*****FLASK BACK*****
Rachel se encontraba en su clase de español, demasiado nerviosa por cierto, pues no olvidaba que tenía una cita con Quinn. Aun no se explicaba cómo había sucedido todo y la verdad es que desconfiaba un poco. Sonó la campana para el almuerzo así que tomó sus cosas y se dirigió a la cafetería.
Sentada ya en su mesa y con su bandeja intacta enfrente, llegó Brenda para sentarse a su lado.
-Hola Rach, ¿Lista para la salida de hoy? Porque he estado pensando que sería mejor que fuéramos a….
-No voy a salir contigo hoy Brenda –la interrumpió- Lo siento.
-¿Qué? ¿Por qué? ¿Fue algo que dije o hice?
-No, no es algo así, lo que pasa es que…. Tengo que ir con mis padres por un asunto familiar.
-Ahhh bueno, si de eso se trata. Está bien. Supongo que podemos Salir mañana ¿No?
-Ahmm déjame ver si no tengo algo que hacer, mañana te digo ¿Si?
Brenda dudo un poco pero al final contestó: -Está bien.
Por su lado Quinn que había llegado un poco antes a la cafetería estaba sentada justo a las porristas, pero no podía quitarle la vista a Rachel y Brenda. Sentía un poco de satisfacción de saber que la morena la había preferido a ella antes que a esa chica. Pero no podía negar que estaba celosa, no soportaba el hecho de que Brenda estuviera tan cerca de Rachel. Pero aun así se contuvo, de todos modos hoy estarían justas toda la tarde.
Termino la hora de almuerzo y todos fueron a sus respectivas clases pero antes de ir a la práctica de porristas, Quinn paso al baño, estaba frente al espejo retocando su maquillaje mientras cantaba un poco, se encontraba tan absorta que no se dio cuenta cuando alguien entró, se trataba de Rachel. La morena se quedó mirando a la chica, no sabía que cantaba y la verdad es que tenía una voz hermosa. Cuando Quinn se dio cuenta que no estaba sola se calló, pues le daba pena que la oyeran cantar.
-Ahhh hola Berry, no te oí entrar.
-Perdón. Que hermosa voz tienes Quinn –comento Rachel con una sonrisa en el rostro.
-Gracias, la verdad es que me da pena que la demás gente me oiga.
-Pues no hay razón, en verdad cantas muy bonito.
-Bueno, ¿Sigue en pie lo de hoy? Pregunto porque no sé si Brenda te dio permiso.
-Yo no tengo porque pedirle permiso ¿sí? –Contesto molesta- Y si, sigue en pie.
-Ah perdón es que como siempre están juntas pensé que tenías que rendirle cuentas -¿Qué te sucede Quinn? Cálmate, ella no tiene la culpa.
-No hay algo entre ella y yo ¿sí? Si estas enojada yo no tengo la culpa. Ya me voy –se encamino a la puerta pero Quinn la detuvo tomándola de la mano.
-No, perdón Berry, tienes razón. No es tu culpa, discúlpame sí.
La rubia estaba demasiado cerca de Rachel, podía oler su aroma perfectamente y eso la confundió un poco.
-Sí, claro. Ahmm ya me tengo que ir en verdad, te veo más tarde.
-Sí, yo paso por tu casa ¿Te parece?
-Es muy buena idea –hablaba mientras caminaba hacia atrás, cuando choco con la pared- Perdón, ¿Qué? Ahhh si, te veo luego. –dijo mientras salió. Ya afuera se maldecía por ser tan tonta. Por quedarse en el baño llego tarde a su clase, así que rápidamente tomo su asiento.
Las horas restantes de clase pasaron lentamente para las dos chicas que esperaban encontrarse fuera. Quinn no presto mucha atención en su práctica y Rachel tampoco puso empeño en entender lo que decían los profesores. Cuando las clases terminaron, Rachel fue rápidamente a su casillero a dejar sus cosas cuando Brenda apareció.
-Hola, ¿Quieres que te acompañe a tu casa?
-Hola Brenda –la voz de Rachel derrochaba felicidad- No creo que sea necesario, traigo mi coche.
-Uhmm, pues entonces me iré sola. Te veo mañana.
Después de pensarlo unos segundos: -Oye, ¿no quieres que te lleve?
-¿Enserio? Claro.
Y así fue, ambas salieron juntas y subieron al coche de Rachel quien arranco rápidamente pues tenía que darse prisa si quería estar en su casa a tiempo.
Quinn por su parte, antes de terminar las clases, fue a las regaderas. Rápidamente se cambió y encamino al estacionamiento, cuando el coche de Rachel pasó frente a ella. Se dio cuenta que no estaba sola, no alcanzo a reconocer quien estaba con ella pero no le dio importancia y subió a su coche. Estaba más que entusiasmada por lo de ese día, significaba un gran paso y no debía desaprovecharlo. Primero paso a su casa a dejar sus cosas y a arreglarse un poco más. En cuanto termino salió por su coche y fue a casa de Berry.
Rachel estaba sentada en su casa esperando a que Quinn tocara la puerta. Tenía puesto un vestido negro con blanco a rayas y unos zapatos muy cómodos, su cabello lo tenía recogido en una tierna coleta. Cuando sonó el timbre corrió a abrir la puerta. Y se quedó un poco sorprendida al ver a Quinn pues estaba muy linda, vestía una blusa de tirantes rosa pastel, un Short Blanco con unos zapatos blancos sin tacón y su cabello estaba suelto. Eso fue lo que más impresiono a la morena pues nunca la había visto sin su coleta.
-Hola –dijo Quinn al ver que Berry no hablaba- ¿Estas lista?
-Hola, pues si ya estoy lista. Vamos.
Decidieron irse caminando al parque, ambas deseaban pasar el mayor tiempo posible juntas, sabían que el tiempo lo tenían contado y que tal vez esa ocasión no se pudiera repetir. Cuando llegaron al parque se sentaron en una banca cercana y comenzaron a platicar más animadamente.
-Bueno, aquí estamos. ¿Qué te gustaría hacer? –pregunto Rachel en cuanto se sentaron.
-Platicar, por ahora eso es lo único que quiero. Quiero que me hables de ti, que te gusta o lo que no. Y cosas así.
-Okay, ¿Qué te parece si jugamos a las 20 preguntas?
-Claro –contestó con una sonrisa- me parece perfecto. Comienzo yo. ¿Tu color favorito?
-Rojo, me parece un lindo color. ¿El tuyo?
-Azul. Todo tipo de azul me gusta. ¿Cuál es el día de tu cumpleaños?
-Marzo 17 ¿Cuándo es el tuyo?
-Agosto 7… ¿Vas a repetir cada pregunta qué hago?
-Perdón, me toca a mí. ¿Cuál es tu mayor miedo?
-Tengo dos miedos, uno es común tengo miedo a las oscuridad, uno nunca sabe lo que podría haber en ella. Y otra es un poco más sentimental. Tengo miedo a perder a las personas que quiero, me refiero a que por alguna decisión que tome pueda dañar a la gente que me rodea y que me deje.
-¿Tienes miedo a la oscuridad? Es válido, y con tu otro miedo es común, todos deseamos que las decisiones que tomemos no hieran a los demás, pero a veces eso sucede porque no debemos dejar de vivir nuestra vida por miedo. Claro que hay excepciones pero… Bah. –Hizo un gesto con la mano restándole importancia- Mi mayor miedo es el quedarme sin voz… Y las agujas. –La risa le gano a Rachel y ambas comenzaron a reír.
-¿Perder la voz? ¿Enserio? –preguntó Quinn, la verdad eso le parecía extraño.
-Sí, bueno verás, yo también cantó. Desde pequeña me ha gustado cantar, siempre he sentido que el cantar te ayuda desquitar cualquier sentimiento que guardes, sea felicidad, enojo o tristeza.
-Algún día me gustaría escucharte –Rachel acepto con un asentimiento- Okay, ¿Cuál es tu flor preferida?
-Me encantan los jazmines, ¿Cuál es la tuya?
-Me gustan muchimas flores, los lirios blancos y las margaritas son mis favoritas.
Así pasaron cerca de una hora preguntándose, respondiendo y relatando, hasta que Rachel dio una idea.
-Qué te parece si escuchamos música y podemos cantar o leer, como tú quieras –dijo un poco apenada pues no sabía lo que la rubia le contestaría.
-Me parece buena idea. Que te parece si tu pones una canción. Y yo te leeré algo.
-Está bien –contesto sacando su celular, mientras Quinn sacaba una hoja de su bolso- Veremos qué te parece esta.
Berry puso play a la música, la canción que eligió fue "Yellow" de Coldplay. Quinn sonrió, le encantaba esa canción. La morena bajo un poco el volumen y espero a que Fabray comenzara a leer.
-Es un poema, espero no te aburra:
Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo,
tú lo tienes.
El puño de mi corazón está golpeando, llamando.
Te agradezco a los cuentos,
doy gracias a tu madre y a tu padre,
y a la muerte que no te ha visto.
Te agradezco al aire.
Eres esbelta como el trigo,
frágil como la línea de tu cuerpo.
Nunca he amado a una mujer delgada
pero tú has enamorado mis manos,
ataste mi deseo,
cogiste mis ojos como dos peces.
Por eso estoy a tu puerta, esperando.
Rachel no podía creer lo que escuchaba, el poema era hermoso y le sorprendió nunca haberlo escuchado, pero más que nada le sorprendía lo que decía.
-Es… es muy lindo, ¿de dónde lo sacaste?
-Bueno… Yo… -dudaba si decirle o no, pero con solo una mirada que le dio, acepto- Yo lo escribí.
Quinn se disponía a guardar el poema cuando Rachel la detuvo:
-Espera, no lo guardes. Me gustó muchísimo.
-Puedes quedártelo. Tengo una copia en mi computadora. Este está escrito a mano, si quieres te doy uno impreso mejor.
-No, así está bien. ¿Quién más ha leído esto?
-Nadie, de hecho nadie sabe que escribo poemas. Nunca se los he dicho. Tengo más en un cuaderno.
-No entiendo porque, es hermoso. Supongo que los otros también lo son. ¿Tienes otro por ahí?
-Sí, tengo mi cuaderno justo aquí. ¿Quieres escuchar otro?
-Claro –contestó Rachel dándole un pequeño apretón en su mano.
Así pasaron toda la tarde, Quinn leía poemas mientras Rachel tarareaba. A ratos dejaba de leer y solo se quedaban ahí, pensando o seguían platicando sobre ellas. Ninguna de las dos se estaba aburrida. Se sentían cómoda la una con la otra.
-Son las 8:00 ya –comento Quinn un poco sorprendida ¿Cómo se había hecho tan tarde?- Lo mejor será que nos vayamos.
-¿Enserio? –Rachel no quería irse, le dolía un poco el pensar que tal vez esta era la única ocasión en la que podía estar así con ella- Me la pase muy bien.
-También yo, fue una tarde muy tranquila.
-Si… Oye… -Rachel titubeo un poco, pero no estaba dispuesta a perder la oportunidad- Me gustaría escuchar más poemas tuyos.
-¿De verdad? ¿No te aburrí? –contesto Quinn con una sonrisa.
-No, de hecho… ¿Me gustaría saber si te gustaría repetir esto mañana? –dijo la morena con un poco de pena.
-Me encantaría. Aun me quedan 6 preguntas. –Lucy se sentía muy feliz por lo que le acababa de preguntar. Tendrían más tiempo juntas.
-Entonces podemos irnos, ahora que ya sé que esta no será la única vez –Rachel emprendió el camino de regreso a su casa. Quinn se quedó parada con una tonta sonrisa en el rostro, segundos después siguió a la judía.
Las siguientes semanas pasaron de la misma manera. En la escuela Rachel y Quinn no podían evitar el mirarse la una a la otra, no podían negarlo más, ambas sentían algo por la otra, aunque nunca se lo declararon. Al terminar las clases cada una iba a su casa, Rachel en ocasiones se iba acompañada de Brenda, quien casi siempre se quejaba de que la morena ya no pasaba tiempo con ella. Quinn por su lado, se iba acompañada de Santana y Brittany, ambas aun no sabían en donde pasaba su amiga las tardes. Después de dejar a sus respectivas amigas, la rubia pasaba por Rachel y de ahí se iban al parque.
Pasadas tres semanas Rachel tomo el valor de recostar su cabeza en el regazo de Quinn mientras esta le leía. Apartir de ese momento, esa acción se hizo una costumbre, la rubia también lo hacía cuando Rachel cantaba. Durante poco más de un mes eso era lo que hacían. Y cada vez eran menos discretas acerca de sus sentimientos.
-Oye, ya es el colmo –comento Brenda después de que Rachel rechazara su invitación a su casa por enésima vez- ya nunca sales conmigo. ¿Te hice algo?
-No Brenda –respondió la judía mientras dejaba sus libros en el casillero- Si eso fuera no te hablaría tampoco aquí. Lo que pasa es que estoy muy ocupada con las tareas, y mis prácticas. Perdona.
-No Berry, en verdad no se vale.
Quinn pasaba por ahí con su par de amigas cuando volteo a ver a las de chicas que parecían discutir. Se acercó un poco más para oír.
-Bueno ya estuvo bien de tus reclamos Brenda. ¿Te vas conmigo o te vas sola?
-¿Qué te sucede Rach? –la rubia sintió un poco de celos al escucharla llamar de esa manera a Rachel- Últimamente estas más rara.
-Ya te dije que estoy bien. Entonces ¿Te vas o te quedas?
-Ay Rach, ni quien te entienda. Me voy contigo.
Quinn decidió que era momento de intervenir.
-Hola Rach –Saludo a la morena, y sonrió al ver la cara de Brenda.
-Hola Q –la judía estaba un poco sorprendida, ellas casi no se hablaban dentro de la escuela- ¿Se te ofrece algo?
-Sí, mira –le ofreció una hoja con una convocatoria en ella- Se abrió de nuevo el Club Glee. Quería saber si te inscribirás.
-¡¿Es enserio?! Eso es genial. Sin dudarlo entrare. ¿Tú lo harás?
-Ahora sí. ¿Entonces te quedaras? Hoy son las audiciones.
-¿Hoy? Es que iba a ir a dejar a Brenda a su casa?... –la frase de Rachel termino en pregunta al ver el rostro de la rubia- Pero puedo...
-¡Ohh no Berry! Eso sí que no. No me volverás a plantar.
-Pero Brenda. Debes de entender que esto es muy importante para mí. No te pongas así.
-Perdón Rach es solo que…
-Te dijo que no te metas –la interrumpió Quinn, no pudo soportar- así que no te metas. ¿Vienes Berry?
Rachel dudo un poco: -Claro. Nos vemos Brenda –se despidió de su amiga y siguió a la rubia al auditorio- ¿Estas molesta por algo? –le pregunto cuando ya estaban solas.
-No, ¿lo dices por cómo le hable a tu amiguita? Pues ¿no escuchaste como te hablo?
-Sí, pero… Olvídalo. Y ¿Cómo es que ahora aceptaras entrar en un club así?
-Bueno, creo que si estás ahí conmigo… Tal vez sea más fácil. Como lo hacemos cada tarde.
Al llegar al auditorio varios chicos ya estaban ahí. Mercedes, Kurt, Tina, Artie y Puck estaban ahí así que en cuanto llego, Rachel fue a saludarlos a todos. De otro lado del auditorio se encontraban Finn, Mike, Santana y Brittany quienes se habían adelantado, así que Quinn fue con ellos. Había más estudiantes, pero ninguna de las dos los conocía.
Momentos después llego el profesor Schuester con la consejera Pillsbury. Ambos tomaron asiento y comenzaron las audiciones. Uno a uno todos los aspirantes pasaron, en ocasiones los detenían a la mitad de canción. Cuando una chica llamada Marley termino, era turno de Rachel así que Quinn le deseo suerte y subió al escenario. Decidió cantar On my own, pues le gustaba demasiado esa canción. Al terminar muchos de los presentes aplaudieron, Rachel hizo un par de reverencias y dejo el escenario para permitir que Quinn hiciera su acto. La rubia estaba demasiado nerviosa, era la primera vez que cantaba frente a más de una persona, y comenzó a dudar hasta que miro a la morena y comenzó. Eligio Never Can Say Goodbye pues le gustaba mucho Michael Jackson. Al terminar también recibió aplausos pero los más sonoros eran los de Rachel. Se quedaron a ver las audiciones faltantes, Mike que era el mejor amigo de Quinn, fue el único que no audicionó con una canción ya que él no era un buen cantante sino que decidió bailar, eso impresiono mucho al señor Schue.
Cuando todo termino ambos profesores le dijeron que la lista del Club Glee estarían mañana por la tarde, ambas chicas tomaron sus cosas y se fueron esta vez las dos se fueron en el coche de Rachel. Fueron directamente al parque y en esta ocasión no dejaron de hablar acerca del Club pues ambas estaban entusiasmadas. Cuando cayó la noche la morena decidió llevar a Quinn a su casa. Cuando estaban frente a ella se quedaron un momento calladas, no querían despedirse.
-Rachel… mañana no quiero ir al parque.
-¿Qué? –eso le dolió a Rachel, significaba que la rubia se había cansado de ella- ¿Por qué?
-Quiero que vayamos a un lugar especial… en si está en el parque, pero está escondido. ¿Vendrás?
-¿Para qué? ¿Quieres asesinarme? –bromeo para ocultar su nerviosismo.
-Obvio no. Solo dime, ¿Vienes o no?
-Claro. ¿A la hora de siempre?
-Sí. Te veo mañana –Quinn beso a Rachel en la comisura de los labios y salió rápidamente del auto.
Rachel se quedó sorprendida. Fue a su casa, saludo a sus padres y les conto acerca del Club Glee, ellos la felicitaron y le aseguraron que ella estaría en él. Con los nervios al tope, la judía se despidió y se fue a la cama, esperando la hora en que se encontraría con Quinn de nuevo.
Hasta aquí se queda el capítulo. Es algo largo por queme emocione al escribirlo y no pude detenerme. También porque no quiero gastar muchos capítulos en esto. El poema es "Tu tienes lo que busco " de Jaime Sabines.
Como siempre gracias por leer. Preguntas, sugerencias o comentarios son bienvenidos.
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