Recuérdame.
Capitulo: 13
Dulces acuerdos y trucos peligrosos
….
—Hola madre—susurro secamente Marceline levantando su mano.
—Marcy mírate, ¿has crecido en estos días?
Marceline suspiro.
—Supongo.
Jhon se acercó para inmiscuirse en la conversación.
—Anne dale ya el obsequio.
La mujer asintio hacia su novio y saco de su bolso piel de leopardo una pequeña caja de cartón corrugado con un moño color violeta oscuro. Marceline sintió el escozor culpable de su reacción cuando fue consciente de su visita, a veces su madre se comportaba tan acorde a su papel, pero luego la influencia negativa de su pareja la coaccionaba de tal forma que al final la decepción fue su trago amargo.
—Son para que vallan junto a tu vestido de graduación.
Su gesto la conmovió y simplemente se rindió. Siempre podía engañar a su padre diciéndole que su madre no había estado con ella.
—Gracias…quieres comer algo.
Anne negó sonriendo.
—No, Hudson fue muy efusivo en esa parte de mantenernos alejados de ti cariño.
En esta parte Jhon se tallo la mejilla donde un golpe sobresalía en su piel pálida y Marceline admiro la reacción de su padre.
—Fue su condición para sacarme de la cárcel—susurro después de darle un fuerte abrazo.
—Pero tranquila estaré bien Marcy.
Una felicitación de cumpleaños y finalmente se marchó, a seguir con la vida irresponsable que había elegido vivir, ¿por qué?, ni ella misma lo sabía.
….
Simon por su lado miraba su móvil con expresión preocupada. ¿Acaso había dicho algo para ofenderla? , ¿Porque no quería que se vieran?, se preguntaba una y otra vez hasta que el tintineo de su timbre le devolvió el alma a el cuerpo.
"Porque tú tienes novia"
Un Balde de agua helada fue el recuerdo de su relación con Marceline. La culpa empezaba a carcomer su pensamiento devorando con avidez su buen humor.
¿Cuándo fue la última vez que habían hablado?, se preguntó sintiéndose como el esposo infiel que juega a la espalda de quien jura amar.
"solo que terminaras con ella me animaría a verte en persona"
Ese fue el último mensaje que se atrevió a ver esa mañana cuando se quedó en su habitación meditando y comparando.
….
Gumball entro rápidamente a su casa dándole solo un buen día a su abuela que estaba en el comedor revisando el correo.
—Gumball—llamo Bonnibel deteniéndolo de su carrera. —Tenemos que hablar.
El pelirosa suspiro.
—No lo creo.
Ella lo jalo del brazo.
— ¿Por qué te saltaste las clases?
Gumball dio un tirón librándose de ella.
—No es tu asunto.
Bonnibel lo miro con enojo.
—Por dios Gumball te estas convirtiendo en uno de esos…esos ¡pandilleros!
Este fue el punto máximo de su tolerancia. Se giró a verla cabreado como pocas veces.
— ¡Qué hay de malo en ellos! —la empujo. —Esos pandilleros almenos son leales a sus amistades.
Ella amplio los ojos.
— ¿De qué hablas? —pregunto y el rio por lo descarada que se atrevía a ser.
—Del medallón, de tu jueguito con Simon…de eso hermana.
Bonnibel se alejó ofendida.
— ¡Que no es eso lo que querías!, ¡Venganza! —le grito la pelirosa alzando las manos.
—Eso era antes pero ahora…solo…quiero cancelar todo esto.
Sus ojos se ampliaron al máximo cuando escucho todo esto de labios de su hermano.
—Tú no puedes hacer eso—susurro negando.
—Claro que puedo y lo hare por supuesto…la felicidad de mis amigos está en juego.
Haciendo una rabieta impropia a la fachada de adulta que ella misma construyo Bonnibel se dio la vuelta y se fue dejando a su hermano con su voluntad y su condena.
….
Fionna despertó sintiéndose la más feliz de esta tierra. Ayer Marshall se comportó como el novio que siempre quiso, bueno aún no se lo había pedido pero era cuestión de tiempo, cuando todo estuviera en calma.
Finn por su lado estaba cada día más confundido. Hoy por ejemplo antes de ir a recoger a Flama se topó con Bonnibel y él se había quedado viéndola como un idiota, Flama se había dado cuenta y toda la cita se había portado fría con el pobre chico.
—Jake ya basta.
El perro naranja no dejaba de saltar y lamerle el rostro.
—Está bien ya voy.
Se levantó de la cama aun en sus pijamas rojos calientes, de todos modos hoy era fin de semana.
—Buenos días—saludo feliz Fionna.
—Si muy buenos días.
Fionna miro a su hermano.
— ¿Paso algo? —pregunto preocupada.
—Solo que soy un idiota insensible.
Hay iba otra vez el tema de Bonnibel. Si tan solo su hermano se diera cuenta que la pelirosa jamás lo vería como él deseaba, tal vez buscaría su felicidad con quien si lo valoraba y amaba.
—Bueno si quieres hablar con alguien yo, oh tal vez Simon te demos un buen consejo.
Finn frunció el ceño. Últimamente habría desarrollado una aversión por su amigo, él tal vez no tenía la culpa de lo que estaba pasando pero aun así no pudo evitar sentirse traicionado.
—No es necesario ya decidí lo que are. —mascullo firme bajando el cartón de leche y mirando a su gemela.
— ¿Olvidarte de Bonnie? —cuestiono Fionna a lo que su hermano asintio.
—Ese es mi hermano.
Le dio un golpecito en el brazo en señal de felicitación.
….
Más tarde gracias a un mensaje Marceline pospuso otra vez su trabajo en la tienda de antigüedades. Suspiro, estaba tan agradecida de que la tía de Simon era tan buena que no la-despidió al primer retardo oh falta.
— ¿Entonces qué te parece?
Volteo a ver a Simon que venía junto a Fionna, Marshall y Gumball. Este último a regañadientes con una expresión de fastidio en la cara.
—Bueno es algo inusual. —le contesto con una sonrisa burlona.
—Es nuestra primera cita Marceline.
La reina vampiro sonrió.
—Lo sé solo te estaba molestando. —dijo para después darle un beso.
Fionna suspiro feliz y Marshall simplemente sonrió antes de que la actitud de Gumball lo distrajera una vez más.
—Deja ya de hacer ese ruido molesto.
Gumball levanto una ceja.
—Eso no es tu asunto.
Ambos se fulminaron con la mirada.
—Valla es raro ver que alguien con la cabeza de algodón de azúcar odia tanto una feria.
Gumball apretó los puños.
—Hey ya basta—dijo Marceline poniendo orden entre los dos chicos. —dejen de pelear.
Simon y Fionna se asombraron por como controlaba a Gumball y Marshall con una simple palabra.
—Bu…bueno vamos.
Fionna asintio.
—Hay que ir primero al carrusel.
Exclamaciones silenciosas de desagrado se pudieron escuchar mientras el grupo entraba hacia el carnaval.
Marceline pov:
Era la segunda vez que estaba en un carnaval desde que tenía quince años y era tal y como los recordaba. Llenos de niños y parejas que derrochaban amor como un panal de abejas lleno de miel.
En cierta parte era lindo ver el amor en sus ojos y sus gestos que lo demostraban, pero no podía evitar sentir envidia. Simon seguía pegado a su móvil revisándolo cada ¡cinco minutos!, aparente que no me importaba pero si lo hacía, él estaba más entretenido revisando mensajes mientras yo estaba aburrida sentada en una banca junto a una pareja de ancianos y Gumball que no paraba de quejarse.
—Oye Marceline… ¿dónde está Simon? —Fionna pregunto con una sonrisa, claro ella era la única que se estaba divirtiendo en este sitio.
—No tengo idea.
Me puse de pie para estirar las piernas.
—Oh, pensé que les gustaría venir con nosotros al paseo en la rotonda.
Fionna entonces miro a Gumball y el inmediatamente negó asustado por la idea de subir a esa peligrosa atracción. Tal vez aun nadien lo había notado pero la razón por la que el odiaba los carnavales era porque le tenía miedo a las alturas, algo común en todas las atracciones obviamente.
¿Cómo lo note?, bueno nos conocíamos desde secundaria y bueno yo lo torturaba con ese miedo.
—Yo paso, necesito ir al baño.
Fionna hizo un gesto de decepción.
—Ok, nos vemos luego.
Asentí sacudiendo mi mano en señal de despedida para después mirar al pelirosa.
— ¿Vienes? —pregunte sintiendo un poco de pena por el.
—Que obsion tengo.
Reí ante la ironía de este asunto. Quien diría que él tenía su lado agrio también.
—Tranquilo no intentare subirte a nada.
El rodo los ojos.
—Sabes no entiendo.
Pasamos cerca de montones de tiendas donde vendían varias chucherías entre un mar de gente.
— ¿Qué? —pregunto dando ligeros vistazos a los juegos de tiro al blanco.
—Por qué viniste aquí si odias estas cosas.
Me miro y entonces un grupo de chicos que se venía empujando entre ellos paso cerca de nosotros Por suerte el me tomo de la mano evitando que callera.
—No odio los carnavales, solo las atracciones de vértigo.
Para demostrarme su punto me condujo hacia un puesto donde en una tabla había montones de globos y dardos en la mesa frente a nosotros.
— ¡Adelante pruebe suerte y gane algo para su novia! —grito el dueño del juego después de recibir un billete de parte de Gumball que como lo más normal del mundo arrojo tres dardos en el globo en la parte del medio.
—Wow…es la primera vez que alguien acierta en ese punto.
Gumball arrogante como solo pocas veces reclamo su premio. Un unicornio largo de felpa color negro, lo más raro es que me lo dio a mí.
—No era necesario.
El sonrió.
—Vamos tómalo es algo que encaja contigo.
Fruncí el ceño mientras lo veía a alegarse.
Fin pov
En algún lugar Simon ere víctima del juego cruel de Ricardio. La chica contratada por el pelirrojo se divertía haciéndole creer que Marcy estaba conversando con él.
Un par de mensajes y como ayer "Marcy" se desaparición dejando confundido a el castaño que solo hasta que la noche callo se dio cuenta que había dejado sola a Marceline.
Regreso rápidamente donde la había dejado y se encontró con que ella y Gumball estaban muy entretenidos peleando.
—Oh, Simon… ¿dónde estabas?
El castaño sonrió lo mejor que pudo. Los celos eran algo tan nuevo para el pobre chico.
—Resolviendo algunos pendientes.
Marceline asintio soltando a el pelirosa.
— ¿Y cómo está todo? —pregunto a Gumball que simplemente se encogió de hombros.
—Esperamos a que esos dos terminen su luna de miel.
El miro hacia Fionna y Marshall para después mirar con incredulidad a Gumball. ¿Desde cuándo gumball veía con diversión que Fionna prefiriera a Marshall?, se preguntó extrañado.
—Es verdad le prometí a Finn llevarla temprano.
Simon miro a Marceline.
—Bueno yo…voy a buscarla.
El pelirosa los dejo solos.
—Lo siento. —dijo el castaño de repente. —Fue una cita horrible.
Marceline se mordió la lengua. No le echaría en cara que el la dejo sola toda la cita mientras él iba a hablar con quién sabe quién, no, ella tenía que comprenderlo.
—Tranquilo ya abra más sitas.
Él le tomo las manos y le sonrió antes de inclinarse a darle un beso algo que Marceline devolvió de buena manera.
—Y prometo que será pronto.
Simon pasó su mano por su rostro y sonrió otra vez.
—Eso espero.
El simplemente se alejó junto con Fionna y Marshall mientras ella estaba dirigiéndose a tomar un taxi. Oh eso pensaba ella.
—Miren quien está aquí.
Ricardio y la fantasma junto a Bonnibel se aparecieron de la nada con no muy buenas intenciones entre las manos.
—La reina vampiro. —mascullo la fantasma cruzándose de brazos mirándola desafiante.
— ¡Que quieren! —grito aspera fulminándolos con una mirada pesada.
—Nada…solo contarte algo Marcy.
Ricardio extendió su mano y le aparto de la cara un mechón de cabello arriando con esa simple acción su ira hasta el punto insostenible.
Eran dos serpientes en enfrentamiento, dos enemigos que buscaban destruirse a como diera lugar.
—Tú querido Simon te está engañando—susurro el pelirrojo después de inclinarse cerca de su- oído siseando como una serpiente.
Gumball lo vio y escucho todo. No podía creer que su hermana estuviera haciéndole esto a Marceline, esta ya no era su venganza sino la de su hermana.
—Eso no es verdad.
Ricardio le sonrió.
—Acercaste a la fiesta en la Nightosphere y veras que no te miento.
Marceline se quedó quieta e incrédula, lo obvio era una verdad dolorosa. Una vez más Gumball estaba hay apoyándola, después de todo lo que lo hizo vivir.
—Ya no puedo más. —dijo con voz entre cortada a punto de derrumbarse. Pero Gumball guiado por sus sentimientos recién descubiertos se arriesgó a hacer una inesperada promesa.
—Estoy aquí. —repetía una y otra vez provocando que Marceline lo mirara con sorpresa.
….
En la calle después de dejar a Fionna y Marshall en la casa de la rubia Simon sorpresivamente recibió un mensaje.
"Nos vemos esta noche"
En la oscuridad solo se ve una luz y una sonrisa malvada. Sabía que Ricardio la reprendería por esto, pero ese chico parecía tan interesante que no podía evitar la curiosidad.
….
Fin de este capítulo mis queridos lectores. No piensen que Simon convirtió en villano, no mis niños del hielo el pobre está confundido y Ricardio se aprovecha para usarlo como una manera de lastimar a Marceline.
Ha y no odien al dulce príncipe el solo es una víctima de mi imaginación ;), gracias por sus comentarios que me dan ánimos para continuar con este fic, además de una sonrisa.
espero que su halloween fuera perfecto, que comieran muchas golosinas y que se asustaran con una buena peli. ;)
