Recuérdame.
Capitulo: 18
Rescate
….LC…
Roxan había llegado a la escuela con la esperanza de seguir manipulando a Simon como lo hizo con su familia. Pero al encontrarse con él fue una historia completamente diferente, él le reprocho su engaño para después irse.
Ella por supuesto dedujo que Marceline no había cumplido su parte del trato, así que la busco para encararla pero no la encontró por ninguna parte.
—Suéltame. —dijo la reina vampiro tratando de soltarse.
—No lo creo.
Poniendo más fuerza en el agarre que tenía en su cabello la mantuvo en el suelo mientras Ricardio se unía a ellas.
—Es hora de que aprendas a mantener la boca cerrada.
Con el pie a centímetros de su rostro Roxan miro hacia el pelirrojo que con una llamada fría la detuvo.
—Suéltala.
Roxan rio.
— ¿Estas bromeando no? —pregunto mirándolo a la cara.
— ¡Hazlo!
Apartándose rápidamente obedeció sus órdenes.
— ¿Oye estas bien? —pregunto Roxan mirándolo preocupada.
Ricardio se fue hacia Marceline.
—Ricardio. —llamo con más fuerza.
—Estoy bien…muy bien…
Él la obligo a que lo mirara a la cara.
— ¿No es cierto Marcy?
La reina vampiro miro hacia abajo.
—Suéltame. —murmuro bajo.
— ¡NO!
Apretándola en un asfixiante abrazo tallo su rostro en su cabello.
—No volverás a irte jamás.
Roxan dio un paso atrás herida de repente con el fervor con el cual Ricardio abrazaba a Marceline. Ella siempre supo que su posición era la de una sustituta pero jamás quiso reconocer ese hecho.
—No importa lo que hagas, nadien podrá liberarte de mí.
Un rato después la soltó y fue hacia afuera.
— ¡JANNE! —grito pero nadien respondió. La fantasma estaba por lo menos unos metros lejos, ella había aprovechado que el pelirrojo estaba ocupado con Marceline para huir.
—Maldición, le debo una bien grande. —susurro la fantasma mientras caminaba entre la maleza hacia la carretera donde por poco estuvo a punto de ser arrollada por una ambulancia que paso a toda velocidad hacia un tramo del camino donde se podía ver una columna de humo.
—no…no… ¡NO!
Corrió hacia hay.
—Clarence…
Temerosa miro hacia el canal pero luego suspiro aliviada cuando vio que era el auto de Jhon.
—Janne—llamo Clarence a sus espaldas.
—Oh, dios…
Lo abrazo con fuerza.
—Qué bueno que estas bien. —le susurro antes de besarlo.
—Lo mismo dijo Janne.
La fantasma miro hacia todos lados.
— ¿Donde esta Ann? —cuestiono preocupada.
—Declarando con los oficiales.
Le señalo hacia donde estaba la madre de Marceline con un oficial de policía.
—Ellos ya saben la situación y están buscando una solución.
Janne asintio.
—y Marshall ya está enterado.
Clarence torció el gesto.
—No creo que sea buena idea llamarlo.
— ¿Por qué?
El suspiro.
—Ya conoces lo imprudente que pueden llegar a ser.
Janne negó.
—Ellos pueden ser de ayuda.
Saco el móvil que había tomado del auto de Ricardio y llamo a Marshall.
….
—Es Ricardio.
Fionna miro al pelinegro.
— ¿Que podría querer?
Marshall se encogió de hombros.
—Hay que averiguarlo.
Apenas contesto la persona al otro lado de la línea le dio una noticia terrible.
— ¿Dónde está?
Gumball volteo a verlo.
—No esto…es imposible.
Su expresión no hizo sino empeorar las expresiones de preocupación de Simon y Gumball.
—Ok…más vale que no sea un truco.
Colgó y miro a Ash.
— ¿Recuerdas dónde está la cabaña de Ricardio?
Ash asintio.
—Bien tú serás mi guía.
Estaban por salir cuando Fionna lo jalo de la manga.
— ¿Que está pasando? —pregunto poniéndose de pie.
—Ricardio tiene de rehén a Marceline.
Todos se quedaron en shock.
—Donde.
Al mismo tiempo el castaño y el pelirosa se levantaron.
—No puedo decirles. —Marshall dijo con seriedad.
—Por qué. —exigieron ambos chicos.
—Por qué ustedes intentarían ir y es peligroso. —respondió Ash al lado de su amigo.
—Pero podríamos ayudar.
Marshall negó.
—Lo siento, es mi última palabra.
Ambos salieron pero Simon y Gumball no estaban obedeciendo al pelinegro. Se levantaron y cada uno salió a idear un plan mientras Fionna simplemente se quedó callada. No podía detenerlos ahora que veía esa perseverancia en sus ojos.
…..LC…
Marceline pov:
Ahora con Roxan ayudando a Ricardio no podía simplemente escapar. Ellos ahora me mantenían encerrada y vigilada a todo momento.
—Hey come.
Roxan desde la puerta empujo una charola con comida y yo simplemente me quede observando el bosque. Un pequeño destello me llamo la atención.
—Marceline.
Con la esperanza devuelta me gire a ver a la odiosa amante de Ricardio. Ella no debía ver esas luces.
— ¡Que quieres!
Roxan levanto una ceja.
—Estaba diciendo que tenían que comer algo, pero parece que hay algo allá afuera que te está distrayendo.
Dando un par de pasos hacia la ventana miro por ella misma pero gracias al cielo no fue capaz de ver las luces.
—Tú estás tramando algo, lo sé. —murmuro caminando hacia la salida.
—Pero para tu mala suerte, yo soy fácil de engañar Marceline.
Abrió la puerta.
—Mantendré alerta a Ricardio.
Fin pov.
Después de un azoton de puerta Roxan bajo hacia donde estaba Ricardio. De pie en la gran ventana mirando hacia el bosque con una mueca perturbadora.
—Ricardio…
Saliendo de su trace la volteo a ver esperanzado.
— ¿Marceline?
Roxan negó con una leve mueca de fastidio.
—Oh, que pasa, ¿comió algo?´
Negó mientras recogía un frasco vacío de encima de la mesa.
—Ricardio…debes dejar de tomar esto…
El pelirrojo negó.
—Por qué tendría que hacerlo…no hay nada en el mundo real para mi… ¡NADA! —acabo gritando mientras reía a carcajadas asustando a Roxan.
—Ricardio escúchame, la policía ya nos busca hay que huir antes de que den con esta casa.
La mueca alegre del chico se apagó un momento antes de que una sonrisa encendiera de nuevo.
—No importa Roxan, ella me protegerá…lo ara, ya verás…me protegerá.
Desde el bosque un grupo de policías vieron el destello único en el bosque y se acercaron hacia dicho sitio después de apagar sus linternas.
—Ya estamos cerca. —dijo un uniformado a través del radio al jefe que esperaba en la carretera junto con Clarence y la fantasma que ahora rendían su declaración.
—Señor un par de chicos dicen conocer a la rehén.
El jefe que era un hombre mayor con un bigote recto y bien peinado se giró a ver al grupo de chicos.
— ¿Que hacían intentando saltarse el cerco niños? —cuestiono mirándolos atraves de sus gafas oscuras de aviador.
—Nosotros podemos ayudar señor.
Janne y Clarence también se giraron a ver y mentalmente se golpearon.
— ¿Que se supone que hacen aquí ustedes?
La fantasma miro al Cataño y al pelirosa.
—Esto es peligroso.
Gumball se acercó a ella.
— ¿Como esta? —pregunto con urgencia y preocupación.
—Bueno ella estaba bien cuando la vi la última vez…pero
Simon también se acercó.
—Como que pero… ¿qué pasa Janne?
La rubia miro a su novio y luego a los chicos.
—Ella no está sola con Ricardio…Roxan esta hay también…
El silencio sepultural se vio interrumpido por los gritos y disparos que escucharon de repente en el radio.
—Bruno… ¿qué pasa?
El jefe grito.
—Está armado jefe…son dos…no podemos avanzar…
Ampliando sus ojos el jefe del cuerpo de rescate se apresuró hacia su patrulla donde con rapidez pidió más apoyo. Gumball y Simon aprovecharon para saltar el siguiente cerco hacia el bosque donde cada uno corrió hacia una dirección.
—Esos idiotas…
Janne corrió hacia la valla de metal e intento llamarlos pero ellos ya se habían metido más en el bosque.
….
En la cabaña después de gastar un buen número de balas Ricardio apunto hacia la caja de fusibles y después de una media sonrisa disparo sumiendo a todos los ahí reunidos en la oscuridad.
—Hay que salir de aquí.
Roxan asintio mientras bajaba su arma.
—Vigila mientras voy por Marceline.
Lanzando una maldición silenciosa Roxan asintio pero se tensó cuando sintió algo frio contra su cuello.
—Ricar…
Ash que estaba detrás de ella con su arma apuntándole con firmeza negó.
—No hagas ningún movimiento en falso.
Marshall también apareció. Él le dio una mirada a su amigo antes de entrar a la casa donde con cautela se dirigió hacia la planta alta donde podía escuchar los pasos que se acercaban hacia las escaleras.
—Marceline…—susurro levantando su arma.
—Marshall…
La pelinegra que apenas se apagaran las luces salió de la habitación que Roxan olvido cerrar. Camino hacia las escaleras tratando de distinguir algo escucho a su primo.
—Toma mi mano Marceline.
Ella estiro su mano pero apenas un destello de luz revelara la expresión de maniático de Ricardio empujo al suelo a su primo antes de que el pelirrojo disparara.
— ¡Marceline! —grito Marshall desde el suelo viendo a su prima ser arrastrada por el malvado de Ricardio hacia una ventana donde sin más ceremonias se arrogo.
—Maldito…
Corriendo a tropezones hacia la ventana vio con horror y alivio que ambos estaban bien.
— ¡Jamás dejare que se valla!
Disparo un par de veces pero tan descoordinado como estaba solo sirvió para darle tiempo de correr hacia el bosque con Marceline firmemente atada a él.
— ¡Marceline!
Desde afuera Ash escucho estruendo y el grito de su amigo.
—Ja…que idiota…
Roxan rio.
—Ricardio jamás se dejara atrapar—dijo mirando hacia el castaño que llegaba corriendo con el jefe de policía y por menos un grupo pequeño de más uniformados que inmediatamente auxiliaron a los heridos ocultos entre la maleza.
— ¿Ash, dónde están? —pregunto con rapidez Simon mirando hacia la cabaña.
—Salió huyendo. —contesto Marshall Lee saliendo de la casa.
— ¡Que!
Simon palideció.
— ¿Dime hacia dónde?
Marshall lo miro.
—No puedo. —mascullo y el castaño amplio sus ojos en shock.
—Marshall, él esta con Marceline, le puede hacer daño.
El jefe de rescatistas se aclaró la garganta.
—Ese es nuestro trabajo jóvenes, nosotros detendremos, al joven Heartfill, de una manera, oh , otra.
Roxan amplio sus ojos y miro frenéticamente a los policías antes de darle un codazo en el estómago a Ash para salir corriendo hacia donde estaba huyendo Ricardio.
—Simon… ¡No! —Agarrándose el estómago el peliblanco grito al castaño que salió corriendo detrás de la pelinegra.
—Nadien se moverá ahora.
El jefe les dio una mirada pesada.
…..LC…
Gumball caminaba cerca de la cabaña con una lámpara en la mano. Un movimiento lo hizo detenerse y girarse hacia el punto donde envió el destello de luz.
—¿Bonnibel?
La pelirosa que se vio descubierta por su hermano nerviosa se separó del auto donde estaba esperando.
— ¿Qué haces aquí? —pregunto sospechando de su presencia hay.
—estoy esperando a Simon.
Él levanto una ceja.
— ¿Cómo sabes que Simon estaría aquí?
Bonnibel miro al suelo. ¿Qué le iba a decir ahora?, que Ricardio la contacto y ella no dijo nada a la policía.
—Bueno…yo…
Una tercera sombra apareció y gumball empujo a su hermana detrás del auto mientras el confrontaba al hasta ahora desconocido.
—Shsss…soy yo, Gumball.
El pelirosa dio un suspiro aliviado.
—Simon, ¿dónde está Marceline? —cuestiono al castaño que miraba continuamente hacia la cabaña pequeña unos metros de donde estaban ellos.
—Ricardio la tiene…pero vienen hacia aquí.
Simon miro a Bonnibel.
— ¿Que hace aquí?
Gumball se encogió de hombros.
—Al parecer estaba buscándote. —dijo metiéndose las manos en los bolcillos.
— ¿Buscándome?
Una serie de voces los alertaron a tiempo para esconderse.
—Marceline… ¡date prisa!
La reina vampiro que se detuvo para recuperar el aliento miro mal al pelirojo.
—Ya te dije que no quiero ir contigo Heartfill. —susurro para molestia del chico que suspiro exasperado.
—No hay otra solución, toda la policía de "Ooo" está buscándome.
Marceline se enderezo.
—Entonces entrégate. —dijo tratando de llegar al hombre racional atrapado en las fantasías inducidas por tanto alucinógeno.
—Antes muerto que encerrado…sin ti Marcy…
Ella negó.
—Ricardio por favor, tienes que entregarte…necesitas ayuda.
Sin darle una segunda mirada continuo su camino jalándola del brazo hasta la cabaña donde la empujo con rudeza hacia el interior.
—Te lo dije antes muerto.
Para añadir un tinte dramático cargo su arma y salió a vigilar afuera.
Marceline pov:
Esto estaba empeorando cada vez más. Ricardio ya no era el bastardo arrogante que tanto odiaba, él ahora se había convertido en una especie de hombre aferrado a un mundo fantástico que solo existía en su mente.
—Marceline…—llamo alguien y yo inmediatamente me gire.
— ¿Simon?
La figura asintio y yo no espere más para ir a abrazarlo con fuerza. Lo había echado tanto de menos.
— ¿Estas bien? —pregunto separándose y mirándome a los ojos.
—Si…estoy bien… ¿pero qué haces aquí?, es peligroso.
El sonrió.
—No importa, tenía que sacarte de aquí.
Contagiada con su sonrisa negué.
— ¿Desde cuando eres tan imprudente?
Él se encogió de hombros.
— ¡MARCELINE!
Asustada empuje a Simon.
—Tienes que esconderte.
El asintio y salió por la puerta trasera.
— ¡MARCELINE! —volvió a gritar Ricardio y yo me gire a verlo.
—Tus amigos están aquí.
Palidecí.
—Como que mis amigos.
El asintio.
—Todo tu grupo quiere lastimarme.
Con rapidez me abrazo.
—Pero tú estás conmigo, me salvaras como en aquella ocasión ¿verdad?
Me tense cuando el menciono esa terrible experiencia que nos terminó uniendo. Aun podía escuchar el trueno del disparo, ver la sangre y el dolor en aquellos ojos enloquecidos.
—Me salvaras.
Temblé cuando me di cuenta de que Simon estaba afuera escuchándonos. El no debía de saber de eso, no quería que supiera.
Fin pov
Simon levanto una ceja y continúo escuchando.
— ¿Simon, como esta? —Gumball que se había aproximado aun en contra de las órdenes de su hermana pregunto preocupado por la expresión de Simon.
—Está bien…—susurro aun con la mitad de su atención puesta en la conversación.
Bonnibel que estaba mirando continuamente el botón que encendía las luces de su auto miro una última vez a su hermano y Simon. Ricardio le había prometido quitar de su camino a Marceline si lo ayudaba, ella quería la seguridad de Gumball y Simon, ellos no podían estar cerca de alguien que mato aun tipo.
— ¡Bonnibel no!
Fue demasiado tarde. La pelirosa encendió los faros que avisaron a Ricardio de que la perdona de la que hablaba, había llegado para ayudarlo a salir de aquí con Marceline.
—Vamos ya está aquí.
La jalo del brazo y ambos salieron a afuera donde se encontraron con Bonnibel y Gumball.
— ¡Tu! —grito el pelirrojo levantando su arma hacia el pelirosa.
—Siempre estorbando.
Antes de que disparara Marceline lo empujo provocando que el tiro diera en algún tronco hueco. Simon entonces salió de su escondite y apunto hacia Ricardio que lo miro con odio puro.
—Bebí suponerlo. —burlándose murmura el pelirrojo con el dedo en el gatillo apunto de disparar.
— ¡Ricardio No! —grito la pelirosa apresurando a sacar de su bolsillo una vieja pistola.
—Oh, vamos Bonnie, antes de que tu averigües como usar esa cosa yo ya le di un tiro a su querido Simon.
Marceline que estaba en el suelo miro con sorpresa a la pelirosa. Ella podía tomar el arma y ayudar a Simon, ella tenía mejor puntería.
—Además no teníamos un trato.
Marceline aprovecho para escabullirse hasta donde estaba la pelirosa e intento arrebatarle el arma. Esto claro que Bonnibel lo tradujo como una traición y forcejeo con ella hasta que un disparo hizo eco en todo el bosque.
Simon y Gumball ampliaron sus ojos en shock, Bonnibel se tapó con fuerza los oídos y cerró los ojos, Ricardio simplemente se quedó estático mirando a Roxan dispararle a Marceline.
Todo pasó para Marceline casi como en cámara lenta. Solo escucho los gritos desesperados de Simon y Gumball antes de que todo se pusiera negro.
— ¡Marceline! —grito el castaño tratando de hacerla abrir los ojos, pero parecía inútil. Ella estaba inconsciente.
—Rápido hay que detener el sangrado.
Gumball desgarro un pedazo de su camisa antes de levantar la blusa manchada de la pelinegra. Simon dio un grito ahogado después de ver la herida en su abdomen.
—La…la bala… ¡hay que sacar la bala! — Con las manos temblorosas dijo el castaño recordando la anterior vez que Marceline resultó herida.
—Es verdad.
Reconoció Gumball mientras buscaba algo que fuera de ayuda.
—Ricardio hay que huir. —dijo desesperada Roxan jalando al pelirrojo que parecía aun ausente.
— ¡RICARDIO!
Simon se levantó y fue a apuntarles con su arma.
—Ustedes se quedan dónde están. —susurro a lo que Roxan rio.
—Vamos Ricardio, dispárale.
Ambos miraron cuando el pelirrojo soltó su arma.
—Todo está perdido…ella va a morir.
Con rapidez le arrebato su pistola a la pelinegra que atónita vio cómo se llevó el cañón a la cabeza.
— ¡Todo está perdido!
…LC…
Los policías que aprovechaban que ya comenzaba a amanecer se acercaban a la pequeña choza donde presumían estaba Ricardio escondido con la rehén se detuvieron abruptamente cuando escucharon un disparo y luego gritos.
— ¡Ricardio! —grito Roxan después de ver que Simon le disparara en una pierna.
—Maldito.
Ricardio que estaba en una agonía intensa miro con odio al chico.
— ¡Que no entiendes que de esta manera podremos estar juntos en el infierno!
Simon miro preocupado hacia donde Gumball atendía a la pelinegra.
—Marceline, Escúchame….tienes que mantenerte consiente.
Gumball aplico fuerza hacia donde presionaba contra la herida sangrante de bala y la reina vampiro dio un respingo volviendo momentáneamente.
—Gum…Aaaa…
Instintivamente llevo sus manos a las del pelirosa que no vacilo y mantuvo apretada la tela empapada de rojo.
—Vamos…háblame….no duermas…—susurro el pelirosa tratando de ser fuerte ante la escena, pero los pronósticos no eran alentadores. Ella estaba perdiendo mucha sangre.
—Sa…sabes…tú serás un buen médico…algún día…—sonriendo con cansancio Marceline le dijo sintiendo su cuerpo entumecido.
¿Este era el fin?, ¿así acabaría su vida?, Pensaba ella tratando de mantener los ojos abiertos.
—Vamos…tu…tu también lo serás Marceline.
Por un momento cerro los ojos y Gumball con desesperación le pidió a su hermana que fuera a pedir ayuda. Pero ella estaba aún en shock.
— ¡Marceline!
De entre los arbustos aparecieron Ash y Marshall, que apenas vieron a Marceline inerte en el suelo corrieron a verla.
—Dios—exclamaron ambos después de ver las manos manchadas de rojo del pelirosa que no dejaba de aplicar fuerza desesperado por detener los pequeños riachuelos.
— ¡Que alguien avise a la ambulancia!
El jefe de policía que estaba persiguiendo a los dos chicos que aprovecharon uno de sus descuidos para salir corriendo hacia aquí, les aseguro que a partir del sonido de disparos no perdió el tiempo para poner alerta a los paramédicos que en este momentos buscaban acudir lo más pronto posible.
—Marques, arresten a estos dos.
El policía que también estaba siguiéndolo asintio.
—Bien…solo queda esperar. —dijo después de dar un vistazo al grupo.
Simon se apresuró a ir hacia Marceline.
— ¿Como esta? —pregunto a lo que Gumball bajo la cabeza y dio un suspiro tembloroso.
—Tranquilo…no es tu culpa. —le dijo ella dándole un toque suave a su mano.
—Fue…mía.
Simon cerró los ojos.
—No debí mentirte…
Marceline rio dolorosamente.
—La que te mintió fui yo, Simon fue mi culpa involucrarte en esto.
El castaño inmediatamente le pidió que no dijera más. Ahora importaba más que ahorrara sus fuerzas para Salir adelante, ya después vendrían las explicaciones.
—Gracias a dios ya están aquí.
Unos pasos lejos los paramédicos aparecieron.
—Rápido está perdiendo mucha sangre.
Ambos médicos asintieron, fueron con rapidez a atender a la pelinegra que parecía haber perdido la conciencia de nuevo.
…LC…
Arriba en la carretera Fionna había llegado junto a Finn, flama y la novia de Ash después de horas angustiosas de espera sin saber nada.
Ella había estado preguntando a los policías pero ninguno sabio darle razón de sus amigos. Fue hasta que vio a Ricardio y su cómplice arrestados , se alivió un poco de ver que el pelirrojo ya no haría daño a su amiga.
— ¡Aun lado todos! —grito un paramédico mientras empujaba la camilla donde con consternación vio estaba Marceline pálida como el papel con una mascarilla de oxígeno.
— ¿Gumball que paso? —pregunto al chico que alterado casi salta cuando le toco el hombro.
—Le dispararon.
Ella grito horrorizada.
—La llevaran al hospital, necesita ser intervenida con urgencia.
La rubia asintio.
—Ok, vamos.
No perdieron tiempo discutiendo quien iría con la pelinegra al hospital. Sus mentes se ocupaban más en orar por la salud de la joven cuya vida pendía de un hilo que a cada momento se adelgazaba más.
Bien hay lo tienen mis queridos lectores. El final está cerca, al otro lado de la hoja. Una vez más gracias por sus comentarios y perdón por la tardanza ;)
