Recuérdame.
Capitulo: 19
Olvido.
Enjoy:
…LC…
El reloj no dejaba de correr y en el hospital. En la sala de espera, todos estaban esperando algún medico les diera una noticia sobre el estado de salud de Marceline.
Simon y Gumball no detenían su andar de un lado a otro, Marshall y Ash estaban intentando calmar su inquietud y Fionna trataba junto a su hermano alentar a las buenas noticias.
Hace más de dos horas que la ingresaron al quirófano a la pelinegra y hasta ahora los pronósticos no eran buenos.
—Familiares de la señorita Abadeer.
Marshall fue el primero en reaccionar.
—Soy su primo.
El doctor frunció el ceño.
— ¿Sus padres?
Antes de que el pelinegro abriera la boca Ann entro en la sala.
—Yo, soy su madre.
El medico asintio.
—Señora…no le mentiré…hicimos todo lo que pudimos…pero…
Ann palideció.
—Que… ¿qué le paso a mi hija? —pregunto con urgencia.
—Múltiples hemorragias.
Todos exclamaron horrorizados.
—La bala si bien impacto en una arteria importante…los daños…
Ann apretó el dije que aún tenía en las manos.
— ¿Que quiere decir?
El medico suspiro.
—Su hija entro en coma.
Al fondo de la sala Gumball que aún tenía en sus manos la sangre de Marceline paro abruptamente cuando escucho el veredicto del doctor. Se sintió desfallecer al igual que Simon que negó una y otra vez.
—Esto… ¡esto fue tu culpa! —Bonnibel que acudió rápidamente a apoyar a Simon. Salto cuando escucho el grito de su hermano.
—Tú y tu egoísmo.
Ash y Marshall fueron a detener al pelirosa que estaba tan fuera de sí.
—Gumball tranquilo. —dijo Marshall por primera vez amable con el chico.
—No… ¡esto es su culpa!
Simon miro entre ambos hermanos. El tal vez no lo estaba meditando bien, pero estaba seguro que algo tenia de razón Gumball.
—Tengo entendido que su ex esposo es el abogado Hudson. —cuestiono el doctor apartando la mirada de los chicos.
—Sí, él es…
—Bueno sería bueno que también le avise.
Ann asintio.
—Ya lo hice, el llegara en unas horas.
El medico asintio.
…LC…
Pasaron las horas y de un momento a otro Hudson Abadeer apareció pulcramente vestido con una expresión de preocupación.
—Ann, ¿dónde está?, quiero verla…
Ann asintio.
—Ya la han llevado a una habitación…ahora sus amigos están con ella.
Hudson frunció el ceño.
— ¿Sus amigos? —pregunto molesto.
—Debí suponerlo.
Saco su móvil dispuesto a llamar a seguridad pero Ann negó.
—Estos son diferentes Hudson.
Ambos miraron hacia las escaleras que conducían a las habitaciones de terapia intensiva.
….LC…
Fionna pov:
Esto parecía una pesadilla. Marceline estaba en coma, Gumball y Simon estaban como zombies y bueno los otros estábamos reponiéndonos apenas del impacto de ver a la temida reina vampiro conectada a un montón de aparatos.
—No puedo más…
Marshall con los ojos llorosos aparto la mirada y apretó los puños.
—Yo mismo iré hasta la cárcel a partirle la cara.
Sin pensarlo lo tome del brazo.
—Deja que la justicia se encargue de él.
El forcejeo un rato pero al final me abrazo con fuerza y juro que escuche un sollozo.
— ¡Maldición! —grito Gumball golpeando la pared con el puño y yo me sentí mal por él, por Simon. Esto debió de ser más duro para ellos que estaban muy enamorados de Marceline.
—Vamos, el doctor dijo solo un rato.
Ash que también estaba hay con nosotros cinco fue a jalar del brazo al pelirosa.
—Su padre debió de llegar y tal vez quiere venir a verla. —dijo y yo asentí. Suavemente empuje a Marshall.
Fin pov
Fionna noto que Simon se quedó hay de pie mirando a Marceline profundamente dormida. Sonrió, esto tenía que ser un momento solo para ellos dos así que cerro con delicadeza la puerta.
—Marcy…
El castaño tomo la mano de la pelinegra y simplemente se permitió llorar. Todo esto nunca debió de terminar de esta manera, el debió de hacer caso a su sentido común y ver que la niña que siempre estuvo buscando siempre estuvo frente suyo, el debió protegerla.
—Te pediría perdón…pero quiero que este despierta cuando te cuente de todas las estupideces que hice para que personalmente me des uno de tus ingeniosos castigos…
Su voz se comenzó a romper.
—Porque tienes que despertar…Marceline…tienes que despertar…
Solo una débil respiración fue lo que escucho antes de desmoronarse.
….LC…
Afuera Gumball se detuvo cuando escucho las suplicas que le hacía Simon a Marceline para después apretar los puños. Esto era su culpa, él ideo el plan sin pararse a meditar que lejos de vengarse estaba causando más daño.
Si ella no se hubiera enterado de todo ella estaría bien y no en un profundo sueño del que nadien estaba seguro que despertaría. Él estaba estudiando medicina y conocía un par de cosas que lo desanimaban.
—Gumball…
El miro hacia donde estaba su hermana.
— ¿Podemos hablar?
Gumball negó.
—No quiero, solo vete Bonnibel.
Ella negó.
—No me iré hasta que me escuches. —susurro obstinada tratando de llegar a él.
— ¿Escucharte?
El pelirosa hizo una mueca burlona.
—Nada de lo que digas puede explicar tus acciones egoístas. Mira ella está en coma por tu culpa, felicidades hermana, ganaste…
Sacudiéndose su agarre camino lejos de ella justo cuando Simon abrió la puerta.
—Simon…
El castaño trato de sonreír.
—Escuche a Gumball.
Bonnibel asintio.
—Venía a ver a Marceline pero…se fue…
Simon sonrió a medias.
—Ya…veo…
Viendo que estaba a punto de volver a llorar Bonnibel lo abrazo con fuerza para después decir una y otra vez palabras de apoyo mientras miraba la figura en la cama. Estar con Ricardio debió convertirla en un mounstro, porque aun cuando veía cuanto estaban sufriendo todos por Marceline. Ella no sentía nada, ni culpa, ni piedad…ninguno de esos sentimientos.
…LC…
Pasaron las horas, los días, las semanas...los meses y nada cambio en esa pequeña habitación. Marceline seguía dormida y sus amigos siempre la visitaban para contarle sobre cada pequeña cosa que cambiaba en la escuela.
Como los exámenes finales, el baile de graduación.
Cada uno vivió su vida lo mejor que pudo a excepción de Simon y Gumball que cada día esperanzados acudían al hospital para ver si hubo alguna mejoría, pero al final los padres de la reina vampiro con tristeza les hacían saber que todo seguía igual.
Con el tiempo una inesperada sorpresa llego para Simon. Una carta de aceptación para la universidad de más prestigio en todo el país, por fin cumpliría su sueño de ser un gran arqueólogo.
Pero el único problema es que tendría que irse lejos de "Ooo" y de Marceline por un tiempo. Lo medito por más de dos semanas, hasta que al final después de una charla con los amigos de Marceline comprendió que su querida Marcy siempre apoyaría sus sueños y si dejaba pasar esta oportunidad, cuando ella se despertara seguramente le daría una buena reprimenda.
…..dos años después…
Corriendo entre la multitud que llenaba el hospital Fionna finalmente encontró a cierto chico pelirosa revisando un montón de papeles en una pizarra pegada en la sala de espera. Sonrió en su opinión seguía siendo el mismo chico que estudio la preparatoria con ella.
— ¿Hay algún medico disponible hoy? —pregunto parándose justamente detrás suyo.
— ¿Fionna?
Ella asintio.
—La misma. —respondió para después abrazarlo con fuerza
—Valla, yo que te imaginaba al otro lado del océano estudiando cine
Fionna rio.
—Crees que me perdería esta fecha.
Le mostro la caja envuelta en papel colorido.
—Marshall también pidió permiso a su tío para venir.
De un momento a otro la alegre reunión se opacó. Hoy era el cumpleaños de Marceline y bueno no era algo muy agradable celebrarlo en una habitación de hospital.
—Vamos no ponga esa cara doctor…hay que estar felices…
Gumball noto que ella también estaba triste así que sonrió.
—Tienes razón…
Mientras ellos se dirigían a la habitación de Marceline. En el Aero puerto una chica pelinaranga y una pelirosa reían ante la imagen al frente de ellas.
—Ves te dije que no podrías con todas esas maletas Simon.
El castaño entre tanta maleta miro a ambas chicas.
—Bueno está bien, perdí la apuesta—susurro poniéndose de pie.
—Te toca pagar el taxi.
Simon rodo los ojos.
—Si…si…
Mientras se acomodaba las gafas se tensó.
— ¿Dónde está mi maletín? —pregunto buscando frenéticamente en el suelo.
—Aquí esta.
Suspirando aliviado sonrió.
—Gracias Bonnibel…
La pelirosa asintio.
— ¿Oye porque esta tan apegado a ese maletín?
Bonnibel miro a su amiga pelinaranga.
—Trae algo muy especial.
Los tres salieron a la calle a tomar un taxi cuando la pelinaranga recordó algo.
—Rayos olvide comprar un bolígrafo.
Bonnibel y Simon rieron.
—Tienes toda una docena en tu maleta Betty…
La pelinaranga negó.
—Tengo que tener uno a la mano para que me firme mi libro. —dijo antes de echarse a correr hacia la tienda de recuerdos del aeropuerto a buscar una pluma.
—Valla…
Bonnibel rio.
—Vamos no la culpes, admira mucho a tu tía y ansia su autógrafo mucho.
Simon asintio con una sonrisa.
—Debí suponerlo cuando la vi dormir con el libro.
Ambos miraron la ciudad, por cuanto tiempo habían estado ausentes. Dos años completos cada uno estudiando sus respectivas carreras.
—Tenía pensado avisar a mis abuelos de mi llegada pero prefiero darles la sorpresa.
Bonnibel miro a su amigo.
— ¿Tu avisaste en tu casa?
El asintio.
—Listo ya podemos ir.
Ondeando una pluma blanca con un pingüino (Gunter) en un extremo, Betty miro a sus dos amigos.
—Ok, vamos.
Un taxi paro de inmediato y mientras subían Simon dijo.
—Al hospital Belén Memorial
…..LC…
Todos estaban reunidos en torno a la cama donde Marceline dormía. Cada uno había traído barios obsequios. Había sido un ambiente feliz hasta que inesperadamente Simon llego.
—Oh, por dios Simon.
Fionna casi salto encima del castaño.
—Grandísimo idiota porque no me avisaste que vendrías.
Simon rio mientras le devolvía el abrazo.
—Quería que fuera una sorpresa.
Marshall y Ash mirando al pelirosa que frunció el ceño. El nunca perdono que él se fuera abandonando a Marceline.
—Hum…—dijo Betty haciéndose notar.
—Oh, casi lo olvido ella es Betty…una amiga…
Todos saludaron a la pelinaranga.
—Bueno porque no vamos todos afuera.
A excepción de Simon y Gumball, todos salieron.
—Es bueno verte Gumball…
El pelirosa se acomodó la bata médica.
—Yo no puedo decir lo mismo…Simon…
Se paró frente a la cama.
—Tu presencia no era necesaria. —dijo cruzándose de brazos.
—Según tu…pero yo no necesito tu consentimiento.
El pelirosa rio.
—Oh, claro que lo necesitas. Yo soy el medio de cabecera de Marceline, y yo decido quien puede estar cerca de ella.
Lo miro despreciativo.
—Y yo no te quiero cerca de ella. —mascullo haciendo alarde de su posición como la persona de más confianza para el padre de Marceline, que sin dudarlo lo nombro el único medico autorizado para atender a su hija apenas se tituló
—Además bien pudo morir en plena crisis y no te abría importado un comino.
Simon apretó los puños.
—No sabes lo que dices…
Gumball negó.
—Porque yo soy el único que ha estado pendiente lo más posible de ella se lo que dijo.
Estaban a punto de pelear cuando un incesante tintineo hizo que Gumball volara hacia la cama a revisar a Marceline.
—Maldición…
Saco un pequeño aparato de sus bolsillos.
— ¡Enfermera necesito su ayuda! …¡enfermera! —llamo mientras el rápidamente tomaba la mascarilla de oxígeno.
— ¡Que pasa!
Pregunto Fionna entrando junto a la enfermera.
—Una crisis respiratoria…
Remangándose las mangas le coloco la mascarilla.
—Necesito que me hagan espacio.
Marceline pov:
Escucho las voces desesperadas que gritan un nombre, pero no puedo asegurar a quien llaman… ¿qué paso?… ¿dónde estoy?
—Marceline por favor…no te rindas…
Poco a poco abro los ojos y veo los orbes afligidos de alguien que me sostiene con fuerza. Yo lo conozco…
— ¡Está abriendo los ojos!
Alguien grita con emoción y yo me confundo más mientras intento respirar.
—Shsss no la atosiguen… Marceline…me escuchas.
Asiento y otra vez escucho la emoción pero proveniente de él.
—Bien...intenta respirar…si eso es…despacio…
Me incorporo y muchos me miran en shock.
Fin pov.
Mirando hacia todos lados Marceline confundida intenta quitarse la mascarilla de oxígeno pero el mismo chico que la llamaba lo impide poniendo su mano sobre la suya.
—Tómalo con calma…Marcy…
Ella levanta una ceja.
—Te quitare la mascarilla de acuerdo…
Asintio mientras sigue a mirar a todos con una mueca de desconfianza.
— ¿Dónde estoy? —pregunta confundida a Gumball que simplemente sobrepasado por la emoción la abraza con fuerza.
—Estas con tus amigos…estas bien…—susurra con la cara enterrada en su cabello.
—No.
Empujando al chico con suavidad niega.
— ¿Amigos?… ¿quiénes son ustedes?...yo no los conozco…
Todos se quedan en shock. ¿Qué clase de broma era esta?, se preguntan casi boquiabiertos.
…LC…
Bien chicos solo me queda decir: el fin es el comienzo, espero verlos en la secuela ;) y perdón por siempre dejarlos con cara de °o° pero bueno ese es mi estilo, no es nada personal XD
Gracias por sus comentarios y su continuo apoyo, ah y por darme un me gusta. A todos gracias, y como dijo, nos vemos en la secuela mis queridos lectores :}
