercó más su nariz al cuello del Uzumaki, reconociendo su aroma. ¡Era su pareja, maldición! ¡Tenía todo el derecho a reclamar a la criatura debajo de él, fuera vampiro, licántropo o un simple humano! Sasuke gruñó de necesidad, con más intensidad que la vez anterior, y un siseo bajo proveniente de entre los colmillos de Naruto le respondió. Aunque el hombre lobo no era un experto en reconocer todos los gestos de los chupasangre, Sasuke pudo notar de que no se trataba de un sonido amenazador.
Mientras tanto el deseo se había logrado apoderar casi por completo de la conciencia del hijo de la vidente Kushina. La brillante mirada celeste del vampiro ahora poseía un vivo tono anaranjado y sus pupilas se habían alargado hasta semejarse a las de un gato salvaje; los colmillos delanteros, inmaculadamente blancos, sobrepasaban el límite de su barbilla, sedientos de la tibia sangre que percibían a poca distancia. El licántropo no se daba cuenta de que con cada movimiento se acercaba cada vez más a los peligrosos incisivos del Uzumaki, solo bastaría que Sasuke diera un segundo trago del seductor vino que para él era el olor de Naruto, para que el vampiro perdiera el control.
Sin embargo, al final, Sasuke tomó una prolongada bocanada de aire, y no sin algo de esfuerzo, se alejo un poco de la temblorosa figura que había acorralado. El licántropo supuso que debía haberlo asustado.
Ni al Uchiha ni al lobo en su interior les convenía marcar a una pareja confundida. Un miembro de la manada sabría de inmediato cual sería su papel dentro de la nueva jerarquía Clan, junto a un alfa como Sasuke; en cambio un extraño, al igual que Deidara y no se diga un vampiro como el bastardo de Namikaze Minato, estaría perdido por completo en el desconocido mundo que se abría ante sus ojos. Un cambio tan brusco, un golpe tan repentino, quizá provocara que su pareja se alejara de su lado con profundo rencor. Era un panorama que no le agradaba a Sasuke, ya que por mucho que hiriera el orgullo del chico de cabello negro, la vida se apagaba con rapidez en un licántropo que hubiera perdido a su pareja.
-No vuelvas a hacer algo estúpido como eso -ladró Sasuke con los dientes apretados, al tiempo que se ponía de pie. Observó la mirada rojiza del vampiro, e imagino que a causa de acercársele de forma tan repentina, el desconfiado rubio había estado listo para luchar-. No quiero desatar una guerra de clanes porque termine asesinando al principito de los chupasangre en una cueva perdida de la mano de los Tres Hermanos -gruñó el Uchiha, sacudiéndose la ropa con ademán molesto.
Una vez que la promesa de la deliciosa sangre, percibida a través de la pálida piel del licántropo, se alejó lo suficiente, el Uzumaki pudo respirar con tranquilidad. Naruto todavía tenía en la garganta la sensación quemante de la sed sin saciar, pero se daba cuenta de que su mirada poco a poco regresaba a la normalidad y volvía a ser dueño de sus emociones.
-Lo que venimos hacer aquí es pactar una verdadera paz entre nuestras gentes -siguió hablando el Uchiha, mientras giraba en redondo y observaba con cuidado a su alrededor-. No quiero que lo eches a perder por tus torpes pies, usuratonkachi -resopló el licántropo con fastidio.
Si la lejanía de Sasuke despejaba los confusos pensamientos del rubio, las despectivas palabras del muchacho de cabello negro terminaron por despabilarlo al completo. En menos de un parpadeo el hombre lobo tuvo delante de él a un furioso vampiro mostrando sus amenazadores colmillos.
-¡Mis pies no son torpes, dattebayo! -berreó Naruto, y pese a que toda su cordura y experiencia en batalla le dictaba a Sasuke que hostigar a un chupasangre dominado por la ira era peligroso, una sonrisa torcida surgió en la boca del moreno. La actitud del príncipe Uzumaki le divertía, y provocarlo le gustaba todavía más.
Unas ganas insanas surgieron desde la parte más salvaje del Uchiha, el deseo poco inocente de empujar al vampiro contra la áspera pared de la ruinosa cueva y someterlo bajo su cuerpo hasta que el altanero príncipe supiera la obediencia que le debía a Sasuke por ser su pareja. La sonrisa nada disimulada del licántropo logró que las manos le temblaran a Naruto, al tiempo que un jadeo quedo escapaba de entre sus labios.
Con una rapidez que dejo asombrado al rubio, Sasuke estiró su brazo derecho para sujetar el hombro izquierdo del Uzumaki y de un solo movimiento le dio la vuelta al vampiro, consiguiendo que ahora fuera Naruto quien tuviera apoyado el pecho del otro muchacho contra su espalda. El Uchiha se las arreglo para aferrar entre sus brazos al descendiente de la Tercera Hermana, manteniéndolo inmóvil. Aunque en realidad no era necesario el uso de sus habilidades sobrenaturales para que el chico de cabello negro retuviera bajo su control al vampiro, ya que Naruto seguía mudo de la impresión. Por lo general los hombres lobo se destacaban por su fuerza, era extraño que uno de aquellos sacos de pulgas fuera más veloz que un vampiro.
-A los licántropos nos gusta la cacería, Naruto -gruñó Sasuke al oído del Uzumaki. El rubio pudo sentir el filo de los dientes del Uchiha junto al borde de su oreja, lo que provocó que la mirada del vampiro se tornara rojiza de nuevo y la sed de sangre regresara a su garganta-. ¡Bienvenido a Uzushiogakure, principito! -añadió entonces el hombre lobo, en voz más alta y dando un paso atrás para separarse de su pareja.
Por un momento la extrañeza se apodero del ánimo del Uzumaki, e inconscientemente su cabeza giró siguiendo el olor de Sasuke, antes de recuperarse, turbado por su comportamiento cuando se encontraba junto al licántropo. Entonces por fin la declaración del Uchiha penetró en la mente del rubio. Uzushiogakure, la urbe escondida entre las Montañas Coronadas, la Ciudad de los Vientos, fundada por los Tres Hermanos, y el lugar de nacimiento de su madre, Uzumaki Kushina.
Con un brillo especial en la mirada azul y las piernas débiles por la emoción, Naruto dio unos cuantos pasos hacia enfrente, antes de que un abismo se abriera bajo sus pies. A la izquierda y derecha del Uzumaki se extendían pequeños caminos serpenteantes de roca, subiendo o bajando por la ladera de las montañas, los cuales conducían a destruidas cabañas de madera. Algunos edificios, los que poseían cimientos de piedra, se encontraban bien conservados pero otros no eran más que troncos viejos cubiertos de musgo pardo. El murmullo de un arroyo que corría entre juncos llegaba desde el fondo del acantilado, pero la mayor parte de la vista estaba cubierta por una niebla espesa y helada. Mientras las pendientes de las cordilleras se acercaban, los habitantes de Uzushio habían levantado puentes colgantes que unían un sitio con otro, que en su mayor momento de esplendor hasta el más que pequeño debió ser magnifico, si se juzgaba por los minuciosos detalles que adornaban las pocas construcciones que todavía se elevaban sobre el aire. En lo más alto de las montañas, una oscura fila de pinos arrojaba su sombra sombre la ciudad abandonada de los Tres Hermanos.
-Uzushio... -murmuró Naruto, con la voz estrangulada por la emoción. Su mano derecha se dirigió de inmediato al pendiente que colgaba de su cuello, la reliquia de la Tercera Hermana regalo de su madre.
-¿De verdad nunca habías puesto un pie aquí, dobe? -preguntó el Uchiha en tono burlón, aunque por dentro estaba orgullo de haber podido complacer a su pareja-. El aire es rancio en este sitio... como una cueva sellada -dijo Sasuke por lo bajo, frunciendo la nariz para poder oler con mayor cuidado el desagradable olor que se esparcía por el lugar.
-¿Una cueva, dattebayo? Se supone que Uzushio es famosa por los remolinos de viento que agitaban los árboles, Mamá me lo contó -dijo el rubio encogiéndose de hombros. El muchacho de ojos azules no ocultaba su emoción por su visita al lugar, ya que al tiempo que hablaba dio un salto para acabar en el nivel inferior, cerca de un puente que lo conducía al edifico más imponente de la ciudad.
-Hace mucho que nada se mueve entre estas casas, usuratonkachi, ni siquiera el viento -respondió Sasuke, sin perder de vista al vampiro.
Sus propias palabras hicieron que la desconfianza naciera dentro del licántropo. Por extraña que fuera la afirmación del Uchiha, el chico sentía que era cierta; no era natural. Tal vez no deberían de tomar tan a la ligera los rumores sobre los fantasmas en la urbe despoblada, después de todo, cualquier leyenda podía tener un origen real, los clanes de vampiros y hombres lobo eran pruebas vivientes de ello.
Poco interesado en las indagaciones de su acompañante, el Uzumaki cruzó con paso ligero el puente colgante que salvaba el precipicio. Algunas tablas labradas que lo formaban estaban podridas, pero la cuerda seguía firme, así que el vampiro no hacía más que saltar los trozos de camino que se le antojaban inseguros. A poca distancia del final, la madera cedió bajo los pies de Naruto y el muchacho dejo escapar un grito de sorpresa; el rubio habría caído al abismo de no ser por la mano fuerte que lo sujeto por el codo.
-¡Con cuidado, dobe! -gruñó Sasuke de mal humor, molesto ante la posibilidad de que su pareja pudiera haberse herido. El riesgo era inexistente, por supuesto, aún cuando el vampiro hubiera caído, con un simple salto el Uzumaki habría estado otra vez sobre tierra firme. La mirada incrédula de Naruto le demostró al licántropo su pequeño desliz, porque de inmediato se dio la vuelta para encarar al edificio de piedra a su espaldas-. ¿Apruebas nuestro sitio de encuentros, usuratonkachi? -preguntó el Uchiha con prepotencia, alzando una de sus oscuras cejas.
Al rubio muchacho no le quedo de otra más que morderse los labios con fuerza, consciente de que no podría criticar nada del lugar por el que lo conducía el condenado perro, sin insultar de camino a sus antepasados.
-No está mal... -murmuró Naruto por fin, cuando el silencio del hombre lobo le indicó que esperaba una respuesta. Sus palabras no hicieron más que aumentar la sonrisa altanera de Sasuke.
-¿Cuanto fue que regresaste, príncipe del Clan Namikaze? -preguntó entonces el Uchiha con más seriedad, mientras guiaba al Uzumaki a través de los pasillos oscuros del pequeño castillo, apenas iluminados por la luz de la luna menguante, pues sus sobrenaturales ojos no necesitaban más para poder ver en la noche, y levantando diminutas nubes de polvo con sus pies.
-Hace pocas estaciones -dijo el rubio entre dientes, temeroso y avergonzado de que su acompañante se enterara de la sobreprotección a la que lo sometía Minato desde el asesinato de Kushina.
-Supe que te fuiste más allá del Mar Terumi, lejos de la Tierra de los Tres Hermanos -siguió hablando Sasuke, descendiendo poco a poco su volumen de voz. Le interesaba mucho saber de los años en los que los que el rubio había pasado desaparecido para el resto del mundo, y en compañía de quien. Le pesaba no haber encontrado a su pareja antes de que fuera mordido por un vampiro-. Cuando todavía eras un híbrido, el hijo medio humano de un vampiro y la vidente Uzumaki...
-Si -respondió de forma cortante Naruto, inseguro de continuar, pero ahora debido a la desconfianza que le causaba el interrogatorio del licántropo. Después de meditarlo poco tiempo, el muchacho de ojos azules decidió que ya que era información de sobra conocida en el Castillo Namikaze, y dada la habilidad que el perro había mostrado de poder infiltrase al lugar cuando le diera la gana, no tenía sentido ocultarla-. Viaje con un amigo de mi padre, un Sanin, hasta que tuve la edad para ser convertido.
-¿Sanin? ¿Un hechicero? -lo cuestionó el licántropo con cierta sorpresa-. ¿También eres un hechicero, usoratonkachi? -más que una pregunta, había sido un comentario cargado de sarcasmo.
-¡Todos los descendientes de la Tercera Hermana han sabido usar la magia! -chilló Naruto ofendido.
-Pero tú no, ¿verdad, dobe? -dijo de inmediato el Uchiha, al percatarse de que el rubio no había contestado de manera afirmativa a su pregunta.
-¡Mira, teme! -comenzó a gritar el Uzumaki al instante, haciendo que su voz hiciera un potente eco por la amplia estancia a la que los dos chicos acababan de entrar-. ¡Lo que yo pueda o no pueda hacer, dattebayo, no es cosa que a ti...!
-Silencio -lo calló Sasuke de pronto, colocándole una mano sobre la boca.
El vampiro trató de apartar al Uchiha lo más lejos que pudiera, pero al instante el hombre lobo le había rodeado el cuello con un brazo, resguardando al príncipe de los Namikaze contra su pecho. Sasuke creía haber observado algo entre los muros destruidos, una presencia extraña que los espiaba. Naruto solo podía ver como el loco licántropo gruñía en una dirección, para luego girarse en otra por completo distinta, cada vez más enojado, mientras unos fuertes músculos lo envolvían; el muchacho de cabello negro parecía un furioso perro persiguiendo a un escurridizo zorro.
La confusión nublaba el juicio de Sasuke, el alfa claramente podía percibir a alguien o algo moviéndose entre las sombras, pero el estancado olor del salón en ruinas seguía siendo el mismo, e incluso ningún sonido llegaba hasta sus oídos. Solo los gruñidos de amenaza por parte del licántropo y las leves quejas de Naruto rompían el aplastante silencio.
-¿¡Qué demonios te pasa, teme?! -la voz del Uzumaki por fin llegó hasta los confusos pensamientos del hombre lobo, que solo deseaba seguir el poderoso instinto de proteger a su pareja.
-Creí haber visto algo -masculló Sasuke a regañadientes, apretando más el abrazo que tenía sobre el rubio.
-¡Puedo cuidarme solo, idiota! -aseguró Naruto, furioso por la inflexible custodia del licántropo, a la que por añadidura no entendía-. ¡Y yo no escucho nada, dattebayo! ¡Ni huelo nada! ¡Tú mismo lo dijiste! ¡Nadie ha estado aquí en años! -continuo el rubio, con la desesperación transmitiéndose en su voz-. ¡Los fantasmas no existen! ¡Son cuentos! ¡Cuentos!
Fue en aquel momento, mirado a los asustados pero desafiantes ojos azules del vampiro entre sus brazos, que brillaban con una luz misteriosa, que Sasuke tuvo la certeza de que no iba poder escapar a su instinto. La criatura a la que se aferraba de manera tan protectora, sin importar su naturaleza, era su pareja destinada, y su vida a partir del momento en el que sus caminos se cruzaron estaba atada a la vida de Naruto.
-Sí, los fantasmas no existen, son cuentos -murmuró el Uchiha con la voz apagada, mientras sus brazos perdían la fuerza y dejaban de envolver al chico rubio.
El Uzumaki terminó de liberarse con un simple empujón, y abrió la boca para espetarle al licántropo su extraña actitud, cuando se percató de un detalle en el que no había caído en cuenta antes. No fue en la mirada vacía que ahora lucía el hombre lobo, sino en un mural que decoraba el salón en el que estaban, seguramente era lo que el Uchiha deseaba mostrarle en primer lugar, al llevarlo hasta ahí.
Dominando la pintura, al centro y por encima de todo, se alzaba el rostro de un hombre de largo cabello castaño, con benevolentes ojos negros, y una tenue sonrisa que apenas parecía asomarse en sus delgados labios. A su derecha, atravesado por una enorme grieta que dejaba a la mitad la cara en el fresco, estaba representado un hombre con mechones grises, que sin embargo era todavía joven, su mirada a pesar del vivo color rojo poseía una frialdad que estremeció la espalda de Naruto; tres marcas, también de color escarlata le cruzaban la piel, una en cada mejilla y la última en la barbilla.
Pero la imagen que había llamado la atención del Uzumaki era la más pequeña de las tres, abajo y a la izquierda, tan cerca que si alzaba los dedos podía tocarla. Se trataba de un rostro más delicado que los anteriores, una cara de mujer todavía en edad muy tierna. La mirada de la retratada era algo orgullosa y desafiante, de cierta manera le recordaba al licántropo que lo acompañaba. Por otro lado, el cabello de la mujer era de un brillante tono rojizo, como la mirada de su hermano, y estaba arreglado en dos moños, uno a cada lado de la cabeza, en medio de los cuales se alzaba una especie de corona dorada. En resto de los mechones eran sujetados por varios broches, al parecer hechos con el mismo material que el tocado. Además, portaba un arete en cada oreja, que más que otra cosa parecían ser pergaminos escritos con un idioma perdido en el paso del tiempo, y cuyo significado desconocía Naruto.
-¿Son ellos, dattebayo? ¿Son los Tres Hermanos de la leyenda? -preguntó el rubio con emoción, olvidando por completo la discusión que apenas segundos atrás sostenía con Sasuke.
-Sí -contestó simplemente el hombre lobo, todavía aturdido por la impresión que acababa de recibir. Luchando contra su confusión interna, el muchacho se las arregló para aclararse la garganta y responderle algo más que vagos monosílabos al vampiro-, o al menos eso dicen -añadió el Uchiha mientras se encogía de hombros y volvía a disminuir la distancia que lo separaba de su pareja.
El Uzumaki se giró para ver a su acompañante y al ver el rostro serio del licántropo supo que era momento de dejarse de distracciones. Sasuke también comprendió que por mucho que le costara, tendría que dejar por un momento de lado el reciente apego por su pareja, y hablar como uno de los líderes de su Clan, la última manada de licántropos con verdadero poder dentro de la tierra de los Tres Hermanos.
-¿De verdad quieres la paz con los vampiros? -preguntó Naruto, manteniendo la seriedad del momento, pero sin esconder su desconfianza.
-Más que nada -aseguró Sasuke, con tal seguridad en la voz, que hasta el mismo se sorprendió con la respuesta.
-¿Quién eres, dattebayo? -farfulló el rubio, cuando por fin logró recuperar de nuevo el habla, después de un momento de prolongado silencio. El licántropo observo con tedio al muchacho por su pregunta.
-Uchiha Sasuke. Ya te lo había dicho, usuratonkachi -dijo el chico de cabello negro, en un tono que traslucía su molestia por tener que repetir la información al chupasangre. El bastardo del vampiro Namikaze, ¡su propia pareja!, ni siquiera podía dignarse a recordar cómo se llamaba.
-¡Ya se tu nombre, teme! -se apresuró a chillar el Uzumaki con vergüenza-, ¡me refería a...! ¡Lo que quiero decir...! ¡Es que yo! -sus balbuceos solo hicieron que la diversión del hombre lobo fuera más evidente, no es que el condenado perro se esforzara mucho en esconderla. Naruto se preguntó a si mismo cuanto más se podía humillar antes de que acabara la noche.
-¿Qué es lo que quiere preguntarle a su humilde servidor, honorable príncipe? -dijo Sasuke con sarcasmo, acompañando sus palabras de una leve inclinación, para mayor bochorno del vampiro.
-¡¿Cómo puedes asegurar que el trato va a respetarse?! -bramó Naruto, harto de tanta burla por parte del licántropo-. ¡Uchiha Sasuke! ¿¡Quién eres tú dentro de la manada Uchiha?! -siguió cuestionando el rubio a su acompañante, adelantándose un paso hacia el hombre lobo con ademán amenazador.
La aclaración borró con rapidez la sonrisa de los labios de Sasuke. Aquella pregunta no era difícil de responder, pero las palabras se le atoraron con agudo dolor en la garganta. El hombre lobo pensaba decir la verdad, nunca le cruzó por la mente mentirle a su joven pareja; tres eran los nombres que saldrían de su boca, pero uno de ellos en especial, cierta persona a la que se sentía muy cercano, podría lograr que Naruto se diera la vuelta para no volver jamás, y toda oportunidad de que sus nacientes sentimientos fueran correspondidos por el vampiro, se desvanecería en el aire como la niebla por la mañana.
-Nuestras madres eran amigas de la infancia -comenzó a decir Sasuke, y pese a que la sospecha desapareció de la mirada del rubio, el Uchiha no respondió a la alegría en los ojos del otro muchacho-. Mi madre se llamaba Mikoto, mi padre es Uchiha Fugaku, líder del Clan Uchiha... y mi hermano es Uchiha Itachi, próxima cabeza de los hombres lobo -terminó diciendo el licántropo, para luego permanecer inmóvil.
La primera reacción de Naruto fue dar un paso atrás y mostrar sus colmillos, como si una venenosa serpiente le hubiera salido de pronto en el camino. Los ojos oscuros de Sasuke ni siquiera parpadearon por el rechazo del vampiro, de hecho, a juzgar por lo poco que conocía del carácter del descendiente de la Tercera Hermana, las agresiones no habían hecho más que comenzar.
-Asesino... -siseó el Uzumaki entre dientes, antes de tomar impulso y saltar hacia Sasuke.
El licántropo pudo ver el puño de vampiro acercarse hacia su rostro, pero no hizo nada por esquivarlo, menos para responder al golpe. Por mucho que su mente se negara a aceptarlo, el instinto dentro del lobo gruñía que se lo merecía. Aunque sin desearlo, había dañado a su pareja al recordarle la trágica muerte de la vidente Kushina.
-¡Uchiha Itachi asesinó a mi madre! -bramó Naruto, mientras sujetaba al Uchiha por el cuello de su ropa.
El rostro de Sasuke, volteado por el golpe, se giró con lentitud para encarar de nuevo al vampiro. El Uzumaki le había roto el labio con su puño y un hilillo de sangre le goteaba por la barbilla. El chico de cabello negro escupió con desdén en el piso de piedra, nada contento por la agresión de su pareja, a lo que habría que sumarle la acusación hacia su hermano. El crimen imputado con falsedad a Itachi había sido una pesada carga para el Clan desde la muerte de la poderosa vidente, lo que les había granjeado el odio del resto de los habitantes de la tierra de los Tres Hermanos, obligando a los licántropos a sobrevivir en las ruinas subterráneas de la distante Ciudad de Nakano.
-Itachi es inocente -aseguró Sasuke en tono molesto, inclinándose hacia Naruto para dedicarle una helada mirada.
El siseo que escapo de entre los afilados colmillos del vampiro, haciendo que el frio aliento del Uzumaki le golpeara el rostro, no fue ninguna sorpresa, pero el licántropo no se esperaba los brazos que rodearon su cuello con fuerza sobrenatural. El inesperado abrazo impulso a Sasuke hacia atrás, provocando que perdiera el equilibrio, aunque consiguió recuperarlo justo a tiempo para que el suelo no golpeara contra su espalda.
-¿Vas a pegarme de nuevo, usuratonkachi? -retó el Uchiha al vampiro trepado en su regazo-. Solo te deje pasar el primer golpe -le advirtió el hombre lobo-, el próximo no me costara detenerlo.
Sin embargo, Naruto no estaba escuchando los gruñidos de Sasuke. La mirada del Uzumaki, escarlata de nuevo, se encontraba fija en la deliciosa gota de sangre tibia que se deslizaba por el labio inferior del licántropo. Los dedos de la mano derecha del rubio se deslizaron con lentitud entre los cabellos negros del Uchiha, al tiempo que su mano contraria se aferraba a la espalda del hombre lobo, hasta prácticamente rasgar la tela que lo vestía. La alarma comenzó a abrirse paso en los sentidos de Sasuke cuando todo lo que el otro chico contestó a sus provocaciones fueron un par de jadeos entrecortados, de la misma manera en que le haría falta el aliento a una persona que se estuviera ahogando; pero por supuesto, un chupasangre no necesitaba de una cosa tan insignificante como el aire para vivir.
Todo el amago que hizo el Uchiha de quitarse al muchacho rubio de encima fue colocarle las manos sobre los hombros, pero al instante Naruto soltó un gemido de protesta, y luego el vampiro se agachó un poco más hacia su presa, hasta recoger en su lengua el líquido escarlata que contrastaba contra la pálida piel del licántropo. El dulce sabor de la sangre le llenó la boca por completo y enloqueció al Uzumaki de inmediato. Sin detenerse a pensarlo mucho, el chico de ojos azules se inclinó hacia Sasuke, deslizando la lengua por el cuello del licántropo; el vampiro deseaba más, más de aquella sangre exquisita. El Uzumaki sabía exactamente donde conseguirla, y a juzgar por el comportamiento tranquilo de su acompañante, el hombre lobo no se la estaba negando.
En realidad varios pensamientos cruzaban la mente de Sasuke, pero ninguno de ellos era sereno. El licántropo era bastante consciente de que con una veloz dentellada su larga vida terminaría, pero el vampiro sentado sobre sus rodillas no era cualquier chupasangre, se trataba de nadie más que su pareja, y cumplir las necesidades de ella o él era parte de la naturaleza más primitiva del lobo. Si su sangre era lo que quería Naruto, poco podía hacer el Uchiha para negársela.
Otro motivo llevó a Sasuke a envolver con sus brazos las caderas del rubio e incluso a hundir su nariz en la cabellera dorada del Uzumaki a pesar de obvio peligro, y es que por inquietante que fuera para otros de su raza, el muchacho encontraba un atractivo inesperado en que los dientes del heredero de la Tercera Hermana se cerraran en torno a su cuello. Dadas las circunstancias, la mordida del vampiro era lo más cercano que el licántropo conseguiría a una marca de enlace con su pareja. No todo estaba perdido para ellos.
Los colmillos del vampiro arañaron con delicadeza la garganta del licántropo y más sangre resbaló por la piel blanca del Uchiha, tiñéndola de rojo. Con lentitud, disfrutando de cada etapa del proceso, los caninos del Uzumaki se hundieron de manera firme en el cuerpo de Sasuke; apenas una leve mueca de dolor apareció en el rostro del licántropo.
Fue el tenue gruñido de malestar del hombre lobo lo que sacó a Naruto de su ensoñación. En menos de un parpadeo la mirada del Uzumaki había regresado al color celeste original. De inmediato liberó el abrazo con el que envolvía a Sasuke, empujándolo por el pecho con sus dos manos. El licántropo fue testigo de la legendaria velocidad de los vampiros, una habilidad revitalizada gracias a la reciente comida del rubio. Naruto retrocedió de forma tan precipitada, que el pobre muchacho terminó golpeándose contra la pared del recinto, y pequeñas nubes de polvo cayeron del alto techo abovedado.
-L-lo siento, p-perdón... -balbuceaba Naruto, cubriéndose la boca con la mano, de tal manera que Sasuke apenas podía entender sus palabras. Parecía de verdad consternado por lo que acababa de hacer-. ¡N-no quise...!
Un gemido angustiado impidió que el Uzumaki terminara la frase, para acto seguido darse la vuelta con la misma velocidad impresionante que había evitado que Sasuke lo retuviera a su lado. El rubio salió como una ráfaga de viento del amplio salón del mural, y para cuando el licántropo se puso de pie, incluso sus leves pasos habían dejado de escucharse a la distancia.
~*S*&*N*~~*N*O*C*H*E*S**D*E**L*U*N*A**L*L*E*N*A*~~*S*&*N*~
A la puerta del Castillo Namikaze, dos figuras inmóviles custodiaban la entrada para prevenir sobre la llegada de posibles enemigos, o dar la bienvenida a aliados de la cercana aldea de Konoha. Ambos guardianes eran vampiros, que observaban con tranquilidad el tono oscuro del cielo que poco a poco comenzaba a aclararse. No tardaría en amanecer, pero antes de que los rayos del sol llegaran hasta a ellos tendría lugar el cambio de guardia.
-No han de tardar -murmuró el vampiro más joven con cierta aprensión, que poseía el cabello castaño y unos ojos grises que no perdían de vista el horizonte. Su compañero, con varios siglos más de experiencia, se limitó a negar moviendo la cabeza de un costado a otro, con una sonrisa tenue en los labios.
-Ya vienen -anunció el custodio de mayor edad, cuyo costado derecho del rostro estaba cubierto por un trozo de tela. Sus agudos sentidos evitaron que tuviera la necesidad de volverse para saber que sus palabras eran ciertas.
Con una postura menos erguida que los inmortales y el rostro más envejecido, un pequeño grupo de hombres salieron del cobijo de la enorme edificación de piedra. Los dirigía una figura de estatura más pequeña, cuya llamativa cabellera pelirroja resaltaba en medio de la oscuridad.
-¿Gaara-sama va a hacer la guardia diurna? -preguntó el vampiro castaño, extrañado de que el actual líder de los cazadores se rebajara a hacer una tarea tan mundana, a la que bien podía dejar a cargo a cualquiera de sus subordinados.
-No te incumben los motivos de los señores -le espetó su compañero de mal humor, molesto por la poca discreción que mostraba el más joven. Hasta el anciano más ciego que habitara el castillo sabría los motivos que llevaban a Sabaku no Gaara a esperar a la puerta del castillo, pese a las profundas ojeras que mostraba bajo los ojos.
El príncipe del Clan había burlado de nuevo la protección impuesta por su padre, para realizar sus habituales correrías en los bosques que se extendían desde las ruinas de Suna hasta el pueblo de Iwa. En opinión del viejo guardia, el muchacho tuvo demasiada libertad en su juventud gracias a los viajes en compañía del hechicero Jiraiya, y ahora la excesiva custodia de Minato debía resultarle asfixiante. El vampiro recordaba con claridad a Kushina-hime, la terca mujer había poseído el mismo carácter indómito que su único hijo.
Los custodios intercambiaron parcos saludos entre sí, más algunas noticias interesantes provenientes desde el interior del castillo, pero la silenciosa silueta de Gaara cruzó entre vampiros y hombres sin dirigirle la palabra a nadie. Una espada corta le colgaba del cinto, además de la habitual ballesta que cargaba sobre su espalda; lo único que resultaba poco acostumbrado en el atuendo del muchacho pelirrojo era la gruesa capa negra que vestía, la tela era tan oscura, que si se colocaba a contra luz no pasaban a través de ella los rayos del sol. Aún quedaban un par de horas hasta que amaneciera, si Naruto no llegaba en ese periodo de tiempo, cualquier cazador sabría que su cabecilla partiría a Konoha sin tardanza en busca de novedades sobre el príncipe.
Gaara avanzó sin alterar su semblante hasta que tuvo a poca distancia la tupida espesura de los árboles, dejando atrás las voces de los custodios del castillo. No tenía sentido caminar más adelante, pues nunca podía predecir en qué dirección surgiría Naruto, ¡para eso tendría que tener la visión de la Tercera Hermana! El extraño vampiro rubio bien podría regresar de Konoha, luego de visitar a Hatake Kakashi, o incluso haber realizado un viaje encubierto a alguna posada de Kiri.
Un murmullo en la oscuridad, una discusión airada cobijada bajo la oscuridad de los árboles, atrajo la atención del Sabaku. Considerando la posibilidad de que se tratara de un licántropo demasiado estúpido como para intentar entrar a la fortaleza de los vampiros, creyendo que sería más sencillo de día, el muchacho pelirrojo se acercó con cautela a las voces que susurraban. Para su buena suerte tenía el viento a favor, sumado a su experiencia en cazar o habitar entre seres sobrenaturales, Gaara sabía a la perfección que no tendría caso intentar acercarse hasta su objetivo, pero no era necesario, solo debía reducir la distancia lo suficiente como para que sus ojos humanos lograran un tiro libre.
Los pies del cazador treparon con sumo cuidado a un alto montículo de rocas, conocedor de que si la piedra era firme produciría menos ruido que el quebradizo suelo de hojas secas que cubría el bosque, y así ningún sonido alertaría a los intrusos. Gaara colocó en completo silencio una flecha sobre la ballesta, al tiempo que distinguía dos sombras entre la oscuridad, y justo cuando el pelirrojo estaba a punto de disparar, una de las figuras alzó el rostro, clavando su mirada blanca en la figura amenazante del cazador.
Mientras el Sabaku bajaba su arma con desconfianza, pero todavía sin abrir la boca, Neji aprovechó para empujar a su acompañante fuera de la vista del pelirrojo, hasta que la encapuchada sombra se perdió bajo los árboles. Solo por un momento, Gaara deseó tener el fino olfato de un vampiro para conocer la identidad del desconocido con el que conversaba el Hyuga.
-¿Quién era? -preguntó Gaara, sin moverse de su sitio encima de la roca, al tiempo que el vampiro emprendía el camino hacia el castillo.
-Metete en tus propios asuntos -contestó Neji, con una mueca de apatía en la cara sorprendentemente similar a la del cazador. Sin embargo, el inconfundible sonido de una cuerda al tensarse le indicó al Hyuga que el pelirrojo no iba a dejarlo ir con tanta facilidad, al menos no sin una respuesta que lo satisficiera. No esperaba menos del hombre que gozaba de la plena confianza de Namikaze Minato.
-¿Piensas traicionar al Clan del Primer Hermano? -quizo saber el pelirrojo, sin darle vueltas al asunto, y sin dejar de apuntarle al vampiro con la ballesta. La punta de la flecha, hecha de plata pura, brillo bajo la apagada luz del crepúsculo.
La acusación pareció resquebrajar la tranquilidad de Neji, porque el vampiro encaró con rapidez al cazador, mostrando los colmillos de forma furiosa y con la mirada nívea rodeada de gruesas venas que destacaban demasiado bajo su piel.
-Nunca traicionaría a la persona que salvó a mi gente -escupió el Hyuga con desprecio. Los ojos verdes del cazador se desviaron al trozo de metal que protegía la frente del vampiro, con el emblema del Primer Hermano grabado en él-. Ni a su hijo -añadió Neji sin disminuir su cólera, aunque el pelirrojo poco parecía impresionarse por ella.
Pero al final Gaara volvió a bajar su arma, y entonces el vampiro le dio la espalda con una ademán despectivo.
-Si tu visitante no puede entrar al castillo, entonces no se reúnan cerca de él -fue lo último que el Sabaku le advirtió al vampiro, sin elevar el volumen de su voz, consciente de que el aviso había llegado hasta los oídos de Neji.
つづく
(1) El dosojin o dōsojin (道祖神) es una deidad guardiana sintoísta de Japón, popular en Kantō y áreas vecinas; dentro de la mitología japonesa está relacionado con los caminos, viajeros y con las relaciones comerciales locales. Aparentemente, es visto como un ser pequeño. Se le representa, frecuentemente, esculpido como una pareja felizmente casada.
Miru: De hecho, acepto que sería más sensato ver a Naruto como hombre lobo y a Sasuke como vampiro, por su carácter, físico, etc., pero es que si de por sí el tema es demasiado cliche, se me entoja un cambio le que diera otro punto de vista . La confusión de seguro surgió porque primero la historia estaba pensada como un one shot, pero después me anime a hacer la historia más larga. El lino entorpece los sentidos de los vampiros, escondiendo a los licántropos. El algodón entorpece los sentidos de los licántropos, escondiendo a los vampiros. Las plantas cultivadas funcionan, pero son mucho mejore las silvestres. La ropa de Sasuke era de lino silvestre, las sábanas de Naruto de lino cultivado. Eres la primera persona que nota eso O-o ¡Felicidades! xD El cambio de nombres "Uzumaki/Namikaze" fue error mío, ya los corregí, por si deseas volver a leer los capítulos de nuevo ;) ¡Muchas gracias por tus observaciones y comentarios!
Susana Mode: No pues, muchas gracias xD A mí también se me hizo muy triste lo de Gaara, y sabía que a algunas personas se les iba a hacer triste también :( ¡Por eso lo escribí! xD ¿Por qué te dio miedo lo de Shino y Kiba? O.o No entiendo, a mi me gusta la pareja :/ Aww~~ De la parte de Sasuke, hasta el Uchiha tiene su corazoncito, aunque sea negro y lleno de maldad (?) OK, ya lo siento, el teme me pone de malas u.u ¡Jajajajaja! De hecho, quiero hacer algo muy especial en cuanto a Deidara y las armas de fuego ;) Gracias por tu review, espero que te haya gustado este capítulo :D
veruto kaname: Bueno, me alegra que te haya gustado la historia de los ninjas de Suna, por triste que fuera :) Te explico, en un principio la historia iba a ser de un solo capítulo, pero ya que lo pudieron decidí hacerla más larga. Puedes tomar el capítulo de "Luna del Cazador" como una pequeña introducción a la historia, y además la primera parte de cada capítulo es un flash back, un vistazo al pasado. Gracias por tu review :)
Moon-9215: Lo estoy continuando, y el final ya lo tengo cuidadosamente planeado, pero no te lo voy a decir ;) Espero que la actualización de la historia, y que decidas seguirla hasta que acabe :D ¡Muchas gracias por tus palabras!
nayumi y himeko: ¡Hola, chicas! ¿Cómo han estado? ¿Qué cuenta el trabajo? Me he pensado seriamente pasarles mi número telefónico, ya que gracias a este novedosa aplicación llamada whatsapp, las ladas entre países es lo de menos... o eso creo O_O Les platico, lo que sucede es que Noches de luna llena estaba pensado nada más como el especial de Halloween, pero dado que me gusto mucho la historia, y al parecer a ustedes también, pues dije: "Bueeeeno... ¡hagámosla un long-shot! xD". Hay mucha verdad en sus palabras, chicas, Hibari tuvo mucho que ver con mi desición. Ya sé que esperan que actualice "Yo regrese", en serio u.u Pero con tanto movimiento en la serie por parte de Kishimoto he preferido esperar. Eso me recuerda algo, Himeko, no sé si ya te lo había pedido antes, ¿pero puedo usar tu nombre en Yo regrese? ¿Qué tal te llevas con Neji? ;)
hijadelaluna: Me encanta que a ti te guste mi trabajo, robo tiempo que no tengo para escribirlo, y que me digas cosas como esa hace que valga la pena, siento que no estoy malgastando mis esfuerzos. Espero que continúes siguiendo este fanfic hasta su final ;) Con cariño, Zaphy.
yad-12: No sabes el peso que me quitas de encima al decir que el nivel de la historia sigue igual u.u MI mayor temor es que con cada capítulo no cumpla las expectativas que deje con el anterior, sus expectativas. Si crees que ya les explique mucho con la tercera entrega, ¡creo que les conté todo en este capítulo! xD Aún así, desearía haberte dejado con muchas dudas ;) Con más ganas de esperar la siguiente actualización. Gracias por seguir esta historia :D
camiSXN: Muchas gracias por leer y comentar n.n Espero que también te hayas tomado el tiempo de leer este capítulo y de que sea se tu agrado :) Zaludos, Zaphy ;)
Luna: ¡Muchas gracias! :D Y espero que la espera haya valido la pena :$ Gracias por tu review.
jennitanime: Siempre la primera parte de cada capítulo es un pequeño flashback, para que ustedes se vayan haciendo una idea de lo pudiera pasar en el futuro, creen sus propias teorías, y lloren cuando yo las destruya sin misericordia (?) xD OK, no ;) Estoy jugando. Si crees que Sasuke fue valiente al entrar a la guarida de los vampiros, ¡sujétate! Porque al Uchiha se le hará costumbre hacer esas visitas ;) Gracias por tu comentario :)
Alessandra Von Grey: ¡Jajajaja! Si tu pensamiento al leer esa parte del capítulo se fue por el lado romántico, ¡TE EQUIVOCAS! xD Sasuke solo le hacía una amenaza disfrazada a Naruto, acerca de lo frágil que es la vida humana de Sakura y de lo fácil que sería para Sasuke comérsela, literalmente xD Espero que a pesar de la tardanza el capítulo haya llegado a tiempo para salvar tu vida D: xD Gracias por tus palabras, espero que hayas leído la actualización y ojala la historia siga siendo de tu agrado. Con cariño, Zaphy :)
00Katari-Hikari-chan00: Pues según yo, "Shino", dependiendo de los kanjis usados (como toda palabra en Japón -.- Me pregunto si podrás insultar a alguien y la persona crea que le haces un cumplido xD) puede significar blanco o cuarto. Si estoy equivocada, por favor corrígeme, Katari-chan O.o En cuanto a lo que propones de celos, Sasuke, Naruto, Sakura... uhm, jugar con fuego :3 Pero la verdad, no me atrae mucho la muchacha para causarle celos a Sasuke u.u Le falta algo al personaje de Sakura (como personalidad... OK, ¡no! ¡No me mates si te agrada Sakura! D:), para causarle celos al Uchiha sigo prefiriendo a Gaara, ¡sobre todo porque amo al Kazekage! xD Gracias por tu review, y espero que este capítulo haya sido de tu agrado ;)
Hinaby: ¿Itachi no tenía la culpa de qué? O.o ¡Jajajaja! Me ha hecho mucha gracia lo de "VERDADEROS vampiros", hasta me han dado ganas de hacerlos brillar xD Pero como dije antes, para crear el mundo de los Tres Hermanos me estoy basando mucho en la película de Inframundo, sobre todo en la parte de la Rebelión de los Lycans, así que no te sorprenda que haya personajes que puedan soportar la luz del sol (como Kakashi). En cuanto a los diamantes, se quedaran en las joyas, y no en la piel xD Confieso que he descuidado la historia en Amor Yaoi, uno de estos días me tomare la molestia de actualizarme en esa página. ¿"Muerte de envidia, dobe"? ¿En qué parte? O.o Es que además Sasuke siempre le muestra esa cara a Naruto, independientemente de lo que sienta su corazón xD ¡Sí! ¡Púdrete, Sakura! :D (OK, no, fans de Sakura no me maten ;;.;;) Gracias por tus palabras, y lamento la tardanza. Zaludos, Zaphy ;)
Yuki-2310: ¿De a seis? O.o Ósea, ¿cómo? A mí también me dio mucha tristeza lo que paso con la familia de Gaara (imagínate, yo lo escribí, es como si yo lo hubiera hecho... OMG! D:), pero imagine que esa era la situación adecuada para que el bello pelirrojo sintiera un amor incondicional y desinteresado hacia Naruto. No es como si se necesitara de mucho, la verdad, el rubio se da a querer con facilidad ;) Celos, celos, celos, ¡todo mundo está deseando que lleguen los celos, y pronto va a haber hasta para que crucen la pantalla de tu computadora o celular e inunden el mundo! :D OK, no tantos, pero habrá ._. Gracias por tu review, espero que el capítulo haya sido de tu agrado :D
Una Fan: ¡Déjame otro review entonces! xD Ntc :) D: No se trata de que actualice cada Halloween, sino que la historia estaba pensada en un inicio como un solo capítulo, pero en vista de que llamó mucho la atención, decidí alargarlo ;) Estoy estudiando la universidad y soy mala organizándome, así que escribo cada vez que puedo. Atrasos, atrasos, atrasos u.u ¡Wuju! Lo de Itachi, ese "Itachi no puede vivir sin ti, pero tú puedes vivir sin él" es cierto... al menos mientras Deidara sea humano ;) ¿Por qué crees que no puedan seguir juntos Kiba y Shino? ¿Por Fugaku? u.u Ese hombre... Me encantan los amores no correspondidos, porque, bueno, es divertido ver como luchan para estar juntos. OK, se escucha terrible que use la palabra divertido, pero tú me entiendes xD Shikamaru seguirá presente en el horizonte, y sus apariciones serán cada vez más vistas, lo prometo ;) Gracias por tus palabras, con amor, Zaphyrla :)
Bonnye: ¡Todo mundo ama los amores prohibidos! Romeo y Julieta sentaron un precedente adictivo, ¿es acaso una insinuación de que esperan un final trágico para esta historia? O: Muchas gracias por tomarte la molestia de comentar, y espero que sigas leyendo este pequeño fanfic ;) Zaludos, Zaphy :)
hikaru88: Pues espero que hayas gritado, releído y escrito otro review con esta actualización. Espero que la trama siga siendo de tu agrado ;) Ojala continúes leyéndome. Zaludos, Zaphy :)
Sayo Rio: Lo siento, siempre he sido muy mala para organizarme, y en el caso de mi tiempo libre la situación no es diferente. En cuanto a los flashback, recuerda que siempre la primera parte será uno, un pequeño vistazo al pasado para que hagan un intento por adivinar lo que sucederá en el futuro, pero sólo la primera parte de cada capítulo, no incluyo flashback en el resto de la actualización. La confusión se debe quizás al primer capítulo, que en un primero fue un one shot. Después decidí alargar la historia; gracias por tu comentario. Zaludos, Zaphy ;)
Hagane Yuuki: Si te soy sincera, yo tampoco recordaba cuando fue la última actualización. Bueno, en realidad sí que lo recuerdo, fue hoy ( de abril :P) Me gustaría actualizar más seguido, pero, como bien sabe mi beta, Mamá Gansa Hibari, soy muy, pero muy mala para organizarme aunque tenga tiempo libre, y bastante más floja, una mala combinación para cualquier persona que desee hacer algo productivo. ¡Amo a la serpiente ponzoñosa! ¡Es adorable, el villano perfecto~~! Si te lees los capítulos de nuevo, te beso los pies xD Y si, en el ataque a Kushina, Naruto estaba con Sasuke, y Sasuke estaba con Naruto ;) En serio no voy a dejar este fanfic en el olvido, ya que a mí también me gustaría verlo terminado. ¡Muchas gracias por tus palabras! Con amor, Zaphyrla :)
camiSXN: Gracias por tu review, y espero que la actualización haya sido de tu agrado, y te haya dejado con muchas dudas ;) He notado que no importa cuando, siempre te tomas el tiempo para dejarme unas palabras. Muchas gracias por el detalle, en serio. Con amor, Zaphyrla ;)
Ambu: ¡No le digas estúpido a mi señor Orochimaru! D: Na, mentira, dile como quieres :3 Entiendo que sus acciones causen esa impresión, y me gusta :3 ¿Quedarán juntos Sasuke y Naruto? ¿Morirá Orochimaru? O: ¿O será al revés...? :D Gracias por review. Atte, Zaphy :)
mine: Gracias a ti, por leer. Me encanta, y agradezco que a pesar de todo lo que me toma actualizar la historia, todavía exista gente que siga leyendo mi pequeño fanfic. Gracias por tomarte el tiempo de dejar unas palabras ;) Zaludos, Zaphy
Hagane Yuuki: Lo siento, me he dejado llevar por el ItaDei, que es otra de las parejas en la historia, pero tienes razón, debo de regresar al SasuNaru, gracias por guiarme de nuevo al buen camino ;) Para tu gusto, prácticamente todo el capítulo es SasuNaru, espero que haya sido de tu agrado, Hagane :D OMG! ¿Qué le habrá dicho Kishuna a Itachi? O: Yo lo sé, pero a ti te tocara verlo en la próxima actualización ;) Agradezco tus besos e inspiración ;) Con amor, Zaphyrla :D
jennitamine: Quisiera que la historia fue más rápida o avanzada, también :/ Creo que no acabo de entender lo que quieres decir, eso de que cuando Sasuke se enamoró de Naruto, no como Sasuke enamora a Naruto. ¿Te refieres a cuando Sasuke conoció por primera vez a Naruto, le hizo las marcas en la cara y supo que era su pareja destinada? o.O Lamento la tardanza, pero gracias por tu review. Espero que te haya gustado la actualización de todas formas. Zaludos, Zaphy :)
Anbu: Lo siento, pero si te confunde tanto solo recuerda que la primera parte del capítulo siempre es un flask back, solo la primera parte, el resto ya es tiempo presentes. Lo hago para que ustedes se hagan una idea de los secretos que les oculto, y para que se vayan imaginando que podria pasar en el futuro :) Gracias por tu review. Zaludos, Zaphy ;)
Zanzamaru: Muchas gracias, Zanza, siempre es agradable saber que sigues mis historias. ¡Ojala sepa de ti más seguido, chica! xD Zaludos, Zaphy ;)
Guest: Son fanática de esta temática de vampiros y hombres lobo, y pos supuesto el fanfic con una de mis parejas yaoi favoritas no podía faltar, empezó como algo pequeño, pero como vez se ha expandido un poco xD Si quiero escribir algún AU de Naruto, sin duda tiene que haber un tema sobrenatural involucrado, ¡todo lo hace más genial! Muchas gracias por tu review, y espero que sigas esta pequeña historia ;) Zaludos, Zaphy ;)
Una Fan: Se que no actualizo tan seguido como debería, como es justo y necesario, pero se agrade la paciencia u.u Así como tus palabras C: Jejeje, al final me he animado, y estoy preparando algo especial para los 50 fanfics :3 Pero de igual manera, eso me está quitando algo de tiempo, aunque bueno, ¿qué celebración no acapara algo de tu tiempo a la hora de planearla? :) ¡Noches de luna llena lo voy a terminar sí o sí! ¡Al igual que todos mis fics! Fuck yeaaaahhhh! (yaoi apoderándose de la mente de Zaphyrla MODE ON) Por cierto, yo también amo a Shikamaru, parece tan normal, pero es muy inteligente y tierno xD Dan ganas de comérselo xD OK, a MÍ me dan ganas de comérmelo xD La posesividad de los licántropos es legendaria en la Tierra de los Tres Hermanos, pero luego te darás cuenta de que Itachi es un caso especial :3 Y no tienes idea de que tan esta involucrado Itachi con la muerte de Kushina... bueno, tal vez si xD Muchas gracias por seguir el fanfic, leer la historia y animarme con tus palabras, son verdadera fuente de inspiración. Con amor, Zaphyrla ;)
coptesita: ¡Muchas gracias por leer! :D Dios, si leíste todo el fic de un tirón, debió tomarte tu tiempo :/ No es por nada, pero la historia ya está algo avanzada (no mucho, que tampoco me hago vanas ilusiones -.-) y los capítulos son largos D: No me agrada la idea de vampiros que solo beban sangre de animales :/ La esencia del vampirismo es esa, ser el depredador mayor de la débil especia humana... ¡Muajajajajaja! xD Aunque he leído Crepusculo, y me gusta, pero, damn it! ¡Qué a esa saga le falto más muerte y sangre! D: Ya pues... u.u ¡Uy, cosita! Gaara es un amor~~ La verdad amo el SasuNaru, porque sé que esos chicos hacen una pareja ideal, pero demonios que me encantaría Gaara para Naruto porque sé que Gaara si cuidaría bien al rubio, no como otros bastardos insensibles que van en busca de ilusiones vacías de venganza que no acabaran más que con cuerpos sin santa sepultura. ¡Maldición, pero es que en verdad tengo problemas con las idioteces de Sasuke! Lo bueno que parece que se está enderezando u.u Itachi y Deidara son pareja secundaria, pero ya notaste que tienen mucho que hacer en la trama, sobre todo con los planes de Orochimaru-sama ;D Muchas gracias por leer, y por tomarte la molestia de comentar. Con amor, Zaphyrla :)
ambu780: De verdad, me encanta la idea de imaginar a alguien embobado leyendo mi historia xD Me hace ponerme rojita (?) -/- Lamento que no haya actualizado hasta ahora :/ Debo aceptar que he dejado bastante abandonada esta historia, y algunas otras -.- Más que nada es por mi escuela, pero lo admitiré, también soy bastante holgazana u.u Mea culpa... Yo no llamaría "espectacular" al primer capítulo, aunque si voy a admitir que está muy completo, y la razón es que en un principio la historia estaba pensada como un one shot, pero luego me deje seducir por los comentarios que me pedían más de este amor prohibido entre vampiros y hombres lobo xD Uy, pobrecito Gaara u.u Pero sí, lo voy admitir, por la naturaleza de ambos chicos, Gaara no tiene ninguna posibilidad con Naruto :/ Al menos no hasta quitar a Sasuke del camino... :3 ¡Uh, soy mala, muy mala! xD ¡Muajajajaja! :3 Amo a Kushina, pero también amo a Orochimaru. ¿Qué? u.u Tengo debilidad por los villanos, ¡no me juzgues! u.u Gracias por tomarte la molestia de leer, pero sobre todo gracias por tomarte la molestia de dejarme algunas palabras para animarme a seguir escribiendo :) Con amor, Zaphyrla ;)
00Katari-Hikari-chan00: Me encanta que te encante :D Lamento mucho la tardanza en actualizar el fanfic, soy una floja, no hay justificación u.U Y sé que además tengo varios fanfics sin terminar, y qué tú sigues la mayoría :) Espero tus opiniones sobre el capítulo :D Zaludos, Zaphy ;)
Próxima actualización: 8 de Octubre
Zaludos
Zaphy
Sela Yal than Rami usa te, finta Zaphyrla... Temo si la ura le.
